
"……La biología
actúa para fijar límites potenciales y referencias de respuestas
en cada individuo. Estos establecen los parámetros dentro de los
cuales la cultura y el entorno pueden ejercer su influencia" (1)
15. Eres afortunado.
Joshua abrió ligeramente los ojos,
al oír la vibración de su móvil sobre la mesita de
noche. Alargó el brazo para alcanzarle y apagarlo. Volvió
a su posición inicial y fue entonces que un agradable calor en
su pecho, le recordó inmediatamente donde se encontraba. Mas, cuando
un cuerpo se acomodó ligeramente a un lado del suyo, después
de estirarse como gato remolón. Sam se dio la vuelta, puso su cara
en el pecho del ojiazul, sonrió aun dormido y se acurrucó,
amoldando su cuerpo.
Por la respiración acompasada,
Joshua supo que estaba durmiendo plácidamente. Pasó su mano
hacia su espalda, donde la deslizó sin prisas, mirando la forma
redondeada del hombro descubierto. Hurgó un poco al separar la
pijama, como si pensara pillarle y saber donde escondía el par
de alas su angelito. Pero al no encontrarlas, se conformó con ver
su grácil dorso, la sensual curva de su baja espada hasta donde
el pantaloncillo le estorbaba, por que debajo de esa pieza de tela, seguro
se encontraban su bien torneado trasero.
Sopló sobre su cabello, esperando
despertarle. Seria genial tener sexo de madrugada en la propia cama del
castaño. La cual afortunadamente era espaciosa y no una individual.
Cuando la vio por primera vez sonrió emocionado y hasta algo excitado,
pero su amorcito rápidamente le dejó claro que no era noche
para eso. Sam se había quejado de cólicos y entre el cansancio
del día, los desinflamantes, el agua caliente sobre su vientre,
terminando con los arrumacos de Joshua quien se acurrucó a su lado,
terminaron por hacerle dormir minutos después de que entrara a
la cama. El ojiazul atrajo su espalda a su pecho y cruzó una pierna
sobre las suyas, mientras daba suaves masajes en el vientre de Sam. Al
principio no sabia si eso servia, pero cuando el chico tomó su
mano y la llevó a otra sección del vientre, indicándole
donde y como necesitaba la presión, continuó.
Un quejidito de estarse relajando era
el indicio de que eso servia, tanto que Sam se durmió sosteniendo
la mano de Joshua sobre su vientre. Un poco mas abajo y empezaría
la línea de su vello que indicaba un caminito excitante hacia su
miembro. Los dedos de Joshua juguetearon un poco con ese vello, olio la
nuca de Sam y apretó ligeramente su hombro. Luego apartó
levemente su cadera de su trasero, por que de tenerle tan cerca, iba a
ser una noche muy larga, donde estar excitado, tener a su novio en la
cama apretado a tu cuerpo y que éste, por un extraño desbalance
hormonal esa noche estaba menstruando, no era precisamente buena idea.
Respiró profundamente y prefirió
concentrarse en cosas menos deliciosas, aunque más de una vez terminaba
dando ligeros besos a la nuca y a las orejas del chico, quien lejos se
encontraba para responder ante cualquier insinuación de su parte.
A Joshua no le quedó mas que disfrutar lo que tenia en ese momento,
que no era nada despreciable, un lindo y cálido cuerpo agazapado
al suyo, la plena confianza de Sam por dejarle dormir en su cama y la
sensación inequívoca de que éste era el hombre adecuado
para él. El chico le había hecho pasar por emociones encontradas
y placenteras desde que lo conoció.
Recordó la primera vez que lo vio
y como le quitó el habla. Como su cuerpo espigado y mirada insolente
le tomaron por asalto y desde ese día no podía dejarle de
ver. Fue una lucha interna entre aceptar que otro hombre, fuera de Jeremy,
podría hacerle mirar por el ventanal de su despacho esperando su
llegada y observando sus movimientos. En ese tiempo, se consideró
un depredador, observando sus costumbres, sus manías y la peculiar
forma de cruzarse de brazos con los expedientes en la mano, protegiéndose
de los demás.
Tardó meses para el primer avance
en definitivo, cuando le acorraló en la misma puerta de su departamento,
cuando le llevaba después de aquella memorable salida a un bar
de desnudistas. Terminó por aceptar que el chico le gusta, con
sus palabras irónicas, su ligera rebeldía y su insolencia.
Quizás fuera novato en la firma, pero no había duda de que
ya antes se había encontrado con gente que pretendía estar
por encima suyo y que no le se lo permitiría. No era un jovencito
atolondrado, ni tampoco sumiso. Ni una casta doncella, ni una sufrida
fémina. Podría tener ambas partes y una acoplarse a la otra,
pero en definitiva predominaba el lado masculino, aunque un poco mas abajo,
la conexión con su lado femenino era evidente y palpable.
Dos sexos. ¿Cuándo el señor
decidió separar ambos sexos de un solo cuerpo y hacer vagar a la
humanidad por la búsqueda permanente y eterna del complemento del
otro? Aunque ahora, ambos géneros lo negaran, era evidente que
el acoplarse era uno de los fines para el reencuentro con esas otra parte
del ser humano faltante.
Ahora Joshua tenia en sus brazos, una
de las pruebas palpables, de que Dios de vez en cuando olvidaba jugar
a los dados y se regia por el modelo original.
Joshua no sabía que le gustaba
más. Si esa húmeda y apretada cavidad o la larga y estrecha
entraña, que lo devoraba una vez dentro. En realidad, disfrutaba
ambas. Era perfecto. Olió una vez mas su nuca y se dio cuenta que
tenía un dulzor peculiar, quizás producto del nuevo balance
hormonal y bioquimico que en ese momento el cuerpo de Sam procesaba, lo
cual debía ser la razón, pensó.
Fue en ese momento, que se dio cuenta
que tan poco sabia sobre los hermafroditas, quien para muchos era un mito
y hasta una leyenda urbana quizás. Enfrentar la realidad de las
estadísticas médicas y tener entre los brazos a uno de ellos,
era algo para ganarse la lotería.
Por lo tanto, tener sexo no lo era todo.
No debía serlo todo. Disfrutaba muchas cosas con Sam, aparte del
béisbol y los videojuegos. Le gustaba cocinar para él, mimarlo,
tenerlo en sus brazos, besarle, amarle y….y si tener sexo con él.
No se mentiría. Ambos estaban aprendiendo uno del otro, el sutil
arte de amar.
¿Dónde había Sam
aprendido a cabalgar, como lo hacia? Evidentemente fue con Daniel, debió
ser con él. No había otros en el pasado de Sam y éste
le confesó que su primera relación había sido antes
de la universidad. Aunque claro, no era para ir a darle las gracias a
ese reportero por dejarse follar por Sam y así confirmarle la preferencia
por los varones. Muchos menos cuando no quería que volviera aparecerse
en su vida.
