Avisos: Relaciones h/h. Clasificación: PG-17

Sinopsis: Continuación de la historia de los replicados, que fueron separados en diversas lunas del sistema solar. Historia que participo anteriormente en la Primera Edición del Concurso de relatos originales Cafe du Caveau.

 

3 Espacio continuo.

 

 

Estación Domo Polar
Titán, Saturno
2400 dGS

La partida de cartas fue breve y sin darse cuentas Trixs se dejó ganar un par de veces, sorprendido como ese gesto hizo que el capitán Satumi sonriera un poco. Tenia años que no jugaba cartas con alguien, por lo cual que se encontraba sorprendido de tener ese simple gesto con ese extraño. Pero la presencia de Satumi le parecía tan relajante, que no podía resistirse. Ni intentó leer sus pensamientos, sus ojos hablaban por si mismos.

Ambos escucharon la indicación de que el corte de energía por horario llegaba y el brigadier tomó el manojo de cartas y las guardó dentro de su bolsa de dormir. Dio un “buenas noches, capitán” y estiró el resto de su cuerpo sobre la cama. Lo mismo hizo Satumi, antes de quedar completamente dormido unos segundos después.

Eugene tardó un poco mas en dormir, pero sin darse cuenta sonrió en la oscuridad, casi efectuó una ligera mueca al percibir el rítmico sueño en el cual se sumió el capitán. Buscó en la oscuridad su brazo, donde se encontraba el grabado en su piel de la compañía Bio-Omnix, que no solo le marcaba como un “replicado”, sino que era el mayor vinculo que tenia con sus hermanos. En algún lugar del sistema solar, sus hermanos debían estarle extrañando, igual que lo hacia él cada noche. Se aferraba al recuerdos de sus hermanos, como la única boya que le impedía hundirse en la rutina y la sumisión.

Los “replicados”, por programación básica, actúan de acuerdo a las directrices preestablecidas en su diseño. La obediencia lo es todo. Sin preguntar, ni considerar la individualidad, sino el bienestar de la colectividad. No se ambiciona, lo que no esta dentro de la programación. Simplemente no se anhela, nada mas allá de lo estrictamente reglamentado.

El objetivo básico de los replicados militares, era la disciplina marcial, la defensa de los bienes de la compañía en servicio y el soporte a los compañeros de brigada, para unificar un todo. Los grupos de milicia, debían trabajar como una maquinaria bien engrasada, en las cual cada individuo es un engranaje clave, que trabaja para el bien común olvidándose de la personalidad individual.

Bajo ese esquema, podía decirse que Trixs, era un excelente militar. Su hoja de servicio “casi” era impecable. La pequeña mota de polvo que enturbiaba su expediente era aquel incidente orbitando las Lunas de Júpiter, donde olvido por completo su programación militar y se envolvió en una extraña situación, de donde pretendía obtener algo exclusivamente para él. Había considerado todos los factores de error dentro de esa aventura, salvo el factor humano, donde no previo la fatalidad.

Lo peor de todo, es que seguía donde mismo. En una brusquedad, que no parecía tener ningún avance y creía que estaba en retroceso.

-“Klye”…-la voz de Eugene casi escapó de su garganta, mientras se medio levantaba de su lecho en la oscuridad de la habitación.

Una luz se encendió y Satumi vio la frente perlada de sudor de su compañero de habitación y su entrecortada respiración, producto de una pesadilla.

-¿Estás bien?...-preguntó el ojinegro.
-Si…-contestó Eugene, dejando caer de nuevo su cuerpo en la litera, cerrando los ojos y fingiendo dormir.
-No sabia que los replicados tuvieran pesadillas…-dijo en medio de la oscuridad Satumi, cuando de nuevo volvió apagar la luz y por cortesía no preguntó mas.

Eugene no respondió, estaba demasiado consternado buscando la forma de mantener un poco mas el recuerdo de su hermano en su mente, como la lejana voz, escabulléndose en la gélida bruma.

Satumi mantuvo los ojos abiertos un poco mas hasta que de nuevo la respiración del brigadier se hizo uniforme. Encontraba a su compañero de dormitorio mas que peculiar y no dejaba de asombrarle, desde el verde de sus ojos hasta ese tatuaje inusual con el que le habían marcado de fabrica y que le causara tal cosquilleo en las yemas de los dedos al tocarle.

Sin saber por que Satumi llevó a sus labios la punta de sus dedos, donde buscaba percibir con su lengua la textura de ese grabado. Aunque tal cosa era ilógica, solo su mente guardaba el registro de aquella sensación que le causara horas atrás y parecía que era lo único que tendría. Respiró lentamente buscando poner su mente en blanco para buscar dormir de nuevo.

El reloj de las 0500 marcó puntual y ambos militares por inercia marcial se levantaron al unísono para dar inicio a las actividades del día.

-Necesito que el comando este listo para salir en 5 días a Xanadu, ¿Es eso posible?...-Satumi buscaba romper el silencio entre ellos en el elevador antes de llegar a la zona de entrenamientos.
-Si…-dijo lacónicamente el brigadier.
-No tienen experiencias en campo.
-La adquirirán. Esta en su programación.
-El sentido común no es una programación…-le insistió Satumi.
-Ni el mas común de los sentidos.

