
“...La
idea de una operación de reasignación de sexo, es hacer
de la criatura una persona normal, con N mayúscula", pero
de continuo se encuentran personas adultas intersexuadas que nunca van
a ser Normales. Sus genitales nunca van a tener el mismo aspecto que los
de otras chicas u otros chicos, aun con toda esa cantidad increíble
de tiempo y dinero para hacerles 'Normales', terminando todo en un terrible
malestar que les invade. La mayoría de las personas intersexuadas
desearían volver a tener los genitales con los que nacieron, que
vivir con lo que les hicieron"... [1]”
Dedicado a Axon Corvus, por
su tiempo en revisar, sugerir, comentar y divertirse conmigo en esta historia.
23 Eres Caprichoso.
La hora de
salida de las oficinas en el centro de la ciudad, generalmente causaba
un caos en las avenidas principales, pero si se tenía paciencia,
algunas de las calles secundarias podían mejorar la vialidad y
acelerar un poco el tráfico e impedir quedar embotellado en Queens.
Exactamente fue lo que hizo Joshua cuando dio un giro al volante y cambio
de calle para continuar conduciendo.
Lo que hizo
soltar un quejido a Sam, quien cerró los ojos e intentó
pensar en otra cosa, para no distraer al absorto conductor.
-¿Por
qué tan callado? ...-escuchó Sam la voz de Joshua al mismo
tiempo que sentía una ligera presión sobre la mano que tenia
encima de la rodilla del rubio...-¿No me dirás ahora que
te asusta mi forma de conducir?
-No precisamente, pero has pasado tan cerca del camión repartidor
de allá atrás que podría decirte sin dificultad cuantas
capas de pintura tenia en el chasis.
La sonrisa
cristalina de Joshua le hizo abrir los ojos de nuevo y agradeció
que hubiese disminuido un poco la velocidad.
-Llegaremos
a tiempo, no necesitas que te levanten una infracción de tránsito...-
le respingó Sam, tan solo por no dejar.
-Parece que te ha devuelto el don de lenguas, ángel mío...-Joshua
giró la cabeza un poco para ver de reojo a su compañero...-y
no finjas que no sabes de que te hablo. Has estado más que silencioso
desde que volviste de los juzgados.
-Rolan y yo te dimos un informe de nuestras actividades en los juzgados...-Sam
guardó silencio cuando la mano de Joshua le tomó de la barbilla
en cuando se detuvieron a la señal de alto de un semáforo.
-Pregunté que si había algo que “tú”
quisieras decirme y dijiste que la oficina no era el lugar. Lo que me
hace suponer que hay algo que deseas exponerme y tiene carácter
personal. Estamos fuera de la oficina, podemos hablar...-soltó
su barbilla y continuó conduciendo...-¿Qué sucede
Sam?...-volvió a preguntar al notar que el castaño no hablaba
y había dejado de posar su mano en su rodilla para cruzarla sobre
su pecho y hundiéndose en asiento.
-¿Podrías esperar hasta después de la sesión?...-respondió
con un mohín el castaño y pretendió mirar por la
ventana, ignorando al conductor.
Como respuesta
a aquello, Joshua detuvo el auto y lo estacionó, enfilándolo
en el primer lugar vació que encontró, sacó las llaves
del encendido y las puso encima del volante.
-¡¿Quieres
decirme que sucede?! No vamos a ir a ningún lado hasta que no lo
hagas. Fuera de la oficina, cualquier lugar es bueno para hablar sobre
nosotros...-se giró completamente hacia Sam.
-¿No estás exagerando?...-intentó el abogado no darle
importancia y sonreír un poco por aquel arrebato.
-¡Maldición, Sam! Creí que habíamos hablando
sobre que nos tendríamos confianza y éramos una pareja.
Eso significa además de confiar en la otra persona, confesarle
aquellas cosas que te angustian. Yo abro mi alma de continuó para
ti y espero que tú hagas lo mismo. Es lo mínimo que espero...reciprocidad.
Sam tragó
duro, no solo tenia a Joshua molesto, una vez más, sino que aparte,
él mismo se encontraba angustiado por el acoso del que se sentía
victima.
-¿Puedo
contar con que no gritarás de inmediato y escucharás hasta
el final?
-No me condiciones como debo actuar, Sam.
-Exactamente por eso, es que me limito a no decírtelo...
-¿Tú definición de mi persona, es que soy impulsivo
y no puedo controlar mis acciones?
-Pues las últimas ocasiones que hablamos sobre tu ex, has salido
a romperle la cara...-y al decir eso Sam se llevó la mano a la
boca mal disimuladamente, dándose cuenta de lo que había
dicho.
-Ahhh, así que es eso... ¿De nuevo...el fiscal? ¿Qué
te dijo ahora? Parece que crees más en sus palabras que en las
mías.
-No es lo que dijo...fue más bien, lo que dije.
-Explícate...-la voz de Joshua tenía ahora un tono de fastidio
remarcado, como cada vez que trataban el tema de Jeremy.
-Tropezamos en los pasillos, diciéndome las mismas monsergas de
siempre, sobre él y tú...me harté y le dije que no
había tal “entre ustedes”, que tú y yo...-Sam
se calló unos segundos y levantó la cara para mirar al rubio.
-¿Si?
-...que viviríamos juntos.
-¿Se lo dijiste?...-la voz de Joshua cambió visiblemente,
entre sorprendida emocionada y llena de satisfacción.
-¡Si, se lo dije! Creí que con eso lo callaría...que
entendería que lo nuestro iba en serio...-Sam empezó a hablar
aceleradamente...-que nos dejaría en paz...pero...
-¿...pero qué?
Sam se hundió
de nuevo en el asiento mirando por el cristal.
-Me acorraló
en los sanitarios y...
-¡Hijo de...! ¡¿Qué te hizo?!...-reaccionó
Joshua de inmediato, sin darle tiempo a Sam a terminar la frase, mientras
se desabrochaba el cinturón para girar hacia el lado de su acompañante.
-...se puso violento...
-¿Te lastimó?...-la mano de Joshua se detuvo en su mejilla,
incapaz de avanzar.
-N-no...-dijo el joven abogado, pero el titubeo en su voz no sonaba nada
convencida...-No me hizo nada, en verdad. Solo me empujó contra
la pared...-y en parte era cierto, pero Sam no encontraba la forma de
decirle las molestas sensaciones que tuvo cuando las manos del fiscal
lo sujetaban y tenia todo su cuerpo encima del suyo, mientras le hacia
soeces caricias y lamía su cuello. Eso era algo que no podía
decirle. Aún le revolvía el estómago de sólo
pensarlo.
-¿Lo
proteges?...-se atrevió Joshua a preguntar al ver como Sam evitaba
que le continuara tocando, retirando sus mano de su mejilla y llevándola
a su regazo.
-NO, no hago eso. ¿No entiendes? Te protejo a ti...a nosotros.
Lo que pretende precisamente el fiscal es que tú te molestes y
vayas a buscarle. Es su forma de llamar tu atención y romper tu
concentración del caso.
-¡Esta vez se ha pasado de listo! No voy a quedarme sentado viendo
como te fastidia en cada ocasión que te ve solo. ¡Y el caso
me importa un soberano pepino! Es tu seguridad la que me interesa.
-Estoy bien. Me defendí, no soy una damisela en peligro, a la que
tienes que ir a proteger su honor...-intentó bromear un poco.
-No. Claro que no...-le respondió al tiempo que utilizaba su otra
mano libre para hurgar un poco entre la camisa, palpando, buscando alguna
señal que le indicara el grado de atrevimiento que había
tenido Jeremy...-¿Así que no te hizo nada?...y esa magulladura
en tu cuello, seguro te la hiciste tú mismo ajustándote
la corbata. A otro con ese cuento...¿Por qué no me lo dijiste
al llegar? ¿Por qué pretendes cubrirlo? ¡Dime que
no te hizo nada más!...-las palabras le salían a borbotones
y era Sam quien negaba con la cabeza una y otra vez.