Un poco mas de luz en la habitación
y Joshua aceptó con molestia que tenia que levantarse para cumplir
con cierta encomienda. Eran tan agradables amanecer con un ángel
entre los brazos, que debía considerarse un impío para levantarse
e irse. Pero primero, no era su casa, sino el departamento de Sam y no
seria bien visto que salieran por la mañana, cuando alguien podría
pillarles. Eso llamaría la atención o del casero o de algún
inquilino madrugador. Quizás fueran tolerantes, pero era mejor
prevenir. Luego estaba ese molesto asunto llamado Jeremy Carson.
Fue una real suerte que Sam volviera a
moverse un poco, rodando sobre una de las almohadas y apretándola
mientras se ponía boca abajo, alargando todo su cuerpo y descubriéndose.
Joshua jaló un poco la sábana para cubrirle, mientras se
levantaba lentamente, evitando hacer ruido. Se vistió, sin quitar
sus ojos de la cama, donde él debería estar acostado. Tuvo
que hacer gala de toda su cordura y expulsarse voluntariamente del paraíso,
con la plena seguridad que conocía muy bien el camino de vuelta
y que un ángel siempre estaría a su lado para guiarle. Acarició
su cabello, enredando su dedos un poco en el, rozó levemente sus
labios en ellos y salió antes de que pudiera despertarle.
Solo hasta que estuvo dentro del auto
y puso el encendido en marcha, que recordó que no había
dejado una nota. Pero bueno, era obvio que tenia que salir temprano, Sam
lo entendería. Sin embargo, si hubiera escuchado esa pequeña
consciencia suya que le indicaba que los malos entendidos de hacen de
simplezas, hubiera vuelto a poner una nota en la puerta. El encendido
del auto aplacó su dilema y salió con rumbo a su casa. No
para dormir precisamente, sino para aprovechar la mañana y si los
hábitos de ciertas personas no cambian, era seguro que un partido
de frontenis, le permitiría relajarse mientras buscaba romperle
la cara a cierta persona. Se vistió deportivamente, mientras ponía
en un portatraje el resto de ropa y minutos después volvía
a salir.
Sam en cambio seguía abrazado a
su almohada, durmiendo placidamente, soñando que tenía el
cuerpo de Joshua a su lado y que el ojiazul deslizaba el pantalón
de su pijama por debajo de sus piernas, dejando su trasero expuesto a
sus labios. Con su boca daba besos aquí y allá, mientras
su lengua hacia círculos en su cóccix, para luego ir bajando
lenta, pero seguramente hacia en medio de sus nalgas.
Era tan intenso la sensación que
Sam se arqueó un poco ante la deliciosa tortura. Alargó
una de sus manos, para tocarle. Empezó a moverla de un lado a otro
y se despertó de súbito.
-¿Joshua?...-musitó sin
abrir los ojos del todo y moviendo su cuerpo hacia atrás, donde
debía hacer contacto con el otro. Giró y terminó
por darse cuenta que estaba solo en su cama y que era un sueño
el que hacia unos minutos le causara tal sensación, la cual ahora
era la causa de que su miembro estaba medio excitado. Quizás estuviera
en la cocina y por ello en esta ocasión volvió a gritar
su nombre, pero no hubo respuesta y dejó caer su cabeza sobre la
almohada, luego se dio cuenta que la sudadera que Joshua usara, estaba
doblada sobre la almohada. La atrajo hacia si y pegó su nariz en
ella, donde el aroma del abogado aun estaba presente, mientras que con
una de sus manos, empezó a friccionarse su hombría y estimularla.
El sexo a media madrugada sería genial, lo mejor para empezar la
mañana, pensó y le hubiera gustado hacerlo con Joshua en
su cama.
Era una combinación, entre excitación,
frustración por no tenerle y molestia por no haberle despertado
al salir, que concentró todo su ansia en autosatisfacerse rápida
y sin pensar demasiado. Gimió el nombre de Joshua luego de tener
una abundante deslechada en su mano, mientras dejaba caer su cuerpo de
nuevo.
Debía sentirse bien, pero luego
dio un puñetazo a la cama y se levantó para bañarse.
Arrojó tanto sábanas como ropa de dormir en la lavadora,
mientras pensaba que desayunar. Pero solo bebió yogur y mientras
lo hacia, ligeros nubarrones se arremolinaba en sus pensamientos. Odiaba
sus días de menstruación, donde pocas cosas eran claras
y algunas se magnificaban.
“¿Tan difícil era
dejar una nota? Solo le faltó dejarme dinero sobre la mesita, para
el taxi. Maldición, que tonterías Sam. Tenía prisa,
es todo…cielos, me siento fatal. ¿Dónde están…?”
Tragó los desinflamantes, seguidos
por su cóctel de hormonas de prescripción y dos aspirinas.
Más tarde se vistió. No por que él fuera un hermafrodita
menstruando, el mundo se detenía y podría faltar al trabajo.
Además, tenía demasiados pendientes, el caso Morris debía
presentarse a juicio el jueves y en dos días tendrían que
avanzar a marchas casi forzadas.
Joshua había estacionado su auto enfrente del exclusivo gimnasio,
donde a esta hora de la mañana muchos ejecutivos acostumbraban
ejercitarse antes de iniciar sus actividades. Dejó su portaequipajes
en un armario y tomo su raqueta una vez que estuvo listo. Creía
conocer las costumbres de Jeremy y de no equivocarse estaría ahí.
De estar errado, igualmente entrenaría un poco.
Pero algunas personas no cambian sus costumbres
y lo encontró dentro de uno de los apartados, golpeando la pelota
fieramente contra la pared, mientras se concentraba en el ángulo
del rebote de la pelota para correr a darle alcance y buscar impactarla
de nuevo. Estaba demasiado concentrado en ello que no notó al ojiazul,
quien estaba ya parado a un lado del amplio ventanal. Fueron los golpes
sobre esté, que le hizo perder la dirección de la pelota.
Maldijo por la intromisión, pero luego a darse cuenta de quien
era, una enorme sonrisa iluminó su cara.
Joshua, raqueta en mano la movía
indicándole que buscaba un partido.
Jeremy movió la mano, pidiéndole que entrara. La escena
era como en los viejos tiempos, cuando ambos practicaban deportes juntos
y no terminaban hasta quedar sudados y exhaustos persiguiendo esa pelota.
Disfrutaban intensamente eso, enfocarse, pelear cada punto, correr, desafiar
al contrario y mantener el control sobre su cuerpo y la pelota.