Satumi sonrió al ver la fugaz mueca en la cara de Trixs...-eso mismo decía mi primer entrenador en Marte….-la puerta del ascensor se abrió y ambos militares continuaron hasta encontrar al resto de los reclutas.

Cinco días, equivalía para los reclutas esforzarse al máximo para adquirir toda la información necesaria sobre el nuevo entorno en donde serian enviados. Por lo cual Satumi decidió que pondría a los reclutas junto a uno de los grupos experimentados en técnicas de asalto y maniobras. Los dos primeros días fueron un desastre y el único que salía avante en los simulacros era Trixs.

-¡NO, NO!...-gritaba Satumi cuando uno de los simuladores de vuelo se estrelló estrepitosamente, y el recluta tenia la vista fija en el tablero…-¿Qué fallo ahora, recluta?
-El sistema de alineación gravitacional, señor.
-¡Bien! Por lo menos reconoce el error. Ahora vuelva a intentarlo. Usted y sus compañeros no se moverán de aquí, hasta que no aterrice sin daños esa “nave”….-gritó el capitán y miró en redondo al resto de los reclutas que seguían en espera de sus ordenes…-Que vuelvan a lo simuladores, Trixs.

Ninguno de los reclutas rechistó, y por lo menos eso calmó un poco la ansiedad de Satumi, quien sabia que forzarlos al máximo en las mejores condiciones, les significaría tener una posibilidad en el campo.

-Veo que has mandado tus días libres al cesto de la basura…-escuchó la voz de Tom, cuando entró a la torre de control.
-No voy a llevarme reclutas que ignoren como conducir un nave de asalto.
-Sí, uno nunca sabe cuando pueda eso hacerles falta…-le dijo con sorna, mientras veía por el cristal…-¿Qué tal tu nuevo brigadier?
-Es el único que tiene idea de a que nos enfrentaremos fuera del Domo.
-Parece que te ha caído bien….-Tom sonrió con picardía hacia su amigo, quien no quitaba la vista de los monitores.
-Tiene experiencia, no voy a desaprovecharla.
-Claro, se le nota…-el analista dio un largo sorbo a su café

Por el tono de voz, Satumi sabia que Tom hablaba en doble sentido.

-¿Encontraste lo que te pedí?...-le solicitó al analista, para que dejara de divagar.

Tom era un ingeniero en sistemas, de no mas 30 años, larguirucho y desgarbado, cuya mayor obsesión era incursionar clandestinamente en los sistemas de la compañía y en cuando dejo la taza de café, sus dedos empezaron a teclear rápidamente sobre la plana superficie de la mesa, mientras se desplegaban varias imágenes en el monitor.

-He revisado todos los diseños que Bio-Omnix tiene registrados y no hay ningún como el que mencionas.
-No me habrás entendido, cuando te lo explique.
-Míralo por ti mismo…-le indicó en la pantalla…-Bio-Omnix, tiene registrado 22 modelos para sus tatuajes de fabrica y ninguno se parece a lo que me describiste. O lo imaginaste por estar ebrio o ese brigadier ha modificado su marca.
-No puede ser, si lo hubiera modificado, no estaría aquí.
-Lo mas curioso es que en su expediente, no viene la marca que dices, sino el logo oficial “BO”. Nada del diseño de escamas tornasoladas.
-No lo imagine, Tom.
-Te dije que ese turbodiesel del Donke’y tenia efectos de largo plazo…-le sonrió el analista.
-Voy a probarte que no lo alucine…-le retó el ojinegro.
-No lo desnudes con ese pretexto, capitán…-le guiñó un ojo y continuó con su cara pegada al monitor.

Satumi se quedo con la boca abierta, ante el comentario de Tom y solo alcanzó a golpetear el expediente que tenia en la mano, un par de veces sobre la mesa, antes de dejarlo y salir de ahí. Caminó por los pasillos con rumbo a la zona de entrenamiento y uso uno de los elevadores, donde otros oficiales le saludaron en cuanto le vieron. Iba tan absortó pensando en lo que Tom le dijese, que no reparó que uno de aquellos oficiales era Roger, quien estaba casi al fondo del pequeño grupo, con la espalda pegada al frío metal y sin casi levantar los ojos del piso.

La puerta se abrió y Satumi salió de ahí sin darse cuenta que Roger hizo lo mismo y le seguía unos pasos detrás hasta que le dio alcance.

-Satumi..-le murmuró el piloto…-Ken.

El joven capitán se detuvo en seco al escuchar de nuevo su nombre en boca de Roger. Giró en redondo y se encontró con el piloto a unos pasos.