-Solo me jaloneo,
forcejeamos...manotee y le empujé. Todo fue muy rápido.
Me sorprendió...es todo.
Joshua le tomó
de nuevo de la barbilla para que sostuviera la mirada, la cual Sam evitaba
de continuo.
-¿Hay
algo más, verdad? ¿Qué fue lo que te dijo...dímelo
ahora? Vamos, Sam. Puedes confiar en mí. ¿Qué otra
cosa sucedió?
-Le grité que lo demandaría a la barra de abogados por su
acoso...solo se rió y me amenazó de revelar mi preferencia
sexual con los socios de la firma...-terminó de confesarle Sam
con cansina voz.
-Carson está cacareando. ¿Crees que Otto va a presidir de
ti, por eso?
-Terminará por verse obligado a hacerlo...aceptémoslo.
-Es del conocimiento de Otto, la relación que sostuvimos el fiscal
y yo...a igual mis inclinaciones.
-...¿lo sabe?...-la cara de Sam era de total sorpresa, incapaz
de imaginar que el conservador socio mayoritario de la firma estuviera
al tanto de esa información.
-No juzgues a Otto, con premura. Es más tolerante, de lo que puedas
imaginar...-continuó Joshua al ver la sorpresa que aquellas palabras
causaban.
-...pero igual se enterarán en la Firma y el resto de los socios
pueden exigirle...
-¿Qué importancia tiene en realidad que ellos sepan que
eres gay o no?
-.¡Para ti es fácil decirlo sin ningún problema! Eres
socio de la Firma, tiene un extensa cartera de clientes y no van a excluirte
fácilmente; pero yo...
-...eres un excelente abogado, Sam.
-...a la Firma no le importará. Lo primero será el prestigio
antes que otra cosa.
-Quizás a ellos no, pero a mi, si...-Joshua tomó ahora su
mano e intercaló sus dedos, haciendo más intima aquella
caricia...-Se te olvida lo mas importante...no permitiré que nulifiquen
tu contrato, antes haría valer mis privilegios de socios mayoritario.
-...no, no consentiré que hagas tal cosa. Habíamos acordado
que mantendríamos una distancia profesional...
-...que es exactamente lo que solicitaría. Eres un empleado de
la Firma y los comentarios de otro “gay”, por muy fiscal de
distrito que sea, no deberán repercutir en tu expediente laboral.
-¿Hablas en serio?...-le insistió Sam...-solo tiene que
irlo rumorando de piso en piso por los juzgados. ¿No creerás
que pensaba enviarles un “memo” a Otto y el resto de los socios?
Cuando se enteren, hablaran de nosotros, haciendo bromas vulgares a nuestras
espaldas y dirán con morbo que por eso estamos llevando el caso
de Morris. No parece buena idea que estemos trabajando juntos en ese caso.
Leibtz guardó
silencio por unos segundos, entendiendo la preocupación de su pareja:
no solo daría pie a bromas y comentarios hirientes, sino que también
era posible que fuera cuestionada su moralidad en el caso. Carson no era
precisamente el modelo a seguir de integridad y rectitud, pero si le dejó
sin habla la última frase de Sam.
Joshua tomó
las llaves del tablero y las puso en el encendido, lo que de principio
sorprendió un poco a Sam, quien esperaba un torrente de objeciones
o por lo menos gritos de fastidio. En cambio se encontró con la
gélida mirada del conductor.
-Tarde o temprano
sabrán lo nuestro, Sam. La pregunta clave aquí es... ¿Cuánto
te importa que ellos lo sepan? No solo que somos homosexuales y compañeros
de trabajo, sino que además somos amantes.
-...no es el punto...-intentó acotar el castaño.
-...claro que lo es. El fiscal puede gorgorear cantos gregorianos sobre
la reputación de los integrantes de la Firma, como igual lo hace
o hará contra todos y cada uno de los testigos del caso. El punto
es...¿si fuera de las amenazas de Carson, estás dispuesto
a enfrentar tu sexualidad y darme un lugar como tu pareja? Y no me respondas
en base al trabajo o la opinión de Otto o el resto de las personas...sino
de lo que “tú” quieres tener conmigo. Cuando tengas
la respuesta, dejarás de tener miedo...-Joshua no espero a escuchar
la réplica del joven abogado a su lado, sino que volvió
al tráfico y aceleró la marcha, dejando a Sam meditando
el resto del camino, aunque realmente iba él mismo conteniéndose
de no gritar y golpear el volante.
El fiscal se
había excedido, no solo había agredido a Sam, sino que esa
amenaza velada, le incluía directamente y ya se encargaría
de dejarle bien claro, su punto de vista, al respecto.
Continuó
en silencio hasta llegar al edificio donde Sam tendría su consulta.
No volvió hablar hasta llegar al estacionamiento y apagar el encendido.
-¿Quieres que te acompañe?...-preguntó Joshua solo
por cortesía, aunque sabia la respuesta.
-Voy a tardar, cerca de una hora...-contestó Sam, salió
del auto y acomodándose el guardapolvo.
-Bien. Reanudáremos entonces nuestra conversación, mas tarde.
Por que vas a quedarte en casa hoy ¿no?
-Creo que ya sabes mi respuesta. Están mis cosas en tu auto...-dio
Sam un portazo y se alejó a paso rápido sin mirar atrás,
para alcanzar el elevador de servicio.
Solo hasta
que la puerta se cerró, Joshua marcó en su celular a los
juzgados, donde una atareada secretaria le informaba que el fiscal había
salido ya...y que no, no podía darle la dirección de su
casa. Aquello era el protocolo, no dar información sobre los magistrados
y fiscales.
Sin embargo
podrían romperse tales reglas. Volvió a marcar y mientras
esperaba la conexión, volvió a encender el auto para empezar
a bajar la rampa.
-Smith, soy
Leibitz. Consígueme la dirección del fiscal de distrito.
Si, Carson. ¡No, no la quiero mañana...la necesito ahora!
Es urgente y privado. Llama a su ex esposa, debe tenerla, para que le
envíe sus cosas...o a quien sea en los juzgados. Te espero.
Y definitivamente
Smith no le defraudó, ya que unos minutos después respondía
a su llamado y le facilitaba la dirección del nuevo departamento
del fiscal, dándole tiempo a tomar la calle lateral y enfilarse
en el tráfico Ni se preocupó en saber que había tenido
que hacer para conseguirla.
Llego ahí
en más de veinte minutos, lo que le daba un casi unos diez minutos
como máximo para hablar con el fiscal, retorcerle el cuello y volver.
Hizo una mueca al pensar eso. Se llamaba premeditación, cuando
se actuaba con deliberación y agravante. Estaba tan molesto, que
mandó al diablo el hecho de que no tenía una coartada en
caso de requerirla y que una patrulla estaba estacionada en la cera.
Improvisaría
sobre la marcha. Como lo hizo para entrar al edificio en cuanto una pareja
salía, mientras él revisaba el directorio del piso junto
al interfón. Tomó el ascensor y miró su reflejo en
el pulido metal. Realmente se había convertido en un hombre irreflexivo,
en lo que tocaba a Sam. Cualquiera que se atreviera a ponerle una mano
encima, iba a enterarse de lo que era capaz.
Tenía
planeado romperle de nuevo la nariz por lo menos, en cuanto abriera la
puerta el estirado fiscal, pero se quedo completamente desconcertado,
cuando al hacerlo, lo encontró todo agitado, el cabello revuelto,
la camisa desabrochada fuera de su pantalón y la clara evidencia
de tener compañía.
Si pudiera
volver en el tiempo, cuarenta minutos exactamente, se enteraría
que antes que él llegara al edificio, un teniente de policía
saludaba a los uniformados puestos en la cera a vigilar y mientras otro
policía entró con igual sigilo, aprovechando la distracción.
