Clasificación: PG-17
Pareja (s): Simples desconocidos.
Avisos: Relaciones intersexuales.

 

 

“…….No es posible hablar de cambio de sexo, sino sólo de adecuar el emplazamiento social de una persona a su auténtica realidad psicológica, juegan en este caso principios que hacen a la intimidad sexual y a la discriminación. Todo ello siempre que esté respaldado por peritaciones clínicas y psicológicas teniendo en cuenta la irreversibilidad de la situación…… “[Goldenberg, 2 ]


18. Eres sublime.

La gente en las grandes ciudades casi se acostumbra a todo, siendo indiferentes a la mayoría de los eventos que suceden a su alrededor. Por lo menos eso pretenden creer. En realidad estan atentos a cuando nuevo cambio se presenta a su alrededor y aun cuando no interfieran directamente, los eventos peculiares no les son del todo ajenos.

Algunas miradas voltearon hacia la pareja de hombres que se abrazaban en la calle, sumidos en el embeleso de su contacto, sin preocuparse por el resto de las miradas; aun entre quienes les vieron, algunos sonrieron complacidos por la dulce excitación, aunque no faltaron aquellos que pensaron que el espectáculo estaba fuera de lugar. Y algunos mas, deseaban fervientemente ser alguno de ellos y estar en la misma posición.

Uno de esos últimos, era Daniel quien miraba por el ventanal hacia la calle, como alguien besaba aquellos labios que él tanto deseaba devorar. Ese “alguien”, sujetaba suavemente por la cintura a Sam y se entregaba con empeño a la tarea de saborear esa boca, que hasta ahora le estaba negada.

Parecía como si la vida de encargará de hacerle llegar siempre tarde a la vida de Sam y mantenerlo un paso detrás suyo; en esta ocasión observándole, pero no pudiendo tenerle completamente a su lado. Solo eran amigos, y maldita la cosa si se conformaba con eso.

Su malestar terminó por manifestarse físicamente en un manotazo contra la pared de cristal cuando vio, como al final, Sam se iba con el otro abogado, quien le llevaba con la mano entrelazada a un lado suyo, mientras algo le susurraba.

“Cuando creemos que somos los únicos espectadores de un suceso, es por que seguramente no vemos a detalle a nuestro alrededor, por estar tan ensimismados en nuestras vidas”

Paul StClair pretendía alcanzar a Daniel en el recibidor antes de salir, con la firme idea de invitarle un trago con cualquier pretexto. Al encontrarlo, se detuvo unos pasos detrás de él, quien se encontraba en ese momento observando por el ventanal y por la curiosidad de saber que era lo que le llamaba la atención al reportero, giró la vista hacia el mismo lugar. Reconoció entre el gentío a su recién consultado, quien se encontraba en los brazos de quien seguro seria su pareja. También se dio cuenta de la forma en la cual Daniel reaccionaba ante aquello, apretando su puño y luego impactándolo, en total furia contenida. Le vio intentar controlarse, unos segundos después, al bajar la cabeza y respirar un par de veces.

Ante esa imagen, el terapeuta decidió dejarle ir, una vez más.

Tampoco esa noche, había sido el momento adecuado para acercarse a él. Pero ahora conocía el nombre del objeto del deseo de Daniel. Aunque no sabia, si eso le serviría para llegar al reportero. Quien en todo ese tiempo de conocerse, únicamente habían intercambiados asuntos de trabajo sin haber logrado llegar a nada mas. Paul había llegado a pensar que quizás Daniel era hetero. No le conocía ninguna relación y el que ahora manifestará un interés por Sam, parecía abrir un pequeño hueco, que podría llegar a ser una cuña para adentrarse en el resguardado corazón del reportero.

Pero no seria nada fácil, lo cual no era ninguna novedad para Paul. La mayoría de las cosas que había deseado intensamente, no eran ni fáciles, ni simples, por lo cual ahora tampoco pretendía desistir. Encontraba a Daniel, no solo atractivo, sino fascinante y el hecho de que no hubiera recibido ninguna tipo de atención de su parte, incrementaba la sensación de un “dulce rechazo”, que en su caso resultaba altamente motivante.


Otros en cambio, ya se encontraban sumidos en el tráfico.

-¿Aun tendrás hambre después de comer eso?....-Joshua le pasaba un par de dedos por los labios de Sam para tomar un poco de helado y llevarlo a su propia boca. Encontraba fascinante la forma en que el castaño lamía el cono de nieve y los pucheros que hacia, entretenido en esa labor.
-Claro….algo ligero, supongo.
-¿A que llamas ligero?
-A lo que encuentres en mi refrigerador.
-Ahhhh, no. No iremos hasta tu departamento a cocinar. Queda mas cerca mi casa. Puedes quedarte….a dormir…-le dijo como sin darle mucha importancia al hecho, mirándole de reojo para ver su reacción.
-¡Que casualidad!
-Te haré lo que quieras de cenar.
-Compremos una pizza y no te metas en problemas.
-¿Te quedaras a dormir, verdad?.....-preguntó ansioso el ojiazul.

Ante la sonrisa de asentimiento, Joshua no tuvo mas remedio que probar el sabor de la nieve, directamente de la boca de Sam, quien se la ofreciera una vez mas, como preámbulo a lo que pasaría mas tarde.

Sam se estremeció un poco al llegar, recordando la última noche que estuvo ahí, después del concierto, donde no solo se había atrevido a ir de “lolita”, sino que además, habían tenido sexo oral en plena pista de baile. Ese recuerdo le ruborizó, mientras sentía un cosquilleo por toda la piel y se restregó los brazos.

-¿Tienes frió? Pondré la chimenea, la sala es algo fría…..-le dijo Joshua al notarlo, al tiempo que dejaba su portafolio a un lado de su cubre todo.
-No…no demasiado.
-Acompáñame…..-le tomó de una mano y lo llevó a la cocina.
-¿No ibas a pedir una pizza?....-le preguntó el castaño mientras veía que empezaba a sacar quesos del refrigerador.
-No, nunca dije eso…..-encendiendo y programando el horno, luego de poner los últimos ingredientes sobre una masa rápidamente extendida y condimentada.

Sam lo miraba fascinado, dándose cuenta que en verdad Joshua disfrutaba la cocina y en los minutos en los cuales se dedicó a preparar una pizza casera, sonreía casi sin darse cuenta, dándole una expresión dulce y relajada, con lo cual su mirada se intensificaba y el azul de sus ojos adquiría un brillo peculiar. Joshua se sentía observado y cuando se secó las manos, luego de cerrar el horno, fue directo hacia Sam, quien se encontraba sentado enfrente de él.

