Clasificación:
NC-17 Avisos: Slash, relaciones h/h.
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10 Conflictos de licántropos I.
La noche había sido larga, dolorosa y descarnadamente reveladora. El Danubio ya no tenia el mismo aspecto ensoñador ni enigmático con el cual Krone le describió la primera vez que estuvo en sus riveras. Cierto, habían pasado lustros de eso y su concepción sobre la magia había variado sustancialmente en todo ese tiempo. Nació siendo el tercero del linaje Ventrue de Regnalus Mediash y Astrid Yvjanesko, una vampira fértil Rumana de linaje Tremere. Quien desafiando a su Clan se casó con un Ventrue, lo cual hizo que fuera desterrada y anulada dentro de la línea de sucesión, que era muy cercana al Sire Yvjanesko, tío de su padre. Astrid se rigió por el corazón y el brazo fuerte con el cual Regnalus la protegió, correspondiendo a su amor. Krone recordaba muy poco sobre su madre, quien después de darle a luz, su salud fue menguando rápidamente, pero de quien evocaba su intensa ternura y quien no dejaba de decirle que el carmín de sus ojos eran dos rubíes engarzados, de los cuales siempre le recordarían por su belleza. Pocos, muy pocos vampiros tenían ese inusual color. Ella le dijo que su destino seria grande y que tenia una misión en su vida mas allá de lo imaginado por los Tremere antes. “-Tus alas sostendrán tu vuelo, hijo mió”…-le dijo ella un par de veces mientras le mantenía en su regazo, acariciando su rubios cabellos,entretanto deslizaba sus dedos por su espalda, para arrullarle. En realidad, en ese entonces, no entendió su significado. Ella le transmitió el poder de su magia, pero no tuvo tiempo de darle sus conocimientos. Era un jovencito, cuando se encontró en los funerales de su madre, tomado de la mano de su padre y sus hermanos. Regnalus Mediash había perdido a su segunda esposa. Astrid fue una madre cariñosa que crió con devoción tanto a sus primeros hijos, sin ser de ella; atenciones que no menguaron ni con la llegada del tercer vástago. Los tres hermanos Mediash, aun cuando se llevaban décadas de diferencias, congeniaron bastante, ante la tutela de esa vampiro, quien en honor a su clan era una insuperable hechicera que transmutaba con gran facilidad y era dominadora de una infinidad de hechizos, los cuales realizaba con un leve movimiento de sus manos. Krone no tuvo mucho tiempo para extrañarla, cuando su padre le llenó de actividades a su corta edad y le hizo viajar por todo el continente, para no dejarle tiempo a pensar en ello. Maduró entre los viajes, la disciplina de guerrero a que su padre les sometió a los tres varones de la familia. La vida, les dijo era un campo de batalla, que se libraba de muchas manera, ya fuera empuñando un arma o disponiendo una estratagema contra los oponentes. El Vizconde Mediash tenían experiencia en ambos campos, sus negociaciones habían estado acompañadas en un sin fin de veces por la espada. Era un noble de una Casa antigua, cuya voz tenia presencia en infinidad de Círculos donde los grupos vampíricos estuvieran presentes. Había peleado el derecho de hacerse escuchar y además, incluía en sus contactos a poderosos humanos con quienes tenia tratos especiales. Los Ventrue era nobles, anticuados posiblemente, pero sofisticados y distinguidos, siendo lideres naturales que buscaban mantener el control tanto dentro de sus camarillas, como de aquellas situaciones que pudieran concernirle. Para Regnalus casarse con una noble Tremere, a la cual en principio amaba, significó además un vínculo estrecho con otro Clan, los cuales eran organizados, con un alto concepto de la obediencia y con el cúmulo de conocimiento de magia que no podía ser pasado por alto, ni desaprovecharse. No todos los vampiros nacen con habilidades para la magia. Regnalus no la tenia, ni sus primogénitos, pero si el menor de ellos, quien mostró sus destrezas desde muy joven, pero del cual no pensaba separarse para enviarle a una educación formal, hasta que no estuviera preparado físicamente para ser un guerrero bien entrenado. El temperamento agresivo y ambicioso del tercero de los Mediash no parecía aflorar, aun cuando se entrenaba a conciencia y era llevado al límite. De alguna forma, Krone no parecía estar preocupado por los juegos de poder, o políticos entre los Clanes. Los continuos viajes le habían expuesto a un sin fin de ideológicas y de momento parecía difícil hacerlas congeniar. Además, por ser el menor de los hermanos, no estaba en la línea de sucesión de su padre como jefe del Clan, lo cual del alguna manera, le relajó un poco de la presión de las obligaciones familiares, que recaían en sus hermanos. Era joven y sin más preocupaciones que prepararse en las armas y viajar, lo cual le había formado un porte insolente y arrogante de quien no tiene más compromisos que satisfacer su vanidad. Quizás el detonante de su cambio fue que conociera a Noor Taher, noble vampira de los Ventrue, quien en esas fechas era, junto con su hermana, una de las vampiras casaderas mas solicitadas. Ambas eran hijas de un noble vampiro árabe, con el cual su padre tenía tratos comerciales y que habían viajado desde las costas arábigas, con la finalidad de que ambas hijas conocieran mundo antes de que tomaran esposos. Para Regnalus era también la oportunidad de que sus hijos mayores conocieran a hembras de linaje y que pronto se estuvieran preparando para el matrimonio. La idea de tener nietos, no le era contraproducente, sino más bien