
El
sexo, incluso el supuestamente “normal”, de la clase heterosexual,
continúa causando indecibles ansiedades en la sociedad occidental.
Y ciertamente una cultura que todavía tiene que llegar a entenderse
(en términos religiosos y, en algunos estados, en términos
legales) con la antigua y relativamente poco complicada realidad del amor
homosexual no estará muy dispuesta a recibir la intersexualidad
en su seno (Anne Fausto-Sterling, 1).
7. Eres encantador.
Sam
se divertía como nunca en el partido, .el bullicio de las personas
en las gradas y el estar tan cerca de su equipo favorito lo tenía
embobado. Tarde recordó que habia dejado la libreta de score de
juego sobre la mesa, así que en esta ocasión solo se concentraría
en divertirse, un nuevo jugador se perfilaba a la almohadilla para batear,
mientras intentaba descubrirle las señales que entre el lanzador
y el catcher tenían…estrategia le llamaban.
-Toma…-una
humeante salchicha, con una gran cantidad de pepinillos encima se interpuso
entre su vision del jugador meneando el trasero para acomodarse…..-espero
que así te guste….-escuchó que Joshua le decía
al tiempo que se concentraba de nuevo en el movimiento en el diamante
y al grito de “strike” por parte del arbitro, le maldijo en
varios idiomas….. -¿esta ciego…que le pasa…?
Eso fue una “bola”….aquí en cualquier parte…-vociferó
levantándose, él, junto con otra veintena de enfurecidos
espectadores.
El
castaño no tuvo mas que reír, no por que ver a Joshua gritar
le fuera extraño o raro, pero generalmente lo hacia con las secretarias
cuando olvidaban algo o algún expediente se extraviaba o lo común
era que el café estuviera ligero, pero verlo practicar esa actividad,
junto a otros tantos hombres, que descargaban su adrenalina así,
le pareció algo digno de una foto. El ojiazul se sentó a
un lado, mientras llevaba a su boca el contenido de un vaso, cuando sintió
la mirada sobre su persona, giró, para encontrarse con que habia
pillado a Sam. El rubor era un delator clave en la mayoría de las
personas, en el caso del joven abogado, no era la excepción.
-¿Te
diviertes…? –le susurró pegado a su oído, rozando
casi accidentalmente su oreja, lo cual hizo que los vellos de la nuca
del chico se erizara, cuando giro se topó con la cara de Joshua
bien pegada a la suya, tan cerca que pudo notar ese brillo peculiar en
sus ojos. El mismo que vio cuando lo acorraló en su casa para robarle
un beso y ese recuerdo le hizo sentir incomodo, así que solo asintió,
volviendo a poner la vista en el juego, agradeciendo que el jugador hubiera
bateado un “imparable” que le hizo llegar a la segunda base,
lo cual originó que la gente gritara de gusto. Se levantaran ondeando
las sudaderas, gorras, lo que tuvieran en la mano y gritando las cosas
mas diversas para apoyar al jugador en base, los que se levantaron perdieron
el detalle de cómo lo festejo el rubio, quien primero puso la mano
sobre la pierna de Sam y segundo, golpeteando suavemente en ella….-¡Bien…bien…!
–y la sonrisa que el rubio tenia eran la de un niño totalmente
divertido y disfrutando del juego.
El
primer pensamiento lúcido de Sam ante aquello fue….”se
ve...encantador…”, aunque claro, cierta parte de si, ubicado
precisamente en su entrepierna, pensaba, si aquello podía llamarse
pensar. “!maldición…que agradable, sigue!” Pero
sacudió la cabeza para alejar esa idea, era bochornoso. Se sentía
cómodo con su presencia, con esa relajada y sin cuestiones de trabajo.
Podía apreciar a un hombre que en sus casi treinta años,
se divertía aun con un juego de pelota, lo mismo que él,
quien nunca habia perdido el interés por ese juego, aun cuando
le recordara una época de su adolescencia que le era tan conflictiva
de conciliar. Pero ahí estaba, divirtiéndose de los roces
ocasionales y medio simulados que Joshua tenia para con su persona.
Sonrió
para si mismo. Se estaba divirtiendo y la pasaba bien. Nada de hablar
de los caso del despacho, ni jurados, ni pistas pendientes, mucho menos
que el próximo lunes tenían una reunión con su cliente.
Ni siquiera los viejos recuerdos importaban.
Nada
de eso importaba ahora, solo el juego de béisbol y Joshua.
