
Los
estudios sobre hermafroditismo han apuntado con mucha fuerza hacia el
significado de las experiencias encontradas y enfrentadas para establecer
el rol y la orientación del género. Hay un amplio espacio
para la novedad y para procesos cerebrales y cognoscitivos inesperados
en el ser humano”. John Money (1)
14. Eres adorable
El despertador fue silenciado con una almohada, después de varios
timbrazos insistentes y Sam se desperezó rápidamente mientras
se vestía para ir a correr. Tenía un par de días
sin hacerlo y realmente lo necesitaba. Ese ejercicio matinal mantenía
en nivel no solo su metabolismo, sino también su concentración.
Claro era que no era para mantenerse en forma, aunque sus largas piernas
quedaban bien delineadas por ese ejercicio, sin embargo en esta ocasión
una ligera punzada en su cóccix le indicaba que no seria bueno
excederse ese día. Veinticinco minutos después ya se encontraba
subiendo las escaleras de su edificio de dos en dos y posteriormente arrojando
las llaves sobre la mesa de la entrada.
Los
lunes no eran el mejor día de la semana se lo confirmo, cuando
llevaba media tostada en una mano y el jugo de naranja en la otra, mientras
pensaba donde demonios podría estar esa tarjeta de presentación.
Si es que no la había tirado en la basura ya. Confiaba en que esa
manía de guardar sus notas, incluyera la tarjeta de una desnudista.
Para su buena suerte, la encontró en el manojo de cupones, correspondencia
y misceláneos que tenia en un cajón de la cocina. Su primer
impulso fue tomar el teléfono y marcar, pero luego lo dejó
para mas tarde, suponiendo que seria poco cortes de su parte, llamarla
a las 7:33 de la mañana, cuando muy seguramente estaría
durmiendo.
Guardó
la tarjeta en su portafolio y decidió que le llamaría mas
tarde. Se dio un baño rápidamente y de igual forma salía
minutos después, mientras ponía en orden su cabello y luego
buscaba una corbata adecuada para su traje.
¡Odiaba
las corbatas, nunca podía ponérselas bien! Pero no tenia
demasiado tiempo, así que optó por llevarla dentro de su
portafolio y salio rumbo a su trabajo. Tomó un taxi que lo dejo
en la puerta principal del gran edificio y en medio de las personas con
las que compartió el ascensor, empezó a ponerse la corbata
y ajustarla lo mejor posible.
Seguramente
no estaba bien acomodada, puesto que la secretaria de recepción
se rió mal disimuladamente al darle los buenos días, pero
no se detuvo demasiado, se dirigió directamente al despacho que
compartía con Smith, quien aun no llegaba. Lo cual le daba algunos
minutos para revisar los pormenores que tenia para el día y organizar
algunos documentos.
Joshua
llego minutos después y su secretaria detrás con una tasa
de café y un block de notas sin hacer mucho ruido. Usualmente a
su jefe no le gustaba hablar demasiado ni mucho menos preguntar los detalles
sobre el fin de semana de los empleados. La oficina era un lugar para
trabajar y cada quien debía dejar sus pendientes personales en
casa.
-Buen
día, sr. ¿Estuvo bien su fin de semana?- pregunto por cortesía,
aun cuando solo esperaba el usual gruñido de su parte.
-Bien, bastante bien…-respondió el abogado, mientras bebía
su café y miraba por el ventanal buscando. Luego reparó
en la secretaria quien le miraba arrobada y sin pensarlo le pregunto como
había estado el suyo. Ella solo alcanzo a decir que “bien,
gracias” y puso su lápiz sobre el block de nota, esperando
las indicaciones del día. Eso era para anotar, Joshua Leibitz había
tenido un buen fin de semana.
El
encanto duró unos segundos
-Solicita
los expedientes de la firma inglesa y que el despacho contable envié
los desgloses de los impuestos.
-No creo que este aun terminados….-musito ella sin atreverse a levantar
demasiado la voz e inclinó la cabeza al entender que era su obligación
insistir para que tales informes estuvieran en su escritorio a tiempo.
-Llama para presionarlos e insiste en que es urgente.
-Bien, lo haré.
-Tramita un cambio de los números telefónicos para mi casa
y mi celular. Quiero líneas privadas
Ella
dejó de escribir y ante la fría mirada de Joshua, se concentró
en el block de notas de nuevo y no preguntó detalles. Tampoco se
los daría, era seguro.
-Los
solicitaré a la compañía telefónica y le avisaré
de su cambio.
-Yo notificare personalmente para quienes estará disponible esa
información…-dijo Joshua mientras bebía su café.
-Bien. ¿Algo más, sr.?
-Aparta la sala de trabajo para las 11 y avisa al resto….- por lo
cual ella entendía que eran los otros tres abogados….-quiero
un informe de actividades.
Ella
salió después y Joshua se entretuvo por unos minutos cuando
localizó al objeto de su deseo. Vestía una camisa añil
que se ajustaba ligeramente sobre su dorso y tenia su vista completamente
concentrado en el monitor. Como si el implicado sintiera sobre la piel
de su nuca, la mirada insistente de que era objeto, levantó sus
ojos para encontrarse con aquel que le sonriera disimuladamente.
Sam
hizo lo mismo, por unos segundos concentró su atención en
su jefe, quien le indicaba con la mano que fuese a su despacho. El joven
abogado, se dirigió sin preámbulos, cruzando varios escritorios
y a una secretaria que le sonrió, mientras iba a buscar algo al
archivo.
-Buen
día…-le dijo al abrir la puerta sin entrar, mientras Joshua
estaba apoyado sobre una esquina del escritorio con una carpeta en la
mano.
-Pasa…no muerdo –hizo una mueca ante la ocurrencia, por que
era seguro que de no estar en la oficina, saltaría sobre él.
Sam cerró la puerta y se quedo con las manos detrás mirando
con detenimiento esos ojos azules que le quitaba la respiración.
-¿Qué sucede?
-Deseaba verte antes de la junta….nos reuniremos a las 11, para
los avances.
-Bien, le avisaré al resto. ¿Algo más?
