Avisos: Relaciones intersexuales.
Clasificación: PG-17
Pareja (s): Simples desconocidos.

 

1. Eres especial.

La monja del colegio donde estudio sus primeros grados, le habia dicho una y otra vez que era especial. ”Eres único Sam. Único e irrepetible en la obra del señor.”

Se lo dijo cuando cumplió once años, cuando todo cambio, cuando su vida dio un giro increíble. Cuando tuvo que aceptar lo inevitable. Muchas cosas pasaron años después, pero la vida habia sido buena con él. Si, Sam estaba contento con lo que era.

Lo que sea que fuera.

“-¿Cuándo aprenderé a anudarme esta maldita corbata?”

Sam volvió a acomodarse el lazo de la última pieza de su traje y dio un respingo de malestar al ver la hora, tenía escaso 45 minutos para llegar hasta el centro. Era una cita importante en una firma de abogados de Nueva York.

Las recomendaciones y las magnificas credenciales que tenia de litigio le habia ganado ser promovido a la oficina central y a sus 24 años era uno de los mas jóvenes en la firma, aunque le habían aceptado, aun tenia que presentarse con el contador principal, quien daría la ultima firma a su contrato.

“.Vamos Sam, tienes que hacerlo bien, es un gran paso” Tamborileaba los dedos nerviosos en el ascensor, rumbo a las oficinas centrales.

-¿Nervioso…? –le dijo una chica a un lado suyo.
-Si, un poco, un empleo….- contesto luego que noto que solo ellos iban en elevador. Se sorprendió mucho cuando la chica se acercó a él.
-¿me permites…? –empezando anudarle la corbata, ajustándola, al tiempo que la alisaba para acomodarla dentro del saco de corte alto gris que usaba. Ella sonrió una vez que termino, mientras Sam le agradecía con una amplia sonrisa. Enmarcando su tez canela y sus ojos avellana. El cabello tenia un corte peculiar grafilado en capas, algo poco común, pero de buen gusto para ese color caoba intenso.

-Soy Ann, trabajo en el departamento de diseño y bajo en este piso, ha sido un gusto….-le extendió la mano.
-Dickens….Sam. Te agradezco, las corbatas no se me dan….
-Bueno, espero que luego nos veamos…-ella salio caminando coqueta y sin prisa.
Sam sonrió una vez que el elevador se cerró, no le sorprendía mucho. Era común que llamara la atención entre las chicas. Su hermana decía que era por ese porte de niño bueno y dulce. Sam decía que era su cálida voz. Lo que fuera, agradaba a las chicas.

-¿Vistes al nuevo abogado, Joshua? –preguntaba el contador a uno de los socios de la firma, quien acomodaba su saco en el perchero, mientras se sentaba en su amplia silla giratoria frente a una mesa llena de papeles.
-No, vengo del juzgado. El caso de McMillan se complica, necesitamos refutar las pruebas, el juez nos dio solo 48 horas.
-Pues ya tienes ayuda. Utiliza a Dickens, tiene experiencia litigando…
-¿litigando o llevando el café?
-Dale una oportunidad, tiene credenciales estupendas y hemos pagado bastante por su traslado. Así que veamos si la presión de la ciudad lo pone a tono….-salio sin decir más, para no ver la cara de Joshua que se congestiono de malestar, al tiempo que arrojaba una carpeta al escritorio y tomaba el teléfono.

-! Rita…manda al nuevo aquí!

Si no fuera por que fumar estaba prohibido en el edificio, ese seria un buen momento para hacerlo, pero camino en forma depredadora de un lado a otro, molesto. Su camisa marcaba su cuerpo bien trabajado, producto correr y practicar tenis en forma frecuente. Tenia la piel bronceada y el pelo en un rubio cenizo bien cortado y el brillo de sus ojos azul cielo, lo que mas enmarcaba esa cara eran sus ángulos, desde la nariz hasta el mentón, demasiado masculino….pero con un dejo arrogancia de quien ha sido mimado por los halagos…

-..!Pasa, no te quedes ahí!.. –le bramó a la figura que estaba a punto de tocar la puerta. Le vio entrar y se tuvo que tragar el sin fin de palabrotas con las que acostumbraba recibir a medio mundo a esa hora de la mañana después de venir del juzgado, pero la imagen del chico en la puerta le dejo sin habla.

Esperaba alguien de mas edad, por las referencias que le dieron, pero tenia frente a si alguien de no mas de 25 años, con usaba un trajecito de rayas diplomático ajustado, sin entallar al cuerpo. Pero que mostraba que tenía las piernas largas, las caderas estrechas y unas manos largas, bien cuidadas.