Cuando
la cuarta entrada llegó, tenia los ánimos caldeados en la
zona de juego, ya que unos jugadores se levantaron como resorte ante lo
que parecía una nueva treta del arbitro de ceder una base por pelotas
fallidas, lo que amenazaba con una contienda, pero en el juego del béisbol,
nada esta escrito y la pequeña turba de jugadores fue disipada
por gruesas gotas de lluvia sobre el campo.
-!Diablos…-fue
lo menos vulgar que se escuchó entre la multitud. El partido estaba
en la baja de la cuarta y el juego no era oficial, si la lluvia se sostenía,
de nada serviría que el equipo de los Cachorros llevara la ventaja
de una carrera sobre su contrario. En el área protegida donde Joshua
y Sam veían el partido, veia como ambos equipos se resguardaban
en sus respectivos espacios, no falto jugador ni espectador que sacara
su gorra para usarla de medidor.
Minutos
después, el mar de gente dejaba las gradas cuando por motivos de
lluvia, se dio con cancelado el juego, que además no era oficial,
si una sola entrada mas se hubiera concretado. Sam y Joshua se veían
ahora, decidiendo si esperaban a que la lluvia terminara o corrían
para buscar el auto e irse.
-Tu
dices…. ¿esperamos….o corremos? –dijo burlón
Joshua…
-¿la lluvia te encoge…? – a toda respuesta salio corriendo,
protegidos por su chamarra y seguido por el mayor, quien tuvo que correr
mas rápido para alcanzarle, Sam tenia mas practica.
-¿no perdiste las llaves..? –le preguntó viendo que
ojiazul buscaba entre sus pantalón y su chaqueta, cuando lo ambos
estaban dentro del auto, escurrían agua en los asientos.
-Creo…que debimos esperar…-limpiando el parabrisas con su
mano húmeda y dándose cuenta que estaba peor, mientras intentaba
regularizar su respiración….
-.estas fuera de forma y a tu edad, seguro te dará un gripa….-le
pinchó Sam, no pudiendo contenerse ante la imagen de perro mojado
que su compañero tenia. Era evidente que un poco de lluvia encima
de él y su ropa, no era la idea de sábado por la noche,
la cara de pocos amigos que le brindo se lo dejo bien claro.
-A mi casa, esta mas cerca….-dijo, no preguntó. Joshua encendió
el auto e inicio el camino a las afueras de Rhode Island, casi en total
silencio. El castaño se guardo cualquier comentario, habia oído
de casos donde algunas personas bajo mucho estrés pierden el control,
Joshua era un new yorkino bajo mucha tensión y estaba empapado,
era mejor no darle la contra.
Llegaron
a una zona residencial, después de la vigilancia una veintena de
casas se elevaban en el vecindario, estacionó el auto y le indicó
que entraran, por la puerta secundaria.
-
¿seguro es tu casa…? –se atrevió a preguntar,
por lo inusual de usar la puerta secundaria.
-estamos empapados…-era obvio….-instalaron ayer la alfombra
y….
-No quieres ensuciarla…-Sam no espero mas invitación y entró
a lo que conectaba a la cocina .y se dejo guiar por Joshua hasta lo que
era la zona de lavado…. –este lugar es mas grande que mi baño…mucho
mas grande –sorprendió de la gran cantidad de electrodomésticos
que tenia.
Cuando
volteo miro con asombro que Joshua se empezaba desnudar delante de él….con
bochorno de volteo de nuevo….<< estoy en problemas…>>
luego escuchó que arrojaba la ropa dentro de la lavadora, poniendo
algo de detergente.
-!Vamos…desvístete,
te enfriaras…! –Joshua le hacia girar, mientras tenia una
toalla envuelta en su cintura y otra mas secándose el cabello….
– pero una cosa era oírle y otra obedecer, no se quitaría
la ropa ni de broma…no, delante de él. Que por cierto tenía
un buen trabajado cuerpo, seguro levantaba pesas, los músculos
delineados, sobre todo los abdominales y los brazos, aunque estos eran
delgados, se notaban ciertos músculos ejercitados. Sin contar por
el fino vello de su pecho que se encontraba pegado tan seductoramente
a su piel.
-una…una bata… ¿tienes una? –turbado, con las
manos en la sudadera fingiendo subirla.
-Si…supongo que si…-abrió una alacena, donde toallas,
blancos y otros trapos, se encontraban bien doblados, le dio una afelpada
bata gris.