-Te ves tan dulce que te comería a besos.
Sam
no supo que decir y los colores le llegaron de sopetón a la cara,
se mordió el labio inferior, sonrió ante aquello.
-¿Es
esa una proposición indecorosa?
-No. Una simple afirmación.
-Bien. La tomaré como tal.
-¿Cenamos juntos…?
Sam
inclino la cabeza afirmando y luego se retiro. No era prudente que el
resto del personal notara como aquellas palabras aceleraba el pulso del
joven abogado y como le hacia ruborizar. Simplemente tenia que trabajar
un poco más en eso.
Para
Joshua en cambio era un pequeño estimulo. Le agradaba ver a su
ángel así, ruborizado, acorralado ante sus pequeñas
insinuaciones. Más ahora que le conocía tan íntimamente.
No mentía en absoluto, cuando dijo que había tenido un buen
fin de semana. El mejor, de mucho tiempo atrás. No solo había
conquistado el corazón de Sam, sino que se había deslizado
por entre sus piernas, sostenido su hombría en sus labios y lentamente,
había realizado la fantasía de Sam de ser poseído
en medio de la gente. Fantasía por fantasía le dijo. Sin
embargo Sam le había dado más que una simple fantasía.
Era simplemente perfecto. Dos en uno. Dos sexos acoplados y completamente
funcionales y como si fuera poco, participaban activamente en la entrega
de placer.
Joshua
se mordió el labio al recordar eso, como “su tímido
Sam”, se deslizaba dentro de si y en rítmicos vaivenes le
estimulaba hasta hacerle gemir de placer. El primero, después de
mucho tiempo de negarse a compartir algo con alguien e increíblemente
en tan poco tiempo, ese joven abogado había logrado impresionarle,
seducirle y satisfacerle.
No
estaba dispuesto a perder algo tan sublime. Ni a compartirlo. Tenia que
aprender a domar sus celos. Ese miedo que le invadía al pensar
que otro, en particular ese reportero, pudiera arrebatárselo. Solo
conocía de él su nombre y lo poco que le contara Sam sobre
esa vieja amistad suya.
Como
fuera, no permitiría, ni le daría oportunidades para volver
a insinuársele a Sam. Por que también había visto,
como le había afectado, al castaño, la reacción del
periodista, cuando dejo el departamento. Conocer a tus adversarios era
saber de que eran capaces y Joshua estaba dispuesto averiguar más
sobre ese reportero. No quería más sorpresas.
Pero
mientras tanto, se embeleso con las imágenes de Sam, mientras se
enfocaba en unos escritos. Siguió mirándolo unos minutos
más, a través del ventanal, hasta terminar su café.
Cerró la persiana. Tenía que concentrarse, ya habría
tiempo para seguir deleitándose con “su ángel”.
Sam
no podía dejar su inquietud por unos minutos, jugando con la lapicera,
concentrándose en los documentos que tenia en frente suyo. Obligándose
a no voltear ante la segura mira del rubio. Era su jefe inmediato y por
detalles genéticos un varón, por lo cual tenia que andarse
con cuidado en la oficina. Garabateo en la esquina del block de notas,
intentando alejar el recuerdo de la suave piel de Joshua, de lo aterciopelado
de vientre y del redondo obligo, al cual había dejado besos húmedos.
“Deja
de pensar en eso, Sam o vas a empezar excitarte….” , se recriminó
y volvió a su block de notas, mientras buscaba un expediente. Tenía
una junta un par de horas después y no estaba muy seguro con que
iban iniciarla. La cara de Smith, llevando una cinta en sus manos, fue
de lo más elocuente.
-¡No vas a creerlo!
-¿Qué cosa?
-Adivina quien mando el video de Morris y su “novio”
-…Tengo varios candidatos, pero, sorpréndeme.
-La esposa.
Sam
puso cara de circunstancia y la cara de sorpresa de Roland, quien llegaba
en ese momento con una tasa de café y una dona, les hizo reír,
por unos segundos.
-¿Cuál fue el chiste?- preguntó medio molesto el
tercer abogado.
-Tu corbata se ha mojado en el café.
-¡Diablos!
-Bien…
¿Qué tenemos? –preguntó Joshua horas después,
ante los otros tres abogados de la firma, con los cuales llevaba el caso
de Morris.
-Tenemos los detalles de la cinta de Morris..-empezó Smith, revisando
sus notas…-la esposa envió el video a NSIA, cuando no pudo
utilizarlo para chantajear a Morris.
-¿Cómo pretendía hacerlo?..-se interesó Joshua,
sentando enfrente de ellos.
-Existía un contrato prematrimonial, en el cual se estipulaba que
si la esposa era encontrada engañado a Morris, ella se quedaría
sin regalías y solo aceptaría un pensión normal,
en el caso de haber hijos de por medio.
-..cosa que no sucedió..-dijo Joshua.
-No, por que Morris se divorcio después la golpiza que le propino
a su esposa y fue por acuerdo entre abogados. No llego el caso a la corte.
-¿pero que con el video? No es lógico. ¿Por que no
venderlo, cualquier noticiero le pagaría una buena cantidad...-argumento
el rubio.
-Justicia femenina, supongo. Ella quería dejar claro que tipo de
hombre era Morris, no pudo hacerlo en la corte, así que lo envió
a quien pensaba que podría darle circulación. Las primeras
manifestaciones contra Morris vinieron de parte de la NSIA.
-Supongamos que es así…. ¿Cómo mando hacer
el video?. No creo que ella estuviera filmando…-Joshua miro de reojo
a Sam y luego se giro hacia Smith…
-No…tampoco lo creí. De hecho la cinta no es casera, sino
de una cámara profesional. Tiene un registro, la cual me llevo
al editor. No quiso dar muchos detalles, pero me mostró el registro
y fue pagado con la tarjeta de crédito de la ex….
-Tarjeta que en ese tiempo, seguro aun cubrían Morris…-se
rió Roland
-A eso llamo justicia…-murmuro Sam y el ojiazul rodó los
ojos.
-Bien, ya sabemos que la esposa mando hacerle un video, pensaba chantajearlo
y… ¿de que nos sirve?....-
A
Joshua empezaba a darle jaqueca ese asunto.