-Teniente.
-Siempre tan formal, Ken…-el piloto sonrió y su cara ya no tenia esa mirada perdida ni embotada por alguna droga sintética con la cual le encontrara en el bar. De hecho sus facciones ese día era las mismas de la cual se había enamorado, de una quijada fuerte y una boca sonrosada que armonizaba; su cabello al igual que sus ojos eran de un castaño oscuro que siempre le pareció fascinante.
-Estoy en servicio. ¿Qué necesitas?...-hizo su mayor esfuerzo para no sucumbir de nuevo.
-Hablar.
-Ya lo dijimos todo…Teniente.
-Discutimos, que fue diferente.
-Fue lo mismo, solo en otro tono….-le capitán siguió su camino, sin volver la vista, pero alcanzo a escuchar los pasos acelerados del piloto hasta que lo alcanzó de nuevo. Le intentó retener del brazo y Satumi logró zafarse del agarre.
-¡Hablemos, Ken!
-¿Qué es lo que no entiendes, Roger?
-Cometí un error, todos lo hacemos…-le susurró bajando la voz, en cuanto se acercaban otros oficiales, que siguieron de paso.
-Tengo trabajo…-se intentó escabullir Satumi.
-¿Cuándo podemos hablar?...-pegó su brazo a la pared y usaba su cuerpo para impedirle la huida al capitán.
-Hazte a un lado. Es una orden….Teniente.

El piloto aceptó de mala gana la forma implícita en la cual Satumi ponía su rango por encima de la situación y se apartó para dejarle pasar.

-No te iras del Domo, sin hablar conmigo…-le sentenció el piloto a solo unos pasos, pero Satumi se negó a detenerse para reclamarle.

Ya no encontró a los reclutas, quienes habían sido despachados a cenar y en el comedor no encontró entre ellos a Trixs y eso sin saber exactamente el porque le terminó de fastidiar el día.

-El brigadier Trixs debe estar en los invernaderos…-le dijo uno de los reclutas, cuando le cuestionó. Hubiese ido a buscarlo, si aquello no le pareciera demasiado evidente y además de que técnicamente Trixs estaba en receso a esa hora. Lo que hiciera con su tiempo libre era en definitiva asunto suyo.

Los invernaderos, era un área imprescindible del Domo, aparte de que generaba una cantidad importante de vegetales comestibles, tenia también la función de ser un centro generador de oxigeno que se conectaba con el sistema de depuración de aire del complejo. Instalado en la parte superior del Domo, recibía la luz ultravioleta filtrada por los gruesos cristales que conformaba el cielo protegido de aquel invernadero artificial. Era uno de los pocos lugares en el Domo desde donde podía verse la bóveda celeste, la espesa y fría bruma anaranjada de los gases de la atmósfera así como las lluvias gélidas de metano que se precipitaban invariablemente a la superficie.

Trixs había localizado ese lugar desde su llegada al Domo, y se escabullía ahí con la finalidad de no perderse los “anocheceres” y ver el increíble espectáculo de los anillos de Saturno aparecer en el firmamento, para luego desvanecerse en la densa bruma de gases.

Era el refugio perfecto, alejado de todos y donde podía fugarse de la cotidianidad, para elevar su mente en la búsqueda de aquellos que le complementarían.

Pero por mas que lo retrasará, debía volver antes de que los horarios de cierres automáticos de las puertas y accesos fueran implementados. Activó la puerta de acceso con su tarjeta y se encontró con la mirada interrogante de su compañero de dormitorio, aunque de su boca no salio ningún comentario, sus ojos eran tan expresivos, que lo delataban.

El brigadier lo ignoró todo lo posible, podría decirse que entre ellos había nacido un patrón de conducta que consistía en básicamente en descifrar los silencios y delimitar los espacios de forma precisa.

Trixs tomó un baño rápidamente, secándose el cabello al salir, aunque con algo de ropa encima, que era un pantaloncillo y una camiseta de manga corta. La insistente mirada de Satumi terminó por hacerle levantar la vista para enfrentarle, en cuanto se sentó en la cama. Sabia lo que pensaba, por que sus pensamientos eran tan nítidos que parecía que gritaba. Aun así, no podía responderle a preguntas que no habían sido formuladas.

-¿Va a preguntármelo de una vez o debo adivinar?...-le interpeló directamente.
-¿Dónde te escabulles después de los entrenamientos?
-Son mis horas libres…-arrojó la toalla al cesto.
-Alguien dijo que fuiste al invernadero.
-Dejé indicado que estaría ahí, si me requerían…-su voz estaba cargada de fastidio.
-No tienes por que ponerte a la defensiva conmigo, Trixs.
-No tengo que dar cuenta de todos mis pasos, las 24 horas. “Ya no”, pensó.
-No estoy vigilándote. Solo me dio curiosidad.
-Ahhhh, si, curiosidad….-le repitió, mientras entraba en su cama y ponía los manos detrás de su cabeza.
-Si, la misma que tengo por ese diseño tuyo, que resulta que no está registrado por Bio-Omnix.
-Soy un diseño limitado y si mi código no fuera válido, no estaría dentro del Domo.
-Lo cual es curioso, por que tu expediente dice que tienes el logo básico de la compañía, no ese tornasolado que llevas.