ambicionaba tenerlos y verles corriendo por algunas de sus casas. Krone al enterarse, primero se fastidió por el hecho, luego se acercó en particular a Noor. A quien en cuanto vio se fascinó de suave canela de su piel, y quien al verla en un momento de descuido sin el velo obligatorio, le terminó de fascinar. Se aunó a eso la curiosidad natural de que eran contemporáneos, ambos aparentando ser jovencitos no mayores de 17, quienes parecían que vivían existencias desenfadadas y la expresiva personalidad de la Ventrue, hizo creer a Krone que ella podía interesarse en su persona, por encima de sus hermanos mayores. Acostumbrado a ser admirado por su regio porte y que las hembras le encontraran encantador, obvió le resultaba que la hija de Taher quedaría prendada de él. Una vampira tan bella no podría ser otra cosa más que la esposa del mejor de los Mediash, quien claro era él. La insolencia de cientos de años de juventud hasta para los vampiros es un descaro. Se le declaró sin mas, aprovechando un descuido y apareciendo en sus aposentos, lo cual en principio era una falta de tacto, ya que ambas hijas eran vírgenes y se les mantenía en resguardo. Aquella al verle, le exigió que se fuera y no causara un problema entre sus familias, pero al escuchar las adulaciones con las cuales el joven vampiro de ojos carmesí, pretendía lisonjearla, se sintió además ofendida de su descaro, y busco desanimarle. Era solo un jovencito, igual que ella. Y en verdad que Noor en esas fechas ya se encontraba prendada de otro pretendiente que le llevaba una marcada diferencia, siendo un vampiro de experiencia y que formaba ya su propia Casa y linaje. Nada que ver con ese joven arrebatado que ahora tenía en sus aposentos. Ella le gritó que “era una Ventrue, que merecía por lo tal a otro de Cepa Pura y que ni él, ni sus hermanos estaban a la altura de su Clan”. Para Krone, la negativa con la cual la orgullosa noble le trató, le dolió. En realidad no conocía el rechazo, siempre lo había tenido todo y ella le dejó claro que nunca se uniría a un vampiro con sangre Tremere y eso lo ofendió tanto, por que significaba que sus raíces no eran tan nobles como para ser considerada por ella, humillando de paso la noble herencia que su madre le dejara. Que esa engreída le hiciera sentir poca cosa, no se lo pensaba tolerar. El desprecio le puso agresivo, tomándola por los brazos y haciéndole mucho daño, buscando besarla para probarle que tipo de vampiro era al que rechazaba, su ofuscación fue tal que la vampira en un acto desesperado sintiéndose forzada temiendo por su integridad y su vida, de forma involuntaria y como un acto reflejo de autoprotección le reveló algo de su propio ser, tan oculto que tenia prohibido mostrarlo a extraños….sus alas. Noor Taher extendió entre ella y Krone una enormes alas, blancas, cuerudas, cetrinas que se abrían en dos pliegues, terminadas en un pequeño garfio entre las coyunturas centrales. Lo imponente fue su despliegue, dejó sin habla al joven Krone, maravillado ante tan inverosímil espectáculo, más que por la hembra que tenia a su lado, propiamente. Ella se defendió en un acto de protección, mostrando el vigor y la fortaleza de sus apéndices. Pero luego replegó sus alas, guardándolas, ante el estado de shock con el cual el vampiro de ojos carmesí la veía. “-¿Que-que
son? ¿Qué eres?...”-recordó luego que le preguntó,
confundido ante la manifestación. Ella no le dio más respuestas, pidiéndole salir de sus aposentos y exigiéndole silencio. “-Los vampiros no tenemos alas, Krone”…-sus hermanos fueron los primeros en reírse de eso. Su padre hizo una mueca y no dijo mas, ni pareció interesarse en saber de donde había sacado Krone esa idea. Entre Krone y Noor solo existió después de eso, miradas solapadas de silencio y se evitaron por todo el tiempo que ella estuvo en su Casa. Tanto así, que ante sus hermanos hizo un par de comentarios sobre lo sosas que le parecían las Taher, ante la mirada burlona de sus hermanos, quienes pensaba que lo decía por que nunca podría acercárseles mas allá de sentarse al otro lado de la mesa. De hecho, alegó que estaba ocupado, para no tener que despedirse de ella y sólo la vio partir cuando la familia se alejó de los Carpatos, recién caída la noche. Noor, se casaría años después con el noble Alexandrus Nightcastel, como estaba previsto por sus Casas. A Krone le dolió perderla, había sido de alguna forma un primer amor al igual que su primer rechazo. Pero le dejó una intensa necesidad de saber, de conocer sobre los vampiros alados, que eran un total tabú y de quienes poco se sabían. Además quería volverse a extasiar con la presencia de la Vampiro y el prodigio de su ignoto secreto. Fue en esos momentos que informó a su padre que se haría aprendiz Tremere, decisión que no sorprendió mucho a Regnalus. Lo que fuera que impulsará a su hijo a tomar decisiones personales, con el afán de obtener una posición en la vida, le parecía dignas de ser atendidas. -Eres
indicado, para ello. El camino no es fácil, pero tienes muchas