-Voltéate, por favor -le indicó tomando la prenda.
-¡vaya que si eres vergonzoso…! ¿Nunca te cambiabas
en los vestidores del campus…? –le dio la espalda, mientras
terminaba de secarse el cabello y se deleitaba con la sonidos que el chico
hacia quitándose la ropa, el cierre del pantalón y el zapato
que fue arrojado a un lado, mientras el resto de la ropa salía,
luego la puerta de la lavadora se cerraba…- ¿puedo…
voltear…? –preguntó en casi burlón, mientras
buscaba otra toalla, aquello le resultaba gracioso, no habia duda que
Sam era un encanto. Mas cuando se acerco a él, toalla en mano con
intención de secarle el pelo y como pajarito asustado diera un
paso hacia atrás, se notaba frágil y estremecido.
Se
acercó lentamente, ante esa mirada avellana, que se abrazaba así
mismo, llego a él mostrándole la toalla como señal
de buena voluntad y luego la desplegó sobre su espalda y subió
por su cabello castaño, que aunque se lo hubiera sacudido, seguía
húmedo. Esa imagen de Sam terminó de cautivarle. Lentamente
empezó a friccionar la toalla contra su cabello, secando su nuca,
masajeado lentamente por encima de la felpa, subiendo con ella y sus dedos
hasta su cabello, donde se tardo un poco más, esperando que el
chico lo detuviera, lo alejara o simplemente te arrebatara la toalla.
Pero
lo que en verdad esperaba era que subiera la cara que mantenía
en el piso, hasta que terminado el pretexto, con una mano debajo de la
misma toalla, levantó su cara, para que le viera y el sonrojo pintado
de nuevo en su cara, le indicó que esto era algo nuevo para Sam.
O se movía con cuidado o la avecilla volaría.
-¿te
gusta la pasta…? –le soltó con cuidado... –es
mi especialidad.
-Si...si, esta bien –un quejidito, no supo si era por que lo soltaba
o por que tendría que soportarle la cena, pero lo que fuera, le
gusto. Le indicó una gaveta.
-aquí hay...sudaderas y pants…por si te sientes mas cómodo…-salió
sin esperar respuesta y cuando minutos después viera a Sam alcanzarlo
en la cocina, con un pants y una sudadera que quedaba mas que grande,
le gusto mas, ese chico le enloquecía.
Sam
casi pega un grito de sorpresa, la cocina era enorme, mas para un hombre,
pero Joshua parecía encantarle eso.
-¿Necesitas…ayuda..?
–se acercó a la barra.
-no…no tardo. Bueno, ¿por que no buscas una botella de vino
y la pones en el congelador?
Sam
estuvo a punto de decir que no bebía, pero desistió la idea
y se fue a buscarla a donde le indicaban luego de un rato, la puso enfriar
y empezó a curiosear por la casa, que simplemente era genial. Se
notaba lo minimalista, pero tenia detalles de decoración de indiscutible
buen gusto, por unos segundo pensó que era la imagen de alguna
revista de decoración mas cuando encontró la susodicha alfombra…blanca,
afelpada enfrente de una sillones que se antojaban mas que cómodos
y rematando el conjunto una enorme televisión plana con equipo
de sonido incluido.
<<vaya….en
eso gastas tu dinero…debes ganar mucho…>>, se volvió
sobre sus pasos y encontró que Joshua terminaba de poner los cubiertos
en la barra y hasta habia tenido tiempo de ponerse también algo
de ropa, un pantalón de mezclilla deslavado y una camiseta de algodón
pero seguía descalzo, no podía dejar de mirarle, simplemente
le encontraba fascinante.
Hacia
unos minutos atrás su cercanía, y olor que emanaba de su
cuerpo le habia dejado perplejo, confundido en una maraña de sensaciones.
La parte lógica de su cerebro le decía que no debía
estar ahí, que debía pedir un taxi, irse y no permitir que
nada mas sucediera pero cuando escucho su nombre, para indicarle que la
cena estaba lista, desconectó la función lógica y
se dejo llevar por las sensaciones.
Se
sentó en la mesa, impresionado de los detalles de la mesa y lo
bien que Joshua se movía en su propia cocina, definitivamente le
gustaba estar ahí. Descorcho la botella y le acompaño mientras
le indicaba que se sirviera, la pasta con mariscos olía genial.
-ahggg…-soltó
un ligero gritó cuando casi se quema la lengua, la crema estaba
aun caliente.
