Clasificación: PG-17
Pareja (s): Simples desconocidos.
Avisos: Relaciones intersexuales.

 

 

 

 

“Uno de los problemas más complejos que enfrentamos quienes trabajamos teórica o políticamente sobre intersexualidad es su inmediata asociación, en nuestro imaginario cultural común, con el hermafroditismo – y de este, a su vez, con un individuo con “ambos” sexos. El concepto clave para comprender de qué hablamos cuando hablamos de intersexualidad es el de variación. (Mauro Cabral, 1)”

Dedicado a todas las mujeres, hombres, transexuales, hermafroditas y transgénicos que aman el slash.


13. Eres mió.


Joshua Leibitz se consideraba el hombre mas afortunado sobre la tierra. Tenia a su propio ángel durmiendo a su lado.

Al despertar, aun antes de abrir los ojos, rezo para que no fuera solo un sueño lo sucedido las últimas horas. Le resultaba increíble que Sam hubiese aceptado cumplir su fantasía, no solo por que le sentaba genial esa faldita o por que pudiera rozar sus piernas libremente, sino más bien por que el acto que aceptar vestirse así era un acto de confianza. Su ángel era demasiado tímido aun, se le notaba a leguas que pocos intercambios había tenido anteriormente. Entendía ahora sus reservas, no era poca cosa lo que tenía que resguardar.

El gran secreto de Sam le fue develado. Era un hermafrodita. Dos sexos en un solo cuerpo.

Menudo sorpresa le causo cuando se lo dijo. Aunque se encontraba preparado para casi cualquier cosa. Cuando fue directo a su departamento, después de la llamada telefónica de media día, llego con la idea angustiosa de que Sam le dijese que tenia una enfermedad incurable o que simplemente era un pretexto para darle largas y botarle.

Si lo último fuera cierto, tenía que decírselo en su cara. No le aceptaría negativas por teléfono ni por otro medio. Pero ante la carita consternada de Sam confesándole su verdad, revelándole que era una obra única en la creación del señor, las palabras se le fueron.

No podía creer que “su Sam” fuera mujer o compartiera algo de eso. Ningún rasgo físico, a primera vista le delataba. Quizás una manía por la pulcritud y los detalles a su persona, pero salvo eso, compartía las mismas rarezas que tenían los ejecutivos hacia la ropa y el cuidado personal.

“!Dos sexos, tiene dos sexos!”, se repitió una y otra vez. ¿Dónde demonios, estaba lo anexo? La respuesta le fue dada igualmente con angustia y era evidente que Sam esperaba reproches o hasta burlas, cuando le termino de confesar que en la mezcla de sexos tenia nada menos que una vagina y que menstruaba de vez en cuando.

Requirió minutos para procesar eso. Una cosa era saber que estadísticamente se puede tener ambos sexos, por que biológicamente es posible y otra, que el chico con el cual quieres tener una relación te lo diga, no sin muchos preámbulos.

Un ángel, era un ángel. Era todo lo que termino por concluir. Desde pequeño su padre le había instruido en la fe judía, donde ángeles mensajeros aparecían ante los hombres por instrucción divina. Los Ángeles podían tener un sin fin de misiones en la vida de los hombres.

Ahora, a las primeras horas de la mañana, mientras la luz apenas entraba por las ventanas, su ángel estaba dormido, agazapado en su cuerpo y con la respiración sosegada y tranquila.

En ese momento, Joshua abrió los ojos y constato lo que ya le decía su piel, que el tibio cuerpo de Sam seguía a su lado, atrapado por una de sus piernas en un acto reflejo de tenerle mas cerca.

Joshua sonrió, por que aun sabiéndose un pecador, el dios en cual le enseñaron a temer y respetar, le daba una muestra de su poder. Delineo suavemente el perfil de su cara con la yema de los dedos, casi sin rozarle, sin perturbarle, memorizando todas sus líneas y como la luz natural le daba un tono mas sublime a su piel, que la luz de las velas de medianoche.

La luz término por entrar a raudales hizo que los parpados de Sam se apretujaran para contrarrestarla, haciendo un mohín juguetón en la cara.

A Joshua le encantaba esos pucheros en su carita y le hizo gracia que Sam intentara jalonear la cobija en un afán de cubrirse y continuar soñando, en cualquier cosas que sueñen los Ángeles. Dio un quejidito e intento moverse, pero se encontró con que era estaba sujeto por su pierna.

Lentamente vio como Sam terminaba de despertar y Joshua no pudo evitar rodearle con el brazo para atraerlo a su lado.


-¡buenos días…! –le susurro y encontró que lamer su oreja era una forma de saborear su piel… -¿dormiste bien...?

Joshua podría estar preparado para oír muchas cosas, pero una grosería por parte de Sam, después del “buenos días”, le pareció encantadora. Sin contar el hecho de que su propio ángel rodara un poco para estar frente suyo, mirarle tiernamente.

¡Lo dicho, tenia los ojos color avellana mas hermosos que hubiera visto antes!

-Eres un ángel, Sammy. Lo más hermoso, que he tenido…-le termino de apartar los mechones de cabello de la cara, mientras la tomaba con sus manos y la atraía lo más cercano a sus labios, para rozarla con ellos. Besos que tenia como única intención agradecer el detalle a su ángel de dormir y amanecer a su lado.

Pero Sam era ese tipo de hombres que son una autentica caja de monerías. Busco su boca para estampar sus labios en ellos, lamiendo con su lengua los pliegues y reteniendo con sus dientes, sin rasgarlos, para luego empezar a dar besos trémulos, a los cuales Joshua respondió igual en un principio. Besos juguetones que entre el roce de sus dedos en su cadera y deslizándose por sus muslos, empezó a hacerse mas intensos.

Empezar la mañana con una sección de sexo seria fabuloso, pensó Joshua, quien empezó a restregar sus caderas buscando algo de contacto, pero sus avances fueron tímidamente retenidos cuando Sam puso sus manos en su pecho apartándole un poco.