-No
pudo hacerlo sola…-replico Sam..-el video se hizo dentro de los
vestidores del estadio, pocos tienes acceso.
-…Como cincuenta personas…-alego Roland, husmeando en la caja
de donas…-entre 2 docenas de jugadores, los manager, los de servicio,
el coach, las novias de los jugadores…
-Es más reducido, mucho más…-continuó Smith…-gente
que sabia de las relaciones de Morris y su amante….y a que horas
se encontraban.
-¿Quién edito el video, tiene mas cinta..? ¿ O solo
ese encuentro? …-pregunto Joshua.
-Ahí es donde esta lo interesante, no hay mas cinta.
-¿Por qué es interesante?
-Sabían a que día y a que hora debían filmar y lo
hicieron por sistema remoto…. -Joshua se levanto y empezó
a caminar, toqueteando la mesa…-¿Qué averiguaste de
la ex…? ¿Qué hace ahora que esta felizmente divorciada
y cuenta con un excedente monetario?
-…Esa es la mejor parte....tiene un romance con el entrenador del
equipo…-dijo triunfal Smith, quien sabia que la información
era mas que trascendental y se lo confirmo la sonrisa de Joshua.
-Bien,
bien…supongamos entonces, que entre la esposa y el entrenador deciden
montar el espectáculo para chantajear a Morris, por su vida……
disoluta . ¿Cómo nos acerca esto al asesinato? Por que hay
un brinco quántico entre una cosa y la otra…
-pero
eso no es todo…-Le dijo Sam….-un par de empleados de empresa
de video, que trabajan medio tiempo, también lo hacen el hotel
donde ocurrió el incidente.
Ese
era un buen momento para fumar, pensó Joshua.
-¿Retiraron
las cintas de vigilancia…?
-No puede confirmar tal cosa, solo que hay gran coincidencia…-levanto
los hombros Smith.
-En los asesinatos no existen las coincidencias…Necesitamos un actual
peritaje….-se inclino sobre Smith…-hay que corroborar las
coartadas del personal del hotel, la esposa y el entrenador.
-Me estoy encargando de eso…-asintió.
-Roland, necesito que te comuniques con la fiscalia. Quiero saber si tienen
un nuevo peritaje, información de las cintas y su lista de testigos
para la próxima diligencia, apóyate en Sam….-ambos
asintieron …- y Roland, usa corbata.
-…ahhh, ya debe de estar seca…
-Prefiero no saber lo detalles….-se levanto para salir, luego paso
por el escritorio de su secretaria….-No pongas donas en la sala
de juntas, o Roland se las comerá todas…
Joshua
entro a su despacho, desde donde vio salir a los tres abogados, entre
ellos a su ángel. Le encantaba su respingado traserito y no perdió
detalle hasta que se perdió de su vista. Suspiro y luego busco
un nuevo expediente en que concentrarse. El caso Morris no era el único
que llevaba en esos días y ser socio de la firma era una mayor
responsabilidad.
Las
oficinas de los juzgados de la Corte de Justicia, albergaba también
a las oficinas de las fiscalias, incluyendo a la de Jeremy Carson. Su
mañana había empezado muy temprano en los juzgados, donde
entre otros casos, su mente estaba demasiado dispersa cuando entro a su
oficina, pasando de largo a su secretaria, sin observar a nadie en la
sala de recepción. La secretaria, una mujer entrada en años
y peso, quien entro rápidamente detrás de él, con
un block en la mano y la otra con expedientes para dar a su jefe los pormenores
del día. Jeremy arrojo el saco al perchero, mientras escuchaba
la voz de esa mujer, que era muy agradable y modulada. Tenía mucha
experiencia e indudablemente era una eficiente secretaria, además
en su caso una leal empleada. Jeremy organizo los pendientes rápidamente
y se quedo con solo uno de los expedientes para revisarlo.
La
mujer se levanto y antes de salir le dijo:
-ahhhh, alguien le ha estado esperando. Lleva más de una hora.
-¿En el recibidor?
-Donde mas..-respondió ella, con la confianza de años de
trabajar a su servicio.
-No le vi. ¿Quién es y cual es asunto?
-Junkins, redactor del NSIA. Dijo que era personal.
Jeremy
intentaba ubicar a alguien con ese nombre, pero definitivamente no conocía
a nadie del NSIA, pero seguro era por el caso Morris.
-Que
pase, dile que puedo atenderle, solo 15 minutos…-el abogado se concentro
en el expediente en su escritorio y no levanto la vista de el, aun cuando
escucho la puerta abrirse y a su secretaria haciendo pasar al redactor.
Ni cuando la puerta se cerro, se inmuto en ver a su visitante. Fue el
sonido de cierta tocesita quien le hizo reparar en su entrevistador.
-Hola… JC.
Jeremy
levanto su vista rápidamente para descubrir que a quien tenia enfrente
era nada menos con quien había tenido un apasiona tarde en un hotel
perdido del centro.
-¡¿Qué demonios haces aquí?!
-también me da gusto verte…-le dijo con cierta sorna, en
verdad estaba disfrutando ver la cara de sorpresa del abogado.
Jeremy
hizo uso de su aplomo casi al instante. Dejarse intimidar no era parte
de su educación.
-Bien,
¿Cómo me ubicaste?
-Tu cara sale en los periódicos, con cierta frecuencia, últimamente.
-Ya veo. ¿Y el motivo de tu visita?
-¿No le invitaras un café, a un viejo conocido?
Jeremy
acciono el interfon y solicito café, para ambos, mientras volvía
a concentrarse en su intempestivo visitante. Evaluando las implicaciones.
Ser descortés con quien podía chantajearte no era buena
idea. De momento.
-¿Qué
quieres? –le pregunto una vez que la secretaria había cerrado
la puerta detrás suyo, dejando las tazas de café.
-Respuestas. No me gustan las coincidencias. ¿Por qué yo?
-No soy quien, para hablarte de coincidencias.
-Eso me ya me lo dijiste y no me convence.