cosas a tu favor. Viena se convirtió desde una centuria atrás en su nueva residencia, volviendo continuamente a los Carpatos, cuando su padre solicitará su presencia. Fue Arnolf Vosenforf, uno de los ancianos del Concilio quien lo tomó como su aprendiz y quien le mostró los conocimientos de la magia que corría por sus venas. Aprendió con pasión ese nuevo arte y en el inter también buscó afanosamente a los “seres alados”. Tuvo que eliminar el flocklore, los mitos y toda la basura que se había escrito sobre ellos y remontarse muy atrás, casi en las necrologías de la primera edad, donde descubrió primitivos escritos ya olvidados que se referían a ciertos vampiros alados, que se encontraban armados con garras de acero y que les era útiles tanto para el vuelo, como la protección y la defensa. Dichos seres fueron piezas claves al transmitir mensajes de importancia y ser guerreros que intimidaban con su sola presencia, además de asolar pueblos enteros sin piedad para consumir la sangre de sus habitantes. Los nombres variaban de una cultura a otra, desde llamarles Thuring hasta Mal’ak, que era traducido literalmente como espíritu, viento o mensajero. El folclore era culpable de citar innumerables características, desde benefactores a espíritus malignos de la noche. Los Heraldos de las Noches Oscuras, le llamaron algunos. Como fuera, los escurridizos vampiros alados, fueran la obsesión del aprendiz Tremere en sus ratos de ocio, que no eran muchos, ya que su maestro le tenía en constante movimiento, haciéndole aprender desde magia hasta los sutiles marañas de la estratagemas de poder. Los Tremere son muy organizados y con un gran concepto de la entrega al servicio del Clan, debían mostrarse agresivos, por que solo respetan a los que luchan y perseveran. Vasenforf, solía decir de continuo sobre los otros Clanes que “creen que somos amistosos, y hay que dejarles pensarlo, hasta que somos iguales a ellos, pero no hay que olvidar que el servicio al Clan Tremere es lo primero y lo principal” Palabras que le resultaba al principio congeniar, ya que también era un Ventrue. “-Si debes utilizar a tus amigos en servicio del Clan, sabrás que no has perdido el tiempo”…-le dijo en una ocasión cuando decidió preguntárselo, aunque la respuesta no le resolvió todas su dudas. En verdad no se explicaba por que Vasenforf había decidido tomarle bajo su tutela, y además, tener ciertas consideraciones tanto a su persona como a su familia. Sin embargo, Krone devolvió esas consideraciones en lealtad y en servicio continuo al Clan, lo cual le valió subir rápidamente en la línea jerárquica y su presencia se hizo frecuente en algunas secciones del Concilio, donde era solicitado y luego asignado para algunas actividades a favor del Clan. Fue invaluable, además la educación que su padre le dispensara, para hacerse combatiente. Arte que dominaba, a la par de sus poderes mágicos, después de acoplarlas y conciliar ambas destrezas. Era fácil congeniar con los Ventrue, con los Gangrel, hasta con los Toreador, Clanes que a su manera mantenían algo de organización entre sus miembros y que protegían tanto su presencia e identidad tanto de humanos, como de magos. Pero explicar la ligera línea entre solo tomar lo necesario y ser unos descuartizadores, era difícil de mediar con los Brujah, que eran rebeldes, fanáticos y que pretendían derrocar el sistema social vampirico, solo por no estar de acuerdo con el. Peor era hacerlo con los Malkavian, que eran sádicos y que tenían poco control sobre su propia entidad y por decirlo de alguna manera, su trastornos mentales, les hacia poco confiables. Ni hablar de los Nosferatu, que podían convertirse en un peligro hasta para los propios vampiros. Mantener a raya a estos Clanes y que sus actividades no pusieran en riesgo a los otros, era en ocasiones un trabajo que nadie quería hacer, pero que tanto los Ventrue, como los Tremere lo consideraban imprescindible, si querían mantenerse en la oscuridad, alejados de los humanos y prosperar tanto como Clanes e individuos. Imponer de alguna manera el orden, había costado en ocasiones guerrillas entre las Casas de los Vampiros y la Camarilla (1) en general, quienes se apoyaban entre ellos formando alianzas, ya fuera con negociación, o matrimonios. En más de una ocasión, la sangre había corrido, ya fuera para arreglar diferencias, o por imponer opiniones. Matar a otro vampiro no fue fácil la primera vez, hasta cuando la propia vida y los ideales están en juego, comprendió del significado cabal la sangre que no era la suya bañando sus manos. Así que cuando le fue informado que tendría que estar en la reunión de Concilio y le fue asignado la misión de enviar una misiva, de primera le pareció una trivialidad, pero cuando supo el destinatario, quedo muy sorprendido. Había aprendices con mayores habilidades, que podrían contactarse con la Noble Ágatha, sin embargo el Concilio, solicitó que fuese él. Conocer los Carpatos, debió ser un motivo al principio, pero saber los motivos reales después fue algo perturbador para Krone. Ni que decir que la presencia de la Noble Hermana no lo dejo consternado, ante su poderosa presencia. Vasenforf le pidió que se quedara después haber entregado la respuesta de la Noble Ágatha. Aunque ignoraba exactamente como lo había entregado, suponía que su maestro había logrado descifrar el enigma y que lo había extraído de su persona de alguna forma. Cuando vio salir a los integrantes del Concilio, quienes le miraban de forma peculiar, fue su maestro quien le solicitó entrar de nuevo, “-Ven Krone, es tiempo de que te sea revelado la verdadera naturaleza de tu ser.” Cuando escuchó eso, vio que la luz entraba por el gran rosetón de la capilla Roseen, y escuchó el ruido de las puertas del Concilio de los Siete Clanes Tremere y una gran congoja lo invadió. La sorpresa continuó cuando su padre Regnalus se encontraba dentro. -¡Padre.
