Prólogo.

La leyenda de hombres
capaces de convertirse en lobos es muy antigua, la primera de la que se
tiene constancia pertenece a la mitología griega y narra la historia
de Lycaon el primer rey de Arcadia, esta cuenta como Lycaon fundo un culto
pagano a los dioses del Olimpo y en sus ceremonias cometía atroces
asesinatos en sus cultos paganos, asesinando a personas inocentes como
ofrenda a su supuesto Dios y ofreciéndoles su sangre como prueba
de su devoción.
Cuando
las historias de las atrocidades que cometían Lycaon y su grupo
llegaron a oídos del Dios Zeus, este decidió investigar
si eran ciertas las brutales historias que le narraban. Al comprobar que
todo era cierto, se presentó ante estos y les reveló su
identidad para pedirles explicaciones y administrarles un castigo, los
miembros del culto enseguida le hicieron ofrendas para enmendar sus atroces
ceremonias, pero Lycaon no creyó que se tratara del Dios Zeus y
para probar si era en realidad la Deidad que anunciaba ser, le preparó
un festín consistente en carne humana de un niño, pensado
que si era el verdadero Dios se daría cuenta enseguida y rechazaría
la comida ya que el canibalismo era un pecado infame. Zeus reconoció
inmediatamente en que consistía la cena y la repudio, ante esto
y para evitar la ira de Júpiter, Lycaon huyó al campo; una
vez allí Lycaon se dio cuenta de lo que Júpiter tenía
reservado para él, y lentamente comenzó a transformarse
es un hombre lobo.
El
termino licantropía que designa a las personas que se creen lobos
deriva del nombre Lycaon.
Aún hoy en día que creen que algunas personas pueden voluntariamente
transformarse en lobos u otros animales a través de la magia y
la hechicería. En general una persona que en las noches de luna
llena se transforma en un lobo, durante el día es una persona normal
pero tiene ciertas características que podrían delatar tal
condición, por ejemplo: tener extraordinariamente largo el tercer
dedo de las manos, generalmente duermen con la boca abierta, tener en
la forma humana las heridas adquiridas cuando era lobo, un hombre lobo
queda exhausto después de la transformación y necesita mucho
tiempo para su recuperación.
Pero
todo esto son charlatanerías, historias que han pasado de boca
en boca. La verdadera historias solo pueden contarlas los propios Lycanos.
1.-
Recuerdos de un licantropo ( )
Dominic
siempre encontró fuera de lugar llamarse así, no era precisamente
un nombre muy masculino. De hecho tampoco muy americano, pero considerando
que su madre tenia ascendencia franco-italiana le pareció comprensible,
lo que de momento no fue evidente cuando era niño era que tanto
ella como su madre estuvieran tan poco tiempo en un lugar. Casi todos
los veranos o antes salían rapidamente de la ciudad….para
irse a otra, intempestivamente cambiaban de casa, trabajo, escuela. Le
había dicho desde pequeño que era especial, que tenia una
condición peculiar y que era mejor evitar a los niños, evitar
lastimarse, particularmente cortarse, que perder sangre para él
era peligroso y por ello no debía ponerse en riesgo.
Eso
explicaba algunas, otras no.
…..Empezó
a notar que algo mas habia en sus vidas, algo así como a los 7
años se dio cuenta cabal que su madre le mantenía todo el
tiempo en casa una vez que lo recogía del colegio. No tenia amigos
ni podía ir a jugar a la casa de nadie, era de por si un niño
extraño, muy delgado y pálido de cabello ensortijado y había
adquirido el mismo color de ojos de su madre de un pálido verde
“como aceitunas”, se reía él frente al espejo.
Podía pasar un niño normal en ciertas circunstancias, con
una madre soltera que lo sobreprotegía, que le impedía relacionarse
con otros. Que por alguna razón parecía que se escondía,
eso último terminó por comprenderlo hasta los 12, cuando
antes de finalizar el curso escolar, su madre llegó en el viejo
auto y le trepó a empellones, en esa ocasión solo llevaban
una pequeña maleta en el auto.
