Clasificación: PG-17
Pareja (s): Simples desconocidos.
Avisos: Relaciones intersexuales.

 

 

 

 


La diversidad en formas, colores, texturas y otras propiedades parece ser la norma de la naturaleza ¿Por qué no habría de ser diferente en cuanto a aspectos íntimos como la orientación de género? El entendimiento de las causas naturales del fenómeno transexual, debe de ser el primer paso en la decisión de una persona para ser quien es, y no mantener una lucha eterna contra sí mismo por el qué dirán de los demás (Antonelli, 1)


10. Eres inesperado

 

Sam regresaba de correr. Aun no había clareado totalmente, cuando se puso el pants y los tenis deportivos. Esa rutina diaria tenía varios objetivos aparte de mantenerle activo, que estabilizaban sus niveles de hormonas de manera natural, que le permitían mantener una condición cardiovascular envidiable y que además lograba en esos momentos en soledad poner sus ideas en claro. Algunos lo hacían fumando, otros con un baño tibio, él particularmente prefirió correr.

Se dio un regaderazo rápido y salió arrojando la toalla al cesto, después de tener el cabello completamente seco. Se vistió con un discreto traje gris, aunque su camisa era de un añil que se acentuó por la corbata de grises y azules. Paso por la cocina y solo logró beber un jugo y pan tostado, el cual no terminó, cuando los timbrazos en el teléfono le hicieron dejarlo sobre el plato.

-¡Sammy! ¿Te desperté? Mejor dicho…. ¿los desperté…? –su tono era jocoso y mal disimulado. De hecho no pretendía disimular nada… - ¿el rubio anda por ahí, aun?
-Hola. No, no me haz despertado. Tengo mas de una hora levantado, fui a correr.
-hummm, que mal. Deberías estar retozando con el rubio.
-No lo hicimos, si es lo quieres saber y no es el “rubio” Tiene nombre y se llama Joshua. Se fue unos minutos después de que colgaras.
-Se sintió abochornado.
-No precisamente… -Sam intentaba hacer el lazo con su corbata… -¡Maldita! ¡No….no es a ti! –corrigió cuando escuchó el bufido detrás de la líneas…-es esta maldita corbata, siempre me hago un lió.
-¿Por qué no se quedó…Joshua? Se oía que la estaban pasando bien.
-Por que sabrás que hoy tenemos la primera audiencia del caso y además...aun no intimamos.
-¿No se lo haz dicho…Sam? ¡¿Cuándo piensas hacerlo?!
-¡Pronto, te lo aseguro! –hizo un giró de la corbata y ésta por una complacencia se quedó en su lugar y parecía que estaba bien o quizás el saco la cubriera.
-¡Es importante Sam, debe saberlo!
-Sé que es importante. Que él merece saberlo y que…y que yo no quiero perderlo. Puede salir huyendo y no querer nada más conmigo. Eso en el mejor de los casos. !Lo sé y no dejó de preocuparme! Solo que aun no encuentro el momento….-su voz era casi un monólogo.

La voz de su hermana, casi fue un quejido... -Oh…Sam…yo…yo solo quiero que seas feliz.
-Lo sé….-cerró los ojos pensando en todo lo que acaba de decirle, por fin había exteriorizados sus miedos. Ahora debía enfrentarlos…. –Diana…se lo diré pronto, no dejaré que siga haciéndose falsas ideas sobre mi…..<<<Tampoco yo quiero hacérmelas…>>>, así que estoy en eso. Ahora, debo dejarte, tengo una audiencia y será algo agitado al principio.
-Si…también llamaba por eso. Te deseo lo mejor. Sé que harán un buen papel…..-Sam asintió, para segundos después colgar y concentrarse en su portafolio, mientras revisaba que nada se le hubiera olvidado. Lo hizo un par de veces para estar seguro, luego salio tomando un taxi para llegar a la firma lo más temprano posible.

La audiencia seria a las 11 de la mañana, pero a las 9, todo el equipo de la firma a cargo del caso, debería encontrarse en la oficina. Sam repasaba sus notas, antes de que sus compañeros llegaran y levantó la vista de ellos, cuando la figura de un rubio le quitó el aliento. El impecable traje de tres piezas que ese día, Joshua llevaba era mas que impresionante, se le entallaba como si se lo hubieran dibujado encima y tuvo hasta envidia de lo bien que le quedaba la corbata. Cerró la boca antes de que alguien notara el embeleso y se llevó la taza de café a los labios. Un timbrazo hizo que lo dejará y sonrió cuando descubrió al interlocutor.

-Hola, buen día. ¿Nervioso?
-Hola…si, un poco.
-Pasara luego, ¿tus compañeros?
-no deben tardar.
-¿puedes venir, unos minutos…por favor? –fue una solicitud, sin gritos, solo una petición.
-Voy….-dejó la taza y su saco en la oficina.

