Clasificación: PG-17
Pareja (s): Simples desconocidos.
Avisos: Relaciones intersexuales.

 

 

"……La biología actúa para fijar límites potenciales y referencias de respuestas en cada individuo. Estos establecen los parámetros dentro de los cuales la cultura y el entorno pueden ejercer su influencia" (1)


15. Eres afortunado.

Joshua abrió ligeramente los ojos, al oír la vibración de su móvil sobre la mesita de noche. Alargó el brazo para alcanzarle y apagarlo. Volvió a su posición inicial y fue entonces que un agradable calor en su pecho, le recordó inmediatamente donde se encontraba. Mas, cuando un cuerpo se acomodó ligeramente a un lado del suyo, después de estirarse como gato remolón. Sam se dio la vuelta, puso su cara en el pecho del ojiazul, sonrió aun dormido y se acurrucó, amoldando su cuerpo.

Por la respiración acompasada, Joshua supo que estaba durmiendo plácidamente. Pasó su mano hacia su espalda, donde la deslizó sin prisas, mirando la forma redondeada del hombro descubierto. Hurgó un poco al separar la pijama, como si pensara pillarle y saber donde escondía el par de alas su angelito. Pero al no encontrarlas, se conformó con ver su grácil dorso, la sensual curva de su baja espada hasta donde el pantaloncillo le estorbaba, por que debajo de esa pieza de tela, seguro se encontraban su bien torneado trasero.

Sopló sobre su cabello, esperando despertarle. Seria genial tener sexo de madrugada en la propia cama del castaño. La cual afortunadamente era espaciosa y no una individual. Cuando la vio por primera vez sonrió emocionado y hasta algo excitado, pero su amorcito rápidamente le dejó claro que no era noche para eso. Sam se había quejado de cólicos y entre el cansancio del día, los desinflamantes, el agua caliente sobre su vientre, terminando con los arrumacos de Joshua quien se acurrucó a su lado, terminaron por hacerle dormir minutos después de que entrara a la cama. El ojiazul atrajo su espalda a su pecho y cruzó una pierna sobre las suyas, mientras daba suaves masajes en el vientre de Sam. Al principio no sabia si eso servia, pero cuando el chico tomó su mano y la llevó a otra sección del vientre, indicándole donde y como necesitaba la presión, continuó.

Un quejidito de estarse relajando era el indicio de que eso servia, tanto que Sam se durmió sosteniendo la mano de Joshua sobre su vientre. Un poco mas abajo y empezaría la línea de su vello que indicaba un caminito excitante hacia su miembro. Los dedos de Joshua juguetearon un poco con ese vello, olio la nuca de Sam y apretó ligeramente su hombro. Luego apartó levemente su cadera de su trasero, por que de tenerle tan cerca, iba a ser una noche muy larga, donde estar excitado, tener a su novio en la cama apretado a tu cuerpo y que éste, por un extraño desbalance hormonal esa noche estaba menstruando, no era precisamente buena idea.

Respiró profundamente y prefirió concentrarse en cosas menos deliciosas, aunque más de una vez terminaba dando ligeros besos a la nuca y a las orejas del chico, quien lejos se encontraba para responder ante cualquier insinuación de su parte. A Joshua no le quedó mas que disfrutar lo que tenia en ese momento, que no era nada despreciable, un lindo y cálido cuerpo agazapado al suyo, la plena confianza de Sam por dejarle dormir en su cama y la sensación inequívoca de que éste era el hombre adecuado para él. El chico le había hecho pasar por emociones encontradas y placenteras desde que lo conoció.

Recordó la primera vez que lo vio y como le quitó el habla. Como su cuerpo espigado y mirada insolente le tomaron por asalto y desde ese día no podía dejarle de ver. Fue una lucha interna entre aceptar que otro hombre, fuera de Jeremy, podría hacerle mirar por el ventanal de su despacho esperando su llegada y observando sus movimientos. En ese tiempo, se consideró un depredador, observando sus costumbres, sus manías y la peculiar forma de cruzarse de brazos con los expedientes en la mano, protegiéndose de los demás.

Tardó meses para el primer avance en definitivo, cuando le acorraló en la misma puerta de su departamento, cuando le llevaba después de aquella memorable salida a un bar de desnudistas. Terminó por aceptar que el chico le gusta, con sus palabras irónicas, su ligera rebeldía y su insolencia. Quizás fuera novato en la firma, pero no había duda de que ya antes se había encontrado con gente que pretendía estar por encima suyo y que no le se lo permitiría. No era un jovencito atolondrado, ni tampoco sumiso. Ni una casta doncella, ni una sufrida fémina. Podría tener ambas partes y una acoplarse a la otra, pero en definitiva predominaba el lado masculino, aunque un poco mas abajo, la conexión con su lado femenino era evidente y palpable.

Dos sexos. ¿Cuándo el señor decidió separar ambos sexos de un solo cuerpo y hacer vagar a la humanidad por la búsqueda permanente y eterna del complemento del otro? Aunque ahora, ambos géneros lo negaran, era evidente que el acoplarse era uno de los fines para el reencuentro con esas otra parte del ser humano faltante.

Ahora Joshua tenia en sus brazos, una de las pruebas palpables, de que Dios de vez en cuando olvidaba jugar a los dados y se regia por el modelo original.

Joshua no sabía que le gustaba más. Si esa húmeda y apretada cavidad o la larga y estrecha entraña, que lo devoraba una vez dentro. En realidad, disfrutaba ambas. Era perfecto. Olió una vez mas su nuca y se dio cuenta que tenía un dulzor peculiar, quizás producto del nuevo balance hormonal y bioquimico que en ese momento el cuerpo de Sam procesaba, lo cual debía ser la razón, pensó.

Fue en ese momento, que se dio cuenta que tan poco sabia sobre los hermafroditas, quien para muchos era un mito y hasta una leyenda urbana quizás. Enfrentar la realidad de las estadísticas médicas y tener entre los brazos a uno de ellos, era algo para ganarse la lotería.

Por lo tanto, tener sexo no lo era todo. No debía serlo todo. Disfrutaba muchas cosas con Sam, aparte del béisbol y los videojuegos. Le gustaba cocinar para él, mimarlo, tenerlo en sus brazos, besarle, amarle y….y si tener sexo con él. No se mentiría. Ambos estaban aprendiendo uno del otro, el sutil arte de amar.