…..Al
principio preguntaba por que todo aquello, pero después de eso
empezó a gritar en el auto, exigiéndole saber por que huían
y de quien. Su madre no le contestó. Solo se limitó a tomar
la interestatal más cercana y salir de esa ciudad, en esa ocasión
a Phoenix, donde pasó un verano difícil, por que entonces
llegaron los sueños.
Unos
donde corría desnudo, en otra piel, una que le libraba de esa débil
y enfermiza. Podía correr libremente toda la noche, vagar por las
callejuelas, oler el aire, sentir la intensa oleada de adrenalina en su
venas .y quedarse fascinado ante la noche, pero sobre todo ante esa inmensa
luna que remataba el cielo oscuro y otro como él…corriendo
juntos.
Siempre
despertaba gritando con el cuerpo empapado y el corazón saltándole
del pecho. Fueron noches angustiantes, pero casi se desmaya ante el espejo
cuando noto arañazos, mordidas y marcadas magulladuras en su cuerpo.
Desaparecían tal como llegaban y solo eran evidentes en ciertos
días del mes. Las pesadillas logró ocultarlas, por que el
nuevo turno de trabajo de su madre en un café, ella llegaba hasta
la madrugada. Pero un buen día no puedo ocultarle nada, ni los
sueños ni los heridas y mucho menos la extraña fascinación
que tuvo ante la luna llena, porque desde antes de eso estaba inquieto,
intentando salir, vagar un poco fuera de la casa-camper donde vivían.
Quería correr un poco, .estirar las piernas y deseo tanto poderlo
hacer, cambia esa piel por una mas resistente, tener la fuerza en las
piernas para correr en la noche sin descanso y ante sus propios ojos el
deseo se convirtió en terror.
……Su
propio cuerpo cambiaba, se alargaba, sus extremidades crujían,
la cara se distorsionaba, pelo por doquier empezaba a invadirle, las uñas
se endurecían. En un súbito movimiento estaba en el suelo,
transformando, con un precio de dolor que nunca pensó capaz de
pagar. Esa noche no corrió, gimió su dolor tirado en el
suelo de la entrada de la casita donde su madre lo encontró y le
gruño cuando intentó tocarlo y la hubiera mordido seguramente
pero el dolor no le permitía enfocarla, solo escuchaba que ella
le suplicaba cambiar, volver a lo que era, que se concentrara en su cuerpo….”vuelve
a ser humano, tu estas ahí, vuelve….”
…..Volver,
reducir el dolor, concentrarse en esa idea, en su mullida cama y con la
respiración agitada, sudando, gimoteando ante el cambio, su cuerpo
desnudo, ahora de nuevo en un jovencito fue abrazado por su madre.
Su
vida a partir de ahí se hizo un infierno. Escuchaba a su madre
decirle lo que era, un licántropo, en realidad un hibrido, mientras
que ella era humana, su padre era el lobo, por eso tenia miedo de que
conviviera con otros niños por temor a que los infectara, sin saber
si alguna mordida accidental o como fuera que se propagara aquello. Ella
solo quería cuidarle.
“-¿Por
qué ahora, por que no antes?
-¿Te transformaste? No lo sé, quizás la adolescencia,
las hormonas, que sé yo…
-¿No…no tengo cura, me convertiré en un anima en un…
cuando la luna?
-No, parece que así no funciona…tu…tu padre no se transformaba
en la luna llena, lo hacia en cualquier fecha cuando él lo deseaba,
quizás sea algo es diferente en ti…no...no lo se….”
Ella
no lo sabia, como tampoco supo que un día antes tenían que
haberse ido de la ciudad. Tres años en ella, demasiado tiempo en
una ciudad, quizás se confió…quizás pensó
que en esta todo seria diferente. Pero solo lo fue para Dominic, cuando
al regresar a casa un extraño aroma le sorprendió y ver
a su madre retenida del cuello era para conmocionar a cualquiera, cuando
el verde de sus ojos se extinguía.
