Clasificación: PG-17
Pareja (s): Simples desconocidos.
Avisos: Relaciones intersexuales.

“...La idea de una operación de reasignación de sexo, es hacer de la criatura una persona normal, con N mayúscula", pero de continuo se encuentran personas adultas intersexuadas que nunca van a ser Normales. Sus genitales nunca van a tener el mismo aspecto que los de otras chicas u otros chicos, aun con toda esa cantidad increíble de tiempo y dinero para hacerles 'Normales', terminando todo en un terrible malestar que les invade. La mayoría de las personas intersexuadas desearían volver a tener los genitales con los que nacieron, que vivir con lo que les hicieron"... [1]”

Dedicado a Axon Corvus, por su tiempo en revisar, sugerir, comentar y divertirse conmigo en esta historia.

 

 

23 Eres Caprichoso.

La hora de salida de las oficinas en el centro de la ciudad, generalmente causaba un caos en las avenidas principales, pero si se tenía paciencia, algunas de las calles secundarias podían mejorar la vialidad y acelerar un poco el tráfico e impedir quedar embotellado en Queens. Exactamente fue lo que hizo Joshua cuando dio un giro al volante y cambio de calle para continuar conduciendo.

Lo que hizo soltar un quejido a Sam, quien cerró los ojos e intentó pensar en otra cosa, para no distraer al absorto conductor.

-¿Por qué tan callado? ...-escuchó Sam la voz de Joshua al mismo tiempo que sentía una ligera presión sobre la mano que tenia encima de la rodilla del rubio...-¿No me dirás ahora que te asusta mi forma de conducir?
-No precisamente, pero has pasado tan cerca del camión repartidor de allá atrás que podría decirte sin dificultad cuantas capas de pintura tenia en el chasis.

La sonrisa cristalina de Joshua le hizo abrir los ojos de nuevo y agradeció que hubiese disminuido un poco la velocidad.

-Llegaremos a tiempo, no necesitas que te levanten una infracción de tránsito...- le respingó Sam, tan solo por no dejar.
-Parece que te ha devuelto el don de lenguas, ángel mío...-Joshua giró la cabeza un poco para ver de reojo a su compañero...-y no finjas que no sabes de que te hablo. Has estado más que silencioso desde que volviste de los juzgados.
-Rolan y yo te dimos un informe de nuestras actividades en los juzgados...-Sam guardó silencio cuando la mano de Joshua le tomó de la barbilla en cuando se detuvieron a la señal de alto de un semáforo.
-Pregunté que si había algo que “tú” quisieras decirme y dijiste que la oficina no era el lugar. Lo que me hace suponer que hay algo que deseas exponerme y tiene carácter personal. Estamos fuera de la oficina, podemos hablar...-soltó su barbilla y continuó conduciendo...-¿Qué sucede Sam?...-volvió a preguntar al notar que el castaño no hablaba y había dejado de posar su mano en su rodilla para cruzarla sobre su pecho y hundiéndose en asiento.
-¿Podrías esperar hasta después de la sesión?...-respondió con un mohín el castaño y pretendió mirar por la ventana, ignorando al conductor.

Como respuesta a aquello, Joshua detuvo el auto y lo estacionó, enfilándolo en el primer lugar vació que encontró, sacó las llaves del encendido y las puso encima del volante.

-¡¿Quieres decirme que sucede?! No vamos a ir a ningún lado hasta que no lo hagas. Fuera de la oficina, cualquier lugar es bueno para hablar sobre nosotros...-se giró completamente hacia Sam.
-¿No estás exagerando?...-intentó el abogado no darle importancia y sonreír un poco por aquel arrebato.
-¡Maldición, Sam! Creí que habíamos hablando sobre que nos tendríamos confianza y éramos una pareja. Eso significa además de confiar en la otra persona, confesarle aquellas cosas que te angustian. Yo abro mi alma de continuó para ti y espero que tú hagas lo mismo. Es lo mínimo que espero...reciprocidad.

Sam tragó duro, no solo tenia a Joshua molesto, una vez más, sino que aparte, él mismo se encontraba angustiado por el acoso del que se sentía victima.

-¿Puedo contar con que no gritarás de inmediato y escucharás hasta el final?
-No me condiciones como debo actuar, Sam.
-Exactamente por eso, es que me limito a no decírtelo...
-¿Tú definición de mi persona, es que soy impulsivo y no puedo controlar mis acciones?
-Pues las últimas ocasiones que hablamos sobre tu ex, has salido a romperle la cara...-y al decir eso Sam se llevó la mano a la boca mal disimuladamente, dándose cuenta de lo que había dicho.
-Ahhh, así que es eso... ¿De nuevo...el fiscal? ¿Qué te dijo ahora? Parece que crees más en sus palabras que en las mías.
-No es lo que dijo...fue más bien, lo que dije.
-Explícate...-la voz de Joshua tenía ahora un tono de fastidio remarcado, como cada vez que trataban el tema de Jeremy.
-Tropezamos en los pasillos, diciéndome las mismas monsergas de siempre, sobre él y tú...me harté y le dije que no había tal “entre ustedes”, que tú y yo...-Sam se calló unos segundos y levantó la cara para mirar al rubio.
-¿Si?
-...que viviríamos juntos.
-¿Se lo dijiste?...-la voz de Joshua cambió visiblemente, entre sorprendida emocionada y llena de satisfacción.
-¡Si, se lo dije! Creí que con eso lo callaría...que entendería que lo nuestro iba en serio...-Sam empezó a hablar aceleradamente...-que nos dejaría en paz...pero...
-¿...pero qué?

Sam se hundió de nuevo en el asiento mirando por el cristal.

-Me acorraló en los sanitarios y...
-¡Hijo de...! ¡¿Qué te hizo?!...-reaccionó Joshua de inmediato, sin darle tiempo a Sam a terminar la frase, mientras se desabrochaba el cinturón para girar hacia el lado de su acompañante.
-...se puso violento...
-¿Te lastimó?...-la mano de Joshua se detuvo en su mejilla, incapaz de avanzar.
-N-no...-dijo el joven abogado, pero el titubeo en su voz no sonaba nada convencida...-No me hizo nada, en verdad. Solo me empujó contra la pared...-y en parte era cierto, pero Sam no encontraba la forma de decirle las molestas sensaciones que tuvo cuando las manos del fiscal lo sujetaban y tenia todo su cuerpo encima del suyo, mientras le hacia soeces caricias y lamía su cuello. Eso era algo que no podía decirle. Aún le revolvía el estómago de sólo pensarlo.

-¿Lo proteges?...-se atrevió Joshua a preguntar al ver como Sam evitaba que le continuara tocando, retirando sus mano de su mejilla y llevándola a su regazo.
-NO, no hago eso. ¿No entiendes? Te protejo a ti...a nosotros. Lo que pretende precisamente el fiscal es que tú te molestes y vayas a buscarle. Es su forma de llamar tu atención y romper tu concentración del caso.
-¡Esta vez se ha pasado de listo! No voy a quedarme sentado viendo como te fastidia en cada ocasión que te ve solo. ¡Y el caso me importa un soberano pepino! Es tu seguridad la que me interesa.
-Estoy bien. Me defendí, no soy una damisela en peligro, a la que tienes que ir a proteger su honor...-intentó bromear un poco.
-No. Claro que no...-le respondió al tiempo que utilizaba su otra mano libre para hurgar un poco entre la camisa, palpando, buscando alguna señal que le indicara el grado de atrevimiento que había tenido Jeremy...-¿Así que no te hizo nada?...y esa magulladura en tu cuello, seguro te la hiciste tú mismo ajustándote la corbata. A otro con ese cuento...¿Por qué no me lo dijiste al llegar? ¿Por qué pretendes cubrirlo? ¡Dime que no te hizo nada más!...-las palabras le salían a borbotones y era Sam quien negaba con la cabeza una y otra vez.

