
"…Y
pensando en lo masculino y lo femenino encuentro que es una clasificación
gramatical. Claro aquí tengo que agregar, el neutro. Me pregunto
si dentro de la categoría de clasificación gramatical del
género neutro encajan los homosexuales, lesbianas, travestís,
transformistas, hermafroditas y todos los itas e istas que puedan existir
en su orientación sexual.…" (1)
En
la ciudad de Nueva York, muchos de sus habitantes ya habían empezado
sus actividades a muy temprana hora. Los fajos de periódicos eran
arrojados sobre la cera donde los vendedores empezaban a repartirlos.
Las bocinas de los autos iniciaban esa atolondrada sinfonía, que
mas tarde daría paso a congestionamientos y acalorados gritos.
Los talleres de ropa, desfilaban ya en perchas los últimos modelos
de colección y un flujo de persona empezaba a cruzar por las calles
y subterráneos para dirigirse a su trabajo. Entre ellos, nadie
decía nada, caminaban rápidamente y prestaban poca intención
a lo que no fuera las indicaciones de tránsito y los cambios de
horarios en el metro. La ciudad empezaba a ser un hervidero y aun eran
las 6:26 de la mañana.
Sam
tenía un dilema. No había ido a correr. Apagó el
despertador, se dio vuelta y otra vez, buscando desperezarse, pero luego
encontraba confortable la nueva posición y volvía agazaparse
entre la colcha. Su dilema era, salir a enfriarse para ir correr o quitarse
esa rigidez en medio de las piernas. No podía creerlo, parecía
adolescente en plena etapa de sueños húmedos. Ya fuera por
los cambios hormonales o por que hacia un par de días que se autolimitada,
por aquello de la higiene y la incomodidad de su menstruación,
la situación era que no había tenido sexo en esos días.
No por que tener sexo fuera una prioridad en su vida, sino por que desde
que descubrió lo bien que se sentía compartiendo la intimidad
con otro hombre, quería seguirlo haciendo.
El
sexo, se decía Sam, no regia su vida, pero si que la hacia mas
placentera. Tomó la almohada y la puso debajo de vientre, empezando
a friccionarse con ella, encontrado un punto en que el estimulo era el
adecuado y que por lo menos podía decir que no había metido
las manos del todo en ese asunto.
El
dilema se terminó cuando gemía entrecortadamente, mojando
sus labios con su propia lengua, sofocado ante la agitación y derramándose
entre su ropa interior. Parecía que mandar lavar su ropa por la
mañana se estaba convirtiendo en un nuevo hábito. Pero esta
vez, no se molestó por haberse estimulado solo, sino que decidió
que era agradable empezar la mañana con una placentera sesión
de masturbación.
Eso
relaja a cualquiera más que correr, se dijo. Decidió entonces
que tenia tiempo para desayunar en forma mientras ponía al día
su agenda.
Había tres llamadas que tenia pendientes que hacer. La primera
era al hospital en Filadelfia, para corroborar que enviaría en
la semana su expediente clínico. La segunda, seria a su siquiatra,
quien evaluaba su caso y debía darle un comprobante para anexar
al expediente, requisito indispensable por considerarse un cambio de sexo,
según lo estipulan las leyes. La tercera llamada seria para buscar
una cita al centro de apoyo de transexuales del SNIA.
Sam
miraba su agenda y después de unos segundos, anotó una nueva
llamada para hacer. “Saludar a Daniel”. Esa ultima frase,
la modificó por “Llamar a…”, la que consideró
mas adecuada.
Aun
cuando sus sentimientos estaban bien definidos con respecto a Daniel,
no podía dejarle al borde del camino, solo por que él ya
había encontrado una pareja. Habían aceptado seguir siendo
amigos y a los amigos hay que saludarles de vez en cuando, y también
preocuparse por ellos. Después de un mensaje el día domingo,
donde Daniel le seguía profesando su amistad, no había vuelto
a saber del periodista. Seguro debía estar molesto, ofendido y
en el menor de los casos incómodo con su presencia.
En
un acto inmediato, Sam desplegó la agenda electrónica de
su celular y llamó a Daniel. Si no le encontraba disponible dejaría
un recado y daría por concluida la llamada. Solo para devolver
el mensaje y que supiera que seguían siendo amigos.
Dos
timbrazos y Daniel tomó el celular a un lado de su cama, sobresaltado
cuando reconoció el timbre individual que había puesto para
ese número
-¿Sam…?
-Hola, espero no haberte…
-No. Esta bien…..-Daniel se levantó de su cama, medio desnudo,
intentando no despertar al acompañante que estaba su lado y que
se giró para ponerse boca abajo cubriéndose con la colcha.
El periodista fue a la cocina….- ¿Cómo estas tu..?
¿Qué sucede?
-Bien, bien. Solo saludaba y devolvía tu llamada. No había
tenido tiempo.
-Me alegra que lo hicieras, a cualquier hora, esta bien.
-¿Cómo estas?
-Bien, Sam. Extrañándote…..-Daniel cerró los
ojos al oírse decir eso. Había prometido no molestar a Sam
con sus arrumacos.
-Dany, yo…
-Esta bien. Me alegra oírte, lo sabes. No te preocupes.
-Daniel…..también llamaba por otra cosa. ¿Recuerdas
que me hablaste de un grupo de apoyo para transexuales?
-Si, lo recuerdo. ¿Tienes pensado asistir?
-Voy a ponerme en contacto, si, me gustaría.
-Te enviare la información a tu correo electrónico.
-Apreciaría eso. Es muy amable de tu parte.
-Lo que necesites, lo que sea…te hablaré luego, si, Adiós.
-Daniel recargó su cabeza en el refrigerador, entrecerrando los
ojos al recordar la silueta de Sam….pero luego los abrió
súbitamente cuando un par de manos le tomaban de la cintura y pegaba
su cuerpo, igualmente desnudo, al suyo
-¡Que
tierno! “Lo que necesites, lo que sea”....-la voz sonaba cínica.
Daniel
giró para ver a Jeremy sonreírle descaradamente mientras
acercaba de nuevo su cuerpo, pero esta vez encontró resistencia
por parte del reportero que le apartó. Escuchó su risita,
mientras lo dejaba solo en la cocina. Abrió de nuevo el refrigerador
para buscar el jugo y empezó a beber directo del cartón.
Unos minutos después vio aparecer de nueva cuenta a Jeremy quien
ya se encontraba vestido.
-Linda
noche, pero tengo trabajo y no puedo quedarme a desayunar. Nos vemos luego.
-¿Quién te dijo que habrá un “luego”…..?-le
respondió Daniel, dejando el cartón con jugo.
-Hicimos un trato….
-¿Siempre haces ese tipo de tratos?
-No, no siempre. Pero míralo de este modo: Yo recobrare lo mío
a cualquier costo. Contigo o sin ti. ¿Quieres o no recobrar a Sam?