-¡Así
que tu eres…el cachorro, ven aquí!
La
imponente figura le llenó de pavor, parecía mas bien un
tacleador de fútbol, era fornido y el cuello de su madre en su
mano era insignificante pero con todo el miedo que tenia huir no era una
opción, no en ese momento, cuando la tenaza de esa mano lo retuvo
de un hombro y empezó a olisquearlo.
-Si…lo
eres, ya te haz transformado. ¿eh?
-si…
-bien, estas listo para irte conmigo.
-no…no…no te lo lleves...él... –musitaba la desmadejada
mujer.
-¡Creíste que podías ocultármelo, lo he estado
buscando! 15 años me haz hecho ir de un pueblo a otro. ¿Para
que? Para nada, una vez que se transformó, el viento llevo su aroma.
No puede evitar que sea parte de una manada…él…volverá
con los suyos, de donde nunca debiste atreverte a pensar sacarlo….-el
frágil cuello se rompió y como marioneta rota cayo al suelo.
-¡NO...NO….
¡ ¿Cómo pudiste…como?
-¿Qué le lloras, es una humana. Tuvo un propósito.,
pudo ser algo más pero prefirió huir, fue una tonta. Vamos….-lo
tomó del brazo y le hizo salir, .entrar en una camioneta y alejarse
de ahí y pegado al cristal lloró por la pérdida de
una madre, por el encuentro con un despiadado padre y por la maldición
que cargaba a cuestas. Lloró hasta que le gritaron callarse y una
ruda mano le golpeo la cara y lo hizo, se limpio las lágrimas,
volteo a ver al tipo que se decía su padre, al animal que era sin
necesidad de transformarse y se juro que nunca seria igual a él.
Pararon
en una gasolinera en una carretera desconocida. En un descuido de su captor
al bajar a pagar el combustible. Dominic bajo rápidamente, se subió
a un remolque de ganado donde el olor de las reses confundió el
suyo, lo suficiente para llegar a otra ciudad. Mientras en el camino se
abrazó a sus piernas y lloró hasta que las lágrimas
se fueron. Cuando bajo, empezar a vagar hasta que terminó en las
puertas de un viejo convento.
Ahí
recibió un techo, comida. Una oportunidad que no desaprovechó.
Se cambio el nombre a Duval y evitó transformarse, apelando al
deseo de su madre de hacerlo mas humano, dentro de su propio bestialidad.
Encerrándose en los celdas del convento cuando algunas noches fueran
mas tentadoras que otras. Tres años difíciles, pero que
le templaron el espíritu e hicieron de él un joven mas conciente
de si mismo, que uso solo sus sueños para convertirse en eso que
tanto dolor le causaba y en ese tiempo encontró amigos…jovencitos
perdidos de las calles que al igual que él tenia muchos motivos
para huir de sus casas, entre ellos aprendió a jugar baloncesto,
a dibujar, a leerle a los mas pequeños.
Esa
se hizo su mejor costumbre, todas las noches les leía un cuento,
una novela, cualquier cosa que hiciera volar su imaginación y al
vagabundear en la biblioteca descubrió mucho de si mismo. Sobre
las viejas leyendas de lobos. Impresionado, asustado pero con la terrible
necesidad de saber, encontró por ejemplo que en la época
de los celtas su símbolo era el lobo, tanto por su estilo de vida,
era temidos y adorados, rodeados de leyendas de una y otra cultura. Inmersos
en un miedo hacia su bestialidad, a su poderío, pero aun si, los
humanos tenia una bivalencia ante la imagen, casi rayando en lo poético
en ocasiones.
…Pobres
humanos que poco sabían de las bestias que vivían entre
ellos y podían alimentarse de su carne y su sangre, pobre de él
que era una mitad entre ellos.
La
vida hizo que Dominic tuviera otras posibilidades en su vida, una de ella
fue una beca a la universidad Artes de Chicago. Ahí sus ojos se
llenaron de murales, pinturas y música, se enamoró de la
ciudad y de Luciano.