-¿Qué tanto ves?
-Lo mucho que disfrutas esto.
-En realidad, lo disfruto por que estas conmigo. Es aburrido hacerlo para uno solo….-le rozó la nariz….- ¿Qué te ofrezco de beber? No me digas que “solo agua”.
-Aun trabajamos mañana y tenemos que….
-shhhhhh, nada de trabajo…-le puso unos dedos en los labios, los cuales luego fueron humedecidos con un trémulo beso por parte de Sam y no dijo mas, mientras veía que Joshua descorchaba una botella y luego servia en un par de copas…..-es un vino suave, de baja graduación….te gustará.
-No debo….
-Solo una. Anda....-se la entregó y le sonrió, cuando el castaño la sujetó…-además, tenemos que brindar, por tu desempeñó en la corte hoy.

Era un brindis sorpresivo, pero igualmente emotivo para Sam, quien bebió un trago, luego de pensarlo un poco. Era totalmente cierto, había hecho un buen trabajo y merecía darse el crédito por ello. Mientras esperaban la cena, Joshua le llevó a la sala, donde se sentaron uno al lado del otro, sin despegar sus manos.

-¿Vas a decirme como te fue….en tu consulta?
-Bien. No fue propiamente una consulta, sino la revisión de mi expediente. El terapeuta fue….genial. Me agrado….-dijo sonriendo….-nada que ver con la anterior.
-¿Tan mala siquiatra era?
-No, no tanto eso, sino su insufrible aire de superioridad.
-jajajajaja, todos los siquiatras tienen ese mismo “patrón” de fabricación.
-Es posible, pero esa tipa era…un fastidio. Paul en cambio….
-¿Paul?.....-dijo con cierto tono de sarcasmo….-una sesión y ya le llamas por su nombre de pila.
-Deberías conocerlo, es todo un personaje.
-Ahhhh. No. Salvo que sea estrictamente necesario. Los siquiatras y yo….no congeniamos.
-¿Cuestión de egos…? –le dijo arrojándole un cojin.
-La mayoría son “freudianos” y piensan que todo tiene connotación sexual.
-Somos seres sexuales….eso es comprensible.
-Eso lo sé, pero que crean que todos mis problemas son por fijaciones por el “pecho de mi madre”…..raya en algo demasiado simplista.
- ¡Seguro! Tu fijación con faldas y parafernalias es…..más complejo.
-jjajajajajajaj. Una dulce fijación, por cierto….-acariciando los muslos de Sam por encima del pantalón…..-a ti te quedan, increíbles.
-Aun sigo sorprendido de que me hallas convencido de usar una….-le retuvo la mano, antes de que rodeara su entrepierna, buscando algo mas.
-Fue para realizar una fantasía, que disfrute mucho. Mas por que nunca antes….la había confesado.
-¿Nunca antes? …-dijo Sam, mientras daba otro trago a su copa, mirando a través del cristal la expresión de Joshua.
-No. Nunca antes. Con….él….-refiriéndose a Jeremy, pero negándose a pronunciar su nombre, frente al castaño…..-nunca le confié eso. Pensé que se reiría de mi y que….perdería su respeto. Además él, nunca….se prestaría para eso.
-¿Le amabas?....-preguntó a rajatabla Sam, al ver como Joshua mantuvo silencio por unos segundos.

Joshua dejó la copa en la mesita y enfrentó la mirada de Sam. Esa misma pregunta se había hecho una y otra vez. No solo ese día, sino tiempo atrás, cuando el dolor por la súbita separación le hizo cuestionarse muchas cosas.

-Lo hice….pero recogí las piezas de mi alma, una vez que se casó. Y di por concluida esa etapa, en mi vida. Todo lo que ahora sucede, me ha confundido. Su súbito interés, la decisión de…divorciarse.
-…. ¿si te pidiera volver….?
-¡Le diría que NO! ….-Joshua no le permitió ni terminar de formular la pregunta. También se había estado haciendo la misma pregunta, en las ultimas horas y la respuesta era que “no volvería a los brazos de Jeremy”……-como lo he estado haciéndolo en los últimos cuatros años. Menos ahora. ¿Sabes por que? ¡Por que te amó a ti, Sam! Es contigo con quien quiero compartir el resto de mi vida.

El brillo que se reflejó en los ojos avellana del joven abogado, se unió a la enorme sonrisa con la cual Joshua comprendió que había dado con la respuesta correcta. Retiró la copa de las manos de Sam, para luego atraparlo en sus brazos, atrayéndolo hacia su cuerpo. El espacio entre ellos se redujo hasta los escasos centímetros de tela de sus ropas. Como si hubiera sido una indicación especifica el atacar el cuello semi expuesto de Joshua, el castaño se dedicó a lamerlo, como minutos antes lo había hecho con un cono de nieve, dando largas lengüetazas y besos entrecortados. El encuentro furtivo que habían tenido en la sala de archivo a media tarde, había dejado a Sam ansioso, anhelante y bastante excitado.

Si a eso se unía los días sin sexo, forzado por la menstruación y tener las manos de Joshua acariciando sus nalgas en ese momento, mientras él restregaba sus caderas sobre las del rubio, fueron detonante suficiente para mandar a volar la cena. La única lucidez que Joshua tuvo fue pedirle que fueran a su recámara, mientras que ya le había sacado la corbata, jaloneado la camisa fuera del pantalón, hurgaba entre el cinto y el cierre. La mejor respuesta que escuchó fue un “vamos”, mientras le tomaban de la mano para ayudarle a levantar. El resto del camino, iban comiéndose a besos, jalándose la ropa, arrojando los zapatos y el resto fue retirado sin demasiado preámbulo.

-¿Puedo?...-alcanzó a formular la pregunta Joshua, recordando que días atrás, Sam menstruaba, mientras subía sus dedos por las largas piernas de Sam, buscando rodearlas.
-…si…-ronroneó aquel más que excitado al sentir las tibias manos de su amante sobre su piel, que estaba igualmente ansiosa de sus caricias y sus besos.

Uno de los muchos lugares que Sam memorizó de esa recamara, fue el de la cajonera a un lado, donde buscó ansioso un tubo con gel, que recordó acomodar ahí, noches atrás. La mirada de sorpresa de Joshua ante eso fue evidente, pero le retiró el tubo, ya que buscaba antes acomodarse dentro de su húmeda entrada, donde tenia pensado lubricarse. Encontraba que dicho lugar de la anatomía de Sam, le era peculiarmente excitante. Era estrecha, húmeda y cuando el propietario apretaba sus músculos internos sobre su miembro era deliciosa. Lo mejor para ponerlo a punto para la siguiente estrechez.

