
“…...Se reconoce el rol crucial
de las hormonas en el desarrollo de la sexualidad, ya que logran influenciar
el desarrollo del cerebro. El cual en su mayor parte es similar en los
machos y en las hembras, pero hay regiones que defieren por sexo, demostrando
las diferencias en el cerebro entre las mujeres y los hombres, e igualmente
entre los gays y los transexuales…. [1]”
21. Eres confiable
La tarde refrescaba un poco y Sam consideró que llevar una buena
chaqueta afelpada no estaría de más. Tomó sus llaves
y bajo rápidamente al escuchar por el interfon que le indicaba
que un taxi le esperaba en la calle. El transitó estuvo algo denso
por Broadway y se despejo hasta llegar al puente, donde afortunadamente
solo el carril de venida estaba conglomerado de aquellos autos que volvían
a la gran manzana.
Estaba
impaciente y los minutos se le hacían eternos, mientras el vehiculo
se movía y él miraba por el ventanal. Tamborileaba los dedos
sobre la manija de la puerta en evidente nerviosismo. No era nada común
que Joshua hubiese perdido la noción del tiempo. No quien está
acostumbrado a tener una agenda electrónica, un beeper, un celular,
sin contar la manía de controlar el tiempo y a las personas. Fue
su voz además la que le inquietó, como si estuviera angustiado
y tenso, comportamientos para las cuales no tenía explicación
inmediata. Eso sin contar que la noche anterior fuera él mismo
quien insistiera en que lo pasaran juntos y organizó hasta lo que
harían. Que no se presentará temprano le pareció
a Sam verdaderamente extraño.
Encontró
a Joshua en la puerta, quien de inmediato se encargó del pago del
taxi, luego de abrirle la puerta para que bajara. Mantuvieron un formal
comportamiento hasta que el taxista dejaba la reja de la casa.
-Por
fin llegaste…-Joshua le tomó del cinturón y le atrajo
a su lado. Acción que hizo trastabillar un poco al castaño
quien se arremolinó en sus brazos.
-Si Mahoma no va a la montaña….-le dio un beso a su barbilla
que visiblemente no había ni rasurado el rubio.
-Me desconecte casi completamente…lo siento, prometí hacer
la cena.
-… y no vas dejar de hacerla. Aun tengo hambre…-le sonrió
Sam, mientras empezó a degustar sus labios como entremés
-Casi la he terminado…-respondió el rubio quien disfrutaba
tener al otro abogado en su casa, así que resistiéndose
a comérselo a besos en pleno patio, le soltó para hacerle
pasar.
-Humm, eso huele bien…-ensalzó Sam al llegar a la cocina
por el agradable aroma a pescado y hierbas desde un gran platón…-auchhh,
nooo…-le dijo Sam cuando le dieron un manotazo por pellizcar el
pescado.
-Lávate las manos y mientras terminó de poner la mesa, anda…-le
insistió Joshua mientras sonreía.
Sonrisa
que se desvaneció en cuando Sam traspasó la puerta y le
dejó unos minutos para terminar en la cocina.
La
verdad era que esa plática con sus hermanos le había dejado
abstraído. Aunque llamarle platica a ese intercambio grosero de
información de su hermano, era alabarle demasiado. Su distracción
fue tal que simplemente olvidó que tenía que ir a ver a
Sam a su departamento.
Estaba
descorchando una botella de vino, cuando la mirada avellana de Sam le
sacó de sus pensamientos y la sonrisa arrobada con la cual deleitaba
le calma el alma.
-Andas
en la luna…-le dijo Sam descansando sus manos en su barbilla, lo
que le dio un aire inocente y juguetón.
-Ando en esos días…-puso la botella en la mesa.
-¿Tú también? Que bien lo ocultas…-le sonrió
Sam ante el comentario generalmente aplicado a los días de mayor
desorden hormonal en las mujeres. Joshua le aventó un trapo de
la cocina que tenia a la mano y Sam lo esquivó riéndose.
-¿Quieres cenar o no?..-replicó el rubio en tono de broma
-Me comería un oso.
-Avisa la próxima vez para que lo descongele con tiempo…-se
rió el abogado de buena gana y por unos segundos la tensión
se relajó de sus hombros y pudo disfrutar de la cena como de la
compañía de su ángel…-te pondré agua
gasificada…-recordó entonces que el castaño no bebía
licores.
-El vino está bien, gracias…-le dijo Sam, tomando una copa
y empezando a deleitar el tinto, ante la sorpresa del rubio.
-Tenia entendido que no bebías…-empezó a servir el
pescado.
-Cuando estoy tomando medicamentos no puedo hacerlo. Pero me los han controlado
por las próximas semanas.
-Ahhh…-dio un bocado Joshua e intentó conectar adecuadamente
esa información…-de cualquier forma hazlo sin prisa. Cuando
estás ebrio te pones impertinente…-le guiñó
el ojo.
-Una sola vez que me has visto bebido y ya crees conocer mis impertinencias…-le
refutó el castaño.
-Tú mayor impertinencia fue no dejarme esa noche quedarme en tu
casa.
-Eso te hubiese gustado, me imagino. Pero aún no estabas preparado
para el resto de las sorpresas…-le guiñó travieso.
-…Y vaya que eres una caja de sorpresas…-acarició su
nariz y luego le dio un beso en la mejilla, para continuar luego con la
cena.
Joshua
disfrutó la compañía, hasta en el momento de tener
que poner en orden la cocina y servir luego budín como postre,
a un lado de una taza de café.
-Eres
un anfitrión increíble…-le dijo Sam, mientras tomaba
el platón donde se encontraba el budín y le clavaba la cuchara.
-Tú eres un comelón.
-Tengo un metabolismo alto, que no es lo mismo…-chupó la
cuchara lentamente hasta la punta, mirando con cierta travesura a Joshua,
que se quedó con la taza de café a medio vuelo mirando absortó
ese gesto. Le gustaba mucho ver a Sam lamer la nieve en los conos y parecía
que el joven estuviera disfrutando hacérselo recordar, por que
en cada cucharada se tardaba con cierta parsimonia y miraba por el rabillo
del ojo en forma inocente.