-Solo me jaloneo, forcejeamos...manotee y le empujé. Todo fue muy rápido. Me sorprendió...es todo.

Joshua le tomó de nuevo de la barbilla para que sostuviera la mirada, la cual Sam evitaba de continuo.

-¿Hay algo más, verdad? ¿Qué fue lo que te dijo...dímelo ahora? Vamos, Sam. Puedes confiar en mí. ¿Qué otra cosa sucedió?
-Le grité que lo demandaría a la barra de abogados por su acoso...solo se rió y me amenazó de revelar mi preferencia sexual con los socios de la firma...-terminó de confesarle Sam con cansina voz.
-Carson está cacareando. ¿Crees que Otto va a presidir de ti, por eso?
-Terminará por verse obligado a hacerlo...aceptémoslo.
-Es del conocimiento de Otto, la relación que sostuvimos el fiscal y yo...a igual mis inclinaciones.
-...¿lo sabe?...-la cara de Sam era de total sorpresa, incapaz de imaginar que el conservador socio mayoritario de la firma estuviera al tanto de esa información.
-No juzgues a Otto, con premura. Es más tolerante, de lo que puedas imaginar...-continuó Joshua al ver la sorpresa que aquellas palabras causaban.
-...pero igual se enterarán en la Firma y el resto de los socios pueden exigirle...
-¿Qué importancia tiene en realidad que ellos sepan que eres gay o no?
-.¡Para ti es fácil decirlo sin ningún problema! Eres socio de la Firma, tiene un extensa cartera de clientes y no van a excluirte fácilmente; pero yo...
-...eres un excelente abogado, Sam.
-...a la Firma no le importará. Lo primero será el prestigio antes que otra cosa.
-Quizás a ellos no, pero a mi, si...-Joshua tomó ahora su mano e intercaló sus dedos, haciendo más intima aquella caricia...-Se te olvida lo mas importante...no permitiré que nulifiquen tu contrato, antes haría valer mis privilegios de socios mayoritario.
-...no, no consentiré que hagas tal cosa. Habíamos acordado que mantendríamos una distancia profesional...
-...que es exactamente lo que solicitaría. Eres un empleado de la Firma y los comentarios de otro “gay”, por muy fiscal de distrito que sea, no deberán repercutir en tu expediente laboral.
-¿Hablas en serio?...-le insistió Sam...-solo tiene que irlo rumorando de piso en piso por los juzgados. ¿No creerás que pensaba enviarles un “memo” a Otto y el resto de los socios? Cuando se enteren, hablaran de nosotros, haciendo bromas vulgares a nuestras espaldas y dirán con morbo que por eso estamos llevando el caso de Morris. No parece buena idea que estemos trabajando juntos en ese caso.

Leibtz guardó silencio por unos segundos, entendiendo la preocupación de su pareja: no solo daría pie a bromas y comentarios hirientes, sino que también era posible que fuera cuestionada su moralidad en el caso. Carson no era precisamente el modelo a seguir de integridad y rectitud, pero si le dejó sin habla la última frase de Sam.

Joshua tomó las llaves del tablero y las puso en el encendido, lo que de principio sorprendió un poco a Sam, quien esperaba un torrente de objeciones o por lo menos gritos de fastidio. En cambio se encontró con la gélida mirada del conductor.

-Tarde o temprano sabrán lo nuestro, Sam. La pregunta clave aquí es... ¿Cuánto te importa que ellos lo sepan? No solo que somos homosexuales y compañeros de trabajo, sino que además somos amantes.
-...no es el punto...-intentó acotar el castaño.
-...claro que lo es. El fiscal puede gorgorear cantos gregorianos sobre la reputación de los integrantes de la Firma, como igual lo hace o hará contra todos y cada uno de los testigos del caso. El punto es...¿si fuera de las amenazas de Carson, estás dispuesto a enfrentar tu sexualidad y darme un lugar como tu pareja? Y no me respondas en base al trabajo o la opinión de Otto o el resto de las personas...sino de lo que “tú” quieres tener conmigo. Cuando tengas la respuesta, dejarás de tener miedo...-Joshua no espero a escuchar la réplica del joven abogado a su lado, sino que volvió al tráfico y aceleró la marcha, dejando a Sam meditando el resto del camino, aunque realmente iba él mismo conteniéndose de no gritar y golpear el volante.

El fiscal se había excedido, no solo había agredido a Sam, sino que esa amenaza velada, le incluía directamente y ya se encargaría de dejarle bien claro, su punto de vista, al respecto.

Continuó en silencio hasta llegar al edificio donde Sam tendría su consulta. No volvió hablar hasta llegar al estacionamiento y apagar el encendido. -¿Quieres que te acompañe?...-preguntó Joshua solo por cortesía, aunque sabia la respuesta.
-Voy a tardar, cerca de una hora...-contestó Sam, salió del auto y acomodándose el guardapolvo.
-Bien. Reanudáremos entonces nuestra conversación, mas tarde. Por que vas a quedarte en casa hoy ¿no?
-Creo que ya sabes mi respuesta. Están mis cosas en tu auto...-dio Sam un portazo y se alejó a paso rápido sin mirar atrás, para alcanzar el elevador de servicio.

Solo hasta que la puerta se cerró, Joshua marcó en su celular a los juzgados, donde una atareada secretaria le informaba que el fiscal había salido ya...y que no, no podía darle la dirección de su casa. Aquello era el protocolo, no dar información sobre los magistrados y fiscales.

Sin embargo podrían romperse tales reglas. Volvió a marcar y mientras esperaba la conexión, volvió a encender el auto para empezar a bajar la rampa.

-Smith, soy Leibitz. Consígueme la dirección del fiscal de distrito. Si, Carson. ¡No, no la quiero mañana...la necesito ahora! Es urgente y privado. Llama a su ex esposa, debe tenerla, para que le envíe sus cosas...o a quien sea en los juzgados. Te espero.

Y definitivamente Smith no le defraudó, ya que unos minutos después respondía a su llamado y le facilitaba la dirección del nuevo departamento del fiscal, dándole tiempo a tomar la calle lateral y enfilarse en el tráfico Ni se preocupó en saber que había tenido que hacer para conseguirla.

Llego ahí en más de veinte minutos, lo que le daba un casi unos diez minutos como máximo para hablar con el fiscal, retorcerle el cuello y volver. Hizo una mueca al pensar eso. Se llamaba premeditación, cuando se actuaba con deliberación y agravante. Estaba tan molesto, que mandó al diablo el hecho de que no tenía una coartada en caso de requerirla y que una patrulla estaba estacionada en la cera.

Improvisaría sobre la marcha. Como lo hizo para entrar al edificio en cuanto una pareja salía, mientras él revisaba el directorio del piso junto al interfón. Tomó el ascensor y miró su reflejo en el pulido metal. Realmente se había convertido en un hombre irreflexivo, en lo que tocaba a Sam. Cualquiera que se atreviera a ponerle una mano encima, iba a enterarse de lo que era capaz.

Tenía planeado romperle de nuevo la nariz por lo menos, en cuanto abriera la puerta el estirado fiscal, pero se quedo completamente desconcertado, cuando al hacerlo, lo encontró todo agitado, el cabello revuelto, la camisa desabrochada fuera de su pantalón y la clara evidencia de tener compañía.

Si pudiera volver en el tiempo, cuarenta minutos exactamente, se enteraría que antes que él llegara al edificio, un teniente de policía saludaba a los uniformados puestos en la cera a vigilar y mientras otro policía entró con igual sigilo, aprovechando la distracción.

