Clasificación: NC-17
Pareja(s): Dominic y Luciano

Avisos: Slash relaciones h/h. Violencia

 

Prólogo.


La leyenda de hombres capaces de convertirse en lobos es muy antigua, la primera de la que se tiene constancia pertenece a la mitología griega y narra la historia de Lycaon el primer rey de Arcadia, esta cuenta como Lycaon fundo un culto pagano a los dioses del Olimpo y en sus ceremonias cometía atroces asesinatos en sus cultos paganos, asesinando a personas inocentes como ofrenda a su supuesto Dios y ofreciéndoles su sangre como prueba de su devoción.

Cuando las historias de las atrocidades que cometían Lycaon y su grupo llegaron a oídos del Dios Zeus, este decidió investigar si eran ciertas las brutales historias que le narraban. Al comprobar que todo era cierto, se presentó ante estos y les reveló su identidad para pedirles explicaciones y administrarles un castigo, los miembros del culto enseguida le hicieron ofrendas para enmendar sus atroces ceremonias, pero Lycaon no creyó que se tratara del Dios Zeus y para probar si era en realidad la Deidad que anunciaba ser, le preparó un festín consistente en carne humana de un niño, pensado que si era el verdadero Dios se daría cuenta enseguida y rechazaría la comida ya que el canibalismo era un pecado infame. Zeus reconoció inmediatamente en que consistía la cena y la repudio, ante esto y para evitar la ira de Júpiter, Lycaon huyó al campo; una vez allí Lycaon se dio cuenta de lo que Júpiter tenía reservado para él, y lentamente comenzó a transformarse es un hombre lobo.

El termino licantropía que designa a las personas que se creen lobos deriva del nombre Lycaon.

Aún hoy en día que creen que algunas personas pueden voluntariamente transformarse en lobos u otros animales a través de la magia y la hechicería. En general una persona que en las noches de luna llena se transforma en un lobo, durante el día es una persona normal pero tiene ciertas características que podrían delatar tal condición, por ejemplo: tener extraordinariamente largo el tercer dedo de las manos, generalmente duermen con la boca abierta, tener en la forma humana las heridas adquiridas cuando era lobo, un hombre lobo queda exhausto después de la transformación y necesita mucho tiempo para su recuperación.

Pero todo esto son charlatanerías, historias que han pasado de boca en boca. La verdadera historias solo pueden contarlas los propios Lycanos.


1.- Recuerdos de un licantropo ( )

 

Dominic siempre encontró fuera de lugar llamarse así, no era precisamente un nombre muy masculino. De hecho tampoco muy americano, pero considerando que su madre tenia ascendencia franco-italiana le pareció comprensible, lo que de momento no fue evidente cuando era niño era que tanto ella como su madre estuvieran tan poco tiempo en un lugar. Casi todos los veranos o antes salían rapidamente de la ciudad….para irse a otra, intempestivamente cambiaban de casa, trabajo, escuela. Le había dicho desde pequeño que era especial, que tenia una condición peculiar y que era mejor evitar a los niños, evitar lastimarse, particularmente cortarse, que perder sangre para él era peligroso y por ello no debía ponerse en riesgo.

Eso explicaba algunas, otras no.

…..Empezó a notar que algo mas habia en sus vidas, algo así como a los 7 años se dio cuenta cabal que su madre le mantenía todo el tiempo en casa una vez que lo recogía del colegio. No tenia amigos ni podía ir a jugar a la casa de nadie, era de por si un niño extraño, muy delgado y pálido de cabello ensortijado y había adquirido el mismo color de ojos de su madre de un pálido verde “como aceitunas”, se reía él frente al espejo. Podía pasar un niño normal en ciertas circunstancias, con una madre soltera que lo sobreprotegía, que le impedía relacionarse con otros. Que por alguna razón parecía que se escondía, eso último terminó por comprenderlo hasta los 12, cuando antes de finalizar el curso escolar, su madre llegó en el viejo auto y le trepó a empellones, en esa ocasión solo llevaban una pequeña maleta en el auto.