Daniel
inclinó la cabeza.
-Bien,
entonces te llamó luego. Ahhhhh, cambia de decoración, a
Sam le deben gustar las cosas sofisticadas.
-Tú no lo conoces. Ignoras todo sobre él.
-Lo que digas. Aun así, le falta clase a tu departamento.
-Pues la cama te gusto bastante.
-No, disfruté al acompañante, que es distinto….-Jeremy
le envió un beso al aire y salio del departamento.
Daniel
giró la vista un par de veces, mientras se maldecía por
haber hecho un trato con el diablo, vendiendo su alma, poniendo su cuerpo
en prenda.
De
hecho, a solo una horas de sellado el pacto, ya tenia a Sam llamándole
y con toda seguridad le vería dentro de poco. En ocasiones, ese
tipo de trato parecía más fructífero que estar penando
su desgracia al creador. Aunque claro, también tenía un
precio. Seguro, iba incluida su alma en el pago, pero si con ello conseguía
tener de nuevo a Sam a su lado, lo valía.
Entró
a la regadera, mientras el agua corría y se restregaba con la barra
de jabón, ponía en retrospectiva las imágenes hasta
el momento en que Jeremy llegó a su puerta la noche anterior.
Había
vuelto del trabajo, cenaba algo frugal, pellizcando algunas cosas en el
refrigerador, luego se concentró unos minutos en el noticiero,
aunque cuando llego a la sección deportiva y estaban dando los
resultados del partido de béisbol, algunas de las imágenes
de los jugadores le trajeron a la mente a un primera base. Sam era muy
bueno en esa posición. No podía dejar de pensar en el castaño.
Apagó el televisor, luego se sirvió un vaso de licor y encendió
entonces su portátil donde tenia entre sus archivos personales,
una carpeta con fotos de Sam, las cuales iba desplegando lentamente, mientras
daba sorbos en su vaso.
Fue
el sonido de varias golpecillos en la puerta que le hicieron levantarse,
apagar la pantalla e ir a ver quien llamaba a esas horas a su puerta.
La sorpresa le dejó mudo por unos segundos. Jeremy Carson se encontraba
de pie enfrente de él. Llevaba una pequeña tira en el tabique
superior, aparte de eso, su sonrisa y porte era el de siempre.
-¿Me
invitas a pasar o sueles recibir a tus visitantes en el pasillo?
Daniel
no recordaba haberle dicho que pasara, pero tampoco negarse ni muchos
menos pedirle que se fuera. Estaba impresionado por tenerle ahí,
eso si. Mientras que Jeremy miraba con cierto detenimiento el departamento,
casi podía pasar por el de un estudiante universitario, si no fuera
por que era más espacioso y tenía algunos detalles personales.
Pero recordaba que el suyo en Harvard era más de grande, y claro
con más comodidades.
-Algo…simple
tu departamento.
-¿También eres decorador de interiores en tus ratos libres?
Jeremy se rió por aquella observación, pero decidió
no molestarle con esos detalles. Que Daniel viviera en un departamento,
donde había libros por doquier y tenia un pizarrón de corcho
donde pagaba fotos, era su gusto.
-Aceptaría
un vaso con lo mismo que tú bebes, si no fuera por que lo tengo
contraindicado por los medicamentos.
-Agua quinada, entonces…..-se ofreció Daniel a servirla y
luego entregársela. No es que quisiera ser amable con aquel que
minutos antes le llamará simplón en sus gustos para decorar,
sino que anteriormente ya habían tenido una sesión de sexo,
lo cual podía catalogarlos de “íntimos” en algún
grado.
-si, por que no.
-No quiero ser rudo, pero… ¿Qué haces aquí?
-También estoy bien, gracias…..-le respondió Jeremy,
una vez que había curioseado en ese pizarrón de corcho,
donde encontró la evidencia de que no se había equivocado
al clasificar a Daniel. Era el adecuado. Se sentó en el primer
sillón que encontró.
-Supongo que “tropezaste con una puerta”
-jajajajaja. Una pared, es la explicación oficial.
-Hummmm, por mi esta bien. Aunque soy curioso. ¿Qué haces
aquí?
-La curiosidad es buena. Pues me dije… “Llamemos a Daniel
para preguntarle como ha estado su día”. Luego pasaba por
aquí…y me dije de nuevo… “mejor hay que darle
la sorpresa y pasar a verlo para preguntárselo…”. Y
aquí estoy…. ¿Cómo ha estado tu día?
-Bien. Pero te hubieras ahorrado le viaje.
-Digamos que retribuyó tu visita de hace días y me gustaría
no dejar pendientes contigo.
-No tenemos pendientes tú y yo.
-Yo diría que si…..el trato fue, pasar toda la noche juntos,
la primera vez que nos vimos.
-Ahhhh, ahora entiendo. Acabas de darte cuenta que follamos por un par
de horas y que no era lo mismo que “toda la noche”. ¡Que
considerado de tu parte!
-Si, soy algo así.
-¿Qué demonios quieres JC?
-Llámame Jeremy, esta bien para mí.
-¿Qué quieres?
-Que te devuelvan lo tuyo y así recuperar lo mió.
-¡¿De que demonios hablas?!
Jeremy
se levantó y contrario a lo que esperaba Daniel, no fue hacia él,
sino que fue hacia el pizarrón y tomó una de las foto, con
lo cual el reportero se levantó rápidamente, enfrentando
al abogado como pantera en celo y quitándole su propiedad, apartándole
con un firme empuje. La risa de Jeremy le hizo volver del trance en que
se puso al darse cuenta de que su secreto era compartido por alguien más.
-Lo
dicho, te tiene calado hasta los huesos. Lo entiendo. Comprendo lo que
se siente, cuando quieren dejarte.
-¡Tu no sabes nada, de nada!
-En eso te equivocas. Tu estas interesado en ese lindura llamada Sam,
que en este momento esta entrometiéndose en los pantalones del
hombre de mi interés.
-¿Leibtz….el abogado de la firma? –preguntó
Daniel después de unos largos segundos de atar cabos.
-El mismo. Lo quiero de vuelta.
-¿Y que tengo que ver yo en eso? ¿Por qué no vas
y le reclamas a Leibtz?
-Por que Joshua esta encaprichado.
-¿Y quieres que vaya a decirle lo mucho que sigues tú….encaprichado
con él?...-le respondió con sorna Daniel mientras buscaba
la botella de licor y se servia, para luego tener a Jeremy a un lado suyo
con el vaso, pidiendo que le agregara licor también.
-No, claro que no. Quiero que seduzcas de nuevo al chico, que los encuentre
en alguna situación comprometedora y con eso será suficiente….a
Joshua no le gusta compartir.
-¿Estas hablando en serio?
-Hazlo o seguro alguien mas se ofrece. Te sorprendería la cantidad
de actores de teatro que se ganan la vida fingiendo interesarse en alguien.