Sam, consciente o no, evitaba a toda costa que el miembro de Joshua entrará dentro de su vágina; sentía rozar su duro miembro contra sus vellos y sus testículos, buscando acomodarse y en un descuido, mientras introducía su lengua dentro de su boca, estimulándolo, intercambio posiciones quedando encima suyo y terminó por acomodarse en arcadas sobre sus caderas. Joshua se dejó hacer. Disfrutando tenerlo excitado, ansioso y dominante; por lo cual dejó caer la cabeza hacia atrás, mientras sentía los labios húmedos de Sam sobre sus pezones y sus manos acariciándole, mientras él continuaba estimulándole con el balanceo de sus caderas. Lo que no previó fue que el chico encontrará de nuevo el tubo de gel, con el cual chorreaba algo de su contenido sobre el miembro de Joshua, quien respingó por eso hasta que una mano tibia se dedicó a friccionarle rítmicamente. Las sensaciones se apilaban sobre su piel y sus sentidos, que estaban embriagados por la forma en la cual su ángel le mostraba el camino, al mismo tiempo que reclamaba su boca, introduciendo su lengua y que retuvo para saborearla e intercambiarla con la propia.

Escuchó que le decía que le amaba y el corazón de Joshua se detuvo por un segundo, luego se hinchó de gusto, mientras su sangre bombeaba a intervalos irregulares, por que una parte se encontraba concentrada en su miembro que estaba mas que abultado y expectante. Cuando Sam se acomodó para poseerle, no lo hizo donde él lo esperaba inicialmente. Pero la estrecha entraña que se iba relajando para ser invadida le pareció igualmente exquisita, al parejo de las variadas muecas y expresiones de su cara, que le denotaron el inicial dolor y luego la rápida transformación a placer. Joshua le oyó maldecir, gemir, reír y gritar de placer cuando seguramente su próstata era localizada. Para incrementar su placer, Sam había encontrado que su miembro atrapado entre el abdomen del rubio, era gratamente estimulado, y eso lo condujo a que el clímax le golpeara súbitamente, mientras un tibio liquido le corrió, primero por las piernas y luego la descarga de su semen entre el cuerpo de los dos, fue el detonante para que Joshua siguiera moviendo sus caderas intensamente, hasta descargarse igualmente en el interior de Sam.

Ambos acompasaban su respiración, segundos después, hasta que Sam rodó a un lado del rubio para acomodar su espalda sobre la cama y mantenerse boca arriba. Se sentía satisfecho, completo y sobre todo amado.


-¡Te amo, te amo, Sam!.....-Joshua le atrajo hacia su pecho, acurrucándole, mientras olía el intenso aroma de su cabello y su nuca, al tiempo que le sujetaba con su pierna para mantenerle mas cerca. Escuchaba el intenso latido de ambos y la sonrisa que su ángel le dedicará fue el pretexto para besarle de nuevo. Se quedaron por unos minutos en silencio, viéndose, rozando con sus dedos la piel del otro, mientras mantenían sus manos y sus frentes unidas.

En esos minutos Joshua pensó que había rozado las puertas del cielo y cerró los ojos, dejándose llevar por la sensación.


-¡Necesitamos hablar, Joshua!

El tono de voz de Sam, serio y apremiante, hizo que Joshua abriera los ojos sorprendido y temeroso. Se levantó un poco para ver de frente al castaño que miraba al vació, meditando.

-¿Qué sucede, amor?
-Nece-necesito, decirte algo, Joshua.
-Te aseguro que tienes toda mi atención…..-acarició su mejilla para darle ánimo, aunque estaba empezando a preocuparse.
-Voy a…necesito practicarme….-se calló de golpe y rodó a un lado, intentando darle la espalda. Quizás si no lo viera de frente seria más fácil decirlo, pensó. Pero Joshua le hizo girar suavemente de nuevo, para tener su cara a su misma altura.
-Lo que sea, lo que tengas que decirme, dímelo en mi cara. Merezco eso. ¿Te haz aburrido de mí......?
-NO. ¿De donde sacas eso?
-Desde que andamos juntos, “mi pasado” no hace mas que rondarme….-le sujetó la barbilla.
-No. No es sobre eso que quiero hablar, es….algo personal.
-¿Algo que surgió, ahora en tu…consulta?
-No precisamente, aunque el terapeuta me recomendó, comentártelo.
-¿Qué sucede Sam? ¡Dime, me tienes en vilo!

Por unos eternos segundos Sam, aun meditaba si debía hacerle frente a esa confrontación o esperar a después de su operación. Pero lo segundo ya no era opcional, debía haberlo pensando antes de tener sexo con Joshua. Ahora, éste formaba parte de su vida y no podía seguir ocultándole algo tan importante como era su operación, de definición de sexo.

-¿Recuerdas…que me dijiste que te gustaba, siendo hombre?
-Claro que lo recuerdo.
-Pues, pronto eso será posible.
-Sam, eres hombre, ya.
-No. Soy…un fenómeno.
-¡Basta, Sam! Deja de decir eso.
-Soy hermafrodita, es evidente ¿no?
-Hermafrodita y “fenómeno”, no son sinónimos….-le acotó rápidamente Joshua.
-Cuestión de sintaxis.
-¡No entremos en dialéctica, Sam! ¿Qué sucede? ….-sujetando su cara con sus manos,
-Voy a operarme.

Los ojos de Joshua reflejaron sorpresa, dudas y hasta un velado reproche.

-¡¿Vas a hacerte…..que?!
-Voy hacerme varón.
-¡Por todos los cielos, ya lo eres!
-….me retiraran la matriz y el resto del aparato femenino. Cerraran la vagina y ya no habrá mas menstruaciones, ni dolores, ni…. –se calló de pronto, cuando vio que Joshua se levantaba de la cama y buscaba a tientas su cajetilla de cigarros. Le vio encender uno y sentarse en frente suyo.
-¡¿Tan odioso te resulta, que vas a mutilarte?!
-¡No es así…es una intervención que requiero! ¿Sabes lo que es pasar mes a mes con fluctuaciones hormonales propias y sintéticas? ¡Estoy atiborrado de hormonales, para evitar que mis senos crezcan y aun así debo luchar para mantenerme lucido, mientras un días me desangró, entre cólicos y calambres! ¡Y además debo usar esos….odiosos tampones para evitar mancharme! Todo mientras sigo pareciendo hombre y debo rasurarme la cara para ir todos los días a trabajar…-Sam se dejó caer en la cama exhausto de tener que explicar esas nimiedades de su vida diaria.
-Suena horrible, dicho así.
-¡Solo quiero que esto terminé, quiero ser normal, quiero….ser hombre!