Tenia
ya un año en la universidad y tomaba una clase de dibujo. Ese día
llegó tarde al salón después de haber pasado una
mala noche, frenando sus demonios internos para que se liberaran. Así
que con unas fantásticas ojeras y la mirada de reproche del profesor
en turno se sentó para rapidamente sacar su cuaderno que puso en
el cabestrillo, luego levantó la vista y la garganta se le seco
de súbito.
…..Sentado
en un alto banco, estaba un joven modelo de perfectas dimensiones, posando
en actitud relajada y desinhibida, cerca de unos veintidós, con
un agraciado cuerpo que la luz tocaba lentamente. De semi perfil dándole
la espalda a la mayoría, los músculos se marcaban uno a
uno y la luz ayudaba a que su piel tuviera un aspecto cálido, suave
y sumamente sensual. Alto podía ver por sus largas piernas, de
pelo castaño claro hasta los hombros, dejando mechones aquí
y allá, de labios delgados con un ligero rosado en ellos, pero
lo más increíble fue el extraño color de sus ojos,
casi violeta, los cuales se posaron en él, una vez que le vio sentarse
y poner su cuaderno. Fue un giro lento, una sonrisa relajada y luego volvió
su vista a nada para seguir en su actitud de modelo.
...
Sentía su cuerpo casi transparente ante esa mirada, tanto hechizado
se encontraba desde el primer momento. Su mandíbula se desencajo
al verle. No sabia porque, pero se había impactado, llenándole
el cuerpo de un extraño hormigueo que no pude definir en ese momento.
Los ojos de Dominic no podían quitarle la vista, lo contemplaba
con un deseo extraño mientras intentaba mover sus manos sobre el
cuaderno que esbozaran algo. Pero no. Estaba distraído, sin capacidad
para concentrarse, bloqueado por un extraño temor. Sacudió
la cabeza y volví a intentarlo. La frustración se reflejo
en su mirada y Luciano volteo y no pudo reprimir una sonrisa.
Eso
terminó por impactarle, era una extraña mezcla que lo confundía.
Un olor que reconocía, pero se negaba a que fuera real y con la
idea de bloquear esa ideas, tomó su cuaderno y empezó rapidamente
a trazar líneas con ferocidad. El resto del grupo se desvaneció
bajo esa mirada. Solo él y Luciano, un artista con su modelo. Sin
embargo, no estaban solos y retorno a esa realidad, para seguir su trabajo
de clase hasta que ésta termino y el profesor revisaba los avances
y en ese momento una vaga presencia se hizo más que evidente y
sintió las irrefrenables ganas de salir huyendo. Cosa que literalmente
hizo, sin volver la vista atrás con la respiración entrecortada
y un miedo que pensaba olvidado. ¡El modelo era un lobo, disfrazado
en una bella piel, pero eso era!
Olvidó
el resto de sus clases y se fue a su pequeño departamento en las
afueras del campus. Entró en el y se encerró, dando vueltas,
sintiendo enjaulado, temeroso…de otros como él.
No
había pasado mas de una hora cuando unos leves golpes en la puerta
le hiciera levantarse del suelo donde se habia quedo abrazando sus piernas,
quizás algún compañero de clases, preocupado. No
lo pensó mucho, solo abrió y sus ojos se desorbitaron, cuando
un par de ojos violetas lo miraban divertidos.
Lo
reconoció de inmediato, aunque estaba vestido con un ajustado jean
azul que se sostenía por las caderas y que caía algo irreverente
dejando a la vista un muy seductor ombligo. Una camiseta blanca y encima
una chaqueta de piel abierta. Con el cabello suelto y un increíble
aroma a perfume francés que lo dejó boquiabierto.
El
modelo le sonrió abiertamente mientras ponía la mano sobre
la puerta de manera irreverente. Dominic tragó duro, e intentó
cerrar la puerta, pero el chico se lo impidió y simplemente entró.
Muy sonriente, cerrando la puerta y se volvía a él con una
expresión juguetona.
