
8.-
Eres inolvidable.
El desayuno le pareció a Sam increíble. No solo por que
su hermana supiera cocinar, sino por que lo hacia en su compañía,
quien además cuando se lo proponía era divertida, ingeniosa
y parecía que habia pasado una buena noche también. De hecho
su amiga se ofrecía a llevarla al aeropuerto para que tomara su
viaje a Filadelfia. Sam insistió que podía acompañarlas,
pero después de coincidir que era más conveniente de esa
forma, si no su amiga daría un viaje mas, acordó de mala
gana que era lo mejor.
Le
ayudo a recoger sus cosas y una pequeña bolsa de regalo de papel
se quedaba sobre la cama, que su hermana arreglo después de levantarse.
Era ya pasado medio día.
-Diana,
olvidaste empacar esto…-dándole la bolsa.
-En realidad es para ti. Lo compré ayer, pensé….que
te gustaría.
-¿Qué es..? –sonando curioso.
-Ábrelo y lo sabrás.
Un
par de camisitas en color marfil de tirantes y unas truzas pequeñitas
a juego, que dejaba poco a la imaginación, fueron puestas sobre
la cama, los tirantes eran demasiado finos para ser considerados una pieza
masculina pero la etiqueta solo indicaba “unisex”. Sam volteo
a ver a su hermana, quien sonreía traviesa.
-El
dependiente me dijo que los chicos lo usaban, que era algo muy ”sexy”,
en realidad dijo “caliente”. No se por que, solo es ropa interior
para diario.
-!Diana…!
-puedes devolverlos si gustas…o cambiarlos, pero me agradaría
que los usaras. Nadie lo notara, bueno, salvo que quieras dar un streptease…
-jajajajaja.. ¿A dónde te llevó tu amiga, anoche?
Andas…burbujeante.
-Es mejor que no lo sepas, así no tendrías que mentirle
a Peter, si te preguntara.
Sam
puso ahora cara de sorpresa. Generalmente ella era más que recatada
y no se la imaginaba en un bar de desnudistas, poniéndole billetes
en las trusas a los bailarines, pero decidió borrar esa imagen
mental de su hermana y conservar la tradicional de mujer ocupada con su
carrera y la casa.
-¿Me
llamaras cuando sea tu operación..? –dijo ella de pronto.
-Claro…de hecho será en Filadelfia.
-¿En serio..? – sorprendida y emocionada, por que significaba
que lo tendría en casa por un par de días.
-mi doctor esta buscando el hospital adecuado, trasladara mi expediente
a un doctor de confianza allá. De esa forma no abra registro en
Nueva York de la intervención Además podré abusar
de tu amabilidad y la de Peter.
Ella
lo abrazó, sabia que todo eso de la operación le causaba
angustia y preocupación, intentaba que el hecho quedara confinado
solo a la familia. No seria bueno para su reputación ni su carrera
que se supiera que se habia hecho una intervención de ese tipo.
Demasiadas preguntas, que solo le traería problemas. Eso sin contar
los dilemas internos de aceptación, en los cuales se parece ser
una cosa y se es otra en realidad.
Aunque
Sam había aceptado admirablemente la broma cósmica de tener
la mitad de otro sexo dentro de si mismo y lidiar no solo con una menstruación,
sino con búsqueda de identidad sexual, era de admirar que siempre
buscaba soluciones a sus problemas y que era centrado como pocos. Diana
entendía, solo un poco sus dudas.
-Recuerda
que siempre te amaremos, siempre serás Sam para nosotros. Respetaremos
tu decisión.
El
chico se separó un poco de ella, viendo a los ojos a su hermana.
De ese amor no podía tener ninguna duda. Ella, al igual que sus
fallecidos padres, siempre había protegido y respetado la identidad
de Sam. Ahora con una operación que terminaría por definir
su físico y descartar cualquier vestigio de esa rudimentaria matriz
que tanto le fastidiaba. Después de una operación más,
solo quedaría un sexo.
El
sonido del interfon, con la voz de la amiga, le hizo recordar que tenía
que salir rapidamente para tomar un avión, después de unos
minutos de bajar la maleta, con otros tantos para nuevos abrazos y despedidas.
-¡Llamare
al llegar…! -fue lo último que escuchó desde un auto
en movimiento.
Cuando
entro al departamento, un extraño y apabullante silencio lo recibio,
después de unos minutos, encendió el televisor para escuchar
las noticias y se acomodó en el sillón…era domingo.
El mejor día de la semana, para quedarse a ver encuentros deportivos.
El
sonido del teléfono hizo que quitara la vista del televisor y de
la secuencia de canales, donde no encontraba nada que ver. Tomó
el aparato, una sonrisita se dibujo en ella, pensando que seguro Joshua
se comunicaba. Pero menuda fue la sorpresa al escuchar detrás de
la línea otra voz. Se tenso un poco, pero después respondía
el saludo.
-!Daniel…!
Que sorpresa...
-Lo mismo digo, anoche intenté varias veces comunicarme, nadie
respondió.
-Diana y yo no estuvimos… ¿todo esta bien..? -terminó
por confesar que la voz detrás del teléfono se escuchaba
algo preocupada...
-si...Ahora que te escucho si. ¿Qué haces? ¿Tu hermana
estará mucho tiempo en la ciudad? Me preguntaba, si les gustaría
salir a comer.
-Pues recién se fue… no haz corrido con suerte.