-espera…espera…
-… ¿Qué pasa…? ¿No quieres..? –le lamió el cuello, deslizando su lengua hasta la clavícula…
- una parte…a la otra...le sentaría bien un poco de descanso…-le sonrió tímidamente.
-…ya veo…preparare el baño, espera…-le dio un beso en la nariz, para luego levantarse e ir a otra pieza, donde el sonido del agua le indico a Sam que la tina se llenaba.

Se quedo un rato dentro de las mantas, sintiéndose abrigado, no solo por ellas, sino por la presencia completa de Joshua, quien no solo lo había dejado sorprendido por sus arrebatos y locuras. Tenia que reconocer que el ojiazul lo desconcertaba. Toda su aparente imagen de hombre rígido, meticuloso y dominante, simplemente se iba al traste ante un hombre protector y lleno de detalles. Ni en sus mas locas fantasías pudo imaginar lo que la noche anterior habían hecho. Aunque en mucha de la locura, él había participado, dejándose llevar por la envolvente presencia de Joshua, quien lejos de reclamarle su peculiar condición, parecía fascinado con ella.

Por un momento, cuando estaba en la pista de baile, sumidos entre caricias y que le tenia, técnicamente, a sus pies, provocándole la primera deslechada, lo mas sublime que recordaba de ese hecho era tener las manos de Joshua sosteniéndole, mientras las sensaciones y los espasmos del orgasmo le recorrían el cuerpo.

La sublime sensación de arrojarse al vació, pero saber que alguien te sostiene en la caída.

Recontó cada detalle que Joshua tuvo hacia su personal. Algo dentro de si, le decía que no era sexo solamente lo que el ojiazul buscaba, era entrega. La entrega de ambos, por que si algo seguía sorprendiéndole era el hecho de que se sometiera a sus caricias y permitiera ser poseído. Eso era algo que para él mismo era confuso. No sabía por que exactamente, pero lejos estaba de querer considerarse una casta doncella. Algo en su interior reclamaba por poseerlo.

Sonrió. Su primera vez fue así, deslizándose lentamente dentro de las entrañas de otro, sensación que le pareció deliciosa y aun cuando no menospreciaba el resto, esa parte de si, se sentía satisfecha con haberle marcado como suyo.

Rodó sobre su cuerpo, cuando sintió las manos húmedas de Joshua deslizarse por su nuca, haciéndole cosquillas.

-Tu baño esta listo…-le tomo de la mano y le jaloneo un poco para obligarle a salir de las mantas…. –anda, no seas flojo...-le indico el lugar donde una tina llena de agua y burbujas se encontraba esperándole.

-..Ya te haz bañando...-le afirmo al notar el cabello húmedo de Joshua y que una toalla le cubría parte del cuerpo.
-Si…te dejare aquí y prepare el desayuno. ¿No te perderás en la tina, verdad?
-…sal de aquí…- Joshua sonrió ante la juguetona actitud de Sam de arrojarle agua, una vez que acomodo dentro de agua y dejaba que su cuerpo se hundiera poco a poco.
-Cuando termines, usa un poco de esto…-indicándole un par de tubos…-lo pones en…
-imagino donde…
-bien…eso y el baño te aliviaría poco la molestia.
-… ¿Joshua…? –le detuvo antes de salir…
-… ¿si…?
-…la pase muy bien anoche…-Sam se entretenía con las burbujas sin darle la cara, pero luego Joshua fue hacia él y se inclino para estar a su altura….
-yo también, Sammy.

Un beso y le dejo que los colores le subieran por las mejillas. ¿Cómo hacia ese hombre para ruborizarse por esos detalles?

Sam no era un hombre común, se dijo mientras preparaba pan francés y cortaba fresas, para montarlas encima. Definitivamente Joshua era un hombre con suerte.

-Eso se ve…y huele bien…-la voz de Sam le saco de sus pensamientos. No sabia que imagen le gustaba mas, si vestido con esos mezclillas desteñidos y su camiseta pegada al cuerpo o una minifalda que le mostrara sus largas piernas. Se rió pasa si mismo, recordando lo mucho que le gusto tenerle vestido así, con solo levantar lentamente los pliegues de la falda y tener sus piernas a su alcance.

-….quienes se ríen solos, de sus maldades se acuerda…-le dijo Sam, una vez que se sentó a su lado y se servia en su plato.
-…pensaba que las faldas te sientan bien…
-ahhhh, esa es una de tus maldades...
-… ¿no me digas que no lo disfrutaste?

Sam miraba embobado el jarabe que ponía sobre las tostadas…y pretendía que no se enteraba de ese último comentario…hasta que el tenedor de Joshua detuvo que tomara el siguiente corte sobre la tostada.

-…. ¿no es así…?
-..Sabes que si…fue raro al principio…no estuvo mal. Pero no pienses que voy a ponerme una falda cada vez que vayamos a salir…
-no, no esperaba eso. Sin embargo…
-¿Qué?
-de vez en cuando…solo para nosotros...-le sonrió picaramente, tomando el corte de tostada de su plato y llevándolo a su boca.
-..!Eres un pervertido...!
-Soy lo que soy….de eso te haz enamorado.

Sam se vio en sus ojos y sonrió e inclino la cabeza. Eso era totalmente cierto. La personalidad de Joshua, entre los extremos de la seriedad y su ligereza, le impresionaba y atraían.

No imaginaba que Joshua compartiera eso fácilmente con alguien más. Era algo que pocos o casi nadie imaginaria.

Joshua era un hombre extremadamente sensible que había tenido que formar una coraza a su alrededor para que casi nadie entrara. De los retazos de su vida, que el mismo le contara se encontraba un padre rígido, una educación severa y actitud hacia la disciplina muy marcada.

Seguramente su padre y su familia, no acepto con beneplácito que su Joshua tuviera inclinaciones hacia los hombres. Sus palabras textuales era que le había desheredado. Lo cual no solo era cierto, sino que igualmente lo aplico la ley de hielo al asegurar que tenia un hijo menos.