Mientras
inspeccionaba el lugar con creciente interés, tenia ambas manos
apoyadas en los bolsillos traseros del jean, lo cual provocaba que el
pantalón se deslizara un poco hacia abajo, dejando ver mas de su
piel, Irremediablemente su vista bajo hasta el, prestando atención
a aquella piel bronceada que le tenia impactado. Nunca le atrajeron las
personas de su mismo sexo, pero este tipo ejercía una magia que
le estaba sacando de sus cabales. Sintiendo como la sangre viajaba por
su cuerpo de manera violenta.
Pero
su voz lo distrajo volviéndolo a la realidad, aunque esta sonara
musical.
-Creo
que no nos hemos presentados. Mi nombre es Luciano... Gucci - dijo tendiéndole
la mano, dándose cuenta del extraño acento europeo. Lo miro
ceñudo, algo extrañado, sorprendido del atrevimiento y como
lo habia encontrado….-Tu olor fue fácil de seguir y un par
de compañero me dieron la dirección. Espero no haberte asustado,
me invitaron a modelar en esa clase pero voy camino a una sesión
de fotos para una revista - terminó por decir.
-¿Qué
quieres…que…buscas…? –cuando vio que dejo de curiosear
para caminar hacia él, rápida y sensualmente.
-A ti, hueles muy bien…-oliendo su cabello.
-¡Déjame! Tú…tú eres…uno de ellos.
-Soy…un lobo. Si a eso te refieres. Y no se quienes son “ellos”¿Eres
nuevo en la ciudad?
-Yo… ¿Por qué quieres saberlo? –apartándose
un poco de él.
-Curiosidad, recién llegó, viajo mucho. ¿Quieres
detenerte…? Me vas a marear….-resultándole graciosa
la forma en que el chico se movía de un lado a otro.
- ¿Por…por que estas aquí…? Yo no te conozco….yo...
-Por eso me presente, no te voy a lastimar, sol .me llamó la atención
tu olor. Puedo irme sin quieres….-le dijo dándose la vuelta
y empezando a caminar.
-¿Te ofrezco un café?.....-se escuchó de pronto decirle….
–no he comprado víveres aun.
- Grazie... – le respondió en su idioma natal, deteniéndose
y girando hacia el chico y seguirle a la cocina donde Dominic ponía
la cafetera, visiblemente temblando, asustado hasta los huesos.
-
¿Donde tiene una toalla?
- ¿Que?
-Quiero darme un baño, fue un día espantoso, mientras esta
el café.
Dominic
le indicó donde se encontraba él baño y le vio irse,
mientras ponía sus manos sobre la mesa y respiraba agitadamente,
maldiciendo su torpeza. No solo le habia abierto la puerta, sino que le
invitaba café y ahora hasta se tomaría un baño en
su casa. Realmente estaba perdiendo la poca cordura que tenia, pero algo
era más que cierto. Si le quisiera atacar, hacia tiempo que lo
abría hecho. Era mas alto y fuerte que él, difícilmente
le podría ofrecer pelea, menos a un lobo.
Cuando
terminó de oír el ruido de la regadera, puso café
en varias tasas y las ponía en una charola para llevarlas a la
salita y ahí la suerte le abandonó, al ver a Luciano.
Quien
estaba semidesnudo, con apenas una toalla rodeándole la cintura,
el agua escurriéndole por la piel y la mas fantástica sonrisa
que hubiera visto en su corta vida, ante esa imagen. Dejó caer
las tasas y una de ella lo salpicó y empezó a quitarse de
encima el liquido caliente y la camisa y movía sus manos rápidamente,
uniéndose luego otras que le sostenían, una par de bronceadas
y perfectas manos que contrastaban con su piel blanquecina. Todo fue tan
rápido que no logró razonar...
-
¿Estas bien? ¿Te duele? - le preguntó visiblemente
preocupado.