La
situación dejo de ser cándida, cuando Joshua dio un brinquito
cuando la mano de Sam, por debajo de la mesa, curioseaba entre sus rodillas.
-¿Cómo
estuvo tu día? ...-le preguntó el ojiazul para recuperarse
de la impresión.
-Bien, poniendo en orden el departamento y mi correspondencia…-su
mano subió a la entrepierna y acariciaba el muslo sin prisa….-¿y
tú? ¿Estuviste en casa, todo el día?...-intrigado
por que aún ni se rasuraba.
-Si. Todo el día…-Joshua se levantó y fue de nuevo
a la cocina, dejando a Sam con la mano en el aire y la sorpresa mayúscula
de ser ignorado de esa manera.
El
joven abogado se levantó detrás de él llevando el
platón y la taza, las que dejo en el fregadero, a un lado del rubio
quien bebía su café a un lado, de pie.
-¿Te
encuentras bien?..-le preguntó Sam a rajatabla...-Si quieres seguir
meditando sobre la existencia de los cangrejos, solo dímelo. Puedo
darte todo el espacio que quieras.
-Estoy bien, en verdad…-le sujetó por la cintura….-discúlpame
estoy…distraído.
-¿Quieres hablar sobre tu….”distracción”?
¿Es el caso, lo que te preocupa?
-No, no es el caso. Para eso tengo mis horas de oficina para preocuparme.
No, es más bien…algo personal.
-Soy todo oídos. ¿Soy tu pareja, no? Dime… ¿Qué
te preocupa?...-levantó sus brazos a los hombros.
-Hablé con mis hermanos. Y no, mi familia no es tan condescendiente
con mi estilo de vida…-intentó explicarse al ver la cara
de confusión de Sam…-Mi padre siempre ha estado en contra
de mis preferencias y no tenemos trato desde hace años. Las últimas
veces, hasta peleamos.
-Lo siento.
-No lo sientas, no es tú culpa. Tú menos que nadie es culpable
por mis preferencias. Soy adulto y puedo decidir sobre eso. Sólo
es algo complicado. Mi padre es un importante hombre de la sinagoga y
le resultado vergonzoso mi conducta. Mis hermanos varones, la mayoría
piensan igual, así que puede decirse que tampoco les frecuentó.
-¿Les has visto? ¿Te han dicho algo, recientemente?...-cuestionó
intrigado el castaño.
-Uno de ellos estuvo aquí, junto con otra de mis hermanas le siguió
hasta acá para evitar algo mas. Pero vino a decirme que nos vieron
en la Isla Ellie, ayer.
Sam
abrió los ojos sorprendido e intentó separarse de Joshua,
quien no se lo permitió.
-Tú
no tienes la culpa, Sam.
-Debimos ser más prudentes…-insistió el abogado.
-¡Estoy harto de esconderme y que las pocas horas libres que tenemos
no podamos disfrutarlas a la luz del día! No somos leprosos ni
convictos.
-Solo dos abogados homosexuales y empleados además de la misma
firma…-murmuró entre dientes Sam.
-Esa es la etiqueta que la sociedad podría tener de nosotros. Pero
creo que lo nuestro va más allá del género. ¿No
es así?...-le levantó la cara.
-Sí eso crees, entonces ¿Por qué te angustia?...-le
reclamó Sam.
-Es la salud de mi padre la que preocupa y las cosas inclusas que tenemos…-fue
ahora la cara de Joshua que se hundió en su propio pecho, en desazón
Sam
le abrazó, refugiándole en sus brazos, extendiendo sus alas
protectoras, para darle cobijo y que su amor le cubriera. Joshua se dejó
proteger, cediendo su continua fachada de hombre fuerte y duro, quien
siempre tiene el control de todo, hasta de los sentimientos. Pero en esta
ocasión, lo mejor que podía ayudarle era llorar en el pecho,
del otro hombre que le amaba.
-¿Por
qué no le buscas?
-Sólo pelearíamos, de nuevo. Su salud esta resentida, no
seria buena idea.
-Dile que le amas, mientras está vivo. Las rosas en las lapidas
no suelen hablar sobre nuestros sentimientos.
Joshua
se limpió los ojos y los labios de Sam le brindaron calor en su
cara. Hasta que intentó sonreír, por aquel gesto, el joven
abogado le dejó respirar.
-Háblale.
Inténtalo solamente, dile lo que sientes y cuanto falta te ha hecho
este tiempo. ¿Lo harás?
-Lo intentare. Lo prometo…-rectificó ante la mirada que le
brindara Sam…-buscare hablar con él.
-Sólo hablar, evita discutir.
-…él es quien discute, es un obstinado.
-De tal palo tal astilla…-murmuró bajito, mientras acariciaba
el cabello de Joshua, luego mirando de reojo el reloj de la cocina, decidió
que hora era de irse.
-Quédate…-le lamió la oreja Joshua, deseando que el
castaño se quedara en su cama esa noche.
-Tenemos mucho trabajo mañana. No seria buena idea…-ni el
pucherito que le hizo el rubio logró convencerlo…-Pero planeémoslo
para el martes, después de mi consulta, así traeré
ropa.
-Te haré un espacio en mi closet para tus cosas.
-jajajajaja, pesado. Solo será una muda de ropa.
-Pero es bueno prever para el futuro, cuando decidas venir a vivir conmigo,
permanentemente.
Sam
sonrió, pero luego se dio cuenta que era en serio la declaración.
-¿No
estás bromeando?
-Jamás en eso, Sammy. Además de una amplia casa, tendrás
a un buen cocinero, un buen amante que no discutirá por el lado
de la cama.
-¿Me propones…?
-Que vivas conmigo, que seas mi pareja ante los ojos de los demás.
-¡Es…es un gran paso!
-Lo es si, pero ya sabes como soy, un obstinado, me viene de familia….-le
tomó de la barbilla y acercó su lengua, pidiendo permiso
para degustar el interior de su boca y Sam gimió de placer, causándole
dificultad separarse….-¿Qué me respondes, te vienes
a vivir conmigo?