Dean Felix no iba a desaprovechar la oportunidad de verse con el fiscal. Técnicamente habían hecho una cita. Hasta había logrado que su compañero entretuviera a los vigilantes, mientras él se escabullía en el edifico sin ser visto. Eso fue sencillo, ahora buscaba deslizársele entre los pantalones, podía entonces terminaría de excitarlo y hacerlo suyo de nuevo. De alguna manera esa forma de ser de Carson le picaba el orgullo. No podía tenerle de forma simple, le era imprescindible hacerse el difícil, el frío y arrogante, pero detrás de toda esa fachada había un hombre que se cimbraba en cuanto lo tocaba y lamía su cuello. Gemía como una ramera en celo y olía a gloria en cuanto se deslechaba. Conocía muy bien esos altibajos de Jeremy y tenia pensado domarle hasta hacerlo suyo de nuevo.

Cuando Dean tocó la puerta, sonrió por el espejo de la mirilla, sabiendo que seguro el fiscal lo vería por ella.

De hecho Jeremy acaba de llegar y apenas había arrojado la ropa sobre la cama, se fue al baño. Se dio una rápida ducha, para volver envuelto, minutos después, en un pantalón informal y una camisa de algodón, mientras se secaba el cabello húmedo en una gran toalla, la cual arrojó luego a un cesto. Dirigió sus pasos hacia la sala y se sirvió licor en un vaso y fueron los golpes en la puerta que le hicieron dejarlo, después de dar un trago.

Al ver por la ventanilla, no sabía si era decepción o fastidio, pero no tenia en el pasillo a Joshua como esperaba, sino al fastidioso del teniente Felix, quien se había dedicado a hostigarle una y otra vez.

Quizás si lo ignorará y fingiera no estar, se hartaría y decidiría irse. Pero nuevos golpes sobre la puerta le indicaron que no lo haría y que era obvio que estaba en el departamento, por algo tenia apostada una patrulla fuera.

Abrió por fin, pero interpuso su brazo en el marco de la puerta, mirando de soslayo por el pasillo para cerciorarse de que venia solo.

-Te lo tomas muy en serio, teniente.
-Supongo que estoy ante un hombre que cumple sus promesas.
-...¿y que te prometí para que salieras de mi oficina y me dejaras en paz?
-Que esta vez serias más cooperativo con la justicia y podrías tu cuerpo del delito a la total inspección de mi persona...-le sonrió Dean de oreja a oreja, intentando cruzar el umbral, pero el brazo de Jeremy continuaba sin darle paso.
-Ja, ja, muy gracioso, teniente.
-...puedo ser más que eso y lo sabes. ¿Por qué te resistes, si lo disfrutas tanto como yo?...-la mano del policía fue directo a su entrepierna del arisco fiscal, casi alcanzando su objetivo, si no fuera por un par de pasos hacia atrás, que Carson diera rápidamente para permitirle la entrada.

-Entra y deja de decir sandeces en el pasillo...-Jeremy fue hacia la mesa y tomó de nueva cuenta su vaso, mientras daba un trago. Ya fuera para darse valor o simplemente para refrescarse la garganta, pero lo apuro de un trago hasta terminarlo.

Felix lo contempló, sopesando aquel aire de fría indiferencia que desplegaba el fiscal, pero entonces, se fijó en el leve temblor del vaso al llevárselo ante sus labios, los cuales se le habían descolorado un poco.

Jeremy estaba sobresaltado...aunque el teniente no terminaba de descifrar si era por tenerlo a él allí, o por andar anticipándose a sus intenciones, sin terminar de definirse si las aceptaba, cediendo a su lujuria, o lo rechazaba, conservando su integridad y la rebeldía de no dejarse ganar ni siquiera por sus apetitos.

“¡Al demonio!”...-se dijo Dean. Sea lo que fuera que estaba pasando por la cabeza del fiscal en ese momento, al teniente le importaba un mísero comino. Sólo estar viéndolo en esa posición, le incendiaba su erotismo y las ganas de poseerlo una vez más.

Se abalanzó hacia Jeremy, como fiera sobre su presa, el cual se sorprendió tanto al verlo ir a su encuentro tan de sopetón, que el vaso salió despedido de su mano, cuando ya la boca de Felix estaba profundizándose en la suya y sus manos le rodeaban el cuerpo, inmovilizándolo y negándole poder apartarse.

-Uuuummmmhhh...-protestó Jeremy, metiendo sus manos por los hombros de Felix, con el mismo resultado que si tratara de remover una aplanadora.

El teniente aprovecho aquel desconcierto del fiscal para besar con hambre esos labios delgados con sabor a licor, dentro de los cuales empezó a abrirse camino entre ellos para jugar un rato con la lengua de aquel, que inicialmente se había resistido y pretendía negarle el placer. Felix insistió, pegando aún mas su cuerpo al de Jeremy, reteniéndole la nuca con sus manos que no le daban espacio para maniobrar, hundiéndolo contra la pared, la cual le servia de apoyo al policía para lograr su libidinoso objetivo, ante la solapada protesta que ponía el abogado.

Para Jeremy aquello se estaba convirtiendo en verdadero fastidio. No solo el policía no le tenia la más mínima consideración por su rango, y de continuó se encontraba siendo asediado con aquellas fogosas muestras temperamentales.

Forcejeó, y golpeó los hombros de aquel hombre, que acostumbrado a las peleas y roces cuerpo a cuerpo, tenia la experiencia para controlar el suyo.

Esa debía ser la explicación, por la cual después de unos segundos de negarse y bregar contra el policía, la lengua de Jeremy se hizo cómplice de las intenciones del ateniente y no solo aceptó la caricia, sino que la recibía gustoso.

Felix notó el cambio de actitud del fiscal, profundizando el beso, haciéndolo más intenso, buscando devorarlo, mientras sus dedos dejaban la nuca, para irse bajando lentamente por los pliegues de la camisa y jugueteando con algunos botones, hasta ir descubriendo el pecho de Jeremy, todo sin dejarle de besar.

Al sentir los manos de Dean sobre su camisa y verla colgar luego sobre sus brazos sin caer al suelo, fue que Jeremy alcanzó cierta lucidez, al notar como sus muñecas eran rodeadas por las mangas, enredándolas en los carpos y atajándoselas de ese modo. Apartó sus labios, dando una larga bocanada de aire, mirando al enfebrecido teniente que no podía quedarse con las manos en paz, buscando sacarle el mejor provecho a la prenda que usaba como soga, abriéndola por completo pegar su nariz en su piel que descubría, de donde aspiró sobre ella, luego dio una larga lamida desde el pecho hasta su cuello.

La garganta del fiscal le traicionó ahora, por que no pudo contener un ronco y largo gemido ante aquella húmeda caricia que terminó de enervarle. Felix sonrió complacido, sabia que aquel témpano tenia fisuras. Deseaba someterlo de alguna forma, Hacerlo suyo. Quería que fuera suyo.

Se apartó de la apetecible manzana de Adán del fiscal, para bajar por su clavícula, besando, dando pequeños mordiscos que iban arrancando pequeños gemidos de los labios suspirantes de Jeremy, quien había perdido todo el control, lo único que ocupaba su mente era la placentera sensación de aquella boca húmeda en sus rosados pezones, que hábilmente los mordía, los lamía y enredaba una de sus manos entre el cabello del teniente.

Estaba ahí, a su merced, siendo acariciado lascivamente por aquellas toscas manos y teniendo los pezones expuestos a sus labios. Jeremy se encontraba con las manos enredadas en su camisa, detrás de su espalda, inmovilizándole, mientras una de las rodillas de Felix subía lentamente por su entrepierna, llegando hasta su ya notoria excitación, donde la restregaba.

Intentó una vez mas liberarse del aquel fogoso cuerpo, en un fugaz destello de lucidez, pero Felix volvió a empujarle contra la pared, mientras jalaba sin nada de delicadeza su cabello, exponiendo de nuevo su cuello, terminando por dejar caer la cabeza hacia atrás, gimiendo y jadeando por el trato que Felix le daba, pidiendo un poco mas de aquellos labios se posesionaban de su piel, como sí la conociera de antemano.