¿Dónde había Sam aprendido a cabalgar, como lo hacia? Evidentemente fue con Daniel, debió ser con él. No había otros en el pasado de Sam y éste le confesó que su primera relación había sido antes de la universidad. Aunque claro, no era para ir a darle las gracias a ese reportero por dejarse follar por Sam y así confirmarle la preferencia por los varones. Muchos menos cuando no quería que volviera aparecerse en su vida.

Un poco mas de luz en la habitación y Joshua aceptó con molestia que tenia que levantarse para cumplir con cierta encomienda. Eran tan agradables amanecer con un ángel entre los brazos, que debía considerarse un impío para levantarse e irse. Pero primero, no era su casa, sino el departamento de Sam y no seria bien visto que salieran por la mañana, cuando alguien podría pillarles. Eso llamaría la atención o del casero o de algún inquilino madrugador. Quizás fueran tolerantes, pero era mejor prevenir. Luego estaba ese molesto asunto llamado Jeremy Carson.

Fue una real suerte que Sam volviera a moverse un poco, rodando sobre una de las almohadas y apretándola mientras se ponía boca abajo, alargando todo su cuerpo y descubriéndose. Joshua jaló un poco la sábana para cubrirle, mientras se levantaba lentamente, evitando hacer ruido. Se vistió, sin quitar sus ojos de la cama, donde él debería estar acostado. Tuvo que hacer gala de toda su cordura y expulsarse voluntariamente del paraíso, con la plena seguridad que conocía muy bien el camino de vuelta y que un ángel siempre estaría a su lado para guiarle. Acarició su cabello, enredando su dedos un poco en el, rozó levemente sus labios en ellos y salió antes de que pudiera despertarle.

Solo hasta que estuvo dentro del auto y puso el encendido en marcha, que recordó que no había dejado una nota. Pero bueno, era obvio que tenia que salir temprano, Sam lo entendería. Sin embargo, si hubiera escuchado esa pequeña consciencia suya que le indicaba que los malos entendidos de hacen de simplezas, hubiera vuelto a poner una nota en la puerta. El encendido del auto aplacó su dilema y salió con rumbo a su casa. No para dormir precisamente, sino para aprovechar la mañana y si los hábitos de ciertas personas no cambian, era seguro que un partido de frontenis, le permitiría relajarse mientras buscaba romperle la cara a cierta persona. Se vistió deportivamente, mientras ponía en un portatraje el resto de ropa y minutos después volvía a salir.

Sam en cambio seguía abrazado a su almohada, durmiendo placidamente, soñando que tenía el cuerpo de Joshua a su lado y que el ojiazul deslizaba el pantalón de su pijama por debajo de sus piernas, dejando su trasero expuesto a sus labios. Con su boca daba besos aquí y allá, mientras su lengua hacia círculos en su cóccix, para luego ir bajando lenta, pero seguramente hacia en medio de sus nalgas.

Era tan intenso la sensación que Sam se arqueó un poco ante la deliciosa tortura. Alargó una de sus manos, para tocarle. Empezó a moverla de un lado a otro y se despertó de súbito.

-¿Joshua?...-musitó sin abrir los ojos del todo y moviendo su cuerpo hacia atrás, donde debía hacer contacto con el otro. Giró y terminó por darse cuenta que estaba solo en su cama y que era un sueño el que hacia unos minutos le causara tal sensación, la cual ahora era la causa de que su miembro estaba medio excitado. Quizás estuviera en la cocina y por ello en esta ocasión volvió a gritar su nombre, pero no hubo respuesta y dejó caer su cabeza sobre la almohada, luego se dio cuenta que la sudadera que Joshua usara, estaba doblada sobre la almohada. La atrajo hacia si y pegó su nariz en ella, donde el aroma del abogado aun estaba presente, mientras que con una de sus manos, empezó a friccionarse su hombría y estimularla. El sexo a media madrugada sería genial, lo mejor para empezar la mañana, pensó y le hubiera gustado hacerlo con Joshua en su cama.

Era una combinación, entre excitación, frustración por no tenerle y molestia por no haberle despertado al salir, que concentró todo su ansia en autosatisfacerse rápida y sin pensar demasiado. Gimió el nombre de Joshua luego de tener una abundante deslechada en su mano, mientras dejaba caer su cuerpo de nuevo.

Debía sentirse bien, pero luego dio un puñetazo a la cama y se levantó para bañarse. Arrojó tanto sábanas como ropa de dormir en la lavadora, mientras pensaba que desayunar. Pero solo bebió yogur y mientras lo hacia, ligeros nubarrones se arremolinaba en sus pensamientos. Odiaba sus días de menstruación, donde pocas cosas eran claras y algunas se magnificaban.

“¿Tan difícil era dejar una nota? Solo le faltó dejarme dinero sobre la mesita, para el taxi. Maldición, que tonterías Sam. Tenía prisa, es todo…cielos, me siento fatal. ¿Dónde están…?”

Tragó los desinflamantes, seguidos por su cóctel de hormonas de prescripción y dos aspirinas. Más tarde se vistió. No por que él fuera un hermafrodita menstruando, el mundo se detenía y podría faltar al trabajo. Además, tenía demasiados pendientes, el caso Morris debía presentarse a juicio el jueves y en dos días tendrían que avanzar a marchas casi forzadas.


Joshua había estacionado su auto enfrente del exclusivo gimnasio, donde a esta hora de la mañana muchos ejecutivos acostumbraban ejercitarse antes de iniciar sus actividades. Dejó su portaequipajes en un armario y tomo su raqueta una vez que estuvo listo. Creía conocer las costumbres de Jeremy y de no equivocarse estaría ahí. De estar errado, igualmente entrenaría un poco.

Pero algunas personas no cambian sus costumbres y lo encontró dentro de uno de los apartados, golpeando la pelota fieramente contra la pared, mientras se concentraba en el ángulo del rebote de la pelota para correr a darle alcance y buscar impactarla de nuevo. Estaba demasiado concentrado en ello que no notó al ojiazul, quien estaba ya parado a un lado del amplio ventanal. Fueron los golpes sobre esté, que le hizo perder la dirección de la pelota. Maldijo por la intromisión, pero luego a darse cuenta de quien era, una enorme sonrisa iluminó su cara.

Joshua, raqueta en mano la movía indicándole que buscaba un partido.
Jeremy movió la mano, pidiéndole que entrara. La escena era como en los viejos tiempos, cuando ambos practicaban deportes juntos y no terminaban hasta quedar sudados y exhaustos persiguiendo esa pelota. Disfrutaban intensamente eso, enfocarse, pelear cada punto, correr, desafiar al contrario y mantener el control sobre su cuerpo y la pelota.