-cuidado….-y le sirvió vino en un vaso, pero luego se sorprendió
cuando Sam cambiando los vasos, retuvo el vació a su lado, sin
permitirle servir.
-no bebo, soy malo para eso…-sonrió tontamente, recordando
que la ultima vez, habia hecho casi un papelón, el ojiazul asintió,
se levantó y fue por una botella de agua quinada.
-¿te apetece…? –dejándola a su lado, el chico
asintió y comenzó a comer junto con él, después
de unos minutos.
-realmente te gusta cocinar, ¡esto esta genial!....
-¿en serio..?
-claro…-su sonrisa lo decía todo.
Luego
de unos minutos de degustar la comida, Sam no podía dejar de preguntar.
-Aparte
de cocinar, ¿en que…en que te diviertes? No tienes libros…
-dijo sondeando, para saber que cosas le gustaban hacer aparte del béisbol,
la cocina y café cargado.
-jajaja, tengo libros…pero están en mi recamara, si quieres
ir......-levantó la cara y le guiño un ojo…-así
te enteras que leo, aunque en realidad cuando estoy en casa, paso el tiempo
frente al televisor.
-¿la acciones de bolsa…o los noticieros?
-Ninguna de las dos… si te digo….te ríes…
-No…no lo creo… -pensando que le diría que veia películas
subidas de tono.
-me gustan los videojuegos…-le soltó de pronto…
-¿En serio? – se quedó con el tenedor en aire, mientras
parte de la pasta le mojaba la barbilla, Joshua tomo una servilleta y
rapidamente le limpió la crema de la cara.
-te dije que no lo creerías, tengo, digamos gran colección
de juegos. Cuando era niño mis padres no me los permitían,
luego cuando me hice adolescente tenia demasiada carga académica,
en la universidad, ni en sueños, salvo los fines de semana, pero
en algún lugar, donde tenia que usar fichas, cosa que odio pero
ahora… -dijo triunfal…-puedo jugar, jugar y volver a jugar,
es relajante, podría llamarlo así.
-Tampoco
tienes fotos…-notó el castaño.
-Eres
curioso.
-igualmente, cuanto estuviste en mi departamento, curioseaste entre mis
fotos y mi cocina.
-Lo aceptó...así fue. <<incluyendo tu baño
y vaya de cosas que guardas ahí>>…..si sigues interesado,
tendrás que date un tour por mi recamara, todo lo importante esta
ahí…-ahora no levantó la vista y se concentró
en su plato, aunque no dejo de sonreír por que seguro adivinaba
la cara de falso fastidio que le dedicaría Sam. Quien en efecto
solo giró la cabeza en tedio.
Terminaron de cenar y Joshua no pudo evitar que Sam le ayudara con la
cocina, la idea del chico era terminar y retirarse. La estaba pasándola
bien y era mejor no tentar a la suerte.
-Pondré
tu ropa en la secadora, en unos minutos estará… ¿Por
qué no buscas una película o algo que ver en la televisión?
–le sugirió mientras iba al cuarto de lavado. Volvía
de el, cuando escuchó el sonido del timbre de su teléfono
en la cocina le hizo voltear, pero se regreso sobre sus pasos cuando reconoció
el sonido de la llamada entrante. Puso la contestadora en modo silencioso
y vio registrarse la llamada. Al terminar vio el registro de llamadas….11
llamadas en el transcurso de 4 horas. Todas de Jeremy.
-<<
¿ahora que demonios…?>> -se dijo al ver tal cantidad
de llamadas, cuando el día anterior, después de dejarlo,
salvo la llamada en el camino, ninguna otra hizo. Busco su celular que
se habia quedado en una mesa de la entrada, apagado. Igual, una vez que
lo encendió, una cantidad de mensajes de voz y de texto estaban
en su buzón…… <<…. ¿Qué quiere
ahora...>>
Contestar
o no hacerlo se le volvió un dilema, podría ser sobre el
caso o una emergencia. Busco con la vista a Sam, quien estaba frente al
televisor localizando como control y buscando las funciones. Joshua camino
a su recamara y entrecerró la puerta, mientras marcaba el botón
de llamar a la ultima llamada recibida.
-Dime
que es importante….-rezongó, cuando escucho un “Vaya”
detrás de la línea… -¿Qué sucede?
- ¡¿Dónde estabas?! –la voz de Jeremy no era
ni cortes ni mucho menos…
-Dime que pasa, por que me haz dejado recados…
-¿te parece poco lo que me hiciste anoche…? ¿Piensas….piensas
que fue gracioso?