Joshua le esperaba en la puerta y lo primero que hizo, aun antes de dejarle pasar, fue llevar sus manos a la corbata de Sam, quien en un acto reflejo se hizo hacia atrás. Era un acercamiento demasiado íntimo para hacerlo en la oficina.

-Tienes problemas con tu corbata….-un comentario neutral y sus manos deshicieron el lazo y volvieron a ajustar los extremos de la corbata… -el secreto esta en introducir los dedos…girar y luego….jalar, lentamente…listo…-se hizo a un lado para dejarle pasar y mantuvo la puerta abierta.

-¿Dudas?....-preguntó Joshua al castaño. Era esta su primera audiencia en el gran jurado. Era un buen abogado, pero aun un novato y en contrapartida, el rubio ya tenía bastantes casos en su haber.
-No, salvo que me dejes solo y sea yo quien tenga que enfrentarme a esa jauría.

La sonrisa de Joshua a esa hora de oficina, era para ser catalogada y puesta en exhibición….pocas veces la mostraba. Pero esta era una ocasión especial. Abrió un cajón a un lado de su escritorio, donde deslizó un expediente sobre su superficie hasta hacerlo llegar a las manos del joven abogado…. –la hoja verde….por favor.

Sam se dirigió directamente al lugar indicado y era una prueba de laboratorio, donde indicaba que Joshua Leibitz era VIH negativo y estaba fechada días atrás….los ojos de Sam se levantaron rápidamente para encontrarse con los azules.

-Es política de la empresa.
-Lo sé…son confidenciales…-Sam le devolvió el expediente, que Joshua tomó y guardó bajo llave dentro de su escritorio de nuevo y encaró la mirada interrogativa del otro abogado.
-Quería que lo vieses…quizás anoche di una imagen algo errada de mi persona. He hecho locuras…pero he cuidado, con quien.

Sam asintió, indicando que entendía el significado…-agradezco, la confianza.

-Si no fuera por que tenemos una audiencia…-susurró el rubio, sentándose en frente suyo…-te comería a besos y te llevaría a casa, de donde no te dejaría salir en varios días…-le guiñó el ojo, ante la cara de sorpresa que se instaló en Sam…-Creo que Rolan te busca…

La voz de nuevo era neutral, por parte de Joshua, indicando hacia la oficina del castaño, quien volteó hacia donde le indicaba, lo suficientemente rápido para ocultar los colores de otoño se habían instalado en su cara…balbuceo algo y se fue. Pasó por la cocina por una botella con agua y entró a su oficina, para sentarse a continuar bebiendo, seguro que eso le quitaría el calorcito que se le instaló abajo del ombligo. Pero no tuvo mucho tiempo para asimilar el conjunto de informaciones y sensaciones, cuando minutos después todos salían rumbo al gran jurado.

En Nueva York, los casos de asesinato llenaban las salas de audiencia y algunos por su carácter sensacionalista, arrastraba a las masas a presencia el evento, motivado por los medios quien caldeaba el incidente, proporcionando información extra a la audiencia. La cual se había hecho un idea de los motivos y solo esperaban ser participes del linchamiento moderno. Por que para la audiencia, Morris había pasado de jugador estrella y admirado de las masas a un simple depravado que se drogaba y frecuentaba prostitutas.

Con toda una chusma de personas, con los diversos carteles se encontraban en las escaleras del gran jurado. Sam visualizó al grupo de apoyo del SNIA, junto con otros que pedían la pena capital contra un asesino de homosexuales. Lo ridículo del caso era que cerca de ellos otro grupo, entre cánticos, oraciones y blasfemias, gritaba contra esos “de relajada conducta”, que hacían que Sodoma y Gomorra se encarnaran en la Babel de hierro. Las blasfemias pasaban de un grupo a otro, entre los “relajados y los intolerantes”, pero como si eso no fuera todo, un tercer grupo, desplegaba una pancarta en apoyo a Morris, por empezar a quitar con sus propias manos a los maricones y transvertidos de las calles.

-…un grupo aun tiene confianza en su “héroe”….-dijo Rolan quedamente a Sam, quien aun no salía de su asombro…- “NY, NY…solo en tus calles se puede ver, lo que el resto del mundo se niega a creer…”

Morris llegó custodiado por su equipo de seguridad, detrás de ellos venia su amante, quien bajo de la limusina minutos después. La sala de audiencia asignada estaba atiborrada, el juez sensatamente había negado el acceso a cámaras de video y solo un pequeño grupo de prensa estaba en la sala, pero estaba condicionado a su participación.