Dean Felix
no iba a desaprovechar la oportunidad de verse con el fiscal. Técnicamente
habían hecho una cita. Hasta había logrado que su compañero
entretuviera a los vigilantes, mientras él se escabullía
en el edifico sin ser visto. Eso fue sencillo, ahora buscaba deslizársele
entre los pantalones, podía entonces terminaría de excitarlo
y hacerlo suyo de nuevo. De alguna manera esa forma de ser de Carson le
picaba el orgullo. No podía tenerle de forma simple, le era imprescindible
hacerse el difícil, el frío y arrogante, pero detrás
de toda esa fachada había un hombre que se cimbraba en cuanto lo
tocaba y lamía su cuello. Gemía como una ramera en celo
y olía a gloria en cuanto se deslechaba. Conocía muy bien
esos altibajos de Jeremy y tenia pensado domarle hasta hacerlo suyo de
nuevo.
Cuando Dean
tocó la puerta, sonrió por el espejo de la mirilla, sabiendo
que seguro el fiscal lo vería por ella.
De hecho Jeremy
acaba de llegar y apenas había arrojado la ropa sobre la cama,
se fue al baño. Se dio una rápida ducha, para volver envuelto,
minutos después, en un pantalón informal y una camisa de
algodón, mientras se secaba el cabello húmedo en una gran
toalla, la cual arrojó luego a un cesto. Dirigió sus pasos
hacia la sala y se sirvió licor en un vaso y fueron los golpes
en la puerta que le hicieron dejarlo, después de dar un trago.
Al ver por
la ventanilla, no sabía si era decepción o fastidio, pero
no tenia en el pasillo a Joshua como esperaba, sino al fastidioso del
teniente Felix, quien se había dedicado a hostigarle una y otra
vez.
Quizás
si lo ignorará y fingiera no estar, se hartaría y decidiría
irse. Pero nuevos golpes sobre la puerta le indicaron que no lo haría
y que era obvio que estaba en el departamento, por algo tenia apostada
una patrulla fuera.
Abrió
por fin, pero interpuso su brazo en el marco de la puerta, mirando de
soslayo por el pasillo para cerciorarse de que venia solo.
-Te lo tomas
muy en serio, teniente.
-Supongo que estoy ante un hombre que cumple sus promesas.
-...¿y que te prometí para que salieras de mi oficina y
me dejaras en paz?
-Que esta vez serias más cooperativo con la justicia y podrías
tu cuerpo del delito a la total inspección de mi persona...-le
sonrió Dean de oreja a oreja, intentando cruzar el umbral, pero
el brazo de Jeremy continuaba sin darle paso.
-Ja, ja, muy gracioso, teniente.
-...puedo ser más que eso y lo sabes. ¿Por qué te
resistes, si lo disfrutas tanto como yo?...-la mano del policía
fue directo a su entrepierna del arisco fiscal, casi alcanzando su objetivo,
si no fuera por un par de pasos hacia atrás, que Carson diera rápidamente
para permitirle la entrada.
-Entra y deja
de decir sandeces en el pasillo...-Jeremy fue hacia la mesa y tomó
de nueva cuenta su vaso, mientras daba un trago. Ya fuera para darse valor
o simplemente para refrescarse la garganta, pero lo apuro de un trago
hasta terminarlo.
Felix lo contempló,
sopesando aquel aire de fría indiferencia que desplegaba el fiscal,
pero entonces, se fijó en el leve temblor del vaso al llevárselo
ante sus labios, los cuales se le habían descolorado un poco.
Jeremy estaba
sobresaltado...aunque el teniente no terminaba de descifrar si era por
tenerlo a él allí, o por andar anticipándose a sus
intenciones, sin terminar de definirse si las aceptaba, cediendo a su
lujuria, o lo rechazaba, conservando su integridad y la rebeldía
de no dejarse ganar ni siquiera por sus apetitos.
“¡Al
demonio!”...-se dijo Dean. Sea lo que fuera que estaba pasando por
la cabeza del fiscal en ese momento, al teniente le importaba un mísero
comino. Sólo estar viéndolo en esa posición, le incendiaba
su erotismo y las ganas de poseerlo una vez más.
Se abalanzó
hacia Jeremy, como fiera sobre su presa, el cual se sorprendió
tanto al verlo ir a su encuentro tan de sopetón, que el vaso salió
despedido de su mano, cuando ya la boca de Felix estaba profundizándose
en la suya y sus manos le rodeaban el cuerpo, inmovilizándolo y
negándole poder apartarse.
-Uuuummmmhhh...-protestó
Jeremy, metiendo sus manos por los hombros de Felix, con el mismo resultado
que si tratara de remover una aplanadora.
El teniente
aprovecho aquel desconcierto del fiscal para besar con hambre esos labios
delgados con sabor a licor, dentro de los cuales empezó a abrirse
camino entre ellos para jugar un rato con la lengua de aquel, que inicialmente
se había resistido y pretendía negarle el placer. Felix
insistió, pegando aún mas su cuerpo al de Jeremy, reteniéndole
la nuca con sus manos que no le daban espacio para maniobrar, hundiéndolo
contra la pared, la cual le servia de apoyo al policía para lograr
su libidinoso objetivo, ante la solapada protesta que ponía el
abogado.
Para Jeremy
aquello se estaba convirtiendo en verdadero fastidio. No solo el policía
no le tenia la más mínima consideración por su rango,
y de continuó se encontraba siendo asediado con aquellas fogosas
muestras temperamentales.
Forcejeó,
y golpeó los hombros de aquel hombre, que acostumbrado a las peleas
y roces cuerpo a cuerpo, tenia la experiencia para controlar el suyo.
Esa debía
ser la explicación, por la cual después de unos segundos
de negarse y bregar contra el policía, la lengua de Jeremy se hizo
cómplice de las intenciones del ateniente y no solo aceptó
la caricia, sino que la recibía gustoso.
Felix notó
el cambio de actitud del fiscal, profundizando el beso, haciéndolo
más intenso, buscando devorarlo, mientras sus dedos dejaban la
nuca, para irse bajando lentamente por los pliegues de la camisa y jugueteando
con algunos botones, hasta ir descubriendo el pecho de Jeremy, todo sin
dejarle de besar.
Al sentir los
manos de Dean sobre su camisa y verla colgar luego sobre sus brazos sin
caer al suelo, fue que Jeremy alcanzó cierta lucidez, al notar
como sus muñecas eran rodeadas por las mangas, enredándolas
en los carpos y atajándoselas de ese modo. Apartó sus labios,
dando una larga bocanada de aire, mirando al enfebrecido teniente que
no podía quedarse con las manos en paz, buscando sacarle el mejor
provecho a la prenda que usaba como soga, abriéndola por completo
pegar su nariz en su piel que descubría, de donde aspiró
sobre ella, luego dio una larga lamida desde el pecho hasta su cuello.
La garganta
del fiscal le traicionó ahora, por que no pudo contener un ronco
y largo gemido ante aquella húmeda caricia que terminó de
enervarle. Felix sonrió complacido, sabia que aquel témpano
tenia fisuras. Deseaba someterlo de alguna forma, Hacerlo suyo. Quería
que fuera suyo.
Se apartó
de la apetecible manzana de Adán del fiscal, para bajar por su
clavícula, besando, dando pequeños mordiscos que iban arrancando
pequeños gemidos de los labios suspirantes de Jeremy, quien había
perdido todo el control, lo único que ocupaba su mente era la placentera
sensación de aquella boca húmeda en sus rosados pezones,
que hábilmente los mordía, los lamía y enredaba una
de sus manos entre el cabello del teniente.
Estaba ahí,
a su merced, siendo acariciado lascivamente por aquellas toscas manos
y teniendo los pezones expuestos a sus labios. Jeremy se encontraba con
las manos enredadas en su camisa, detrás de su espalda, inmovilizándole,
mientras una de las rodillas de Felix subía lentamente por su entrepierna,
llegando hasta su ya notoria excitación, donde la restregaba.
Intentó
una vez mas liberarse del aquel fogoso cuerpo, en un fugaz destello de
lucidez, pero Felix volvió a empujarle contra la pared, mientras
jalaba sin nada de delicadeza su cabello, exponiendo de nuevo su cuello,
terminando por dejar caer la cabeza hacia atrás, gimiendo y jadeando
por el trato que Felix le daba, pidiendo un poco mas de aquellos labios
se posesionaban de su piel, como sí la conociera de antemano.