Ahora cuatros años después
volvían a estar frente a frente, con una raqueta en la mano, desafiantes,
aunque la mirada de Jeremy era de total arrebato, viendo como la ropa
deportiva de Joshua se ajustaba perfectamente y se lamió las labios
cuando le vio bajar el cierre de la chaqueta, arrojarla en una grada,
descubriendo la camiseta que marcaba sus abdominales. Seguía conservando
ese cuerpo en el cual más de una vez sudara intensamente encima
de él y le hiciera gemir.
-No cambias tu hábitos…-le dijo Joshua una vez que entró
a la duela.
-Y tu sigues igual de excitante…-le arrojó la pelota para
que iniciara.
Los siguientes minutos Joshua se dedicó
a golpear con furia la pelota una y otra vez contra la pared, haciendo
correr a Jeremy mas de una vez y tomándole fuera de lugar con lo
cual ganó puntos rápidamente.
-Estas en increíble condición…-le
dijo Jeremy cuando volvió a recuperar el control de la pelota para
iniciar el tiro.
-¡Deja de halagarme y juega!
Jeremy sonrió, era una delicia
estar detrás de él y poder verle cuando se inclinaba para
esperar el robote de la pelota, pero unos minutos después buscó
concentrarse en el juego, donde Joshua lo estaba apaleando al ganarle
los rebotes y hacerle correr de mas.
-¡O te estas haciendo viejo o te
distraigo! –le sonrió burlón arrojándole la
pelota para cambio de turno y posición.
-Si, recordaba como era cabalgarte un rato. Se te ve el trasero fenomenal,
Josh…-levantó su raqueta y golpeó contra la pelota
contra la pared, empezando la siguiente ronda.
Joshua no desaprovecha la situación,
ahora detrás suyo en el tiro largo. La primer pelota que logro
ubicar la estampó de lleno contra la espalda de Jeremy.
-…!Aghhhhh!
-Opppsss. Mal rebote….-volteó mientras sacudía su
raqueta en su zapato, para no ver la mirada de pocos amigos que le hizo
el fiscal. De ahí en adelante se concretó en perder todos
los puntos posibles, estrellando la pelota contra el cuerpo de Jeremy,
quien al último golpe, le arrojó la raqueta en total descontrol,
mientras Joshua la evadía con la propia.
-¿Qué demonios te sucede?
–le gritó el fiscal
-Ando algo fuera de forma…no lo tomes a lo dramático.
-…gracioso, muy gracioso.
-Te dije que si hacías que te buscara, te rompería la cara.
-Vamos, ahora eres tu quien se lo toma a lo dramático. ¿Qué
harás, realmente crees que puedes tocarme? ¿Se te olvida
quien soy, verdad?
-¡Un bastardo, es lo que eres! ¿Cómo te haz atrevido
a decirle a Sam, algo sobre el pasado?
-Ahhhh, ya salió el peine. Ahora vienes de caballero andante a
defender la virtud de la pobre doncella lastimada.
-¡No tienes derecho a meterte en mi vida! Me arrojaste de ella,
¿lo recuerdas?
-Tú fuiste quien no quiso estar a mi lado, quien se escabulló.
Te dije que lo nuestro podía seguir.
-¡Claro, engañando a tu mujer y arrimándome a tu cama
cuando a ti se te dieran la gana!
-Era lo podía ofrecer. ¿Qué es lo quieres ahora?
¿Qué la dejé, que vuelva contigo, que lo grité
o lo publiqué? ¡Bien, solo pídemelo!
-Ni loco volvería contigo. Dejemos claro esto de una vez…-empujándole
cuando Jeremy pretendía tomar su brazo…-¡Solo fue sexo,
jodidamente solo eso! Cuatro años te tomaste para darte cuenta
que algo mas podías sentir por mi, algo lento que eres.
-¡Cometí un error, maldita sea!
-Pues vive con eso y deja vivir a los demás. Te lo digo de buena
manera, por lo poco que tuvimos. Aléjate de mí, mantente
al margen de mi vida privada. Solo tenemos un caso en común y eso
será todo.
-Te ha colado ese chiquillo, ¿no?...-le gritó al ver que
Joshua daba la vuelta pretendiendo salir del privado …- ¿Tan
bueno es? Debe moverse genial, con ese trasero tan dulce…
Lo siguiente que Jeremy sintió
fue un puñetazo en la nariz, que le hizo tambalear hacia atrás,
golpearse contra la pared y deslizarse por ella hasta quedarse sentado,
cubriéndose la boca para evitar que más sangre entrara por
ella, mientras elevaba su cara.
-Te dije que te rompería la cara,
tu nariz fue lo primero que se interpuso….-se acercó Joshua
mostrándole una mano para intentar ayudarle. No porque le interesara
ver si el fiscal tenía la nariz en su lugar, sino por que ya un
par de personas se había hecho presentes, entre ellos un asistente
y alguien de seguridad, que buscaban dar ayuda.
-¿Qué sucedió…?-preguntó
uno de ellos
-Chocamos, un accidente….se estrelló ….-dijo Joshua
indicando la mancha sobre la pared.
Los ojos desorbitados de Jeremy, quien
era atendido, haciendo elevar la cabeza, mientras le ponían paños
en la boca y ayudaban a levantarse, no dejaban de ver a Joshua. Escuchaba
la absurda explicación, pero no seria el primer caso que un accidente
dentro de un privado de frontón se viera en el lugar. Conocía
hasta un caso donde un jugador había atravesado el ventanal. Así
que una nariz rota no era precisamente para cirugía mayor. Además
era su palabra contra la de él. No había testigos.
-Si, un accidente….-corroboró
Jeremy, cuando le habían retenido la hemorragia y un enfermero
revisaba sus síntomas. Tuvo que tragarse el coraje, ante la risita
mal disimulada de Joshua y la elevación de sus hombros.
-Te veré luego, espero que tu nariz…se
acomodé bien….-le susurro Joshua una vez que un asistente
le terminaba de ayudar.
-Voy hacerte….pagar por eso.
-La próxima vez, te romperé algo mas que te duela.
-Ríete ahora, pero tocaras mi puerta y ya veré, si te quiero
abrir…
Joshua se separó de él.
Una parte de si satisfecha por aquello, otra le indicaba a gritos que
aquello era la mayor estupidez que había hecho. Pero se estaba
cansando de ser el blanco de los intereses de Jeremy. O lo entendía
por las buenas y se dedicaría a fastidiarle. Ambos tenían
mucho que perder, así que en el mejor de los casos, se decía,
era posible que el fiscal entendiera el directo puñetazo y lo dejara
en paz.