Sam
buscaba tomar aire de algún lado, la proposición simplemente
le dejo con bastante poco en los pulmones.
-¿Estas
seguro?...-preguntó el castaño, quien aún no daba
crédito.
-¿Cuánto tiempo necesitas tú para estarlo?
-Quiero vivir contigo y estar a tu lado, no te quede duda. Sólo
necesito tiempo… para asimilarlo….-le abrazo con fuerza escuchando
el tamborileo en el pecho del rubio, quien daba le besitos en su cuello
y decidió cerrar los ojos para disfrutar ese momento.
Los
ángeles también pueden sentir miedo, cuando piensan que
sus alas pueden ser retenidas por una prisión, por eso necesitan
asegurarse que sea la adecuada.
-Piénsalo.
-¿Qué dirán en nuestro trabajo? ¿Cómo
vamos a…? …-Joshua le obligó a callar poniendo un par
de dedos en sus labios.
-Eso no es lo importante. Lo sabes. Encontraremos la forma. Si ambos deseamos
estar juntos, nadie va impedirlo.
-Joshua…-se aferro a sus brazos, donde se quedo por minutos disfrutando
del remanso que sentía siempre en ellos.
Decir
que a Joshua le fue fácil dejarle ir, era decir demasiado. Siguió
insistiendo que se quedara, aún cuando el taxi apareció
en la calle. Abrió la puerta del auto y antes de cerrarla le robó
un beso húmedo e intenso a Sam, quien se quedo con la boca reseca
e evitó todo el camino la cara del chofer que sonreía picaramente
por el espectáculo que vio, aunque decir que sorprenderle, lo que
se dice sorprenderle, no era para tanto. Por que para ser chofer de un
taxi en Nueva York las historias de enamorados, debía verlas de
continuo.
Le
dejó en la puerta de su edificio y el abogado revisó por
inercia el casillero de su correspondencia y se encontró con un
grueso sobre que solo tenia su nombre escrito con bolígrafo, sin
estampillas. Subió las escaleras rápidamente de dos en dos,
para llegar a su puerta, abrirla, arrojando las llaves sobre la mesita
de la entrada y llamar a Joshua diciéndole que se encontraba ya
en su departamento. Se desearon buenas noches y que se verían a
primera hora en la oficina.
Una
vez que dejo el teléfono, toda su atención se volcó
al sobre que tenia en su mano, el cual había estado moviendo de
un lado a otro para ver si algo le revelaba su contenido, pero la única
forma de hacerlo era rasgando por un extremo y dejando que el contenido
se deslizara suavemente en la mesa de la cocina. La primera sorpresa de
la noche es descubrir que el contenido es un diario personal y que tiene
hasta fotos adheridas en sus páginas. La precaución es mayor
que su curiosidad y toma un bolígrafo con el cual curiosea la nota
adherida.
“Eddy
lo dejo en casa, días antes de lo sucedido. Prométame que
me lo devolverá, en cuando deje de serle útil y pueda yo
quemarlo junto con el resto de sus pertenencias. Lily.”
Nada
menos que la bailarina amiga de Eddy, quien seguramente conservaba algunas
de las cosas de él y que no habían sido encautadas por la
policía. Un verdadero detalle de su parte, que ella le brindara
información de primera mano sobre el occiso.
La
curiosidad entonces se desató contra el diario, meneando las hojas
con el bolígrafo para no dejar sus huellas en el. Eddy lleva un
registro conciso de su vida, pero resguardando los nombres de amigos,
y amantes con iniciales, confiriendo de esa manera cierto anonimato a
sus clientes. En el último mes había tenido bastante trabajo
y aún cuando no anotara el monto de sus entradas, seguramente podrían
validarse por su cuenta bancaria en las mismas fechas.
Se
concentró en las fotos, algunas en bares o en lugares informales,
donde nunca estaba solo y generalmente se encontraba en grupos. Su vida
social o mejor dicho laboral era bastante agitada. En la mayoría
de ellas se encuentra sonriendo y seguramente confiado en que la vida
le dará por fin lo que busca. La transformación que Eddy
estaba logrando era más que evidente y constataba mucho de las
fotos que recordaba del occiso en una mesa forense, con éstas donde
estaba pletórico de vida.
Sam
siguió pasando las hojas y se encontró con una foto que
le dejo verdaderamente sin aliento: Eddy abrazando a Grant y aun lado
de ellos, Jazmín. La simple imagen dice demasiado, donde un sonriente
Grant posa para la cámara con verdadera insolencia, mientras es
cariñosamente abrazado por Eddy, quien se ve feliz de estar en
los brazos del jugador, mientras que Jazmín ve a ambos con bastante
fastidio, siendo evidente que le han tomado la foto en el peor momento
de su vida.
Sam
no puede definir si el malestar de Jazmín fue por estar en un mal
momento o por haberse encontrado en medio de aquellos dos que parecían
estarla pasando bien. Un extraño triangulo donde “ambas amantes”
de Grant ahora estaban muertas.
Las
conjeturas y las ideas empiezan llegarla a Sam de forma vertiginosa, buscando
recordar aquellas cosas que sabe sobre el jugador, que además en
este momento es nada menos que el amante de Morris.
-¡Cielos,
que enredo! ...- golpeteaba con el lapicero buscando acoplar esa pieza
del rompecabezas que indiscutiblemente era trascendental….-recuerda,
Sam, recuerda. Se levantó para buscar un block de notas y empezó
a garabatear todas aquellas cosas que sabia sobre Grant. Tardo varios
minutos en poner en orden sus ideas y más en ir a la cama e intentar
poner la mente en blanco para intentar descansar. Pero aun en la oscuridad
el recuerdo de la petición de Joshua de irse a vivir juntos como
pareja, danzaba ante sus ojos como si fueran fuegos artificiales, sintiéndose
feliz, emocionado, al grado de sonreír tontamente al pensar que
aquello sucedía realmente y que no había hecho mas que solo
amar con la total convicción de que tenia derecho a ello.