“Ese no seria un copia del caso Simpson y la sala de audiencia no será el circo de los medios” –les gritó el Juez días antes a los periodistas aceptados. Pero muchos de ellos eran hábiles con el uso de sus agendas electrónicas, que de última generación, tenían incluidas pequeñas cámaras y se comunicaban por Internet. Todo por mantener a su audiencia bien informada del último mórbido caso que llenaba las planas y los noticieros.

Joshua y su equipo tomaron la mesa de la defensa. Morris visiblemente pálido, vestía un impecable traje azul marino y no lucia ninguna de sus características joyas. Se sentó en medio de los abogados y tenía a sus espaldas a su amigo y amante, quien inclinó la cabeza en señal de apoyo. La vista del ojiazul pasa rápidamente hacia la mesa de la Fiscalía, donde Jeremy Carson le sonríe discretamente, a su lado dos abogados más, a quien Joshua reconoce como parte del equipo del anterior fiscal. Ambos excelentes abogados y quienes están acostumbrados hacer su tarea. Volteó a su mesa y junto a Sam, se encontraba Smith, ambos en un diálogo que no escuchaba. Luego una voz le sacó de sus pensamientos.

-¡Todos de pie! –Gritó el asistente de la sala… -….preside el honorable juez Tomas Richman…-el bullicio se terminó, todos se levantaron y permanecieron así hasta que el designado se sentó. <<<< Esto y una misa de domingo…>>>>, pensó Sam a quien ese ritual católico le desquicio en su adolescencia. Lo mejor de todo era que el juez designado en el caso tenía fama de ser imparcial y le gustaba escuchar todas las evidencias y alegatos antes de aceptar o denegar una prueba.

Luego de eso se escuchó la designación del juicio.

-El pueblo contra James T. Morris, acusado de asesinado en primer grado en la persona de Edgard Hardy.

Ahí estaba, el occiso tenía nombre y Jeremy Carson en representación del “Pueblo”, fue quien inicio la retalía de hechos por los cuales el jugador era acusado, así como la falta de sensibilidad humana para segar una vida. No hubo muerte accidente, dijo, solo la deliberada acción de un homo fóbico, quien al sentirse engañado, actuó en consecuencia, esperando que su crimen quedará impune y por ende, actuó con alevosía y ventaja.

-Probaremos, que el acusado tiene motivos de peso para sustentar una duda razonable en este jurado, sobre su participación en los eventos desafortunados que llevaron a la pérdida de la vida del sr. Hardy….. –Inició su entrada Joshua, seguro de su presencia y de que la audiencia escuchaba cada una de sus palabras…..-denle la oportunidad de que estas evidencias sean presentadas y es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

El juez tomó la palabra, dirigiéndose a jurado….-Le recuerdo a este tribunal que también tiene la obligación con el acusado, por que forma parte del pueblo, a escuchar las evidencias y no hacerse conjeturas por lo escuchado en los noticieros. Las evidencias serán constatadas por expertos y ustedes no podrán hacer comentarios sobre su naturaleza fuera de esta sala, sobre ninguna de ellas.

Lo que siguió a continuación, fueron las primeras evidencias forenses sobre lo acontecido en el asesinato de Hardy.

Jeremy solicitó al forense del estado que detallara como había sido encontrado el occiso. El lego empezó a narrar que fue requerido en la escena del crimen por parte del gerente del hotel. La habitación fue sellada y se inició la colecta de las primeras evidencias, entre ellas los restos de droga, encontrados en una mesa de noche. El cuerpo del occiso, con no más 5 horas muerto, según la temperatura corporal. La evidencia del cuerpo mostraba golpes, una torcedura evidente del cuello.

-….la causa de muerte…-recalcó Jeremy….-su informe dice que le rompieron las cervicales, debe requerirse mucha fuerza, como la que seguro tiene el acusado.
-¡Alegar…..esta induciendo la respuesta...!
-Corrijo su señoría. Dígame Doctor…. ¿hay evidencias de que el acusado le rompió el cuello al occiso?
-Bueno, por la posición y desplazamiento de las cervicales.
-¿si o no?
-si, pero….
-gracias, ya respondió. Pudiera decirnos como fue martirizado el cuerpo del occiso….después de su muerte.

El forense, desajusto un poco el cuello de su camisa… -el occiso presento golpes severos en la costillas, el rompimiento de dos. Presento varios hematomas y fue sodomizado violentamente con un instrumento metálico.

El fiscal dio por terminada su ronda inicial de preguntas.