Trixs apagó la luz del área de su cama, dando por terminada la conversación, pero Satumi se negó a eso y se levantó volviendo a encenderla.

-¿No te resulta extraño?
-No, ni me quitara el sueño…-le dijo el brigadier, sin ninguna emoción, con los ojos cerrados.
-No, claro que no. Las pesadillas que tienes es por tu amante muerto supongo. Que tampoco se llamaba Kyle, por cierto.

Satumi supo que había dado al clavo, cuando los ojos esmeraldas se abrieron para enfocarle y tuvo la certeza de que si las miradas mataran, aquellas le atravesarían como agujas de hielo por todo el cuerpo.

-Y su fastidio, capitán, es por que su amante “vivo” no lo deja en paz y el resto tenemos que tolerar su frustración…-le rezongó Trixs volviendo a poner la vista en el techo.

Satumi se quedo de una pieza, congelado ahora por aquella contundente verdad, dicha tan a bocajarro que volvió a su lugar en la cama y no sabia si gritarle algo a ese “replicado” liberaría su dolor.

No solo le echaba en cara lo de Roger, si no que ahora de nuevo salían a relucir los jerarquías.

-No mezclo mi vida privada con el trabajo. Si tienes una quejas de mi desempeño, repórtalo a mis superiores.

Las luces automáticas del sector se apagaron puntualmente y con la oscuridad se hizo un silencio aparente.

Satumi acomodó su cuerpo en su litera. Sus pensamientos eran tan erráticos y evidentemente molestos que se unían a su mano en un golpeteo continuo en la pared, hasta que no pudo mas y se sentó de nuevo.

-Creí que sentirías curiosidad por tu origen…-alcanzó luego Satumi a decir.
-Conozco hasta el número de registro de la bolsa uterina donde fui incubado. Se todo sobre mi origen. ¿Puedes usted decir lo mismo del suyo?
-No, posiblemente mis padres no llevaron tanto registro de mi existencia…-respondió con sorna el ojinegro.
-Afortunado, usted.
-Creí que podíamos ser amigos…-le dijo Satumi.
-Los replicados no tenemos tantos privilegios…-respondió sin inmutarse Trixs haciendo rodar su cuerpo para darle la espalda.

“Eres un idiota, Ken…no acabas de entender. No hay nadie para ti. Nadie. Solo, solo necesito, dormir”…-rezongaba Satumi, cuando puso la cabeza en la almohada.

La oscuridad no permitía verle la cara a Satumi, pero sus pensamientos le llegan nítidos y claros a Trixs, quien terminó por bloquearse completamente del exterior. No quería seguir escuchando los reproches que el capital se hacia así mismo. No tenia tiempo para pensar en nadie mas y verse comprometido en ningún tipo de relación. Cualquiera que se acercaba demasiado a él, terminaba en problemas.

Era como si la mano de Charles Leonard, aun dirigiera sus pasos y vigilara sus noches.

Satumi ordenó al despertador que guardara silencio a las 0500, cuando se incorporó. Se frotó la cara y se levantó de la cama sorprendido al darse cuenta que estaba solo. La cama perfectamente tendida y ningún rastro del brigadier Trixs.

Se vistió rápidamente, se colgó su medallas de identificación y cerró su chaqueta mientras salía del sector de dormitorios para dirigirse a desayunar. Sus ojos miraban de un lado a otro, buscando a Trixs entre los reclutas. Respiró aliviado cuando lo vio empezando las faenas del día y gritándoles a los jóvenes reclutas. El brigadier le dirigió una vaga mirada a Satumi, pero volvió a su atención a los replicados bajos sus ordenes, corriendo detrás de ellos en la pista de entrenamiento.

-¿Dormiste mal?...-le preguntó Tom a Satumi, en cuanto se sentó a un lado suyo….-tienes pinta de no haber tenido sexo en meses.
-¿Tanto se me nota?..-bromeó sirviéndose café para sentarse a un lado.
-No se ocupa un algoritmo binario para saber que desde que llegaste al Domo no le has puesto la mano encima a nadie y si a eso, acumulas los meses en Xanadu, pues…
-¿Te me estas insinuando?....-medio giró la cara Satumi con una sonrisita.
-¿Tengo oportunidades?...-miró el analista directamente al capitán.
-Ahhh, Tom. Me agradas como amigo, pero ...
-La respuesta es no….-Tom volvió a su café, sonriéndole…-no te preocupes. No soy tu tipo, lo sé.
-Ya que sabes tanto de mi, ¿cual es mi tipo?…-también le dio un sorbo al café y se relajó al ver que Tom no tomaba su negativa en forma dramática.
-Te gustan de buen cuerpo, militares de preferencia y que tengan un pasado turbio, para que exista entre ustedes cierto vinculo, que igual si es demasiado turbio sirva de pretexto para separarlos.
-Waooo, me conoces mejor que yo…-ironizó Satumi.
-hazme coba, el halago mitiga mi soledad.
-Tom…-se acercó un poco al analista…-ocupas alguien mejor que yo. Tú eres de lo que…tendría un gato si fuera legal y a mi las mascotas me dan alergia.
-…seguro…-el analista fingía no interesarle el tema…-Dejemos ese asunto por la paz. ¿Qué se te ofrece? No has venido hasta acá para tomar café.
-El brigadier Trixs…le ha movilizado algún otro lugar…-Sus pertenencias ya no están en el dormitorio. No se me informo.
-El brigadier solicitó dormir con los reclutas y se le concedió el cambio…-Tom no despegaba los ojos de la pantalla, pero miraba de soslayo la cara de fastidio que Satumi hizo.
-¿Cuál fue el motivo?
-No fue “acoso por parte un superior”…si es lo que te preocupa….-la sonrisa de oreja a oreja de Tom, dejo perplejo a Satumi, hasta que entendió que era una broma…-alegó que estaría mas cerca de los reclutas y que por ser “replicado” ese era su lugar. Además ya traía su bolsa de viaje al hombro cuando lo solicitó.
-Bien, da lo mismo, en dos días salimos a Xanadu…-dijo con cierta resignación el ojinegro, mientras caminaba a la salida.
-Satumi…-le detuvo el analista….-dijiste que iríamos al “Cotton club” a las luchas de Sumo. Hay función a las 1,900.
-Nos vemos ahí…-respondió el capitán luego de unos segundos de meditarlo.
-Yo invitaré la ronda…-se giró Tom sonriente para continuar en la pantalla.