La verdad era
esa. Ya Felix conocía aquella textura en su lengua y ahora solo
se dedicaba a saborearla a plenitud, mientras escuchaba gemir a Jeremy,
lo que lo excitaba más.
-Pareces una
perra en celo...- le musitó Dean lamiéndole las orejas,
mientras dejaba aquel comentario en venerantes vocablos y volvía
a posesionarse de sus labios.
-Gra-grandísimo estu-estúpido, aghhhh...-aquella boca le
sofocaba, pero su lengua se relamía con aquella, danzando a un
mismo ritmo. Le dejo respirar, para bajar lentamente su lengua por su
torso hasta llegar a su abdomen, donde Felix se entretuvo un rato jugando
en los alrededores del ombligo, dando lamiditas con la punta de su lengua,
mientras sus manos empezaba a encargarse del cinto y el cierre, introduciendo
sus manos para bajar de golpe el pantalón y dar una larga lamida
aquel hinchado miembro que encontraba aun retenido por la trusa. Un bramido
se dispersó de nuevo de su boca y sin pensarlo movió sus
caderas, reduciendo el espacio entre ellos.
-¿Ansioso?...-le
comentó Felix levantando los ojos para contemplar la excitada cara
del fiscal, que se encontraba perlada de sudor, enfebrecida por el contacto
y respondiendo ante cada estimuló que se le presentaba. Dean volvió
a poner sus dientes sobre la tela, para irla bajando lentamente, mientras
lamía la mata de pelo rubio, que besó relamiéndose
de su suavidad, mientras apretaba su duro trasero, regalando un suspiro
entrecortado.
Jeremy se dejaba
hacer, con las emociones desatadas, intentando liberarse del enredo de
la camisa para tener las manos libres y poder hacer algo. Lo que fuera.
Pero al no poder moverse de donde le tenían arrinconado, decidió
mover las caderas para buscar mayor contacto. Lo que empezó a liberarle,
fue aquella boca húmeda que tomó posesión de su erección,
engulléndola y lamiendo sin piedad. Las manos de Felix se afianzaron
entre su cadera y su trasero, dirigiendo acompasadamente sus movimientos.
La excitación
del teniente aumentó de golpe, y de manera considerable por los
rítmicos movimientos de aquella cadera, que se intercalaba largos
bramidos de los labios entreabiertos de Jeremy. Por unos segundos pensó
que si el fiscal seguía gimiendo así terminaría por
correrse sin necesidad de nada más. Haciendo un gran esfuerzo,
se separó del aquel duro miembro que estaba disfrutando. Se levantó
hasta llegar de nuevo a la altura de su cara, donde vio el mohín
de disgusto que hizo el fiscal al dejarle en pleno.
Aquella expresión
le deleitó y no se pudo contener de dedicarle una sensual y hasta
ligeramente sádica sonrisa.
-¡No
me dejes así, bastardo, hijo de...!–le bramó Jeremy,
que trataba de recobrar su ritmo normal de su respiración mientras
observaba como aquel teniente de pacotilla volvía a empujar su
cuerpo contra el de él, restregando su adolorida dureza contra
aquella otra, que aun no se liberaba del pantalón.
-Shhhh...no
hay prisa. Ya la tienes dura, ahora solo hay que hacerla gozar más.
-¡Carajo Felix!... ¿Ni hacérmela bien, puedes?...-la
verdad era que aquella actitud del policía le desquiciaba. Usaba
un tono de voz profundo, cargado de una sensualidad que le apabullaba
y le dejaba los sentidos copados, mientras pasaba sus dedos por el hueco
de su ombligo, subiendo por su pecho...-Déjate de juegos, solo
sigue donde estabas...-le ordenó Jeremy intentando recobrar el
mando...tenia los pensamientos ofuscados, si es que realmente podía
pensar en algo que no tuviera que ver con la forma en que ahora la mano
del policía se posesionaba de nuevo de su miembro, apretándolo,
frotándolo lenta y tortuosamente.
-Vaya fiscal...-los
labios de Felix se pegaban a su oído...-Es lo que me gusta de ti:
dices no, pero mueves las caderas; te dejo de lamer un poco y gritas pidiendo
más. Dime que quieres y te lo cumplo....-mordisqueo uno de sus
ya atormentados pezones.
Jeremy cerró
los ojos, sacudía sus caderas buscando mas contacto con esa mano,
mientras su orgullo se revolvía, costándole trabajo soportar
aquella tortura, por la cual Felix le hacia pasar, haciéndose realmente
desesperante. No respondió...prefirió dejarle jugar, mientras
continuará acariciándole de esa manera y dejando escapar
alguno de los muchos gemidos que contenía, de vez en cuando.
Felix disfrutaba
aquello de Jeremy. Tenerle así, confrontando sus deseos reprimidos
y cediendo cuando se encontraba encendido. El mismo estaba endurecido
y restregando su miembro contra los muslos de Jeremy, aumentado su deseo.
Apetece escuchar de sus labios la rendición, un suplica que le
indique que ha cedido el control.
-¡Maldito...trágatela
de una vez, acaba lo que empezaste!....-terminó de gritarle Jeremy
impacientándose por la parsimonia de aquella caricia y que deseaba
descargarse, forcejeando con la prenda y sus manos todavía inmovilizadas.
-Shhhh...- Felix chascó la lengua y movió en forma negativa
un dedo delante de la cara del fiscal...-No, no, Jeremy... ¿Qué
modales son esos? Tus profesores en Harvard se darían golpes de
pecho al escuchar eso. Suplícame que te la trague...que te desleche
en mi boca....¿No es eso lo que deseas?...-le demando, con remarcada
autoridad.
Carson se mordió
los labios y terminó por gemir de nuevo, esas palabras le habían
provocado una erección casi dolorosa. Cerró los ojos y su
boca volvió a traicionarle.
-Felix...por
favor, Dean...-acabó suplicando el fiscal.
-¿Si?..-lo hizo el desentendido el teniente.
-¡¡¡Joder Felix!!! ...-se molestó por la parsimonia
de su torturador y por encontrarse tan caliente. Tanto que realmente lo
necesitaba, tenía que descarar toda esa tensión acumulada
de alguna manera, pero el policía parecía disfrutar negándoselo...-¡trágatela
ya! Derrámame...carajo.
-...así es como se piden las cosas...-se dispensó Felix
y sin pensarlo, volvió al ataque contra aquel miembro que recibió
gustoso su boca.
Tras ese lastimoso
pedido, Jeremy arrojó el cuello hacia atrás, disfrutando
plenamente aquella sinuosa lengua, seguida de una experta boca que fue
tragando poco a poco todo su miembro, envolviéndolo hasta su base.
Abrió de nuevo los ojos que había cerrado, asintió
con la cabeza mordiéndose el labio inferior, mirando con deseo
desconocido a un Felix que estaba completamente dedicado a darle goce.
Un placer que
le subyugó, ya que no le lastimaba, sino que se ajustaba a las
acompasadas embestidas de su cadera. Las cuales fueron tímidas
al principio luego se fueron haciendo mas rápidas y con ello la
succión mas profunda, arrancándole de nueva cuenta sonoros
lamentos y gemidos que ya no reprimió. Se dio cuenta de que había
logrado liberarse de aquella camisa y una de sus manos se acercaron a
la cara de Felix, para ir dirigiendo aquellas succiones para hacerlas
mas placenteras e intensas.
-Dean...ahhh...-alcanzó
a balbucear cuando su cuerpo se arqueó y un chorro violento emergió
de su interior, yendo a ser tragado por completo por aquella garganta
que tan hábilmente le había incitado....-Sigue...sigue...-le
exigía casi sin voz, hasta que sus piernas terminaron flaqueándole
y Felix liberó su miembro, permitiendo que sus rodillas tocaran
el suelo.
-¿Cansado?