Aunque en el caso de Sam no resultara nada difícil el encargo.
-¡No te atrevas!
-¡Hazlo tu entonces, no te costará ningún trabajo
fingir nada! No es muy difícil el encargo y seguro estoy que lo
disfrutas.
-¿Por qué quieres entrometerte?
-Quiero a Joshua de vuelta.
-Que deje a Sam, no significa que volverá a ti.
-Eso déjalo de mi cuenta, tu solo saca a la zorrita de sus pantalones.
-¡No le llames así!
-Mientras este hurgando en mi propiedad, es una zorra.
Daniel
giró los ojos al vació, simplemente se sentía entre
la espada y la pared. Sonaba tan simple, era tan redituable la propuesta
y al final de cuentas el objetivo era válido. Resignarse a perder
a Sam era algo que aun no aceptaba del todo y por demás estaba
decir que Leibitz no era precisamente “santo de su devoción”.
Tenia cuentas pendientes con ese abogado que, a juicio suyo, era quien
había encandilado a Sam con su facha de ejecutivo de primera y
su aire prepotente.
Además
no tenia que fingir que le interesaba Sam. Aun lo adoraba.
-“En
el amor y en la guerra todo se vale”…..-le parafraseo Jeremy
muy cerca del oído, mientras deslizaba su mano por su pantalón,
subiendo, casi reptando.
Daniel
no le detuvo, le dejó llegar al centro mismo de su pierna, hurgar
entre su ropa, desabrochar el cinto y cuando el sonido del cierre de su
pantalón cesó, se encontró con que él también
buscaba ponerle las manos encima al abogado. Un beso, húmedo, que
casi lastimó sus labios cuando se hizo posesivo y le causo un corte,
con el cual compartió también su sangre.
El
resto, fue un sacrificio mas, dando su cuerpo a prenda, para terminar
de sellar su pacto.
-No vuelvas a llamarle zorra o yo si te romperé la cara…-dijo
Daniel una vez que separó su boca buscando tragar aire.
-…lo que digas…- Jeremy decidió que era mas entretenido
jalonearle la camisa y terminarle de desvestir que encontrar improperios
contra Sam. Después de todo Daniel resultaba doblemente satisfactorio,
no solo había aceptado sus condiciones para recuperar a Sam, sino
que además se dejaba envolver en sus caricias, haciéndole
bajar lentamente por su pecho y restregando un poco más sus caderas
en su cara.
Daniel
entendió el mensaje y se inclinó para bajarle el cierre
y liberar la hombría del fiscal. Decidió no pensar demasiado
el asunto, si se ponía hacerlo daría marcha atrás
y de momento también necesitaba llenarse el cuerpo de algo mas
que alcohol y reproches. Descubrió que Jeremy era bastante bucal
y no ahogó ningún grito, mientras disfrutaba la felación.
Aquello sin saberlo, incitó mas a Daniel que una vez que terminó
de descargarlo y dar la ultima lamida, se encargó de quitarle el
resto de la ropa, mientras lo conducía a su cama.
Hasta
ahí, terminó la docilidad de Jeremy, quien cambio posiciones
inmediatamente y separando rápidamente sus nalgas, lo penetró.
Algunas
personas no cambian sus hábitos.
Daniel
golpeaba el azulejo, mientras el agua terminaba de retirar el jabón
de su cuerpo y con ello buscaba limpiar no solo su cuerpo, sino un poco
su persona en general. No podía entender, completamente, como era
que Jeremy le seducía tan rápidamente, como lo consumía
y quemaba también, ese fuego interno que parecía devorarlo.
Era
un amante diestro, que se buscaba placer antes de darlo, pero que una
vez satisfecho, podía darse el lujo de brindar un poco. O por lo
menos, eso deseo creer Daniel. Jeremy lo embistió sin piedad, no
solo le satisfacía poseerlo, sino que lamió su cuello con
presteza, mientras acariciaba sus hombros y su pecho. Pensó que
terminaría detrás de él pero le sorprendió
cuando lo derribó, le giró y volvió a poseerlo de
frente, elevando sus piernas, haciendo el contacto mas profundo y teniendo
a su alcance su miembro para satisfacerlo.
El
periodista tuvo que admitir que esta ocasión, Jeremy se pulió
en los detalles, muy al contrario de la primera ocasión. Era como
si quisiera seducirlo, convencerlo de lo buen amante que era, de lo dedicado
y concentrado que era para dar placer. Le vio cerrar los ojos, dejarse
llevar por el placer al momento de verterse en su interior. Cuando se
recargó a su lado, seguía con los ojos cerrado, enfebrecido,
luego empezó a besarle el cuello y llamarle… “Josh”,
varias veces. Eso lo dejó mas que sorprendió, confuso, era
la palabra.
Cuando
Jeremy abrió los ojos, le sonrió por unos segundos, luego
se dejo caer exhausto a un lado. En ese momento Daniel entendió
que Jeremy no lo esta follando solamente, sino que pretendía creer
que le hacia el amor a Joshua en su cuerpo.
Daniel
podía entender entonces, las razones por las cuales Jeremy deseara
recobrar al rubio. Entendía ahora, que Jeremy haría cualquier
cosa por recobrarle, al igual que él lo haría por Sam. Ambos
estaban necesitados uno del otro. De alguna forma, Daniel creía
que implicarse en esa conjura era una forma de proteger a Sam, mientras
más alejado estuviera de esos dos abogados, mejor.
Como
fuera, ya había firmado el pacto, ahora solo quedaba empezar a
llevarlo a cabo. Se terminó de vestir y salio con rumbo a su trabajo.
La primera actividad que hizo fue localizar el archivo para enviárselo
a Sam a su correo corporativo. Cuando dio clic en “enviar correo”,
supo que no había vuelta atrás. Solo quería a Sam
en su vida de nuevo. “Pronto….se que pronto te veré”,
se dijo y luego continuo con su lista de pendientes.
Mientras,
en otra oficina.
El
trabajo parecía que se acumulaba sin ninguna consideración
sobre el escritorio de Joshua. Su secretaria hablaba y hablaba sobre cada
nuevo archivo que llevaba en sus manos y de aquellos que requerían
su atención inmediata. Pero Joshua no le prestaba ninguna atención
en esos minutos o fingía hacerlo, mientras su vista estaba puesta
en el ventanal, donde curioseaba a Sam que estaba entretenido con un archivo,
pero que jugaba distraídamente con su cabello y sonreía
juguetonamente. Evidentemente se encontraba mejor que el día anterior.
-El
sr. Morris llamó a primera hora, quiere que le devuelva la llamada….-prestó
atención entonces Joshua al escuchar ese nombre.
-¿Urgente?
-Dijo que si.
-¿Hablaba desde alguna comisaría?
-No…se escuchaba música de fondo, quizás su casa.