-Vaya, pues ella es quien se lo pierde, pero aun quedas tu en la ciudad…-dijo
rapidamente y con un notable cambio en la voz.
-No lo sé, Daniel. Me gustaría quedarme en casa y además
hacerte salir en domingo.
Unos
golpecitos en la puerta hicieron que Sam dejara de hablar…
-ya
estoy aquí. Abre.
El
castaño colgó el teléfono para ir a ver a la puerta
y podía decirse que la sorpresa inicial se habia desvanecido ante
la presencia de Daniel en el marco, en ropa informal y bien afeitado,
de hecho el olor de su colonia era ligeramente a maderas y el chico coincidió
en que era agradable.
-Veo
que tenias la intención de causarle una buena impresión
a Diana –dijo Sam a manera de saludo
-No…..en realidad es a ti, a quien intento impresionar –le
sonrió, mientras se acercaba al chico para buscar darle un beso,
el cual termino en la mejilla del chico cuando giro levemente la cabeza….
- ¿me vas invitar a entrar o… no?
-Caminemos un poco, ya que andas de humor para estar fuera de casa –respondió
Sam al tomar su chamarra y su llaves. Busco el celular y maldijo al notar
que no tenia carga. Lo dejo sobre la mesa de la entrada y se volvió
hacia Daniel, quien miraba un poco dentro del departamento, queriendo
captar un poco de la nueva vida del chico….de todas aquellas cosas
que se habia perdido…. -¿Vamos..? – escucho que le
decía Sam y asintió…
-¿Cómo
esta tu hermana? –preguntó después de varios minutos
en silencio por la calle.
-Bien...siempre le ha gustado Nueva York.
Se
hizo el silencio y luego Daniel se detuvo y Sam unos segundos después
cuando lo notó.
-Quiero
pedirte un favor –inicio el periodista.
-¿Cuál seria?
-Vamos a comer….hay un lugar, cerca de Brigther’s, hacen las
mejores hamburguesas en la ciudad.
- ¿Ese, es el favor? –casi se rió Sam
-No…quiero presentarte a alguien.
-¿de que se trata…? –con cierto fastidio en la voz.
-¿Recuerdas esa época cuando ingresaste a la abogacía
y creías en los derechos humanos y….?
-¿Quién te hace suponer que no sigo creyendo en ellos…?
-Eres un abogado corporativo.
-Lo dices como si fuera un pecado. ¿A quien quieres que conozca
y porque…?
-Promete ser de mente abierta y no juzgar a la ligera.
-Lo intentare…-dijo después de algunos segundo de reflexionar
en ello y de ver la cara de extraña complicidad de Daniel tenia.
Llegaron
a lo que parecía un restauran fuera de tiempo, cercano a la utopista.
El lugar tenía esa decoración que los motociclistas encuentran
adorables entre fotos de Harleys y chaquetas de piel, sin faltar las mesas
de billar. Aun era temprano y poca gente habia en el lugar, pero el olor
a carne asada a la parrilla era ya evidente, lo cual hizo de Sam ensalivara
ante la imagen de una gran hamburguesa con aros de cebolla.
Daniel
saludo a los parroquianos como si ese fuera un lugar que visitara con
frecuencia y le indico a Sam una mesa, luego de solicitar las especialidades
de la casa, junto con una jarra de cerveza y un refresco dietético
para el abogado. Lo cual causa una risita mal disimulada del dueño,
quien grito la orden al cocinero, mientras encendía el televisor.
-¿A
quien esperas…? –pregunto Sam, después de la tercera
vez que Daniel prestaba su atención a la puerta.
-A ellos..-le dijo cuando una pareja se acerco a la mesa. Sam noto rapidamente
que el par no tendría mas de 25 años. El hombre era visiblemente
un militar, por el corte de cabello y el aire de marcial que lo evidenciaba,
mientras que la chica, de aspecto latino, era lo que suele llamarse un
bombón, simplemente era guapísima. Delgada, un gran busto,
ligeramente maquillada…pero se notaba que invertía tiempo
en su persona.
-Sam,
quiero presentarte a Dolores y a Richard. Ellos se casaran dentro de poco….-la
pareja extendió sus manos hacia el abogado.
-Felicidades…-sin saber que mas decir.
-Veras…-continúo Daniel….-el SNIA, tiene un buffet
jurídico, pero se encuentran hasta el tope y este es un caso especial.
-¿Quieren…una asesoria legal…? –preguntó
Sam, visiblemente curioso ante la petición…
-Si. Dolores necesita tramitar su cambio de nombre y adquirir una nueva
partida de nacimiento.
-¿Cuál es el problema…? –indagó el abogado
La
pareja miraba a Sam y a Daniel, no sabiendo cuando intervenir hasta que
la chica hablo.
-Yo
antes….era Roberto…- ante esa pronta declaración, Sam
miro a la joven, luego volteo a ver a Daniel quien asentía y su
atención volvió hacia “ella” con mas detenimiento….si
no se lo dicen, difícilmente hubiera logrado notarlo ni sus rasgos,
ni su voz la denunciaban.
-Recién
he terminado mis operaciones –continúo ella al descubrir
la velada observación que el abogado hacia sobre su persona…-y
queremos casarnos, pero no tengo documentos como mujer.
-Es un trámite algo engorroso…-inicio Sam, dándole
un sorbo a su bebida.
-Lo sabemos, tenemos meses, en una lista de espera para que un abogado
en SNIA puede darle tramite. No podemos ir con cualquiera es…complicado.