-Siéntate….iré al grano. Otto ha insistido en que colabores en el caso de McMillan….-le deslizó una carpeta…-particularmente no soy de la idea de que un novato participe en un caso así…-vio que el chico tomaba la carpeta y empezaba a ojearla, le llamó la atención la forma de cruzar la pierna y poner encima el expediente, por lo cual pudo notar que usaba unos elegantes botines…y que usaría talla 7…. “pie pequeño”, pensó
-¿Cuánto tiempo, para el alegato?
-48 horas y no tenemos un testigo nuevo, así que se hará sobre la base que tenemos. Smith y Roland, otros del equipo, están sobre unas pistas, así que .mueve tu trasero y organiza un resumen mientras llegan.
-Con el debido respeto, mande mover el trasero a su secretaria, yo soy un abogado…y tendrá el resumen en dos horas…-le dijo al tiempo que levantaba llevándose el expediente.

“-Pues lindo trasero tienes, pero que genio te cargas” – se dijo Joshua al ver al chico salir. Se rió y se desajusto la corbata al tiempo que le gritaba a su secretaria por café cargado.

Joshua tenía el arrebato clásico del tipo que esta en la cima, no por que recién ha llegado, sino por que ha tenido tanto tiempo en ella, que le era nato ser así.

El primero de su generación, contratado para una firma de prestigio que peleo su contratación y que ganaba una cuantiosa suma en sueldo y en prestaciones. Era el socio estrella de la firma, había ganado la fama de bastardo en el círculo de abogados, pero era temido como ninguno en sus litigios y siempre apostaba a ganar. Además le gustaba mostrarle al mundo el gran litigante que era. Peleaban sus casos fieramente.

Quizás las únicas cosas que Joshua guardaba para si, era su vida privada, de la cual en la firma solo Otto, el contador general, podría tener una idea…solo por que habia conocido a Jeremy Carson, antes de que se cambiara de firma y se fuera a trabajar a otro distrito. Otto tenia una vaga idea de lo que habia sucedido entre ambos.

La verdad era que Joshua conoció a Jeremy en la firma, se hicieron amigos entrañables y aun cuando Jeremy estaba comprometido, seguían frecuentándose, ya fuera por que le buscaran novia a Joshua y organizaban citas dobles. Además que ambos le gustaba el béisbol y con frecuencia fueran a los juegos de los yanquis…con o sin las novias. Fue en uno de esos partidos, en que terminaron bebiendo de mas y sin saber exactamente como, terminaron liados a besos en el auto, luego en el departamento de Joshua e iniciaron una relación de sexo, que se regia por beber antes, por nunca decirse lo que sentían, simple y llanamente se gustaba, se encontraban y se follaban sin descaro.

La relación se resguardo en la pantomima de la amistad, el compañerismo del trabajo y la intensa atracción que ambos sentían. Se descubrieron amantes intensos, lujuriosos y necesitados uno de otro como una droga, pero solo era sexo, se lo dejo bien claro Jeremy cuando le aviso que se casaría como tenia ya planeado, pero que podrían seguirse viendo algún día de la semana le dijo Jeremy, como apartando cita en su agenda. Fue esa noche, que Joshua rompió el acuerdo tácito de los perfectos amantes, le gritó en pleno orgasmo que lo amaba….”que no lo dejara” Pero lo único que recibio de Jeremy fue la verdad de su relación.

“No, no Joshua…solo era sexo…SEXO…. ¿entiendes? ¿Por qué lo hechas a perder….? Yo no te amo, solo te folló, ¿no te ha quedado claro?“ –le gritó mientras se vestía de prisa, sin darle tiempo a reclamar, ni argumentar, ni a mostrarle su amor de alguna manera.

Jeremy se casó al mes siguiente. Le envió la invitación, con la idea de que asistiera y que con ello sellara su relación de amantes ocasionales, pero Joshua no asistió. Luego la situación se hizo tirante en el trabajo, Joshua se negó a participar en alguno de los casos donde trabajaba Jeremy, luego de algunas fricciones, que todos pensaron era por el roce y la presión de los casos, termino con el cambio de empleo de Jeremy, él cual una vez que notificara al resto de los socios su decisión, paso por la oficina de Joshua, cerró la puerta detrás de si.

“-¿Por qué…por que tenias que joderlo todo?
“-Fuiste tu quien decidió irse. La firma no quieres que te vayas.
“-¿Por qué no podíamos follar y nada mas? ¿Por qué tenias que enamorarte de mi? Me gusta follar contigo, solo eso.
“-Pues lastima, te casaste. Ahora vete a follar a la pendeja de tu mujer.”

