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Notas sobre Hermes |
ORIGEN
INVESTIGACIÓN
MÉDICA Los investigadores médicos han reconocido el concepto del cuerpo intersexual. Agrupándolos en tres subgrupos principales con algún grado de mezcla de características de hembra y de macho: los así llamados hermafroditas verdaderos, los seudohermafroditas machos y los seudohermafroditas hembras. Pero hay que tener en cuenta que los hermafroditas no tienen ningún problema con la capacidad para la excitación y el orgasmo. Donde sí pueden presentar problemas es en lo referente al deseo, en definir lo que les atrae físicamente y que muchas veces tienen que esconder (Kenia Sanabia, sexóloga)
La intersexualidad misma no es ninguna novedad. Los hermafroditas aparecen a menudo en las historias referentes a los orígenes humanos. Los eruditos bíblicos tempranos creían que Adán comenzó su vida como hermafrodita y que después se dividió en dos personas (un macho y una hembra) después de caer de la gracia. De acuerdo con Platón, en un tiempo hubo tres sexos (hembra, macho y hermafrodita) pero el tercer sexo se perdió con el tiempo. Tanto el Talmud como la Tosefta, los libros de la ley judía, tienen listados extensos de normas para las personas de sexo mixto. La Tosefta prohíbe expresamente a los hermafroditas heredar las fincas de sus padres (como a las hijas), les prohíbe encerrarse separadamente con las mujeres (como a los hijos) o afeitarse (como a los hombres). Cuando los hermafroditas menstrúan deben aislarse de los hombres (como las mujeres); no están calificados para ser testigos o sacerdotes (como las mujeres), pero las leyes de la pederastia se les aplican. En Europa emergió hacia fines de la Edad Media una pauta que, en cierto sentido, ha durado hasta el día de hoy: los hermafroditas fueron impulsados a elegir un rol de género establecido y a permanecer en él. La penalidad por la transgresión a menudo era la muerte. Para poder determinar cuestiones de herencia, legitimidad, paternidad, sucesión al título y elegibilidad para ciertas profesiones, los sistemas legales anglosajones modernos requieren que los recién nacidos sean registrados o bien como machos o como hembras. En los Estados Unidos de hoy, la determinación del sexo está regida por leyes estatales. Illinois permite que los adultos cambien el sexo registrado en sus certificados de nacimiento, si un médico testimonia haber efectuado la cirugía apropiada. La Academia de Medicina de Nueva York, por otro lado, ha tomado el punto de vista opuesto. A pesar de las alteraciones quirúrgicas de los genitales externos (argumentó la Academia en 1966) el sexo cromosómico sigue siendo el mismo. Midiendo con este rasero, el deseo de una persona de ocultar su sexo originario no puede superar el interés público de dar protección contra el fraude. Durante
este siglo la comunidad médica ha completado lo que comenzó
el mundo legal: la eliminación completa de toda forma de sexo corporizado
que no aparezca en conformidad con una pauta heterosexual de macho y hembra.
Irónicamente, un conocimiento más sofisticado de la complejidad
de los sistemas sexuales ha conducido a que se reprimiese esa complejidad.
A nivel de los cromosomas, por ejemplo, no solamente existen las variables del sexo femenino determinado por los cromosomas XX , o el masculino determinado por los XY, sino también que al copiarse los genes se producen una serie de variedades como puede ser XXX (meta mujer), XYY (superhombre), XXY (síndrome Klinefelter, considerado hombre), X- (Síndrome Turner, considerado mujer), mientras que los fetos que solamente tienen el cromosoma Y- (son inviables y mueren en el útero) y finalmente XX-XY (mosaico que puede tener las características de ambos sexos) que se los suele considerar hermafroditas. Estas variantes son más comunes de lo que imaginamos, ya que por ejemplo el síndrome de Klinefelter se presenta en uno entre mil infantes, y el hermafroditismo, según estimaciones, se presenta en un individuo de cada dos mil. (Colapinto 2000: 31) Por lo tanto, estas diferencias deberían dejar de ser vistas como "anormalidades" para ser consideradas como variabilidades naturales y ser socialmente aceptadas. El movimiento de liberación de los/as homosexuales y transexuales ha demostrado que por más que se los o las eduque con todas las normas del sexo atribuido, se rebelarán y no se comportarán de acuerdo a éste. La homosexualidad ha existido en todo tiempo y lugar, a pesar de que se ha tratado de reprimirla, jamás se la pudo eliminar puesto que es una variable natural de sexualidad, por lo que también se presenta en muchas especies animales y es común entre los primates. En conclusión, el dualismo del género debería superarse e incluir las otras variabilidades, puesto que al considerar el sexo y al género en términos binarios, estamos implícitamente negando los derechos humanos de una buena porción de la humanidad que no se ajuste al canon heterosexual femenino y masculino. Significa, en otras palabras, perpetuar las exclusiones, las discriminaciones y que no se reconozcan los derechos de homosexuales y transexuales, como su derecho a casarse, tener familia, a heredar los bienes de su pareja, etc. En 1937 el urólogo Hugh H. Young de la Universidad Johns Hopkins publicó un volumen titulado Anormalidades Genéticas, Hermafroditismo y Enfermedades Adrenales Relacionadas. El libro es notable por su erudición, comprensión científica y apertura de mente. En él Young reunió un tesoro de historias de caso cuidadosamente documentadas para demostrar y estudiar el tratamiento médico de tales “accidentes de nacimiento”. Young no juzgaba a las personas que estudiaba, ni tampoco intentó forzar a aceptar el tratamiento a aquellos intersexuales que rechazaban esa opción. Y mostró desacostumbrada imparcialidad al referirse a aquellas personas que habían tenido experiencias sexuales como hombres y también como mujeres como “hermafroditas practicantes”. Y con todo, aunque Young estaba sacando la intersexualidad de la sombra con la luz de la razón científica, estaba dando comienzo a su supresión; porque su libro es también un extenso tratado sobre los métodos quirúrgicos y hormonales más modernos para transformar a los intersexuales o bien en machos o bien en hembras. Young puede haber sido diferente de sus sucesores por ser menos proclive a enjuiciar y controlar a sus pacientes y sus familias, pero sin embargo proveyó los cimientos sobre los que se edificaron las prácticas de intervención actuales. El dogma científico se ha apegado estrechamente a la presunción de que sin cuidado médico los hermafroditas están condenados a una vida miserable. Sin embargo, hay pocos estudios empíricos que respalden esa presunción, y la contradicen algunos de los elementos reunidos en la misma investigación hecha para fundamentar la argumentación favorable al tratamiento médico. El
tratamiento de la intersexualidad en este siglo provee un claro ejemplo
de lo que el historiador francés Michael Foucault ha llamado el
biopoder. El conocimiento desarrollado en bioquímica, embriología,
endocrinología, psicología y cirugía ha permitido
que los médicos controlaran el sexo mismo del cuerpo humano. Las
múltiples contradicciones en este tipo de poder piden un escrutinio
mayor. Por un lado, el “manejo” médico de la intersexualidad
ciertamente se desarrolló como parte del intento de liberar a personas
de un dolor psíquico percibido (aunque no es seguro si el dolor
era del padre, del paciente o del médico). Y la medicina moderna
ha sido extremadamente exitosa, si se acepta la presunción de que
en una cultura dividida por sexos las personas pueden llevar a la realidad
su potencial de ser felices y productivas en máximo grado solamente
cuando están seguras de pertenecer a uno de los únicos dos
sexos reconocidos.
Referencias
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