No esperaba verte!…-le dijo, mientras miraba con sorpresa a su maestro
y luego al jefe de su Casa. Los brazos de mayor se abrieron para abrazar al hijo que veía de vez en vez y que en cada ocasión, admiraba en lo que se había convertido, un guerrero y un hechicero habilidoso. -Has
hecho un largo viaje, Padre, solo para ver que me porto bien…-le
comentó en son de broma. Los ojos de Krone adquirieron un tornasolado intenso y miraba a uno y otro de los hombres que estaban en frente suyo. -¿De
qué hablan?....-su voz matizaba sus dudas y sus miedos. Pero Vasenforf no se inmutó, sino que empezó a recitar una letanía, ahora en voz alta, con la cual Krone sintió primero un estupor. -Emerge,
Ma’lak. Eres uno de los “Primeros”. Manifiéstate….-Vasenfor
pegó el medallón que siempre colgaba de su pecho sobre la
frente de Krone que se encontraba de rodillas envuelto en un desgarrador
dolor que le hacia golpear el piso con sus puños, sintiendo que
la espalda le crujía y pretendía abrírsele en dos. Vasenfor continuó su letanía, sosteniendo la cabeza del joven vampiro, quien terminó por dejarse llevar por la voz perturbadora y el rojo de sus ojos centellaron, al tiempo que extendió sus brazos buscando liberar el dolor que le causaba lo que emergía que de su espalda emergieran lenta y desgarradoramente dos apéndices lustrosamente negros, de apariencia cueruda, que se abrieron como lienzos en tres cuerpos y que se remataban con garras sobre el vértice de las membranas. El primer aleteó le hace bramar de dolor y dejó caer su cabeza, con el resto de su cuerpo sobre sí mismo para refugiarse. -Eres un Mensajero, un Ma’lak, un bendecido con sangre de los Primeros….-le levanta la cara Vasenforf….-tu búsqueda ha terminado, Antiguo y Legitimo Ma’lak. El tener un nuevo nombre no aminoró el dolor y fue su padre quien ahora le fue permitido acercarse y reconfortarle. -¡¿Qué
soy, padre?!....-le gimió en su regazo, sintiendo el movimiento
de sus apéndices aun sin control. La confesión de su identidad, de su estirpe fue aclarada con la dolorosa manifestación de que su búsqueda estaba ligada a su propia naturaleza. Él tenía alas y era de aquellos de quien tanto había buscado y que se escabullían entre las hojas viejas de los pergaminos y las palabras sin sentidos de las leyendas antiguas. Era un Antiguo, un Legitimo y era ante todo un Ma’lak. Saberlo de pronto, le derrumbó y se dejó caer en los brazos de su padre, los que fueron, antes que sus alas quienes lo sostuvieran en su caída. Cuando abrió los ojos, un día completo había sucedido y la nueva noche entraba por el rosetón de la capilla Roseen. Se levantó de súbito, meneando con sus brazos, buscando aquello que recordaba había emergido de su espalda. -Se
han replegado, hijo. No te angusties….-la voz de su padre se encontraba
tranquila. Krone se enfrentó entonces a su maestro. -¿Usted
lo sabia, no es cierto?..-le tomó por la solapa del saco, buscando
contenerse y recordar a quien le ponía las manos encimas. Aceptó a regañadientes y entre sorbos, le fue conferida parte de aquello que Vasenforf sabia sobre los Antiguos, que era un poco más sobre lo que él ya bahía rebuscado entre los viejos escritos. -Se
dice, que los Emergidos y algunos Nobles vampiros han tenido entre a su
servicio a “Mensajeros”, peculiares, quienes les han sido
útiles para transmitir sus órdenes. Los ojos carmesí brillaron ante aquella prerrogativa y el solo recordatorio de su grado le dejó sin habla. -Tienes
un destino, Krone, del cual debes responsabilizarte…-le dijo su
padre ante su mutismo. La mirada carmesí adquirió un aspecto desolado, ante quien las verdades de sus herencias de pronto le eran mostradas súbitamente y sin contemplaciones. -¿Soy
entonces un comodín, que ventajosamente puede ser puesto en la
fila de combate?...-se enfrentó Krone a su padre. El rubio vampiro escabulló su mirada a la noche, sintiéndose de pronto abrumado por las circunstancias. Sintiendo de pronto una congoja extra, por que “alguien” le reclamaba en la noche. “Marcel”…-musitó entre dientes, cuando empezó a buscar su gabardina para salir. -¡Krone,
¿A dónde vas? ¡….-escuchó que su maestro
le gritaba. Toda su existencia parecía pasar lentamente, por la calmada superficie del Danubio. -Muéstrame Madre, tu herencia….-gritó a los cielos y se concentró entonces en aquellas alas que se encontraban abatidas, y que emergieron lentas, pero dolorosamente cuando abrió sus brazos. Observó su reflejo en el agua y tuvo que superar sus propios miedos ante el desconocimiento real de lo que era. Las batió un par de veces y encontró que el dolor era una parte que no desaparecía del todo, pero que tenia que aprender hacerlo. Cansado de autodescubrirse y no definirse del todo, uso el resto de su energía para trasladarse a otro lugar donde pudieran cobijarle sin dilaciones. Él no sabía en realidad porqué, pero presentía que Marcel lo había necesitado todo el día. Lo cual era del todo cierto. La noche fue larga también para los integrantes de la Casa Gucci, quien habían sido atacados en un intento deliberado por secuestrar a Dominic Duval. Después del griterío y de poner en protección a las hembras y cachorros que se encontraba en la recepción, los machos de la manada se reunieron con Marcel, quien era el jefe de la Casa y quien los puso en antecedes sobre la identidad del cachorro Duval, quien para sorpresa de varios, resultaba ser hijo de Duvon. -¿Cuándo