Joshua apagó su cigarrillo, que no terminó y fue hacia su ángel, que tenía las alas abatidas y de cuyas mejillas unas lágrimas se escurrían.

-Sammy…yo te amo. No por que seas, hombre o mujer o hermafrodita. Solo te amo….-se acercó a su lado, mientras acariciaba su cabello.
-Lo sé, lo sé, amor. Es solo una operación.
-¿Cuándo tienes planeado hacer eso?
-Dentro de un mes….en los días de acción de gracias.

Joshua negaba con la cabeza, creyendo que esos eran más que precipitado.

- Mi urólogo ha dado luz verde. Si sigo consumiendo esas dosis de hormonales, mis riñones y mi hígado lo resentirán. Debo evitarlo.
-Esa parte la entiendo, Sam. Si no he olvidado mi biológica elemental, me estas hablando de dos cosas distintas.
-¿De que hablas?
-Van a retirarte los ovarios y el resto del tejido….
-si…
-¿Por qué entonces, vas a cerrarte la vagina?
-Viene incluida.
-No…mi hermana se operó, le retiraron ambos ovarios y sigue conservando el resto.
-…pero es mujer.
-¿Qué con ello? Tú tienes parte de esa misma anatomía. Entiendo que necesites retirarte los ovarios y así reducir las hormonas, pero eso no incluye el resto. Mutilarte lo demás, no…no me parece sensato.
-tu eres circuncidado.
-¡Eso es diferente! Es una práctica de higiene, que mi padre consideró en sus varones, por su religión. ¡Tú hablas de cirugía estética!
-¡Creí que te gustaría que fuera hombre, totalmente! ¿O quieres, que me convierta en mujer? ¡Podría incluirme senos, de una vez! Ya que te gustan los transvertidos.

Joshua apretó los dedos sobre los hombros de Sam, quien sintió ese agarre y la forma severa en la cual le miraba y estaba consciente que se había excedido en ese comentario.

-Voy a decírtelo, no una, sino todas las veces que sea necesario….-la voz de Joshua sonó suave y tranquila; todo lo contrario de lo que esperaba….-me gustas como eres, tu pecho plano…-deslizando sus dedos ahí…-tus caderas y tu vientre estrecho. Me gusta sobre todo, encontrar debajo de tu vello, tu miembro, su olor, como se eriza cuando se excita. E igualmente me gusta, encontrar un poco mas abajo…..la gran sorpresa, que es tu vagina.

Sam sentía la suave caricia de los dedos de Joshua, que iban describiendo con sus dedos las anatomías que iba mencionando. Cuando llegó a la húmeda entrada, los dedos del rubio, se abrían paso por sus delgados labios vaginales y acariciaban suave pero firmemente sus pliegues. Sin poderlo evitar, ronroneó con un entrecortado gemido, que fue opacado en los labios de Joshua.

-¡Me gusta lo que eres! Te lo dije ante, de lo diré de nuevo: eres un ángel, con dos sexos, acoplados y funcionales.
-Josh…Joshua…
-¿dime que no te gusta?....-lamía sus orejas, mientras continuaba lubricándose los dedos y acariciando sus labios internos…..-¿No te gusta el sexo…ahí?....-preguntaba, creyendo que esa la razón por la cual minutos atrás, Sam no se dejaba penetrar….- ¿te he lastimado? ¡Dime!
-No. No…solo es que.....-un gemido le cortó las palabras, mientras se aferraba al cuello de Joshua, una vez que paso sus brazos….-no quería, que siguieras ilusionado con ello.
-No es si yo “este ilusionado o no con ello”….es si a ti te gusta….-Joshua llevó a la boca de Sam, un par de dedos, con los cuales compartía el sabor de ese sexo, que pretendía quitarse a tajo de bisturí.

Sam lamió los dedos que le eran introducidos y luego les besó uno a uno, mientras Joshua le recostó de nuevo, boca arriba y entre el camino de besos y caricias que fue dejando en el vientre plano, paso por alto su miembro, concretándose a levantarle las piernas, mientras le susurraba que se relajará. Entendió por que le pedía eso, cuando sintió la lengua de Joshua lamer esos otros labios y luego ir introduciendo su lengua para practicarle sexo oral. Una cosa había sido que devorara su miembro y otra lo que ahora le hacia gemir sin tapujos. Reconocía esa forma de mover su lengua, de besar y lamer, pero tuvo que apretar la sábana con sus manos, cuando los chispazos de placer en su interior se unieron al vaivén, con el cual su miembro era sujetado.

Se sintió caer al vació, libre, sin ataduras de su cuerpo y una inmensa luz le invadió completamente. Se conectó con su cuerpo de nuevo, cuando un líquido tibio se escurrió por sus piernas y luego Joshua se acomodo entre sus piernas, para ir introduciendo su miembro, lenta pero firmemente en su vagina, mientras sus piernas eran elevadas por encima de los hombros de su amante, quien además le incitaba que le sostuviera la mirada.

Ambos se acoplaban al vaivén de las caderas de otros, mientras que Joshua buscaba estimularle en círculos y firmes arremetidas, sin descuidar su miembro que lo tenía sujetado en un suave agarre.

-¿te gusta? ¡Dime Sammy, muéstrame como te gusta!...-le ronroneaba el rubio al oído.
-Te amo….sigue, sigue….-Sam no sabia exactamente en que punto el placer se originaba, pero se distribuía por todo su cuerpo en ardientes espasmos, que una vez mas, le humedecieron las piernas…..-¡Tres…haz tenido tres…..!

Sam no lograba entender de que le hablaba, ya que un nuevo clímax le hzo derramarse en la mano de Joshua, quien al sentirlo, igualmente se dejó llevar para descargarse en el interior de esa apretada y humedad vagina, que le sujetaba internamente con rítmicos apretones, una vez que Sam le rodeará la cadera con sus piernas.

Se separaron sudados, exhaustos y la siguiente vez que Sam abrió los ojos fue para levantarse un poco para beber agua, que le era ofrecida por Joshua. Fue en ese momento que se dio cuenta, de cuanta sed tenia y de que le hacia falta limpiarse. Joshua le besó un par de veces antes de dejarle ir para asearse un poco. Cuando volvió a la recámara encontró a Joshua poniendo nuevas mudas.