El resto del día, el capitán y el brigadier pretendieron ignorarse. Satumi le solicitó en cuanto llegó al área de entrenamiento el progreso de los reclutas y el brigadier le indicó los pormenores y avances. Nunca se vieron a los ojos, ni mucho menos Satumi reclamó nada sobre el cambio del brigadier de los dormitorios. Sólo fue su subconsciente, que rozó deliberadamente los dedos de Trixs cuando éste le paso la bitácora digital al terminar el día. El leve cosquilleo en sus dedos, dejo a ambos expectantes. Trixs se tensó y Satumi lo notó.

-“Te gusto…lo sé…-sonrió el capitán mientras tomaba la bitácora y veía alejarse al brigadier.

No fue una huida propiamente dicho, pero para Trixs, poner distancia de por medio era lo mejor en esos casos. Cenó casi mecánicamente y se levantó sin decir nada para ir de nuevo a los invernaderos, su único refugio.

-“¿Dónde están? ¿Dónde?”…-ponía Trixs su mano en pulida superficie del domo interno del invernadero, mirando al vació estelar. La lluvia mas tarde, humedeció los cristales, sin que el “atardecer” perdiera nada de su majestuosidad.
-Tiene una gran vista…-la voz de Satumi, ni hace girar la vista al brigadier que le ha sentido llegar desde hace minutos al invernadero….-aquí es donde te refugias. Ya veo por que…-se acercó al brigadier para que le diera la cara….-por lo menos podrías decirme que fue lo que te hice para que dejaras el dormitorio de esa manera.
-Aseguré que mi traslado es por cuestiones personales…-Trixs paso sus brazos a su espalda, dejándolos reposar ahí, sin interesarle aparentemente continuar una conversación.
-Solo dime por que estas molesto conmigo y te dejaré en paz…-rezongó Satumi, luego de unos minutos de silencio.
-Jamás he mencionado que estuviese molesto.
-Pues has actuado como tal…-replicó el capitán.
-¿Por qué pretende inmiscuirse en mi vida?...-aquellos ojos verdes le taladraron sin misericordia, pero no se dejo intimidad por ellos.
-Sentí curiosidad, la natural…no pensé que te molestara tanto que te mencionara tu grabado.
-Quien se acercan a mi, generalmente terminan en problemas…-tenia su voz un tinte de amargura que no pudo contener.
-¿Es tu forma de decir que pretendes protegerme?...-buscaba que Trixs le viera y por ello se puso enfrente suyo…-¿De qué…de quién?
-Debo irme…-el replicado se hizo a un lado.
-¿De que huyes, Eugene?...-la pregunta mas que imperiosa parecía un ruego.
-De tipos como tú, que pretende que puede conocerme con solo verme. Que piensan que por que soy un “replicado” no tengo voluntad ni deseos mas allá de los programados en mis genes.
-Criticas con una vara muy larga…-le retuvo del brazo en cuando pretendió Trixs irse…-tú tampoco me conoces a mi.

El cosquilleo fue sentido por ambos, bajando por la nuca y desvaneciéndose en la espalda. Eugene rompió el contacto rápidamente, dejando al capitán Satumi consternado. Su primer impulso era ir detrás del brigadier, pero sus pies parecía pegados al piso y se negaban a moverse, sin responder a su orden. Respiró para tranquilizarse y terminó por dejarle ir.


Tom le vio llegar mas tarde, enfundado aun en su traje militar, lo cual significaba que no había pasado a su dormitorio a cambiarse y no era que no le sentara bien, solo que le hubiese gustado verlo en algo mas informal, para tener la falsa idea de que tenían una cita y no que eran solo dos amigos que se veían después del trabajo, sin mas. Pero era eso o nada, lo sabia.