-Yo…-empezó Sam, sin saber que decir. No por que no tuviera
argumentos jurídicos ni supiera cual era el procedimiento a realizar,
simplemente le había dejando sin habla.
Tenía
al frente suyo a alguien que habia cambiado de sexo por voluntad propia
y buscaba legalizar su situación. Pero igualmente sorprendió
de que tuviese a un lado a un hombre, que aun sabiéndolo le apoyaba
y por lo la forma cariñosa y protectora con la cual tenia abrazado
a Dolores, se veia, que era incondicionalmente.
No
supo exactamente por que, pero se levanto de la mesa, excusándose
con ir al sanitario. Escucho los murmullos de Daniel y sus amigos, pero
no se detuvo. Continuo, abrió la puerta y la llave para dejar correr
algo de agua, para luego mojarse la cara. Mientras buscaba un poco de
papel, la puerta principal del sanitario se abrió de nuevo y apareció
el joven militar
-Se
que puede parecer algo bochornoso….-empezó hablar con cierto
tono de voz –pero puedo cubrir tus honorarios…si son de tarifa
normal, claro.
-No…no es eso.
-¿Cuál es el problema…? Daniel ha hablado muy bien
de ti, dijo que no te causaría conflictos, por eso estamos aquí.
Es importante para nosotros; dentro de un mes me movilizaran a Dakota,
si no estoy casado con ella, no puede irse conmigo…el ejercito no
lo permitiría.
-Lo entiendo.
-No...No lo entiendes…ella es especial para mi. Sus operaciones
no han sido fáciles. Yo he estado en cada una de ellas, la ha visto
transformarse….para mí. Ella piensa, que le amare más
por eso, pero le he amado desde que se llamaba Roberto. Pero…el
ejército no dejara que me case con un hombre.
-No tienes que justificar nada. Me tomo por sorpresa,…por causas
diferentes, no soy homo fóbico ni mucho menos.
-¿Nos ayudaras…entonces?
-Si.
Era
lo mínimo que podía hacer por otros que también tenia
dilemas existenciales como el suyo. Minutos después Sam anotaba
en una hoja los documentos que iba a requerir, luego deslizo la hoja hacia
la pareja.
-El
jueves, a las 11 estaré en el juzgado. Llámenme antes….mi
teléfono esta aquí…. para saber si tienen esos documentos
para ese día y elaborar la petición para el juez.
La
pareja asintió y cuando Dolores le dio un beso en la mejilla, los
colores en la cara de Sam fueron más que evidentes. Ambos se fueron,
por mucho que Daniel insistía en que se quedaran a comer con ellos.
-No….supongo
que ustedes necesitan tiempo para estar juntos –guiño el
ojo la chica…-hacen una linda pareja.
Lo
último fue dicho sin malicia, simplemente ella pensaba que Sam
era la pareja de Daniel, por la forma en que el periodista no quitaba
los ojos del chico.
-Espero
que eso último, no halla sido un comentario tuyo…además
que soy abogado.
-No. Yo solo les dije que tenía un amigo…gay…abogado
y que era una gran persona.
Sam
prefirió no continuar aquello, se concentro en la hamburguesa que
recién llegaba y el surtido de papas con aros de cebolla, por unos
segundos, su mente estaba en la pareja que ya se habia retirado.
-¿En
que piensas…? Te ha sorprendió, por lo que veo.
-A ti…parece que no.
-¿Olvidas donde trabajo? En el centro da asistencia y orientación
a transexuales, hay un tope de trabajo y el caso de ellos, quedo en lista
de espera. El abogado que tramitaba su caso, sufrió un infarto
en carretera, se estrello, incendiándose el auto, junto con una
docena de expedientes que llevaba. Pensé que podías ayudarles
para agilizar el trámite… Disculpa, si lo consideras…un
abuso de amistad.
-Podrías avisarme.
-lo haré a la próxima… ¡Bromeaba…! -dijo
ante la cara seria de Sam.
-Estamos a mano…por lo del video...-recordándole el detalle
a Daniel quien asintió… -supongo que no sabes nada mas.
-Solo lo que te dije por teléfono….alguien lo envió,
nosotros se lo reenviamos a ustedes.
-¿Por qué…por que SNIA, organizó una manifestación
contra el caso Morris y el buffet –pregunto de pronto Sam, recordando
el hecho
-La
victima estaba en el listado de espera de reasignación de sexo…...la
manifestación en realidad fue idea de Jones, una asistente social,
que conocía muy bien a la “chica”.
-¿Quieres decir que….iba a terminar su transformación?
-Si….se le había programado la vaginoplastia.....para una
semana después del incidente, así que fue mala suerte.
- ¿Mala suerte?
-si, unos días mas y ella estaría en cirugía y convirtiéndose
en mujer completamente… y viva.
Sam
dejó el resto de la hamburguesa en la mesa, simplemente no le gustaba
el cariz que de pronto tomaba la conversación.
Daniel
lo notó y busco cambiar de tema rapidamente.
-¿Qué
tal el partido…? Antes de suspenderse…-recordándole
el juego de béisbol.
-bien…bastante bien.
-podemos…ir la semana que viene.
-no lo sé….luego vemos.
- ¿sigues molesto?
- ¿Por qué habría de estarlo?
-Quizás…por que no insistí lo suficiente para buscarte…
por que fui un tonto y deje que las cosas se diluyeran entre ti y yo….y
si sigo buscando…abra mas razones.
-Hablé con Diana, sobre lo de papá. Le justificó,
diciendo que lo hacia por mi bien.