Ahora cuatros años después volvían a estar frente a frente, con una raqueta en la mano, desafiantes, aunque la mirada de Jeremy era de total arrebato, viendo como la ropa deportiva de Joshua se ajustaba perfectamente y se lamió las labios cuando le vio bajar el cierre de la chaqueta, arrojarla en una grada, descubriendo la camiseta que marcaba sus abdominales. Seguía conservando ese cuerpo en el cual más de una vez sudara intensamente encima de él y le hiciera gemir.
-No cambias tu hábitos…-le dijo Joshua una vez que entró a la duela.
-Y tu sigues igual de excitante…-le arrojó la pelota para que iniciara.

Los siguientes minutos Joshua se dedicó a golpear con furia la pelota una y otra vez contra la pared, haciendo correr a Jeremy mas de una vez y tomándole fuera de lugar con lo cual ganó puntos rápidamente.

-Estas en increíble condición…-le dijo Jeremy cuando volvió a recuperar el control de la pelota para iniciar el tiro.
-¡Deja de halagarme y juega!

Jeremy sonrió, era una delicia estar detrás de él y poder verle cuando se inclinaba para esperar el robote de la pelota, pero unos minutos después buscó concentrarse en el juego, donde Joshua lo estaba apaleando al ganarle los rebotes y hacerle correr de mas.

-¡O te estas haciendo viejo o te distraigo! –le sonrió burlón arrojándole la pelota para cambio de turno y posición.
-Si, recordaba como era cabalgarte un rato. Se te ve el trasero fenomenal, Josh…-levantó su raqueta y golpeó contra la pelota contra la pared, empezando la siguiente ronda.

Joshua no desaprovecha la situación, ahora detrás suyo en el tiro largo. La primer pelota que logro ubicar la estampó de lleno contra la espalda de Jeremy.

-…!Aghhhhh!
-Opppsss. Mal rebote….-volteó mientras sacudía su raqueta en su zapato, para no ver la mirada de pocos amigos que le hizo el fiscal. De ahí en adelante se concretó en perder todos los puntos posibles, estrellando la pelota contra el cuerpo de Jeremy, quien al último golpe, le arrojó la raqueta en total descontrol, mientras Joshua la evadía con la propia.

-¿Qué demonios te sucede? –le gritó el fiscal
-Ando algo fuera de forma…no lo tomes a lo dramático.
-…gracioso, muy gracioso.
-Te dije que si hacías que te buscara, te rompería la cara.
-Vamos, ahora eres tu quien se lo toma a lo dramático. ¿Qué harás, realmente crees que puedes tocarme? ¿Se te olvida quien soy, verdad?
-¡Un bastardo, es lo que eres! ¿Cómo te haz atrevido a decirle a Sam, algo sobre el pasado?
-Ahhhh, ya salió el peine. Ahora vienes de caballero andante a defender la virtud de la pobre doncella lastimada.
-¡No tienes derecho a meterte en mi vida! Me arrojaste de ella, ¿lo recuerdas?
-Tú fuiste quien no quiso estar a mi lado, quien se escabulló. Te dije que lo nuestro podía seguir.
-¡Claro, engañando a tu mujer y arrimándome a tu cama cuando a ti se te dieran la gana!
-Era lo podía ofrecer. ¿Qué es lo quieres ahora? ¿Qué la dejé, que vuelva contigo, que lo grité o lo publiqué? ¡Bien, solo pídemelo!
-Ni loco volvería contigo. Dejemos claro esto de una vez…-empujándole cuando Jeremy pretendía tomar su brazo…-¡Solo fue sexo, jodidamente solo eso! Cuatro años te tomaste para darte cuenta que algo mas podías sentir por mi, algo lento que eres.
-¡Cometí un error, maldita sea!
-Pues vive con eso y deja vivir a los demás. Te lo digo de buena manera, por lo poco que tuvimos. Aléjate de mí, mantente al margen de mi vida privada. Solo tenemos un caso en común y eso será todo.
-Te ha colado ese chiquillo, ¿no?...-le gritó al ver que Joshua daba la vuelta pretendiendo salir del privado …- ¿Tan bueno es? Debe moverse genial, con ese trasero tan dulce…

Lo siguiente que Jeremy sintió fue un puñetazo en la nariz, que le hizo tambalear hacia atrás, golpearse contra la pared y deslizarse por ella hasta quedarse sentado, cubriéndose la boca para evitar que más sangre entrara por ella, mientras elevaba su cara.

-Te dije que te rompería la cara, tu nariz fue lo primero que se interpuso….-se acercó Joshua mostrándole una mano para intentar ayudarle. No porque le interesara ver si el fiscal tenía la nariz en su lugar, sino por que ya un par de personas se había hecho presentes, entre ellos un asistente y alguien de seguridad, que buscaban dar ayuda.

-¿Qué sucedió…?-preguntó uno de ellos
-Chocamos, un accidente….se estrelló ….-dijo Joshua indicando la mancha sobre la pared.

Los ojos desorbitados de Jeremy, quien era atendido, haciendo elevar la cabeza, mientras le ponían paños en la boca y ayudaban a levantarse, no dejaban de ver a Joshua. Escuchaba la absurda explicación, pero no seria el primer caso que un accidente dentro de un privado de frontón se viera en el lugar. Conocía hasta un caso donde un jugador había atravesado el ventanal. Así que una nariz rota no era precisamente para cirugía mayor. Además era su palabra contra la de él. No había testigos.

-Si, un accidente….-corroboró Jeremy, cuando le habían retenido la hemorragia y un enfermero revisaba sus síntomas. Tuvo que tragarse el coraje, ante la risita mal disimulada de Joshua y la elevación de sus hombros.

-Te veré luego, espero que tu nariz…se acomodé bien….-le susurro Joshua una vez que un asistente le terminaba de ayudar.
-Voy hacerte….pagar por eso.
-La próxima vez, te romperé algo mas que te duela.
-Ríete ahora, pero tocaras mi puerta y ya veré, si te quiero abrir…

Joshua se separó de él. Una parte de si satisfecha por aquello, otra le indicaba a gritos que aquello era la mayor estupidez que había hecho. Pero se estaba cansando de ser el blanco de los intereses de Jeremy. O lo entendía por las buenas y se dedicaría a fastidiarle. Ambos tenían mucho que perder, así que en el mejor de los casos, se decía, era posible que el fiscal entendiera el directo puñetazo y lo dejara en paz.