-Me duelo oír eso, pero…. ¿Cuál es la razón
de tu visita? Por que si estas pretendiendo chantajearme….
-¿Si lo pretendiera, seria tan estupido de darle mi tarjeta a tu
secretaria y visitarte en un lugar publico?
-No. No suena lógico, pero muchas cosas no lo son.
-así, es muchas cosas no son lógicas y eso es lo que me
molesta.
Jeremy
levanto los hombros en señal de estar confundido. No entendí
que hacia exactamente Daniel ahí.
-Bien,
si eso todo lo que tienes que decirme. Tengo tu teléfono, por si
hay algo mas…-le dijo con cierto tono de voz, que el reportero interpreto
como que era hora de irse.
En
realidad el mismo no entendía por que estaba ahí, enfrentando
a Jeremy. Solo había sido sexo ocasional, para relajarse, por que
estaba medianamente ebrio y muy excitado. Pero no le gustaban los cabos
sueltos y era seguro que Jeremy lo era. Salio de ahí rápidamente
sin contestar nada mas y corrió para alcanzar un elevador. Se arremolino
entre las personas e intentaba no pensar en la tontería que había
hecho. Era posible que Jeremy jamás volviera a llamarle y ni pudiera
localizarle, pero ahora hasta le había dejado su tarjeta. Por lo
menos ambos, ya sabían quien era el uno y el otro.
Tan
súbitamente había entrado al elevador que no vio que a un
lado, la puerta metálica al abrirse dejaba salir a otro contingente
de personas, entre ellas a Sam.
El
joven abogado, junto con Roland llegaba al piso de la fiscalia que llevaba
el caso Morris y se presentaron ante la secretaria del Fiscal de Distrito
para solicitar información.
Ella
les sonrió y les hizo sentarse, mientras marcaba para llamar a
su jefe. Jeremy miraba el ventanal, absorto en sus pensamientos, cuando
el timbrazo le hizo reparar en donde se encontraba y no pudo menos que
sonreír. Definitivamente no existían las coincidencias.
-Pídales
pasar.
A
Roland le agrado que el fiscal estuviera de buen humor y que aceptara
atenderles sin preámbulos. Había imaginado pasar horas haciendo
antesala. Para Sam la cosa era diferente. Él solo esperaba que
la secretaria le diera los documentos e irse. No esperaba que el mismo
fiscal de distrito les pidiera pasar.
La
sensación de estar entrando a la madriguera de la serpiente, le
pareció adecuada a Sam, para describir el malestar que le causaba
estar frente a Carson. Esos ojos ambarinos y esa sonrisa siempre le habían
parecido que simulaban a las serpientes.
-Pasen,
es un gusto vernos, alejados de la corte…-les invito a tomar asiento,
mientras no le quitaba los ojos encima de Sam, pero luego se concreto
en su compañero….-¿En que puedo ayudarles?
-Nos gustaría ver su lista de testigos y…-empezó tímidamente
Roland.
-…y el ultimo peritaje, si tiene uno actualizado a la fecha, sobre
la escena del crimen….-replico Sam, con lo cual atrajo de nuevo
la atención sobre su persona.
Jeremy
le pidió a su secretaria, quien no había salido, que le
entregara a Rolan lo que solicitaba y ambos abogados se levantaron rápidamente,
satisfechos de que su diligencia fuera sin ningún contratiempo.
-Quisiera
hablar con usted, Dickens…si me lo permite….-Sam asintió
y vio cerrarse la puerta detrás de la secretaria y Rolan.
Giro
para enfrentar esa mirada, que por unos segundo les pareció lasciva,
pero la forma en que Carson se relamió los labios, le hizo darse
cuenta que no estaba alejado de su apreciación.
-Ahora entiendo, por que los traes de cabeza y de perritos falderos….
-¿Disculpe?...-le increpó el chico ante aquellas palabras.
-No sabes de que hablo, supongo.
-Solo vine a solicitar una documentación.
-Si, claro. Sam… ¿Puedo llamarte Sam, no?
-No. Agradecería que me llamara Dickens.
-Ahhhhh, “Sam” , es solo para los íntimos. ¿Qué
tan intimo hay que ser para llamarte, “Sam”? - le sonrió
descaradamente.
-Creo que esta conversación, no tiene motivos de ser….-Sam
se encamino hacia la puerta, pero fue interceptado por Jeremy quien la
cerró intempestivamente.
-¿Crees que vas a quitármelo? ¿Con tu carita de niño
bueno y tu figurita de aparador? ¡Te equivocas….Joshua necesita
mas que eso, para mantenerse entretenido!
Los
ojos de Sam centellearon. Ahí estaba, nada de dobles palabras ni
acertijos. Todo eso era por que Carson no aceptaba perder.
-Pues
según tengo entendido, Tú ya no le entretienes….-le
dijo igualándose. En ese momento no era un abogado frente a un
fiscal de distrito, era un hombre frente a hombre. Encararlo era su mejor
defensa.
-Solo mantienes la cama caliente, para cuando vuelva ocuparla…-le
tomo de una muñeca y la retuvo con fuerza por unos segundos…-¡recuerda
eso!
-En tus sueños -se liberó del agarre y le retuvo la mirada.
-En mi sueño solo incluyo a Joshua, pero si a él le divierte,
aceptaría probar que también salen los tríos…-la
mano de Jeremy jugueteo con la corbata del otro abogado, quien le dio
manotazo y le alejo de su lado.
-¡Vete
al diablo!...-le hubiera gritado, pero solo alcanzo a susurrarlo, cuando
ambos escucharon los pisadas de la secretaria, quien después de
unos toques en la puerta, la abrió.
-He
entregado las copias… ¿algo más?
-No, es todo. El abogado….”Dickens” se retira. Supongo
que le comentara a Leibitz mi propuesta. Hay que tener mente abierta,
para algunas cosas…-se mordió el labio levemente y se relamió
ante la mirada de malestar que el castaño le dirigió.
Ni
se molestó en verles partir. Sabía que con eso, Joshua aparecería
directamente en su puerta. Aunque solo fuera para reclamarle.
El mal humor de Sam duro gran parte de tarde, aun después de comer.