-
N-no... Estoy bien, gracias... – le dijo intentando separarse de
esas manos y de la comprometida situación. Él estaba desnudo
con las manos de otro sobre su pecho mientras aquel escurría agua
en su piel, en una cocinita. No había demasiado espacio, ni para
preguntar. Cuando el calor le inundó el cuerpo y la turbación
se reflejaba en la piel y para hacer más confusa la situación,
Luciano pasó su lengua húmeda por su pecho, donde el café
caliente habia hecho contacto, solo una lengüeteada, luego se separó
un poco.
-
Te haría bien alguna crema para las quemaduras, así te aliviara
el ardor... - Su sonrisa contagiosa. Entonces apoyó su brazo contra
la heladera recargándose en ella mientras miraba a Dominic entre
divertido y seductor - ¿Siempre eres tan torpe o solo cuando yo
estoy cerca?
Su
pregunta lo dejo helado, profirió no contestarla y salió
de la cocina totalmente impotente, generalmente no solía ser tan
torpe, solo le había pasado porque estaba él. Y eso podía
ser varias cosas….
-No
te preocupes, esa quemadura no durará mucho, lo sabes.
-Si…lo sé. ¿Dime que haces aquí? ¿Qué
quieres de mí?
-Ya te lo dije, a ti….me gustas.
-¡¿Qué?! ¿Qué tonterías es esa?
Ni me conoces y a mi no me gustan los hombres.
-Por que nunca habías encontrado uno como yo…-dijo sonriendo
en total despliegue, conocedor de su sensualidad, de su propia belleza
y su arrogancia.
-Eres un insufrible.
-jajajajaja. No…yo no escondo lo que soy, ni lo que me gusta.
-¿No ocultas lo que eres? Disfrazado en esa piel….eres una
bestia, como todos.
-¿Cómo quienes? Lo dices como si conocieras a muchos y eso
lo dudo.
-¿Tu que sabes?
-No te haz transformado en muchas ocasiones, eso se huele. Eres casi vegetariano,
por la gran cantidad de porquerías que hay en tu cocina y a tu
edad ya deberías estar marcado y tampoco lo estas.
-¿marcado…de que hablas?
-jajajajaja, lo ves…ni eso sabes….-le dijo acercándose
a él, quitándole unos mechones de cabello de su cara, oliendo
en su nuca….-nadie te ha hecho suyo, el jefe de tu clan no te ha
marcado. Eres un lobo solitario, un dulce y aromático lobito.
-¡Déjame! –apartándolo….-no me conoces,
nada sabes de mi.
-¡Cuéntamelo entonces, tengo una vida para estar a tu lado!
-Déjate de esas cosas y lárgate, no quiero ir tus historias…ni
tus ocurrencias.
Luciano
se quitó la toalla y terminó de secarse en media sala. Se
vistió rápidamente, arrojándole la toalla húmeda
a los pies de Dominic, mientras se recogía el cabello. Caminó
rápidamente de nuevo hacia el chico para ponerse de frente.
-Estaré
solo unos días en la ciudad, hasta que terminé la sesión
las fotográficas. Luego volaré a Milán, decide donde
quieres ser mió….te encontré y no te dejare ir…
-lo tomó de la nuca y acercó sus labios a los suyos, para
robarle un beso donde su boca lo saboreo, pero no le dieron entrada, por
que Dominic cerraba su boca fuertemente, asustado, molesto y definitivamente
sorprendido.
-¡Déjame…!
Volvió a pedírselo y las manos de Luciano lo soltaron, mientras
ponía en ella una tarjeta.
-Llámame, por si quieres ir a correr en la noche. Te mostraré
otra ciudad, que no haz visto hasta ahora.
Como
el torbellino que era, Luciano salio del departamento, dejando todo patas
arriba, incluyendo las tambaleantes piernas de Dominic.
Y
esa noche los sueños fueron intensos, violentos y despertó
bañado en sudor, boqueando desperado y sin saber porque al encender
la luz de su mesita de noche, buscó su celular y marcó el
número de la tarjetita. Espero unos segundos el repiqueteo y luego
colgó, sintiéndose tonto por ocurrírsele semejante
idea. Volvió a poner la cabeza sobre la almohada y el ruido de
su celular con una llamada le hizo llevárselo al oído.