-Así fue. Te conté eso, no para que buscáramos chivos
expiatorios sobre lo sucedido, Sam. Solo quería que supieras, que
lo intenté. Me interesabas entonces…ahora mucho más.
Sam
no levantó la vista, intentó conservarla en el vaso, las
burbujas del refresco y Daniel prefirió dejarle comer sin hostigarlo.
Pero
eso no significaba que le dejaría ir tan fácilmente. Insistió
en que fueran a su departamento, necesitaba unos archivos para continuar
una nota y podrían tomar café. A Sam no le parecía
buena idea….pero aceptó subir unos minutos, no queriendo
parecer grosero.
El
departamento de Daniel era un pisito típico de un reportero, lleno
de libros y revistas por doquier, apilados cerca de su mesa de trabajo,
detrás de un gran tablón donde tenia recortes y notas pinchadas
aquí y allá. Era algo oscuro, pero se veía ordenado
y la separación de la recamara era un gran biombo de madera de
4 hojas
-¿quieres
colar café…? La cocina esta allá.
Sam
volteo al lugar indicado, encontrando fácilmente las cosas que
necesitaba y unos minutos después, el ruido del liquido cayendo
dentro de la jarra fue el único sonido en el departamento.
Busco
a Daniel, quien se encontraba frente su portátil y al llegar a
su lado notó que revisaba su correo electrónico. Le dejó
continuar, mientras su vista se posaba en el tablón y un juego
de fotográficas llamó poderosamente su atención…en
ellas Daniel tendría cerca de 17 años y el chico a un lado,
junto a una bicicleta era el mismo Sam, quien recién cumplía
los 16. En otra foto, ambos junto al equipo de béisbol, pero en
esta ocasión Daniel tenia pasado su brazo encima del chico, quien
desplegaba una gran sonrisa.
-
¿Cómo…tienes estas fotos? –
-La primera, la tomó Diana con su “instantánea”.
Me la vendió, mejor dicho la intercambio por una cita con un tal….Peter,
hermano mayor de uno de los chicos del equipo. La otra, es la oficial,
salió en las memorias del colegio, debes tener una igual.
-¿Y
estas? – fotografías de Sam en Canadá, cuando estudiaba
leyes…
-..En el anuario universitario, ganaste un par de premios y reconocimientos;
puedes descargarlas en la red e imprimirse….-cerró la portátil
y se levantó para estar a un lado del abogado…. –te
dije que no te perdí la pista. ¿Café?
Sam tardó un rato en quitar la vista de ellas….ahí
se encontraba parte de las cosas que era, de las que Daniel no había
vivido a su lado, pero que el periodista no permitía que se quedaran
en el olvido. Tomo la tasa y se sentó en sillón, no entendiendo
muy bien que hacia ahí y mucho menos por que no salía corriendo.
Algo en su sentido común le decía que no debía seguir
corriendo riesgos…pero otra parte suya reclamaba algo que hacia
tiempo tenia olvidada…la presencia de Daniel en su vida.
-¿vas
a decirme, que no hubo nadie mas en este tiempo?..-preguntó con
el afán de saber.
-.En este momento no hay nadie. Hubo…si…. –se sentó
a su lado pero sin tocarle… -en la facultad, un compañero
de cursos, empezamos algo, pero no funcionó. ¿Hay alguien,
en tu vida, con quien compartes…alguna intimidad…? –dejó
Daniel la taza sobre la mesita y puso su mano en la rodilla de Sam, quien
ante el contacto se tenso y se movió hacia atrás.
-No….-lo
cual era en parte cierto, Joshua aun no contaba en esa categoría.
La fugaz presencia de rubio se hizo patente por unos segundos, mientras
buscaba su celular, pero luego constato que no lo había traído.
Luego la imagen se fugó cuando la presencia física de Daniel,
quien le acorralo contra el sillón, subiendo ligeramente sus manos
por sus piernas, llegando hasta su cintura.
-Deja
–fue una queja leve por parte de joven abogado que no se terminó
de concretar cuando la tasa le fue retirada y su boca reclamada. Fue un
beso suave, seguido por las manos de Daniel que sostenían sus mejillas.
Era un beso totalmente diferente de los que recordara anteriormente de
él. Éste, era el de un amante apasionado y con experiencia.
Alguien que buscaba excitarlo, no solo un juego de adolescentes trasnochados
e hinchados de hormonas. Alguien que rápidamente se adentro entre
su camiseta para tocar su piel y acariciarle el oído con suave
lengüeteadas.
Daniel
acomodó una de sus manos en su pecho y subió hasta su cuello,
mientras con la otra mano le sostenía la nuca buscando profundizar
la caricia húmeda que desplegaba en su boca…Sam se dejo llevar.
Por
unos segundos, el aroma de los recuerdos y las ansias nocturnas que albergo
por noches enteras ante la falta de Daniel, se materializo en un instante.
Por
muchas noches, en solitario, reclamo su presencia en sus sueños
húmedos. Lo trajo a su lecho en una residencia universitaria. Su
nombre y su presencia fueron lo que aparto a muchos otros, quienes intentaron
acercarse. Fue el fantasma de Daniel quien impidió que se relacionara
con otros chicos, por que ninguno lograba inspirarle ni sacarle gemidos
como lo hizo un par de veces, ni mucho menos logra desnudarles ni el alma
y mucho menos el cuerpo.