Contestaba en monosílabos y ambos abogados terminaron por pensar
que era uno de esos días, en los que raramente Sam estaba molesto
con el mundo. Por lo cual le dejaron ser y Rolan tuvo que tragarse el
malestar que le causo cuando al volverle a insistir en salir a cenar en
parejas, con las chicas del piso inferior, Sam simplemente le enviara
de paseo y le respondiera que dejara de buscarle novia. “Se arreglármelas
solo, no ocupo nanas” , levanto la voz, luego dio un portazo y paso
a un lado de Joshua sin mirarlo.
-¿Qué
sucede? –preguntó el rubio al par de abogados.
-Ahhhh, no lo sé. Tiene un mal día. Todos los tenemos, supongo…-levanto
los hombros Smith sin darle mas importancia.
Pero
para Joshua eso era algo que no se dejaba pasar. Que existieran conflictos
en el equipo de trabajo es algo que como jefe inmediato debía tomar
cartas en el asunto y como novio del implicado, era prioritario.
Abrió
y cerró la puerta detrás de él para encarar a Sam,
quien estaba mecanografiando casi rabiosamente y no presto atención
hasta que el teclado le fue retirado, entonces fue cuando levanto la cara
y miro los ojos azulados de Joshua.
-Golpear
el teclado no es la forma para liberar el estrés.
-No. Supongo.
-¿Quieres decirme que sucedió hace unos minutos en la sala
de trabajo?
-Nada. Un mal entendido….-el chico mantenía sus ojos en el
piso y jugaba con sus dedos.
-¿Cuál es el mal entendido?
-Rolan piensa que es mi niñera y que debe conseguirme novia.
-Ahhhh. Trataba ser sociable.
-Se lo que trataba.
-¿Por eso estas enojado?
-NO…Si.
-¿Qué sucede, Sammy?
El
castaño levantó entonces los ojos. Ese era un apelativo
demasiado intimo, que solo usaba Joshua en la cama. Oírlo en plena
oficina, aunque solo estuvieran ambos, le hizo respingar y sentirse incomodo.
No
había hablado con Joshua sobre lo sucedió en la oficina
de Carson. Eso era precisamente lo que el fiscal quería. Pero para
Sam mantener esa platica oculta era demasiado complicado.
-Es
algo personal.
-¿Algo que no puedas tratar aquí?
-Si. Algo que solo incluye a mi….pareja y a mi….-le sostuvo
la mirada y Joshua deseo en ese momento no ser su jefe, no sentir las
miradas detrás del ventanal y poder abrazarlo, confortarlo. Algo
le sucedió a su ángel y eso le ponía inquieto. Su
mente no podía detenerse ni dejar de pensar.
-¿Sucedió algo en los juzgados? Aparte de traer la documentación.
-Si.
-¿Viste al Fiscal…? –le aventuró a preguntar.
-Si.
-¿Te dijo algo….personal?
-Si y no fue agradable.
-Abrévialo….-Joshua se cruzó de brazos y espero…quienes
miraban por el ventanal, entre ellos Rolan y Smith, tenían la idea
de que el jefe estaba dando una reprimenda al novato. Y ambos prefirieron
irse a otra parte, por que cuando terminara con Sam, podría ir
contra ellos.
-Solo se lo diré a mi pareja y no será aquí…-le
sostuvo la mirada y Joshua tuvo que dejarlo pasar.
-¿Puede esperar hasta la cena?
-Creo que si.
-Bien, te veo luego.
Sam
asintió y tuvo que dejar ir a Joshua, cuando en verdad hubiera
querido abrazarlo, confortarse en su cuerpo. Escuchar que las palabras
de Carson eran solo veneno que pretendía infectarle.
Joshua
entro a su oficina y tomo el teléfono, solicitando una línea
con el fiscal. Simplemente Jeremy estaba cruzando la línea entre
las buenas maneras.
-¡Sorprendido
estoy de oírte! …-respondió casi burlón.
-¡Voy a repetírtelo, por si no te quedo claro! Solo tenemos
un caso en común. Mantente alejado de mí, no te inmiscuyas
en mi vida…y eso incluye a mi personal.
-Aghhhh. ¿El bueno de Sam, también esta excluido? Hummm,
pensé que podíamos…
-¡Escúchame bien!
-NO, escúchame tú. ¡Quiero verte!
-Te romperé la cara si te veo.
-Me arriesgare….-Jeremy se rió aun cuando el sonido del teléfono
colgado se mantuvo por un buen rato. Sabia que había hecho una
jugada desesperada pero las batallas se ganaban así, en ocasiones
planificar demasiado da tiempo a que tu adversario adivine la jugada y
contraataque. Era mejor así, de frente y esperando las reacciones
primarias, en el caso de Joshua era reclamar y eso le permitiría
acercarse. Aunque solo fuera para recriminarle, seguir estando en su vida
era importante
Joshua
colgó molesto, simplemente no entendía por que de pronto,
en ese momento de su vida, que las cosas estaban mejor, Jeremy quería
fastidiarlo todo. Cualquier cosa que le hubiera dicho a Sam, seguro debía
ser de tal mal gusto para hacerlo sentir incomodo. Le miraba por el ventanal,
de vez en vez y mas tarde le vio platicando con sus compañeros
de trabajo, por lo cual por lo menos era claro que el problema no era
laboral.
-Lo
siento, ha sido un mal día….-empezó Sam a disculparse.
-No te preocupes, yo he sido…algo insistente con eso. Pero es solo
que ella ha insistido mucho. Seré claro y le comentare que no estas
interesado…. ¿Te parece?
-Si. Gracias.
-Bueno, ya que han hecho las paces…-dijo Smith….-¿les
pareces si seguimos con esto –indicando el fajo de documentos por
revisar.
-Por cierto… -Sam de pronto recordó y tomo el teléfono,
mientras marcaba el número impreso en la tarjeta. Espero un rato
y luego una melodiosa voz detrás de la línea le respondió.
La chica se sorprendió un poco cuando descubrió que era
el abogado con el cual hablara el fin de semanas. Seguro no esperaba que
le llamara.