La verdad era esa. Ya Felix conocía aquella textura en su lengua y ahora solo se dedicaba a saborearla a plenitud, mientras escuchaba gemir a Jeremy, lo que lo excitaba más.

-Pareces una perra en celo...- le musitó Dean lamiéndole las orejas, mientras dejaba aquel comentario en venerantes vocablos y volvía a posesionarse de sus labios.
-Gra-grandísimo estu-estúpido, aghhhh...-aquella boca le sofocaba, pero su lengua se relamía con aquella, danzando a un mismo ritmo. Le dejo respirar, para bajar lentamente su lengua por su torso hasta llegar a su abdomen, donde Felix se entretuvo un rato jugando en los alrededores del ombligo, dando lamiditas con la punta de su lengua, mientras sus manos empezaba a encargarse del cinto y el cierre, introduciendo sus manos para bajar de golpe el pantalón y dar una larga lamida aquel hinchado miembro que encontraba aun retenido por la trusa. Un bramido se dispersó de nuevo de su boca y sin pensarlo movió sus caderas, reduciendo el espacio entre ellos.

-¿Ansioso?...-le comentó Felix levantando los ojos para contemplar la excitada cara del fiscal, que se encontraba perlada de sudor, enfebrecida por el contacto y respondiendo ante cada estimuló que se le presentaba. Dean volvió a poner sus dientes sobre la tela, para irla bajando lentamente, mientras lamía la mata de pelo rubio, que besó relamiéndose de su suavidad, mientras apretaba su duro trasero, regalando un suspiro entrecortado.

Jeremy se dejaba hacer, con las emociones desatadas, intentando liberarse del enredo de la camisa para tener las manos libres y poder hacer algo. Lo que fuera. Pero al no poder moverse de donde le tenían arrinconado, decidió mover las caderas para buscar mayor contacto. Lo que empezó a liberarle, fue aquella boca húmeda que tomó posesión de su erección, engulléndola y lamiendo sin piedad. Las manos de Felix se afianzaron entre su cadera y su trasero, dirigiendo acompasadamente sus movimientos.

La excitación del teniente aumentó de golpe, y de manera considerable por los rítmicos movimientos de aquella cadera, que se intercalaba largos bramidos de los labios entreabiertos de Jeremy. Por unos segundos pensó que si el fiscal seguía gimiendo así terminaría por correrse sin necesidad de nada más. Haciendo un gran esfuerzo, se separó del aquel duro miembro que estaba disfrutando. Se levantó hasta llegar de nuevo a la altura de su cara, donde vio el mohín de disgusto que hizo el fiscal al dejarle en pleno.

Aquella expresión le deleitó y no se pudo contener de dedicarle una sensual y hasta ligeramente sádica sonrisa.

-¡No me dejes así, bastardo, hijo de...!–le bramó Jeremy, que trataba de recobrar su ritmo normal de su respiración mientras observaba como aquel teniente de pacotilla volvía a empujar su cuerpo contra el de él, restregando su adolorida dureza contra aquella otra, que aun no se liberaba del pantalón.

-Shhhh...no hay prisa. Ya la tienes dura, ahora solo hay que hacerla gozar más.
-¡Carajo Felix!... ¿Ni hacérmela bien, puedes?...-la verdad era que aquella actitud del policía le desquiciaba. Usaba un tono de voz profundo, cargado de una sensualidad que le apabullaba y le dejaba los sentidos copados, mientras pasaba sus dedos por el hueco de su ombligo, subiendo por su pecho...-Déjate de juegos, solo sigue donde estabas...-le ordenó Jeremy intentando recobrar el mando...tenia los pensamientos ofuscados, si es que realmente podía pensar en algo que no tuviera que ver con la forma en que ahora la mano del policía se posesionaba de nuevo de su miembro, apretándolo, frotándolo lenta y tortuosamente.

-Vaya fiscal...-los labios de Felix se pegaban a su oído...-Es lo que me gusta de ti: dices no, pero mueves las caderas; te dejo de lamer un poco y gritas pidiendo más. Dime que quieres y te lo cumplo....-mordisqueo uno de sus ya atormentados pezones.

Jeremy cerró los ojos, sacudía sus caderas buscando mas contacto con esa mano, mientras su orgullo se revolvía, costándole trabajo soportar aquella tortura, por la cual Felix le hacia pasar, haciéndose realmente desesperante. No respondió...prefirió dejarle jugar, mientras continuará acariciándole de esa manera y dejando escapar alguno de los muchos gemidos que contenía, de vez en cuando.

Felix disfrutaba aquello de Jeremy. Tenerle así, confrontando sus deseos reprimidos y cediendo cuando se encontraba encendido. El mismo estaba endurecido y restregando su miembro contra los muslos de Jeremy, aumentado su deseo. Apetece escuchar de sus labios la rendición, un suplica que le indique que ha cedido el control.

-¡Maldito...trágatela de una vez, acaba lo que empezaste!....-terminó de gritarle Jeremy impacientándose por la parsimonia de aquella caricia y que deseaba descargarse, forcejeando con la prenda y sus manos todavía inmovilizadas.
-Shhhh...- Felix chascó la lengua y movió en forma negativa un dedo delante de la cara del fiscal...-No, no, Jeremy... ¿Qué modales son esos? Tus profesores en Harvard se darían golpes de pecho al escuchar eso. Suplícame que te la trague...que te desleche en mi boca....¿No es eso lo que deseas?...-le demando, con remarcada autoridad.

Carson se mordió los labios y terminó por gemir de nuevo, esas palabras le habían provocado una erección casi dolorosa. Cerró los ojos y su boca volvió a traicionarle.

-Felix...por favor, Dean...-acabó suplicando el fiscal.
-¿Si?..-lo hizo el desentendido el teniente.
-¡¡¡Joder Felix!!! ...-se molestó por la parsimonia de su torturador y por encontrarse tan caliente. Tanto que realmente lo necesitaba, tenía que descarar toda esa tensión acumulada de alguna manera, pero el policía parecía disfrutar negándoselo...-¡trágatela ya! Derrámame...carajo.
-...así es como se piden las cosas...-se dispensó Felix y sin pensarlo, volvió al ataque contra aquel miembro que recibió gustoso su boca.

Tras ese lastimoso pedido, Jeremy arrojó el cuello hacia atrás, disfrutando plenamente aquella sinuosa lengua, seguida de una experta boca que fue tragando poco a poco todo su miembro, envolviéndolo hasta su base. Abrió de nuevo los ojos que había cerrado, asintió con la cabeza mordiéndose el labio inferior, mirando con deseo desconocido a un Felix que estaba completamente dedicado a darle goce.

Un placer que le subyugó, ya que no le lastimaba, sino que se ajustaba a las acompasadas embestidas de su cadera. Las cuales fueron tímidas al principio luego se fueron haciendo mas rápidas y con ello la succión mas profunda, arrancándole de nueva cuenta sonoros lamentos y gemidos que ya no reprimió. Se dio cuenta de que había logrado liberarse de aquella camisa y una de sus manos se acercaron a la cara de Felix, para ir dirigiendo aquellas succiones para hacerlas mas placenteras e intensas.

-Dean...ahhh...-alcanzó a balbucear cuando su cuerpo se arqueó y un chorro violento emergió de su interior, yendo a ser tragado por completo por aquella garganta que tan hábilmente le había incitado....-Sigue...sigue...-le exigía casi sin voz, hasta que sus piernas terminaron flaqueándole y Felix liberó su miembro, permitiendo que sus rodillas tocaran el suelo.

-¿Cansado? Espero que no, por que aún voy a enseñarte unas cuantas cosas mas...-le ayudó a levantarse, mientras Jeremy se medio subía la ropa, para poder caminar.