Pero
el fantasma, estaba totalmente materializado encima de él, lamiendo
su cuello, mientras ahora sus manos, estaban en la cintura, buscando desabrochar
el cinturón y bajarle el cierre.
-No…noooo…-un
par de quejidos que Daniel tomo como naturales, pero no se detuvo, pero
entonces las manos del chico en medio de ambos empujándole, le
hizo detenerse… -¡Déjame…suelta…! –un
nuevo empuje nada delicado, que le hizo ir hacia atrás, mientras
notaba que el chico buscaba levantarse.
-¡No…no
quiero que me toques…!-tenia la voz quebrada y si en algún
momento la fortaleza que Sam habia creado para protegerse contra el mundo
exterior tenia alguna pequeña falla, en ese momento la hizo evidente,
desplomándose sobre el sillón y poniendo sus manos en su
cara, empezando respirar entrecortada y erráticamente….
-Sam…
¿Qué sucede?
Pero
el castaño simplemente se balanceaba, ensimismado, buscando contenerse
ante esa súbita descarga de hormonas. Intentó pensar en
fechas y se encontró con que estaría próximo a su
menstruar; como si no tuviera suficiente con su problemas normales, tenia
que tener un desequilibrio hormonal.
-Debo
irme…-busco levantarse para irse.
-No…ven…siéntate…-Daniel lo sujetó e intentaba
acercarse, rodeándolo con los brazos, acariciando su cabello, notando
los ojos al punto del llanto y una actitud retraída y confundida,
que le parecía conocida entre aquellos que han sufrido algún
tipo de abuso… Se levanto y fue por un vaso con agua y se lo ofreció.
El abogado lo bebió completamente, comprobando que tan sediento
estaba.
-¡Sam…mírame..!
–le retiró el vaso y busco su vista, la cual encontró
mas relajada, tomó su barbilla…..- ¿Alguien te ha
lastimado? Dímelo, alguien…
-no…-negaba enfáticamente mientras recobraba su cordura y
se daba cuenta que tener esos ataques de ansiedad no era precisamente
muy conveniente. Daniel lo atrajo a su lado y no ofreció resistencia,
recostándose sobre el pecho de periodista, quien dejó caer
su espalda sobre el sillón, llevándolo consigo.
Dejó
que los minutos de apilaron, mientras la respiración del chico
se regularizaba y sus dedos acariciaban su cabello, ningún otro
roce.
-¿Recuerdas…cuando
confiabas en mi...? –Empezó Daniel con voz bajita….
–Dame la oportunidad de comprobarte que sigo siendo confiable. Quiero
recuperarte, no te he olvidado. No puedo hacerlo…no me alejes de
ti…. –hizo que levantara su cara para verle de frente….-Puedes
decírmelo.
¿Podía?
Se cuestionó Sam. ¿Podía decirle sus temores…?
Si alguien podría entender el dilema de ser algo y tener que simular
ser otra cosa, debía ser Daniel.
-Soy…soy
diferente –empezó.
-Todos lo somos, no habemos dos personas iguales…
-Soy algo mas…-se levantó del abrigador pecho del periodista
y se movió hacia la esquina del sillón….- ¿recuerdas
lo que dijiste en la mañana…”mente abierta y no juzgar
a la ligera”.
-Si…-se acomodó en el otro extremo, sin dejar de tener contacto
visual.
-¿si…si yo te dijera…que no soy lo que parezco. No
totalmente…y que soy una quimera.
- ¿en que sentido…?
-en varios sentidos…físico, sobre todo.
Sam
dejó que el silencio se instalara y que sus palabras tomaran forma
en la mente de Daniel.
-Intentas decirme que….pareces algo, pero eres otra cosa. No precisamente
sobre tu preferencia sexual.
-Si.
-¿Esto tiene algo que ver con lo de Dolores… por eso te impresionó?
-En parte.
Daniel
franqueó el espacio entre ambos y volvió a estar a uno centímetros
del abogado, tomando sus manos con las suyas, su mirada era indescifrable..
-
¿Qué es Sam…?
-Soy….soy hermafrodita.
….”””lo
dije…lo dije……ahora gritara y….”””
–cerró los ojos y espero. Cuando volvió abrirlos,
la cara de Daniel tenía la ternura pintada en la cara y sus dedos
pasando lentamente por su mejilla….
-¿Eso…eso
es todo? Por Dios, Sam…me haz asustado.
-!Te parece poco…! –casi gritó, mientras sus manos
eran acariciadas lentamente.
-Es…es bastante si…ahora que lo pienso...si. Es un gran enredo,
pero en el último año he visto tantas cosas, que…
No eres un caso único, un dos por ciento de la población
tiene algún tipo de hermafroditismo.
-gracias por reducir mi problema a un número estadístico…-inclinó
su cabeza sobre el sillón, sintiendo que un gran peso se disipaba
sin darse cuenta, las manos tibias de Daniel seguían en su cara.
-¿Por
eso nunca usaban las regaderas…ni querías bañarte
en el lago? ¿Tomas hormonas? ¿Desde cuando….-volvió
a preguntar ante la primera afirmación.
-desde los doce…
-¿no te reasignaron sexo quirúrgico…al nacer…?
-No…mis padres…esperaron hasta la pubertad; esperaban que
la naturaleza terminara de definirme, Cuando buscaron hacerlo, tenia demasiado
conductos mezclados, ...no era conveniente entonces…
- ¿genéticamente eres?
-varón.
-por las hormonas, por eso no tienes senos….