pensabas decirlo, Marcel?...-le gritó uno de ellos. La noche también fue larga para Luciano, quien tuvo que sedar a Dominic, después de que intentara llevarlo a su cuarto y se resistiera. El lobezno no podía soportar el olor que aun manaba de la recámara, donde le había intentado secuestrar. Ni desmontar la cama, ni abrir los closet fue suficiente para tranquilizarle. Luciano optó por llevarle a otra de las pequeñas habitaciones, cercana a la de Jacob. Ahí le dio un baño, le abrigó y en una bebida caliente le suministró un somnífero, gracias a uno de los primos presentes. La dosis fue suficiente para que descansará el resto de la noche, aunque Luciano no lo dejó hasta que estuvo dormido profundamente, aunque tenia sobresaltos y respingos intermitentes. Dejó a un par de guardias haciendo escolta frente a su habitación y dentro también dejó a otros dos y al doctor con la orden de no dejar solo a Dominic en ningún momento, tenía que hablar con Marcel y tenía hacerlo a la brevedad. Pero lo encontró en medio de los reclamos de los otros señores de sus casas y como el asunto que le urgía demandaba la total atención de Marcel decidió ir a esperarlo en su despacho, en donde la furia y la desazón se iban acrecentando sacándolo cada vez más de sus casillas. -¿Quieres calmarte?....- le pidió Jacob, al verlo en ese estado, no lo había dejado solo desde que encontró a Dominic, temiendo por esos arranques impulsivos de determinación ciega que le indican que es mejor tenerlo vigilado. -Ve a pedirle a tu abuela que se calme...- le gruñó el joven, con los ojos completamente amarillos. Seguía
caminando como lobo acorralado por la oficina cuando Marcel entró
escuchándolo rumiar. Marcel conociendo lo impulsivo que puede ser en ocasiones Luciano, y ahora que su punto más vulnerable fue atacado, se preocupa por que esa falla de su carácter terminé cegándolo, volviéndolo descuidado y vulnerable al buscar venganza contra Nathan Duvon, de quien no puede negar que la alimaña esta bien entrenado y muy bien respaldado. Su sobrino pareció captarle el pensamiento, porque detuvo su iracundo ir y venir y se le detuvo al frente. -¿Y bien?...-le reclama…-¿qué explicación vas a darme? ¿Con qué vas a excusarlo ahora que sus acciones han quedado muy claras? Marcel se confunde con aquel reproche, dejando de lado el que Luciano le levantara la voz, le contesta con paciencia. -¿Qué es lo que me reclamas, exactamente?...- indaga… -no pretenderás hacerme responsable por el ataque de Duvon. Pero de la cabeza de Marcel le llegó la imagen de Krone, venida desde la de Luca, como si el colérico cachorro se lo hubiera estampado como un puñetazo. -Un día ese murciélago taimado esta aquí, invadiendo la cabeza de Dominic y al siguiente se aparece un Tremere ayudando al inmundo de Duvon ¡Qué casualidad que tu vampiro se fue de viaje justo a tiempo! Aquello dilucionó el embrollo y la furia de Luciano en parte. Marcel se allegó hasta la licorera y se sirvió un vaso grande de Whiskey, necesitaba algo fuerte para enfrentar la acusación. -Krone
no tuvo nada que ver con el ataque. -Te
pido que bajes la voz y no me faltes al respeto…-le demandó
Marcel, recuperando su aire de Alfa y tomó la varita del suelo,
y la colocó sobre su escritorio…-puedo asegurarte que Krone
no esta detrás de nada de esto, y de haberlo sabido, no se hubiera
marchado a Viena. Aquello le dolió a Marcel en parte, pero nunca le exigió nada a Krone, como el Vampiro tampoco le exigió nada a él. -Krone esta atado a sus responsabilidades, si lo hubiera requerido, se hubiera quedado- suspiró…-pero lo que tenía que hacer era mucho más importante que estar entre nosotros...- algo que le hizo recordar la herida que le había curado al Vampiro y volvió a mirar hacia la varita con punta de plata pensado si tendrían relación la una con la otra...- Por lo tanto no juzgaré a Krone hasta escuchar de sus labios su defensa. -Pues
no dudo que estén relacionados, no se puede confiar en los Vampiros…-seguía
combatiendo Luciano…-revisé todas las defensas de la villa…-
y miró a Jacob que asintió, apoyándolo…-no
había forma alguna que pudieran entrar, al menos no de la forma
lupina, solo con magia bloqueó todos nuestros sistemas, solo alguien
que conocía esta casa pudo ubicar la habitación de Dominic
y colar allí al bastardo de Duvon...- y se volvió a enfrentar
a Marcel, con los cabellos de la nuca completamente levantados, sus ojos
ahora completamente amarillos y retando del todo su autoridad de Alfa….-curiosamente