Espero que no, por que aún voy a enseñarte unas cuantas
cosas mas...-le ayudó a levantarse, mientras Jeremy se medio subía
la ropa, para poder caminar.
Felix se impacientó,
empujado por su excitación y lo subió sobre su hombro, sin
importarle las protestas de Carson.
-Deja, puedo
caminar. ¡So bruto!...-le gritó el fiscal cuando fue arrojado
sobre la cama como un fardo y desde ahí miraba como Felix iba quitándose
la ropa, arrojado los zapatos junto con el saco. Se desvestía con
una sensual lentitud, bajando lentamente el pantalón y ni le extrañó
que no trajera ropa interior. Seguramente con su sueldo no le alcanzaba
para tales monerías, pero a toda cuenta eso terminaba por ahorrarle
tiempo en despojarse de la ropa y mostrar una frondosa erección.
-Voy a follarte
hasta que ya no puedas mas...-le sonrió con descarada sensualidad.
-Promesas...-le dijo con sarcasmo Jeremy mientras se quedaba embelesado
aun acompasando su respiración post orgásmica encima de
las almohadas.
Fueron en si,
los sonidos de la puerta que le hicieron quitar sus ojos del cuerpo de
Dean que ya subía a la cama.
-Deja que toquen,
no te distraigas...-le instó el policía alcanzando el cuerpo
de Jeremy y buscó afanoso su boca, introduciendo su lengua, dejando
aquel sabor de sexo en ella, a la cual termina por ceder el fiscal respondiendo
con ardor el beso.
Nuevos golpes
en la puerta, ahora con más insistencia, hacen que Jeremy se detenga...una
llamada que entró al celular del fiscal, terminó por hacer
que dejará la boca de Felix.
-¿Qué
haces? ...-le gritó el policía, cuando vio que el fiscal
se levantó de pronto, tomando su móvil de la mesilla, dejándole
ahí en la cama.
-Guarda silencio. No salgas de aquí...-le exigió el fiscal
dejándole allí abandonado y saliendo a toda prisa de su
habitación.
Dean conjeturó,
que quien fuera que llamará, debían ser alguien importante,
por la cara de sorpresa que puso Jeremy, caminando fuera de la recámara.
Felix le vio recoger su camisa y ponérsela con prisa, luego de
apagar el celular para ir a la puerta.
-¡Josh...!
–escuchó Felix que Jeremy abrió la puerta.
Con el cabello
desordenado, la camisa sin abotonar fuera del pantalón, descalzo,
agitado y con marcas visibles en su pecho, fue como Joshua vio a Jeremy,
en cuanto abrió la puerta.
La imagen le
desconcertó a tal grado que se quedo unos segundos viéndole
de arriba abajo con más detalle, luego pasó su atención
al departamento, para darse cuenta de que el fiscal no estaba solo. Lo
que no lograba descifrar del todo era el tipo de “encuentro”
por el que seguro debía estar pagando.
El abogado
de la Firma hizo una mueca, con desgana. Venia preparado para romperle
la cara y gritarle todos los improperios que se sabia, por la falta de
profesionalismo de Carson y por continuar entremetiéndose en su
vida privada.
-Josh...-le
dijo el fiscal, igualmente sorprendido. La llamada telefónica que
había estado esperando toda la tarde y tenia que entrar en el momento
más inoportuno.
-Veo que te encontré ocupado.
-Llamar desde tu celular enfrente de la puerta, es una extraña
forma de anunciarte...-dijo con cierta mordacidad en su voz.
-...y atacar a Sam, para enviarme mensajes, no solo es de poco hombre,
sino de escasa imaginación...-le apartó a un lado para pasar
y dar un espectáculo en el pasillo.
-...pero es efectivo, vienes corriendo en cuanto la zorrita te lo cuenta...aghhhh...-Joshua
le giró velozmente tomándole del cuello y empezó
a apretárselo, mientras las manos de Jeremy intentaban quitarse
de encima ese agarre, que no cedió, hasta que el mismo abogado
le empujo, haciéndole trastabillar contra una mesita.
Joshua tiene
que hacer un gran esfuerzo para no ceder al impulso de tronarle el cuello.
Baja la vista, al mismo tiempo que mientras respira hondo, negando lentamente
con su cabeza.
-Parece que
no hablo claro o tú eres un obcecado de mierda.
-Josh...-el fiscal se masajeaba el cuello lastimado...-No me has dado
tiempo ni oportunidad para hablar...si me permitieras estar a tu lado...
-¡Bromeas!...-gritó Joshua al escuchar ese tono de voz del
fiscal, acongojado y reclamante...-Te he dicho una y otra vez, que no
quiero nada contigo. Desde que empezó el caso Morris, no has hecho
mas que hostigarme, a mi y a mis colaboradores. Te has excedido, Jeremy.
-Solo he ambicionado llegar a ti...-intentó el fiscal dar unos
pasos para alcanzarle.
-¡Ese es tu problema! Tu ambición. Siempre es lo que tú,
quieres...cuando tú lo quieres y como tú quieres y el resto
de la humanidad hemos de ajustarnos a tus antojos.
-Siempre he estado interesado en ti...-Jeremy dio unos pasos decidió
hacia Joshua.
-.....“Interesado, necesitado”....-el abogado remedaba el
mismo tono de voz del fiscal...-¿lo ves? Es lo que tú requieres.
Decidiste que yo era un buen entretenimiento mientras noviabas con tu
mujer...me hiciste a un lado, cuando me tenias completamente a tus pies
y era absolutamente tuyo....pero no era algo que cabía en tus planes,
en el momento que decidiste casarte me desechaste. Hasta tú mismo
decidiste que podría ser tu amante. Lo decidiste tú....
-Joshua...-sonrío levemente el fiscal buscando congraciarse con
quien tenia enfrente suyo.
-¡Al carajo, Jeremy! ¿Cuando vas entender? ¿Ocupas
que te lo dibuje con crayolas? ¡No voy a volver contigo, por que
tú así lo decidiste! ¿Piensas que de nuevo que voy
acomodarme a tus expectativas, solo por que a ti se te antoja?
-¡Deje todo por ti! ...-Jeremy se llevó las manos al pecho,
mientras su cara era una mueca de dolor.
-NO, no, no has dejado tus mañas, ni tus costumbres rastreras.
Insistes en lastimarme, en atormentarme con un pasado que se quedo atrás
y que no volverá, ni que me interesa rememorar. Acéptalo.
Ya no formo parte de tu presente, ni lo seré de tu futuro.
-¿Tu futuro es con esa zorra...con la que duermes?
Leibitz intentó
volverle a poner las manos encima y el fiscal le manoteo con habilidad
para hacerlo a un lado, impidiéndolo.
-¡NO
vuelvas a decirle de esa manera! Es el hombre que amo...-le recrimino
Joshua fastidiado...-Algo que tú no entiendes ni aunque tuviera
otra vida contigo.
-Debe ser muy bueno en la cama....-le dijo Jeremy destilando su desprecio.
-En tu mente superflua, retorcida y mezquina solo a eso le das valor...pues
bien, si, Sam es muy bueno. Tanto que ni te lo imaginas. Es dulce y abrigador.
Me da cariño y su amor es totalmente incondicional. Nada que ver
contigo.
Es entonces
cuando Jeremy se abalanza contra Joshua, pero éste le tomó
del brazo, le hizo girar y le empujó contra la pared, pegando su
cara al frío muro.
-Tuvimos algo,
Joshua. No puedes olvidar eso...-gimió Jeremy.
-Tú lo dijiste, tuvimos algo. En pasado. Era sexo y bueno, pero
solamente eso.
-No es cierto. Tú me amabas...
-Así fue, y lo desechaste por tu ambición de relacionarte
con la familia de jueces de tu ex mujer. Me hiciste un gran favor cuando
rompiste conmigo, me diste la oportunidad de exorcizarme de tu embrujo.
Ya no te amo Jeremy...nunca mas regresare contigo o cederé a compartir
mi cuerpo contigo. No me excitas ni me interesas. No eres, ni significas,
ya nada para mí...