Pero hay ocasiones en que golpear al fiscal de distrito, cuando aun tienes un caso en la corte que llevar, no es la mejor idea. Sin embargo, verle la cara de sorpresa, la nariz magullada y el orgullo en el suelo, le causó un fantástico calorcito en el pecho.

Defendería su vida, a Sam y su estilo de vida por encima de patanes como Jeremy. A mala hora se enredó con él, pero le agradecía ahora que lo hubiese dejado fuera de su vida.

Entró a los vestidores, se baño rápidamente y se vistió con gran apuro, para salir a su oficina. Tenía ya más de 40 minutos de atraso.

Su secretaria se levantó algo asustada cuando lo vio llegar y le siguió rápidamente al despacho.

-El Sr. Otto quiere verle a las 11…los contadores ha enviado un detallado informe y sus nuevos números telefónicos están anotados aquí…..-empezó la lectura de su block de notas, mirando como su jefe arrojaba el saco al perchero y luego miraba por el ventanal buscando algo o a alguien.
-¿Dónde esta Smith y…los otros..?
-Smith salio a la comisaría, corroborando unos informes. Dickens y Rolan están revisando los expedientes que trajeron de la fiscalia.
-Dígale a Dickens, que venga. Ahhhh, café y aspirinas.

Ella asintió y cerró la puerta. No volvió hasta que traía una humeante taza de café y dejó el frasco de analgésicos.

-… ¿y Dickens? …-levantó la vista de los primeros expedientes de la mañana y solo alcanzo a ver a la secretaria elevar los hombros y decir algo como le volvería a avisar.

Una hora después, Sam aun no aparecía por su oficina. O la secretaria olvidó darle el recado o estaban demasiado ocupados revisando documentos, que no habían tenido tiempo de irle a buscar. Joshua arrojó un expediente a la bandeja de salida. Vio su reloj y faltaban 15 minutos para las 11. Se levantó y fue directo a la sala de juntas donde esperaba encontrar a Sam.

Rolan y él estaban en medio de lo que parecía una venta de garaje, con todos los expedientes sobre la mesa y cotejando uno a uno. Sam estaba de espaldas, por lo que no vio entrar a Joshua, quien lo mira de arriba abajo, deteniendo en su poco en sus largas piernas y encontrando que ese color amarillo pálido de su camisa no era su preferido, pero aceptando que la corbata hoy si estaba bien puesta.

-¿Ocupados?
-Ahhh, si algo, pero ya estamos por terminar esto. Solo estábamos verificando contra el nuevo expediente que la fiscalia nos proporcionó.
-Bien, podemos revisarlo, después de la comida….-miró al Sam, quien inclinó la cabeza y no dijo mas, mientras empezaba a poner dentro de una caja los expedientes.
-Roland, pidele a Smith que haga una cita con la ex de Morris. Quiero hablar con ella, “esta tarde”….-remarcó las ultimas palabras, por lo cual Rolan entendió que debía dejar todo lo que estaba haciendo para comunicarse con Smith y tener lista esa cita. Salio del despacho y Joshua cerró la puerta detrás de él.

Sam seguía sin levantar la vista, concentrado en guardar el resto de expedientes.

-¡Hola Sam! ¿Dormiste bien?
-Si, gracias…-arrojó el último fólder, cerró la caja, la cual tomó y pretendió pasar a un lado de Joshua, quien se lo impidió.
-¿Ahora que pasa?
-¿Por qué habría de pasar algo? ¿Me permites?

Joshua tomó la caja y la puso sobre la mesa, para sorpresa de Sam, quien no esperaba eso.

-Pregunté si dormiste bien…
-¡Te dije que si! ¿Qué más quieres oír?
-¿Por qué estas molesto? –preguntó en tono neutral, como era su costumbre en la oficina.
-¿Quieres saberlo?
-Te lo he preguntado, creo que si.
-No me agrada despertar y no encontrar a mi pareja.

Joshua abrió la boca para decir algo y volvió a cerrarla. Había olvidado dejar una nota y se recriminó por eso, pero no pensó que su novio le haría un drama por eso.
-No quería despertarte.
-Para eso son las notas.
-¡Lo siento!
-Bien.

El chico tomó la caja y Joshua se hizo a un lado para dejarle pasar. Realmente Sam tenía todo el síndrome menstrual y era mejor no ponerse en medio. De momento.

Encontró a Otto moviéndose de un lado a otro de la oficina con el teléfono en la mano, que colgó unos minutos después.

-Dime que estamos preparados para el jueves con el caso Morris…- vio entonces a Joshua de frente.
-Así es, lo estamos. Se trabaja en los detalles.
-¿Qué son?
-Incluimos en la esposa en el interrogatorio, tiene conexión directa con el video y es además amante del entrenador del equipo.
-Solo nos falta que la “otra testigo” diga que vio a Morris asesinar en su propia cara al occiso.
-Pues es lo que esperamos que diga, no habría otra razón para que ella estuviera protegida por la fiscalia.
-¿Cuál será la estrategia con ella? ¿Desprestigiarla?
-No. Decir exactamente quien es. Lejos esta de ser una blanca paloma.
-Bien, quiero de Dickens haga la ronda de preguntas esta vez.
-¿Piensas que la intimidaré?
-No quiero que el juzgado se predisponga ante tu presencia. La fiscalia la hará presentar como una victima, si la acosas, pondrás al jurado de su parte. Que Dickens la deja hablar y la vaya poniendo en evidencia en las contradicciones, pero que sea ella la que se enredé.
-Confías mucho en la habilidad de Dickens, en eso.
-¿Tu no?
-Creo que esta testigo esta bastante maleada. No es la primera vez que se presenta a juicio y tiene mucho arte de persuasión.
-Pero Dickens tiene el aspecto de que le confesaría mis pecados si me lo preguntará.

Joshua volvió abrir la boca por segunda vez en el día y la cerró discutir eso. No dudaba de Sam, le aterraba que su nivel hormonal no fuera el indicado para presentarse en el tribunal.

Se concretó el resto de la mañana en expedientes e informes que su secretaria iba pasándole. Cuando llegó a una hoja donde estaban anotados sus nuevos números telefónicos, los anotó en su agenda personal y sobre la hoja escribió los nombres de las personas a las cuales se les informaría.

-Envié un memo a los enlistados, notificando el cambio de números, manténgalo en confidencialidad. Para los clientes, juzgados y resto del personal, solo esta disponible el de oficina.
-Bien, les notificaré.