Felix se impacientó, empujado por su excitación y lo subió sobre su hombro, sin importarle las protestas de Carson.

-Deja, puedo caminar. ¡So bruto!...-le gritó el fiscal cuando fue arrojado sobre la cama como un fardo y desde ahí miraba como Felix iba quitándose la ropa, arrojado los zapatos junto con el saco. Se desvestía con una sensual lentitud, bajando lentamente el pantalón y ni le extrañó que no trajera ropa interior. Seguramente con su sueldo no le alcanzaba para tales monerías, pero a toda cuenta eso terminaba por ahorrarle tiempo en despojarse de la ropa y mostrar una frondosa erección.

-Voy a follarte hasta que ya no puedas mas...-le sonrió con descarada sensualidad.
-Promesas...-le dijo con sarcasmo Jeremy mientras se quedaba embelesado aun acompasando su respiración post orgásmica encima de las almohadas.

Fueron en si, los sonidos de la puerta que le hicieron quitar sus ojos del cuerpo de Dean que ya subía a la cama.

-Deja que toquen, no te distraigas...-le instó el policía alcanzando el cuerpo de Jeremy y buscó afanoso su boca, introduciendo su lengua, dejando aquel sabor de sexo en ella, a la cual termina por ceder el fiscal respondiendo con ardor el beso.

Nuevos golpes en la puerta, ahora con más insistencia, hacen que Jeremy se detenga...una llamada que entró al celular del fiscal, terminó por hacer que dejará la boca de Felix.

-¿Qué haces? ...-le gritó el policía, cuando vio que el fiscal se levantó de pronto, tomando su móvil de la mesilla, dejándole ahí en la cama.
-Guarda silencio. No salgas de aquí...-le exigió el fiscal dejándole allí abandonado y saliendo a toda prisa de su habitación.

Dean conjeturó, que quien fuera que llamará, debían ser alguien importante, por la cara de sorpresa que puso Jeremy, caminando fuera de la recámara. Felix le vio recoger su camisa y ponérsela con prisa, luego de apagar el celular para ir a la puerta.

-¡Josh...! –escuchó Felix que Jeremy abrió la puerta.

Con el cabello desordenado, la camisa sin abotonar fuera del pantalón, descalzo, agitado y con marcas visibles en su pecho, fue como Joshua vio a Jeremy, en cuanto abrió la puerta.

La imagen le desconcertó a tal grado que se quedo unos segundos viéndole de arriba abajo con más detalle, luego pasó su atención al departamento, para darse cuenta de que el fiscal no estaba solo. Lo que no lograba descifrar del todo era el tipo de “encuentro” por el que seguro debía estar pagando.

El abogado de la Firma hizo una mueca, con desgana. Venia preparado para romperle la cara y gritarle todos los improperios que se sabia, por la falta de profesionalismo de Carson y por continuar entremetiéndose en su vida privada.

-Josh...-le dijo el fiscal, igualmente sorprendido. La llamada telefónica que había estado esperando toda la tarde y tenia que entrar en el momento más inoportuno.
-Veo que te encontré ocupado.
-Llamar desde tu celular enfrente de la puerta, es una extraña forma de anunciarte...-dijo con cierta mordacidad en su voz.
-...y atacar a Sam, para enviarme mensajes, no solo es de poco hombre, sino de escasa imaginación...-le apartó a un lado para pasar y dar un espectáculo en el pasillo.
-...pero es efectivo, vienes corriendo en cuanto la zorrita te lo cuenta...aghhhh...-Joshua le giró velozmente tomándole del cuello y empezó a apretárselo, mientras las manos de Jeremy intentaban quitarse de encima ese agarre, que no cedió, hasta que el mismo abogado le empujo, haciéndole trastabillar contra una mesita.

Joshua tiene que hacer un gran esfuerzo para no ceder al impulso de tronarle el cuello. Baja la vista, al mismo tiempo que mientras respira hondo, negando lentamente con su cabeza.

-Parece que no hablo claro o tú eres un obcecado de mierda.
-Josh...-el fiscal se masajeaba el cuello lastimado...-No me has dado tiempo ni oportunidad para hablar...si me permitieras estar a tu lado...
-¡Bromeas!...-gritó Joshua al escuchar ese tono de voz del fiscal, acongojado y reclamante...-Te he dicho una y otra vez, que no quiero nada contigo. Desde que empezó el caso Morris, no has hecho mas que hostigarme, a mi y a mis colaboradores. Te has excedido, Jeremy.
-Solo he ambicionado llegar a ti...-intentó el fiscal dar unos pasos para alcanzarle.
-¡Ese es tu problema! Tu ambición. Siempre es lo que tú, quieres...cuando tú lo quieres y como tú quieres y el resto de la humanidad hemos de ajustarnos a tus antojos.
-Siempre he estado interesado en ti...-Jeremy dio unos pasos decidió hacia Joshua.
-.....“Interesado, necesitado”....-el abogado remedaba el mismo tono de voz del fiscal...-¿lo ves? Es lo que tú requieres. Decidiste que yo era un buen entretenimiento mientras noviabas con tu mujer...me hiciste a un lado, cuando me tenias completamente a tus pies y era absolutamente tuyo....pero no era algo que cabía en tus planes, en el momento que decidiste casarte me desechaste. Hasta tú mismo decidiste que podría ser tu amante. Lo decidiste tú....
-Joshua...-sonrío levemente el fiscal buscando congraciarse con quien tenia enfrente suyo.
-¡Al carajo, Jeremy! ¿Cuando vas entender? ¿Ocupas que te lo dibuje con crayolas? ¡No voy a volver contigo, por que tú así lo decidiste! ¿Piensas que de nuevo que voy acomodarme a tus expectativas, solo por que a ti se te antoja?
-¡Deje todo por ti! ...-Jeremy se llevó las manos al pecho, mientras su cara era una mueca de dolor.
-NO, no, no has dejado tus mañas, ni tus costumbres rastreras. Insistes en lastimarme, en atormentarme con un pasado que se quedo atrás y que no volverá, ni que me interesa rememorar. Acéptalo. Ya no formo parte de tu presente, ni lo seré de tu futuro.
-¿Tu futuro es con esa zorra...con la que duermes?

Leibitz intentó volverle a poner las manos encima y el fiscal le manoteo con habilidad para hacerlo a un lado, impidiéndolo.

-¡NO vuelvas a decirle de esa manera! Es el hombre que amo...-le recrimino Joshua fastidiado...-Algo que tú no entiendes ni aunque tuviera otra vida contigo.
-Debe ser muy bueno en la cama....-le dijo Jeremy destilando su desprecio.
-En tu mente superflua, retorcida y mezquina solo a eso le das valor...pues bien, si, Sam es muy bueno. Tanto que ni te lo imaginas. Es dulce y abrigador. Me da cariño y su amor es totalmente incondicional. Nada que ver contigo.

Es entonces cuando Jeremy se abalanza contra Joshua, pero éste le tomó del brazo, le hizo girar y le empujó contra la pared, pegando su cara al frío muro.

-Tuvimos algo, Joshua. No puedes olvidar eso...-gimió Jeremy.
-Tú lo dijiste, tuvimos algo. En pasado. Era sexo y bueno, pero solamente eso.
-No es cierto. Tú me amabas...
-Así fue, y lo desechaste por tu ambición de relacionarte con la familia de jueces de tu ex mujer. Me hiciste un gran favor cuando rompiste conmigo, me diste la oportunidad de exorcizarme de tu embrujo. Ya no te amo Jeremy...nunca mas regresare contigo o cederé a compartir mi cuerpo contigo. No me excitas ni me interesas. No eres, ni significas, ya nada para mí...
-Maldito...-le balbuceo Jeremy.
-Te morderás la lengua. No sabes dar amor...-le gritó Joshua al fiscal...- y dudó que puedas interesarle a alguien, si no es por que le pagues el servicio....-le hizo un guiñó.
-¡Él no necesita pagarme absolutamente nada y te agradeceré que le quites las manos de encima!...-la voz de Felix, a unos pasos suyos, hizo que Joshua soltara su agarre para saber con quien se enfrentaba.