-Entonces no es urgente. Le llamaré en un par de horas. Dejé
los expedientes, empezaré con eso. Pero antes, café cargado….-indicándole
salir.
En
realidad, solo quería que lo dejara en paz por unos minutos, para
tomar el teléfono y marcar a uno de los despachos.
-¡…Hola,
te ves genial….! –le dijo cuando vio que tomó el auricular.
-Eres un fresco.
-Ven hasta acá, para protestar por ello….-colgó, al
tiempo que su secretaria llegaba con la taza de café.
-El sr. Morris en la línea y esta molesto.
-Ya somos dos….-indicándole pasarle la llamada.
-¡Quiero
saber que demonios fue eso de llamar a mi ex….! –Escuchó
Joshua detrás de la línea….-ha estado fastidiándome
desde ayer.
-Se requería información que ella debía proporcionar.
-¿Por qué no se me informó antes?
-Se estaba corroborado la validez de su información. Además
hasta donde se…es tu ex. No había motivo para solicitarle
la aprobación en esa entrevista.
-Ella me esta fastidiando ahora.
-La obligación de este buffet es hacer que el jurado no lo fastidie
a usted. En cuanto a su ex…..limite su contacto.
-Como si fuera fácil.
Joshua
rodó los ojos y colgó el teléfono unos segundos después.
Cuando levantó la vista, se encontró que Sam estaba en la
puerta, por lo cual le hizo pasar. Para evitar saltarle encima, tomó
la taza con café y daba pequeños sorbos mientras miraba
de arriba abajo a su angelito.
-¿Listo?....-le
preguntó una vez que le indicó sentarse.
-¿Para que…?
-Para tu show de mañana.
-Tenías que recórramelo tan temprano.
-Si. Soy tu jefe y es parte del trabajo que debo hacer: fastidiarte a
media mañana......-le guiñó el ojo, mientras miraba
la carita de fastidio que le dedicó.
-Estoy en eso.
-Bien, antes de la comida, quiero ver el avance y sobre que preguntas
vas enfocarte. Y no saldrás de aquí hasta que este terminado.
-¿Algo mas?...-intentando parecer fastidiado, pero sin estarlo
del todo.
-Soñé contigo en la madrugada….y me hubiera encantado
que estuvieras ahí, deseaba realmente tenerte en mis brazos.
Sam
se quedo sin habla, se ruborizó ante esa forma tan llana de ser
de Joshua, quien a la menor provocación se le insinuaba o le acorralaba
con sus palabras. Lo dicho era su demonio de ojos azules, que solo buscaba
hacerle caer en alguna tentación.
-Yo
también lo hice y fue muy placentero…..-se levantó
y salio con rumbo a su despacho, sabiendo que Joshua no le quitaba los
ojos de encima hasta que se desapareció entre la fila de escritorios.
Cuando
llegó a su despacho, se encontró con sus compañeros,
quienes ya empezaban con los trajines del día. Roland con su desayuno
consistente en donas, curioseaba un archivo, mientras que Smith presto
atención a la llegada del castaño.
-Estuve
revisando las cuentas bancarias de Jazmín....-refiriéndose
a la testigo de las fiscalia….-recibió en los últimos
meses dos entradas significativas.
-¿pagos por sus servicios o drogas?
-Pues no conozco a ninguna prostituta que empiece a cobrar diez grandes
y luego 25…-dijo Smith.
-Demasiado para ser un pago por drogas, es solo una vendedora hormiga….-comentó
Sam
-salvo que hubiera vendido toda su reserva…-mordisqueo la dona Roland,
mientras bebía café después.
-quizás, pero también coincide con altos retiros de las
cuentas de la ex de Morris.
-¿por las mismas cantidades?
-No exactas, pero cercanas, 12 y 27 grandes.
-Bueno, quizás también tenia que pagar a su peluquero en
esas mismas fechas….-se rió Roland.
-O pagar a sus operadores de video….-objeto el castaño, mientras
observaba en la pantalla de la PC, que tenía un nuevo correo electrónico
en su bandeja, miro el nombre del remitente y sonrió al pensar
que Daniel era muy diligente. Lo revisaría después. Luego
volvió a prestar atención a sus compañeros.
-Ese
servicio se pago con su tarjeta de crédito…. ¿no?
–escuchó de nuevo a Rolan.
-La edición de la cinta. Cualquier otra servicio, es paga extra….-respondió
Smith.
-Si, 2000 dólares por tiempo extra suena bien.
-Creo que ocupamos el listado de llamadas telefónicas de ambas,
ver si se comunicaban por ese medio. Seria otra forma de vincularlas…-dijo
Sam.
-Me encargó de eso.
-Bien, yo tengo que terminar un avance para presentárselo a…al
jefe…-dijo resignado Sam, acomodándose enfrente del monitor.
-jajajajjaa. No quiero desalentarte, pero púlete en eso, por que
si algo tiene Leibitz es que no se le va una y si no le gusta. Trabajaras
horas extras….-le sentencio Smith al salir.
-Ohhh, si. Desearas saltarle al cuello, antes de terminar el día…-terminó
de comerse, la dona, Rolan y luego salió también.
En
efecto, Sam pensaba saltarle al cuello a su jefe, cuando un par de horas
después lo tenía enfrente de él en la sala de trabajo.
Inicialmente esperaba que el escrito fuera suficiente, pero le aviso que
fuera a la sala, donde lo alcanzaría. Cerró la puerta y
le deslizó el archivo por la mesa.
-Bien,
lo leí. Ahora explícamelo….-Joshua se sentó
a un lado suyo, mientras bebía el tercer café del día.
-Pensé que seria después de comer.
-No saldremos a comer hasta que no este terminado. Mañana te presentaras
ante el jurado. ¿Lo haz olvidado?
-No, tú me lo recuerdas continuamente.
Joshua levantó la vista y le sonrió….-empieza, antes
de que te haga falta azúcar….-se sentó enfrente del
castaño.
-Gracioso….-rezongo aquel, pero abrió el archivo y empezaron
juntos a revisar cada una de las preguntas. Después de todo, era
trabajo y mañana seria un día importante para el caso. En
algunos momentos, miraba como el resto de la oficina se vaciaba en gran
parte por la hora de la comida, que se acercaba.
-Veo
que todavía siguen….-golpeo el ventanal Smith y entró
a la sala.
-Si, tardaremos un rato más.
-¿Les enviamos comida?
-Si, japonesa para mi…. ¿Sam?
-Que incluya una ración de carne y arroz.
-Bien, nos vemos entonces… ¡suerte! …-se despidió
Smith alcanzando a Rolan para irse.
Resignado
Sam se sirvió café y tomó una galleta, mientras volvía
a sentarse.
-…bien,
es importante que mantengas siempre contacto visual con los testigos y
recalques aquellos puntos que sean útiles al jurado.
-Si.