Antes
de que el sueño lo venciera, decidió que su primera actividad
del día siguiente seria correr. Lo cual hizo, no solo por ejercicio,
sino también al día siguiente por ser lunes la ciudad era
un caos y conseguir un taxi le fue mas que complicado. Uso el metro y
tuvo que correr varias cuadras para llegar a la sección de oficinas
donde trabaja. Tenía quince minutos de atraso cuando Smith le vio
llegar.
-Te
tardas un par de minutos más y Leibitz manda al mensajero a buscarte.
-No será para tanto. Es lunes. Nadie llega temprano a trabajar
los lunes.
-Salvo tu jefe. Creo que llego antes que la secretaria y le puso un buen
susto a la pobre..
El
repiqueteo en el teléfono hizo a ambos voltear.
-Una
rosquilla a que Leibitz te busca, Sam…-saludó Rolan con una
tasa de café en la mano.
-Buenos días a ti también Rolan…-le respondió
Sam, mientras tomaba el teléfono…-Voy para allá…-dijo
el joven abogado después de unos segundos de silencio con el auricular
en el oído, mirando mientras a sus compañeros.
-Nunca apuestes donas con Rolan, perderás…-sonrió
Smith.
-Seguramente, pero tengo mis motivos para llegar tarde...-les muestra
la foto que encontró en el diario…-dime ¿por que este
trío se conocía tan bien y por que Grant pagaba por sus
servicios para darle entretenimiento a su “novio”?
Smith
y Rolan se quedaron petrificados ante la foto que miraron y en la cual
reconocen a cada uno de los integrantes.
-Revísenlo,
tendremos que darle un informe al “jefe” antes de que su secretaria
piense en renunciar…-dijo Sam antes de salir del despacho e ir al
otro. La secretaria le lanzó una mirada de agradecimiento al dejar
de ser el centro de atención y poderse escabullir de un jefe que
estaba poniéndose insoportable a primera hora de la mañana.
-El
despertador no funciono o tenias demasiado sueño en la mañana…-escuchó
la secretaria decirle a Sam, mientras Joshua no levantaba la vista de
los documentos que firmaba y le entrega para que ella se hiciera cargo
de continuar dándoles trámite…-tenemos un horario
en esta oficina..-recalcó el rubio abogado.
-Recuperaré mis minutos de tardanza por la tarde.
-Seguro que lo harás…-la secretaria por fin ha cerrado la
puerta detrás suyo y se encamina a la sala de café…-me
encargare personalmente que lo hagas…-la voz de Joshua se endulza
y le sonríe tiernamente. ¿Dormiste bien?
-Si. Supongo que tú también por que has llegado temprano
y puesto a todo mundo en jaque. ¿No crees que exageras? Solo tarde
quince minutos, tuve que tomar el metro.
-Soy el jefe, tengo que gritar un poco para que el resto del personal
acepté mi puesto. Además correr es un buen ejercicio, te
mantiene en buen tono…-le guiña el ojo…-tenemos reunión
mas tarde…-vuelve Joshua a tomar el aire de jefe…-cerciórate
de que Smith tenga el expediente policiaco. Debemos rebatir la nueva acusación
que pretendan hacerle a Morris.
-Averiguare eso…-empieza a caminar hacia la puerta…-por cierto,
te ves encantador bien rasurado.
-Ven y dímelo de cerca…-le reta Joshua.
-Es demasiado temprano para dar espectáculos…-cierra la puerta
detrás suyo, mientras Joshua termina de verle desaparecer sin perderle
pista de su trasero ni lo sinuoso de sus movimientos.
-¿Dime
como conseguiste este diario?...-técnicamente le acribilla Smith
cuando Sam entra al despacho.
-Lo dejaron en el buzón de mi departamento, una amiga del occiso…-respondió
el castaño mientras se quitaba el saco y buscaba sus notas.
-¿Morris las mató por celos?...-cuestionó Rolan a
sus compañeros…-no le gusta que su amante tuviera otras mujeres.
-No, eso no es lógica, Rolan. El mismo Grant dijo que él
le consiguió las mujeres a Morris esa noche.
-¿Vas a decirme entonces que Grant las mató, por que le
sabia “algo”?…-protestó de nuevo Rolan que estaba
mas confundido.
-Una cosa es suponer que Grant estaba implicado y otra probarle algo...-argumentó
Sam, poniendo sus nota en la mesa…-Cuando murió “Roxie”…-refiriéndose
al occiso…-Grant se encontraba entrenando y había rentado
la habitación para que Morris se relajara con sus “amigas”.
Cuando muere Jazmín, Grant se encuentra en Miami en uno de los
juegos de la temporada…-Sam arroja el lapicero y mira desconcertado
a los otros abogados…-¿Cómo demonios pudo Grant matarlas?
-Solo es una foto, no prueba realmente nada…-dijo Rolan.
-En eso te vuelves a equivocar…-entre “ellas” existía
una rivalidad, por clientes, principalmente…-continuó argumentando
Sam.
-…y por amantes…-continuó Smith…-Jazmín
estaba interesada por Grant, pero luego aparece en escena “Roxie”
y es desplazada. Cuando se entera que Grant va a darle una sorpresita
a Morris se cuela en la habitación…
-…con la idea de reclamarle, claro…-sigue la ilación
el castaño…-así que cuando llega Morris, no le queda
otro remedio que quedarse y seguirles el juego.
-¿Jazmín mató a “Roxie”?...-casi gritó
Rolan.
-Puede ser…-dijeron ambos abogados al mismo tiempo...-el informe
medico dice que no requería fuerza, sino habilidad…-siguió
Smith hablando…-quizás Jazmín traía la droga
adulterada, ella hizo los cortes, Morris estaba completamente dopado y
en un descuido aquella le rompe el cuello.
-…pero “Roxie” no se drogó…-afirmó
categórico Sam.
-Pero pudo sugerírselo a Morris, que si lo estaba…-dijo de
pronto Rolan y ambos abogados se miraron de nuevo.