-… ¿Dónde vive tu familia, Joshua..?
-En Manhattan…
-... ¿tienes hermanos…? –tanteo Sam
-..Tengo lo que se llama un bosque genealógico…aunque mi familia nuclear…-Joshua guardo unos segundos silencio, mientras tomaba jugo…-ahhhh, somos cinco, tres varones y dos mujeres.
-…esa es un gran familia…
-si..lo es.

Sam guardo silencio y esperaba que Joshua le contara algo, pero solo continúo desayunando.

-… ¿los ves, los fines de semana..?- continuo luego de un rato, mientras Joshua le servia café…
-… ¿Por qué la curiosidad..?
-solo preguntaba, si te molesta…
-No, no me molesta. Ven…-le tomo de la mano y fueron a la sala, donde se sentó a su lado, mientras le daba la taza con el café….-digámoslo de esta manera, mi padre solo reconoce tener 4 hijos. Los homosexuales, según sus palabras, son aberraciones.

Sam se recrimino por haber llevado a Joshua a recordar eso y bajo la vista en la taza buscando perderse en ella.

Como siempre, Joshua levanto su cara…-esas son ideas de él, de la forma que fue educado. Es un hombre muy conservador. No dejes que eso te moleste.

-.. ¿No le extrañas…? ¿A tu familia…?
-Si. Aunque mantengo comunicación, esporádica con algunos de mis hermanos. Mi madre, no lo hace. Lo tiene prohibido..-la voz de Joshua se quebró por unos segundos, pero luego volvió a tomar su aplomo natural. Eso era algo para lo cual la coraza tenía utilidad….-cosas de la vida.

-Yo extraño a mi padre. A ambos, pero mas a él, siempre hacíamos cosas juntos...-Sam sonrió y Joshua puso su mano en su mejilla, toqueteando su nariz y luego depositando un beso en ella.

Sam se dejo luego abrazar y se quedo por largos minutos, apoyando su espalda en el pecho de Joshua. No supo muy bien, si era el ojiazul quien le daba soporte, o más bien, Joshua era quien se sostenía en él. Como fuera esa entrega, de sentimientos y de confesiones, les resultó intensa y profunda.


La mañana se fue como un soplo y aun cuando Sam reconocía que se encontraba más que entretenido en medio de las piernas de Joshua, mientras jugaba videojuegos y el ojiazul se entretenía contando pecas imaginarias en su nuca y mostrándole los trucos para avanzar más rápido por los acertijos del juego, las caricias de Joshua se hacían insistentes.

Joshua no podía evitarlo, rozaba sus piernas sobre la tela de mezclilla del pantalón, mientras su pecho se pega a su espalda y labios rozaban por su nuca. Simulaba entretenerse con el juego, pero en realidad lo emocionante era la cercanía de Sam a su lado.

-… ¿Qué haces…?-Sam pregunto, lo que era evidente, cuando Joshua desabrochaba su pantalón y bajaba lentamente el cierre…
-…quiero ver si todo esta en su lugar…-deslizo su mano dentro de las telas y llegar a nacimiento de vello, donde enredaba y deslizaba sus dedos. Un gemido le indico que no solo él disfrutaba eso…por lo que se aventuro un poco mas, encontrando un miembro que empezaba a responder. Sin embargo, su curiosidad era mas abajo, pero en esa posición y con la ropa puesta era cosa más que complicada. Retiro el control del videojuego de las manos de Sam y le levanto, bajarle el pantalón completamente, incluyendo ropa interior.

-Joshua….
-ven…-le suplico, al tiempo que lo sentaba en el sillón y le retiraba el pantalón. Sam por instinto cerró las piernas, mientras se sentía cohibido. Una cosa era abrirle las piernas en media oscuridad y otra a plena luz del día.

Las manos de Joshua separaron sus piernas suavemente, mientras saboreaba con su lengua la piel de sus piernas, dándole lamidas largas al fino vello. Cuando franqueo la resistencia, se entretuvo a ver el espectáculo completo, el miembro de Sam endureciéndose, encima de sus rosados testículos y debajo de ellos, unos finos pliegues vaginales. Era ahí donde dirigió sus dedos. Curioseando, abriéndose lentamente, mientras la humedad llenaba sus dedos. Eso le gustaba, siempre la encontraba húmeda.

-… ¿Cómo es….? –la pregunta le hizo levantar la cara para ver a Sam, quien tenia el resto del cuerpo arrojado hacia atrás, pero no se perdía detalle de la inspección a que era sometido…
-… ¿Qué cosa…?

Sam levanto medio cuerpo, sosteniéndose en sus codos…-puedes compararla… ¿Cómo es…?-indicándole con la vista que hablaba de su vagina…

Joshua de pronto se sintió extraño, era el mismo tipo de pregunta que hacían las mujeres sobre su ropa....pregunta de doble filo. Seguro el mismo se sentiría incomodo si le preguntara a Sam que pensaba sobre su miembro.

Joshua repto sobre el cuerpo de Sam hasta tener su cara pegada a la suya…-es angosta, estrecha…húmeda, no encuentro, tu clítoris…
-no tengo…
-ya…pensé que….
-lo tenia escondido...
-no...que, era pequeño
-… ¿comparados con otras…?
-… ¿Qué pregunta es esa…? –le dio un beso en mejilla.
-haz estado dentro de otras…puedes comparar.
-jajajajj, si, podría, pero seria poco caballeroso. Es como preguntarse si te gusta mi miembro…
-me gusta tu miembro, me agrada que este así…
-sin prepucio…
-si…es, agradable…-Sam bajo su mano para encontrar el bulto dentro del pantalón de Joshua...quien se mordió los labios anticipadamente…-dime, comparada con otras...
-es diferente, es mas estrecha que lo normal…como si fuera, la de una jovencita…supongo...-le sonrió, al no tener palabras para definirla.
-¿te agrada? –la voz se hizo un murmullo, a los cual Joshua no contesto, sino que se ocupo que quitarse la ropa y quedar desnudo igual que Sam y empezar a lamer las entrepiernas, dejando restos húmedos hasta llegar bien abajo y al centro.