-si…seria el colmo además tener que usar sostén…-se
quejó con una risa entre dientes.
-pero…eres funcional…recuerdo eso perfectamente. Estaría
ebrio, pero seguro estoy de eso…
-Lo soy, genéticamente son varón…funcionalmente también,
solo tengo medio aparato reproductor extra, con oquedad incluida…-sonrió
ante la cara de sorpresa que ahora le dedicaba Daniel.
- ¿menstruas?
-cada dos meses….puedo decirte que es la peor experiencia, no les
envidio a las mujeres que pasan por eso cada mes. ¡No te rías,
aprendí a usar tampones a los 12!
La
nariz de Daniel se pegó a la suya, acariciándole, luego
sus labios rozaron los suyos…
-!Muéstrame!..-le
ronroneo Daniel pegando sus labios.
-no…claro que no.
-¿Por qué…? Ya hemos estado juntos y de lo que recuerdo…fue
que eras bastante funcional.
-¡pero estabas ebrio…!
-hoy no lo estas.
-no…-le dijo buscando separarse, pero las manos de Daniel ya estaban
en su cintura, reteniéndole.
-¿haz estado con alguien mas?
-No…solo contigo.
Sam
no podía dejar de apreciar la cara de fascinación que Daniel
tenia, de hecho le habia sorprendido gratamente que se encontraran hablando
de ello. De algo que era su mayor secreto, de que no pensaba compartirlo
con casi nadie. Después de las operaciones no habría rastros
que le delataran.
Las
manos del periodista se detuvieron, se levantó del sillón,
jalando con su mano el cuerpo del otro. Sam se levantó y se dejo
guiar, abrió los ojos en redondo, cuando vio que lo llevaba hacia
el biombo y le hizo sentar lentamente sobre la cama.
-No…no debemos hacerlo.
-.¿Tienes miedo?
“””No…solo
pavor…”’ –se levantó, apelando que era
lo mejor… …-Entiende…no estoy preparado. Seguro ni lo
disfrutaremos…no
-Sam…
-pegó sus manos a su cara… -eres la fantasía de muchos…
-si…seguro…-dijo
burlón.
-Eres mi fantasía…seas hombre, la mitad mujer o un hibrido,
como seas. Siempre he fantaseado contigo, desde aquella noche en el tejado,
viendo las estrellas… ¿recuerdas…? – levantó
por completo la camiseta, subiéndola por sus brazos, notando que
la resistencia era casi nula, aunque la aferro al final con una mano,
cuando quiso arrojarla sobre la cama.
-éramos…unos chiquillos excitados…-gimió.
-si…-pegó
su boca a su fina clavícula, lamiendo suavemente la piel, mientras
sus manos acariciaban la espalda y subían lentamente a la nuca
y la otra le sostenía a media cadera…embebiéndose
con el aroma que delicadamente se escapaba por los poros de Sam…
-ahora somos dos hombres excitados…-le dijo cuando un siguiente
gemido se escapó de los labios de joven abogado.
Lo
dejo caer lentamente sobre la cama, sin retirar sus labios de su piel.
Le deposito como si fuera de cristal y se pudiera romper al contacto de
la tela de la suave manta. Mientras se quitaba la sudadera también,
acomodando tu cuerpo junto al otro. Enredo sus brazos en los suyos, desplegando
besos que eran dulces, pero urgentes.
La
escena le recordó otro lugar y otro momento, pero igualmente restregaba
sus caderas junto a las del joven abogado, a quien el cúmulo de
emociones le tenia extasiado, no solo tenia a Daniel en sus brazos, con
los dorsos desnudos, sino que buscaba su lengua de forma ansiosa y exigente,
al igual que sus manos acariciaban su pecho, entreteniéndose en
tus tetillas y dándole pequeños pellizcos, mientras sus
piernas se enredaban en torno suyo…se hubiese dejado llevar por
la corriente de sensaciones, si no fuera por que las manos de Daniel ahora
estaban bajando sus pantalones y eso disipó el toxico de sus labios.
-No…aun
no…-deteniendo el arrastre de su ropa.
-No haré nada que no quieras….-pero bajo su pantalón
dejándole la menuda ropa interior y volvió a recostarse
a su lado.
Sam
no lograba asimilar como debía de estar y que hacer, simplemente
se encontraba más que tenso con eso despliegue de caricias sobre
su persona, apretando sus dedos contra la sabana. Daniel no reclamo mas,
solo el contacto de sus dedos sobre la piel de su pecho, delineando el
contorno de sus hombros y bajando por sus brazos, mientras desplegaba
un par de besos entre su cara y su cuello… - ¿mas tranquilo?
Contestarle
era algo que no podía hacer, por que ningún sonido salía
de su garganta, pero movió la afirmativamente la cabeza y respiro
lentamente.
-Podría
jurar que pareces virgen…-lamió sus orejas
-lo dirás a bromas, pero casi es cierto.
Daniel
de retiró un poco verle, realmente se veía sublime, un ligero
rubor en las mejillas, la agitación de su respiración y
la forma en que apretaba la sabana con sus dedos, definitivamente era
su primera vez.
-quieres….estar
arriba? A me encantaría.
-No…yo…quiero irme –le empujó suave pero fuertemente…-por
favor.
-Solo tienes que relajarte.
-No. No estoy preparado…-se bajó de la cama y empezó
a pelear por el pantalón que retenía Daniel en una mano…
- “no harías nada que no quisiera…”, eso dijiste…-y
la prenda le fue entregada, se vistió rápidamente, calzándose
y terminándose de poner la camiseta.