-Estamos en un callejón sin salida…-dijo Sam buscando café…-Joshua…Leibitz…-se
corrigió rápidamente…-me pidió que te recordara
sobre el nuevo expediente forense de Jazmín. Tendremos que estar
preparados por si lo acusan formalmente. Tendremos reunión mas
tarde.
-Saldré por él ahora mismo…-se levantó buscando
su saco…-acompáñame Rolan, necesitamos pensar.
-Morris ocupa un milagro…-dejo el resto de café el aludido
abogado y ambos salieron de la oficina, minutos más tarde.
La
mañana pasó rápidamente y un oficial de policía
siempre recibe las tazas de café con cierto agradecimiento.
-Tienes
una cara, Dean, que si no te conociera diría que andas enamorado…-dijo
su compañero, un afro americano de largos brazos y ojos saltones.
-Vete al diablo…-le gruñó el detective, mientras daba
largos sorbos a su café.
-jjajajajaja. Vamos, es la tercera vez que suspiras. No creo que sea el
trabajo atrasado lo que te tenga así. ¿Qué, es muy
buena en la cama?...-le sonrió su compañero, mientras abría
uno de los expedientes.
-¿Sabes lo que me dijo…-terminó por medio confesarle…-después
de tenerle en mis brazos gimiendo? “Que primero se congelaba el
infierno, antes de admitir que le había gustado”…-Felix
arrojó el expediente que tenia en la manos y caminaba de un lado
a otro como león enjaulado, mientras miraba la torcida sonrisa
de su compañero y amigo quien tenia los pies encima del escritorio
y bebía su café sin apuros.
-…así son, primero la quieren dentro y profundo, pero después
no quieres reconocer que les gustó. ¿Por lo menos estaba
linda?
-Tiene el mejor trasero que he probado en todo Manhattan. Apretado y estrecho…-le
sonrió Dean, mientras el sonido del teléfono hizo que el
detective levantara el aparato…-dígales que pasen. Los abogados
de Morris quieren una copia del expediente de la occisa…-comentó
luego a su amigo.
-Menudo caso ¿eh? Muchos cabos sueltos.
-¿Sabes algo? Cada vez pienso que ese idiota no mató a ninguna
de las dos.
-¿Es demasiado estupido, verdad?...-ambos se rieron, pero alcanzaron
a guardar silencio para cuando Smith y Rolan llegaron a su puerta….-Abogados,
lindo día.
-Déjate de cosas, Felix…-empezó Smith…-¿Van
a acusar a nuestro cliente?
-Estamos tan ocupados buscando delincuentes, que realmente no pensamos
ocuparnos mucho de éste…-le entregó un fólder
donde venia las copias solicitadas.
-Dirás entonces que todo es circunstancial…-le alegó
el abogado, tomando el informe forense.
-Tu cliente es verdaderamente idiota, se encuentra seguro en el reclusorio
del Estado…-le responde Felix
-O por lo menos estamos seguros nosotros, jajajajaja….-el compañero
de Felix no puede dejar de entrometerse y baja los pies del asiento, ante
la mirada de malas pulgas que le dedican, pero que ni se entera y sale
a buscar algo de café.
-Te seré sincero Smith, tu cliente o es muy hábil, que no
creo o realmente es un verdadero mentecato al ocurrírsele reunirse
con quien fuera una de sus testigo en contra, mas con una anilla de rastreo.
-Eso no lo hace un asesino…-argumentó Rolan.
-Lo que tienes aquí es un preliminar. Faltan unas pruebas de DNA,
pero el forense las tendrá a más tardar el jueves…-decidió
cortar por lo sano aquella conversación en la cual no quería
verse implicado en demasía…-hasta entonces, abogados.
Ambos
legistas se dieron por satisfechos al ver que no habría implicación
de Morris en el caso de Jazmín de momento, lo cual podría
considerarse algo después de todo.
Otto
pensó lo mismo, cuando Leibitz le puso al corriente de los pormenores
del caso.
-Realmente
Morris nos esta poniendo en un entredicho…-decía el jefe
de la firma de abogados.
-Su condición se reportó estable esta mañana…-empezó
Joshua…-la fiscalia no tiene argumentos sólidos para unirle
con el caso anterior. Totalmente circunstancial.
-…pero el jurado se hará un rápido consenso con lo
sucedido, aunque el juez les pida no hacer caso de los rumores. La noticia
ya esta filtrada en los medios, Joshua.
-No podemos intervenir en eso.
-Lo sé. Ha sido una total imprudencia de Morris haberse expuesto
de esa manera. Agilicen los trámites, para que se presente a juicio
lo más rápido posible.
Joshua
salió minutos mas tarde del despacho y solicitó a su secretaria
que reuniera al equipo que estaba trabajando en el caso. Los encontró
en la sala de junta, donde vislumbró a Sam, a quien toda la mañana
no había podido ver, ya que el mismo había tenido que salir
a ver varios compromisos en la ciudad.
-Señores…-empezó
como siempre, imponiendo su voz encima del murmullo de los otros tres
abogados…-leí el reporte del forense y lo bueno del asunto
es que coincide con nuestro supuesto de ser circunstancial la presencia
de Morris en el lugar de los hechos.
-Tengo la impresión de que el teniente Felix tiene la misma idea
sobre el caso…-sentenció Smith.
-Pues igual lo tiene la fiscalia. Hasta el momento no hemos recibido ningún
aviso al respecto. Están cautelosos o simplemente no tienen nada,
pero….
-…Morris sigue mal parado ante los ojos del jurado…-le terminó
la frase Sam.
-Exacto. Que los forenses y la policía no puedan unir las evidencias,
no significa que el jurado no tiene sus propias ideas que pueden hacer
peso en el momento menos esperado.
-Tenemos una teoría que es muy descabellada…-continuo Sam.
-Los escuchó…-se sentó sin quitarle los ojos de encima,
disfrutando cada pliegue de su camisa y la forma en la cual su corbata
se movía, pero unos segundos después su atención
se concentró en la fotografía que le mostraban, el diario
y los estados financieros del occiso, así como las continuas referencias
entre los tres abogados…- ¿piensan realmente que Grant las
mató? ¿Qué gana con eso? Morris es su amante ahora.