…..Al principio preguntaba por que todo aquello, pero después de eso empezó a gritar en el auto, exigiéndole saber por que huían y de quien. Su madre no le contestó. Solo se limitó a tomar la interestatal más cercana y salir de esa ciudad, en esa ocasión a Phoenix, donde pasó un verano difícil, por que entonces llegaron los sueños.

Unos donde corría desnudo, en otra piel, una que le libraba de esa débil y enfermiza. Podía correr libremente toda la noche, vagar por las callejuelas, oler el aire, sentir la intensa oleada de adrenalina en su venas .y quedarse fascinado ante la noche, pero sobre todo ante esa inmensa luna que remataba el cielo oscuro y otro como él…corriendo juntos.

Siempre despertaba gritando con el cuerpo empapado y el corazón saltándole del pecho. Fueron noches angustiantes, pero casi se desmaya ante el espejo cuando noto arañazos, mordidas y marcadas magulladuras en su cuerpo. Desaparecían tal como llegaban y solo eran evidentes en ciertos días del mes. Las pesadillas logró ocultarlas, por que el nuevo turno de trabajo de su madre en un café, ella llegaba hasta la madrugada. Pero un buen día no puedo ocultarle nada, ni los sueños ni los heridas y mucho menos la extraña fascinación que tuvo ante la luna llena, porque desde antes de eso estaba inquieto, intentando salir, vagar un poco fuera de la casa-camper donde vivían. Quería correr un poco, .estirar las piernas y deseo tanto poderlo hacer, cambia esa piel por una mas resistente, tener la fuerza en las piernas para correr en la noche sin descanso y ante sus propios ojos el deseo se convirtió en terror.

……Su propio cuerpo cambiaba, se alargaba, sus extremidades crujían, la cara se distorsionaba, pelo por doquier empezaba a invadirle, las uñas se endurecían. En un súbito movimiento estaba en el suelo, transformando, con un precio de dolor que nunca pensó capaz de pagar. Esa noche no corrió, gimió su dolor tirado en el suelo de la entrada de la casita donde su madre lo encontró y le gruño cuando intentó tocarlo y la hubiera mordido seguramente pero el dolor no le permitía enfocarla, solo escuchaba que ella le suplicaba cambiar, volver a lo que era, que se concentrara en su cuerpo….”vuelve a ser humano, tu estas ahí, vuelve….”

…..Volver, reducir el dolor, concentrarse en esa idea, en su mullida cama y con la respiración agitada, sudando, gimoteando ante el cambio, su cuerpo desnudo, ahora de nuevo en un jovencito fue abrazado por su madre.

Su vida a partir de ahí se hizo un infierno. Escuchaba a su madre decirle lo que era, un licántropo, en realidad un hibrido, mientras que ella era humana, su padre era el lobo, por eso tenia miedo de que conviviera con otros niños por temor a que los infectara, sin saber si alguna mordida accidental o como fuera que se propagara aquello. Ella solo quería cuidarle.

“-¿Por qué ahora, por que no antes?
-¿Te transformaste? No lo sé, quizás la adolescencia, las hormonas, que sé yo…
-¿No…no tengo cura, me convertiré en un anima en un… cuando la luna?
-No, parece que así no funciona…tu…tu padre no se transformaba en la luna llena, lo hacia en cualquier fecha cuando él lo deseaba, quizás sea algo es diferente en ti…no...no lo se….”

Ella no lo sabia, como tampoco supo que un día antes tenían que haberse ido de la ciudad. Tres años en ella, demasiado tiempo en una ciudad, quizás se confió…quizás pensó que en esta todo seria diferente. Pero solo lo fue para Dominic, cuando al regresar a casa un extraño aroma le sorprendió y ver a su madre retenida del cuello era para conmocionar a cualquiera, cuando el verde de sus ojos se extinguía.