-¿Quieres
ir a correr lobito…? –escuchó una voz dulce, angelical
detrás de la fría red inalámbrica…
-…..si…
-Voy por ti.
Lo
espero en la entrada del campus, donde la luz de BMW se acercó
en el camino y él se escondió en la oscuridad, mientras
veia bajar la fantástica figura de Luciano, quien apagó
las luces, cerró el auto y se dirigió a la oscuridad donde
el olfato le llevaba hacia Dominic.
-Traes
demasiada ropa lobito, dóblala y déjala ahí…..-le
dijo mientras se levantaba la camiseta y se desabrochaba los pantalones….
– para que la vuelvas usar.
Eso
sonaba lo más arriesgado que habia escuchado en su vida, desnudarse
frente a un extraño, en un camino oscuro pero algo se apoderaba
de su mente, ya no pensaba fría ni lucidamente. Tenia a un lobo
contenido por años, uno que desgarraba su piel desde sus entrañas
y que se habia cansado de retener. Si era un lobo, debía aprender
a serlo y se empezó a sacarse la ropa y quitarse los tenis sin
desabrocharlos.
-Bien,
ahora…relájate…-escuchó la voz casi hipnótica
de Luciano – vas a dejar que sucede lentamente, que tu huesos se
distiendan. No te resistas…deséalo, solo hazlo venir, que
emerja sin miedo, que no te rompa… -le dijo poniendo una mano en
el hombro del chico que ya habia pegado su espalda a la pared y empezó
a sudar copiosamente…-estaré contigo, no perderás
la lucidez, tu controlas ese cuerpo.
A
Dominic le invadió el pavor, dolor que reconoció de golpe,
los huesos crujir y la imagen de su madre desplomándose al suelo,
le hizo gritar. Una furia ciega le invadió y el lobo contenido,
delimitado por la carne, por las costumbres adquiridas, por la disciplina,
emergió doloroso, haciendo que las extremidades se dislocaran rápidamente
y la piel se empezará a poblar de un tupido pelaje y su columna
a separarse con tal dolor que pensó que se desgarraría y
su ultima mirada humana fue hacia los dulces ojos violeta que estaba a
su lado y que al verle caer al suelo sobre sus cuatro patas se arrodilló
junto a él, lamiendo su cara, su piel que se abría, mientras
el mismo empezaba a cambiar, sin mostrar ningún dolor, simplemente
cambio para presentarse ante el lobo negro de ojos verdes que le gruñía,
al otro lobo castaño de ojos violetas que continuaba lamiendo aquí
y allá la piel torturada de la transformación.
Luego
se movió a un lado de él, espero la reacción de lobo
negro quien confundido ante esa apariencia, con dos mentes confundidas,
dentro de él y ambos luchando por la supremacía hasta una
sombra de humanidad, se hizo evidente en esos ojos verdes y volteo a buscar
al poseedor de los ojos violetas, quien ya se empezaba a caminar con movimientos
ágiles, astutos, elegantes. En esa mirada se veia inteligencia
y luego de un aullido empezó a correr en dirección a la
oscuridad. Dominic empezó a moverse lentamente, coordinando ese
nuevo cuerpo, habituándose a la habilidad de caminar en cuatro
patas y hacer su andar primero lento y luego seguro. Divisó unos
metros adelante a Luciano y empezó a seguirle, fascinado de la
forma en que corría un poco y lo esperaba, luego volvía
a correr indicándole que lo siguiera y entonces empezaron el trote.
Dominic
estaba encantado, se sentía libre y volteo a ver al lobo castaño
a su lado quien le marcaba el paso y acercándose pero sin tocarlo,
corriendo adelante, reduciendo la velocidad. En un continuo juego, hasta
que llegaron a un claro, donde había agua de lluvia estancada.