Daniel
se quejó golpeando la cama con el puño, pero rápidamente
presto atención a la figura de Sam, aun en ese momento era encantador
y terminó por deleitarse con el espectáculo de verlo buscar
su zapato.
-puedes
quedarte, tomaré un taxi –le indico el abogado.
-Te llevaré –se levantó rápidamente y se vistió
en silencio.
-No es necesario.
-Lo es…no dejaré que te vayas así…-unos minutos
después cerraba la puerta de su auto, llevando a Sam, quien tenia
la vista pegada al cristal.
Daniel
encendió el auto y volvió apagarlo, para concentrarse en
el castaño de nuevo.
-No
es solo sexo lo que buscó Sam…quiero que te sea claro eso.
Será cuando tú estés listo. Estaré ahí
para ti….-puso su mano en su mejilla y se acercó para besarle.
Beso que fue respondido a medias, pero le bastó. Debía bastarle.
El
resto del viaje se hizo en silencio y minutos después frente del
edificio, bajo apresuradamente del auto, prometiendo verle otro día
y que hablarían de lo sucedido, .todas las palabras de Daniel eran
consoladoras, amigables e hizo un gran esfuerzo para quitar sus manos
de las suyas y no volver a entrar al auto. Tanta atención parecía
abrumarle, pero tenía que ir lento, demasiado lento, aun para sus
deseos.
Arrojó
las llaves de su departamento en la mesita de la entrada y el botón
de encendió de la contestadora le indico que tenia recados….varios
de Joshua.
-“Sam…supongo
que ya estas despierto. ¿quieres que les lleve a tu hermana y ti,
al aeropuerto? Háblame.”
--“Sam.
¿Dónde estas? Supongo que fuera de casa. Bien háblame
al llegar. ¿quieres?
--“…parezco
colegial. ¡Sam...! ¿Donde te haz escondido? Tu celular esta
desconectado. Te hablo mas tarde..””
-“Sammy….te
habló desde la casa. Llegué bien, te envía saludos
Peter. Te hablo mañana. Un abrazo”
Escuchó
el último y se fue a la regadera, necesitaba un baño y quitarse
las ansias que el encuentro con Daniel le había provocado. No era
que le hubiese gustado estar a su lado o que no disfrutara las caricias.
Solo que aun no se sentía preparado para ello. Una cosa era confesarle
su estatus cromosómico y otra desnudarse para practicar sexo con
él…aun no.
Su
miembro adolorido solo se relajo minutos después, cuando gritó
fuertemente bajo el chorro del agua tibia su orgasmo. Pego una mano al
la fría baldosa blanca de la regadera, sosteniéndose hasta
que el ultimo espasmo llego. Eso hubiera sido un buen momento para irse
a dormir, olvidarse de todo y dejar que el resto del domingo pasara sin
más, pero tal cosa no era posible.
El
sonido del teléfono de nuevo le hizo levantarlo
-Si.
-¡Hola! ¿Cuándo llegaste.?
-Hace unos minutos…-la voz de Joshua le hizo hacerse consciente
de otra realidad.
-¿tu hermana se fue?
-Si.
-paso a verte.
-¡Joshua, no creo que sea buena idea…!
-Estoy frente a las escaleras de tu departamento.
Sam
se dejó caer sobre la almohada, definitivamente el domingo no era
su día para descansar. Se terminó de levantar de mala gana,
poniéndose un pants y una sudadera.
Joshua
estaba en la puerta con un paquete de la mano.
-Café
con leche y pan francés, por si no haz cenado...-le entregó
las cosas a Sam, quien luego de cerrar la puerta fue apresado por el rubio
quien le besaba y en vez de sentirse halagado se sintió terriblemente
culpable. Joshua buscándolo, mientras que él se encontraba
en la cama con Daniel.
Menudo
problemita tenia enfrente.
-¿todo
bien…? –preguntó Joshua al notarlo tenso, muy distinto
del chico con el cual estuviera la noche anterior.
-si...solo que es…algo tarde.
-son casi las 6. ¿no me dirás que pensabas ir a la cama?
-realmente eso pretendía…-le indicó pasar a la sala
y sentó a un lado, tomando el primer cojin que encontró,
abrazándolo, protegiéndose con el de la presencia del ojiazul,
quien notó el gesto y se mantuvo en el otro extremo del sillón,
con el vaso de café en su mano.
-¿sabes,
Sam? Quiero decirte algo.
-¿…….?
-yo…yo necesito saber y contarte algo.
- ¿En ese orden?
-Alguna vez…te haz relacionado con personas….que no debías?
-Si, supongo que si...- no sabiendo muy bien por donde iba la conversación.
-tengo una extraña….manía por complicarme la vida,
sin mucha necesidad.
-¿algo en concreto?
-Cuando estaba en la facultad tenia una novia…la primera que consideré
formal, teníamos un año saliendo juntos y varias veces dormíamos
en nuestros respectivos dormitorios. Ella también estaba en el
campusl
-Si...entiendo eso.
-pues, todo estaba bien, hasta que su hermano Hertz…llego a la ciudad.
Ella es alemana y su hermano venia a hacer una estancia como profesor
invitado, le lleva ocho años…
-claro…-Sam tomó el vaso con café e intentaba dilucidar
lo siguiente…
-pues…terminé con Olga, cuando…- empezó a beber
el café y el silencio se hizo.