-Tardaste en caer en cuenta, ahora espero que tengas un motivo “valido”,
para llamarme.
-Te necesito...-el tono fue corto, suplicante y por un momento Joshua
recordó cuando esas dos palabras podían erizarle el vello
de la nuca y dejar todo lo que estaba haciendo para salir al despacho
del otro, simplemente para tenerle a su lado, para iniciar el juego con
besos que era el preludio de la entrega de ambos, hasta saciarse.
-Un poco tarde para decir eso…-no simplemente refiriéndose
al hecho de que varios años habían pasado y sin contar el
escabroso hecho de que la separación fue por su boda.
-he hecho…muchas tonterías…tantas...-la voz sonó
vaga, como quien ha bebido y necesita concentrarse.
-sal de bar de donde estés, llama a un taxi y vete a casa….
-estoy….aquí. …no he salido todo la noche…eso
si…he bebido…..un…un poco….
-date un baño, vete a dormir y no jodas.
-No….no cuelgues. ¿Te digo que estuve a punto de hacer?
-¿tirarte del balcón ebrio…?
-tirar a mi mujer por el balcón, después de tirármela.
-! Jeremy…! –Subió un poco la voz y terminó
de cerrar la puerta e irse hasta una esquina… - ¿Qué
hiciste…demonios?
-nada…al final nada…pero creo que se fue a casa de su madre.
¿Por qué no vienes? Estoy solo, la cama es enorme.
Joshua
no sabia si continuar maldiciéndole, cortar la llamada e ignorarle
pero estaba seguro que en ese estado, Jeremy estaba vulnerable, así
que recurrió al truco del encantamiento de la serpiente…
-Jery….
¿me oyes? ¿Dónde estas.?
-¡Joshua….! Me encanta que me llamas así….-la
voz era de total bobería….-en la sala, bebiendo.
-Hazme un favor.
-el que quieras…amor.
-deja el vaso…ve a tu cuarto…descansa…
-¿no vienes?
-No…no puedo, Jery. ¿Harás eso por mí…?
- ¿te veré…te veré mañana…?
-si
-estoy ebrio….!pero no soy idiota! No vendrás...me dejaras
esperándote…
-Comeremos juntos, Jery, pero necesito que descanses.
-¿Dónde siempre…?
-si…
-voy a la cama….te llamare temprano….amor.
-Vete a dormir…. <<carajo…todos los ebrios son iguales…>>
-corto la llamada y apagó el celular, arrojándolo contra
la mesita, luego salio y fue a su contestadora para borrar todas las llamadas
registradas. Continuó por la cocina, tomó una lata de cerveza
del refrigerador y exhalo mientras la abría... << ¿Qué
demonios estabas pensando, Joshua? Ahora tendré a Jeremy fastidiando,
tengo que cortar eso…>>
El
ruido del equipo de sonido de la sala le hizo caer en cuenta que no estaba
solo… <<Sam…cielos>>
Se
encontró con que el chico no podía hacer funcionar el videojuego.
-La
tecnología y yo…andamos algo peleados…-le dijo en cuanto
lo vio, se acerco a él, dándole la lata de cerveza, sin
pensar.
-… ¿Qué te gustaría jugar?
-humm, no se. Realmente no pase del pcman…
-jajajajaja, estas frito hermano….-le dijo con tono que parecía
mas del barrio de Bronce que de un abogado de la 5ta Avenida. -¿Mario
BROS, te es familiar?
-Claro, pero la primer versión.
-Han pasado varias generaciones de consolas después de eso…-puso
la ultima versión de BROS, la musiquita pegajosa hizo que Sam volteara
sorprendido de la calidad de imagen del televisor plano.
-!Cielos…! –y se sentó como niño emocionado
sobre la alfombra.
-el control….
-¿Qué…? –respondió luego de unos segundos…
-Toma el control…tu juegas.
-NO….no….yo ni se mover eso…-observando como el videojuego
trataba de carreras por la ciudad, en ridículos autos y que esperaba
la selección del personaje….
-¿sabes conducir un auto? ¿Si? Pues es mucho mas fácil…-
y le dejó el control en sus manos y recobró su lata de cerveza.
Sam
se sentó con el control en sus manos, miraba a Joshua, luego al
televisor, el control, volvió al televisor y empezó a mover
los controles. ¿Qué era lo peor que podía pasar?