tu Vampiro cubre todos esos detalles. -Me quedaré con ella, mientras tanto…-le dijo el Guardián, dándose la vuelta y sacando a Luciano del despacho para que tomará aire. Tanto Jacob como el menor de los Gucci hicieron guardia el resto de la noche en el pasillo, vigilando la seguridad de la Villa que se había visto comprometida y violentada, dándose vueltas constantes por la recámara donde dormía el joven y quien parecía que los somníferos habían ayudado a dormir. Cuando el día llegó sin percances, rápidamente las hembras y los lobeznos de la manada Gucci fueron rápidamente desalojados, seguidos por los varones y sus guardaespaldas, quienes dejaron en menos de una hora la Villa, para trasladarse a sus residencias. Marcel vio partir a los integrantes de su familia, con gran desasosiego. No era la intención de esa reunión terminar con tal premura de actividades ni con el sabor a hiel en la garganta propiciado por la inseguridad, la impotencia y la frustración de quien tiene la experiencia de ser agredido en su propia casa, que consideraba su refugio y protección. Jacob se encontraba igualmente molestó, ya que de nada había servido la seguridad con la cual se había planeado el evento. Todo por que los lobos había usado magia, con la cual no podía ser detectados ni por los sensores y eso significaba que podían abrir un hueco en cualquier lugar para volver a entrar. Con la segunda taza de café oscuro de la mañana, el guardia miraba la cara de pocos amigos que tenían ambos miembros Gucci, quienes habían dormido poco o nada. -¿Por
qué no duermen?...-les dijo casi a medio día, cuando ya
se habían levantado todos los restos de lo que debió ser
una fiesta de celebración y la servidumbre se encargaba de los
pormenores. Marcel se volvió hacia su sobrino para encararle. -¿Vas
a seguir con eso? Una voz temblorosa vino desde la puerta, Marcel, Luciano y Jacob, se voltearon al mismo tiempo para ver a un tambaleante Dominic sosteniéndose contra el marco. -Amore
mío...- arrancó Luciano hacia él, olvidándose
por completo de su pelea con Marcel….-no deberías estar aquí….-e
intentó que girará para devolverlo a su habitación.
Pero el lobito se le apartó, caminando con torpeza hacia Marcel. Marcel dejó el vaso en la repisa y caminó hacia el joven, sosteniéndolo y lo llevó hasta una de sus sillas a su lado. -¿Cómo
puedes decir eso?...- preguntó. Aquella manera tan casual de exponer algo como aquello, preocupó todavía más a Luca. -Vamos
a llevarte a tu cuarto- le dice con más determinación…-estás
confundido y comienzas a delirar. Dominc cierra sus ojos, buscando en su interior las imágenes que confusas no lograba descifrar del todo en un principio, pero ahora, los cotejaba con lo ocurrido y todo se le esclarecía. Los murmullos, el sentirse vigilado, la presencia que sentía intermitente a su alrededor, se trataba de aquel extraño ser nocturno, que le rastreaba y no dejaba pasar la oportunidad de sondearlo, bloqueándose solapadamente para no dejarle captar claramente su presencia y descubriéndose más maligna, más oscura, más... “inquietante” que la de simple curiosidad e interés que le había dispensado Mediash, anteriormente. Quien a pesar de haberlo perturbado tanto con aquella primera intromisión, solo fue el susto que salió de parte del lobezno por aquel prodigio tan repentino de conocer a ese ser de la noche, lo que a su vez pudo profundizarse en aquella insondable y educada mente, sin contar con el par de alas que terminaron de asustarle, que indudablemente provino del muy profundo inconsciente del vampiro Tremere. -Te lo juro por mi vida, Luciano, no fue ese vampiro….- aseveró, tomando la mano de Marcel y le sonrió al lobo Alfa….-Mediash no estuvo detrás del ataque, está en Viena aún, afrontando algo que ni él se esperaba...-los ojos de Dominic se pusieron repentinamente muy rojos, y se vieron de pronto como los de que Mediash…- esta en una habitación oscura, rodeado de muchos como él, mas antiguos y sabios que él, pero igualmente asustados por lo que Mediash pueda terminar en convertirse...- cerró los ojos y de su pecho salió un sonido profundo y una voz que no era la suya….-“Dame Mal’ak, tu mensaje” El cuerpo de Dominic sufrió un estremecimiento que hizo que la silla golpeara contra el suelo. Su rostro sufrió un rictus de dolor y luego se relajó, en sus labios se formuló una sonrisa y de su garganta surgió la voz de una mujer que susurró -. “Heraldo”. Marcel, Luciano y Jacob retrocedieron, asustados con lo que presenciaron, incluso la habitación se había oscurecido, como si una sombra hubiera pasado ante sus ojos. Cuando Dominic volvió a pestañar y sus ojos eran verdes de nuevo, se desperezó, como si hubiese estado dormido, y sin ningún rastro de los sedantes. -¿Qué
pasó….-les preguntó, con inocencia. Los tres lobos mayores se miraban sorprendidos. Parecía obvio que algunos somníferos causaban efectos secundarios bastantes raros en algunos lobos. -¿Estás
seguro?...-preguntó Luciano, levantándole la cara para que
lo viese. Luciano miró a Marcel, quien dejaba la cocina sin decir nada. Disculparse parecía lo obvio, pero aún no estaba del todo seguro que Krone estuviera del todo libre de culpa. Las coincidencias no existían era su creencia y resultaba obvio que de alguna manera la participación del vampiro de ojos carmesí estaba comprometida. -Mientras no probemos la participación de Mediash, cualquier cosa que digas será en vano, Luca….dijo Jacob pragmático y a quien el espectáculo había dejado con una extraña sensación de la cual era mejor buscarle explicación en otra parte, levantándose de la mesa. -No