-Lo siento…yo…-refiriéndose a las sábanas batidas, mientras le ayudaba a ponerlas.
-shhhh, no pasa nada. Ven….-lo llevó de nuevo dentro de los cobertores limpios y lo acurrucó dentro de sus brazos.
-Fue….fue genial….-alcanzó a decir el castaño, quien regulaba su respiración con los latidos de Joshua.
-Lo es….puede seguir siéndolo….-mirándole fijamente y Sam estaba seguro a que se refería.
-He pensado….en esta operación por años….-le dijo unos minutos después, intentando franquear la situación.
-Tus motivos son válidos, Sam. Es tu cuerpo. Tú lo decides. Pero….quiero que pienses, que esa parte de la que reniegas, esta completamente conectada a ti. Haz tenido por lo menos tres orgasmos completos…eso fue lo que escurría por tus piernas. Pocas mujeres son multiorgasmicas y tu….siendo hombre, lo eres. Al igual que inmediatamente tenias tus otros orgasmos.

Sam intentaba concentrarse en eso, pero su estómago empezó a quejarse.

-¿hambre?....-se rieron y salían de nuevo de la cama, cubiertos apenas por las sábanas para buscar algo para cenar. Y terminaron frente al televisor, comiendo trozos de pizza encima de servilletas, sin cubiertos. No era precisamente la cena elegante que Joshua acostumbraba y que tenia pensada, pero mas romántica no podía dejar de serlo.

Por lo cual decidió no hostigar a Sam con más preguntas sobre esa operación que pretendía hacerse. No esa noche. Mas por que le resultó agradable el hecho de continuar luego arremolinados en la cama, donde buscaron dormir para continuar al día siguiente con lo que quedaba de la semana.

-¿Vas a pensarlo….verdad?....-se atrevió a preguntar, una vez que abrazó y pegó su pecho a su espalda.
-Si, lo haré…..le susurró Sam antes de dormirse.

Esas palabras reconfortaron a Joshua, quien cerró también los ojos para dejarse vencer por el sueño y por la agradable presencia a su lado.

Hubiera continuado haciéndolo, si no fuera por el sonido de su teléfono quien le hizo dar un brincó, lo descolgó rápidamente para evitar que eso despertará a Sam a su lado, quien se arremolinó a su lado con un quejidito de fastidio.

La voz de Otto detrás del auricular, hizo despejar completamente la mente de Joshua.

-¿Cuándo sucedió? ¡No, no iré a esta ahora! Son las 3:50 de la mañana. ¡Pues debió haberlo pensado antes de salir! ¡Bien, te veré a las 8!

Sam se levantó un poco, para ver como Joshua se volvía acostar, poniendo su cabeza sobre la almohada, con total cara de fastidio. Se abrazó a él, esperando que le contará que sucedía.

-¿Qué pasa?....-dijo unos minutos después, al ver que Joshua acariciaba su brazo, sin decir nada.
-Morris fue apresado por haber dejado su casa sin permiso.
-¡¿Qué?!
-Lo encontraron en las cercanías de un bar.
-Cancelarán su fianza.
-Si, muy posiblemente.
-Eso no le ayudará a su propio caso.
-No hablemos de eso. Ven, aun falta para que suene el despertador….-le dio un beso…-mas tarde veremos que se puede hacer.


Un celular vibró y un despertador le hizo compañía, para indicar que eran las 6:30 de la mañana. Joshua fue el primero en levantarse, luego de dar una serie de besos a Sam.

-¡Anda…remolón, suelta las sábanas y entra a bañarte!
-Nooo. Aun no…-jaló un resto de sábana y se cubrió con la almohada; unos minutos después escuchaba el fin del ruido de la regadera y Sam tuvo que hacer conciencia que era viernes aun y tenia que ir a trabajar. Se sentó en el borde de la cama y disfrutó con la imagen de Joshua vistiéndose. Le gustaba su esbelto y definido cuerpo. La palidez de su piel y el fino vello de pecho, que cubrió luego con su camisa.

-¿Dormiste bien?
-Si. Algo.
-Entra a bañarte, Sam….-le indicó.
-Pensaba irme a mi departamento y vestirme allá.
-Eso seria mas complicado. Tu pantalón y tu saco, están colgados. Puedes tomar lo demás del closet....seguro habrá alguna camisa que te guste.

Sam sonrió cuando abrió el closet minutos después. Era como lo imaginaba. Lleno de ropa, acomodada por colores y pulcramente doblados los suéteres. No le fue difícil encontrar la gaveta de ropa interior, donde encontró lo necesario para vestirse. En unas de las puertas, encontró colgado el atuendo que usará de “lolita”

-¿Haz visto mi corbata?....-cerró rápidamente la puerta al escuchar que Joshua entraba.
-Usa esta….-llegó hacia él con una de sus propia corbatas y la pasó por su cuello, para luego empezar anudarla, sin perder oportunidad para rozar sus labios y besarlos.

Desayunaron rápidamente y unos minutos después se encontraban en el tráfico de la ciudad.

-¿Vamos a ir a la Comisaría?
-No. iré yo. Te dejaré en la oficina antes. Tramiten una nueva fianza, les indicaré los pormenores y agilizaremos el movimiento.

Sam asintió y puso una de sus manos en la rodilla de Joshua, quien sabía que esa costumbre suya le relajaba. Le vio cerrar la puerta y se despidió, asegurando que llamaría en lo que tuviera noticias sobre el cliente.

En la primera actividad del día, Sam se concentró en buscar café y localizar a Rolan, a quien ubicó en su despacho, leyendo el periódico

-La tipa de los derechos gay, se ha entretenido dando notas….-le entregó el periódico, donde leyó los comentarios que hicieran sobre el caso.
-No dicen nada nuevo…-dejó Sam el periódico, luego de unos minutos.
- En realidad son noticias antiguas, lo que leen…-dijo Smith al entrar al despacho y servirse café, para sentarse a un lado suyo….-Leibitz me llamó, se encuentra en la Comisaría Central….Morris fue aprehendido ayer en estado de embriaguez.
Sam puso cara de falsa sorpresa, pero no así Rolan quien había dejado las galletas y se concentraba en su compañero.

-¿Eso no es motivo para cancelar su fianza?
-Seguramente. Estaba condicionada para no salir de su casa, sin autorización…-aseguró Sam.
-¡El muy cretino pensaría que no estaba funcionando su “pulsera de localización”!…-dijo Rolan
-Mas que cretino…. “Idiota”, diría yo. Ha perdido su fianza y ahora seguro pasará el resto del juicio en prisión….-continuó Smith.
-¡Vaya con el tipo!