Después de aquello, Joshua nunca mas se habia permitido tener una relación, ni con hombres ni con mujeres. Aunque a estas últimas las utilizara para cubrirse, amantes ocasionales, cuando las ansias y las exigencias de mostrarse como un ejecutivo triunfador le exigían. La firma no vería con buenos ojos que su socio estrella fuera un maricon, aun cuando ingresara miles de dólares semanales por concepto de honorarios a la firma.

Eran cuatro años de fingir ser lo que no se era, aunque claro en ocasiones pagaba por algún servicio masculino, algún tipo que le hiciera sexo oral hasta derramarse, luego de arrojarle unos billetes, sin preguntarle como se llamaba. ¿Para que molestarse? Solo era sexo pagado.

Además nadie le habia causado una impresión lo suficientemente fuerte para sacarse la espina de Jeremy, al cual veia de vez en cuando en los juzgados donde inevitablemente tenían que seguirse tratando. Nadie tenia los ojos avellana tan picaros como él.

Salvo el chico nuevo que llego, ése, el del trasero firme y que se cargaba un carácter de perros, aunque claro él tampoco había sido nada educado.

Pero a él no le pagaba en esa firma para ser educado sino para ganar casos, así que cuando llegaron Smith y Rolan a su oficina con la cara de no haber conseguido nada, Joshua iba a levantar el teléfono para gritarle a la secretaria que buscara al mustio de Dickens, éste ya se encontraba en su despacho repartiendo copias del resumen Intentó abrir la boca para decirle algo, cuando el chico les sorprendió explicándoles que la argumentación estaba mal hecha, había encontrado los puntos débiles del fiscal y podía hacer un alegato mas convincente. Claro, esas fueran palabras, pero verlo luego argumentando una a una el día del juicio, frente al jurado fue invaluable.

Técnicamente dominaron el caso después de casi hora y media, el jurado no dudo y con ello Joshua tuvo que tragarse el apelativo de “novato” para Sam. Sabia litigar, no habia duda

Por el ventanal de su oficina le miraba día a día. Era puntual, silencioso, hacia poca platica con sus compañeros, salvo asuntos de la oficina. Una tasa de café a media mañana y generalmente no asistía las invitaciones a beber en el bar que frecuentaba calle abajo. Era ordenado como pocos, las secretarias lo estimaban por que jamás les gritaba, siempre devolvía los expedientes antes salir al archivo y generalmente se preparaba el mismo su café.

Noto que no tenía en su escritorio ninguna foto, nada de novias, nada de amigas, no familiares. Su única rareza, tener un bonsái cerca de ordenador. Salvo eso, nada personal tenia ahí, trabajaba en silencio y se iba igual.

-¡Vamos Sam, tenemos que celebrar! El juzgado no desaparece por una noche de paseo.
-No, en verdad…no.
-¿Qué tienes que hacer….? ¿Cuidar niños, atender a una insaciable mujer en casa…no verdad? Vamos…. –le insistía Joe Roland, quien se habia convertido en algo parecido a un amigo, bebían café y en ocasiones comían juntos en algún cafetín entre el juzgado y la oficina.
-Bien, una cerveza, no mas.
-Tendrá que ser mas que una cerveza, hoy iremos a un table dance….-le dijo guiñándole el ojo.

Y ahí estaban, viendo ondular a una increíble morena, de largas piernas, que se perdían hasta su estrecha cintura, que nadie miraba, por que era mas excitante el par de tetas que tenia……”44 ondulantes centímetros cúbicos de solución salina o silicona en un descuido”, pensó Sam. Los gritos de los parroquianos ante la desnudez de la chica no se hicieron esperar cuando ella se quito el sostén en una total parsimonia.

-estoy seguro que se divertirá… ¿Quién no lo haría…? – dijo Joshua a Smith mientras le susurraba al oído, luego aquel se levantó y fue hacia la barra, donde habló con alguien, minutos después, la morena salía de algún lugar caminando entre los parroquianos que babeaban con su presencia.
-¿Quién es el afortunado de la noche? –dijo mas que sensual al grupo de abogados que estaban sentado bebiendo cerca de la pista.

Joshua señalo a Sam, quien de la sorpresa, parte de la bebida se escurrió por sus labios, mojando su camisa y terminó por dejarla en una mesa, cuando la chica sin esperar mas camino hacia él, ondulando sus caderas, empujándolo con un par de dedos sobre la silla, mientras ella movía sin prisa su vientre y se acariciaba sin prisas, jugando con la corbata del chico que tenia la boca mas que abierta, primero por tener a esa mujer bailando para él mientras los que se suponía eran sus compañeros de parranda, se divertían a su costillas.