Pero hay ocasiones en que golpear al fiscal
de distrito, cuando aun tienes un caso en la corte que llevar, no es la
mejor idea. Sin embargo, verle la cara de sorpresa, la nariz magullada
y el orgullo en el suelo, le causó un fantástico calorcito
en el pecho.
Defendería su vida, a Sam y su
estilo de vida por encima de patanes como Jeremy. A mala hora se enredó
con él, pero le agradecía ahora que lo hubiese dejado fuera
de su vida.
Entró a los vestidores, se baño
rápidamente y se vistió con gran apuro, para salir a su
oficina. Tenía ya más de 40 minutos de atraso.
Su secretaria se levantó algo asustada
cuando lo vio llegar y le siguió rápidamente al despacho.
-El Sr. Otto quiere verle a las 11…los
contadores ha enviado un detallado informe y sus nuevos números
telefónicos están anotados aquí…..-empezó
la lectura de su block de notas, mirando como su jefe arrojaba el saco
al perchero y luego miraba por el ventanal buscando algo o a alguien.
-¿Dónde esta Smith y…los otros..?
-Smith salio a la comisaría, corroborando unos informes. Dickens
y Rolan están revisando los expedientes que trajeron de la fiscalia.
-Dígale a Dickens, que venga. Ahhhh, café y aspirinas.
Ella asintió y cerró la
puerta. No volvió hasta que traía una humeante taza de café
y dejó el frasco de analgésicos.
-… ¿y Dickens? …-levantó
la vista de los primeros expedientes de la mañana y solo alcanzo
a ver a la secretaria elevar los hombros y decir algo como le volvería
a avisar.
Una hora después, Sam aun no aparecía
por su oficina. O la secretaria olvidó darle el recado o estaban
demasiado ocupados revisando documentos, que no habían tenido tiempo
de irle a buscar. Joshua arrojó un expediente a la bandeja de salida.
Vio su reloj y faltaban 15 minutos para las 11. Se levantó y fue
directo a la sala de juntas donde esperaba encontrar a Sam.
Rolan y él estaban en medio de
lo que parecía una venta de garaje, con todos los expedientes sobre
la mesa y cotejando uno a uno. Sam estaba de espaldas, por lo que no vio
entrar a Joshua, quien lo mira de arriba abajo, deteniendo en su poco
en sus largas piernas y encontrando que ese color amarillo pálido
de su camisa no era su preferido, pero aceptando que la corbata hoy si
estaba bien puesta.
-¿Ocupados?
-Ahhh, si algo, pero ya estamos por terminar esto. Solo estábamos
verificando contra el nuevo expediente que la fiscalia nos proporcionó.
-Bien, podemos revisarlo, después de la comida….-miró
al Sam, quien inclinó la cabeza y no dijo mas, mientras empezaba
a poner dentro de una caja los expedientes.
-Roland, pidele a Smith que haga una cita con la ex de Morris. Quiero
hablar con ella, “esta tarde”….-remarcó las ultimas
palabras, por lo cual Rolan entendió que debía dejar todo
lo que estaba haciendo para comunicarse con Smith y tener lista esa cita.
Salio del despacho y Joshua cerró la puerta detrás de él.
Sam seguía sin levantar la vista,
concentrado en guardar el resto de expedientes.
-¡Hola Sam! ¿Dormiste bien?
-Si, gracias…-arrojó el último fólder, cerró
la caja, la cual tomó y pretendió pasar a un lado de Joshua,
quien se lo impidió.
-¿Ahora que pasa?
-¿Por qué habría de pasar algo? ¿Me permites?
Joshua tomó la caja y la puso sobre
la mesa, para sorpresa de Sam, quien no esperaba eso.
-Pregunté si dormiste bien…
-¡Te dije que si! ¿Qué más quieres oír?
-¿Por qué estas molesto? –preguntó en tono
neutral, como era su costumbre en la oficina.
-¿Quieres saberlo?
-Te lo he preguntado, creo que si.
-No me agrada despertar y no encontrar a mi pareja.
Joshua abrió la boca para decir
algo y volvió a cerrarla. Había olvidado dejar una nota
y se recriminó por eso, pero no pensó que su novio le haría
un drama por eso.
-No quería despertarte.
-Para eso son las notas.
-¡Lo siento!
-Bien.
El chico tomó la caja y Joshua
se hizo a un lado para dejarle pasar. Realmente Sam tenía todo
el síndrome menstrual y era mejor no ponerse en medio. De momento.
Encontró a Otto moviéndose
de un lado a otro de la oficina con el teléfono en la mano, que
colgó unos minutos después.
-Dime que estamos preparados para el jueves
con el caso Morris…- vio entonces a Joshua de frente.
-Así es, lo estamos. Se trabaja en los detalles.
-¿Qué son?
-Incluimos en la esposa en el interrogatorio, tiene conexión directa
con el video y es además amante del entrenador del equipo.
-Solo nos falta que la “otra testigo” diga que vio a Morris
asesinar en su propia cara al occiso.
-Pues es lo que esperamos que diga, no habría otra razón
para que ella estuviera protegida por la fiscalia.
-¿Cuál será la estrategia con ella? ¿Desprestigiarla?
-No. Decir exactamente quien es. Lejos esta de ser una blanca paloma.
-Bien, quiero de Dickens haga la ronda de preguntas esta vez.
-¿Piensas que la intimidaré?
-No quiero que el juzgado se predisponga ante tu presencia. La fiscalia
la hará presentar como una victima, si la acosas, pondrás
al jurado de su parte. Que Dickens la deja hablar y la vaya poniendo en
evidencia en las contradicciones, pero que sea ella la que se enredé.
-Confías mucho en la habilidad de Dickens, en eso.
-¿Tu no?
-Creo que esta testigo esta bastante maleada. No es la primera vez que
se presenta a juicio y tiene mucho arte de persuasión.
-Pero Dickens tiene el aspecto de que le confesaría mis pecados
si me lo preguntará.
Joshua volvió abrir la boca por
segunda vez en el día y la cerró discutir eso. No dudaba
de Sam, le aterraba que su nivel hormonal no fuera el indicado para presentarse
en el tribunal.
Se concretó el resto de la mañana
en expedientes e informes que su secretaria iba pasándole. Cuando
llegó a una hoja donde estaban anotados sus nuevos números
telefónicos, los anotó en su agenda personal y sobre la
hoja escribió los nombres de las personas a las cuales se les informaría.
-Envié un memo a los enlistados,
notificando el cambio de números, manténgalo en confidencialidad.
Para los clientes, juzgados y resto del personal, solo esta disponible
el de oficina.
-Bien, les notificaré.
Sam volvió de la comida, había
ido con Rolan al café cerca la oficina y todo ese tiempo no dejaba
de sentirse mal. No precisamente por los cólicos, los cuales eran
bastante controlados con los analgésicos que estaba tomando continuamente.