-¡Así que tu eres…el cachorro, ven aquí!

La imponente figura le llenó de pavor, parecía mas bien un tacleador de fútbol, era fornido y el cuello de su madre en su mano era insignificante pero con todo el miedo que tenia huir no era una opción, no en ese momento, cuando la tenaza de esa mano lo retuvo de un hombro y empezó a olisquearlo.

-Si…lo eres, ya te haz transformado. ¿eh?
-si…
-bien, estas listo para irte conmigo.
-no…no…no te lo lleves...él... –musitaba la desmadejada mujer.
-¡Creíste que podías ocultármelo, lo he estado buscando! 15 años me haz hecho ir de un pueblo a otro. ¿Para que? Para nada, una vez que se transformó, el viento llevo su aroma. No puede evitar que sea parte de una manada…él…volverá con los suyos, de donde nunca debiste atreverte a pensar sacarlo….-el frágil cuello se rompió y como marioneta rota cayo al suelo.

-¡NO...NO…. ¡ ¿Cómo pudiste…como?
-¿Qué le lloras, es una humana. Tuvo un propósito., pudo ser algo más pero prefirió huir, fue una tonta. Vamos….-lo tomó del brazo y le hizo salir, .entrar en una camioneta y alejarse de ahí y pegado al cristal lloró por la pérdida de una madre, por el encuentro con un despiadado padre y por la maldición que cargaba a cuestas. Lloró hasta que le gritaron callarse y una ruda mano le golpeo la cara y lo hizo, se limpio las lágrimas, volteo a ver al tipo que se decía su padre, al animal que era sin necesidad de transformarse y se juro que nunca seria igual a él.

Pararon en una gasolinera en una carretera desconocida. En un descuido de su captor al bajar a pagar el combustible. Dominic bajo rápidamente, se subió a un remolque de ganado donde el olor de las reses confundió el suyo, lo suficiente para llegar a otra ciudad. Mientras en el camino se abrazó a sus piernas y lloró hasta que las lágrimas se fueron. Cuando bajo, empezar a vagar hasta que terminó en las puertas de un viejo convento.

Ahí recibió un techo, comida. Una oportunidad que no desaprovechó. Se cambio el nombre a Duval y evitó transformarse, apelando al deseo de su madre de hacerlo mas humano, dentro de su propio bestialidad. Encerrándose en los celdas del convento cuando algunas noches fueran mas tentadoras que otras. Tres años difíciles, pero que le templaron el espíritu e hicieron de él un joven mas conciente de si mismo, que uso solo sus sueños para convertirse en eso que tanto dolor le causaba y en ese tiempo encontró amigos…jovencitos perdidos de las calles que al igual que él tenia muchos motivos para huir de sus casas, entre ellos aprendió a jugar baloncesto, a dibujar, a leerle a los mas pequeños.

Esa se hizo su mejor costumbre, todas las noches les leía un cuento, una novela, cualquier cosa que hiciera volar su imaginación y al vagabundear en la biblioteca descubrió mucho de si mismo. Sobre las viejas leyendas de lobos. Impresionado, asustado pero con la terrible necesidad de saber, encontró por ejemplo que en la época de los celtas su símbolo era el lobo, tanto por su estilo de vida, era temidos y adorados, rodeados de leyendas de una y otra cultura. Inmersos en un miedo hacia su bestialidad, a su poderío, pero aun si, los humanos tenia una bivalencia ante la imagen, casi rayando en lo poético en ocasiones.

…Pobres humanos que poco sabían de las bestias que vivían entre ellos y podían alimentarse de su carne y su sangre, pobre de él que era una mitad entre ellos.

La vida hizo que Dominic tuviera otras posibilidades en su vida, una de ella fue una beca a la universidad Artes de Chicago. Ahí sus ojos se llenaron de murales, pinturas y música, se enamoró de la ciudad y de Luciano.