-Maldito...-le balbuceo Jeremy.
-Te morderás la lengua. No sabes dar amor...-le gritó Joshua
al fiscal...- y dudó que puedas interesarle a alguien, si no es
por que le pagues el servicio....-le hizo un guiñó.
-¡Él no necesita pagarme absolutamente nada y te agradeceré
que le quites las manos de encima!...-la voz de Felix, a unos pasos suyos,
hizo que Joshua soltara su agarre para saber con quien se enfrentaba.
La segunda
sorpresa de la tarde.
Dean Felix,
el teniente de distrito, asignado al caso, apareció ante Joshua
Leibitz con solo el pantalón puesto, desnudo del pecho, descalzo
y con la mirada amenazadora, mientras llevaba su escuadra en la pretina
de su pantalón.
-Vaya, vaya,
¿a quien tenemos aquí? Nada menos que al teniente Felix.
Y yo que pensaba que tenias escondido a alguien de paga por hora, que
te hacia alguna asistencia...-dijo Joshua, dándole un manotazo
a Jeremy, en tanto enfrentaba al teniente.
-¿Se
puede saber que hace usted en la casa del fiscal, abogado...?- le preguntó
Dean.
-...afortunadamente no lo mismo que tú...-le sonrió con
sorna Joshua.
-Idiota....-le gritó Jeremy a Felix...-¿Quién te
ha pedido intervenir?
-¿Lo ves? Es de los que no agradece nada...-amonestó el
rubio abogado a Dean, mientras se daba la vuelta con la intención
de irse, completando el circulo, para darle un último aviso al
fiscal....-No vuelvas a intentar acercarte a Sam. Restringe tus acciones
al puro carácter profesional. Vuelves a ponerle una mano encima...-le
apuntó con el dedo...-y yo mismo te demandaré por acoso
y felonía en este caso.
-Es una bravata...-le acotó el fiscal.
-¿Eso crees? Veremos que opina el gran magistrado cuando sepa que
el fiscal del caso ha tenido un romance con el abogado defensor, incluyendo
al teniente investigador del caso...y en un descuido hasta con el acusado...-le
sonrió de oreja a oreja...-Veremos si eso no desploma tu carrera
como fiscal...-Joshua no podía ocultar la satisfacción en
cada una de sus palabra...-Intenta seguir fastidiándonos y veras
que carrera está mas vulnerable, la tuya o la nuestra.
-Solo buscas
proteger al bonito de tu asistente. Estás fanfarroneando.
-¡Mi novio, Jeremy! Usa las palabras adecuadas y grábatelas
muy bien. Tú te acercas de nuevo a Sam y haré que todos
sepan que tipo de fiscal sin escrúpulos eres. Pincha la balsa y
nos hundimos, pero seguro estoy que tú no flotas...-Joshua le dio
la espalda, dio unos pasos y se detuvo cuando escuchó el movimiento
de un cuerpo y vio pasar a su lado una licorera, que golpeo con estrépito
contra la pared que tenia al frente, a escasos centímetros de su
oreja, haciéndose pedazos y derramando todo el licor desde la pared
al piso.
-¡Mal
nacido, púdrete, hijo de perra...!-gritaba Jeremy embravecido,
siendo detenido por Felix, quien le abrazaba y fortuitamente le había
errado la fatal puntería con la licorera, maniatando sus brazos
e impidiéndole dar un paso mas, mientras aquel se movía
dando patadas al aire y balbuceando improperios...-solo fuiste un pusilánime
trasero al que folle. Dudo que ese mariquita pueda hacértelo mejor...
-Por fin lo
has confesado...- se jactó Joshua, echando más sal sobre
la herida...-solo fui sexo para ti. No creo que te deprimas por mi ausencia,
entonces.
-Eres un cabrón...-le seguía gritando el fiscal, intentando
liberarse del agarre del policía para lograr descargar su frustración
en Joshua.
-Lárguese de una vez, abogado. O yo le presentaré una demanda
por hostigamiento y allanamiento de morada...-le advirtió Dean,
conteniendo a duras penas a Jeremy.
-Inténtalo...-le dijo Joshua abriendo la puerta, pero tan solo
se detuvo un momento volviendo a asomarse...-Mírate en mi espejo,
Felix..., cuando se le pase el capricho, hará tu vida un infierno...follártelo
no vale la pena...-señaló un momento a Carson y dio un portazo
detrás de si, dejando el departamento, luego de su alegato final.
Hasta cuando
vio cerrarse la puerta, fue que Jeremy se desplomó en el piso,
dejando caer las rodillas, desconsolado, mientras sollozaba lentamente
y se llevaba las manos a la cara, con impotencia. El llanto es de furia
y despecho.
No solo es
humillado por Joshua al decirle que no estaba interesado en su persona,
sino que además ha puesto por encima la relación que dice
tener con el otro abogado al llamarle “su novio”. Está
tan encandilado con “ese”, que no dudará en poner en
entredicho hasta su propia carrera. Joshua es listo, sabe que para cuando
todo se aclare, la prensa se encargará de crucificarle, empezando
por él que lleva el caso. Los más encumbrados pueden caer
más estrepitosamente.
Jeremy se siente
vencido, amilanado.
Una idea bien
clara pasa por la mente del teniente Felix, que ese rudo y frío
fiscal que sollozaba en el suelo, es solo un hombre necesitado de amor,
que hasta ahora, que es despreciado, ha podido darse el lujo de sufrir
por la pérdida de Leibitz, al cual nunca tendrá. También
se pregunta que diablos hacia ahí todavía, luego de la advertencia
que el abogado le hiciera, viendo y palpando personalmente en como se
convirtió en una obsesión para Jeremy...pero cada lágrima
le humaniza la imagen frívola del fiscal, terminando de inclinarse
a su lado y como suavidad, lo envuelve abrigadoramente en sus brazos,
sosteniéndole y permitiéndole que por varios minutos su
llanto le moje el pecho, intentando consolarlo.
En medio de
su congoja, Jeremy siente que es elevado del suelo y llevado a la cama,
donde el policía no se aparta de su regazo, acariciando su cabello
hasta que le ve tranquilizarse, recuperando el ritmo pausado de su respiración.
Cuando creyó
que estaba dormido, Felix intentó levantarse, pero las manos de
Jeremy lo detienen.
-No me dejes
solo. No lo podría soportar...-le masculla entre dientes el fiscal,
sabiéndose incapaz de momento, de ser abandonado de nuevo.
-Duerme, aquí estaré...-le dice Dean, besándole los
cabellos, a lo que Jeremy terminó de voltearse y le rodeo con sus
brazos la cintura del teniente, apoyándose en sus piernas y allí
se quedo finalmente dormido.
Joshua salió
del edificio a toda prisa. Tenía el tiempo contado, y tenia que
llegar antes que Sam empezará a maldecirlo por dejarle sin avisar.
Todo ese tiempo,
Sam ha intentado concentrarse en el grupo que tiene en frente de sí,
para no sostenerle la vista al terapeuta que de continuó le mira
soslayadamente.
Paul se ha
concentrado en esa sesión en pasar un corto video, donde se muestra
una cirugía de cambio de sexo.
-...como pueden
ver, no es una simple operación, es una cirugía mayor y
requiere una gran habilidad de parte del cirujano y una adecuada predisposición
y bien valorada historia médica. Y lo que vieron ahí, es
solo el principio. Si no hay complicaciones, sigue un largo camino de
rehabilitaciones, medicación y mucho dolor. Los calmantes, desinflamantes
y antibióticos serán prescritos por semanas o hasta meses,
los hormonales. Háganse a la idea de que el camino es difícil...no
es imposible, pero deben tenerlo siempre presente para que no flaqueen,
se descuiden y hagan su rehabilitación más larga o complicada.
Así que les recuerdo, que veré sus historiales médicos
en esta semana, para irlos concretando y que estén en condiciones
de pasar satisfactoriamente la evaluación pre-operatorio. Es todo,
nos veremos el jueves...-les indicó la finalización de la
reunión.