La segunda sorpresa de la tarde.

Dean Felix, el teniente de distrito, asignado al caso, apareció ante Joshua Leibitz con solo el pantalón puesto, desnudo del pecho, descalzo y con la mirada amenazadora, mientras llevaba su escuadra en la pretina de su pantalón.

-Vaya, vaya, ¿a quien tenemos aquí? Nada menos que al teniente Felix. Y yo que pensaba que tenias escondido a alguien de paga por hora, que te hacia alguna asistencia...-dijo Joshua, dándole un manotazo a Jeremy, en tanto enfrentaba al teniente.

-¿Se puede saber que hace usted en la casa del fiscal, abogado...?- le preguntó Dean.
-...afortunadamente no lo mismo que tú...-le sonrió con sorna Joshua.
-Idiota....-le gritó Jeremy a Felix...-¿Quién te ha pedido intervenir?
-¿Lo ves? Es de los que no agradece nada...-amonestó el rubio abogado a Dean, mientras se daba la vuelta con la intención de irse, completando el circulo, para darle un último aviso al fiscal....-No vuelvas a intentar acercarte a Sam. Restringe tus acciones al puro carácter profesional. Vuelves a ponerle una mano encima...-le apuntó con el dedo...-y yo mismo te demandaré por acoso y felonía en este caso.
-Es una bravata...-le acotó el fiscal.
-¿Eso crees? Veremos que opina el gran magistrado cuando sepa que el fiscal del caso ha tenido un romance con el abogado defensor, incluyendo al teniente investigador del caso...y en un descuido hasta con el acusado...-le sonrió de oreja a oreja...-Veremos si eso no desploma tu carrera como fiscal...-Joshua no podía ocultar la satisfacción en cada una de sus palabra...-Intenta seguir fastidiándonos y veras que carrera está mas vulnerable, la tuya o la nuestra.

-Solo buscas proteger al bonito de tu asistente. Estás fanfarroneando.
-¡Mi novio, Jeremy! Usa las palabras adecuadas y grábatelas muy bien. Tú te acercas de nuevo a Sam y haré que todos sepan que tipo de fiscal sin escrúpulos eres. Pincha la balsa y nos hundimos, pero seguro estoy que tú no flotas...-Joshua le dio la espalda, dio unos pasos y se detuvo cuando escuchó el movimiento de un cuerpo y vio pasar a su lado una licorera, que golpeo con estrépito contra la pared que tenia al frente, a escasos centímetros de su oreja, haciéndose pedazos y derramando todo el licor desde la pared al piso.

-¡Mal nacido, púdrete, hijo de perra...!-gritaba Jeremy embravecido, siendo detenido por Felix, quien le abrazaba y fortuitamente le había errado la fatal puntería con la licorera, maniatando sus brazos e impidiéndole dar un paso mas, mientras aquel se movía dando patadas al aire y balbuceando improperios...-solo fuiste un pusilánime trasero al que folle. Dudo que ese mariquita pueda hacértelo mejor...

-Por fin lo has confesado...- se jactó Joshua, echando más sal sobre la herida...-solo fui sexo para ti. No creo que te deprimas por mi ausencia, entonces.
-Eres un cabrón...-le seguía gritando el fiscal, intentando liberarse del agarre del policía para lograr descargar su frustración en Joshua.
-Lárguese de una vez, abogado. O yo le presentaré una demanda por hostigamiento y allanamiento de morada...-le advirtió Dean, conteniendo a duras penas a Jeremy.
-Inténtalo...-le dijo Joshua abriendo la puerta, pero tan solo se detuvo un momento volviendo a asomarse...-Mírate en mi espejo, Felix..., cuando se le pase el capricho, hará tu vida un infierno...follártelo no vale la pena...-señaló un momento a Carson y dio un portazo detrás de si, dejando el departamento, luego de su alegato final.

Hasta cuando vio cerrarse la puerta, fue que Jeremy se desplomó en el piso, dejando caer las rodillas, desconsolado, mientras sollozaba lentamente y se llevaba las manos a la cara, con impotencia. El llanto es de furia y despecho.

No solo es humillado por Joshua al decirle que no estaba interesado en su persona, sino que además ha puesto por encima la relación que dice tener con el otro abogado al llamarle “su novio”. Está tan encandilado con “ese”, que no dudará en poner en entredicho hasta su propia carrera. Joshua es listo, sabe que para cuando todo se aclare, la prensa se encargará de crucificarle, empezando por él que lleva el caso. Los más encumbrados pueden caer más estrepitosamente.

Jeremy se siente vencido, amilanado.

Una idea bien clara pasa por la mente del teniente Felix, que ese rudo y frío fiscal que sollozaba en el suelo, es solo un hombre necesitado de amor, que hasta ahora, que es despreciado, ha podido darse el lujo de sufrir por la pérdida de Leibitz, al cual nunca tendrá. También se pregunta que diablos hacia ahí todavía, luego de la advertencia que el abogado le hiciera, viendo y palpando personalmente en como se convirtió en una obsesión para Jeremy...pero cada lágrima le humaniza la imagen frívola del fiscal, terminando de inclinarse a su lado y como suavidad, lo envuelve abrigadoramente en sus brazos, sosteniéndole y permitiéndole que por varios minutos su llanto le moje el pecho, intentando consolarlo.

En medio de su congoja, Jeremy siente que es elevado del suelo y llevado a la cama, donde el policía no se aparta de su regazo, acariciando su cabello hasta que le ve tranquilizarse, recuperando el ritmo pausado de su respiración.

Cuando creyó que estaba dormido, Felix intentó levantarse, pero las manos de Jeremy lo detienen.

-No me dejes solo. No lo podría soportar...-le masculla entre dientes el fiscal, sabiéndose incapaz de momento, de ser abandonado de nuevo.
-Duerme, aquí estaré...-le dice Dean, besándole los cabellos, a lo que Jeremy terminó de voltearse y le rodeo con sus brazos la cintura del teniente, apoyándose en sus piernas y allí se quedo finalmente dormido.

Joshua salió del edificio a toda prisa. Tenía el tiempo contado, y tenia que llegar antes que Sam empezará a maldecirlo por dejarle sin avisar.

Todo ese tiempo, Sam ha intentado concentrarse en el grupo que tiene en frente de sí, para no sostenerle la vista al terapeuta que de continuó le mira soslayadamente.

Paul se ha concentrado en esa sesión en pasar un corto video, donde se muestra una cirugía de cambio de sexo.

-...como pueden ver, no es una simple operación, es una cirugía mayor y requiere una gran habilidad de parte del cirujano y una adecuada predisposición y bien valorada historia médica. Y lo que vieron ahí, es solo el principio. Si no hay complicaciones, sigue un largo camino de rehabilitaciones, medicación y mucho dolor. Los calmantes, desinflamantes y antibióticos serán prescritos por semanas o hasta meses, los hormonales. Háganse a la idea de que el camino es difícil...no es imposible, pero deben tenerlo siempre presente para que no flaqueen, se descuiden y hagan su rehabilitación más larga o complicada. Así que les recuerdo, que veré sus historiales médicos en esta semana, para irlos concretando y que estén en condiciones de pasar satisfactoriamente la evaluación pre-operatorio. Es todo, nos veremos el jueves...-les indicó la finalización de la reunión.

Se escucharon ruidos de sillas y gente levantándose. Paul caminó rápidamente hacia Sam y le rozó la manga de la camisa.