-Han presentado a los luchadores…-le dijo el analista en cuanto el capitán se acercó a la pequeña mesita reservada. Satumi se bebió el trago de un golpe y solicitó una ronda nueva…-Calma, la noche es larga…-dijo Tom.
-Es lo que me temo…-el capitán miró la pista sin mucho interés, esperando el siguiente trago.
-¿Puedo adivinar o quieres contármelo?...-Tom no le quitaba los ojos de encima.
-Soy algo grosero, lo siento…-tomaba algunos de los bocadillos de la mesa, para distraerse.
- ¿Algo que ver con tu brigadier?
-¿Qué con él?
-Nada, solo que tus ojos brillan cuando le mencionas…-le tanteó el analista.
-Ahora el que ha bebido de mas eres tú

Tom prefirió no seguir con el tema, tenia a Satumi para él esa noche, aunque solo fuera para beber y ver la lucha de sumo, que tenia altas apuestas entre los asistentes habituales. Satumi fingió interés por un buen rato, pero luego se disculpo para irse a los dormitorio. No espero respuesta de su compañero, ni espera que Tom se levantara. Estaba apostando y había ganado en la ultima ronda, no se movería por ningún motivo de la mesa.
Satumi entró a su dormitorio, donde tuvo la sensación de vació. Nunca antes se había cuestionado por que estaba en la milicia y que objetivos tenia en verdad. Se sentó en la cama, miró hacia el espacio desocupado donde anteriormente Trixs hubiera pasado las noches y se preguntó una vez por que le eran tan complicadas las relaciones humanas.

Se desvistió y entró a la cama, antes de que el corte de luz, oscureciera la estancia. Su mente divagaba de una cosa a otra, respiró y pensó en poner su mente en blanco, pero súbitamente su mente se alejó de de la habitación, caminó por los pasillos que tan bien conocía, pasó a un lado de los guardias de turno, se deslizó por el tubo del elevador y se encontró caminando por las zonas de reclutas. Su mente era libre de vagar por esos rincones. Conocía el lugar, fue su residencia inicial al llegar por primera vez al Domo. Contaba literas, buscaba la que usara él anteriormente. Veía cuerpos descansando, cubiertos por cobertores.

Luego lo vio, o mejor dicho él, lo vio.

Los verdes ojos de Trixs se abrieron al vació en la oscuridad de la zona de reclutas. “Veía” nítidamente los pensamientos de Satumi, casi corporizados, vagar de un lado a otro.

Satumi se sintió pillado y abrió los ojos sorprendido ante esa desacostumbrado experiencia extracorpórea. Su abuelo le había enseñado como elevar sus pensamientos y mantenerlos fuera de sus cuerpo; para Ken, era solo una forma de relajar su mente y su cuerpo. Nunca antes había tenido la experiencia de llegar tan lejos, ni muchos menos, tener la idea de que alguien había podido “verle” astralmente.

Trixs, no era cualquiera, eso lo sabia.

El siguiente día, fue casi similar, los entrenamientos, le evasión del brigadier y aunque eso le causara cierta incomodidad, decidió que era mejor dejarle pasar. Trixs no quería ser su amigo, no podía insistirle y tampoco estaba en plan de malbaratar su persona. Ese día en particular no estaba de humor para nada, ni para hablar con Tom, ni mucho menos para permitir los toscos acercamientos de Roger.

Lo evadió un par de veces, no podía dejar de encontrarle en la zona de entrenamiento, que los pilotos también usaban.

Satumi se enjuagó la cara, cuando fue los servicios y en el cristal apareció la imagen del piloto a un lado suyo sonriéndole.

-Parece que quieres ignorarme, Ken.
-No tenemos de que hablar…-intentó apartarse, pero el piloto fue tan rápido como él y le alcanzó antes de llegar a la puerta, pegó su cuerpo al del capitán, intentando frenar su fallido escape…-deja eso…-le retó Satumi en cuanto el piloto quería tomarle de la cara.
-¿Por qué me evades?
-Déjame en paz…-le empujo, pero el piloto era diestro y le tomó de las manos, enredándolas en las suyas e imponiendo su cuerpo al del otro.
-Solo quiero estar contigo, quiero tener lo que teníamos antes.
-¡Suéltame, Roger!
-¿Qué si no lo hago?...-lamió su cuello con una lasciva lengüeteada, que en otra ocasión hubiera suscitado en Ken que se prendara al cuello de ese hombre. Ahora la caricia le hartaba y pensaba quitárselo de encima a cualquier costo, cuando la puerta de los sanitarios se abrió y otra voz hizo que ambos reaccionaran.