El sonido del teléfono hizo que guardarán silencio, fue Smith quien se encontraba mas cerca y lo levantó. Las primeras palabras le confirmaron a Sam que era Joshua quien estaba detrás de la línea, pero la cara de total sorpresa que el abogado puso mientras seguía con la llamada, fue lo que los dejó perplejos a ambos.

-¡Esta bien, ya entendí…voy para allá!
-¿Qué sucede?....-preguntó Sam preocupado.
-Han retenido a Morris. Cancelaron su fianza y….le van a acusar de la muerte de Jazmín.

Ambos abogados se levantaron de un brincó y Smith intentaba hacerles callar para explicarles.

-¡Uno a la vez!....-casi gritó.
-¿Qué sucedió?...-preguntó primero Sam.
-Jazmín apareció muerta, en el mismo bar donde Morris estuvo antes de ser capturado. La encontraron una hora después, con el cuello roto. La policía contó “uno mas uno” y dio por hecho que era Morris.
-¡Cielos!
-Es seguro que lo acusan de ese crimen. Los forenses están en eso. Voy a la Comisaría.
-Voy contigo…-le indicó Sam.
-¡Rolan, quédate! Quizás la fiscalia llame….

Ambos abogados se dirigieron a la Comisaría Central, donde Smith buscó ubicar al investigador del homicidio.

Dean Felix colgaba su saco en el perchero, dejando al descubierto la placa que tenia sujeta a la cintura de su pantalón de mezclilla. Tenia apenas uno año de ser nombrado investigador de homicidios y era uno de los más jóvenes en el departamento, rondaba cerca de los treinta. Tenia un aire de latino y sus grandes ojos negros lo denotaban, así como el acento en su voz. Era atractivo, sin exagerar; su principal encanto residía en una amplia y franca sonrisa.

-Algo temprano….Smith.
-Lo mismo digo. ¿Tienen ya el informe?
-No. El forense esta siendo meticuloso. No le gusta la idea de que luego un grupo de abogados eché por tierra las evidencias….-dijo mirando de soslayo al acompañante de Smith……-¿y tú eres?

-Dickens. Soy abogado de la firma.
-Si, tienes esa pinta. ¿Les ofrezco algo?
-Café, estaría bien...-le respondió Sam.

Felix les indicó donde se encontraba la cafetera y empezó hacer unas llamadas hasta que los dos abogados se sentaron en frente suyo.

-Bien, lo primero que sabemos es que la victima….Jazmín Galdos, fue encontrada desnucada en una mesa del bar. Mismo modus operante que…el otro caso. Limpio y sin uso de armas.
-¿Por qué se vincula con nuestro cliente?
-Hay testigo que aseguran que los vieron hablando en el bar cuando Morris estuvo ahí.
-¿No fue Morris capturado entonces en la escena del crimen?
-No. Parece que llegó, localizó a la victima, la mató y se fue. Por su “localizador” lo ubicaron calles abajo.
-¿Intento huir, ofrecer resistencia?
-No. Iba al “tope”. Sin el informe toxicológico no puedo decirles que consumió, pero fue algo más que un par de tragos.

Smith y Sam se miraron entre ellos. Si ese no era un problema para su cliente, no sabían que cosa podría serlo. Felix se despidió de ellos y quedó de enviar el informe a sus oficinas, una vez que él tuviera una copia.

Morris no se encontraba en la zona de “separos”, había sido trasladado directamente a la cárcel del condado. Sam iba a preguntarle a Smith, si Joshua se encontraría allá. Pero fue su voz y la del fiscal que lo ubicaron un piso abajo. Otto se encontraba ahí también con ellos.

-¡Sigue siendo circunstancial, lo sabes!
-La ley es la ley. Salió sin permiso de su resguardo domiciliario. Ahora pasará el resto de juicio en la cárcel. Y en lo que tengamos el informe forense, se le acusará. Pero para ser sincero, su cliente esta hundido….-dijo en tono de burla contenida.
-Hasta que el informe exista, entonces….-Joshua se dio la vuelta y dejó a Otto junto al fiscal, quien le siguió un buen tramo con la vista, disfrutando del espectáculo de tenerle por unos segundos.

Joshua se topó con los ojos avellana de Sam, quienes le interrogaban, pero se reservó los comentarios hasta que no salieron de la Comisaría.

-Voy a la cárcel del Condado a ver a Morris….ya le trasladaron.
-Algo rápido.
-Si, “nuestro fiscal favorito”, trabajó horas extras en eso.

La cara de fastidio de Sam a ese comentario, hizo que Joshua no dijera nada más, hasta que llegaron al estacionamiento. Envió a Smith a la oficina y le pidió que estuviera al tanto del informe forense. Mientras que ellos irían a la ver a Morris a la cárcel del condado.

-¿Qué mas dijo…”tu fiscal favorito”?....-le retó el castaño al sujetarse el cinturón.
-Fue un comentario sarcástico….no hagas un drama, Sam.
-¿Ahora “hago dramas”?
-¡Sam!
-Ya entendí. Conduce.

Los siguientes minutos Joshua buscaba concentrarse en el tráfico y un par de golpes al volante fueron la forma de manifestar su malestar. Al tercer golpe, sintió la mano de Sam en su rodilla y levantó la vista para verle.

-La cárcel no se moverá….Joshua. ¿Quieres tranquilizarte?
-Francamente es otra cosa lo que quiero…-continuó conduciendo; luego sintió el roce de los labios de Sam en su mejilla.
-¿Te basta?
-Me bastará,…. por un rato, si….-le sonrió complacido.

Morris se encontraba demacrado y bastante pálido. A causas de no dormir en su cama, seguramente, incluyendo que debía estarle pasando el efecto del licor y las drogas. Una mueca, que pretendió ser una sonrisa, fue con lo que les recibió cuando vio a ambos abogados. Iba acompañado de un guardia, quien solo les dejó una vez que retiró las esposas de sus muñecas y cerró la puerta.

-Pensé que se habían olvidado de mi….-empezó hablar, mientras se sentaba.
-De hecho, es algo que me gustaría hacer, en verdad…-acotó Joshua al tiempo que le deslizaba un documento.
-¿Qué es esto?
-El aviso de que pasaras el resto del juicio aquí. Se te trasladará para las audiencias y…..
-Solo fui a tomar unas copas ¿Cuál es el delito?
-¡Que estabas en libertad condicional domiciliaria! ¿Lo olvidaste?
-¿Pueden solicitar una nueva fianza, no?

Joshua hubiese reído si no fuera por la cara de total circunstancia que tenia Morris.