Tenia ya un año en la universidad y tomaba una clase de dibujo. Ese día llegó tarde al salón después de haber pasado una mala noche, frenando sus demonios internos para que se liberaran. Así que con unas fantásticas ojeras y la mirada de reproche del profesor en turno se sentó para rapidamente sacar su cuaderno que puso en el cabestrillo, luego levantó la vista y la garganta se le seco de súbito.

…..Sentado en un alto banco, estaba un joven modelo de perfectas dimensiones, posando en actitud relajada y desinhibida, cerca de unos veintidós, con un agraciado cuerpo que la luz tocaba lentamente. De semi perfil dándole la espalda a la mayoría, los músculos se marcaban uno a uno y la luz ayudaba a que su piel tuviera un aspecto cálido, suave y sumamente sensual. Alto podía ver por sus largas piernas, de pelo castaño claro hasta los hombros, dejando mechones aquí y allá, de labios delgados con un ligero rosado en ellos, pero lo más increíble fue el extraño color de sus ojos, casi violeta, los cuales se posaron en él, una vez que le vio sentarse y poner su cuaderno. Fue un giro lento, una sonrisa relajada y luego volvió su vista a nada para seguir en su actitud de modelo.

... Sentía su cuerpo casi transparente ante esa mirada, tanto hechizado se encontraba desde el primer momento. Su mandíbula se desencajo al verle. No sabia porque, pero se había impactado, llenándole el cuerpo de un extraño hormigueo que no pude definir en ese momento. Los ojos de Dominic no podían quitarle la vista, lo contemplaba con un deseo extraño mientras intentaba mover sus manos sobre el cuaderno que esbozaran algo. Pero no. Estaba distraído, sin capacidad para concentrarse, bloqueado por un extraño temor. Sacudió la cabeza y volví a intentarlo. La frustración se reflejo en su mirada y Luciano volteo y no pudo reprimir una sonrisa.

Eso terminó por impactarle, era una extraña mezcla que lo confundía. Un olor que reconocía, pero se negaba a que fuera real y con la idea de bloquear esa ideas, tomó su cuaderno y empezó rapidamente a trazar líneas con ferocidad. El resto del grupo se desvaneció bajo esa mirada. Solo él y Luciano, un artista con su modelo. Sin embargo, no estaban solos y retorno a esa realidad, para seguir su trabajo de clase hasta que ésta termino y el profesor revisaba los avances y en ese momento una vaga presencia se hizo más que evidente y sintió las irrefrenables ganas de salir huyendo. Cosa que literalmente hizo, sin volver la vista atrás con la respiración entrecortada y un miedo que pensaba olvidado. ¡El modelo era un lobo, disfrazado en una bella piel, pero eso era!

Olvidó el resto de sus clases y se fue a su pequeño departamento en las afueras del campus. Entró en el y se encerró, dando vueltas, sintiendo enjaulado, temeroso…de otros como él.

No había pasado mas de una hora cuando unos leves golpes en la puerta le hiciera levantarse del suelo donde se habia quedo abrazando sus piernas, quizás algún compañero de clases, preocupado. No lo pensó mucho, solo abrió y sus ojos se desorbitaron, cuando un par de ojos violetas lo miraban divertidos.

Lo reconoció de inmediato, aunque estaba vestido con un ajustado jean azul que se sostenía por las caderas y que caía algo irreverente dejando a la vista un muy seductor ombligo. Una camiseta blanca y encima una chaqueta de piel abierta. Con el cabello suelto y un increíble aroma a perfume francés que lo dejó boquiabierto.

El modelo le sonrió abiertamente mientras ponía la mano sobre la puerta de manera irreverente. Dominic tragó duro, e intentó cerrar la puerta, pero el chico se lo impidió y simplemente entró. Muy sonriente, cerrando la puerta y se volvía a él con una expresión juguetona.