Rozó con su lengua, casi en un descuido el miembro de Sam, pero no se entretuvo, sino que bajo completamente hasta los pliegues, abriendo con ella el manojo de vello…introduciendo primero la punta al mismo tiempo que lamía.

Un grito y las manos crispadas de Sam en sus hombros le indico que aquello le gustaba. Continúa saboreando ese sabor entremezclado. Tenia que aceptar no sabía igual a otras y en efecto era diferente, estrecha, larga y la parte más sensible eran los pliegues, donde se concentro al notarlo.

Mantuvo además, sus manos ocupadas sosteniendo la base de su miembro, estimulando por igual. Cuando los gritos de Sam pasaron a gemidos completos, dejo de estimularle. Se acomodo entre sus piernas, para adaptar su miembro en esa rosada entrada…
-¿eso responde tu pregunta…? –Se introdujo lentamente, sintiendo la humedad y la estrechez y gimió cuando su miembro fue apresado, por que Sam le apretaba con su vagina….-¡aghhhhhhh, eso se siente bien…sigue…!

Sam sonreía, no tenia idea de cómo había hecho eso, pero solo quería apretarle, estimularle, dentro de si. Notaba que esos apretones estaban estimulando el miembro de Joshua, por la sola cara de placer que estaba mostrando….

En un momento en que placer lo esta devorando, Joshua intento salirse de ahí, pero las piernas de Sam se lo impidieron...

-termina dentro…hazlo ahí…
-no…no tengo protección….-balbuceo Joshua el asociar donde tenia su miembro introducido, recordando que Sam menstruaba. Nunca se le ocurrió preguntarle eso…si podía quedar….

-no me embarazo, te lo aseguro….-le sonrió, mientras dejaba caer su cuerpo por completo sobre el mullido sofá y levantaba mas las caderas, para recibir los cadenciosos empujes de las caderas de Joshua sobre su cuerpo.

-déjame entrar aquí…-le susurro Joshua, introduciendo un dedo en el traserito de Sam, quien abrió los ojos ante la intromisión…-quiero acabar ahí…-pero Sam le apretó con sus piernas y su vagina, impidiéndolo, hasta que la tibieza de Joshua se descargo dentro su vagina y le atrajo hacia su boca, para devorarla. La fricción de los dos cuerpos hizo que Sam le acompaña en su orgasmo, unos segundos después…mientras uno gritaba el nombre del otro y Joshua ahoga el nombre de Sammy en su pecho.

-… ¿Por qué…? –alcanzo a balbucear Joshua…mientras salía lentamente.
-….no es solo para humedecerte…-algo serio, sin ser un reclamo.

Los ojos azules brillaron ante esa respuesta y se percato del tono de voz....-es algo más que eso…yo solo…
-lo se, te sorprende…
-si, mucho…-le abrazo, mientras se acomodaba a su lado y pegaba su cara en su pecho, oliendo el intenso aroma que se desprendía entre ambos….-Sammy, me gustas mucho, en verdad. Todo tú. Te amo.

Sam abrió los ojos, ante de sumirse en el estupor de la relajación…. –yo también, Joshua.

Se entrelazaron las manos y dejaron que sueño les venciera. Era domingo y parecía un día excelente para no hacer nada, salvo disfrutar la presencia del otro.

Cuando Sam abrió los ojos, Joshua no estaba a su lado, sino se encontraba junto al teléfono, dejándolo sin colgar. Posiblemente para evitar llamadas, se dijo. Pero por la cara seria de Joshua parecía que no había podido evitar alguna.

-… ¿Qué hora es…?
-…cerca de las cuatro…-Joshua volvió a su lado y se acomodo lentamente…pegando su barbilla en su espalda, mientras repartía besos en su hombro.
-… ¿alguien…llamo? ¿Por qué desconectaste el teléfono?
-…un impertinente…
- ¿tiene apellido?
-Si.

Sam se giro para enfrentarle con la mirada, después de un rato de silencio.

-… ¿Quién era?
-…Carson.

Sam asintió, lo imaginaba.

-Cambiare a número privado, lo haré mañana.
-Bien.

Joshua levanto su cara. Parecía que se había convertido en un hábito,

-Forma parte de mi pasado, pero no volverá.
-Confió en eso…-Sam le rozo los labios, pero Joshua los tomo a vuelo y le beso largamente, sin prisa, atestiguando su promesa.

La cual era más que evidente para Joshua, tenía un ángel a su lado, no iba a perderlo por la insistencia sin sentido de Jeremy. Se lo dejaría bien claro al día siguiente. Una llamada mas y le haría la vida imposible.

Sam insistió en que tenia que irse a su casa, pasada la media tarde. Joshua no encontraba como rebatirle el hecho de que tenía que ir de compras para surtir su despensa, además de otros quehaceres. Simplemente no quería separarse de él. De buena gana, le hubiera pedido que se mudara a su lado. Tenía una casa más que amplia y era seguro que ambos se acoplarían. Pero aun demasiado pronto para hacer tal compromiso. No por que no lo deseara, sino por que ambos trabajan en la misma firma y si recordaba las jerarquías, era el jefe inmediato de Sam.

No solo estaba el hecho de que eran dos hombres, sino que era una relación de intereses laborales. Llevaban unos casos juntos. Aun no podrían lidiar con que se corriera el rumor de que ambos tenían algo más que la relación jefe –subordinado. El puesto de Sam era vulnerable y mientras no fuera o socio de la firma o tuviera una sólida relación laboral, era factible que Otto pudiera dar por concluido su contrato, antes de atentar contra el puesto de Joshua.

Por lo cual de mala gana, de acomidió a llevarle de compras, con el pretexto que él también necesitaba algunas cosas.

Antes de bajar del auto, en el centro comercial, Joshua le tomo la mano.
-Sammy...
-¿Si...?

La sonrisa del chico le desarmo el discurso que venia fraguando por todo el camino…y lo único que hizo fue acariciar el cabello de Sam y besar sus labios lentamente.