-Imposible, fue denegada. Se había condicionado anteriormente, por el golpe al reportero….. ¿Recuerdas?
-¿Dices que voy a pasar aquí….el resto del juicio?
-Ese es el menor de tus problemas ahora…van a acusarte de homicidio.
-¿De quien?...-preguntó sorprendido.
-¿No lo sabes? Asesinaron a la testigo…..Jazmín.
-¡¿Qué?! No. No pensaran que yo….-dijo unos minutos después, cuando se levantó de la silla y empezó a caminar por la estrecha habitación, en total ataque de pánico……-¡Yo soy inocente!. Solo fui a beber una copa.

Ambos abogados se miraban, coincidiendo en que su cliente o era un magnifico actor o realmente no tenia idea de lo sucedido

-¿Por qué a ese bar, en particular?....-preguntó Sam, una vez que Morris se sentó, aunque seguía moviendo sus piernas en forma nerviosa.
-Quedaste de verte con ella ¿no es cierto? ….-continuó Joshua, cuando vio la cara de sorpresa que eso le causo se acercó a la mesa para confrontarlo…-¿fuiste a buscar drogas o hablar con ellas? ¡Por un demonio, Morris! Es algo mas que tu trasero el que esta en peligro. Van acusarte de otro homicidio, de nada menos que de la testigo que ayer declaró en tu contra. Cuando esto llegue a los diarios, te crucificarán.
-¡No la mate! Yo no lo hice….
-¿Te vistes con ella?
-Si.
-¿De quien fue la idea?...-preguntó Sam….- ¿ella se comunicó contigo?
-Si. Dijo…dijo que podría ayudarme. Pensé….pensé que se trataba de drogas. Tengo semanas, sin…..-se llevó las manos a la cara, donde se quedó unos minutos ahí, balanceándose tontamente, mientras sudaba copiosamente.
-¡Esta sufriendo un ataque!....-Joshua le levantó para acercarse y ayudarle a recostarse, mientras que Sam tocaba la puerta, para que el guardia entrará y fuera quien llamará a la enfermería.

En los siguientes minutos, ambos abogados miraban como llegaba un equipo médico y ayudaba a Morris, hasta que lo subieron en una camilla, para llevárselo. Aguardaron hasta que les avisaron que el detenido se encontraba estable y que requería descansar. El doctor les confirmó que era una crisis nerviosa, combinada con la rápida desintoxicación que estaba sufriendo. No podía permitirles seguir hablando con el detenido, por lo cual, ambos abogados dieron por concluida la visita.

Por unos segundos, Joshua jugaba con las llaves del autos sin girar el encendido, resopló y dejó caer la cabeza en al asiento.

-¿Piensas que es culpable?.....-escuchó la voz de Sam a su lado.
-Francamente….no se que pensar.
Cuando llegaron a las oficinas, Joshua fue directamente al despacho de Otto para notificarle las novedades, mientras que Sam se encargó de lo mismo con sus compañeros. Una media hora después, Joshua reaparecía en la sala de juntas donde solicitó al resto del equipo que se reuniera.

-Supongo que ya están al tanto….-dijo al entrar y todos asintieron….-bien, el doctor de la cárcel ha confirmado que Morris se encuentra estable. Sufrió un ataque por la rápida desintoxicación a la que fue sometido, una vez que lo retuvieron. Básicamente esta deshidratado y no se le permitirá visitas hasta el lunes….-se sentó, mientras bebía de su taza.
-No creo que este en condiciones para la audiencia del martes….-inicio Smith.
-Otto ha tramitado un cambio de fecha para la audiencia’ en lo que se confirme su estado de salud. Grant solicitó verlo, pero no se lo autorizaron.
-¡Por fin apareció!....-dijo Sam.
-Estaba en Florida. Cuando llegó al departamento, no se encontraba Morris; ha sido Otto quien le informó de la situación…..-respondió Joshua.
-¿Qué hacemos mientras tanto?…-se atrevió a preguntar Rolan.

Joshua se levantó, con intención de continuar con otras actividades.

-Insistir con el informe del forense, es lo prioritario.
-Cotejaremos lo que dijo Morris sobre la llamada a Jazmín….-indicó Sam.
-Háganlo. Nos veremos después de la comida…-dijo el rubio abogado antes de salir.


La hora de comida llegó rápidamente y Sam decidió irse con sus compañeros de trabajo para comer con ellos. Sabía que Joshua estaba ocupado con otros asuntos y decidió que seria lo mejor. Se encontraban el restaurante, aun cuando el celular de Sam vibró y se disculpó con sus compañeros cuando se dio cuenta que era el número de Daniel en la pantalla.

-¡Hola, Sam!
-Danny, ¿Cómo estas?
-Bien, ayer no pude despedirme de ti.
-Ahhh, salí con algo de prisa.
-Si, eso pensé. ¿Vendrás hoy?
-Hay consulta, si. Aunque tengo la tarde hecha un lió.
-Imagino por que.
-¿Imaginas o sabes algo?
-La noticia saldrá esta tarde, difícilmente podrá ser detenida por mucho tiempo. Tu cliente va a pasarla muy mal.
-Aun no esta disponible el informe forense.
-No, pero el noticiero de las seis, dará la primicia. Dirán lo que saben y el resto lo dejan a la especulación del publicó.
-Sin validar información ni comprometerse.
-Bienvenido al circo.
-Si, esa a sido mi mañana, “función de tres pistas”.
-¿te invito un café, después de tu consulta?
-Ahhhh, no, no creo….
-Esta bien…-acotó rápidamente….-Te veré aquí, de cualquier forma.
-Nos veremos….-colgó y alcanzó a sus compañeros que ya se encontraban saliendo rumbo a la oficina.


Su primer impulsó fue buscar con la vista a Joshua al llegar a la oficina, pero su despacho estaba vació y no llegó hasta una hora después. Vio a su secretaria entrar detrás de él, con una pila de expedientes y supuso que pasaría con ellos el resto de la tarde. Sin embargo casi una hora después, el teléfono sonó y fue Rolan quien le avisó que Joshua lo buscaba.

-Dile que aun no tenemos el informe del forense….-le indicó su compañero.
-No le hará gracia….-dijo Sam rumbo al despacho.

-¿Qué tal tu comida?...-preguntó Joshua cuando le vio entrar.
-Bien…con los chicos y ¿tu?
-Con el corporativo de Browster.
-Suena divertido.
-Realmente fue una aburrición, comparado con nuestro caso Morris, cualquier cosa es un fastidio. Dime que llego el informe del forense.
-No.

Joshua se dejó caer en el sillón, subiendo los pies, mientras miraba a Sam sentado en frente suyo. Pensaba en lo agradable que seria atraerlo a su lado y disfrutar de sus besos.