-Dinero, lo que siempre mueve, después del sexo…-dijo Rolan.
-Morris testamento recientemente, dejándole a Grant tres cuartas
partes de su fortuna incluyendo sus regalías y propiedades…-aseveró
Sam pasándole un nuevo expediente…-recién se elaboró
en el estado de Nevada, donde además pretendieron tomar nupcias,
pero no fueron válidas por que aun no se finiquitaba el divorcio
en Nueva York con su mujer.
-Bien, ahora sabemos que Morris casi seria bígamo, pero eso no
nos dice, como Grant se beneficia de meterlo en este enredo…-insistió
Joshua.
-Enviándolo a la cárcel por asesino y violador de hombres,
es una etiqueta bastante tentadora…
-…que podrían quererse cobrar a la menor provocación…-siguió
Joshua…-¿Qué hay de sus coartadas?
-Parecen sólidas…-dijo Smith…-ahí es donde se
estrellan nuestras teorías.
-Cotéjenlas de nuevo.
Joshua
solo alcanzó a llamar a Sam por teléfono a media tarde,
tenia una importante junta de negocios en Brooklyn y era factible que
le tomara la tarde completamente.
-Te
llamaré al volver a Manhattan, ¿ésta bien?
-Si. Me iré con los muchachos, no te preocupes.
-¿Has pensado en lo que te propuse ayer?...-bajo su voz y logró
verlo por el ventanal que Sam se sentaba mientras respondía.
-Constantemente.
-Tómate el tiempo que necesites.
Smith
y Rolan acompañaron a Sam hasta la calle de su departamento y éste
les vio partir antes de subir las escaleras, donde otro sorpresa le encontró
en la entrada del edificio.
-¡Dany!
-Sam. Me dijeron en tu oficina que habías salido hacia un rato.
¿Te gustaría ir a cenar?
Sam
jugueteó con las llaves y luego respondió…-claro,
es un buen momento. Hay un buen café, calles abajo, ¿te
parece?
-Sí el café es bueno.
-El mejor.
Daniel
no podía quitarle los ojos de encima al castaño abogado,
quien indiscutiblemente se veía hermoso a sus ojos.
-¿todo
bien?...-pregunta Sam al notar la mirada insistente en su persona.
-Si, solo es que no puedo dejar de fascinarme contigo.
-Daniel..-le recrimina…-no insistas. Más ahora que hay alguien
que puede recriminarme porque tú estés aquí coqueteándome.
Daniel
se ruboriza...- Paul es un buen amigo.
-Con el cual duermes, creo entender…-Sam aceptó el menú
y empezó a buscar algo que te apeteciera y no volvieron hablar
hasta que la orden fue tomada y mesero se retiró.
-Somos
adultos…-empezó Daniel.
-…exactamente. Y no estoy recriminándote que tengas relaciones
intimas con mi terapeuta. Paul es muy “mono”, realmente es
una gran persona. ¿Dime es considerado en la cama?
-¡Sam!...-casi escupe el café Daniel ante la pregunta a rajatabla…-que
cosas dices.
-Vamos, no sea mojigato.
-Yo no te pregunto esas cosas de tu “noviecito”, ¿verdad?
-Por que tú nunca has encontrado a Joshua idóneo para mí,
pero realmente yo si creo que Paul lo pueda serlo para ti.
-Paul es tierno, muy dulce, pero…no eres tú, Sam
El
abogado se queda con la taza en el aire y la pone de nuevo en la mesa.
-No,
no soy yo. Nunca lo será. Paul es Paul, y es él quien se
ha interesado en ti. Y que yo espero que tengas…dos dedos en la
frente para darte la oportunidad de ser amado por alguien como él.
-No puedo sustituirte por un par de días en la cama con él.
No es como cambiar las sábanas, Sam. Te he amado todo este tiempo.
-Crees amarme, que es diferente. Todo este tiempo te mantuviste distante,
aunque sabias donde estaba y lo que hacia. Fue una gran coincidencia que
viniera a trabajar a NY, cuando pude quedarme en Pennsylvania. ¿Qué
esperabas, que el destino se encargara de unirnos? Cosas como esas, uno
no se queda esperando a que los astros se encuentren alineado favorablemente
con nuestra vida.
-Eres duro.
-No, soy sincero. No quiero que nos lastimemos, y mucho menos a las parejas
con las que estamos. Tu y yo nos queremos, pero solo como amigos.
-¿Solo eso seremos, entonces?
-Los mejores amigos que podamos ser, Dany…-le tomó de la
mano.
La
cena llegó y eso interrumpió su plática para dar
lugar a la comida, la cual se mantiene luego en una conversación
trivial de cómo estuvo el resto del día. El sonido del vibrador
de Daniel le hace buscarlo entre su ropa, pero al ver el número
se negó a responder y apagó su aparato para continuar cenando.
-¿Nada
importante?...-le preguntó Sam.
-No, en este momento nada lo es.
Quien
arroja el teléfono molesto al otro lado de la línea es Jeremy
Carson. Ha buscado desesperadamente comunicarse con ese reportero de pacotilla
para recordarle el trato que tienen y que puede resultarle en una de sus
últimas cartas para separar a Joshua del otro abogado de mala muerte
con el cual se anda relacionando y por el cual pretende dejarle. Técnicamente
arrojó su matrimonio por la borda y la platica que ha tenido con
el padre de su ex –mujer ese día fue mas que tirante, pero
llegaron a un adecuado convenio de ambas partes, en donde coincidieron
que arrastrar el divorcio por los tribunales no ayudaría en nada
a la imagen de la ex. Entre más rápido y silencioso fuera,
ambas partes saldrían beneficiadas.
Ahora
era libre. Libre de volver con Joshua para reiniciar su relación.
Claro, primero tenia que convencer al rubio abogado de eso.
-Fiscal,
el teniente Felix se encuentra en la línea…-sus pensamientos
fueron interrumpidos por su secretaria.