Su malestar más bien, era consigo mismo. Por la forma grosera con
la cual había tratado a Joshua en la mañana, cuando el rubio
había sido una ternura la noche anterior y solo pretendía
ser amable. Entendía que hubiera salido de su departamento en la
madrugada, su casero era bastante entrometido, pero eso no justificaba
que no dejara una nota.
Escuchaba a medias lo que Rolan decía
y cuando la palabra “el jefe se quedó en la oficina”,
su atención se volcó completamente en eso.
-¿Otto le retuvo por lo del caso?
-No. Está en esos días…más malhumorado de lo
normal. Por cierto, escuché algo en el tribunal. El fiscal se rompió
la nariz jugando frontón esta mañana. No atendió
un par de casos, por que su cirujano le estaba arreglando el tabique.
-Tiene dinero de sobra para hacerse una cara nueva.
-jajajajaja. Si, seguro.
A Sam eso le alegró la comida y
volvió casi sonriente a su oficina. Se sentó para leer el
memo que tenia en su escritorio y se enteró entonces que Joshua
había cambiado de números telefónicos. Eso estaba
bien, pero le hubiese gustado que personalmente se lo dijera. Volteó
hacia su despacho y la persiana estaba a medio correr. Aun no había
llegado el resto del personal, así que se levantó para ir
a verlo, llevando consigo el memo.
Joshua tenía la vista puesta en
la pantalla, cuando vio a Sam en su puerta, tocando con los nudillos.
Las manos le empezaron la temblar de tenerle
ahí, pero se quedó inmóvil, esperando que fuera Sam
quien empezará. Era mejor no buscarle puyas.
-…me enteré, que cambiaste
de número telefónico…- mostrándole el memo.
-Permíteme tu celular…-alargó la mano para recibirlo
y sin levantar los ojos, empezó a registrarlo en el móvil
de Sam, luego se lo devolvió. Fue entonces cuando el castaño
rozó sus dedos, al tomarlo.
-Lo siento….-empezó a decir…-esperaba…-se calló
y se sentó enfrente suyo cuando Joshua se lo indicó.
-No quería irme así…de hecho, no quería irme
de tu departamento. Pensé que no era conveniente que nos vieran
salir juntos, por tus vecinos.
-Lo sé.
-Y olvidé la nota, lo siento.
-Bien….-Sam se levantó, ya estaba todo aclarado, así
que solo esperaba que Joshua le dijera que se verían por la noche.
Sin embargo eso no sucedió, solo el rubio inclinó la cabeza
y se concretó en un expediente, luego levantó su vista.
-Sam…
-¡Si!
-Avisa a tus compañeros, nos veremos mas tarde.
“Esta molesto, ofendido, !diablos! y yo no ayudó mucho”…..-Sam
intentó no darle mas vuelta al asunto, si Joshua estaba herido
en su amor propio y además él estaba en ese estado tan voluble,
era mejor darse un poco de espacio esos días. Cuando ya su nivel
de hormonas estuviera en normal y dejara de actual tan compulsivamente.
Se concentró en el caso, con el
mayor profesionalismo que tenia. Olvidándose de su detalle, una
vez que hizo una parada de control en los sanitarios. Su torturante menstruación
no le impediría ser competente, si las mujeres lo hacían
cada mes y él no tenía por que desfallecerse porque cada
2 meses se presentará. Además eran tan regular que solo
tres días estaba en su vida y el cuarto era hombre libre de nuevo.
Antes de presentarse, revisó su
agenda personal e hizo una cita por teléfono. Aprovecharía
la tarde, para hacerse revisar por su médico. Tenía a un
mes en puerta su próxima operación. Este seria uno de sus
últimos chequeos antes de la intervención.
-La ex esposa de Morris, se encuentra
en el despacho del jefe…-le dijo Smith cuando llegó. Ambos
esperaron en el pasillo, minutos después.
La mujer se sentó en el sillón
que le indicaba Otto. No se veía nada contenta, con estar ahí.
-Ha sido muy amable en aceptar venir a
conversar….-inicio el abogado, mientras Joshua se mantenía
de pie sin decir nada.
-Su mensaje fue muy claro. O vengo o me hacen un citatorio en la audiencia.
-Supongo que le gustaría ayudar al Sr. Morris…-agrego Otto.
-En realidad, no pudo ayudarle…-dijo la rubia platinada que cruzaba
y poniendo cara de aburrimiento total, mientras movía su nariz,
con cierto asco.
-¿Usted conocía sus “tendencias”?
-Si se refiere a revolcarse con hombres…si. No es nada nuevo. Lo
hacia en cualquier lugar. Hasta en nuestra casa, se atrevió a llevar
a uno de sus “amiguitos”.
-¿Grant? ¿U otro jugador?
-No hay diferencia, siempre los buscaba igual. Grant, si él. –terminó
por decirlo ante la mirada insistente de ambos abogados.
-¿Cuándo decidió montar ese video?
-Necesitaba pruebas. Encontrarlos en mi cama, no lo era….según
mi abogado.
-Entonces se enteró de los pormenores de sus “encuentros”
y fabricó su prueba.
-No “fabrique” nada. El video habla por si mismo.
-¿Por qué no lo presentó como evidencia para la anulación
de su matrimonio?
-Por que no soy tonta. El bastardo amaño el precontrato matrimonial….solo
me aplica a mí. Si yo le engañaba, me dejaba sin nada. ¡Pero
las cochinadas que él hace no se aplicaban!
-Pudo haberlo vendido, después de su arrestó. Las televisoras
lo crucificarían. ¿Por qué enviarlo a un grupo defensor
de homosexuales? ¿No es contradictorio?
-Un grupo que estaba dispuesto a lincharlo y humillarle públicamente…-acotó
ella.
-Con lo cual usted no gana nada….-sonó burlón Joshua
-No todo es dinero abogado.
-Ya veo, así usted consigue que le humillen públicamente
y su consciencia queda inmaculada por que no se mancha con el desprestigio
de tomar dinero de eso.
-Si ya lo sabe todo, ¿para que me hace venir?
-¿Qué sabe usted sobre la acusación que tiene Morris?
-¿La acusación? Jajajajajaja. ¡Vamos, abogados! Se
que quieres defenderlo y cobrar sus honorarios, pero es claro que se le
paso la mano practicándole asfixia, mientras lo drogaba….-la
mujer buscó su polvera, mientras se revisaba en ella para retocarse
la nariz.
-¿su esposo tenia…hábitos “extraños”
en la cama con usted?...-cuestionó interesado Joshua.
-¿A que llama “extraño”, abogado?
-¿Practicaba sexo rudo con usted?