Sam volvió de la comida, había ido con Rolan al café cerca la oficina y todo ese tiempo no dejaba de sentirse mal. No precisamente por los cólicos, los cuales eran bastante controlados con los analgésicos que estaba tomando continuamente. Su malestar más bien, era consigo mismo. Por la forma grosera con la cual había tratado a Joshua en la mañana, cuando el rubio había sido una ternura la noche anterior y solo pretendía ser amable. Entendía que hubiera salido de su departamento en la madrugada, su casero era bastante entrometido, pero eso no justificaba que no dejara una nota.

Escuchaba a medias lo que Rolan decía y cuando la palabra “el jefe se quedó en la oficina”, su atención se volcó completamente en eso.

-¿Otto le retuvo por lo del caso?
-No. Está en esos días…más malhumorado de lo normal. Por cierto, escuché algo en el tribunal. El fiscal se rompió la nariz jugando frontón esta mañana. No atendió un par de casos, por que su cirujano le estaba arreglando el tabique.
-Tiene dinero de sobra para hacerse una cara nueva.
-jajajajaja. Si, seguro.

A Sam eso le alegró la comida y volvió casi sonriente a su oficina. Se sentó para leer el memo que tenia en su escritorio y se enteró entonces que Joshua había cambiado de números telefónicos. Eso estaba bien, pero le hubiese gustado que personalmente se lo dijera. Volteó hacia su despacho y la persiana estaba a medio correr. Aun no había llegado el resto del personal, así que se levantó para ir a verlo, llevando consigo el memo.

Joshua tenía la vista puesta en la pantalla, cuando vio a Sam en su puerta, tocando con los nudillos.

Las manos le empezaron la temblar de tenerle ahí, pero se quedó inmóvil, esperando que fuera Sam quien empezará. Era mejor no buscarle puyas.

-…me enteré, que cambiaste de número telefónico…- mostrándole el memo.
-Permíteme tu celular…-alargó la mano para recibirlo y sin levantar los ojos, empezó a registrarlo en el móvil de Sam, luego se lo devolvió. Fue entonces cuando el castaño rozó sus dedos, al tomarlo.
-Lo siento….-empezó a decir…-esperaba…-se calló y se sentó enfrente suyo cuando Joshua se lo indicó.
-No quería irme así…de hecho, no quería irme de tu departamento. Pensé que no era conveniente que nos vieran salir juntos, por tus vecinos.
-Lo sé.
-Y olvidé la nota, lo siento.
-Bien….-Sam se levantó, ya estaba todo aclarado, así que solo esperaba que Joshua le dijera que se verían por la noche. Sin embargo eso no sucedió, solo el rubio inclinó la cabeza y se concretó en un expediente, luego levantó su vista.
-Sam…
-¡Si!
-Avisa a tus compañeros, nos veremos mas tarde.


“Esta molesto, ofendido, !diablos! y yo no ayudó mucho”…..-Sam intentó no darle mas vuelta al asunto, si Joshua estaba herido en su amor propio y además él estaba en ese estado tan voluble, era mejor darse un poco de espacio esos días. Cuando ya su nivel de hormonas estuviera en normal y dejara de actual tan compulsivamente.

Se concentró en el caso, con el mayor profesionalismo que tenia. Olvidándose de su detalle, una vez que hizo una parada de control en los sanitarios. Su torturante menstruación no le impediría ser competente, si las mujeres lo hacían cada mes y él no tenía por que desfallecerse porque cada 2 meses se presentará. Además eran tan regular que solo tres días estaba en su vida y el cuarto era hombre libre de nuevo.

Antes de presentarse, revisó su agenda personal e hizo una cita por teléfono. Aprovecharía la tarde, para hacerse revisar por su médico. Tenía a un mes en puerta su próxima operación. Este seria uno de sus últimos chequeos antes de la intervención.

-La ex esposa de Morris, se encuentra en el despacho del jefe…-le dijo Smith cuando llegó. Ambos esperaron en el pasillo, minutos después.

La mujer se sentó en el sillón que le indicaba Otto. No se veía nada contenta, con estar ahí.

-Ha sido muy amable en aceptar venir a conversar….-inicio el abogado, mientras Joshua se mantenía de pie sin decir nada.
-Su mensaje fue muy claro. O vengo o me hacen un citatorio en la audiencia.
-Supongo que le gustaría ayudar al Sr. Morris…-agrego Otto.
-En realidad, no pudo ayudarle…-dijo la rubia platinada que cruzaba y poniendo cara de aburrimiento total, mientras movía su nariz, con cierto asco.
-¿Usted conocía sus “tendencias”?
-Si se refiere a revolcarse con hombres…si. No es nada nuevo. Lo hacia en cualquier lugar. Hasta en nuestra casa, se atrevió a llevar a uno de sus “amiguitos”.
-¿Grant? ¿U otro jugador?
-No hay diferencia, siempre los buscaba igual. Grant, si él. –terminó por decirlo ante la mirada insistente de ambos abogados.
-¿Cuándo decidió montar ese video?
-Necesitaba pruebas. Encontrarlos en mi cama, no lo era….según mi abogado.
-Entonces se enteró de los pormenores de sus “encuentros” y fabricó su prueba.
-No “fabrique” nada. El video habla por si mismo.
-¿Por qué no lo presentó como evidencia para la anulación de su matrimonio?
-Por que no soy tonta. El bastardo amaño el precontrato matrimonial….solo me aplica a mí. Si yo le engañaba, me dejaba sin nada. ¡Pero las cochinadas que él hace no se aplicaban!
-Pudo haberlo vendido, después de su arrestó. Las televisoras lo crucificarían. ¿Por qué enviarlo a un grupo defensor de homosexuales? ¿No es contradictorio?
-Un grupo que estaba dispuesto a lincharlo y humillarle públicamente…-acotó ella.
-Con lo cual usted no gana nada….-sonó burlón Joshua
-No todo es dinero abogado.
-Ya veo, así usted consigue que le humillen públicamente y su consciencia queda inmaculada por que no se mancha con el desprestigio de tomar dinero de eso.
-Si ya lo sabe todo, ¿para que me hace venir?
-¿Qué sabe usted sobre la acusación que tiene Morris?
-¿La acusación? Jajajajajaja. ¡Vamos, abogados! Se que quieres defenderlo y cobrar sus honorarios, pero es claro que se le paso la mano practicándole asfixia, mientras lo drogaba….-la mujer buscó su polvera, mientras se revisaba en ella para retocarse la nariz.
-¿su esposo tenia…hábitos “extraños” en la cama con usted?...-cuestionó interesado Joshua.
-¿A que llama “extraño”, abogado?
-¿Practicaba sexo rudo con usted?
-Tengo un par de costillas fracturas, si es su pregunta.
-No, no es mi pregunta. ¿Le practicaba “asfixia erótica”?.
-¡No, claro que no! Y no voy a hablar de mis pormenores en la cama con él.
-Claro, su nuevo arreglo financiero se lo impide.
-¿Algo mas? Tengo cita con mi estilista y tarde una semana en conseguirla.
-¿La fiscalia le ha llamado a declarar?
-Me entrevistaron si, pero como mi divorcio fue condicionado por un arreglo, me ampare en la primera enmienda. No pudo atestiguar contra ex esposo. Seria, poco honorable….-sonrió al tiempo que se miraba las larga uña de las manos.