-Vuelva decirle que no estoy. Que deje su recado o informes con usted…-le
responde fastidiado, de que gran parte del día, ese insolente policía
ha tenido la osadía de llamarle a su oficina, a su celular y hasta
el teléfono de su casa….-Ahhh, llama a seguridad, voy a retirarme.
La
secretaria toma nota y asiente. Al principio le sorprendió que
el fiscal se hubiera tardado tanto en solicitar vigilancia en su casa,
debido al nuevo caso que recién estaba siendo llevado el despacho
contra un reconocido pandillero. En tale situaciones la seguridad para
los fiscales se incrementaba y se les daba resguardó desde sus
casas a las oficinas. A Jeremy en particular la medida le sentaba, ya
que era una forma de quitarse de encima a Felix. Todo el fin de semana
había estado rumiando su comportamiento.
Mostrar
sus debilidades era algo que no podía consentir y mucho menos repetir.
Había permitido que ese policía de poca monta le pusiera
las manos encima, que lo bañará como si fuera un crío
y que además el desgraciado le excitara a tal grado entre besos
y caricias lascivas que permitiera lo que pocas veces dejaba que sucediera,
que alguien lo penetrara. Que estuviera ebrio no era una justificación.
Para Jeremy ser dominado no era uno de los juegos que acostumbraba participar.
Pero
aunque no quisiera admitirlo aún recordaba como le había
masturbado y cuando consideraba urgente su descarga, en vez de eso, el
desgraciado lo había penetrado de una sola estocada, sin más
preparación que un par de dedos calados y las lamidas sobre su
cuerpo. Se maldecía internamente, por que cuando debió detenerlo,
en cambio le pidió quedarse y que terminara lo que había
comenzado, hasta terminar de subyugarlo y verterlo dentro de aquellas
manos que resultaron más diestras de lo que se imaginara a primera
instancia.
Bien,
había sido un buen revolcón, uno de los mejores que había
tenido en últimas fechas, pero de eso a que lo tolerara en su vida.
Se había jurado que seria la primera y última vez que se
rebajaba a mostrar sus debilidades de esa manera.
Su
objetivo ahora era recobrar a Joshua.
Intentó
comunicarse al celular del rubio abogado, pero parecía que estaba
fuera del área y las llamadas iban al buzón de voz. Maldijo
cuando volvió a intentarlo estando en su departamento y mirando
por la ventana que la patrulla se quedaba en la calle a vigilar. Decidió
darse un baño, cenar e intentarlo mas tarde.
-¿Se
puede saber que hacemos aquí, Dean?...-gruñó el policía
al ver donde se estaban estacionando.
-No tardo…-respondió el otro, cerrando la puerta del auto
y acercándose a la patrulla para conversar con los uniformados.
Regresó minutos después al auto…-¿Quieres irte?
Voy a quedarme un rato más.
-¿Hacer que? Sí, puede saberse….-el policía
buscó desesperarse y prestarle atención a su compañero…-Vamos
suéltalo. Aquí vive el fiscal, al que trajimos hace días.
¿Qué demonios haces aquí?
-¿Qué tan amplio es tu criterio?
-¿Es el estrecho y apretado? Jajajajajaja….-se rió
su amigo en sus narices…-Nunca he ido en contra de tus gustos Dean,
pero este tipo es un patán, engreído y por añadidura,
fiscal de distrito, camarada. ¡Por los infiernos, es un universitario
engreído!...-empezó la retalia.
-Tiene la piel lechosa y…
-¡No quiero saber!....-se cerró los oídos, fingiendo
poco interés.
-Bien, no me hagas repetírtelo entonces…-se caló la
gabardina.
-¿Quiénes son esos?
-Vigilancia de los juzgados. Voy a subir a verlo…-dijo de pronto
Felix
-¿No pensaras que va abrirte?...-el oficial solo meneó la
cabeza, cuando vio a su compañero cruzar la calle…-Maldición,
Felix...-rezongó el policía, pero no arrancó el auto,
seguro de que su compañero volvería.
Los
timbres en el interfon de la puerta hicieron que Jeremy dejara su cena
y fuera a ver por la mirilla, pero al ver quien era, no puedo menos que
fastidiarse.
-Detective
Felix.
-¡Fiscal, que gusto!...-Dean saludaba a la cámara de la entrada...-Ábreme…-musita,
golpeteado el intercomunicador.
-¿No se te dan la indirectas, verdad?
-Dímelo en mi cara. Dime que no has pensado en mí todo el
día.
-¡Lárgate, policía de pacotilla!...-Jeremy apaga el
interfon y vuelve a su cena, sin ver que Felix da un golpe con el puño
a la pared y después de unos segundos vuelve sobre sus pasos y
mira que los policías de vigilancia están con sus vasos
de café, demasiado entretenidos. Su compañero sigue en auto
y se sube.
-No
digas nada…-le sentencia el detective, arrojando su gabardina en
el asiento de atrás.
-Café...-puso las llaves en el encendido…-por lo menos tengo
derecho a eso.
Felix
medio sonrió y se hundió en su asiento, maldiciendo la hora
en la cual se fijó en ese engreído fiscal. Su compañero
lo dejo minutos después en su departamento, el cual como todo hogar
de hombre soltero y además policía, estaba medianamente
ordenado. Arrojó la pizza dentro del microondas y fue darse un
baño, el cual lejos de quitarle la ansiedad, solo logró
acrecentarle el fastidio. Bebió directamente de la lata, la primer
cerveza del día y se negó a dar marcha atrás, volviendo
a marcar un numeró de teléfono.
-¡Contesta,
maldita sea!...-tardó segundos, pero la llamada no fue a parar
al buzón de voz.
-¡¿Cómo demonios te explicó que dejes de llamarme?!...-le
rezonga Jeremy detrás de la línea.
-¿Por qué no me abriste?...-le rezonga el policía.
-¿No entiendes? ¡No vuelves a ponerme una mano encima!