Ahí el lobo castaño empezó a tomar agua, esperando
al lobo negro quien lo imitó, sin quitarle los ojos de encima,
fascinado por la visión de otro como él, en su pelaje resplandeciente,
su cuerpo largo, definido. Sus ojos brillantes, estaba sorprendidos pero
no tanto cuando el otro empezó acercarse. Entonces sin saber exactamente
por que le gruño, enseñándole los colmillos, el otro
lobo retrocedió un poco, para volver sobre otro flanco, una y otra
vez hasta que lobo negro terminó por dejarle ser, mientras no se
acercará más.
Pero
lejos estaba de la idea de Luciano, quien continuo rondando, buscando
obligar al lobo negro a aceptarlo y los gruñidos del otro era más
incitante que ahuyentadores. Además tenia que mostrarle su autoridad
a ese lobito, cosa que le tomo un buen tiempo, el joven daba pelea, negándose
a su dominio hasta que le prendió del cuello, sin jalar ni rasgar
pero con su poderosa mandíbula haciendo presión, mientras
el otro se movía lentamente, intentando soltarse y de pronto sintió
la liberación de su cuello y largas lengüeteadas en ese lugar
y sus orejas.
Y
por unos segundos se dejo ser, ante la humedad de esa lengua sobre la
largo pelaje y la intensidad de sus latidos, que le sofocaba ya no podía
luchar y sintió como era rodado sobre su espalda, dejando descubierto
su estomago, su mas vulnerable zona. Indicándole que aceptaba a
Luciano como el lobo alfa, con lo cual sintió la humedad de la
nariz del lobo sobre su pelaje y una nueva lengüeteada por lo cual
el lobo negro le enseñó lo dientes, pero no hizo mas, tranquilizándose.
Los dos permanecieron acostados por un buen rato y sin saber en que momento,
Dominic empezó a cambiar a su forma humana, respirando lentamente
y al girar la vista el cuerpo tostado de Luciano se encontraba recostado
también transformado, con los brazos detrás de la nuca,
mirando el cielo tachonado de estrellas y una luna que ya habia dejado
de ser llena días atrás pero seguía impresionantes
en el firmamento.
-¿No
es hermosa…?
El
chico giró su vista al cielo para sorprenderse de la belleza del
cielo y alejar su vista turbada del hermoso cuerpo que tenia a un lado
y que le estaba poniendo nervioso mas cuando la mano del otro tocó
primero su hombro, acariciándolo suavemente. Luego rodando el resto
de su cuerpo hacia él para tenerlo a unos centímetros suyo,
oliendo su piel sudada por el ejercicio y la besó. Con besitos
pequeñitos, que empezaron en el hombro y al no ver negativa siguieron
al cuello. Ahí lamió, mordisqueo y saboreo esa piel hasta
que se puso encima de Dominic por completo viendo los ojos verdes que
estaban brillantes.
-Eres
hermoso…- y tomó posesión de su boca, la cual se abrió
gustosa a él y su lengua saboreo ese húmedo recoveco, tocando
la otra lengua, luchando con ella por estar a su lado y volvió
a los labios que disfrutaba como si fuera fruta dulce.
El
gemido de placer fue música para sus oídos y se detuvo a
verle.
-¡
…y eso que no te gustan los hombres…!
-Es que no habia encontrado un pervertido como tu.
-jajajajaja. No, no lo habías encontrado ni te daré oportunidad
para que busque más.
Volvió
a besarlo con desesperación y en un segundo después se aparto
de él.
-Vamos,
el frió te calara los huesos y para ser tu primera vez ha sido
una linda transformación…-le ayudo a levantarse….-¿quieres
corres a dos o cuatro patas? No esta lejos.
-Creo que a cuatro, será más rápido.
-Lástima, seria un espectáculo verte el trasero corriendo
en dos.
Un
gruñido le hizo sonreír para luego acompañarle en
la transformación y empezar a correr juntos hasta donde habia dejado
el auto, donde minutos después un apresurado Dominic se vestía
en silencio, ante la mirada atenta de Luciano.
-Te
llevó a tu departamento.
-No queda lejos, puedo ir solo…-sin levantar la vista.
-Ni creas que me alejaras de tu vida así. Sube.
Continuara....
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