Se escucharon
ruidos de sillas y gente levantándose. Paul caminó rápidamente
hacia Sam y le rozó la manga de la camisa.
-Sam... ¿Puedes
permitirme unos minutos? No me tardaré.
-Claro...-dice el joven abogado, mientras el resto de los asistentes van
saliendo, dejándolos solos y Paul le indica unas sillas, donde
ambos se sientan.
El silencio
se vuelve tortuoso y hasta engorroso, hasta que es roto por el terapeuta.
-¿Cómo
has estado, Sam?
-Bien...-dice el joven abogado, mientras se mira las manos en un acto
de distracción.
-¿Estás evadiéndome?
-No. Soy todo oídos...-levantó la vista para enfrentarlo.
-Estás al corriente de que Daniel y yo...
-Si...-respondió inmediatamente Sam, sin darle tiempo de terminar
la frase...-eso entendí claramente.
-Bien, por que no estoy pidiéndote permiso, sí es lo que
has querido darme entender con tu tono de voz.
Sam no despegaba
sus ojos de aquellos oscuros y tenia que reconocer que era una persona
con gran temple la que tenia enfrente suyo.
-No soy quien
para darle o no permiso sobre Daniel, de con quien deba o no deba relacionarse,
su vida personal no me concierne.
-Así es, Daniel es hombre adulto que puede decidir por si mismo.
-¿Por qué entonces me pregunta sobre eso?...-le miró
algo sorprendido Sam.
-Sé que hubo algo entre ustedes. Él no ha dado detalles
y no voy a preguntarlos. Forman parte su pasado. Pero no quiero que tu
“fantasma” esté de continuó entre nosotros.
-Sabrás entonces que solo somos amigos...que tenemos recuerdos
en común de adolescentes...
-Eso me ha dicho y quería escuchar de ti, cuales es tu interés
por él.
-No estoy interesado en Daniel, sentimentalmente, salvo como un amigo,
claro. Tengo una relación formal con otra persona. Eso lo sabes...-le
tuteó...
Paul hizo una
ligera mueca, luego empezó a esbozar una sonrisa más amplia
y se relajó por completo.
-Bien, solo
quería dejarlo claro. Busco algo serio con Daniel.
-Lo sé. Y vuelvo a repetírtelo, entre nosotros solo hay
afecto. Daniel y yo lo hemos hablado. Seguiremos en contacto, pero solo
por amistad. Tú, además has hecho un gran avance...-Sam
también sonrió...-no solo te lo confesó, sino que
han compartido hasta....la cama.
-Las relaciones no pueden basarse solo en sexo...-afirmó el terapeuta,
escuchándose algo didáctico.
-No, pero es una buena forma de empezar a conocerse.
Ambos se quedaron
serios por unos segundos y luego empezaron a reírse a carcajadas.
-Seguro sabes
más de Daniel, ahora, que yo en todo este tiempo. Mas sobre...“eso”,
me refiero.
-¿Ustedes nunca...?-se intrigó Paul.
-Si, una vez, pero él estaba ebrio...y yo estaba hasta el tope
de hormonas, creo que podría decirse que me aproveché de
eso.
Paul hizo una
curiosa mueca, intentando imaginar a Sam, siendo posesivo. Era algo que
no se imaginaba viéndole de primera instancia. Era demasiado candido...hasta
tenia un rubor en las mejillas en ese preciso momento, le decía
eso, pero captó también que no se trataba del celo clásico
de una pareja por su compañero, era más el celo protector
de un amigo por el otro.
-...pues si,
podría decirse entonces, que sé alguna que otra cosa de
Daniel.- le contestó Paul.
-¿Es...? Perdona que te pregunte…Pero… ¿Cómo
es...en la cama?...-se atrevió a preguntar Sam.
-No seas curioso...-exclamó Paul, dándole un ligero golpe
en una de sus piernas, con un fólder...-tú tienes a aun
atractivo abogado con el cual entretenerte.
-Eso sí no me hace pleito hoy y me manda dormir al sillón...-dijo
Sam con cierto tono de burla, pero no paso desapercibido la preocupación
para el terapeuta.
-¿Pelearon?
-No, un malentendido. Piensa que no quiero admitir mi preferencia sexual
en la oficina. Dicen que tarde o temprano se enteraran de los nuestro,
que debemos admitirlo. Y no estoy del todo seguro de eso.
-La discriminación ante los homosexuales continúa, es un
hecho. Aunque hay gente tolerante. Pero no es delito y no pueden despedirte
por ello. Debes tomarte tu tiempo. Cuando estés listo, no te importara
gritarlo en la Quinta avenida.
-Joshua es bisexual, para él el proceso ha sido más fácil.
-No, no lo creo. Para los bisexuales tiene otras connotaciones, pero sin
duda para todos ha sido un camino largo. Creo que tu pareja, lo que busca
es un mismo grado de aceptación de la sexualidad que ahora practican.
-Puede ser. Pero Joshua es tan posesivo en ocasiones.
-...y tú das por obvias muchas cosas...-inclinó Paul la
cabeza sobre la palma de una mano, que había puesto sobre la mesa.
-Lo amo y él a mi, lo sé. Hasta hemos hablando de vivir
juntos. Solo me siento confundido de cómo aceptarán lo nuestro,
en la oficina, nuestros compañeros.
-¿Temes que los rechacen?
-...que se burlen. Que denigren nuestro trabajo, solo por sepan de nuestras
preferencias.
-Te están preocupando en exceso. Él mismo ha decidido admitirlo.
Tiene confianza en si mismo o en la gente con la que trabaja. O, no le
importa. ¿Por que no te relajas un poco?...-Paul tomó uno
de mechones de cabello de Sam y lo enredó en sus dedos en forma
cariñosa...-hay cosas mas importantes, ustedes por ejemplo. Habla
con él, la comunicación es importante. Lleguen a un acuerdo,
sobre eso. Deseen pautas.
-Suena simple...-aseveró el abogado, no creyéndose que estaba
hablando de sus sentimientos a primera instancia. Era obvio que necesitaba
decir algunas cosas en voz alta.
-Si, pero no lo es. De hecho no hay formulas mágicas, pero indiscutiblemente,
hablar es un buen paso.
-Tenemos una charla pendiente, mas tarde...-dijo Sam, con cierta zozobra.
-Por cierto...¿Has hablado de tu operación con tu pareja?
¿Le has dicho, exactamente en que consiste?
-Hablamos algo, pero entre una cosa y la otra...
-Debes ser muy franco con él, más si piensan vivir juntos
y acepta tu hermafroditismo con cierto placer. Si tu pareja descubre después
de la operación lo que te hicieron, van a tener problemas y muy
serios.
-Es mi cuerpo...-aseguró Sam con determinación.
-Pero lo comparten, como tú el suyo. ¿Qué sucedería
si él se castrara, sin decírtelo? Es algo radical el ejemplo,
pero lo tuyo es del mismo calibre.
-¿Me recomiendas que no me opere?
-Reevalúa tu intervención. Podría no ser tan tajante,
solo parcial. Retirar solo el material que sea necesario y darte otras
opciones funcionales. Estás a tiempo de evitar una mutilación
y conservar esa otra parte de ti, que te hace único.
Sam se mantenía
en silencio, de alguna forma Paul había dado en el clavo, en ese
mismo dilema que le inquietaba. Recién se ha puesto en contacto
con su parte intima femenina, la cual todo este tiempo pretendía
que no existía, salvo los días de menstruación, pero
ahora con una pareja activa, la cual además encontraba fascinante
su dualidad, había descubierto que era placentero su sexo vaginal.
-Necesitas
descubrirte y conocerte a ti mismo. Saber que te gusta de tu sexo y practicarlo.
¿Disfrutas el sexo vaginal?
-Si...-dijo Sam, con cierta timidez.
-¿Te masturbas, vaginalmente?...-preguntó Paul, con la mayor
naturalidad del mundo, sonriéndole al ver los colores subir por
las mejillas de Sam...-creo que la respuesta es no.
-Cuando estoy con Joshua, él...-no encontraba las palabras para
explicarlo.