-Recuerda siempre que te amo.
-lo recordare…aun cuando me grites en la oficina, nos llenes de trabajo extra y escuche lo misógino que eres por parte de las secretarias…

Joshua abrió la boca y la cerro.

-Se que no será sencillo. Me resultara difícil, llegar en las mañanas y no poderte abrazar o besar.
-No será siempre así…Sammy
-Quizás, pero no dentro de poco. Solo, prométeme que fuera de la oficina, haremos un mundo aparte.
-Cuenta con ello.

Subieron víveres en un solo carrito y Sam rodaba los ojos ante la parsimonia con la cual Joshua tardaba entre seleccionar un queso y otro. Él siempre se había considerado que tardaba demasiado en eso, pero tuvo que armarse de paciencia, cuando llegaron a la carnicería.

El resto del camino a su departamento fue tranquilo y Joshua acepto gustoso, la forma cariñosa en la cual Sam dejaba su mano en su rodilla, mientras hacia el cambio de velocidades. Sam deslizaba sus dedos, jugando sobre la tela, no hacia comentarios sobre el tráfico, pero con los dedos indicaban los altos, los señalamientos y Joshua termino riéndose de esa manía de su ángel.

Al llegar frente a los departamento, estaban muy entretenidos en darse un beso, que no notaron que un par de ojos les observan. De hecho les había estado siguiendo desde que ambos dejaron la casa de Joshua.

Su mirada era turbia. Tenía los ojos enrojecidos y estaba visiblemente furioso. Pero no era momento para disipar ese malestar, no aun. No tenía nada que hacer, así que les espero hasta que salieron del centro comercial e hizo una mueca cuando les vio con los víveres, como si fueran una parejita de recién casados.

Iba autos atrás, sin acercarse demasiado, para no ser detectado. Así que llego unos segundos después, cuando ya ambos estaban bajando las bolsas de víveres del castaño.

Una vez que se separaran, lo interceptaría entonces. Pero tuvo que dar un golpe al volante, cuando ambos entraron a los departamentos. Maldiciendo su suerte, se quedo a esperar. Le enfrentaría, en la primera oportunidad. No iba a permitir que se siguiera riendo en su cara.

Joshua sostuvo las bolsas, mientras Sam abría la puerta y ambos entraron al departamento. El ojiazul miraba como Sam depositaba la mayoría de los comestibles dentro del refrigerador y otros en la alacena.

El sonido de un celular les hizo voltear. Ninguno de los dos traía el suyo. Ambos se habían quedo tirados en el suelo, junto al sillón.

-¿el tuyo o el mió…? –cuestiono Sam, al no reconocer el timbre, mientras seguía acomodando víveres.
-Debe ser el tuyo…-Joshua encontró ambos aparatos, mirando el suyo que tenia una cantidad de correos de voz y mensajes. Tenia que hablar con Jeremy, simplemente había tomado su teléfono para fastidiar los fines de semana. Lo haría al día siguiente. Guardo su celular y simplemente por inercia empezó a revisar el otro celular que traía en la mano.

15 llamadas telefónicas sin contestar, algunos correos de voz y de texto. Sin poderse contener empezó a desplegar uno de ellos. Seguro era la hermana, quien estaría preocupada por Sam. Sin embargo, no era factible que la hermana se llamara “Daniel” y que después de cuestionar donde se encontraba y que estaba preocupado, firmara con un “te quiero”

La cara de Joshua presagiaba tormenta, cuando Sam le vio llegar a la cocina, con su celular en la mano.

-…. ¡¿Quién demonios, es Daniel…?!

Sam se quedo de una pieza y lo primero que hizo fue recuperar su celular, apagarlo y dejarlo sobre la mesa.

-¡¿No vas a contestarme?!
-No, si continuas gritando…

Joshua respiro y busco una forma cortes para volver a preguntar

-… ¿Quién….es?
-un amigo.
-un amigo....-repitió…-un amigo dejar un par de llamadas, NO QUINCE. Un amigo, no firma “te quiero”….

Sam iba a replicar eso, cuando el repiqueteo del timbre, les hizo a ambos voltear. Joshua busco sus cigarros, mientras el castaño fue a la puerta.

Como si las desgracias vinieran juntas, Daniel se encontraba en la puerta y la enorme sonrisa al ver a Sam no paso desaperciba para ninguno de los dos.

-…!Sam… ¿Dónde estabas…?! He llamado toda la noche….-

Joshua se levanto como resorte y camino hacia la puerta al escuchar ese tono familiar y se encontró con la escena de Sam apartándose del recién llegado, moviéndose pasos a atrás…

-…!Dan…! –giro la vista hacia Joshua y luego hacia Daniel, quien inmediatamente noto la presencia del otro abogado en el departamento.

Por unos segundos la mueca de Daniel de disgusto era evidente en su cara e igualmente respondió Joshua. Unos minutos atrás, juraba que le rompería la cara al primer “Daniel” que se apareciera y la vida le colmaba con su presencia.

Un espantoso silencio se instalo por unos segundos, hasta que Sam reacciono.

-Joshua…él es….Daniel un viejo amigo de…Pennsilvania…..-se giro para enfrentar la mirada seria del reportero…-Daniel….él es Joshua…

-Le conozco, es compañero tuyo, en la firma…-dijo el otro, sin levantar la vista mas allá de los ojos avellana. Eso lo explicaba, era un compañero de trabajo, que se encontraba ayudándole….

Pero se perdió la mirada de pocos amigos de Joshua, quien solo se aplaco, cuando sintió la mano de Sam tomar la suya.

-Joshua, es….mi novio….-la voz era un hilo, pero ambos hombres a su lado la escucharon plenamente. Uno de ellos apretó su mano, mientras la acariciaba, mientras otro no dejaba de mirar ese acto. Delante de sus ojos, alguien osaba no solo retener a Sam, sino darle una denominación a ese hecho. Los ojos negros de Daniel era un par de centellas, que reflejaban en parte la sorpresa y la decepción.