Smith y Roland gozaban el espectáculo. Joshua buscaba descubrir y que mejor forma de saber cuales eran las preferencias del chico. Le miró sorprendido, confundido, luego le vio intentando adaptarse a la broma, sacando un billete de 20 dólares, que meneo entre los oscilantes senos oscuros. A Joshua eso no le gusto mucho, menos cuando después le susurraba algo a la chica y ella sonreía.

“Mala jugada”, pensó e intentó no molestarse, ganado se lo tenia, él le busco a la chica, ahora Sam se acostaría con ella. “Estupido…eres un verdadero estupido, Joshua…” se dijo mientras bebía una cerveza detrás de otras. Viendo como sus compañeros de divertían, mirando de reojo la forma en que Sam se lleva la botella a la boca, bebiendo directo de ahí. Eso le gusto, lamía sin prisa el cristal….

Fue en ese momento, cuando vio que Sam se disculpaba para ir al sanitario. Le siguió unos segundos después, vio que en su camino se encontraba con la morena, quien le dio una tarjeta, Sam inclinó la cabeza y luego se fue. Cuando volvió continuo en el grupo, aunque era evidente que no sabía beber….2 cervezas más y se disculpo, tomaría un taxi les dijo. No vivía lejos. Joshua vio su oportunidad, no le dejaría irse con la desnudista.

-¿bromeas? Se nota que eres un pueblerino. Te llevaré, me queda de paso….-insistió Joshua, quien se despidió del par de abogados que mantenían su vista en la pista, disfrutando el espectáculo.

-No tenias que molestarte…-le dijo Sam una vez que llegaron a la zona de departamentos.
-Realmente no sabes beber, creo que solo tomaste, ¿Qué…3...4 cervezas…?
-lo sé, soy un desastre…-buscando sus llaves en su saco….
-deja, te acompaño.
-No, claro que no…-pero de nada valieron las negativas. Realmente no sabia beber, pocas veces lo hacia y mezclar cerveza con vodka, fue mala idea, se dijo.

Cuando encontró las llaves, juraba que la puerta se movía, se rió, volteo a ver a Joshua, que lo miraba divertido, fascinado de ese jovencito que realmente era un encanto, sonrojado, en parte por el licor. Avergonzado de estar intentando abrir la puerta y riéndose solo. No pudo resistirse, cuando le aparto un mecho de cabello de la cara, retuvo luego las llaves, abrió la puerta….

-.!ya esta!
-lo iba a lograr solo…solo necesitaba que la puerta dejara de moverse.
-claro…-dijo con cierto humor…- ¿no me invitaras, un café?

Sam estaba un par de pasos adentro de su departamento. Veía que Joshua detenía la puerta, pidiendo pasar. Eso era extraño…considerando que era su jefe, técnicamente. Era poco o casi nada comunicativo y recordaba, dentro de su borrachera, que era un bastardo. Uno que siempre buscaba cabrearlo, con sus exigencias sin molestarse en agradecer el trabajo bien hecho, sin contar que le debía el espectáculo que una bailarina exótica le meneara las tetas en la cara.

-No, creo que no tengo café…-logro articular.
-No importa, no es precisamente lo que necesito ahora…. –le dijo al tiempo que atrapaba sus labios, exigentes, demandantes. Sin preguntar si eran recibidos o deseados. Sujeto la nuca de Sam por unos segundos, para luego ser rechazado sin ningún protocolo por parte del chico que en ese momento habia perdido su embriaguez ante la sorpresa, poniendo sus manos entre ambos.
-! Creo…creo que estamos ebrios…! Voy a olvidar este incidente. Es mejor que tu también. Tampoco eres bueno para beber….-le dijo al tiempo que cerraba la puerta.

-!Maldición….! –exclamó Joshua al tiempo que daba un golpe sobre la pared…. –estupido de mi, si seré….-volviendo a descargar el puño, miró luego a ambos lados del pasillo, se sacudió la chaqueta y salio sin mas.

Detrás de la puerta, Sam se había deslizado por la pared, aun con los labios ardiendo…escuchado el ruido contra la pared. Su corazón agitado, su respiración al punto del sofoco.

-!Cielos! ¿Qué, que fue eso?..–pero no pudo pensarlo mucho. Sonó el teléfono, por la hora solo podía ser su hermana….

-¡Sammy….linda, estamos en Portugal!

Sonrió, solo su hermana aun le decía “linda”. Para ella, Samantha, jamás se fue de sus vidas. La broma cromosomica nunca logra separar el lazo entre hermanas.

 

 

Continuas.....?

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