-¿te acostate con su hermano?
-él me sedujo…-respondió como si fuera lo mas normal…
-la primera vez, después fui yo quien…ambos…quienes
continuamos eso. Olga lo descubrió, pero continuamos Herzt y yo.
Hubo algunos rumores, donde quedaba entredicho la calidad académica
de él por acostarse con un alumno…varón. Ambos lo
negamos y un mes después se fue a Alemania y no he vuelto a verle.
-Una relación intempestiva…
-Si…no estaba enamorado, solo fue sexo y el descubrir mi sexualidad,
seguimos siendo buenos amigos. Se casó y tiene familia. Luego que
salí de la facultad, empecé a trabajar en la firma de Otto,
por recomendaciones familiares y mis excelentes notas. Ahí conocí
a otro abogado, tenía tres años más en la firma y
era considerado el mejor del buffet.
-¿Qué sucedió..?-aunque sabia cual era la respuesta.
-Nos hicimos buenos amigos…él tenia novia, la hija de un
juez. Éramos, buenos amigos los tres, ella era publicista en esa
época….- su vista de dirigió a Sam…. –mantuve
relaciones por espacio de meses, simplemente estaba enamorado…muy
enamorado de él. Creí…creí por un momento que
dejaría a su novia y tendríamos una relación seria…-su
voz casi se quebró, pero mantuvo el control de su persona y después
de beber un poco su café, continuó…..-hasta que se
casó, me propuso que fuera su amante. Pero eso no va conmigo, no
me gusta ser plato de segunda. Nos separamos, no volvimos a vernos, dejó
la firma, trabajó para su padre político, hasta hace unas
semanas que tomó el cargo de Fiscal de Distrito.
Los
ojos de Sam se abrieron en redondo, todo lo anterior ya de por si le parecía
increíble que Joshua se lo estuviera contando, sin mas, pero la
últimas palabras fueron una cubetada de agua fría.
-
¿fuiste amante de Jeremy Carson?
-Si.
Sam
empezó a caminar de un lado a otro, sorprendido no por que Carson
hubiese sido el amante del rubio, ni mucho menos que se hubiera llevado
a la cama a Joshua, sino por que ahora era nada menos que el Fiscal de
Distrito que llevaba su caso. Ahora entendía las miradas que ambos
tenían en el juzgado días atrás…
-Esto
es un conflicto de intereses….-alegó Sam como única
respuesta lógica a lo que escuchaba….-¿Por qué
me cuentas esto ahora..?
-Por que he vuelto a ver a Jeremy, fuera del caso. ¡No…no
he vuelto tener relaciones con él…! Insiste en que sea su
amante. Ayer llamó y dejo infinidad de recados en mi contestadora,
respondí a su llamada y acordamos vernos hoy, pero no paso nada.
-¿Nada…a que llamas nada?
-¡No me acosté con él…a eso llamo nada! Pero
si pretende chantajearme –le mostró algo que saco de su chaqueta,
un fotografía instantánea, donde ambos estaban en un bar
besándose años atrás.
Sam
la vio y se la devolvió, una vez que la tomo, Joshua la hizo pedazos
-No
pensaras que es la única foto que tiene? Hoy estas cosas se vuelven
digitales en segundos.
-Lo sé…pero él no divulgara esa relación que
tuvo conmigo, aun le debe favores a su padre político. El puesto
de Fiscal lo tiene por eso. Jeremy puede ser muchas cosas, pero no es
estupido y no botará su carrera por el rumor de que es homosexual,
menos lo promoverá, para quedarse sin trabajo y sin la herencia
de su mujer.
-¿entonces?
-Quiere ganar el caso y que no ofrezcamos mas defensa…o
- ¿aun hay mas…?
-hará que declaré la prostituta que estuvo en la escena
del crimen.
-¿Tienen su declaración…? –casi gritó
Sam.
-Evidentemente si. Es su as bajo la manga.
Sam
se movía ahora mas inquieto, caminó hacia la cocina buscando
un poco de jugo, pero encontró en el refrigerador un paquete de
cervezas, que seguramente su hermana había dejado, tomó
una lata. Era un buen momento para emborracharse.
Joshua
llego a su lado, arrebatándole la lata y bebiendo de la misma.
-
¿Qué vamos hacer?- preguntó el castaño.
-No me gusta perder un caso. Si Jeremy quiere jugar sucio, jugare igual.
-¿Por qué me dices todo esto…?
-Por que podría considerar perder un caso, pero no perderte a ti.
He hecho muchas estupideces en mi vida, no permitiré que eso te
aleje de mi. No por mi pasado…-tomó sus manos y lo atrajo
a su lado, depositando un beso en su mejilla…..–Quiero algo
serio contigo, deseo hacer las cosas bien. ¿Me crees?
-Expones tu carrera.
-Es prescindible, trabajo por que quiero, eso no me detendrá. La
pregunta es…¿estarás conmigo, Sam?
-Tampoco me gusta perder un caso, este es el primero en el gran jurado
además.
-Supongo que eso es un si.
Joshua
le robó un beso y lo atrajo a su lado para abrazarlo, para sentir
que tenia ahora alguien por quien luchar…..no solo por ganar un
caso. Sam le abrazó con la esperanza de que aquello fuera el inicio
de algo más, aunque no sabía muy bien que. Horas después
seguía preguntándose como ese fin de semana se había
vuelto tan lleno de revelaciones y coincidió en que seria un domingo
inolvidable en su vida.
Continuas.....?
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