-…. ¿Qué dices…?
-…somos novios…yo…
- ¿tu….y él…? ¿Cómo haz podido…?

Sam tuvo que interponerse ante el súbito movimiento que Joshua hizo ante ese par de frases. Le retuvo con la mirada y poniendo su mano en su pecho. El susurro de “yo arreglare esto”, no le pareció a Joshua del todo convincente, pero se quedo a su lado mientras miraba que Daniel no digería fácilmente lo que escuchaba, un puñetazo en la pared era un mal síntoma de su reacción.

-Daniel, yo…no he tenido tiempo de….
-¿de que…de irte con él? ¡Por eso nunca respondiste mis llamadas…!
-¡ ¿Quieres tranquilizarte?! –le cuestiono Joshua….

Una mirada cargada de despecho, fue toda la respuesta que obtuvo, por que Daniel solo se concentraba en Sam, quien en medio, evitaba que el ojinegro le tomara la mano, negando con la cabeza.

-Solo somos, buenos amigos….no tuve tiempo de decírtelo, acaba de suceder…tu estabas fuera…
-¿No podías esperar…? ¡! Solo estuve fuera tres días ¡! Y he llamado….no se cuantas veces…
-¡Lo siento..!
-¿lo sientes…es todo lo que puedes decir…?

Daniel intento acercarse de nuevo a Sam, pero esta vez fue Joshua quien le tomo y lo puso detrás suyo…- ¡ya dijo que lo siente…ahora VETE!

Daniel pasaba su mirada de uno a otro, con los ojos vidriosos dio media vuelta y salia.

-¡Daniel…! –dijo unos segundos después, Sam y le rogó a Joshua que le soltara…- No tardare...- dejándole ahí para seguir al reportero, mientras el ojiazul solo espero unos minutos, saliendo detrás suyo.

Cuando llego a la puerta del edificio, encontró a ambos, afuera. Por los gestos, era evidente que Daniel le seguía reclamando.

-¡No entiendo Sam…! ¿Dime que demonios hice mal?
-Nada, pero las cosas sucedieron y….
-¿y yo soy desechable..?
-…tu eres un gran amigo…
-jodida mi suerte…siempre hay alguien que se encarga de jodermela.
-… ¿mi amistad…no vale nada…?

Daniel no pudo mantener la mirada al vació por mucho tiempo, cuando escucho la voz quebrada de Sam.

-Tu amistad es muy valiosa para mí. Quiero mas, eso es todo...mucho más.

Las lagrimas en los ojos de Sam, terminaron por desarmarlo. Solo alcanzo a poner su mano en su mejilla, para limpiarlas. Sam le retuvo la mano por unos segundos, pero Daniel se soltó lentamente. Luego miro hacia la puerta, donde imaginaba que el otro abogado se encontraba.

La señal que Joshua vio a través del cristal dirigida hacia él, era más que evidente. Ellos tenían un asunto pendiente y lo resolverían en otro lugar.

Daniel solo alcanzo a darle un beso en la mejilla a Sam, rápidamente, mientras se despedía.

-¡Pobre de él, sino te cuida! Nos veremos después.

Sam se quedo unos segundos en la cera, viendo como el auto de Daniel desaparecía y se dio la vuelta para ir al encuentro de Joshua quien le recibió con los brazos abiertos.

La primera batalla, se había desarrollado súbitamente. Era, sin que lo supieran el inicio de las cosas que empezarías a combatir para mantenerse juntos.


La escena de Sam y Daniel, aunque no fue escuchada, si fue apreciada por un par de ojos, quien atentos habían estado esperando. Empezó a atar cabos. Quien fuera ese ultimo en llegar, era evidente que estaba interesado en Sam.

¡Vaya con la zorra!, pensó.

Espero unos minutos a que Sam y Joshua entraran al edificio. Quedarse a esperar, solo le daría jaqueca. Era seguro que Joshua se pondría a consolar al chico.

El vigilante sopeso las posibilidades y sin pensarlo mucho, encendió el auto y se fue detrás de Daniel. Le alcanzo un par de calles abajo, autos atrás. Le siguió un buen trecho, hasta que se estaciono y camino hasta entrar a un bar. El vigilante busco un lugar para dejar el auto y entro algo agitado al bar, esperando que Daniel no se hubiese ido a otro lugar.

Pero algo de suerte parecía estar de su lado. Daniel iba en la segunda copa. Se instalo sillas adelante, en la barra y se le quedo mirando, mientras bebía lentamente un wiskey y calculaba las posibilidades.

Era domingo, no tenía mucho que hacer. Había invertido una parte de la tarde siguiendo a Joshua y su compañero, quien seguro ahora se encontraba consolándose. La imagen le hizo apurar el trago y armarse de valor. En fin, no perdía nada.

Pidió dos escoses y tomo ambos vasos, mientras se acercaba a Daniel lentamente, con ellos.

La mirada del ojinegro le levanto cuando vio desplazarse el vaso lentamente.

-¿ahogando penas…?-le pregunto, mientras observaba a detalle las reacciones del reportero.

-.. ¿Qué, si lo hago…?
-podemos hacerlo juntos…-el vigilante dio un trago y se sentó a un lado, sin quitar los ojos de la presa.
-… ¿Por qué habría de hacerlo…?
-..Solo quiero ser amable, que no se diga que los newyorkinos somos insensibles….-
-… ¿Por qué no…? –Tomo la copa y se humedeció la boca con el licor, luego le ofreció la mano…- Daniel
-JC.

Daniel asintió. Era de esperarse que un ejecutivo, ocultarse su nombre. Era posible que anduviese en ropa deportiva, pero el vigilante usaba ropa de diseñador y era innegable su acento y sus modales. No era un cliente asiduo del lugar y mucho menos un “buscón”. Rondaba cerca de los 35 y tenia indiscutiblemente pinta de visitar gimnasios y spas. Tenia la ligera idea, de que su cara la había visto, pero con varios tragos encima y casi sin dormir, cualquier citadino se parecía.