-Declaró hace unos momentos sobre la naturaleza de la muerte del occiso. ¿Qué tan fácil es romper el cuello de esa manera?
-pues…no se requiere precisamente fuerza, sino habilidad.
-¿puede explicarlo?
-se requiere habilidad mas que fuerza….el desplazamiento de las cervicales así lo muestran…fue un giro rápido y violento.
-¿quiere decir que giraron violentamente el cuello? No fue entonces un estrangulamiento.
-No…para estrangular si se requiere fuerza…por que usualmente la victima ofrece resistencia.
-entonces la victima, estaba drogada…-continuó Joshua
-No
-diga al jurado, la toxicología de la victima.
-tenia altos niveles de alcohol, sin estar ebrio, tomaba hormonales legales. Tenía una receta médica entre sus pertenencias.
-¿consumió la misma droga que el acusado?
-No…al sr. Morris se le practicó un prueba de toxicología una vez que se le detuvo. Tres horas después, que el cuerpo del occiso fuera llevado a la morgue. La droga que consumió Morris era un alcaloide sintético de manufactura específica.
-¿fue encontrado en la victima?
-Si, en las foses nasales.
-¿lo consumía o no?
-estaba en sus fosas, pero no en su torrente. No en las concentraciones que se esperaba.
-¿Quiere explicarlo?
-No era un adicto…no tenia marcas, ni tóxicos en su cuerpo. Los residuos de la droga que estaban en sus fosas, era toda la evidencia.
-Como si hubiese sido una pista plantada…-terminó Joshua.

-¡Alegar…esta infiriendo sobre un hecho! –bramo Jeremy…
-Estructuraré la pregunta…. –continuó Joshua sin inmutarse… -¿El occiso no era drogadicto?
-No, seria contraindicado contra su medicación hormonal.
-La segunda mujer en la escena. ¿Ella consumía drogas?
-Si…estaba en estado casi de sobredosis. Fue enviada al hospital, donde se le practicó los primeros auxilios.

Primer punto ganado para la defensa, al cual le siguió después la refutación de otra de las pruebas. No era cien por ciento confiable que el instrumento presentado fuera con el que se sodomizó a la victima. No había prueba de DNA confiables, fue la primer prueba que la policía presentó, que fue encontrada en la casa del acusado. Difícil fue rebatir la declaración del gerente del hotel, que juro que nadie más, a excepción de las 2 “mujeres” y el jugador ocupó la habitación. Éste último salió, dejando a las mujeres arriba. Esa noche el sistema de video del piso tuvo un fallo y no había registro electrónico de la entrada ni salida.

“¿Cómo salio solo, si estaba drogado? “, pasó una nota en papel Sam a Joshua, quien cuando la leyó, volvió sus pasos al testigo.

-¿Vio usted a sr. Morris salir por su propio pie?
-No estaba en su habitación, cuando fueron a buscarle.
-¿Por qué irían a buscarle?
-había una llamada para él, era urgente dijeron. Nos intentamos comunicar a su cuarto, el teléfono estaba descolgado. Tocamos varias veces y escuchamos el sonido de una de las mujeres pidiendo ayuda. Se abrió la puerta con la llave maestra, ambas mujeres estaban tiradas en la cama. Se llamó a la policía.
-¿Dejo un recado, esta persona que llamó?
-No, solo dijo que era urgente y debía comunicarse.

Las siguientes horas, se alargaron con la presencia en el estrado de las declaraciones de los policías involucrados en la llamada de emergencia y la de los paramédicos, quien se llevaron a la segunda mujer, por el exceso de drogas consumido y atenderle los golpes que presentaba.

Smith casi bendijo en voz alta, cuando el juez pidió que se presentaran para el viernes a primera hora y todos en la sala se levantaron.

-Insisto que esa declaración pública, no te ayudará…-dijo Joshua a Morris… -es tu decisión personal, pero ventilarlo en este momento, solo dará mas leña al fuego.
-mi pareja merece su lugar.
-tu pareja no merece ser señalada sin necesidad...bastante sufre allá atrás… -los ojos de Morris giraron hacia el lugar indicado y volvió hacia Joshua.
-Cuando este terminé….lo gritaré.
-Hasta entonces…ahora, es tu cuello el que pende de un hilo.

Morris asintió y se dirigió a su compañero asientos atrás, donde tuvo una charla en voz baja. Todos en la mesa de la defensa guardaban sus archivos, cuando la voz del fiscal se escuchó.

-Buena entrada…no haz perdido el toque, Joshua…- El detalle no paso desapercibido para Sam, quien giró la vista hacia otro lado para que la presencia del fiscal no les fastidiara el día.
-¿algo que quieras negociar…?- el abogado arrojaba sus notas a su portafolio.
-Estoy pensado, pero como es seguro que tu cliente pierda. Hacer un trato no tiene caso...
-Bien…si es todo…. –tomo su maletín y paso a un lado suyo sin mas, mientras a Jeremy solo le quedo el rastro colgado en el aire del olor a la colonia de maderas de usualmente usaba el rubio, se mordió los labios y volvió a su mesa.