-….concéntrate en la respuestas del testigo, para cotejar
inmediatamente con las pruebas.
-lo sé….
Mientras
Sam devoraba lentamente la galleta, notó que Joshua estaba muy
concentrado en el expediente que tenia sobre la mesa, mientras hablaba
con él. En una fracción de segundo, giró su vista
hacia el ventanal, para darse cuenta que casi estaban solos, salvo la
recepcionista principal y uno que otro abogado que también empezaba
a recoger su saco o sus pertenencias para salir a comer. Volvió
la vista al tiempo que se encontró con la seria mirada de Joshua….
-…
¿me estas prestando atención?
-¡Claro que si!
-¿Qué fue lo último que dije?
-….”que deje a la testigo hablar libremente para conocer toda
su versión y luego ir desmembrando cada punto de su declaración…..”
Sam continúo mordisqueando la galleta y Joshua volvió sus
ojos al expediente.
Todo
fue en cámara lenta, casi sin pensarlo.
Sam
saco el pie de su zapato y lo acercó al primero tobillo disponible
de Joshua, quien al sentir que una extremidad le estaba subiendo lentamente
por su pierna, se calló de pronto, levantando la vista.
Se
encontró con la risita disimulada de Sam, quien terminaba la última
porción de la galleta y se lamía los dedos. Quien lo viera,
pensaría que era incapaz de romper un plato. Aunque claro, ahora
acariciaba su rodilla e iba subiendo lentamente por la entrepierna.
-….
¿Me decías? …-preguntó Sam, como si no se diera
cuenta de la perturbación que causo en Joshua, a quien aquel movimiento
le tomó totalmente por sorpresa. Era por lo general él,
quien acorralaba a Sam con sus palabras o alguna caricia. Pero ahora lo
tenia a escaso un metro, solo separado por una mesa, mientras ya su pie
se encontraba en la entrepierna, acariciando la tela de su pantalón
y haciendo pequeños círculos por arriba y por debajo de
su muslo.
Sonrió
al notar que Sam estaba disfrutando aquello, mientras se mordía
el labio inferior y bajaba la vista hacia algún punto del expediente
que seguro ni leía.
-…
¿me decías?...-volvió a preguntar Sam, al no tener
respuesta. Salvo que sentir su mano deteniendo su pie fuera una respuesta.
-…eso fue…no se supone…-Joshua cerró los ojos
unos segundos, respiró y volvió a enfocarlos sobre su acompañante….-que
“no demostraciones en horas de trabajo”….-mientras acariciaba
ese pie junto a su muslo.
-técnicamente “no es hora de trabajo”. Hace 20 minutos
inicio mi hora de comida….-Sam toqueteaba su expediente con el lapicero,
sonriendo al ver la cara de sorpresa del rubio.
Joshua
soltó entonces ese pie que detuviera y le dejó hurgar un
poco más. Solo un poco más, se dijo. También él
lo estaba disfrutando. Sentía una intensa descarga corriendo por
su baja espalda, producto de la sorpresa, el placer, la adrenalina de
estar en un lugar público a plena luz del día, en una de
las propias oficinas de trabajo, recibiendo una agradable e intima caricia
como esa, por su propio angelito.
Respiró
hondamente, para tranquilizarse y disfrutarlo. Entrecerró los ojos
por unos segundos.
-Soñé
contigo hoy temprano…-escuchó la voz de Sam, lenta, sin prisas
y abrió los ojos completamente, mientras tomaba su pie y lo llevaba
al centro mismo donde le estaba haciendo mas falta.
-Vamos a otro lugar y te cuento todo lo que soñé que te
hacia…-le respondió Joshua excitado.
Sam
sonrió, con los colores encendidos en la cara, encantado de haber
logrado ese arrebato y que Joshua se pusiera así a su lado. Iba
a responderle que la mesa era bastante sólida para sostenerlos
a los dos, cuando súbitamente bajo su pie.
-Creo
que tenemos compañía….-indicándole con la vista
hacia el ventanal.
-Maldición…-Joshua observó que tanto Rolan con Smith
regresaba y que se dirigían hacia ellos. Tomó una gran bocanada
de aire y se llevó la taza a los labios, dándose cuenta
que estaba vacía, volviendo a maldecir.
-Pensamos
en acompañarlos y han tenido suerte, nos han atendido rápidamente…-entró
sonriendo Rolan, sentándose a un lado de ellos y sacando recipientes
de una bolsa.
Joshua
se disculpó indicando que se lavaría las manos y le vieron
salir.
-¿Esta…en
sus días?...-preguntó Rolan.
-Algo voluble, si….-sonrió Sam mientras empezaba a pellizcar
el arroz.
Minutos
después, al regresar Joshua, los cuatros comían. Aunque
el rubio mantenía cierto hermetismo como era usual, de vez en cuando
miraba de soslayo a Sam, quien al sentirse observado empezó a lamer
los palillos lentamente, ante la mirada de recriminación del rubio,
por estarle torturando de esa manera. Seguía enfrente de él
y fue ahora el turno de Joshua de acariciar sus pantorrillas por debajo
de la mesa, enfrente de sus compañeros. Sam pegó un brinquito
y miró amenazadoramente a Joshua, quien fingía entretenerse
con un rollo de arroz.
El
pie de Joshua trepo rápidamente hasta la entrepierna.
-¿Alguien
quiere hielo? ….-se levantó rápidamente Sam, dándose
cuenta que no era una buena estrategia quedarse a ser estimulado de esa
manera.
-¿Caliente, Sam? ¿El arroz? ….-Joshua se rió
quedamente, ante la mirada curiosa de Smith, quien no recordaba haberle
visto reír por una broma. Rolan estaba demasiado entretenido remojando
un corte de su rollo de arroz para prestar atención. La comida
pasó sin más. Sam mantuvo una distancia prudente, pero cuando
sus compañeros se fueron, tenía que enfrentarse a Joshua
de nuevo.
-Vamos
a terminar esto….-le dijo volviendo al expediente, sentándose
a hora a un lado suyo.
-No quería importunarte…-empezó Sam.
-No lo hiciste. Me agradó. Pero si empiezas algo, debes terminarlo.
Recuérdalo.
-Era la idea…-Sam bajo la vista, sintiéndose pillado
Joshua
sonrió, mientras acariciaba la rodilla de Sam por debajo de la
mesa, por unos segundos. Luego respiró, la retiró y volvió
su atención al expediente.
-Revisemos
los últimos puntos, para que tengas la tarde libre.
Trabajaron
una hora más. Hasta que Joshua consultó su reloj y le avisó
que tenia una cita con un cliente. Que se verían al salir. Se levantó,
llevándose el expediente.
-Tengo
que ver a mi siquiatra…..-le dijo Sam, mientras tomaba su block
de notas.
Joshua
regresó sobre sus pasos, una vez que cerró la puerta. Se
sentó de nuevo, dejando el expediente sobre la mesa, cruzando las
piernas.