Mientras inspeccionaba el lugar con creciente interés, tenia ambas manos apoyadas en los bolsillos traseros del jean, lo cual provocaba que el pantalón se deslizara un poco hacia abajo, dejando ver mas de su piel, Irremediablemente su vista bajo hasta el, prestando atención a aquella piel bronceada que le tenia impactado. Nunca le atrajeron las personas de su mismo sexo, pero este tipo ejercía una magia que le estaba sacando de sus cabales. Sintiendo como la sangre viajaba por su cuerpo de manera violenta.

Pero su voz lo distrajo volviéndolo a la realidad, aunque esta sonara musical.

-Creo que no nos hemos presentados. Mi nombre es Luciano... Gucci - dijo tendiéndole la mano, dándose cuenta del extraño acento europeo. Lo miro ceñudo, algo extrañado, sorprendido del atrevimiento y como lo habia encontrado….-Tu olor fue fácil de seguir y un par de compañero me dieron la dirección. Espero no haberte asustado, me invitaron a modelar en esa clase pero voy camino a una sesión de fotos para una revista - terminó por decir.

-¿Qué quieres…que…buscas…? –cuando vio que dejo de curiosear para caminar hacia él, rápida y sensualmente.
-A ti, hueles muy bien…-oliendo su cabello.
-¡Déjame! Tú…tú eres…uno de ellos.
-Soy…un lobo. Si a eso te refieres. Y no se quienes son “ellos”¿Eres nuevo en la ciudad?
-Yo… ¿Por qué quieres saberlo? –apartándose un poco de él.
-Curiosidad, recién llegó, viajo mucho. ¿Quieres detenerte…? Me vas a marear….-resultándole graciosa la forma en que el chico se movía de un lado a otro.
- ¿Por…por que estas aquí…? Yo no te conozco….yo...
-Por eso me presente, no te voy a lastimar, sol .me llamó la atención tu olor. Puedo irme sin quieres….-le dijo dándose la vuelta y empezando a caminar.
-¿Te ofrezco un café?.....-se escuchó de pronto decirle…. –no he comprado víveres aun.
- Grazie... – le respondió en su idioma natal, deteniéndose y girando hacia el chico y seguirle a la cocina donde Dominic ponía la cafetera, visiblemente temblando, asustado hasta los huesos.

- ¿Donde tiene una toalla?
- ¿Que?
-Quiero darme un baño, fue un día espantoso, mientras esta el café.

Dominic le indicó donde se encontraba él baño y le vio irse, mientras ponía sus manos sobre la mesa y respiraba agitadamente, maldiciendo su torpeza. No solo le habia abierto la puerta, sino que le invitaba café y ahora hasta se tomaría un baño en su casa. Realmente estaba perdiendo la poca cordura que tenia, pero algo era más que cierto. Si le quisiera atacar, hacia tiempo que lo abría hecho. Era mas alto y fuerte que él, difícilmente le podría ofrecer pelea, menos a un lobo.

Cuando terminó de oír el ruido de la regadera, puso café en varias tasas y las ponía en una charola para llevarlas a la salita y ahí la suerte le abandonó, al ver a Luciano.

Quien estaba semidesnudo, con apenas una toalla rodeándole la cintura, el agua escurriéndole por la piel y la mas fantástica sonrisa que hubiera visto en su corta vida, ante esa imagen. Dejó caer las tasas y una de ella lo salpicó y empezó a quitarse de encima el liquido caliente y la camisa y movía sus manos rápidamente, uniéndose luego otras que le sostenían, una par de bronceadas y perfectas manos que contrastaban con su piel blanquecina. Todo fue tan rápido que no logró razonar...

- ¿Estas bien? ¿Te duele? - le preguntó visiblemente preocupado.