-¿Dime que no te agradó lo de anoche?..-le susurra, casi
endulzando la voz, recargando su cuerpo en el sillón y cerrando
los ojos, imaginando que lo tiene a un lado…-tu piel temblaba, sudada,
olías tan bien, eres tan estrecho…-la llamada entonces se
cortó…-Maldición…-gruñó Félix
arrojando el celular y poniendo sus manos en su cara…-Eres mió,
hijo de…-se dijo mientras buscaba luego la lata de cerveza para
terminarla. Confesarse que nunca antes se había sentido tan atraído
por alguien, era algo que desquiciaba, pero no iba a desistir, mucho menos
cuando ya conocía plenamente lo que ese hombre podía hacerle
sentir. Solo era cuestión de tiempo.
Justo
a tiempo fue Paul quien respondió la llamada que entró a
su teléfono antes de que fuera a parar a la contestadora.
-Hola.
¿Dónde te encuentras?...-arrojó su portafolio en
el sillón.
-Te fui a buscar a tu despacho…-se escuchó la voz de Daniel.
-Tuve unas sesiones fuera y no me fue posible desocuparme antes, recién
llego. ¿Ya has cenado?
-Si, cene hace rato…con Sam.
Por
unos segundos el silencio se hizo en ambos lados de la línea.
-¿Se
encuentra…bien?...-educadamente terminó por preguntar Paul,
para quien el joven abogado seguía siendo uno de sus pacientes.
-Si, te envía saludos.
-Que amable…-acotó el terapeuta.
-Paul, yo…-volvió a escucharse el silencio.
-Dilo de una vez…-pensando que Daniel empieza a darle largas para
botarlo.
-¿Puedo pasar a tu casa, aún? Sé que es algo tarde...
-Si es para hablar sobre Sam, creo que puedes decírmelo mañana,
en la oficina.
-No. Es sobre las cosas que he pensado sobre ti y las cosas que yo creo
sentir.
-No tienes que ser amable….
-Es más que eso. No quiere empezar una relación de solo
sexo y….particularmente la pase muy bien contigo, ayer.
-También yo, Daniel…-sonrió por fin Paul a fantasear
con la idea de que el reportero buscaba algo mas entre ellos…-Estaré
esperándote.
Cuando
Paul abrió la puerta minutos mas tarde, su mayor deseo era confiar.
Confiar en que podía entregarle el corazón a ese hombre
que ahora le tomaba de la mano y le acariciaba el brazo hasta llegar a
su nuca. Confiar en que podía dejarse llevar por ese amor sin que
lo devastara.
-Quiero
pasar la noche contigo...-escuchó que le susurraba al oído.
-¿Solo nosotros dos o has traído algún fantasma contigo?...-le
miró directamente a los ojos.
-El fantasma de quien hablas se llama Sam y se ha quedado en su casa.
He pensado mucho y…-bajo un poco la voz…-. Sí él
me necesitara, yo estaré ahí.
-¿En calidad de qué...?
- …de amigos, buenos amigos. Tengo un pasado con Sam, pero es eso…solo
pasado.
La
cara de Paul dibujó una tímida sonrisa. Íntimamente
se sentía bien, aunque pretendía mantenerse indiferente.
-¿Hay
algo mas, que deba saber?...-cuestionó el terapeuta.
Daniel
cerró los ojos por unos segundo, pensando que podía engañarse
y que sus actos pasados no tendría porque revelarse. Después
de todo había sido un trato hecho en un momento delirante, en que
pensaba que era la única forma para alcanzar a Sam. Pero las últimas
horas, el fiscal había intentado de comunicarse varias veces, seguramente
para recordarle ese pequeño pacto entre ellos. Podía callarse
y que Paul nunca lo supiera.
-Mantuve
una relación esporádica con…otra persona que no era
Sam, recientemente. Fue sólo…sexo.
Paul
se soltó, dándole un manotazo.
-!
Gracias por aceptar usar protección mientras me follabas !...-le
gritó herido.
-Fue antes de interesarme en ti.
-Te interesaste en mi, el sábado en la tarde y por que estabas
solo. ¿No tenias para pagar “compañía”?...-dijo
con amargura el terapeuta.
Daniel
volvió a tomarle del brazo y pegar su cuerpo al suyo, mientras
el terapeuta se movía buscando retirarle.
-¡No
es lo que piensas! Fue alguien que conocí en un bar…
-Seguro…-intentaba separarse sin lograrlo.
-¡Escúchame, Paul!...-tomó la cara del terapeuta entre
sus manos y pego su mentón al suyo…-he hecho muchas estupideces,
hasta creer que podría recuperar a Sam. Estaba tan ofuscado, que
hubiese firmado un pacto con el diablo por recuperarlo.
-¿lo hiciste?...-casi chilló Paul al verle a los ojos.
-…si. El trato era que Leibitz, el nuevo novio de Sam, nos encontrara
en alguna situación comprometedora y con ello…
-…idiota…-se soltó completamente Paul y empujó
a Daniel…-¿Por qué me lo dices ahora?
-Porque quiero que sepas todo de mi, que no soy perfecto, que cometo errores,
que…hago locuras por amor.
-Pues te promocionas muy bien…-se sentó en el primero sillón
que encontró, a donde Daniel fue a buscarle y se sentó a
sus pies, recargando su cabeza en sus piernas.
-Si te miento ahora, seria empezar mal, y tú no mereces eso…-las
lágrimas corrieron por sus mejillas y los dedos de Paul por su
cabello.
-Eres un cabeza dura, Daniel…-el terapeuta besaba sus cabello, hasta
que sus labios fueron atrapados por el reportero, quien tímidamente
empezó a besarle.
Un
timbrazo en el celular de Daniel les hizo detenerse. Paul lo miraba expectante
y le sorprendió que se levantara para responder.
-¡No
vuelvas a llamar! Buscas a Leibitz, consíguetelo tú mismo…-el
reportero cerró la llamada.
-El diablo…-afirmó Paul…-¿Crees que se dará
por satisfecho?
-No firmé con sangre…-sonrió tímidamente el
reportero.
Se acercó de nuevo, sin encontrar ningún rechazo se afianzó
entre sus piernas y de ahí empezó mostrarle cuando necesitaba
expiar sus culpas en un nuevo remanso.
|