-Sam... ¿Puedes permitirme unos minutos? No me tardaré.
-Claro...-dice el joven abogado, mientras el resto de los asistentes van saliendo, dejándolos solos y Paul le indica unas sillas, donde ambos se sientan.

El silencio se vuelve tortuoso y hasta engorroso, hasta que es roto por el terapeuta.

-¿Cómo has estado, Sam?
-Bien...-dice el joven abogado, mientras se mira las manos en un acto de distracción.
-¿Estás evadiéndome?
-No. Soy todo oídos...-levantó la vista para enfrentarlo.
-Estás al corriente de que Daniel y yo...
-Si...-respondió inmediatamente Sam, sin darle tiempo de terminar la frase...-eso entendí claramente.
-Bien, por que no estoy pidiéndote permiso, sí es lo que has querido darme entender con tu tono de voz.

Sam no despegaba sus ojos de aquellos oscuros y tenia que reconocer que era una persona con gran temple la que tenia enfrente suyo.

-No soy quien para darle o no permiso sobre Daniel, de con quien deba o no deba relacionarse, su vida personal no me concierne.
-Así es, Daniel es hombre adulto que puede decidir por si mismo.
-¿Por qué entonces me pregunta sobre eso?...-le miró algo sorprendido Sam.
-Sé que hubo algo entre ustedes. Él no ha dado detalles y no voy a preguntarlos. Forman parte su pasado. Pero no quiero que tu “fantasma” esté de continuó entre nosotros.
-Sabrás entonces que solo somos amigos...que tenemos recuerdos en común de adolescentes...
-Eso me ha dicho y quería escuchar de ti, cuales es tu interés por él.
-No estoy interesado en Daniel, sentimentalmente, salvo como un amigo, claro. Tengo una relación formal con otra persona. Eso lo sabes...-le tuteó...

Paul hizo una ligera mueca, luego empezó a esbozar una sonrisa más amplia y se relajó por completo.

-Bien, solo quería dejarlo claro. Busco algo serio con Daniel.
-Lo sé. Y vuelvo a repetírtelo, entre nosotros solo hay afecto. Daniel y yo lo hemos hablado. Seguiremos en contacto, pero solo por amistad. Tú, además has hecho un gran avance...-Sam también sonrió...-no solo te lo confesó, sino que han compartido hasta....la cama.
-Las relaciones no pueden basarse solo en sexo...-afirmó el terapeuta, escuchándose algo didáctico.
-No, pero es una buena forma de empezar a conocerse.

Ambos se quedaron serios por unos segundos y luego empezaron a reírse a carcajadas.

-Seguro sabes más de Daniel, ahora, que yo en todo este tiempo. Mas sobre...“eso”, me refiero.
-¿Ustedes nunca...?-se intrigó Paul.
-Si, una vez, pero él estaba ebrio...y yo estaba hasta el tope de hormonas, creo que podría decirse que me aproveché de eso.

Paul hizo una curiosa mueca, intentando imaginar a Sam, siendo posesivo. Era algo que no se imaginaba viéndole de primera instancia. Era demasiado candido...hasta tenia un rubor en las mejillas en ese preciso momento, le decía eso, pero captó también que no se trataba del celo clásico de una pareja por su compañero, era más el celo protector de un amigo por el otro.

-...pues si, podría decirse entonces, que sé alguna que otra cosa de Daniel.- le contestó Paul.
-¿Es...? Perdona que te pregunte…Pero… ¿Cómo es...en la cama?...-se atrevió a preguntar Sam.
-No seas curioso...-exclamó Paul, dándole un ligero golpe en una de sus piernas, con un fólder...-tú tienes a aun atractivo abogado con el cual entretenerte.
-Eso sí no me hace pleito hoy y me manda dormir al sillón...-dijo Sam con cierto tono de burla, pero no paso desapercibido la preocupación para el terapeuta.
-¿Pelearon?
-No, un malentendido. Piensa que no quiero admitir mi preferencia sexual en la oficina. Dicen que tarde o temprano se enteraran de los nuestro, que debemos admitirlo. Y no estoy del todo seguro de eso.
-La discriminación ante los homosexuales continúa, es un hecho. Aunque hay gente tolerante. Pero no es delito y no pueden despedirte por ello. Debes tomarte tu tiempo. Cuando estés listo, no te importara gritarlo en la Quinta avenida.
-Joshua es bisexual, para él el proceso ha sido más fácil.
-No, no lo creo. Para los bisexuales tiene otras connotaciones, pero sin duda para todos ha sido un camino largo. Creo que tu pareja, lo que busca es un mismo grado de aceptación de la sexualidad que ahora practican.
-Puede ser. Pero Joshua es tan posesivo en ocasiones.
-...y tú das por obvias muchas cosas...-inclinó Paul la cabeza sobre la palma de una mano, que había puesto sobre la mesa.
-Lo amo y él a mi, lo sé. Hasta hemos hablando de vivir juntos. Solo me siento confundido de cómo aceptarán lo nuestro, en la oficina, nuestros compañeros.
-¿Temes que los rechacen?
-...que se burlen. Que denigren nuestro trabajo, solo por sepan de nuestras preferencias.
-Te están preocupando en exceso. Él mismo ha decidido admitirlo. Tiene confianza en si mismo o en la gente con la que trabaja. O, no le importa. ¿Por que no te relajas un poco?...-Paul tomó uno de mechones de cabello de Sam y lo enredó en sus dedos en forma cariñosa...-hay cosas mas importantes, ustedes por ejemplo. Habla con él, la comunicación es importante. Lleguen a un acuerdo, sobre eso. Deseen pautas.
-Suena simple...-aseveró el abogado, no creyéndose que estaba hablando de sus sentimientos a primera instancia. Era obvio que necesitaba decir algunas cosas en voz alta.
-Si, pero no lo es. De hecho no hay formulas mágicas, pero indiscutiblemente, hablar es un buen paso.
-Tenemos una charla pendiente, mas tarde...-dijo Sam, con cierta zozobra.
-Por cierto...¿Has hablado de tu operación con tu pareja? ¿Le has dicho, exactamente en que consiste?
-Hablamos algo, pero entre una cosa y la otra...
-Debes ser muy franco con él, más si piensan vivir juntos y acepta tu hermafroditismo con cierto placer. Si tu pareja descubre después de la operación lo que te hicieron, van a tener problemas y muy serios.
-Es mi cuerpo...-aseguró Sam con determinación.
-Pero lo comparten, como tú el suyo. ¿Qué sucedería si él se castrara, sin decírtelo? Es algo radical el ejemplo, pero lo tuyo es del mismo calibre.
-¿Me recomiendas que no me opere?
-Reevalúa tu intervención. Podría no ser tan tajante, solo parcial. Retirar solo el material que sea necesario y darte otras opciones funcionales. Estás a tiempo de evitar una mutilación y conservar esa otra parte de ti, que te hace único.

Sam se mantenía en silencio, de alguna forma Paul había dado en el clavo, en ese mismo dilema que le inquietaba. Recién se ha puesto en contacto con su parte intima femenina, la cual todo este tiempo pretendía que no existía, salvo los días de menstruación, pero ahora con una pareja activa, la cual además encontraba fascinante su dualidad, había descubierto que era placentero su sexo vaginal.