-Tengo un par de costillas fracturas, si es su pregunta.
-No, no es mi pregunta. ¿Le practicaba “asfixia erótica”?.
-¡No, claro que no! Y no voy a hablar de mis pormenores en la cama
con él.
-Claro, su nuevo arreglo financiero se lo impide.
-¿Algo mas? Tengo cita con mi estilista y tarde una semana en conseguirla.
-¿La fiscalia le ha llamado a declarar?
-Me entrevistaron si, pero como mi divorcio fue condicionado por un arreglo,
me ampare en la primera enmienda. No pudo atestiguar contra ex esposo.
Seria, poco honorable….-sonrió al tiempo que se miraba las
larga uña de las manos.
-¿Qué piensas?...-interrogó
Otto a Joshua, una vez que la mujer dejaba la oficina y ambos la veía
por el ventanal.
-Es curioso, ella sabe un detalle forense que no se ha mencionado aun
en la audiencia.
-Si lo noté. Y se ha protegido para no atestiguar. Verifiquen su
coartada, junto con la del entrenador.
-Espero ese informe pronto.
Joshua salió del despacho y le indicó al grupo que le siguiera.
Rolan fue el ultimo entrar y cerrar la puerta detrás suyo.
-Resumiré la entrevista. La ex
esposa no atestiguara en contra de Morris, se ha protegido por la primera
enmienda y apelado a tener un vinculo…”casi matrimonial”,
por lo cual la fiscalia no puede llamarla para dar información
en contra de Morris.
-Eso suena bien…-dijo Rolan.
-Lo hace para proteger su acuerdo financiero con el cual logró
su divorcio y el envió del video ha sido para fastidiar a Morris.
Si lo vende, se queda sin pensión, sin casa y podría hasta
demandarla.
-Vaya, parece que Morris estaba criando un cuervo platinado en su propia
casa…-golpeó con un lápiz sobre un block de nota Smith.
-Quiero saber, cuantas personas estaban enteradas de los detalles forenses
del caso…-cuestionó Joshua al grupo.
-¿Cuál en particular, hay docenas de ellos? – remarcó
Sam.
-Sobre la practica de la auto asfixia. No era habitual en Morris, con
ninguno de sus amantes, ni con su ex mujer. ¿Por qué de
pronto se siente interesado en hacerlo? Y ¿Por qué ella
esta enterada de eso?
Los tres abogados se vieron unos a otros
y Sam no tuvo mas concretar en palabras lo que rondaba en sus cabezas.
-¿Por qué ella lo sugirió?
-¿A quien?...-Rolan y Smith voltearon a ver a Sam.
-A la prostituta.
-¿De que demonios hablas?
-Es una idea tonta…-respondió Sam.
-Cuéntala, nuestro caso esta basado en puras ideas….-le alentó
Joshua mientras bebía de su taza.
-Bien. La ex esposa de Morris, es drogadicta, se toca mucho la ventilas
de la nariz, es usual en quienes consumen líneas de heroína.
-Si, lo note…-respondio Joshua.
-Supongamos que ella también recibe dotaciones por parte de Jazmín,
la prostituta, quien ha estado surtiéndoles drogas a varios jugadores
en la liga. La ex esposa sabe de los encuentros con Grant y quizás,
digo quizás, supo que se verían en el hotel. Mandó
a Jazmín para que le diera droga adulterada a Morris, se quedara
con ellos y ella le sugiriera practicarle auto asfixia al occiso y entonces….
-….! Espera, espera! …-le acotó Smith…-estas
haciendo muchos supuestos y no tenemos pruebas de nada.
-¿La ex….mando matar a “Roxié”?...-preguntó
Rolan tirándose el café en manga y secándolo con
una servilleta.
-No. No lo mando matar. Solo sugirió una practica que en ese momento
era difícil de controlar para un intoxicado como Morris.
-¡No tenemos pruebas de eso, Sam! ¿De donde sacas eso?
-Les dije que era una idea tonta.
-Ni tan tonta….-volvió hablar Joshua, quien se había
quedado un poco al margen….-Tiene un móvil válido
para hacerlo. Desacreditarlo con sus propias acciones. La idea no es mala,
solo ocupamos pruebas que vinculen a ambas mujeres.
-¿En realidad crees eso?....-preguntó Smith sorprendido.
-La ex mantiene una relación con el entrenador, quien le facilita
los horarios y lugares donde Morris y Grant acostumbran a verse. Ella
manda poner el video y lo editan precisamente donde dos empleados trabajan
medio tiempo en el mismo hotel de los sucesos, donde se han desaparecido
las cintas de ese día en particular. ¿Coincidencia?
-¿Vas a decirme también, que la ex, sacó a Morris
del hotel, lo cargo a su auto y lo llevó a su casa, donde la policía
lo arrestó.
-No. Debió ser el amante, Grant….-respondió Sam….-quizás
le llamó, por que tardaba demasiado, fue al hotel, él había
rentado la habitación….así que llega, ve la escena,
saca a Morris por alguna puerta trasera, se lleva parte de la evidencia….
-Pero no le da tiempo para desaparecerla, la policía llega después.
Seguro se entretuvo en reducirle a Morris los efectos de la droga…hay
evidencia de que le provocaron vómito, tenia la garganta irritada,
pero no lo hizo en el hotel, aparentemente….-sigue Sam.
-Pues haz armado el caso sobre una baraja de naipe…-les aclara Rolan…-no
tenemos pruebas, son solo suposiciones.
-Lo cual indica, que tendremos mucho trabajo….-se levantó
Joshua….-encuentren una relación directa y positiva entre
la ex…y la futura testigo de la fiscalia.
Los tres asintieron y también se
levantaron.
-Por cierto, Sam. Eres el encargado de
la nueva ronda de preguntas para el jueves. Tu dirigirás el concierto.
Orden directa de Otto.
Rolan y Smith miraron la cara de consternación
que Sam hizo y ambos pasaron a un lado suyo dándole palmaditas
en la espalda a manera de apoyo incondicional.
-…creo que te tiene tirria, no te
tomes a mal…-le dijo Rolad en plan de justificar, lo que consideraba
por parte de Joshua.
Sam se refugió el resto de la tarde
en el trabajo y cuando faltaban unos minutos para salir, empacó
algunos archivos en su portafolio y se despidió de Smith, quien
solo levantó la mano en señal. Observó que Joshua
seguía con la secretaria y uno de los contadores en alguna junta
de emergencia, así que optó por irse sin esperarle.
Era seguro que el rubio aun seguía
de resentido y él no se sentía en la mejor forma para hacer
una acercamiento. Un taxi rápidamente se detuvo, subió indicando
la dirección a ir y se recostó sobre el asiento.