¡Que
le gustara! Minutos después, con el personaje del Jossy, se movía
encima de una gran zanahoria, persiguiendo a los otros vegetales. ¡si
el juego era ridículo! Pero le entretenía horrores, tanto
que olvido por unos minutos a su anfitrión y no notó que
el se sentaba primero a un lado suyo y sin poder evitarlo, soplaba sobre
la nuca de Sam, con lo cual el chico, que estaba entretenido, solo levantara
los hombros, luego siguiera en lo suyo pero luego fue un dedo que bajo
por su nuca, dibujando por encima el suave vello, teniendo el calor de
su boca en la nuca.
En
ese momento, Sam dejó de mover lo controles y los autos vegetales
se estrellaron contra su jugador, mientras que el chico se puso tenso…
El
ojiazul lo notó. Apartó su mano de la nuca, pero la llevó
al hombro, donde empezó hacer círculos, ante la mirada de
sorpresa de su dueño.
-¿Qué
haces…? –le recriminó.
-lo que ves…-le sonrió, fascinado por su ternura y encantado
por su presencia, le tenía tan cerca, dentro de su propia sudadera.
-¿siempre…siempre es así contigo…?
-¿Cómo..? –ahora su mano bajaba a su espalda.
-¿a todos los quieres llevar a la cama? ¿No hay amigos,
para ti..?
Los
ojos del menor brillaron, con una mezcla de reprimenda, se fastidio y
hasta decepción, dejó el control sobre la alfombra…
-Creo
que es evidente mi interés por ti –soltó su espalda,
pero mantuvo su mano, casi rozando la tela de la sudadera….-no voy
a negarlo, ya probé tu boca una vez, sé que es deliciosa…-entreabrió
la boca, buscando la de Sam, pero el chico se hizo a un lado, evitándola…
-¡…no te lo di…me lo arrebataste!
-pero no me recriminaste ni en ese momento, ni después
-yo…me sorprendió. Te lo dije luego, que no jugaras eso.
-!Pongamos las cosas en claro de una vez…! ¿Te gusto si o
no? Porque tu a mi, si. –ahora no solo rozó la tela, tomó
su brazo, subiendo lentamente por e, mostrándole lo suave que podía
ser…que no era un arrebato.
Sam
bajo la mirada, quería gritarle que si, que desde siempre le habia
encontrado fascinante. <<claro, que me gustas… ¿no
se me nota..? ¿Por que estaría aquí…? >>
-Yo…si –apenas audible.
-No
te escuché
-..Que si…si me gustas...-el rubor volvió a cubrirlo y no
solo se sentía abochornado, ansioso, sino que sus alarmas empezaban
a accionarse. Una cosa era que Joshua estuviera interesado en lo que veía,
pero debajo de la ropa, era otra historia. Una vez ya habia jugado a eso
y tuvo a su favor que el chico estaba ebrio, que las cosas sucedieron
tan rápido, que no hubo ninguna revisión. Daniel jamás
supo de la sorpresa escondida que tenia detrás de sus testículos,
ahora ocultar tal parte de su anatomía era sino difícil,
imposible por ahora.
Volteo
a ver a Joshua, que lo miraba embelesado, que contrario a lo esperado
no se abalanzó sobre él, sino que atrajo su barbilla, donde
deposito varios besos suaves, luego rozó su mejilla con los labios,
para terminar poniendo sus manos en ella, haciendo gala de un enorme poder
de concentración.
-¿Es…es
tu primera vez? –quiso saber, aunque parecía lo obvio. La
cabeza negando de Sam, le sorprendió… -¿haz estado
con alguien mas…?- pensando que alguna mala experiencia era el motivo
de esa inusitada reacción de timidez.
-una…una vez…tenia 16..-la voz se le escapó.
- ¿desagradable?
-yo…yo no quiero hablar de eso.
-Bien, cuando estés listo, puedes decírmelo…. ¿si?
–volvió a levantarle la barbilla, que luego inclinó….-me
gustas, Sam…mucho. Necesitas tiempo, no hay problema…solo…no
me alejes…
-No soy lo que crees.
-deja que yo lo decida, empecemos de nuevo.
-eres mi jefe…-recordó de pronto.
-técnicamente…no. Lo es Otto. Soy tu compañero de
mayor nivel, eso si. –le sonrió.
-entonces te haz tomado muchas atribuciones…-recordando la forma
en que suele tratarlos en la oficina.