Bebieron en silencio por unos minutos y el vigilante solicito una ronda más de tragos. Por lo cual Daniel supo, que tenía dinero. Un segundo cigarrillo y aun no se habían dicho casi nada. Cada uno rumiando internamente su suerte.

En un pase osado, el vigilante deslizo lentamente una mano por la entrepierna de Daniel, quien de momento le sorprendió lo aventurero del asunto, levanto la vista y la sonrisa, no precisamente tímida, sino bastante arrogante, tampoco le sorprendió.

-… ¿Qué buscas…?-le pregunto, mirando su mano detenerse en cierta zona, pero sin tocarla.
-…una noche, sin preguntas.

Daniel a mejor respuesta, bajo su mano y busco ver si era lo que decía ser. Y lo encontró excitado. Inclino la cabeza, aceptando el trato. Era mejor pasar la noche con un desconocido que en soledad. Esa, simplemente ya no la soportaba.

El vigilante salio y empezó a caminar, viendo de reojo que pasos atrás, Daniel le seguía. No era precisamente eso, lo que pensara al principio, pero había pasado el día ansioso, rumiando su malestar y ahora podía por lo menos desfogar un poco esa ansiedad.

Encontró un hotel de segunda una cuadra adelante. No era precisamente el lugar que frecuentara, pero seguro era que el encargado no pidió referencias, ni mucho menos firmar un libro, pago en efectivo y al tomar la llave, la ondulo lentamente entre sus dedos, ante unos pasos detrás de Daniel, quien aun no se creía que había seguido aun desconocido a un hotel.

Mucho menos imagino que al entrar, JC, como se hacia llamar el desconocido, le retuvo en la pared. Ambos eran casi de la misma complexión y fue solo un roce de voluntades, donde JC le retuvo por las muñecas, mientras olía desesperadamente su cuello y restregaba sus caderas.

La ropa fue retirada sin preámbulos, sin señales. No se medio palabra, ni se preguntaron nada. Cada uno asumió el rol que mejor le gustaba. Daniel acepto las caricias, casi lascivas sobre su cuerpo, caricias, que por demás eran expertas. Ésta no era la primera vez para ninguno de los dos. Así que ambos reconocieron las señales. No se compartieron nada, sus bocas jamás se tocaron, no iban en el acuerdo ni la ternura, ni ser considerados.

Fue un acto tosco, solo cargado de un deseo que a ambos le saturo los sentidos. El intenso aroma de sus sexos y la fricción entre ellos fue el detonante. Daniel giro para ponerse sobre sus palmas y dejar las rodillas en el borde de la cama, mientras, JC continuo preparándolo, cortesía que no esperaba, pero que el ojinegro agradeció, cuando minutos después era penetrado sin mas esperas.

Ambos se ajustaron al acuerdo, no preguntas, pero eso no significaba que no pudieran gritar. Los gemidos se hicieron intensos, desesperados y el par de nalgadas con las que JC golpeo a Daniel, fueron el inicio de un sexo intenso y por segundos entremezclado entre dolor y placer.

Dolor, por que las embestidas eran desgarradoras, sin contemplaciones, por JC solo se concentro en su propio placer y lejos estaba de interesarse por saber si Daniel disfrutaba o no de aquello.

Placer, por que Daniel alejaba su dolor. Ese que carcomía. Dolor por haber encontrado al amor de su vida y de pronto, en escasos días, perderle. Cualquiera que fuera su culpa, era el lugar para pagar. Acepto cada empuje como una purga.

Dolor, por que cuando tuvo el amor, lo desecho. Ahora que quería tenerle de nuevo a su lado, estaba con otro.

Ambos gritaron, por que el placer y el dolor se hicieron una línea delgada, donde ambos, ungidos en su despecho se descargaron.

Estuvieron volteados, lado a lado por largos minutos, escuchando su agitado respirar y como por unos segundos el dolor que ambos sentían se mitigaba. Ese era el placer del sexo para ambos, ahuyentar demonios.

Daniel miro como unos minutos después, lentamente JC empezó a vestirse. Le vio tomar su ropa y abrocharse los zapatos.

-puedes quedarte si quieres….-le dijo a Daniel al notar que éste no hacia la intención de vestirse.
-¿Por qué tengo la idea de que esto no es casual?

JC sonrió, mientras se ponía el reloj y se arreglaba un poco el cabello.

-No soy quien para hablarte de casualidades. ¿Tienes teléfono…? Por si otro día…coincidimos.

Daniel tomo su celular y empezó a digitar hasta dejar en pantalla el suyo, lugar de donde JC lo tomo para digitar luego en el suyo propio.

En un acto súbito, no contemplado en el convenio, se inclino lo suficiente para dar un roce rápido a los labios de Daniel, quien no alcanzo a responder, cuando JC ya estaba alejándose. Unos segundos después salía sin decir más.

Daniel tomo su teléfono de nuevo y por inercia, digito un mensaje para enviar….

“Te amo, siempre estaré para ti, aunque solo sea tu amigo”

Estuvo unos segundos decidiendo si lo enviaba o no. Por ultimo, lo remitió. Decirle a Sam que lo amara, no le estaba prohibido.

Se tardo su tiempo, en decidir regresar a su casa. No tenía a nadie que lo esperara. Cuando lo hizo, se entretuvo en la pila de correspondencia, desechando publicidad, separando facturas y cuando llego al periódico del fin de semana, comía encima de él, un emparedado hecho a toda prisa. Paso hoja por hoja. Tenía mucho tiempo para leer los pormenores.

Pero cuando llego a cierta parte del periódico, dejo el emparedado sobre la mesa, para mirar con detalle una de las fotos de las páginas internas.

-¡Demonios…!-dijo arrojándolo al suelo.

La vida no tenía coincidencias. Eran todas situaciones armadas y bien estructuradas.

Esa revelación termino de digerirla con un vaso de licor, el cual bebía de un solo trago.

¡Acaba de descubrir que el susodicho desconocido con el cual acaba de follarse, era nada menos que el fiscal de distrito!