-¿Tiene algún vibrador?
-No...-respondió tajantemente Sam, mientras seguía negando
con la cabeza.
-Entonces necesitas uno. Es importante que conozcas esa parte tuya. Saber
sí la disfrutas...sí la extrañaras, cuando la pierdas.
No solo por que tu pareja encuentra estimulante era parte tuya, sino por
que es “tuya”. O en su defecto, descubre de lo que te vas
a perder, ahora que te operen.
-¿Así, simplemente, masturbarme?
-...de preferencia antes de tener sexo para que te sienta mas relajado.
Podría darte una guía ilustrada, pero lo mejor es curiosear
hasta ver que es lo que te gusta a ti, en particular. Busca algo flexible,
mediano, hay una gran variedad en el mercado.
-Bien...-dijo el abogado mirando de soslayo el reloj...-buscaré
algo. Debo irme, Joshua me espera y seguro tiene hambre.
-Si, ya te he detenido suficiente. Revisaremos tu expediente médico
con calma, ¿te parece? Es mejor preguntar ahora, que después.
-Esta bien...-Sam se levantó, empezó a caminar hacia la
puerta y se detuvo, dándose la vuelta...-Gracias, por escucharme.
Necesitaba hablar.
-Cuando quieras, Sam. Tienes mi número telefónico...estoy
a tu disposición para lo que necesites.
-Saluda a Danny de mi parte...-le pide Sam...-quizás podamos salir
algunas vez...los cuatro.
-Lo saludaré de tu parte, y...podría ser, ¿Por qué
no?
Sam le estrechó
la mano y salió de la estancia, bajando con desespero por el ascensor,
no solo iba abochornado por haberle tenido tal confianza a Paul y por
los consejos que le diera, no solo por la idea de comprar un vibrador
y reencontrarse con su parte femenina, sino por tener la paciencia de
escucharle de sus dilemas con Joshua y sus consejos. De alguna forma le
recordó a su hermana Diana, con quien podía hablar de casi
cualquier cosa.
En lo que se
abrió la puerta, salio casi corriendo. Tenía ya diez minutos
de retraso y seguro Joshua estaría fumando media cajetilla extra.
Lo encontró
fuera del auto, recargado en la portezuela, sosteniendo un vaso en la
mano.
-¿Qué
tal tu consulta?...- le preguntó Joshua, en cuanto lo divisó.
-Bien. Te ves agitado. ¿Fuiste por café?
-No. Es nieve, fui a comprártela...-Sam estira la mano para tomarla,
pero Joshua eleva el vaso...-¿Y mi beso? ...-le dijo con un amplia
sonrisa y se notaba a leguas que el estrés se le había desvanecido
por algún lado.
Sam se colgó
de su cuello, elevó un poquito los talones y le dio un beso de
pajarito, pero Joshua no se inmutó y seguía con el brazo
levantado, por lo cual el castaño volvió a repetir varias
veces los besos hasta irlos haciendo mas lentos, humedeciéndose
los labios para tocar aquellos, hasta que fue introduciendo la lengua
lentamente. Solo entonces Joshua bajo el brazo para abrazarle la cintura
y estrecharlo a su lado.
-Te amo Joshua...-le
dijo una vez que despegó del rubio.
-Lo sé, me encanta oírtelo decir. A cualquier hora del día...-abrió
la puerta para que subiera, dándole el vaso con nieve.
-¿Qué has hecho en todo este tiempo?...-le preguntó
Sam en cuanto Joshua se sentó a un lado suyo, poniendo las llaves
del encendido, mientras él le daba una larga lengüeteada a
la cuchara con la nieve, mientras Joshua se le queda mirando, quitándole
el aliento con ese gesto.
-Deliberadamente haces eso, para provocarme, ¿verdad?...-le da
un beso, mientras ambos comparten el sabor del helado en sus bocas.
-No me has respondido...-le hizo un mohín.
-Fui a romperle la cara a Carson.
Sam dejo el
vaso de helado en el portavasos, con gesto de fastidio.
-¿No
puedes evitar meterte en problemas? ¡Solo te deje una hora!...-intentaba
recriminarle.
-Tenia que dejarle claro, que no iba a permitirle que siguiera molestando.
-¿...y crees que va hacerte caso, solo que por qué se lo
pides?
-No hablará tenlo por seguro. Si lo intenta, por lo menos toda
la estación de policía se entera del amorío que lleva
con el teniente del caso. Eso sin contar en los tribunales.
-...¿Con el teniente Felix? ¿Bromeas?
-No. Los encontré en su departamento, con poca ropa. De hecho,
creo que los interrumpí...-el rubio sonrió con total descaro,
mientras Sam no daba crédito.
-Pues hoy en la mañana, era el hombre mas disgustado del universo
por tu pérdida...-comentó Sam, empleando un tono casi burlón.
-Quizás siga resentido por un tiempo, pero por lo menos ahora tiene
quien lo consuele. Hasta que se le pase el capricho o ese policía
lo dome, lo que pase primero.
-Fue muy imprudente, Joshua.
-Si, lo sé. Pero necesitaba manifestarle, no solo su abuso contra
ti, sino todo lo que me corroía por dentro. Hasta ahora pude gritarle,
cuando me dolió, no solo que me dejara, sino de yo mismo llegara
a cree que nunca encontraría a nadie que lo sustituyera. Estaba
totalmente equivocado. Que me dejará fue lo mejor que hizo. Encontrarte
a ti, ha sido lo mejor que me ha pasado, Sam.
El joven abogado
tomó una de sus manos de Joshua y le dio un beso, casi lento sin
prisas disfrutando todo el sabor de esa boca, compartiendo no solo el
sabor de chocolate, sino una confianza renovada en ellos, en lo que eran
y lo que compartían.
-¿Cenamos?...-encendió
el auto Joshua y Sam afirmó mientras se sujetaba el cinturón.
-Comida japonesa...-le respondió el castaño...-Vayamos por
ella.
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NOTAS:
1] Cheryl Chase. En... “Las personas intersexuadas cuestionan las
operaciones realizadas en la infancia”
Cheryl Chase,
sufrió una operación a los 18 meses de edad, donde le extrajeron
el clítoris, por presentar ambigüedad de sexo. Tiene ahora
la apariencia de una mujer de 40. Chase nació como hermafrodita
auténtica, una condición en la que las gónadas tienen
elementos de tejido tanto ovárico como testicular. La testosterona
producida por los elementos testiculares de sus gónadas hizo que
su clítoris tuviera un tamaño inusualmente grande, asemejándose
a un pene pequeño. Los doctores decidieron que fuera criado como
varón y se llamo Charlie, pero consultas posteriores, se recomendó
que se le criara como mujer y se le cambio el nombre a Cheryl. Se le practicó
la clitoridectomía y le extirparon la porción testicular
de sus gónadas, para reducir el riesgo de que se produjeran cambios
celulares que degeneraran en un cáncer. Nunca le mencionaron la
verdad acerca del objetivo de las diferentes operaciones. A los 35 años,
Cheyl tuvo una crisis nerviosa y le fue revelado su secreto, las intervenciones
quirúrgicas y comprendió entonces la disfunción sexual
motivada por la extirpación del clítoris.
En lugar de
guardarse todo el dolor que le significó su experiencia de vida,
dio el paso revolucionario de fundar la Sociedad de Personas Intersexuadas
de América del Norte (Intersex Society of North America -ISNA),
un grupo de apoyo entre pares y de lucha por sus derechos, con sede en
San Francisco, EEUU. ISNA comenzó siendo una asociación
que funcionaba sobre todo en Internet y ahora tiene 1.400 integrantes,
organiza retiros para personas intersexuadas, ha producido un video, acciones
políticas, marchas, mantiene un sitio en la Web y pone a las personas
intersexuadas en contacto entre sí a lo largo y ancho de América
del Norte.
Articulo completo
en:
http://www.luckymojo.com/tkintersexespanol.html
Otros Links sobre el tema:
http://oii-espana.blogspot.com/
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