voy a esperar a otro ataque para tener pruebas…-le refutó
el otro hablando rápidamente en italiano. -¡Esta
bien, esta bien! No iremos a ningún lado. No van a sacarnos de
aquí. Lo enfrentaremos, te lo prometo. Una vez que dio instrucciones al resto del personal de vigilancia de la villa y logró dormir un poco, dedicó sus esfuerzos a ubicar donde podría estar escondido Duvon. No tenia muchas pistas, básicamente lo habían perdido en Nueva York, hacia meses y los miembros de su clan están muy desperdigados, pero de igual forma tenían que hacer uso de aduanas para trasladar los embarques de pieles con los cuales traficaban. Y aunque pudieran estar sobornando a empleados, alguna pista debía dejar de sus maniobras. Mientras dejaba el programa del ordenador en la búsqueda de Duvon por alguno de los aeropuertos mas cercanos, fue a la sala de entrenamiento que se encontraba en un piso mas abajo y se encontró con el menor de los Gucci y Dominic, a quien tenia en el suelo, mientras pretendía mostrarle algunas técnicas de defensa, pero un poco en juego y algo en forma. -Déjale
de hacer cosquillas y ponte serio, Luca…-le reprendió Jacob. Dominic se levantó y se puso enfrente de Jacob, con quien nunca había tenido un entrenamiento de lucha, sino más bien habían sido de armas e ignoraba que tipo de entrenamiento tenía. Pero en cuestión de minutos, le mostró que no por nada era el Guardián de la Casa Gucci. Le hizo caer en el suelo, rodar, levantarse un sin fin de veces y no le dio mucho tiempo para recuperarse, sino que exigía que se concentrara en el siguiente movimiento que le mostraba entre judo y defensa personal. Jacob se concentraba en que aprendiera movimientos para evadir, romper agarres y lograr ponerse fuera del alcance de un posible contrincante. Cuando volvió a ponerle por décima vez en el suelo, en un giro rápido, Dominic pensó que pretendía molerlo a palos y cuando vio la mano extendida de Jacob, por instinto uso las piernas para evitarle. El Guardián sonrió. -Ya
estás aprendiendo. Posiblemente Jacob no entendiera el significado de aquello totalmente, pero no por ello significaba que no se preocupaba por la seguridad de los Gucci a quien consideraba su familia. Marcel, aunque estaba entre una cosa y la otra, no perdía detalle de donde estaban sus lobeznos. Y aprobó en silencio que tanto Dominc como Luciano no se hubieran ido de la Villa con la provocación perpetuada por Duvon. Él mismo no era de la idea de tener que huir de los enemigos, menos que estos te saquen de tu propia hogar y te hagan temer estar entre una manada. No había dejado tampoco de pensar en esa extraña escena en la cocina a muy temprana hora, donde Dominc había revelado bajo efecto, quizás de los somníferos, que Krone estaba en algún lugar oscuro y bajo la vigilancia de sus Arcanos. Sí aquello era cierto, le daba un motivo mas de preocupación y ansiedad por tener noticias suyas. Les dejó para irse a dormir, una vez que le informaron que el nuevo cambio de guardias se había incorporado y que no había novedades en la villa. Eso aunque era una endeble novedad, era mejor que escuchar que la seguridad de la villa estaba comprometida de nuevo. Se fue a su habitación y luego de darse un baño, se puso un pantaloncillo de algodón y se arrojó sobre la cama, mirando por el gran ventanal como la oscuridad parecía devorarlo todo. Se sentía demasiado cansado para sopesar cualquier cosa y solo revisó que su arma estaba debajo de la almohada y al poner su cabeza en ella, a los segundos el cansancio lo invadió. El sueño del humano y del lobo estuvo plegado de imágenes inquietantes y escenas incoherentes sucedían una detrás de otra. Una en particular le inquietaba sobre manera y era la identidad de ese hechicero que le destiló su rabia cuando vio su mano atravesada por la ráfaga de plata. Un desvarió que de continuo iba desfilando una y otra vez, entremezclando con imágenes de Krone quien sufría en algún lugar. Marcel buscaba salir de esa pesadilla, tan enfrascado estaba en ella que no percibió la llegada del vampiro de ojos carmesí, quien al ser invitado de su Casa y en particular de su recámara, se apareció en ella, pasada la medianoche. La casi total oscuridad que invadía el lugar, no fue impedimento para el vampiro de ojos carmesí, quien arrojó lentamente su gabardina en el primer mueble que encontró, mientras miraba la escena. El esbelto y tostado cuerpo del toscano se le revelaba, medio enredado entre una delgada sábana, mientras su pecho se encontraba desnudo. Los ligeros lamentos le indicaron además, que se encontraba en un sueño de donde súbitamente salio, levantándose un poco para cambiar de posición, y buscar un poco de agua. Fue en ese momento que Marcel percibió su presencia y le miró en una esquina de la cama, viéndole desde uno de los pilares del dosel. En un acto reflejo tomó su arma y la amartilló, al tiempo que también protegía su mente. -Krone….-le