-¡Te ha dicho que lo sueltes!....-un pulsador vibraba en la mano de Trixs y por el sonido tenia el nivel mas alto para aturdir.
-Lárgate, no te metas, donde no te llaman…recluta.
-Suéltalo…-repitió el replicado
-¿o que harás?....-le bromeó, pero la risa le duró solo un segundo, cuando un puñetazo dado por Satumi, le hizo perder el aire y luego terminó de desquitarse, con otro en la cara.
-él nada, pero yo si…-arrojó su cuerpo lejos del suyo.
-Idiota, me has…me has rota la nariz…-se cubría Roger la cara con una de las manos para impedir el sangrado.
-Te romperé algo mas, si vuelves a ponerme una mano encima…-bramó el capitán y se alegró cuando el piloto salió del sanitario sin decir nada.

Trixs guardó el arma e iba a salir también.

-Brigadier…-gritó Satumi.
-Si, Capitán.
-gracias…-murmuró bajito, pero estaba seguro que Eugene le escuchó claramente, cuando inclinó la cabeza.

Bien, no eran amigos. No aun, pero por lo menos estaba claro lo de Roger.

Terminaron los entrenamientos y el resto de los reclutas se fue a cenar. Lo mismo hizo Satumi, pero no perdía detalle y miraba de vez en vez hacia la mesa donde se encontraba el brigadier ojos verdes, quien mantenía su acostumbrada actitud de ignorarle, luego le vio salir e imaginó que iría a los invernaderos como siempre.

Lo hubiera seguido, seguramente, si no fue por que Tom se sentó a un lado suyo.

-Te fuiste antes de terminar las luchas.
-Por tu cara supongo que ganaste en las apuestas.
-En eso tienes todas la razón, pero la expresión de mi cara tiene otro por que….-pinchó con el tenedor algo del plato de Satumi y éste arrastró el plato para dejarle mas opciones….-¿recuerdas el logo de Bio-Omnix?
-¿el que no existe?
-el mismo...-respondió el analista.
-¿Qué con el?...-insistió Satumi cuando Tom se entretenía en masticar.
-Pues si existe…-o existió…pertenece aun modelo limitado de la fabrica. Mas bien experimental.
-¿Qué tan experimental?...-bajo la voz para igualar la del analista.
-Hasta ahí tope con pared. No encuentro los registros. O están muy codificados o simplemente no fueron descargados en la computadora Zero (*). Todas las fabricas son celosas de sus diseños. Los resguardan de la piratería industrial.
-Era un modelo muy especial.
-Seguramente…-continuoo picando del plato.
-Supongo que vas a seguir investigando.
-me gustan los retos, el contrafuego (**) de la Zero es un buen reto.
-pues vas a tener que contármelo al volver.
-suena como a una cita…-le guiñó un ojo Tom, y Satumi solo sonrió.
-Digamos que serás al primero que interrogue al llegar al Domo.
-Sabia que en algo, seria el primero en tu vida…-ambos se rieron y el capitán se levantó dejándole ahí. Corrió tan rápido como pudo en medio de los reclutas que iban y venían por el comedor y las zonas de entrenamiento.

Cuando llegó al invernadero, no encontró a Eugene.

Decepción. Exactamente decepcionado fue como se sentía al volver sobre sus pasos. Le hubiera gustado hablar con él antes de enfrascarse con destino a Xanadu.

Hizo pasar la tarjeta de su identificación por la rendija de su puerta y casi da un brincó al ver a Trixs dentro. Rígido, en posición de saludo, solo hasta que Satumi le indicó que relajara la posición fue cuando el replicado extendió el brazo para entregarle algo.

-Olvidé dejar la tarjeta del código de entrada.
-Hace días de eso.
-Le esperaba, para entregársela…-Continuó el replicado y Satumi la tomó para arrojarla sobre una de las mesas.
-Fui al invernadero. A buscarte…-la voz de capitán era tranquila, pero en la ultima frase casi pierde el sonido.
-No había nada que hacer ahí.
-Si no fuera por la nubosidad y esa continua lluvia en esta época, los atardeceres serian únicos. Igual que en las otras lunas.

Eugene permaneció impasible y solo sus ojos brillaban al ver a Satumi.

-Gracias por lo de hoy…-decidió empezar por ahí, Satumi.
-No requería realmente mi intervención…-dijo Trixs.
-Posiblemente no, pero agradezco que no dejaras pasar el tiempo para ver si las cosas pasaban a mayores.
-Debo irme, salimos temprano.
-Dime Eugene…-se interpuso en su camino, pero sin tocarle…-¿podemos ser amigos?
-¿Por qué le interesa ser amigo mió?
-Hay algo en ti, no se definirlo en certeza, solo…me agrada…me agrada estar contigo.
-No tengo intereses de relacionarme con superiores. Ni compañeros…-puntualizó.
-¿Por qué? Tan antipático te resulto.
-No. No me es antipático.
-¿entonces?
-No soy la persona que llenara tu soledad, Ken Satumi.

La palabras pueden ser una cubetada de agua fría, o por lo menos así lo sintió el capitán.

-No me conoces, no sabes quien soy, ni lo de que soy capaz. No tienes la menor idea de lo que necesito o de lo puedo ofrecer. Y no lo sabes por que no me permites mostrarte nada de mi. Como no lo sabes, no me digas que puedes o no ser en mi vida, Eugene Trixs….-le sentencio el capitán, dándole la espalda.