Salir del juzgado fue igual de asfixiante que la entrada, los reporteros los acorralaron y aunque el equipo de seguridad de Morris intentaba hacer una valla con sus cuerpos, los gritos pidiendo respuestas y algunos gritando blasfemias, no fueron calladas ni cuando se le indicaba que no había declaración por parte del acusado. Así que técnicamente fue casi arrastrado hasta llegar a su auto, donde el equipo de seguridad y su amigo subieron rápidamente, llevándolo consigo. Lo anterior dejó algo impresionados a Sam y Smith, quienes esperaban la declaración pública de Morris de ser homosexual. Seguro algo tenía que ver Joshua en ello, pensó el castaño.

Algunos curiosos se quedaron a ver el espectáculo y otros se fueron a buscar algo mejor que hacer. Rolan iba subiendo para alcanzar al grupo y Sam vio, escaleras abajo que alguien extendía la mano para indicar su presencia. Daniel se encontraba, enfundando en una chamarra larga y su cartera cruzada en el pecho.

-Vayamos a comer a centro, luego volvemos a la oficina…-empezó Joshua…la mayoría asintió, salvo el castaño.
-Los alcanzó allá, mas tarde….-dijo al tiempo que baja las escalera, mientras dos de los abogados subieron los hombros y un tercero de ojos azules no alcanzó a voltear lo suficientemente rápido para ver a Sam decirlo…solo le vio salir entre las personas, luego de bajar las escaleras e irse con alguien, a quien no reconoció, pero definitivamente era un hombre.

“Igual de celoso estarías si fuera una mujer”…-pensó, mientras arrojaba su portafolio en la puerta trasera y sus acompañantes se guardaron cualquier comentario, imaginando que lo sucedido en el juicio lo tenia así. Y cuando el león esta molestó lo mejor es no hacer chistes sobre lo esponjado de su melena.

Sam caminaba con Daniel, quien se mantenía a su lado, indicándole donde irían a comer. Entraron a un restauran pequeño italiano, donde el olor a hierbas y salsa llenaba el lugar. Se sentaron en una mesa apartada y luego de pedir “calzone plano” y una jarra de jugo de frutas, mientras Sam veía irse al camarero, sintió las manos de reportero, alejando algunos de sus mechones de cabello de su cara.

- ¿estuviste en la corte..? Vi a tu grupo del SNIA
-No…yo no pedí estar en esa cobertura. Hay otros casos. Además…-puso su mano sobre la del castaño…- no tengo intención de causarte ningún conflicto de intereses.
-Agradezco el detalle –deslizó su mano, recuperándola. Aun no estaba listo para mostrar esas intimidades en un lugar público. Menos en un restauran italiano, cerca de los juzgados. Sam preguntó por Dolores y entonces el reportero sacó de su cartera un fólder, donde venían los documentos solicitados, entre ellos los reportes médicos y las operaciones practicadas, el anterior acta y las declaraciones de varias personas de la condición del cambio, un reporte policiaco de no antecedentes penales y una serie de fotografía medicas de los cambios practicados, así como el estudio clínico de su nueva condición de mujer.

Sam asintió al corroborar que tenia un buen expediente y que solo faltaría redactar algunos formularios que llenaría al regresar a la oficina. Al traer a la mente la palabra oficina, la asocio inmediatamente con Joshua, quien si se veía genial por la mañana, le dejo completamente impresionado en su participación en el juzgado…simplemente le tenía arrobado. La mano de Daniel frente a sus ojos, recordándole su presencia le hizo volver a la realidad.

Daniel empezó a platicarle del caso en que trabaja, en una encuesta sobre la aceptación de la ley de adopción de bebes por parejas homosexuales…el caso estaba dividido y necesitaban información para contraatacar la presión ejercida por los matrimonios gay de tener hijos contra quienes les consideraba malos ejemplos. La comida resultó excelente y la charla igual, así que el tiempo se fue rápidamente y Sam pudo decirse que la había disfrutado. Sobre todo el hecho de que Daniel no se mostraba insistente en buscar la cercanía, mantenía su distancia, aunque sus pies estuvieran pegados a los suyos y una mano ocasionalmente rozaba su rodilla.

“Podíamos ser buenos amigos”, se dijo Sam, dando por hecho que lo que sentía ahora por Daniel era solo eso. Había empezado a diferencias las sensaciones que su antiguo amor le causaba. Ya no era aquel arrebatado sentimiento ni las mariposas quemándole el estomago, ahora podía estar a su lado y admirarle por su trabajo o su disposición ayudar. Era posible que también Daniel lo entendiera, así, se dijo de nuevo, pero cuando los platos se fueron, la mano del reportero, junto con una servilleta empezaron a limpiar algún resto de salpicadura de la salsa…luego rozó sus labios con los suyos, lamiendo lentamente el inferior.