-técnicamente esta dentro de mi contrato, fastidiar a los novatos
y los de menor antigüedad.
-ahora entiendo…-pero no terminó de explicar que era lo comprendía,
sus labios fueron reclamados, sintiendo ligeramente el filo de los dientes
sobre ellos, sin lastimar, solo marcando algo. Luego los otros labios,
acariciaban los suyos, besos pequeños, delineando el borde su boca,
ubicándola en su cara, luego de seguir con su nariz y llegar a
sus parpados. Los besos eran lentos, sin prisa. La respiración
entrecortada y densa, le indicaron que estaba por buen camino, el avecilla
no volaría en desparvada.
Se
separó un poco para verlo de cerca, le depositó un beso
más y tomó luego el control del videojuego de la alfombra.
-¿quieres
seguir…? –con su voz hecha un hilo, no era fácil separarse
de sus labios. Sam tomo el control, luego notó que Joshua se ponía
detrás de él poniendo sus piernas a un lado de las suya,
pegando su pecho contra su espalda, pero agradeció que mantuviera
su cadera alejada de la suya. Aun así, el contacto era bastante
acogedor. Sus manos le dieron el control y espero a que Sam se sintiera
cómodo con esa cercanía, centrando su atención en
el juego que iniciaba de nuevo… -voy a mostrarte algunos trucos
en este juego.
Por
unos segundos, ese inocente contacto estuvo más que satisfactorio
para Joshua, .pero pasados los minutos, alejó un poco más
la cadera y el pecho, recostando la espalda sobre el sillón, con
las manos sobre su propia nuca, pero manteniendo sus piernas pegadas a
las del otro chico, el calor de ese contacto le eras incitante y ocasionalmente
las friccionaba.
Entre
ambos se habia mantenido un código: no llegarían a mas esa
noche. Joshua tenia que aprender a ser mesurado, a ser amigo antes que
amante, algo que no habia hecho antes. Lo usual era llevarlos a la cama
lo más rápido posible y no preguntar ni el nombre. Jeremy
fue otro episodio en su vida. Necesitaron estar ebrios para iniciar sus
encuentros. La sostuvieron en los mismos términos, lo demás
fue sexo pagado y no contaba en su balance.
Ahora
tenía algo atrapado entre sus piernas. Un lindo chico que era una
ternura, le conocía su trabajo y admiraba sus destrezas, pero a
quien tenía al alcance de sus dedos, era un chico sensible, que
disfrutaba de las cosas pequeñas y que aun tenía la habilidad
de fascinarse ante sus simplezas.
No
lo echaría a perder.
Sam
valía la pena de ser seducido, querido y protegido y él
podía darle todo eso.
Cuando
empezó a sentir que el roce de las piernas y la cercanía
de la espalda de Sam, le excitaba demasiado, le dio un beso en la nuca,
que erizó al chico, para luego levantarse rápidamente.
-vuelvo…-
se dirigió al baño de su recamara. No seria nada educado
masturbarse en el baño de invitados, pero no llego a tanto, se
remojó la cara un par de veces, tenía que tomar el control.
Cuando salio, vio para su sorpresa, que Sam ya se habia vestido con tu
propia ropa.
-Es
tarde…mi hermana debe estar preocupada. ¿podrías llamarme
un taxi?
-No...No…digo…puedo llevarte.
-No es necesario, luego me preocuparía yo, por hacerte salir y….
-bien….-dijo
de mala gana, pero seguro que era no debía forzar mas tomó
el teléfono y marcó a una línea que conocía…
-en unos 15 minutos. ¿quieres…un café..? –sin
saber que mas ofrecer.
-si…me gustaría.
Joshua
volvió a la cocina y puso la cafetera, mientras Sam apagaba el
videojuego y el televisor. Luego el ojiazul busco el control remoto del
audio y puso un poco de jazz, mientras esperaban el café. Un par
de tasas sobre la barra. El olor a café colado inundo la cocina
y luego el líquido llenó las tazas. Sam bebía lentamente,
pegado al refrigerador…2 tragos mas…
Un
extraño silencio se instaló entre los dos, ambos pusieron
las tazas sobre la mesa y fue Sam quien ahora se abalanzó sobre
el rubio. Busco su boca en forma hambrienta. Nada de besos suaves, ni
roces. Necesitaba un beso húmedo, largo, donde probara el sabor
interno de esa boca, que momentos antes le hiciera necesitarlo. Tenia
que quitarle el resto de café que tenían ambas bocas, luego
la saliva entre los dos fue diluyendo el sabor amargo, para sustituirlo
por otro indefinido, uno que desquicio el sentido de raciocinio que últimamente
en Sam se habia ido de paseo.