-¿Cuándo
podemos…vernos? –pregunto lentamente Sam, no estando muy seguro
de que era lo que esperaba con esa reunión.
-En el bar, antes de la función de las 7.
Cortó
sin mucho más y tuvo que reír junto con sus compañeros,
cuando Rolan tomo la tarjeta y la pasaba a su compañero.
-Ahora
entiendo por que no te interesa la chica del otro piso. Esta debe ser
un bombón….-le dijo su compañero….-pero te dejara
limpio en un descuido.
Sam
sonrió, era mejor que pensaran que frecuentaba bares y mujeres,
a que supusieran que era gay y que andaba con su jefe inmediato. Eso era
algo, para lo cual sus compañeros, no estaban del todo preparado
para oír.
Se
despidieron después saliendo del edificio y tardo en ubicar a un
inexpresivo Joshua, quien esperaba recargado en el chasis de su auto,
fumando. Ese era uno de esos placeres que no podía hacer en un
edificio publico, por lo cual, esos segundos los disfrutaba. Sin contar
que era la forma para controlarse.
Sam
sonrió levemente y camino hasta llegar a su lado, por lo cual el
rubio soltó el tabaco al piso, lo piso, abrió la puerta
del pasajero y espero a que Sam entrara. Una vez que ambos estuvieron
dentro, la expresión de Joshua cambio, atrayendo con su mano la
nuca de Sam para acercar sus labios a los suyos y dejar un suave beso,
el cual fue respondido trémulo, sin prisas. Dándose tiempo
para disfrutarlo, después de desearlo ambos todos el día.
Tan cerca y tan lejos. Separados solo por escritorios y formalidades.
-Tienes
que hacer algo con esa corbata…-le dijo Joshua una vez que se separo
y empezó a desajustar la pieza de tela, hasta retirarla completamente
y abriendo el botón superior de la camisa, dejando así expuesta
el cuello de Sam, por lo cual ya no tuvo mas impedimento para saborear
su piel lentamente y el leve gemido que escapo del castaño le rebeló
que disfrutaba la caricia. Dejó su cuello y delineo su cara con
la yema de sus dedos, fascinado ante su presencia.
-Aun
no salimos del edificio…-murmuró Sam, con lo cual Joshua
asintió y puso las llaves en el encendido, pero no las giro.
-¿Qué sucedió hoy, Sam? O ¿Vas a tenerme en
vilo, con eso?
Sam
buscaba que palabras usar y todas se le atragantaban en la garganta.
-Carson….me
retuvo unos minutos, mientras nos entregaban los documentos. ¡Solo
hablo..! –afirmo rápidamente ante la cara de sorpresa contenida
que el rubio puso.
-¿Qué te dijo?
-Sabe que estoy…..en tu vida. Piensa que…solo caliento tu
cama...-murmuró al final. Murmullo que Joshua tardo en conectar
adecuadamente…
-¡Hijo de…! –se tragó el grito y golpeó
el volante….-¿Por qué no me lo dijiste, inmediatamente?
-¡No quiero que vayas a buscarlo. Solo quiere molestarte! Y lo logra.
Joshua
volteo a ver a Sam e intentó respirar para tranquilizarse, tomó
la cara del chico entre sus manos….-¡Dime que no le creíste!
Tú eres más que sexo ocasional.
-Lo se, Joshua. Solo…me tomó desprevenido. No esperaba…que
lo supiera.
-¿Qué te dijo, exactamente? ¿Cómo lo sabe?
-No lo menciono. Solo dijo que no te iba a perder, que yo era un entretenimiento….que
solo…-Joshua puso un par de dos en sus labios para impedirle continuar.
La voz de Sam se estaba quebrando al decir eso y era evidente que le era
molesto. Beso sus mejillas y acaricio su mentón.
-Olvídalo
por hoy. Arreglaremos eso, después. ¿Te parece?
-Si..
-¿Cenamos? Tú casa esta mas cerca.
-jajajajaj. No cocinaré.
-Lo imaginaba.
-Joshua…antes ¿podríamos ir a..?
-¿Necesita algo?- encendiendo el auto y empezando a bajar por la
rampa del estacionamiento.
-¿Recuerdas el bar de desnudistas en la 26?
-¡Disculpa! –Joshua freno. Una cosa era que necesitara algo
y otra irse de ronda
-Entonces si lo recuerdas.
-¡No pensaras que te voy para que una desnudista te entretenga!
-No, precisamente.
Unos
minutos después, Joshua enfilaba de mala gana al bar, coincidía
que la chica podía dar alguna información personal sobre
el occiso, pero ir a buscarla, cuando él hubiera preferido mandarla
llamar y que se presentara en la oficina, era algo que no le divertía.
-Promete
que no estaremos más de 15 minutos, tengo hambre.
-Lo intentare.
-¿Por qué no bajo contigo?
-Seguro la intimidas. No tardare.
Sam
entro al bar, donde recién abrían y le mostraba la tarjeta
al encargado de la barra. Quien le indico el lugar donde los camerinos
se encontraban. Definitivamente ese lugar lucia diferente, a media luz
y en pleno espectáculo. Localizo el lugar y no menos de media docena
de chicas se encontraban en el lugar. Algunas le miraron sorprendidas,
otras le ignoraron y no faltaron aquellas que le chiflaron. La voz de
la chica que buscaba la ubico hasta al final.
Las
mujeres simplemente ignoraron su presencia y algunas de ellas empezaban
a desvestirse sin más. Sam se sentó a un lado de la bailarina
quien igualmente se quitaba la blusa, mostrando sus senos sin timidez
y cubriéndolos con sostén de lentejuelas.
-Hola..-dijo
tímidamente Sam. Miraba de reojo al resto de las chicas, pero ninguna
parecía interesada en su persona.
-Vaya, viniste guapito. pensé que solo era una fanfarronada.
-Quiero saber la verdad.
-¿Y liberar a tu cliente?
-O atrapar al asesino.
-Yo no se nada.
-Los detalles, en ocasiones son importantes.
-Eddy se fue del departamento hace meses. Se instalo en uno nuevo, hizo
nuevos amigos. Tenia mas dinero, pronto se operaria. ¿Qué
mas?