-¿Qué piensas?...-interrogó Otto a Joshua, una vez que la mujer dejaba la oficina y ambos la veía por el ventanal.
-Es curioso, ella sabe un detalle forense que no se ha mencionado aun en la audiencia.
-Si lo noté. Y se ha protegido para no atestiguar. Verifiquen su coartada, junto con la del entrenador.
-Espero ese informe pronto.


Joshua salió del despacho y le indicó al grupo que le siguiera. Rolan fue el ultimo entrar y cerrar la puerta detrás suyo.

-Resumiré la entrevista. La ex esposa no atestiguara en contra de Morris, se ha protegido por la primera enmienda y apelado a tener un vinculo…”casi matrimonial”, por lo cual la fiscalia no puede llamarla para dar información en contra de Morris.
-Eso suena bien…-dijo Rolan.
-Lo hace para proteger su acuerdo financiero con el cual logró su divorcio y el envió del video ha sido para fastidiar a Morris. Si lo vende, se queda sin pensión, sin casa y podría hasta demandarla.
-Vaya, parece que Morris estaba criando un cuervo platinado en su propia casa…-golpeó con un lápiz sobre un block de nota Smith.
-Quiero saber, cuantas personas estaban enteradas de los detalles forenses del caso…-cuestionó Joshua al grupo.
-¿Cuál en particular, hay docenas de ellos? – remarcó Sam.
-Sobre la practica de la auto asfixia. No era habitual en Morris, con ninguno de sus amantes, ni con su ex mujer. ¿Por qué de pronto se siente interesado en hacerlo? Y ¿Por qué ella esta enterada de eso?

Los tres abogados se vieron unos a otros y Sam no tuvo mas concretar en palabras lo que rondaba en sus cabezas.

-¿Por qué ella lo sugirió?
-¿A quien?...-Rolan y Smith voltearon a ver a Sam.
-A la prostituta.
-¿De que demonios hablas?
-Es una idea tonta…-respondió Sam.
-Cuéntala, nuestro caso esta basado en puras ideas….-le alentó Joshua mientras bebía de su taza.
-Bien. La ex esposa de Morris, es drogadicta, se toca mucho la ventilas de la nariz, es usual en quienes consumen líneas de heroína.
-Si, lo note…-respondio Joshua.
-Supongamos que ella también recibe dotaciones por parte de Jazmín, la prostituta, quien ha estado surtiéndoles drogas a varios jugadores en la liga. La ex esposa sabe de los encuentros con Grant y quizás, digo quizás, supo que se verían en el hotel. Mandó a Jazmín para que le diera droga adulterada a Morris, se quedara con ellos y ella le sugiriera practicarle auto asfixia al occiso y entonces….
-….! Espera, espera! …-le acotó Smith…-estas haciendo muchos supuestos y no tenemos pruebas de nada.
-¿La ex….mando matar a “Roxié”?...-preguntó Rolan tirándose el café en manga y secándolo con una servilleta.
-No. No lo mando matar. Solo sugirió una practica que en ese momento era difícil de controlar para un intoxicado como Morris.
-¡No tenemos pruebas de eso, Sam! ¿De donde sacas eso?
-Les dije que era una idea tonta.
-Ni tan tonta….-volvió hablar Joshua, quien se había quedado un poco al margen….-Tiene un móvil válido para hacerlo. Desacreditarlo con sus propias acciones. La idea no es mala, solo ocupamos pruebas que vinculen a ambas mujeres.
-¿En realidad crees eso?....-preguntó Smith sorprendido.
-La ex mantiene una relación con el entrenador, quien le facilita los horarios y lugares donde Morris y Grant acostumbran a verse. Ella manda poner el video y lo editan precisamente donde dos empleados trabajan medio tiempo en el mismo hotel de los sucesos, donde se han desaparecido las cintas de ese día en particular. ¿Coincidencia?
-¿Vas a decirme también, que la ex, sacó a Morris del hotel, lo cargo a su auto y lo llevó a su casa, donde la policía lo arrestó.
-No. Debió ser el amante, Grant….-respondió Sam….-quizás le llamó, por que tardaba demasiado, fue al hotel, él había rentado la habitación….así que llega, ve la escena, saca a Morris por alguna puerta trasera, se lleva parte de la evidencia….
-Pero no le da tiempo para desaparecerla, la policía llega después. Seguro se entretuvo en reducirle a Morris los efectos de la droga…hay evidencia de que le provocaron vómito, tenia la garganta irritada, pero no lo hizo en el hotel, aparentemente….-sigue Sam.
-Pues haz armado el caso sobre una baraja de naipe…-les aclara Rolan…-no tenemos pruebas, son solo suposiciones.
-Lo cual indica, que tendremos mucho trabajo….-se levantó Joshua….-encuentren una relación directa y positiva entre la ex…y la futura testigo de la fiscalia.

Los tres asintieron y también se levantaron.

-Por cierto, Sam. Eres el encargado de la nueva ronda de preguntas para el jueves. Tu dirigirás el concierto. Orden directa de Otto.

Rolan y Smith miraron la cara de consternación que Sam hizo y ambos pasaron a un lado suyo dándole palmaditas en la espalda a manera de apoyo incondicional.

-…creo que te tiene tirria, no te tomes a mal…-le dijo Rolad en plan de justificar, lo que consideraba por parte de Joshua.

Sam se refugió el resto de la tarde en el trabajo y cuando faltaban unos minutos para salir, empacó algunos archivos en su portafolio y se despidió de Smith, quien solo levantó la mano en señal. Observó que Joshua seguía con la secretaria y uno de los contadores en alguna junta de emergencia, así que optó por irse sin esperarle.

Era seguro que el rubio aun seguía de resentido y él no se sentía en la mejor forma para hacer una acercamiento. Un taxi rápidamente se detuvo, subió indicando la dirección a ir y se recostó sobre el asiento.

Había sido un día muy largo y aun no terminaba.