Había sido un día muy largo
y aun no terminaba.
-Puede vestirse Sam..-le indicó
el médico una vez que dio por terminado su examen y miraba el expediente
en su escritorio esperándole.
-¿Puede hacerme un cambio a los hormonales?..-cuestionó
el abogado sentándose.
-¿Se ha sentido mareado? No parece haber ganado peso.
-No, no es eso. Estoy muy susceptible y tengo ataques de irritabilidad.
-Es común, por el desbalance de hormonas, en estos días…
-¡Se lo que me sucede en estos días, no tiene que decirme
lo que ya sé!...-elevó la voz y guardó silencio casi
inmediatamente al darse cuenta.
-Ya veo…-el doctor empezó a garabatear en una receta…-le
daré un sustituto suave de valium y con eso…
-¡No, no quiero antipresivos! Solo…
El medico le miraba y esperaba que el
abogado terminé de hablar, pero cuando lo vio taparse la cara con
ambas manos, decidió continuar…
-….no tengo idea de lo que es estar
en su situación, verdaderamente. Debe ser, fastidioso y hasta bochornoso.
-¡No tiene idea!
-Pero dentro de un mes la situación mejorará. Podrá
ser operado y adiós menstruaciones.
-¡Aleluya!...-sonrió un poco Sam ante esa visión de
su futuro.
-No veo razón para hacerle cambio a sus hormonales. Pero el sedante,
le permitirá dormir y descansar. Tómese unos días.
-Es un lujo que no me puedo dar. Seguiré con los analgésicos.
-Compré una bolsa para agua caliente, le ayudara mucho.
-Si, seguro que si.
-Enviaré su expediente al hospital con el dr. Roberts, quien será
el facultativo para su operación. ¿Sigue insistiendo en
el cambio de ciudad?
-Si, es mejor así.
-Bien, si no hay complicaciones, que esperamos no las halla, podría
el cirujano plástico intervenir inmediatamente después.
-¿Eso no aumentaría el tiempo del post operatorio?
-En una semana volverá a correr.
-No cuento con una semana. Solo un par de días.
-Debería solicitar la semana, seria lo mas conveniente. También
seria adecuado que asistiera con algún grupo de apoyó para
transexuales. Le ayudaría conocer gente con una similar condición
y podrían darle información de primera mano sobre el post
operatorio.
Lo primero no convenció mucho a
Sam, estaba seguro que no podría solicitar esa extensión
en la firma, no sin antes comprobar la naturaleza de la intervención.
Lo segundo, de buscar un grupo de apoyo, era algo que ya anteriormente
le había propuesto Daniel y le había recomendado un grupo
en el mismo SNIA. Quizás llamara, no estaba de mas.
Una vez que salió, volvió
a encender su celular y notó que tenía varios mensajes de
texto, varios de Diana y uno de Joshua.
Desplegó los mensajes de su hermana
y en vez de responder del mismo modo, decidió llamarle.
-¡Diana, soy yo!
-Vaya, tengo una hermana por ahí.
-Si, tienes una que ha sobrevivido este día a base de analgésicos.
-¿Cólicos?
-Ohhh, si. ¿Cómo estas tu….que sucede?
-Bien, todos bien aquí. En realidad lo que quería saber
es si sigue en pie lo de tu operación.
-Si, hoy me lo ha confirmado el urólogo.
-¡Fantástico! Los tendremos por aquí entonces ambos.
Me alegra que Peter hubiese puesto la cama matrimonial, por que….
-¿Quiénes son ambos?...-preguntaba Sam, al tiempo que pagaba
al taxista y bajaba.
-Joshua y tu…. ¿Quiénes mas podrían ser?
-No creo que….él vaya.
-¡No le haz avisado!
-No.
-¿Por qué?
-No lo sé en verdad, estoy esperando el momento adecuado.
-Creo que él debería estar enterado. ¿O acaso tienen
relaciones sin quitarte la ropa?
-¡Ya he dicho que se lo diré, ¿esta bien?!...-casi
gritó a su celular y pegó su cabeza en la puerta de su departamento….-¡Lo
siento, disculpa!
-Mala tarde ¿Eh?
-Si, mucho trabajo aparte y…Joshua esta algo…mejor dicho yo
estoy tan sensible que digo tonterías y me molesto a la menor provocación.
Y él en cambio solo busca apoyarme. ¡Soy un desastre!
Diana le intentó consolar lo mejor
que podía. Le hubiera gustado tenerle cerca y abrazarle, pero después
de decirle que no se preocupara, se diera un baño con agua tibia
y una lista de remedios para mitigar su incomodidad, Sam terminó
por colgar. Dejó su celular apagado de nuevo, fue a la recamara,
se puso un pants y sudadera. Jaló las agujetas de los tenis y minutos
después bajaba corriendo las escaleras y se dirigió al gimnasio
mas cercano. Esa noche no tendría arrumacos, así que tenia
que tomar control de su estrés y su cuerpo.
Cuando Joshua terminó de despedir al contador, buscó con
la vista al castaño, quien no se veía en su despacho. Su
maletín no estaba y Smith le confirmó que tenia mas de 20
minutos de irse solo.
El rubio llegó a su despacho y
usando su móvil llamó al de Sam.
<<< ¿Dónde estas…?
¡Vamos, contesta!>>
Esperó y solo recibió el
teléfono fuera de zona, así que envió un mensaje
de texto para que se reportará y saber donde estaba para ir a buscarlo.
No podía creer que en un solo día,
las cosas se pusieran así. En parte había sido, lo reconocía,
su falta de tacto. Sam se había disculpado y lo obvio era que él
le dijera que se vería mas tarde.
<<Bendita la hora, que se ocurre
darle espacio>>, se auto recriminaba. Fue a su departamento directamente
y no lo encontró. Golpeó varias veces y notó que
parte de la correspondencia seguía en buzón, por lo cual
Sam no había llegado.
Joshua miro su reloj y no era lógico
que no estuviera ahí, aunque el tráfico era pesado a esa
hora, la distancia no lo era tanto. Espero un buen rato y bajó
a comprar café. Fue en ese inter, que Sam llegó y volvió
a irse.
Arrojó minutos después el
vaso térmico en un cesto, llevaba ya varios intentos de comunicarse
en vano. Iba a subir a su auto e irse, cuando le vio dar la vuelta en
la esquina corriendo.
Sonrió, su angelito solo había
ido a hacer ejercicio. Cruzó la calle, al tiempo que Sam entraba
al edificio y buscaba sus llaves para entrar.
-¡Sam…!
El joven abogado giró al verlo
y de la sorpresa, sus llaves se fueron al suelo, de donde las tomó
Joshua, sin entregárselas.