-¿Hace cuanto le viste? Antes de…
-Una semana atrás. Comimos juntas…me platico que tenia fecha
para su operación y que le gustaría celebrarlo.
-Es una operación cara… ¿Quién la cubría?
-Supongo que con lo mismo que se cubrió las demás. Cuando
Eddy dejo el departamento, aun no se operaba….-le indico sus pechos…-usaba
sostén acojinado, pero un par de meses después, ya se había
hecho los implantes. Le iba bien. En varias ocasiones me presto hasta
un par de vestidos para un evento, especial.
-¿Crees que la nueva casa, donde trabajaba, se hiciera de enemigos?
-La tipa esa…la que estuvo también involucrada
-¿Jazmín?
-¡Esa perra! Eddy decía que le hacia la vida imposible, que
le fastidiaba los clientes y que mas de una vez le mancho el vestido con
algún licor. Me pareció muy extraño que ella, también
estuviera ahí.
-¿Nunca trabajaban juntas?
-No, claro que no. Eddy la detestaba.
-¿Sabes, si alguna vez, antes estuvo con Morris? ¿O con
alguien del equipo?
-Eddy….empezó a frecuentar a jugadores. Tres o cuatro. No
recuerdo sus nombres, solo les llama por sus apodos. Pero uno de ellos,
lo contrato varias veces para hacer un trío. Tu cliente, participaba.
-¿Lo lastimaban? ¿tenían….sexo violento?
-No. Eddy no se quejaba de eso. Supongo que eran algo rudos, pero nunca
le vio una marca o golpe fuera de lugar.
-¿Tenia clientes…inusuales?
-Guapito, en este trabajo, la mayoría de los clientes son inusuales.
-Me refiero, a cosas fuera de lo común.
-Salio un par de veces con el entrenador del equipo, hummmm, bailaba ocasionalmente
para eventos de mujeres. No se. No se, a que llames tu fuera de lo común.
Quitarse la ropa por dinero, ya es algo pervertido.
Sam
salio de ahí, cuando las primeras luces del escenario indicaban
la aparición de la primera bailarina. Si, definitivamente en ese
mundo, pocas cosas podrían ser llamadas inusuales.
Joshua
le esperaba y se alegraba de verle salir. Unos minutos más e iría
a sacarlo de ahí.
-Bien, ¿encontraste algo?
-Aparte de chicas sin sostén.
-Si, aparte de eso.
-Confirmo mucho de lo que sabíamos sobre su relación con
la otra victima.
-Testigo, te recuerdo que ahora es una testigo.
-Si. ¿Pero a que no sabes, que el occiso conocía al entrenador
del equipo? Varias veces lo atendió. Incluyendo a otros jugadores.
Sabían que era un transvertido y lo contrataban por ello.
-Bien. Agradecería los detalles mañana, en la oficina. Se
te acabo el tiempo…-empujo lentamente su lengua arriba del borde
de sus labios y pidió permiso para entrar, saboreando su boca y
jugando con su cabello…..-vamos a cenar, tengo hambre.
Sam
inclinó la cabeza, se acomodo en el asiento del conductor y al
bajar el cinturón, un ligero pinchazo en la parte baja de su vientre
le hizo tomar un poco de aire. Frotó lentamente hasta que el dolorcito
cedió y se reclino el asiento….. “ahora no, ahora no…”
-¿Pasamos
algunas cosas para la cena? – escuchó que Joshua le decía
y agradeció por ello, ya que podría comprar además
tampones.
Una
cosa era decirle a tu novio que eres hermafrodita, otra que te conozca
en ese estado casi sublime. Dejo que Joshua se encargara de los verduras,
mientras él se escabullo a la farmacia y compró una caja
grande de tampones absorbentes y otra de desinflamatorios. Si no era hoy,
seria mañana, que los ocuparía.
Llegaron
a su departamento, sin ninguna parada. Por costumbre arrojó las
llaves y acciono la maquina de llamadas.
“”…..
¿Sam?...Bien, parece que no llegas aun. Avísame cuando vienes,
Peter esta emocionadísimo que vengas. Terminamos ya de pintar de
tu cuarto….. ¿Háblame, quieres?.....”””
Joshua
sonrió al escuchar, mientras cortaba la carne. No había
duda que la hermana de Sam era más que encantadora. Siempre preocupada
por su hermano. Seguro él daría lo que fuera, por que en
la suya dejaran ese tipo de recados en su contestadora.
El
castaño miraba como Joshua se acomodaba en su cocina y no estaba
muy seguro si era conveniente ayudar.
-Encárgate
de la ensalada..-le pidió Joshua.
-Dije que no cocinaría.
-Una ensalada no es cocinar. Solo pica las verduras y ponlas en tu platón.
-Hummm-dijo en fingida mala gana, pero se acomodo a un lado y empezó
con su quehacer. Cuando termino puso el platón de verduras y acomodo
la mesa, cuando volvió a la cocina, Joshua lo recibió jalando
la hebilla de su pantalón y pegando su cuerpo al suyo.
-Lo ves..no es tan difícil.
-..me vas a mal acostumbrar.
-¿a cenar decentemente o a….? –lamió su cuello
y beso la clavícula un par de veces, para al final encajar ligeramente
sus dientes, dejando una pequeña marca, entre succiones y mordisqueos.
-¡Oye…eso me dejara una marca!
-Haz una para mi…anda…-Joshua se abrió la camisa y
dejo al descubierto su pecho, a donde llevo una mano de Sam, para que
acariciaría sus pezones….-escoge donde.
Sam
lamió lentamente sus tetillas, dejando su suave vello ligeramente
húmedo y succiono una sin prisa, dejando sus dientes un poco sobre
la aureola, donde una pequeña marca fue apareciendo. Luego la acaricio
con sus dedos y dio un beso más.
-Ya…eres
todo mió. Aquí lo dice…-indicándole la marca.
-Eres adorable, Sam…-tomo sus labios una vez mas, lo replegó
lentamente contra la pared y acariciaba sus caderas en un sube y baja
de sus manos, por encima de la tela del pantalón.