-Tienes
toda mi atención. ¿Qué es eso, de que vas con tu
siquiatra?
-Es una visita de rutina. Todos ocupamos un siquiatra de vez en cuando.
¿No?
-Explícamelo. Tengo tiempo, todo el tiempo que necesites para eso.
Sam sonrió, pero luego al ver la cara seria de Joshua, supo que
no estaba para bromas.
-Desde
que llegue a la ciudad, visitó mensualmente a un siquiatra.
-¿Por qué motivo?
-Creo que habrás notado lo peculiar que soy.
- ¿……?
-¡Soy hermafrodita y hay ocasiones en que exactamente esa peculiaridad
me enloquece!
-Ya. Así que tu siquiatra te ayuda a…..
-A definir mí genero….-una pequeña mentira, dentro
de una gran verdad.
-Solo para dejármelo claro…. ¿Cuál es?
-¿tu que crees? ….-le respondió tajante.
-Cualquiera que quieras ser, estará bien para mi. Pero de preferencia
me gusta que sea hombre.
-¿Estas seguro?
Joshua
se levantó, tomando el expediente.
-Esta
conversación es de carácter personal y hay otros lugares
donde llevarla acabo.
-Bien.
-Te acompañaré a tu consulta. Así que no te vayas
antes.
…….“Bonito
enredo… ¿ahora como vas a salir de ésta, Sam?”
–se preguntaba una y otra vez el castaño, ante la idea de
que Joshua se enterará de sus planes de operación, por boca
de la persona menos adecuada, su siquiatra.
Intentó
darse un poco de paz. Ya encontraría la solución, por lo
que el resto de la tarde, se pasó revisando los informes forenses
del caso, quería estar seguro que tenia todos los detalles anotados.
Trabajó un rato mas en eso, luego, revisó sus correos electrónicos
y desplegó el que le enviará Daniel sobre las reuniones
de grupo de transexuales. Sesionaban los martes y los viernes, así
que podía ir posiblemente ese viernes o hasta la próxima
semana. Pero debía confirmar la cita, así que llamó
a los teléfonos que estaban anotados. Reservó para el día
siguiente una previa cita con el facultativo y conocer a detalle el programa.
Necesitaba saber si realmente valía la pena asistir a ellas.
Un
timbre en su teléfono, le hizo levantarlo y Joshua le indicaba
que lo esperaría abajo para irse juntos. Bajó minutos después
y encontró a Joshua disfrutando de su cigarrillo, el cual arrojó
al suelo y le abrió la portezuela.
Una
vez dentro del auto, Sam hizo el primer movimiento. Contraatacó.
Se abalanzo suavemente contra Joshua para besarlo. Necesitaba urgentemente
su boca, había jugueteado demasiado en la comida, excitándolo
a igual modo. Joshua tomó su cara y luego enredó sus dedos
en su cabello, aceptando la caricia, disfrutando igualmente esos momentos
de intimidad. Lo había estado deseando desde que lo envió
en la mañana, jugueteando con su cabello, luego mas cuando lo excitó
acariciándole las piernas y casi de derrite, cuando le vio lamer
los palillos. Ese chico había encontrado la forma de hacerle perder
la razón.
-Me
enloqueces, Sam…..-mordisqueando suavemente su labio inferior.
-…lo ves, todos ocupamos un siquiatra de vez en vez….-se apartó,
mientras ponía su cinturón y miraba Joshua se concentraba
en quitarle las manos de encima.
-Bien, vamos a conocer a tu siquiatra.
-No dije que tendríamos consulta grupal.
-¿Por qué pienso que hay algo que no quieres decirme?
-¿Por que tengo yo la idea, de que piensas que no voy a consulta?
-No evadas una pregunta con otra….tu siquiatra debe treparse por
las paredes después de cada sesión contigo, si haces eso
de continuo.
-¿Eso que significa exactamente?
Era
por demás darle vuelta, así que recibió un beso como
respuesta y Joshua se concentró en el camino, mientras notaba que
Sam ponía su mano en su rodilla, casi sin darse cuenta.
Llegaron
al edificio minutos mas tarde. Joshua reconoció el inmueble, por
que anteriormente lo había dejado en la puerta. Ambos subieron
por el elevador, mientras Sam se pegó a la pared, tamborileando
con los dedos. Joshua notó el nerviosismo, pero se abstuvo de hacer
algún comentario, ya que estaban acompañados por otras personas.
La
recepcionista despegó su vista del escritorio, de donde hojeaba
una revista de modas. Usualmente no reparaba mucho en los pacientes, pero
la llegada de los dos abogados le hizo acomodarse el cabello y sonreír
abiertamente. Ya antes había visto a Sam y le parecía “lindo”,
pero cuando vio a Joshua, entonces se sintió húmeda, literalmente.
Ese era el tipo de hombres que le gustaba. Les vio sentarse, uno enfrente
del otro, sin decir casi nada.
-La
doctora le recibirá, ahora. Sr. Dickens…- Sam asintió
y traspasó la puerta para su consulta.
-¿Puedo
ofrecerle algo? ….-sonrió con cierto descaro al abogado que
tenia una agenda electrónica en su mano.
-Una área no fumadores.
-No. No esta permitido…-seguía sonriendo.
-Lo imagine….-y se volvió a lo suyo.
“Idiota”….pensó
la recepcionista, después de un rato, en el cual el abogado no
se dignaba ni a verla. En realidad, Joshua quizás estaba muy entretenido
organizando su agenda, pero de vez en cuando miraba hacia la puerta donde
Sam se había dirigido.
La
doctora miraba tranquilamente a su paciente.
-…he
considerado mucho su caso y creo sinceramente que debe posponer su operación.
-¡¿Qué?! ¿En que basa eso?
-Tranquilícese Sam. Véalo objetivamente. Aun no esta preparado
para dar ese paso.
-¡No sé como ha llegado a ese dictamen, realmente no lo sé…!.-Sam
estaba visiblemente contrariado por aquella negativa de su siquiatra a
firmar el pase para su operación.
-Creo que en verdad Sam, que usted me dice las cosas que quiero escuchar
y que se auto inflinge un castigo con esa operación.
-¿auto infligirme?
-Intenta creer que con una operación, todo será perfecto.
Que la solución a sus problemas terminaran ahí.
-¡Usted no lo entiende! No es solo una operación estética,
la requiero para balancear mi sistema hormonal. Lo dicen mis análisis.
-Si, ya estoy enterada. Pero puede esperar un poco mas, hasta que tome
real consciencia del paso que va a dar.
-¿De cuanto tiempo estamos hablando?
-3 a 6 meses. Cuando usted encuentre un balance adecuado de sus emociones
y se conecte adecuadamente con ellas.
-Disculpe, pero ¿de que demonios habla?