-¿Tienes mucho esperando?....-se atrevió a preguntarle al
ojiazul.
-Mi segundo café….-le entregó las llaves y Sam las
uso para abrir e indicarle pasar….-ahora veo por que no contestabas
mis mensajes, cuando vio el celular sobre la mesita, donde Sam arrojaba
llaves, correspondencia y todo.
-Necesitaba correr un poco.
-¿Dos horas?
-No, fui antes a…-no terminó la frase.
-¿A dónde? ¡Claro, si puede saberse! quizás
tenias alguien a quien ver y ….-sonando algo molestó por
sentirse excluido.
-Fui al médico
-¿Qué sucede?...-cambió su tono de voz inmediatamente
al oír eso.
-quería un cambio de prescripción de mis hormonales, algo
que me estabilice….-se abrazó a si mismo y mantenía
su distancia de Joshua, quien fue hacia él y aunque Sam se hizo
un poco hacia atrás, fue hacia él y le alcanzó para
abrazarlo.
-¡Ven!
-¡Lo siento Joshua, he estado tan voluble, tan…
-Shhhh, ¡Cálmate, no ha sido para tanto!
-¡No debía haberme molestado…tu no tienes por que estar
al pendiente de mis berrinches.
-¿Entonces quien? …-le dijo sonriendo, mientras pasaba sus
brazos por su espalda reconfortándolo….-¿Te cambio
la prescripción?
-No, ha pretendido darme Valium, como si fuera un depresivo. No lo acepté.
Me dejaría noqueado. Por eso fui a correr.
-Eso esta bien.
-Si.
Sam le pasó las manos por encima
de los hombros y se quedó en esa posición, escuchando los
latidos del corazón de Joshua, que le parecieron tan relajantes.
Al igual que sus manos.
-Debo darme un baño…-se separó al recordar que estaba
su ropa en parte sudada.
-Bien… ¿Quieres que nos veamos mañana o….?
Sam le retuvo la mano y se acercó
para besar su mejilla.
-¡Si me esperas…mandaré
por una pizza y cenamos juntos!
-Puedo pedirla mientras…-acarició su cabello y aceptó
gustoso el beso que Sam le dio en los labios. Saboreando su boca sin prisas,
mirándole a los ojos y sonriendo. No estaba del todo equivocado,
su ángel siempre le indicaría el camino de vuelta.
Sam entró a la regadera, donde
se dio un rápido baño, no quería tardar demasiado
y salio unos minutos después, secándose el cabello, mientras
se buscaba un pantalón de mezclilla desteñido y una camiseta.
-¡Vaya, no tardaste!....-le dijo
Joshua desde la cocina, donde ya estaba revolviendo algo en una cazuela.
-¿No íbamos a cenar pizza?
-No creo que sea buena idea cenar eso, anda siéntate, te gustara.
-¿Exactamente que es?...-meneando la cuchara por la espesa sopa
con verduras y carne
-Un cocido alemán.
-Ahhh…. ¿Hans te enseñó a prepararla?
-No, fue Olga. Hans solo me mostraba la piernas y todo lo demás
debajo….
-….Entendí, entendí….-empezaron a cenar, mientras
Joshua le pasaba una hogaza de pan y rozaba su mano….-¿Tu
le sugeriste a Otto, fue fuese yo quien hicieras la apelación el
jueves?
-No. Él mismo lo sugirió, piensa que serás más
adecuado para no intimidar a la testigo.
-No será un testigo fácil.
-Ninguno no es. Pero no mas platicas de oficina, menos en la mesa…
¿te parece?
-Claro.
Joshua jugueteo con su nariz y continuaron
con la cena.
-¿Sabes algo?...-empezó
Sam, quien acomodaba los platos que secaba, mas tarde..
-Te gusta lo que cocinó.
-Claro que si, pero aparte de eso…-se acercó a Joshua, quedando
a un lado suyo, pegando su cadera…-me alegra mucho que estés
aquí, que te preocupes por mi y que…
-… ¿te malcrié tanto?
-Te amo Joshua…-acercando su cara, para poner al alcance del rubio
sus labios, los cuales fueron aceptados. Besó ansioso esa boca
que le expresaba claramente su interés y cuyo dueño atrajo
el resto de su cuerpo al suyo para tenerlo mas cerca y poder acoplarlo
al suyo.
Era tan fácil dejarse llevar por
la intensa oleada de calor que sus cuerpos generaban una vez que se ponían
en contacto. Los brazos de Sam se cruzaban por encima de sus hombros,
mientras que Joshua lo sujetaba por la cadera, mientras que su lengua
se dedicaba a lamer esos labios y besarlos. Sam se separó un poco
y luego lo tomó de la mano para llevarlo al sillón donde
ambos se hicieron ovillo un rato viendo los noticieros deportivos.
Luego recordó que algo tenia que
comentarle a Joshua.
-¿Sabes que el fiscal de distrito…-empezó
mientras se erguía para verlo de frente….-tuvo un accidente?
Joshua sonrió, mientras apagaba
el televisor.
-Si, su nariz.
-¿No tienes nada que ver en eso?
–le preguntó sorprendido, de solo pensarlo.
-Mucho, pero entre menos sepas.
-¡Oh…Joshua…!
-Digamos que las pelotas que le estampe en los costados, no cuentan como
ataques.
Sam giraba la cabeza entre sorprendido
y a punto de reírse. Al final terminaron ambos haciéndolo,
mientras el rubio le arrojaba un cojín, con lo cual iniciaron una
pequeña contienda.
-¡Vas a lograr que te demande! No
lo subestimes.
- Es su palabra contra la mía. El confirmó que fue un accidente.
-Es la cosa mas infantil…-hubiera terminado, sino fuera por que
Joshua tomaba su cara entre sus manos y lo silenciaba poniendo su boca
en sus labios.
De nuevo le costó trabajo a Joshua
despedirse mas tarde. Le agradaba pasar esos momentos con Sam, donde podía
ser sensible, considerado y receptivo. Acataban fielmente el acuerdo de
no trabajo ni comentarios al respecto. No existía una competencia
por el caso. Nunca antes, había tenido una relación así.
Entre ellos no mediaba solo sexo, sino una combinación de ternura,
comprensión, complicidad.
Eran tan fácil amarlo. Aun en esos
días que su temperamento se encontraba un poco fuera de control.
Pero después de todo… ¿quienes tienen el control completo
de sus vidas y sus emociones?
Sam apagó la luz de su mesita,
hasta que un mensaje en su móvil, le indicó que Joshua ya
se encontraba en casa, como le había pedido que lo hiciera. Tampoco
a él le era fácil separarse de ese rubio demonio de ojos
azules. Cerró los ojos pensando que era realmente afortunado por
ser amado de esa forma.
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