Era
sábado por la noche, la falta de cordura puede hacer eso. Subió
sus brazos por el cuello, para permitir que las manos de Joshua rodearan
su cintura, apretándole contra si, reconociendo esa forma de mover
sus caderas. Gimió, por que le era necesario consumir algo de aire
y ese era un buen pretexto.
Iba
por la siguiente ración, cuando el sonido del claxon del taxi,
le hizo conectar a Sam, el sentido común.
-¿no…no
quieres quedarte? Prometo.
-Tu quizás, pero yo…no respondo. Creo que debo irme….-terminó
por convencerse y subió al taxi, mientras Joshua pagará
el importe del servicio y le daba indicaciones al chofer, que fuera directo
y sin detenerse.
-Espero tu llamada en lo que llegues…-le dio un beso en la mejilla
y le dejó partir, sintiéndose bien consigo mismo, contentó
por la forma en las cosas habían salido y totalmente complacido
por el rumbo que toman las cosas…. <<por una vez, haré
las cosas bien>>. Entró a la casa y después de unos
minutos apagando luces y demás, encontró bien doblada la
ropa que Sam usara, dentro de la tina de lavado, la sacó de ahí,
la olio y sonrió. Le gusto ese ultimo arrebató del chico,
ese beso húmedo y sostenido.
La
ropa no se habia lavado, simplemente la dejó dentro. Tomo la sudadera
y se la puso, para que olor del chico quedará impregnado en su
cuerpo. Se fue a su cuarto y no apagó la luz hasta que no recibió
una llamada, indicándole que había llegado.
-Te
veo el lunes...- fue con lo que cortó Sam la comunicación,
después de asegurarle que la habia pasara muy bien.
El inconveniente de tener familiares de visita es que suelen ser molestos
en los lugares menos esperados.
Sam,
llegó a casa, se desvistió y fue directo a su recamara.
Su hermana dormía. Para su fortuna. Así pudo intentar mirar
al vacío y recordar los momentos pasados con Joshua, el sueño
lo venció. Abrió los ojos, en la madrugada, cuando la luz
inundó la recamara, pero se negaba a despertarse el todo. Se puso
la almohada en la cara, tenía un hermoso sueño, donde friccionaba
su cadera sobre las caderas del rubio…él cual tenia una respuesta
de gemidos bastante evidente. La sensación de ambas erecciones
era deliciosa. Tanto que deslizó una mano debajo de las cobijas,
debajo del pantalón del pijama, no usaba ropa interior.
-Ahhhhh…..-se mordió el labio para no terminar de gemir.
-¿Sam…ya
estas despierto?
Tardó
unos segundos en que su cerebro organizará eso. De momento soltó
el asunto que traía entre manos y guardó silencio….
<<carajo, esta ella aquí….>>
-…
¿te gustaría un abundante desayuno..? –notando que
su hermano salía debajo de las cobijas, girando su espalda y dándole
la cara.
-Si.
-bien…haré hotcakes. ¿a que hora volviste?
-ughh, no sé. –buscando desperezarse.
-.después de media noche.
-si lo sabias ¿para que lo preguntas?…-volvió a poner
encima de él la almohada, la cual le fue arrebatada rápidamente.
-¿Cómo te fue…? –preguntó en tono pícaro,
después de todo era su hermana, siempre lo seria, aun con centímetros
y aditamentos extras…
-bien…bien…-sin
querer decir mas.
-..hummm. ¿No me contaras?
-No…no sea chismosa.
-.En serio…. ¿todo bien..? –El tono era cariñoso
ahora… -el juego se canceló, lo escuché en la radio…
-indicando que aun con eso, habia llegado tarde.
-me invitó a cenar…mejor dijo, me hizo de cenar…-le
gustó la cara que su hermana puso, ante lo que consideraba un detalle
poco usual…-jugamos...videojuegos, se nos fue el tiempo.
-¿solo…eso?
-no me acosté con él… <<<aunque ganas no
me faltaban…>>>> -¿esta bien…? –hundió
su cara en la almohada.
-quizás para la próxima…-le dijo ella con un guiño.
Sam
sonrió, si la noche habia sido genial. Se dejó llevar por
la sensación de sentirse deseado y respetado.
Continuas.....?
|