-Necesitas descubrirte y conocerte a ti mismo. Saber que te gusta de tu sexo y practicarlo. ¿Disfrutas el sexo vaginal?
-Si...-dijo Sam, con cierta timidez.
-¿Te masturbas, vaginalmente?...-preguntó Paul, con la mayor naturalidad del mundo, sonriéndole al ver los colores subir por las mejillas de Sam...-creo que la respuesta es no.
-Cuando estoy con Joshua, él...-no encontraba las palabras para explicarlo.
-¿Tiene algún vibrador?
-No...-respondió tajantemente Sam, mientras seguía negando con la cabeza.
-Entonces necesitas uno. Es importante que conozcas esa parte tuya. Saber sí la disfrutas...sí la extrañaras, cuando la pierdas. No solo por que tu pareja encuentra estimulante era parte tuya, sino por que es “tuya”. O en su defecto, descubre de lo que te vas a perder, ahora que te operen.
-¿Así, simplemente, masturbarme?
-...de preferencia antes de tener sexo para que te sienta mas relajado. Podría darte una guía ilustrada, pero lo mejor es curiosear hasta ver que es lo que te gusta a ti, en particular. Busca algo flexible, mediano, hay una gran variedad en el mercado.
-Bien...-dijo el abogado mirando de soslayo el reloj...-buscaré algo. Debo irme, Joshua me espera y seguro tiene hambre.
-Si, ya te he detenido suficiente. Revisaremos tu expediente médico con calma, ¿te parece? Es mejor preguntar ahora, que después.
-Esta bien...-Sam se levantó, empezó a caminar hacia la puerta y se detuvo, dándose la vuelta...-Gracias, por escucharme. Necesitaba hablar.
-Cuando quieras, Sam. Tienes mi número telefónico...estoy a tu disposición para lo que necesites.
-Saluda a Danny de mi parte...-le pide Sam...-quizás podamos salir algunas vez...los cuatro.
-Lo saludaré de tu parte, y...podría ser, ¿Por qué no?

Sam le estrechó la mano y salió de la estancia, bajando con desespero por el ascensor, no solo iba abochornado por haberle tenido tal confianza a Paul y por los consejos que le diera, no solo por la idea de comprar un vibrador y reencontrarse con su parte femenina, sino por tener la paciencia de escucharle de sus dilemas con Joshua y sus consejos. De alguna forma le recordó a su hermana Diana, con quien podía hablar de casi cualquier cosa.

En lo que se abrió la puerta, salio casi corriendo. Tenía ya diez minutos de retraso y seguro Joshua estaría fumando media cajetilla extra.

Lo encontró fuera del auto, recargado en la portezuela, sosteniendo un vaso en la mano.

-¿Qué tal tu consulta?...- le preguntó Joshua, en cuanto lo divisó.
-Bien. Te ves agitado. ¿Fuiste por café?
-No. Es nieve, fui a comprártela...-Sam estira la mano para tomarla, pero Joshua eleva el vaso...-¿Y mi beso? ...-le dijo con un amplia sonrisa y se notaba a leguas que el estrés se le había desvanecido por algún lado.

Sam se colgó de su cuello, elevó un poquito los talones y le dio un beso de pajarito, pero Joshua no se inmutó y seguía con el brazo levantado, por lo cual el castaño volvió a repetir varias veces los besos hasta irlos haciendo mas lentos, humedeciéndose los labios para tocar aquellos, hasta que fue introduciendo la lengua lentamente. Solo entonces Joshua bajo el brazo para abrazarle la cintura y estrecharlo a su lado.

-Te amo Joshua...-le dijo una vez que despegó del rubio.
-Lo sé, me encanta oírtelo decir. A cualquier hora del día...-abrió la puerta para que subiera, dándole el vaso con nieve.
-¿Qué has hecho en todo este tiempo?...-le preguntó Sam en cuanto Joshua se sentó a un lado suyo, poniendo las llaves del encendido, mientras él le daba una larga lengüeteada a la cuchara con la nieve, mientras Joshua se le queda mirando, quitándole el aliento con ese gesto.
-Deliberadamente haces eso, para provocarme, ¿verdad?...-le da un beso, mientras ambos comparten el sabor del helado en sus bocas.
-No me has respondido...-le hizo un mohín.
-Fui a romperle la cara a Carson.

Sam dejo el vaso de helado en el portavasos, con gesto de fastidio.

-¿No puedes evitar meterte en problemas? ¡Solo te deje una hora!...-intentaba recriminarle.
-Tenia que dejarle claro, que no iba a permitirle que siguiera molestando.
-¿...y crees que va hacerte caso, solo que por qué se lo pides?
-No hablará tenlo por seguro. Si lo intenta, por lo menos toda la estación de policía se entera del amorío que lleva con el teniente del caso. Eso sin contar en los tribunales.
-...¿Con el teniente Felix? ¿Bromeas?
-No. Los encontré en su departamento, con poca ropa. De hecho, creo que los interrumpí...-el rubio sonrió con total descaro, mientras Sam no daba crédito.
-Pues hoy en la mañana, era el hombre mas disgustado del universo por tu pérdida...-comentó Sam, empleando un tono casi burlón.
-Quizás siga resentido por un tiempo, pero por lo menos ahora tiene quien lo consuele. Hasta que se le pase el capricho o ese policía lo dome, lo que pase primero.
-Fue muy imprudente, Joshua.
-Si, lo sé. Pero necesitaba manifestarle, no solo su abuso contra ti, sino todo lo que me corroía por dentro. Hasta ahora pude gritarle, cuando me dolió, no solo que me dejara, sino de yo mismo llegara a cree que nunca encontraría a nadie que lo sustituyera. Estaba totalmente equivocado. Que me dejará fue lo mejor que hizo. Encontrarte a ti, ha sido lo mejor que me ha pasado, Sam.

El joven abogado tomó una de sus manos de Joshua y le dio un beso, casi lento sin prisas disfrutando todo el sabor de esa boca, compartiendo no solo el sabor de chocolate, sino una confianza renovada en ellos, en lo que eran y lo que compartían.

-¿Cenamos?...-encendió el auto Joshua y Sam afirmó mientras se sujetaba el cinturón.
-Comida japonesa...-le respondió el castaño...-Vayamos por ella.


---------------ooo-------------------

NOTAS:
1] Cheryl Chase. En... “Las personas intersexuadas cuestionan las operaciones realizadas en la infancia”

Cheryl Chase, sufrió una operación a los 18 meses de edad, donde le extrajeron el clítoris, por presentar ambigüedad de sexo. Tiene ahora la apariencia de una mujer de 40. Chase nació como hermafrodita auténtica, una condición en la que las gónadas tienen elementos de tejido tanto ovárico como testicular. La testosterona producida por los elementos testiculares de sus gónadas hizo que su clítoris tuviera un tamaño inusualmente grande, asemejándose a un pene pequeño. Los doctores decidieron que fuera criado como varón y se llamo Charlie, pero consultas posteriores, se recomendó que se le criara como mujer y se le cambio el nombre a Cheryl. Se le practicó la clitoridectomía y le extirparon la porción testicular de sus gónadas, para reducir el riesgo de que se produjeran cambios celulares que degeneraran en un cáncer. Nunca le mencionaron la verdad acerca del objetivo de las diferentes operaciones. A los 35 años, Cheyl tuvo una crisis nerviosa y le fue revelado su secreto, las intervenciones quirúrgicas y comprendió entonces la disfunción sexual motivada por la extirpación del clítoris.

En lugar de guardarse todo el dolor que le significó su experiencia de vida, dio el paso revolucionario de fundar la Sociedad de Personas Intersexuadas de América del Norte (Intersex Society of North America -ISNA), un grupo de apoyo entre pares y de lucha por sus derechos, con sede en San Francisco, EEUU. ISNA comenzó siendo una asociación que funcionaba sobre todo en Internet y ahora tiene 1.400 integrantes, organiza retiros para personas intersexuadas, ha producido un video, acciones políticas, marchas, mantiene un sitio en la Web y pone a las personas intersexuadas en contacto entre sí a lo largo y ancho de América del Norte.

Articulo completo en:
http://www.luckymojo.com/tkintersexespanol.html
Otros Links sobre el tema:
http://oii-espana.blogspot.com/

 

Inicio del capitulo

Cap 24

En proceso