No, la vida no eran coincidencias.

Jeremy Carson, llego a su casa. Su esposa aun no volvía de alguna de sus muchas fiestas o reuniones de caridad. Eventos a los cuales últimamente Jeremy encontraba antipatía.

Se dio un baño rápido y luego se sirvió un trago.

Tomo el teléfono y marco casi sin ver. Escucho el odioso repiqueteo e iba a colgar cuando de pronto escucho que la bocina era levantada.

-…! Habla! –le grito detrás de la línea Joshua.
-¡Josh….hola!
-¿Eso es todo…? –después de unos largos segundos, donde un emocionado Jeremy se encontraba sonriendo estupidamente.
-Quiero verte…necesitábamos hablar….
-¿Qué parte de “NO”, es la que no entiendes, Jeremy?
-Fui un estupido…..ahora lo entiendo.
-Te felicito, por fin de diste cuenta…
-¡No voy a dejarte…eres mió!
-jajajajajaja. Disculpa, pero eso fue hace años. Tarde, muy tarde.
-…Josh…yo…
-NO vuelvas hablar. Bloqueare tus números telefónicos.
-¡ ¿Crees que eso me detendrá?!
-Te lo diré claro y simple: Mantén tu distancia.
-¿Qué, si no?
-¿Quieres conservar lo que tienes, Jeremy? ¡Aléjate de mí!
-¡Te equivocas, yo voy a….! –el sonido del teléfono colgado en la línea, hizo enfurecer a Jeremy, quien arrojo el teléfono y empezó a caminar de un lado a otro…. Cuatro años le había tomado aceptar que nunca debió dejar a Joshua.

Cuando se caso, pensó que lo conservaría a su lado, que el ojiazul le seguiría incondicionalmente. Ese fue su primer error. Pero no cometería otros. Todos en algún momento, cometemos locuras, por despecho, por cobardía, hasta por amor. Aunque el amor, puede convertirse en obsesión y la ligera línea entre una pasión y la otra, puede ser muy delgada.


Sam terminaba de apagar las luces de su departamento, hacia horas que Joshua se había retirado después de que le hubiera contado a grandes rasgos la relación que tenía con Daniel. Ambos eran adolescentes descubriendo cosas nuevas, la vida los alejo y les mantuvo así por años y una extra coincidencia volvió a reunirles. Estimaba a Daniel, pero no le amaba, eso lo tenia claro y se lo dijo a Joshua de frente, esperando que el ojiazul le creyera y confiara en él de nuevo. No hubo mentiras, propiamente dicho, solo le oculto el hecho de que ese amigo suyo que viajaba a Nueva Orleáns, era el mismo que unos minutos atrás reclamara su presencia.

-…puedes creerlo, entre él y yo…no hay mas que amistad. De mi parte es solo eso.

Joshua no estaba en la posición de arrojar la primera piedra, el mismo ocultaba la obsesiva actitud de Jeremy mostraba hacia su persona, pensaba que podría controlarla y mantenerla a raya. Pero incluso él, quien siempre buscaba el control, tenia que aceptar que la delgada línea era fácilmente rebatible.

Abrió sus brazos para aceptar al único ángel que se había dignado a manifestarse en su vida y que no estaba en posición de evitarlo, lo amaba.

Cuando Sam llego a la cama, busco el teléfono para marcar y espero en la línea unos segundos

-…!Diana!
-.. ¿Sam…?, hola, soy Peter. Espera te comunico con Diana.
-¡si…Sammy! ¿Sucede algo…? ¿Dónde haz estado, he llamado un par de veces...?
-No. No sucede nada….bueno, si, pero nada grave. ¿Estas sola?
-Aghhh, espera. Ahora si…Peter ha bajado a la cocina. ¿Qué sucede?
-Diana…ni tu hermana, ni tu hermano….son virgen ya
-…!perdón…!

Cuando Diana comprendió el significado de la oración, pego un grito en el auricular, y Sam tuvo que apartarlo de su oído.

-¿Cuándo sucedió….? ¡Cuéntame!
-No grites, que se enteraran los vecinos. Fue ayer, fuimos a bailar y….-Sam prefirió ahorrarse el detalle del sexo en medio de una concurrencia y se concreto en la imagen de un cuarto lleno de velas….-volvimos a su casa y fue…! Genial!
-¿Ya se lo contaste…todo?
-Pues si, casi todo. El resto lo descubrió el mismo…
-¿Cómo lo tomo...?
-En una escala 1-10….mas de 9, de descompuso un poco al principio, pero…es un Leibitz, un judío y un abogado por añadidura. ¡Lo acepto muy bien…!
-Ohhhhh, Sammy, que gusto….yo… ¡estoy feliz..!
-Yo también, también yo. ¿Sabes algo? Lo mejor, lo mejor de todo es…la sensación de por fin alguien me acepto completamente como soy.
-Tu familia siempre te aceptado, Sammy…
-Lo se, lo se. Pero me refiero a otro plano, sexualmente soy…aceptado. ¡Es complicado…!
-Lo entiendo, hay cosas que solo tu pareja, puede compartir
-Si. Ya es tarde, te hablare mañana.
-Espero que si. Saluda de mi parte a Joshua.
-Se lo diré mañana.


En realidad no tuvo que hacerlo precisamente hasta el día siguiente. Unos minutos después de colgarle a su hermana, entro la llamada de texto de Daniel. Sonrió. Quizás podrían ser amigos… ¿no eran ellos, los que también te aman?

Una llamada mas tarde, de un timbre conocido le hizo levantar la cabeza de la almohada.

-… ¿Duermes?
-Lo intentaba…
-Te he dejado hace unas horas y…..Ya te extraño.
-Vas a verme mañana.
-Mañana seremos jefe y empleado.
-Lo se, pero no esperes que te lleve el café, eso que lo haga tu secretaria.

Joshua se rió, lo dicho ese ángel suyo eran un impertinente.

-Te amo, ángel mío
-Lo se.

El amor en efecto toma tantas formas.

 

Continuas.....?

Cap.14