Se
separaron cuando escucharon el sonido de finalizado del microondas y ambos
se dedicaron unos minutos después a cenar. Cuando terminaron, Sam
agradeció que Joshua fuera de los meticulosos, dejando su cocina
igual como la encontró, lavo y guardo platos. Se pregunto si Joshua
no era de aquellos que doblan sus calcetines y planchan su ropa interior.
Esperaba
que no. Él no era precisamente desordenado, pero pulcro en exageración,
tampoco. Cierto desorden siempre es bueno. Se acomodó a su lado,
llevándole café, cuando lo encontró sentado frente
al televisor. Se hubiera sentado, de no ser por que tenía antes
que revisar un asunto privado. Había sentido demasiada humedad
entre sus piernas.
Se
disculpó y entró rápidamente al baño de su
recamara, llevando el pequeño paquete con tampones. Odiaba eso,
mas que las corbatas. Ocupaba bajarse completamente el pantalón,
sacar una pierna de este y luego subirla sobre el toilet. Desempacar esa
maldita, pequeña cosa de algodón e introducirla dentro de
su vagina. “Claro, esto debe ser fácil, si fuera mujer. No
tendría que…” levantando también su miembro
y sus testículos. Cuando sintió que estaba adecuadamente
acomodado, dentro de su cuerpo, respiró. Volvió a vestirse
y se lavo las manos y la cara.
Simplemente
los lunes no eran su día. Hermafrodita, menstruando, con el novio
en la sala y una calentura en las piernas a causa de manosearse para acomodarse
el tampón. ¡Vaya lunes!
Se
sentó a un lado de Joshua, quien le sonrió al verlo y lo
atrapo entre sus piernas, acomodo su pecho detrás de su espalda
y pasando un brazo por hombro.
-¿Sabes?…hueles,
muy peculiar hoy. Tu aroma es muy dulzon..-le lamió la nuca y Sam
solo levantó los hombros para evitar el cosquilleo.
-No..no…-se reacomodo para evitar seguir siendo seducido. De continuar
así…
-¿No…no que….? – Joshua volvió acorralarlo
y se encontró con la semidureza de Sam entre sus piernas….-pero
si estas excitado…ven..
-No. No…-Sam le empujó y Joshua se detuvo en seco.
-¿Qué pasa…?
-He dicho que NO….-Sam se sentó respirando agitadamente y
mirando a Joshua de reojo quien no sabia que pensar.
-¿Por qué te molesta…? ¡Contéstame, Sam!
-No , no es un buen momento…yo, no estoy en condiciones.
-¿….?
-Es…algo incomodo.
-¿Tienes algún malestar, te lastime ayer?
-No. No. claro que no. Yo solo….
-¡Sam, dímelo. No adivino!
-Estoy…estoy men-menstruando, acabo de empezar…yo…-tomo
un cojín y se abrazó fuertemente a el.
Joshua abrió la boca y la cerró. Había olvidado el
pequeño detalle. Ése que siempre le dejaba frió con
las mujeres. Ahora entendía por que Sam había actuado de
esa manera el día de hoy. Las mujeres generalmente sacan sus demonios
y su mal carácter en esos días, en que las hormonas les
juegan malas pasadas. Miró como Sam se frotaba el bajo vientre,
eso era solo un cólico.
-¿Necesita
algo?
-Un par de desinflamantes. En la cocina, deje la caja.
Joshua
se levantó y fue por ellos, mientras puso agua a calentar. Le llevó
un par de tabletas con un vaso con agua y espero a que se los tomara.
Tardaría unos minutos en hacerle efecto. Mientras Joshua fue a
la cocina, busco varias bolsas ziploc y las acomodó una dentro
de la otra y cuando el agua caliente hirvió, puso cuidadosamente
el líquido en la bolsa mas interna y empezó a cerrar las
siguientes bolsas, envolvió todo en una paño de cocina y
fue a la sala donde Sam mantenía los ojos cerrados.
-Esto
te ayudara
-¿Qué es?.... –se dejó desabrochar el pantalón
y sintió la tibieza en su vientre.
-Un viejo remedio…mi madre lo usaba, con mis hermanas.
Joshua
frotó suavemente la tibia toalla, lo que ocasiono un relajamiento
más rápido de los músculos y con ello que el dolor
cediera.
-¿Mejor…?
-Si…mucho mejor. ¡Lo siento..!
-No te preocupes.
-Esto me sucede, cada dos meses, pero no me acostumbro…
-El desinflamatorio y el agua caliente te ayudara… ven vamos a tu
cuarto.
Sam
se dejo hacer. Aceptó que le desvistiera y le indico donde estaba
su pijama.
-No
era mi idea, darte molestia.
-No lo es…me agrada mimarte.
-Esto es…lo que soy. Un fenómeno….
-¡No digas eso. Nunca mas! ¡¿Me escuchaste?!
-Joshua yo…
-Sammy, eres lo más lindo que me ha pasado. Te quiero por lo que
eres, independientemente si tienes testículos o una vagina extra.
Debe ser incomodo para ti, pero no dejes que eso, te angustie demasiado…solo
es cosa de unos días.
-¿Sabes algo?
-¿Qué?
-Me agrada que estés en mi vida. Te amo Joshua….-acaricio
su cara y se dejo arropar a su lado.
Lejos,
muy lejos estaba el fiscal de distrito de imaginar, por lo menos, lo que
entre ellos dos sucedía. No era solo sexo, era una aceptación
de lo que se era y de lo que podía esperarse.
Sintió
el cuerpo de Joshua pegarse a su cuerpo. Arroparlo y darle parte de su
calor. Le escucho hasta que se adormilo.
-Se
te hará…tarde..-alcanzo a decirle.
-No te preocupes. Me iré antes del amanecer.
-Entonces ponte algún pijama y quítate los zapatos.
Joshua no espero más invitación. Encontró una amplia
sudadera y se acomodó luego entre las cobijas junto a su Sam, quien
ya casi dormía.
Los
últimos pensamientos, antes de dormirse Joshua, fue de lo feliz
que era al lado de ese ángel suyo.
Continuas.....?
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