Sam le apartó lentamente….. –No hagas eso aquí… -y puso cara de total circunstancia.

-No pude evitarlo…lo he estado deseando.
-Es un lugar público.
-Que esta casi vació…no seas paranoico…-puso su mano en su rodilla y hacia pequeños círculos con sus dedos sobre la tela del castaño.

Llegó el café y Daniel interrogó al mesero.

-Dígame joven… ¿Qué pensaría usted, si le digo que este hombre es encantador…y quisiera besarlo? –El aludido volteó a ver a Sam quien no daba crédito a lo que escuchaba…y luego giró hacia Daniel.
-Por mi no se detengan…-dio la vuelta y los dejo ahí.
-Ves…esto es NY, Sam. Quizás en la escuela St. James, de la 17, la madre superiora nos de una penitencia con una regla, pero…..
-¡ Eso no fue gracioso! –le expelió Sam.
-Negar que eres gay no esta bien. Supongo que no lo saben en la firma.
-Supones bien…no mentí, en mi contrato no viene el casillero “gay”, cuando me preguntaron el sexo.
-no…legalmente no hay discriminación, pero laboralmente si.
-no voy a entrar en esa discusión….legal y genéticamente soy hombre. Punto.
-.cuestión que me lleva a preguntar…. ¿estas yendo algún grupo de apoyo…?
- ¿a que te refieres?
-ya sabes…por tu…..hermafroditismo –esto ultimo lo dijo pegado a su oído, para dejar constar que solo era entre ellos dos, aunque no hubiera gente a ningún lado.
-no.
-¿Por qué..? No debes afrontar eso solo.
-¿Quién dijo que lo hago solo? Diana lo sabe, mi familia siempre me apoyó.
-.pero ninguno de ellos era hermafro. ¿O si? Hay otros como tu, Sam. No debes relegarte. Tener contacto con otros, te permitirá ampliar tus expectativas.
-¿Qué seria cuales…según tu?
-que no le tendrías miedo al sexo…seria natural…otros hermafros, compartirían su experiencia. Podrías aprender a disfrutar lo maravilloso que eres… -tomó su barbilla, donde depositó un pequeña mordida, luego dejó un beso en ella.
-si, seria grandioso, presentarme. ”Soy Sam…antes era Samantha, tengo vello en lugares estratégicos por mi preparado hormonal, afortunadamente me rasuró, aprendí usar tampones, por que se escurre un sangrado y mancho mis truzas si olvido hacerlo…ahhh, olvide decirlo, soy virgen”
-bueno si lo dices así…alguien te violará antes de salir de la sesión.

Los ojos de Sam voltearon en redondo…-que amigo eres.

-Busco ser algo mas que tu amigo, quiero ser tu amante…quiero serlo todo para ti…-tomó su nuca, acercándolo mas hasta que su boca, encontró la suya, besando con esmero esos labios que se encontraban trémulos, respondiendo lentamente.

-¿Puedes tomarte la tarde…? –le dijo Daniel, acariciando sus orejas….deslizando sus dedos por la camisa…
-no…no puedo…-tragó algo de aire, sintiendo incomodo, disfrutaba esos besos, pero luego era como las golosinas, prohibidas…. –debo volver a la oficina, el juicio sigue.
-voy a salir a New Orleáns, mañana por la tarde…trabajo. ¿Quieres ir conmigo? Pasaríamos el fin de semana juntos.
-No puedo. Tengo trabajo el viernes.
-Saliendo el viernes, viajas y te espero allá. Yo cubriré tu viaje.
-No…no es eso. Tu iras de trabajo y yo seguro tendré cosas que revisar hasta tarde. Te quitaría el tiempo, además.
-¿no quieres estar conmigo…?
-No estoy listo…aun.
-Mira…-dándole una tarjeta…-es el nombre de uno de los terapeutas en el SIA, tiene un taller con transexuales y seguro habrá algún hermafroditas. Haz una cita. Tiene sesiones interesantes.

Sam la toma e inclinó la cabeza asintiendo…. –buscaré tiempo para hacerlo.

Daniel acariciaba su mejilla, intentaba entender cuando amaba a ese hombre, tanto que era capaz de hacer cualquier cosa por demostrarlo. Tener confianza y esperar era entre esas cosas incluidas. Besos sus manos y las atrajo hacia su pecho….

-Esta bien. ¿Qué te gustaría de souvenir del viaje?