El brigadier no espero más.

No importaba que Ken Satumi, le odiara después de eso, lo prefería a que mas tarde, alguno de los tentáculos de Charle Leonard le estrangulara y le desapareciera.


Hacia los complejos Xanadu
Titán, Saturno
2400 dGS


La tormenta ecuatorial azotó con fuerza las cordilleras centrales de las Dunas. La arena se movía a tal velocidad que cerraba la visión a escasos metros delante.

-No tenemos visibilidad, los posicionadores magnéticos tienen un grado alto de imprecisión…-gritaba el piloto al capitán Satumi, cuando esté llego a la cabina….-la temperatura esta bajando drásticamente.
-¿Qué pasó con la tormenta?
-Debemos descender y dejarla pasar.
-Sea…-volvió a su posición y se ajustó el cinturón, mientras les gritaba al resto los reclutas, quienes eran los que mayor cara de sorpresa tenían, el resto, ni se inmutaba, no era ni la primera, ni la ultima tormenta con la cual tenían que lidiar….-la nave descenderá, entraremos a unos de los cañones y esperaremos a que amaine.

El capitán miró hacia donde se encontraba Trixs, quien permanecía imperturbable, esas naves se movían igual en cualquier luna o planeta.

Satumi, luego dirigió su mirada hacia el final de la hilera de asientos donde uno de los reclutas empezó a dar arqueadas, pero eso no fue lo que fastidio, sino que empezó a quitarse el cinturón y el arnés, para levantarse.

-Grant, regresa a tu posición…-gritaba Satumi, pero el recluta camino hasta la sección se carga, buscando donde aligerar los ácidos que subían por su garganta. Detrás de él se fue el capitán, para irle a traerlo y sentarle, pero la nave dio una sacudida, tanto el replicado como el capitán derraparon hasta la parte trasera de la nave, enredándose entre mallas de contención y arneses. Una sacudida más y la escotilla primaria de emergencia se abrió.

-Capitán, salga de ahí, la puerta se abrirá por completo. Esta trabada. ¡Salgan de la zona de carga!....-les gritaba el piloto desde el altoparlante.

Pero era fácil decirlo y no hacerlo, por que el recluta entre mas se movía, mas se enredaba.

La puerta se abrió un cuarto, pero fue suficiente para mostrar el rigor del frió fuera y la arena que colaba como escarcha sucia y pegajosa. Satumi se bajó el casco a la cara para cubrirse, mientras hacia lo mismo el recluta; el traje les protegería un poco, pero ahora se concentraba en cortar con su cuchillo el arnés que enredaba la pierna.

Una sacudida mas de la nave y el cuerpo de Satumi se alejó del recluta, para ser succionado por el vació.

La mente del Capitán se puso en blanco, mientras era atrapado por la ventisca congelante de la tormenta y se sentía atrapado por una cortina de arena que friccionaba contra su traje. Cerró los ojos, era mejor no pensar en morir.

Pero no tuvo tiempo para pensar en ello, cuando fue jalado de la cintura en plena caída, atraído hacia otro cuerpo que se pegó al suyo como lapa, mientras apretaba el botón para accionar la esfera de rescate. Fueron entonces tragados por una resistente esfera acolchada, dentro de la cual ambos cuerpos quedaban resguardados de los elementos como un igloo salvavidas. Una ligera oscuridad, un silencio propiciado por el encerramiento de los cuerpos dentro de aquella estructura.

Satumi abrió sus ojos, para intentar identificar a su salvador, quien en un acto desesperado se había arrojado por la escotilla para detener su caída y abrigarle dentro de la esfera.

-¡Eugene!

Los ojos verdes relampagueaban en la semioscuridad y aceptó sin chistar el abrazo que Satumi le prodigaba.

-¿Qué haz hecho?...-preguntó a gritos el capitán, dándose cuenta de situación. Ahora no era un hombre perdido en las Dunas, eran dos.
-A un compañero no se le deja, nunca…-respondió el brigadier.

Satumi cerró los ojos, creyendo escuchar la voz del replicado en su mente. Era cierto que había ambicionado estar en los brazos de Trixs, pero ahora se encontraba en medio de la nada, cuando la esfera dejara de rodar, y de ser mecida por el viento, se encontrarían en cualquier parte de los cañones congelados. Con una escasa posibilidad de ser encontrados antes de que la reserva de aire se terminara o el frió los congelara.

-Si guarda silencio y no se mueve Capitán, tendremos reserva para tres horas de aire…-respondió Trixs a su pregunta sobre cuanto podrían estar ahí…-y no me agradezca, aun no le he salvado.
-Siempre eres tan locuaz…-la esfera dejo de moverse y parecía que habían quedado varados en alguna hendidura.
-No, no está dentro de mi programación.

Satumi intentó reír, pero estaba demasiado exhausto para gastar energías en eso, así que lo único que hizo fue recargar su cabeza en el pecho de Trixs e intentar que pensar que estaba en otra parte de esa fría luna, abrigado en los brazos de quien menos pensará.


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Cap. 4

En proceso