-Su ira Sam, esta mal encausada. Quiere atormentar a su cuerpo, por negarle
ser lo que usted llama normal.
-Cielo, creí que yo deliraba.
-No, no. Usted necesita una terapia. Deberíamos vernos una vez
por semana y no cada mes. Así, se prolonga más, la brusquedad
de sus objetivos.
Sam
se tapó la cara con ambas manos, no creyendo lo que estaba escuchando….”esperar
tres meses mas o seis….no, no…”
-¡No
puedo esperar mas! Solicitaré un nuevo diagnostico, a un externo.
-Eso solo incrementaría el tiempo de respuesta. Y no es la solución,
Sam.
-¿Cuál es su problema conmigo?
-Ninguno ¿Por qué piensa usted que tendría alguno?
-He sido sincero en cuanto a mis emociones y mis necesidades. Se lo que
quiero y se como voy a lograrlo.
-No es del todo sincero.
-¿En que se basa, para decir eso?
-Usted dijo que no tenía ningún tipo de relación
y que era debido a su “anormalidad”
-Si, eso dije.
-Pero luego dijo, que era homosexual y que estaba plenamente definido
en su género.
-Si recuerdo que lo dije. Y es cierto.
-¿Cómo esta seguro de ello?
-¿De que exactamente?
-¿De que quiere ser hombre? ¿Por qué no mujer? ¿Por
qué no ambos?
-¡ ¿Por qué busca confundirme?!
-No busco tal. Al contrario, quiero que se de tiempo a buscar una relación,
a buscar ser aceptado como es, y luego definir una operación.
-Veamos si le entiendo…. ¿si tengo una relación con
alguien, puede tener el permiso para mi operación?
-Una relación real, funcional, de alguien que este enterado de
su condición. Así usted podrá tomar esa decisión
con plena confianza.
-Si yo le compruebo que tengo una relación….
-estable y funcional….
-usted firma mi pase…
-Firmaría sin chistar
-Sin más consultas ni prorrogas.
-Exactamente.
-Eso suena bien.
-¡Lo ve, ocupa una motivación positiva!
Sam
giró la cabeza, intentando disipar la imagen de arrojarle el pisapapeles
y dejarla noqueada.
-Bien,
déme un minuto.
-¿para…?
-Voy a presentarle a mi pareja.
Sam abrió la puerta y entre otras personas sentadas, Joshua seguía
con la mirada en su agenda, de donde la retiró cuando escucho su
nombre.
-¿Puedes
venir?
La
doctora se sirvió, lo que parecía un té aromático,
mientras observa que nueva ocurrencia tendría Sam para ella. Ese
chico siempre la sorprendía con sus habilidades argumentativas,
no por nada era abogado, pero en esta ocasión ella quería
dejar claro, que aun no lo encontraba preparado para dar ese paso de cambio
de sexo definitivo.
Pero
lo que no esperaba era ver cruzar por la puerta a otro hombre, mucho menos
del porte de Joshua, ejecutivo a primera vista, con el físico para
hacer voltear a cualquiera y con la mira azulada mas arrogante que el
cielo mismo.
-¿Qué
sucede? …-preguntó una vez que estuvo dentro, ante la mirada
de sorpresa de la doctora y la casi triunfal de Sam.
-¿Podrías decirle a la doctora….que tipo de relación
tenemos tu y yo?
Joshua
volteó a ver a Sam, como si le hubiera preguntado cual seria el
pronóstico del clima para esa noche en Río de Janeiro...
-¿Disculpa?
-Solo díselo…dile que somos tu y yo.
-¿De que hablas?....-Joshua no podía entender por que tenia
que hablar de un asunto tan privado y personal con su siquiatra y mucho
menos por que tenia hacerlo de esa manera.
-Sam,
esto no tiene sentido…-inicio la doctora.
-Joshua, ella es mi siquiatra. Cualquier cosa que se diga en este lugar….esta
contemplado dentro de los derechos de “confidencialidad medico-paciente”.
Solo dile, que somos tu y yo.
-Evidentemente, son compañeros de trabajo, eso es obvio…-dijo
ella.
Joshua
se desabrocho el saco y luego tomó la mano de Sam, ante la mirada
de sorpresa de la siquiatra.
-Sam
y yo…somos novios y amantes.
La
cara de total sorpresa de la siquiatra, hizo a Sam reír, en frente
suyo.
-¿Es
eso cierto?...-intentó ella recomponerse.
A
lo que Joshua sujetó la barbilla de Sam, para luego acercar el
resto de su cara y besarlo en los labios, introduciendo lentamente la
lengua. Sam aceptó la caricia y se colgó a sus hombros,
disfrutando el placer de esa lengua que curioseaba dentro de la suya.
Se separó sonriendo, agradecido por la demostración pública
y por la entrega con la cual le era dado el voto de aceptación
de su relación.
Cuando
volteó a ver a su siquiatra, ella aun seguía anonadada.
No por que las relaciones homosexuales le sorprendieran, sino por que
había sido pillada en total confusión.
-Tenemos
una relación estable y funcional. Ahora, mi carta, doctora.
-Creo que necesitamos….
-Usted dijo “que firmaría sin chistar”
Y
firmó, ante la mirada sorprendida de Joshua que no entendía
que sucedía exactamente, pero que prefirió esperar hasta
salir de ahí para averiguarlo.
-Doctora,
un placer…-cuando guardó su pase en su saco, seguido por
Joshua. Ambos caminaban tomados de la mano, casi sin darse cuenta, como
si fuera muy natural que dos hombres fueran así. Subieron a un
ascensor abarrotado, aun con las manos entrelazadas, con las miradas puestas
en ellos, pero curiosamente no parecían notarlo.
Joshua
miraba a Sam arrobado, sin poderle quitar la vista de encima; con lo cual
hizo que el castaño hiciera lo mismo, reflejándose en sus
ojos y pasando su mano libre por su cuello, mientras pegaba su cara a
su pecho. Joshua olió su cabello, donde dejo un beso.
La
niña que iba a un lado de una mujer mayor, sonrió, aplaudiendo
y dando saltitos de contento. La mujer buscaba hacerla parar, mientras
Sam se retiraba un poco de Joshua al darse cuenta del lugar donde estaba
y la forma en que los miraban.
Sin
embargo Joshua, en total aplomo hizo pasar su brazo por su espalda, hasta
tocar su hombro y haciéndole recargarse sobre su pecho.
El
resto de los espectadores tuvieron que tragarse la sorpresa, la confusión
y todas las ideas que les cruzaron, ante la mirada de pocos amigos que
ese rubio les dedicaba. Mientras que Sam, bajo la vista al suelo, para
encontrarla luego en la chiquilla que le sonreía y le saludaba
con su manita. Cosa que continúo haciendo hasta que salieron del
ascensor.
Aun
ahora, algunos niños pueden ver Ángeles, de vez en vez.