-Puede vestirse Sam..-le indicó el médico una vez que dio por terminado su examen y miraba el expediente en su escritorio esperándole.
-¿Puede hacerme un cambio a los hormonales?..-cuestionó el abogado sentándose.
-¿Se ha sentido mareado? No parece haber ganado peso.
-No, no es eso. Estoy muy susceptible y tengo ataques de irritabilidad.
-Es común, por el desbalance de hormonas, en estos días…
-¡Se lo que me sucede en estos días, no tiene que decirme lo que ya sé!...-elevó la voz y guardó silencio casi inmediatamente al darse cuenta.
-Ya veo…-el doctor empezó a garabatear en una receta…-le daré un sustituto suave de valium y con eso…
-¡No, no quiero antipresivos! Solo…

El medico le miraba y esperaba que el abogado terminé de hablar, pero cuando lo vio taparse la cara con ambas manos, decidió continuar…

-….no tengo idea de lo que es estar en su situación, verdaderamente. Debe ser, fastidioso y hasta bochornoso.
-¡No tiene idea!
-Pero dentro de un mes la situación mejorará. Podrá ser operado y adiós menstruaciones.
-¡Aleluya!...-sonrió un poco Sam ante esa visión de su futuro.
-No veo razón para hacerle cambio a sus hormonales. Pero el sedante, le permitirá dormir y descansar. Tómese unos días.
-Es un lujo que no me puedo dar. Seguiré con los analgésicos.
-Compré una bolsa para agua caliente, le ayudara mucho.
-Si, seguro que si.
-Enviaré su expediente al hospital con el dr. Roberts, quien será el facultativo para su operación. ¿Sigue insistiendo en el cambio de ciudad?
-Si, es mejor así.
-Bien, si no hay complicaciones, que esperamos no las halla, podría el cirujano plástico intervenir inmediatamente después.
-¿Eso no aumentaría el tiempo del post operatorio?
-En una semana volverá a correr.
-No cuento con una semana. Solo un par de días.
-Debería solicitar la semana, seria lo mas conveniente. También seria adecuado que asistiera con algún grupo de apoyó para transexuales. Le ayudaría conocer gente con una similar condición y podrían darle información de primera mano sobre el post operatorio.

Lo primero no convenció mucho a Sam, estaba seguro que no podría solicitar esa extensión en la firma, no sin antes comprobar la naturaleza de la intervención. Lo segundo, de buscar un grupo de apoyo, era algo que ya anteriormente le había propuesto Daniel y le había recomendado un grupo en el mismo SNIA. Quizás llamara, no estaba de mas.

Una vez que salió, volvió a encender su celular y notó que tenía varios mensajes de texto, varios de Diana y uno de Joshua.

Desplegó los mensajes de su hermana y en vez de responder del mismo modo, decidió llamarle.

-¡Diana, soy yo!
-Vaya, tengo una hermana por ahí.
-Si, tienes una que ha sobrevivido este día a base de analgésicos.
-¿Cólicos?
-Ohhh, si. ¿Cómo estas tu….que sucede?
-Bien, todos bien aquí. En realidad lo que quería saber es si sigue en pie lo de tu operación.
-Si, hoy me lo ha confirmado el urólogo.
-¡Fantástico! Los tendremos por aquí entonces ambos. Me alegra que Peter hubiese puesto la cama matrimonial, por que….
-¿Quiénes son ambos?...-preguntaba Sam, al tiempo que pagaba al taxista y bajaba.
-Joshua y tu…. ¿Quiénes mas podrían ser?
-No creo que….él vaya.
-¡No le haz avisado!
-No.
-¿Por qué?
-No lo sé en verdad, estoy esperando el momento adecuado.
-Creo que él debería estar enterado. ¿O acaso tienen relaciones sin quitarte la ropa?
-¡Ya he dicho que se lo diré, ¿esta bien?!...-casi gritó a su celular y pegó su cabeza en la puerta de su departamento….-¡Lo siento, disculpa!
-Mala tarde ¿Eh?
-Si, mucho trabajo aparte y…Joshua esta algo…mejor dicho yo estoy tan sensible que digo tonterías y me molesto a la menor provocación. Y él en cambio solo busca apoyarme. ¡Soy un desastre!

Diana le intentó consolar lo mejor que podía. Le hubiera gustado tenerle cerca y abrazarle, pero después de decirle que no se preocupara, se diera un baño con agua tibia y una lista de remedios para mitigar su incomodidad, Sam terminó por colgar. Dejó su celular apagado de nuevo, fue a la recamara, se puso un pants y sudadera. Jaló las agujetas de los tenis y minutos después bajaba corriendo las escaleras y se dirigió al gimnasio mas cercano. Esa noche no tendría arrumacos, así que tenia que tomar control de su estrés y su cuerpo.


Cuando Joshua terminó de despedir al contador, buscó con la vista al castaño, quien no se veía en su despacho. Su maletín no estaba y Smith le confirmó que tenia mas de 20 minutos de irse solo.

El rubio llegó a su despacho y usando su móvil llamó al de Sam.

<<< ¿Dónde estas…? ¡Vamos, contesta!>>

Esperó y solo recibió el teléfono fuera de zona, así que envió un mensaje de texto para que se reportará y saber donde estaba para ir a buscarlo.

No podía creer que en un solo día, las cosas se pusieran así. En parte había sido, lo reconocía, su falta de tacto. Sam se había disculpado y lo obvio era que él le dijera que se vería mas tarde.

<<Bendita la hora, que se ocurre darle espacio>>, se auto recriminaba. Fue a su departamento directamente y no lo encontró. Golpeó varias veces y notó que parte de la correspondencia seguía en buzón, por lo cual Sam no había llegado.

Joshua miro su reloj y no era lógico que no estuviera ahí, aunque el tráfico era pesado a esa hora, la distancia no lo era tanto. Espero un buen rato y bajó a comprar café. Fue en ese inter, que Sam llegó y volvió a irse.

Arrojó minutos después el vaso térmico en un cesto, llevaba ya varios intentos de comunicarse en vano. Iba a subir a su auto e irse, cuando le vio dar la vuelta en la esquina corriendo.

Sonrió, su angelito solo había ido a hacer ejercicio. Cruzó la calle, al tiempo que Sam entraba al edificio y buscaba sus llaves para entrar.

-¡Sam…!