Sam regresó mas tarde a la oficina, encontró a sus compañeros en la sala de trabajo común y se unió a ellos para continuar revisando algunas pistas. Smith quería checar algunas notas suyas, así que su llegada resultó justa. El castaño notó, después de un rato que un expediente que buscaba no estaba en la caja del archivo, lo solicitó y Rolan le indico que posiblemente lo tendría Joshua.

-pero no te recomiendo que vayas…esta de un genio –le dijo su compañero, pero después de unos minutos de divagar, pensó que lo mejor era ir por ese expediente y saber por que el rubio estaba de ese humor.

Dio un par de golpes en la puerta y después de un gruñido parecido aun “pase’, abrió la puerta.

-Necesito el expediente de los fármacos…-el expediente fue deslizado por la mesa, sin ningún preámbulo y el ojiazul volvió a poner sus ojos en el monitor de su PC, evitando cualquier contacto con Sam, quien primero pensó que eso seria por que tenia mucho trabajo. Se quedó en la puerta, esperando ver sus ojos.

-cierra la puerta al salir…-bramó Joshua y Sam acato la orden, de hecho dio un portazo al salir.

“Estúpido. ¿Qué te haz creído…” –se dijo y volvió con su expediente y la vista de su compañeros fueron burlones, el león no estaba de humor. Ni tampoco lo estuvo hasta la hora de salida, cuando era evidente que se quedaría. Sam tomó su saco y alcanzó a Rolan quien lo dejaría en su casa.

En esos momentos su mente era un caos. No podía entender a que se debía el cambio del rubio, la noche anterior era un manojo de atenciones a su persona y en la mañana el detalle de anudar su corbata y mostrarle su expediente personal para asegurarle que era un hombre responsable en su vida sexual, le había hecho pensar que realmente estaba interesado en él. Pero ahora. ¿Qué había pasado entre una cosa y la otra?

La vocecita interior le dijo que la comida con Daniel. Era seguro que lo vio al irse con él. Pero hasta donde Sam entendía aun no había una relación exclusiva entre ellos y además, solo había ido a comer. Claro que eso Joshua no lo sabía y a ese paso tardaría más en saberlo. Pero además, el ojiazul no evitaba los avances de Carson, ni la forma descarada con la cual el fiscal se relamía los labios al verle. Pero claro, Sam no podía reclamar eso, porque simplemente no eran pareja, de hecho no sabia exactamente que eran.

Eran cerca de las 8, así que tenia tiempo para preparar una carta de petición al juez para el cambio de nombre de Dolores. Hacer eso, hizo que agradeciera a su padre la oportuna intervención, junto con el Dr. Brown para su cambio de nombre cuando era un niño. Gracias a eso y que cambiaron de residencia, su nueva identidad se asimilo rápidamente. Los pocos familiares, todos vivían lejos y se comunicaban de vez en cuando, así que el percance de que Sam era Samantha no fue asociado. Debía ser duro para un adulto un cambio tan radical. Como fuera, en cualquier época seria diferente.

Cuando Sam terminó, no se sentía con ánimos para ver TV, así que vistió en deportivo y bajo al gimnasio que estaba en la esquina, se subió en una maquina para correr y empezó a sudar ahí. Mientras enfocaba su situación….podía salir a New Orleáns el viernes y pasarla con Daniel o podía soportar ser ignorado por Joshua, hasta que aquel se le pasara el coraje; 45 minutos después, aun no decidía nada.

Regresó a casa, se baño y cerca de las diez y media, tomó su celular y marco a Joshua, al primer teléfono de su agenda….el de la oficina. No era hora, pero.

-Leibitz –casi gritó el otro, levantando el teléfono
-Aun sigues ahí… -no fue una pregunta, sino una completa afirmación…. – si había trabajo extra, ¿Por qué no avisaste?
-¿Qué quieres?
-Saber que te pasa…para empezar.
-Como si te importara.

Sam miró al teléfono, preguntándose, por que tenia que soportar eso.

-bien, que te sea leve –y colgó sin mas preámbulos. ¡Al demonio! No era el único hombre con el cual podía tener algo! Y aunque lo fuera, no le permitiría que lo tratara así.

Se fue a su recámara, después de apagar todas las luces, se metió en la cama. Tenia unos minutos y el celular sonó un par de veces, pero no respondió…reconoció el timbre, personalizado de móvil de Joshua. Se dio la vuelta, pero nuevos timbres volvieron a romper el silencio y se levantó para tomarlo.