-¿En que piensas?
-En un ligero.
-¿Perdón?....-la cara de Sam era de total confusión ante eso.
-Te contare luego….-se rió Joshua….- Por cierto, estuve revisando….-alcanzando un fólder del escritorio….-que no haz solicitado tu seguro medico para el próximo mes.
-¿pregunta personal?
-Laboral, de principio….con transfondo personal…-le miró directamente, esperando que le respondiera, arrojando luego el fólder.
-No. No lo he solicitado. No pensaba hacerlo.
-¿Motivo?
-No aplicaría.
-¿Cómo vas a cubrirlo?
-Lo tengo previsto.
-Dos días y medio no te bastaran para tal intervención, Sam.

El castaño intentó sostenerle la mirada, pero terminó mirando su corbata en forma distraída.

-Laboralmente necesito saber sobre ese tipo de movimientos….-continuó Joshua.
-Solicitaré entonces un permiso. ¿Algo más? …-se levantó, sosteniendo la seria mirada que Joshua le dedicó.
-Siéntate…por favor.

Sam volvió hacerlo, pero sin mirarlo en esta ocasión.

-Empecemos de nuevo. ¿Tienes una segunda evaluación sobre tu operación?
-Mientras no halla solicitado un permiso, esa es una pregunta personal y no la responderé.

Joshua se quedó con la boca abierta por unos segundos y luego se levantó para ir detrás de su escritorio.

-Bien, lo hablaremos mas tarde entonces. ¡Y no te vayas a ir antes! …..-le rezongó mientras abría un expediente.
-Tengo consulta.
-¿También hoy? Ahhhh, si, vas a SNIA, hoy.
-¿Celoso?

Joshua levantó la vista y el azul de sus ojos adquirió un tono que hizo callar a Sam súbitamente.

-¿Debería? ¿A quien vas a ver a….Paul o Daniel?

Sam empezó a desajustarse la corbata, que esa mañana Joshua le prestará. La jaló y la puso sobre el escritorio, mientras le murmuraba “Vete al diablo”.

<<< ¿No había terminado de menstruar? >>>>>. Se preguntó Joshua al verle salir.

Sam regresó a su despacho, molestó consigo mismo por lo mal que había manejado esa situación. Sabia que Joshua buscaba ayudarle y por ello su interés. No solo era laboral, sino que se preocupaba por que suponía que el tiempo de recuperación que ocuparía era mayor.

Se sentó y luego de unos minutos se puso a organizar sus pendientes. Tenia que salir temprano, para su consulta. Miraba el teléfono de vez en vez, esperando que sonará y que fuera Joshua quien hablará buscándolo.
<<<Ahora si te excediste, Sam>>>, pensaba mientras dejaba su escritorio limpio.

Smith le dijo que iría de nuevo a la Comisaría a ver si conseguía algo extraoficial. Preguntó por Joshua, para saber si tendrían alguna reunión antes de salir, pero le dijo que había salido. Por lo cual, Sam decidió irse, unos minutos después.

Iba en el ascensor, cuando su celular vibró y descubrió que era Joshua. Tardó unos segundos en decidir responder.

-¿Dónde estas?...-la voz de rubio se escuchaba detrás de la línea.
-Saliendo.
-Bien, te espero en el estacionamiento….-la llamada se interrumpió súbitamente y Sam colgó, esperando llegar al sótano.

Lo encontró enfrente de su auto, fumando y sin su saco. Por unos segundos se quedó parado mirándole y tomó una bocanada de aire antes de continuar. Se paró enfrente de él, quien lo miraba seriamente, pero con cierta ternura y preocupación.

-Lo siento…-fue lo primero que Sam logró articular, cuando Joshua alargó la mano para alcanzarlo.
-También yo, amor. Discúlpame.
-No, yo…realmente soy algo necio.
-No voy a discutir eso…-le sonrió, rozando su mejilla con su barbilla y luego sus labios….-solo buscaba…
-Ayudarme, lo sé.
-Si lo que quieres es que me mantenga al margen, dímelo.
-Dame tiempo…todo va demasiado rápido.
-¿Lo nuestro?
-No. Si....estoy hecho un enredo.

Joshua le acariciaba el codo sin hostigarle más.

-¿Me amas?...-le preguntó después de unos segundos Joshua.
-Si. Te amo. Estoy aprendiendo a….abrirme y ceder parte de mis angustias. Antes solo me respondía ante mi mismo.
-Pues estamos en la misma posición. Vamos a tener que aprender muchas cosas juntos.
-Empezando por dejar de celarme.

Joshua sonrió ante eso, recordando lo que le había en la oficina.

-Me excedí, supongo. Pero no me dejaras mentir que fue bastante curioso el hecho de que vayas a consultas al mismo edificio donde trabaja “ese”.
-Tú vas todos los días al edificio donde trabaja el fiscal de distrito, que anda detrás de tus huesos.
-Touche.
-No hay nada entre Daniel y yo, salvo que somos amigos y eso ya lo hemos platicado.
-No puedo decir lo mismo sobre el “fiscal”, por que no estamos en tan amables términos. Y ya lo hablamos también. ¿Ahora podemos hablar de nosotros?
-Claro que si….-subió sus brazos por los hombros de ojiazul, pegando su cuerpo al suyo y respirando el aroma de su cuerpo, entremezclado con su loción.
-No vuelvas hacerme un berrinche con el de hace unas horas….-le sujetó la barbilla…-me sentí molesto y ofendido.
-No era mi intención.
-¿Cuál era, entonces?
-Solo me protegía, de mi mismo.
-“Es mas fácil huir” , ¿eh?
-Tu no me dejaras “huir”
-No. Te perseguiré, una y otra vez…-le sujetó la cintura, mientras su boca rozaba su nuca y le besaba…-no te va ser fácil deshacerte de mi, ángel mió.

Sam buscó su boca para confirmar esa declaración…-lo mismo digo.

Permanecieron unos minutos, recargados en la capota del auto, abrazados, hasta que Sam recordó que era hora de ir a la susodicha consulta. Joshua asintió, mientras que acomodaba la corbata que traía en uno de los bolsillos de su saco, por el cuello de la camisa de Sam. Una vez que hábilmente la anudó, le dio un beso en la mejilla.

-Ese color de camisa te sienta bien.
-Claro, es tuya.
-Ya decía yo, que la conocía.

El resto del camino, Sam llevaba una de sus manos en la rodilla de Joshua al conducir, la forma en que ambos se relajaban al momento de conducir.

Cap.19