- N-no... Estoy bien, gracias... – le dijo intentando separarse de esas manos y de la comprometida situación. Él estaba desnudo con las manos de otro sobre su pecho mientras aquel escurría agua en su piel, en una cocinita. No había demasiado espacio, ni para preguntar. Cuando el calor le inundó el cuerpo y la turbación se reflejaba en la piel y para hacer más confusa la situación, Luciano pasó su lengua húmeda por su pecho, donde el café caliente habia hecho contacto, solo una lengüeteada, luego se separó un poco.

- Te haría bien alguna crema para las quemaduras, así te aliviara el ardor... - Su sonrisa contagiosa. Entonces apoyó su brazo contra la heladera recargándose en ella mientras miraba a Dominic entre divertido y seductor - ¿Siempre eres tan torpe o solo cuando yo estoy cerca?

Su pregunta lo dejo helado, profirió no contestarla y salió de la cocina totalmente impotente, generalmente no solía ser tan torpe, solo le había pasado porque estaba él. Y eso podía ser varias cosas….

-No te preocupes, esa quemadura no durará mucho, lo sabes.
-Si…lo sé. ¿Dime que haces aquí? ¿Qué quieres de mí?
-Ya te lo dije, a ti….me gustas.
-¡¿Qué?! ¿Qué tonterías es esa? Ni me conoces y a mi no me gustan los hombres.
-Por que nunca habías encontrado uno como yo…-dijo sonriendo en total despliegue, conocedor de su sensualidad, de su propia belleza y su arrogancia.
-Eres un insufrible.
-jajajajaja. No…yo no escondo lo que soy, ni lo que me gusta.
-¿No ocultas lo que eres? Disfrazado en esa piel….eres una bestia, como todos.
-¿Cómo quienes? Lo dices como si conocieras a muchos y eso lo dudo.
-¿Tu que sabes?
-No te haz transformado en muchas ocasiones, eso se huele. Eres casi vegetariano, por la gran cantidad de porquerías que hay en tu cocina y a tu edad ya deberías estar marcado y tampoco lo estas.
-¿marcado…de que hablas?
-jajajajaja, lo ves…ni eso sabes….-le dijo acercándose a él, quitándole unos mechones de cabello de su cara, oliendo en su nuca….-nadie te ha hecho suyo, el jefe de tu clan no te ha marcado. Eres un lobo solitario, un dulce y aromático lobito.
-¡Déjame! –apartándolo….-no me conoces, nada sabes de mi.
-¡Cuéntamelo entonces, tengo una vida para estar a tu lado!
-Déjate de esas cosas y lárgate, no quiero ir tus historias…ni tus ocurrencias.

Luciano se quitó la toalla y terminó de secarse en media sala. Se vistió rápidamente, arrojándole la toalla húmeda a los pies de Dominic, mientras se recogía el cabello. Caminó rápidamente de nuevo hacia el chico para ponerse de frente.

-Estaré solo unos días en la ciudad, hasta que terminé la sesión las fotográficas. Luego volaré a Milán, decide donde quieres ser mió….te encontré y no te dejare ir… -lo tomó de la nuca y acercó sus labios a los suyos, para robarle un beso donde su boca lo saboreo, pero no le dieron entrada, por que Dominic cerraba su boca fuertemente, asustado, molesto y definitivamente sorprendido.

-¡Déjame…! Volvió a pedírselo y las manos de Luciano lo soltaron, mientras ponía en ella una tarjeta.
-Llámame, por si quieres ir a correr en la noche. Te mostraré otra ciudad, que no haz visto hasta ahora.

Como el torbellino que era, Luciano salio del departamento, dejando todo patas arriba, incluyendo las tambaleantes piernas de Dominic.

Y esa noche los sueños fueron intensos, violentos y despertó bañado en sudor, boqueando desperado y sin saber porque al encender la luz de su mesita de noche, buscó su celular y marcó el número de la tarjetita. Espero unos segundos el repiqueteo y luego colgó, sintiéndose tonto por ocurrírsele semejante idea. Volvió a poner la cabeza sobre la almohada y el ruido de su celular con una llamada le hizo llevárselo al oído.