El joven abogado giró al verlo y de la sorpresa, sus llaves se fueron al suelo, de donde las tomó Joshua, sin entregárselas.
-¿Tienes mucho esperando?....-se atrevió a preguntarle al ojiazul.
-Mi segundo café….-le entregó las llaves y Sam las uso para abrir e indicarle pasar….-ahora veo por que no contestabas mis mensajes, cuando vio el celular sobre la mesita, donde Sam arrojaba llaves, correspondencia y todo.

-Necesitaba correr un poco.
-¿Dos horas?
-No, fui antes a…-no terminó la frase.
-¿A dónde? ¡Claro, si puede saberse! quizás tenias alguien a quien ver y ….-sonando algo molestó por sentirse excluido.
-Fui al médico
-¿Qué sucede?...-cambió su tono de voz inmediatamente al oír eso.
-quería un cambio de prescripción de mis hormonales, algo que me estabilice….-se abrazó a si mismo y mantenía su distancia de Joshua, quien fue hacia él y aunque Sam se hizo un poco hacia atrás, fue hacia él y le alcanzó para abrazarlo.
-¡Ven!
-¡Lo siento Joshua, he estado tan voluble, tan…
-Shhhh, ¡Cálmate, no ha sido para tanto!
-¡No debía haberme molestado…tu no tienes por que estar al pendiente de mis berrinches.
-¿Entonces quien? …-le dijo sonriendo, mientras pasaba sus brazos por su espalda reconfortándolo….-¿Te cambio la prescripción?
-No, ha pretendido darme Valium, como si fuera un depresivo. No lo acepté. Me dejaría noqueado. Por eso fui a correr.
-Eso esta bien.
-Si.

Sam le pasó las manos por encima de los hombros y se quedó en esa posición, escuchando los latidos del corazón de Joshua, que le parecieron tan relajantes. Al igual que sus manos.
-Debo darme un baño…-se separó al recordar que estaba su ropa en parte sudada.
-Bien… ¿Quieres que nos veamos mañana o….?

Sam le retuvo la mano y se acercó para besar su mejilla.

-¡Si me esperas…mandaré por una pizza y cenamos juntos!
-Puedo pedirla mientras…-acarició su cabello y aceptó gustoso el beso que Sam le dio en los labios. Saboreando su boca sin prisas, mirándole a los ojos y sonriendo. No estaba del todo equivocado, su ángel siempre le indicaría el camino de vuelta.

Sam entró a la regadera, donde se dio un rápido baño, no quería tardar demasiado y salio unos minutos después, secándose el cabello, mientras se buscaba un pantalón de mezclilla desteñido y una camiseta.

-¡Vaya, no tardaste!....-le dijo Joshua desde la cocina, donde ya estaba revolviendo algo en una cazuela.
-¿No íbamos a cenar pizza?
-No creo que sea buena idea cenar eso, anda siéntate, te gustara.
-¿Exactamente que es?...-meneando la cuchara por la espesa sopa con verduras y carne
-Un cocido alemán.
-Ahhh…. ¿Hans te enseñó a prepararla?
-No, fue Olga. Hans solo me mostraba la piernas y todo lo demás debajo….
-….Entendí, entendí….-empezaron a cenar, mientras Joshua le pasaba una hogaza de pan y rozaba su mano….-¿Tu le sugeriste a Otto, fue fuese yo quien hicieras la apelación el jueves?
-No. Él mismo lo sugirió, piensa que serás más adecuado para no intimidar a la testigo.
-No será un testigo fácil.
-Ninguno no es. Pero no mas platicas de oficina, menos en la mesa… ¿te parece?
-Claro.

Joshua jugueteo con su nariz y continuaron con la cena.

-¿Sabes algo?...-empezó Sam, quien acomodaba los platos que secaba, mas tarde..
-Te gusta lo que cocinó.
-Claro que si, pero aparte de eso…-se acercó a Joshua, quedando a un lado suyo, pegando su cadera…-me alegra mucho que estés aquí, que te preocupes por mi y que…
-… ¿te malcrié tanto?
-Te amo Joshua…-acercando su cara, para poner al alcance del rubio sus labios, los cuales fueron aceptados. Besó ansioso esa boca que le expresaba claramente su interés y cuyo dueño atrajo el resto de su cuerpo al suyo para tenerlo mas cerca y poder acoplarlo al suyo.

Era tan fácil dejarse llevar por la intensa oleada de calor que sus cuerpos generaban una vez que se ponían en contacto. Los brazos de Sam se cruzaban por encima de sus hombros, mientras que Joshua lo sujetaba por la cadera, mientras que su lengua se dedicaba a lamer esos labios y besarlos. Sam se separó un poco y luego lo tomó de la mano para llevarlo al sillón donde ambos se hicieron ovillo un rato viendo los noticieros deportivos.

Luego recordó que algo tenia que comentarle a Joshua.

-¿Sabes que el fiscal de distrito…-empezó mientras se erguía para verlo de frente….-tuvo un accidente?

Joshua sonrió, mientras apagaba el televisor.

-Si, su nariz.

-¿No tienes nada que ver en eso? –le preguntó sorprendido, de solo pensarlo.
-Mucho, pero entre menos sepas.
-¡Oh…Joshua…!
-Digamos que las pelotas que le estampe en los costados, no cuentan como ataques.

Sam giraba la cabeza entre sorprendido y a punto de reírse. Al final terminaron ambos haciéndolo, mientras el rubio le arrojaba un cojín, con lo cual iniciaron una pequeña contienda.

-¡Vas a lograr que te demande! No lo subestimes.
- Es su palabra contra la mía. El confirmó que fue un accidente.
-Es la cosa mas infantil…-hubiera terminado, sino fuera por que Joshua tomaba su cara entre sus manos y lo silenciaba poniendo su boca en sus labios.

De nuevo le costó trabajo a Joshua despedirse mas tarde. Le agradaba pasar esos momentos con Sam, donde podía ser sensible, considerado y receptivo. Acataban fielmente el acuerdo de no trabajo ni comentarios al respecto. No existía una competencia por el caso. Nunca antes, había tenido una relación así. Entre ellos no mediaba solo sexo, sino una combinación de ternura, comprensión, complicidad.

Eran tan fácil amarlo. Aun en esos días que su temperamento se encontraba un poco fuera de control. Pero después de todo… ¿quienes tienen el control completo de sus vidas y sus emociones?

Sam apagó la luz de su mesita, hasta que un mensaje en su móvil, le indicó que Joshua ya se encontraba en casa, como le había pedido que lo hiciera. Tampoco a él le era fácil separarse de ese rubio demonio de ojos azules. Cerró los ojos pensando que era realmente afortunado por ser amado de esa forma.

 

 

Cap.16