-Si…-empezó la plática, pero el silencio se instalo un rato.
-voy a colgar.
-No…no por favor.
-No voy a permitir que me trates así. Si estas molesto, tienes que hablar de eso.
-¿Con quien te fuiste…a comer?
-No soy de tu propiedad.
-Quería que comieras con nosotros…conmigo.
-Fui comer con otra persona. No sabía que tenía que pedirte permiso para eso.
-podías habérmelo dicho.
-te enviare un memo, la próxima vez.
-Sam, no es eso. Yo….esta bien estoy celoso. Muy celoso. Quiero compartir mi vida contigo…te abro mis recuerdos, mis intimidades, mis fantasías para ti…para que tengas una idea de lo que soy. Tú en cambio…no lo haces. Todo lo que sé de ti, lo he tenido que preguntar. Eso me hace sentir…que no quieres compartir cosas, al mismo nivel.
-No creí, que fuese tan importante. Bien, fui a comer con un antiguo compañero de colegio, nos encontramos en la ciudad, después de años de no vernos. Mi amigo vuela a New Orlean mañana, antes de solicitarme que ayude a una pareja que se casa próximamente por que serán trasladados a Dakota… Comimos comida italiana en el centro, que tienen un buen aderezo para la pasta…y su mesero es un encanto de persona. Mi hermana llamó en la mañana, pensando que te encontraría aquí y que si tú contestabas el teléfono podría fisgonear en mi vida. Mi casero me ha recordado que fumigará en los próximos días. La vecina del 25 volvió a coquetearme como siempre, para lograr que le ayudará a subir su bolsas de víveres y…tú te veías genial hoy en la mañana con ese traje.

Una sonrisa se escuchó detrás de la línea.

-ya entendí, Sam, soy un soquete.
-No, no dije eso. Solo que no se me ocurrió que debía darte detalle de algunas cosas.
-¿Voy…muy rápido, verdad?
-No vuelvas hacerme eso Joshua…la próxima vez dímelo.
-Lo haré. No imaginare cosas. ¿Puedo ir a verte?
-Es tarde. Ya estoy en la cama…es mejor que vayas a casa y descanses.
-¿crees que voy a descansar, imaginando que estas en la cama? ¿Qué traes puesto?
-Un pijama de franela enorme….ve a dormir, nos vemos mañana.

Después del sonido de un beso, por la línea, Sam decidir dormirse, preguntándose si decir partes de la verdad, era considerado como verdad absoluta. Era un buen cuestionamiento filosófico, pero antes de hondar en ello el sueño lo invadió y cerró los ojos.

Cuando el despertador sonó para ir a correr, simplemente lo ignoró y prefirió pasar ese rato estirándose como gato dentro de las mantas, lo cual con cierto margen podía ser considerado ejercicio. Desayunó tranquilamente y después de vestirse, se fue al trabajo. Subió por el ascensor, donde entre otras personas encontró a una chica que trabajaba un par de pisos antes que el suyo y que generalmente le saluda con una risita inquieta. Ella bajo, con “un hasta luego, Sam”, como era costumbre.

Aun pocas personas estaban en la oficina y luego de regar su bonsái, pensó que también él necesitaba un poco de agua, se dirigió a la cocina y tomó una botella del refrigerador, que estaba hasta el fondo, cuando elevó su cuerpo, se topó con Joshua, quien se encontraba detrás de la puerta de electrodoméstico, sonriéndole.

El pacto de profesionalismo fue roto cuando el rubio tomó su corbata, jalándolo hacia él, con la media puerta interponiéndose entre ambos. Alcanzó su boca, lamiéndola lentamente, saboreando la tersura de sus labios. Fueron segundos alargados rápidamente, pero que cuando la presión de la corbata cedió, los labios ajenos lo soltaron lentamente.

-Buenos días.-le dijo el ojiazul, mientras pasaba sus dedos por su mejilla, luego salio de ahí, sin decir más. Dejando a Sam con las piernas temblando y la boca seca. Abrió la botella y bebió cerca de medio de su contenido. Respiró profundo y salio de ahí con rumbo al despacho de Joshua.

Los pocos empleados que ya tenían su taza de café, le saludaron y ninguno le detuvo. Llegó hasta la puerta, que estaba abierta, entro y se encontró con Joshua con una taza de café, junto a su escritorio, mientras tenia un archivo en la mano. Sam tomo el fólder y se acercó lentamente al rubio, atrapando su boca, devolviendo la misma sensación de calor y tensión que hacia minutos le fuera dada. Devoró su boca, para saldar en parte la deuda por los besos que el día anterior no recibió. Cuando dejó sus labios, notó la respiración agitada y el brillo intenso en los ojos de Joshua.

Comprobó que aquello le era fascinante, podía desplegar su propio encanto para seducir.

-Buenos días…a ti también –le dijo al tiempo que le devolvía el fólder, saliendo de la oficina, sin esperar a ver como había dejado a Joshua, con una incomodidad entre las piernas, la boca reseca y una sonrisa de oreja a oreja.

No había duda, Sam era más que tentador….era inusitado.

 

 


 

Continuas....?

 

Cap.11