-¿Quieres ir a correr lobito…? –escuchó una voz dulce, angelical detrás de la fría red inalámbrica…
-…..si…
-Voy por ti.

Lo espero en la entrada del campus, donde la luz de BMW se acercó en el camino y él se escondió en la oscuridad, mientras veia bajar la fantástica figura de Luciano, quien apagó las luces, cerró el auto y se dirigió a la oscuridad donde el olfato le llevaba hacia Dominic.

-Traes demasiada ropa lobito, dóblala y déjala ahí…..-le dijo mientras se levantaba la camiseta y se desabrochaba los pantalones…. – para que la vuelvas usar.

Eso sonaba lo más arriesgado que habia escuchado en su vida, desnudarse frente a un extraño, en un camino oscuro pero algo se apoderaba de su mente, ya no pensaba fría ni lucidamente. Tenia a un lobo contenido por años, uno que desgarraba su piel desde sus entrañas y que se habia cansado de retener. Si era un lobo, debía aprender a serlo y se empezó a sacarse la ropa y quitarse los tenis sin desabrocharlos.

-Bien, ahora…relájate…-escuchó la voz casi hipnótica de Luciano – vas a dejar que sucede lentamente, que tu huesos se distiendan. No te resistas…deséalo, solo hazlo venir, que emerja sin miedo, que no te rompa… -le dijo poniendo una mano en el hombro del chico que ya habia pegado su espalda a la pared y empezó a sudar copiosamente…-estaré contigo, no perderás la lucidez, tu controlas ese cuerpo.

A Dominic le invadió el pavor, dolor que reconoció de golpe, los huesos crujir y la imagen de su madre desplomándose al suelo, le hizo gritar. Una furia ciega le invadió y el lobo contenido, delimitado por la carne, por las costumbres adquiridas, por la disciplina, emergió doloroso, haciendo que las extremidades se dislocaran rápidamente y la piel se empezará a poblar de un tupido pelaje y su columna a separarse con tal dolor que pensó que se desgarraría y su ultima mirada humana fue hacia los dulces ojos violeta que estaba a su lado y que al verle caer al suelo sobre sus cuatro patas se arrodilló junto a él, lamiendo su cara, su piel que se abría, mientras el mismo empezaba a cambiar, sin mostrar ningún dolor, simplemente cambio para presentarse ante el lobo negro de ojos verdes que le gruñía, al otro lobo castaño de ojos violetas que continuaba lamiendo aquí y allá la piel torturada de la transformación.

Luego se movió a un lado de él, espero la reacción de lobo negro quien confundido ante esa apariencia, con dos mentes confundidas, dentro de él y ambos luchando por la supremacía hasta una sombra de humanidad, se hizo evidente en esos ojos verdes y volteo a buscar al poseedor de los ojos violetas, quien ya se empezaba a caminar con movimientos ágiles, astutos, elegantes. En esa mirada se veia inteligencia y luego de un aullido empezó a correr en dirección a la oscuridad. Dominic empezó a moverse lentamente, coordinando ese nuevo cuerpo, habituándose a la habilidad de caminar en cuatro patas y hacer su andar primero lento y luego seguro. Divisó unos metros adelante a Luciano y empezó a seguirle, fascinado de la forma en que corría un poco y lo esperaba, luego volvía a correr indicándole que lo siguiera y entonces empezaron el trote.

Dominic estaba encantado, se sentía libre y volteo a ver al lobo castaño a su lado quien le marcaba el paso y acercándose pero sin tocarlo, corriendo adelante, reduciendo la velocidad. En un continuo juego, hasta que llegaron a un claro, donde había agua de lluvia estancada. Ahí el lobo castaño empezó a tomar agua, esperando al lobo negro quien lo imitó, sin quitarle los ojos de encima, fascinado por la visión de otro como él, en su pelaje resplandeciente, su cuerpo largo, definido. Sus ojos brillantes, estaba sorprendidos pero no tanto cuando el otro empezó acercarse. Entonces sin saber exactamente por que le gruño, enseñándole los colmillos, el otro lobo retrocedió un poco, para volver sobre otro flanco, una y otra vez hasta que lobo negro terminó por dejarle ser, mientras no se acercará más.