Ambos
abogados subieron al auto, mientras Sam lamía un cono de helado
que había comprado al salir del edificio. Todo ante la mirada sorprendida
de Joshua, quien encontraba ese antojo demasiado raro.
-Eso te quitará el hambre.
-No lo creo…. ¿quieres?
-No, realmente no. ¿Vas a decirme que fue lo que sucedió
allá arriba?
-Hummm, ha trasladado mi expediente…ahora tendré un par de
consultas grupales.
-Sigo confundido.
-Asistiré con un grupo de transexuales….-Sam estaba sorprendido
de la forma en la que palabras iban saliendo de su boca, entretejiendo
la verdad con algo mas…..-así mi adaptación será
mas rápida y confiable y no tendré que seguir pagando las
consultas individuales.
Joshua
ajustó su cinturón, luego miraba por el espejo y giraba
el encendido. Decidió prestar atención al tráfico
en vez de decirle a Sam que era muy malo para mentir. Pero no quería
desencadenar una tormenta en un vaso de agua. Cuando Sam estuviera preparado
se lo diría.
Como
era costumbre, Sam arrojó las llaves sobre la mesita de la entrada,
mientras Joshua hurgaba en su refrigerador para preparar la cena.
-¿puedo
preguntar por que te gusta mi cocina?...-se sentó en frente suyo
viéndolo sacar verduras.
-En realidad, a tu cocina le hacen falta muchos implementos, pero en general
me gusta cocinar. Es relajante.
-¿En serio?
-¿Quieres cenar o no?
-Esta bien, era solo una observación….-e iba dejarle en la
cocina cuando Joshua le alcanzó por el cinturón.
-Pon la mesa…-le rozó la mejilla y volvió a lo suyo.
No
bien habían terminado de lavar platos y colaban café, cuando
Joshua lo abrazo por la espalda a Sam, besando ahora su cuello y restregando
su caderas lentamente a la suyas.
-No,
no, no….aun no termina mi ciclo y mañana tenemos muchos trabajo…-se
alejó un poco Sam, pero no lo suficiente para que Joshua volviera
a sujetarle, mientras buscaba besarle.
-Empezaste algo hoy antes de comer, ahora vas a terminarlo…fuiste
“un chico malo”, al estar seduciéndome así,
en plena sala de juntas.
-Ohhh, pero seguro te relajaste.
-No lo suficiente...ven….
Le
sujetaba la cintura, empujándole para ir a su recamara.
-…Joshua,
tenemos trabajo…-intentaba en vano separarse. En realidad también
él lo necesitaba.
-…no traigas a colación trabajo, a otro con ese cuento….-besaba
su cuello, dando besos entrecortados entre su barbilla y su mejilla. Buscando
incitarle como recordaba que lo había hecho en su sueño
esa mañana.
Pero
el sonido de teléfono hizo que ambos dieran un respingo.
-No
contestes, deja….-le suplicaba.
Lo
hubiese hecho, de no ser por que ahora su celular también sonaba
insistentemente. Sam se apartó un poco para revisar quien era,
mientras que una nueva llamada entro a su teléfono, cesó
y de nuevo el celular volvió a timbrar.
-Parece
que te quieren encontrar.
-No reconozco este número telefónico y es el mismo en ambos
teléfonos.
Un
tercer timbrazo en el celular hizo que Sam diera entrada a la llamada.
-¡Vaya
al fin….espero no haber interrumpido nada!
-¡¿Por qué llamas a este número?! …-
Sam casi gritó, cuando reconoció la voz detrás del
teléfono.
-Solo pásame a Joshua y ni te canses en negar que esta ahí.
-¡Realmente eres un patán, ¿lo sabias?!
-Soy el fiscal de distrito y puedo ser muchas cosas más. Así
que pon al teléfono a Joshua o iré a tocar la puerta y solo
tardaré unos minutos.
Joshua
dejó la taza y fue al encuentro de Sam quien caminaba en círculos
con su celular, respondiendo esa llamada.
-¿Con
quien hablas?
-¡Con el fiscal de distrito o mejor dicho tu ex novio! …-arrojándole
el teléfono y dejándolo ahí.
Joshua
lo atrapó en vuelo y tan rápido como se recuperó
de la sorpresa, volcó todo tu malestar en responder.
-¿Qué
demonios haces?
-¡Hola, sabia que te encontraría!
-¡¿Por qué te pasas de idiota eh?!
-La llamada es de trabajo, así que al grano….la fiscalia
quiero proponer a tu cliente un trato, antes de que se presente mañana
a declarar el resto de los testigos.
-¿Qué pretendes con eso? ¿Tan desesperado estas?
-Tu cliente tiene derecho a escuchar la proposición. Mañana,
una hora antes del juicio. Llega temprano, me encantará verte.
Que duermas bien.
-¡Púdrete!
Joshua
cerró el celular y buscó con la mirada a Sam, quien se encontraba
en el sillón, arremolinado, sujetando un cojín, fingiendo
ver el televisor.
-La
fiscalia quiere hacer un trato….-empezó el rubio, sentándose
aun lado suyo.
-Bien.
-No se como consiguió…..
-Como fuera, ya los tiene….-Sam seguía sin apartar la vista,
visiblemente molestó…..-Te veo mañana….-le dijo
después de unos minutos de ignorarlo.
-¿Crees que aun tenemos algo que ver?
-Estoy cansado, Joshua, no….-pero el rubio no se dejó amilanar
y le retiró el cojín de las manos.
-No hay nada entre él y yo. No desde hace años y no entiendo
por que ahora, se ha propuesto fastidiar.
-Pues se le da muy bien.
-Mírame….-hizo girar su cara para que lo viese de frente….-
Te amo, Sam. ¿Qué necesito para probártelo?
Sam
iba a decirle que se fuera, que lo dejara en paz. Pero luego recordó
que eran pareja, que le daba muestra de ello una y otra vez. Entrar en
el juego que Jeremy pretendía hacerles caer era permitirle separarles.
-Nada….ya
que se amas. Ven…-se arremolinó en su pecho y permanecieron
ahí, abrazados, reconfortándose uno al otro.
Una
hora después, Jeremy se alejó de ahí, molestó,
cansado de esperar de que el rubio no saliera, después de lo que
él pensaba seria una pelea entre el joven abogado y Joshua.
Aunque
hubiese esperado más, Joshua esa noche no salio de ahí,
sino que durmió de nueva cuenta entre los brazos de su ángel,
buscando aplacar al demonio que buscaba consumirlo dentro y fuera de él.
Sam lo atrapó en sus brazos, una vez que lo llevó a su lecho,
donde buscaba aplacar, ya no sus miedos, ni sus dudas, sino el fuego interno
que sintió dentro de Joshua y parecía que podría
consumirlo todo, hasta el mismo si no prestaba atención. Por esa
noche lo contendría y buscaría hacerlo una y otra vez. De
eso se trataba el amor.
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