Pero lejos estaba de la idea de Luciano, quien continuo rondando, buscando obligar al lobo negro a aceptarlo y los gruñidos del otro era más incitante que ahuyentadores. Además tenia que mostrarle su autoridad a ese lobito, cosa que le tomo un buen tiempo, el joven daba pelea, negándose a su dominio hasta que le prendió del cuello, sin jalar ni rasgar pero con su poderosa mandíbula haciendo presión, mientras el otro se movía lentamente, intentando soltarse y de pronto sintió la liberación de su cuello y largas lengüeteadas en ese lugar y sus orejas.

Y por unos segundos se dejo ser, ante la humedad de esa lengua sobre la largo pelaje y la intensidad de sus latidos, que le sofocaba ya no podía luchar y sintió como era rodado sobre su espalda, dejando descubierto su estomago, su mas vulnerable zona. Indicándole que aceptaba a Luciano como el lobo alfa, con lo cual sintió la humedad de la nariz del lobo sobre su pelaje y una nueva lengüeteada por lo cual el lobo negro le enseñó lo dientes, pero no hizo mas, tranquilizándose. Los dos permanecieron acostados por un buen rato y sin saber en que momento, Dominic empezó a cambiar a su forma humana, respirando lentamente y al girar la vista el cuerpo tostado de Luciano se encontraba recostado también transformado, con los brazos detrás de la nuca, mirando el cielo tachonado de estrellas y una luna que ya habia dejado de ser llena días atrás pero seguía impresionantes en el firmamento.

-¿No es hermosa…?

El chico giró su vista al cielo para sorprenderse de la belleza del cielo y alejar su vista turbada del hermoso cuerpo que tenia a un lado y que le estaba poniendo nervioso mas cuando la mano del otro tocó primero su hombro, acariciándolo suavemente. Luego rodando el resto de su cuerpo hacia él para tenerlo a unos centímetros suyo, oliendo su piel sudada por el ejercicio y la besó. Con besitos pequeñitos, que empezaron en el hombro y al no ver negativa siguieron al cuello. Ahí lamió, mordisqueo y saboreo esa piel hasta que se puso encima de Dominic por completo viendo los ojos verdes que estaban brillantes.

-Eres hermoso…- y tomó posesión de su boca, la cual se abrió gustosa a él y su lengua saboreo ese húmedo recoveco, tocando la otra lengua, luchando con ella por estar a su lado y volvió a los labios que disfrutaba como si fuera fruta dulce.

El gemido de placer fue música para sus oídos y se detuvo a verle.

-¡ …y eso que no te gustan los hombres…!
-Es que no habia encontrado un pervertido como tu.
-jajajajaja. No, no lo habías encontrado ni te daré oportunidad para que busque más.

Volvió a besarlo con desesperación y en un segundo después se aparto de él.

-Vamos, el frió te calara los huesos y para ser tu primera vez ha sido una linda transformación…-le ayudo a levantarse….-¿quieres corres a dos o cuatro patas? No esta lejos.
-Creo que a cuatro, será más rápido.
-Lástima, seria un espectáculo verte el trasero corriendo en dos.

Un gruñido le hizo sonreír para luego acompañarle en la transformación y empezar a correr juntos hasta donde habia dejado el auto, donde minutos después un apresurado Dominic se vestía en silencio, ante la mirada atenta de Luciano.

-Te llevó a tu departamento.
-No queda lejos, puedo ir solo…-sin levantar la vista.
-Ni creas que me alejaras de tu vida así. Sube.

 

 

Continuara....