dijo. Marcel había pensado anteriormente en todas las cosas que le reclamaría a Krone una vez que le tuviese enfrente. Las preguntas con las cuales pretendía saber, sí realmente el ser con quien se identificaba le correspondía. Una vez le había confiado su cuerpo y su vida, pero tenia que estar seguro que era el indicado. No solo era su vida la que estaba en sus manos, sino la de sus cachorros. Iba a reclamarle, hasta que le confesara si en verdad tenía algo que ver con la conjura que se había perpetrado contra su Dominic, la villa y hasta su familia. Pero la cara que tenía Krone, reflejaba una angustia más allá. Se veía consternado y abrumado, como si una losa le hubiera sido impuesta y sobre sus espaldas debiera ser llevada sin tener opciones. Esa imagen le hizo bajar su arma. -¿Qué
te sucede, burgués? Los brazos del lobo se abrieron, sin decir nada, solo esperando que aquel ser de la noche se cobijara en ellos. Krone se jaloneo la ropa, en un intentó desperado de que no mediara nada entre su piel y aquella tostada que tanto le seducía. Sus manos rápidamente, libraron a Marcel de las telas innecesarias y le acorraló entre las mantas y los almohadones. -No
me has respondido….-pegó sus labios a la boca del toscano,
quien no podía dejar de mirar el espectáculo y se encontraba
embelesado. Marcel dejó el arma en la mesa que estaba a un lado de su cama sin dejar de sostener esa inquietante mirada. -Supe
que te amaba desde que deje los Carpatos, cuando te negaste a besarme,
por ser un cachorro. Solo he querido ser lo suficientemente maduro para
que me tratases y sabía que una vez que hubieras probado su cuerpo
y mi sangre, volverías por más. La casi suplica fue respondida con besos húmedos sobre su cuerpo, que buscaba marcarle, devorarle e irle mostrando que cada pedacito de su piel, era un santuario al cual debía rendir casi culto. Krone sentía las lengüeteadas, seguidas de pequeños mordiscos, que excitaba su pasión, pero en esta ocasión se dejó amar simplemente. Abandonando su cuerpo en total disposición de su amado, incitándole a bajar por su pecho y entretenerse en su abdomen, mientras sentía además como las férreas manos de Marcel acariciaban sin tregua, delineando, marcando y descubriendo nuevos pliegues sobre los cuales ir deslizando sus yemas. Giró lentamente, haciendo que el mismo tratamiento le fuera concedido a su espalda y gimió cuando sintió los incisivos de Marcel delinear su baja espalda, acurrucando besos, mientras restregaba su hombría entre sus posaderas. Levantó las caderas y la humedad de la boca de Marcel le sedujo al punto de sus gemidos se elevaron varias escalas y en esta ocasión no medio magia alguna para mitigar el sonido. Cuando Krone se encontraba a punto de derramarse en esa generosa boca, ésta le fue retirada, intentó reclamar, pero se encontró con el espectáculo de tener a Marcel esperándole, ansioso, mostrándole su espalda y acomodándose para que lo tomase. El vampiro le sostuvo por la cadera, mientras lubricaba delicadamente la entrada con su pre semen. Se deslizó sin prisas, envolviendo piel dentro de piel y vocalizando en tonos que se antojaban excitantes para ambos y que les indicaba el ritmo para prodigarse. Krone bebió un trago de la sangre que manó de la clavícula de Marcel y que segundos después cicatrizaba con su lengua, luego que lamía sus labios y ahogaba sus gemidos orgásmicos en ellos. El vampiro y el lobo rodaron exhaustos uno encima del otro y en un acto de total relajación, Marcel se transformó en un enorme y magnifico ejemplar lobuno de aperlado pelambre, mostrando su otra naturaleza. Fueron los dedos de Krone, enredándose entre su pelambre, que hizo que el hombre volviera a tomar control de ese cuerpo y le sonriera. -Lo
siento. Fue en ese súbito momento, en que Marcel bajo la defensa y su mente dio acceso a Krone, quien percibió parte de la preocupación que tenia el toscano por sus lobeznos y el sentirse indefenso ante otro posible ataque. -¡¡¿Cuándo
sucedió?!!....-le preguntó Krone tomándole por los
hombros y haciendo que la mirada gris fuera sostenida. No fue necesario que Marcel le contara mucho, la imagen del “Convertido” VanHaussen, se delineó lentamente y sí ya anteriormente le tenia en la mira por ser quien se había atrevido atacarle, convirtiéndose en un traidor para el clan Tremere, que ahora se hubiese atrevido a participar en el allanamiento de la Villa, era la gota que derramaba su poca paciencia. El asombro con el cual Krone recibió la noticia, no le sorprendió a Marcel, de hecho le regocijó notarlo y confirmar que sus sentimientos eran reales y que igualmente se sentía allanado por esa insolente actitud de Duvon y sus compinches. -¡Nada
tengo que ver con lo sucedido!…-le recalcó Krone, mirándole
fijamente, abriendo su mente para que Marcel acceder si lo consideraba
necesario. Krone sonrió, al oír el orgullo con el cual Marcel se refería a sus cachorros, a los cuales consideraba casi suyos, incluyendo seguramente ahora a Dominic entre ellos. -Hablaré
con tus cachorros. No quiero malentendidos, entre ellos. Yo mismo me encargaré
de ese renegado Tremere. Esa era una verdad. Cuando los gemidos entre ambos se hicieron continuos, traspasaron la puerta y los finos oídos de Jacob y Luciano fueron los primeros en enterarse. Ambos se encontraron en el pasillo y solo unos segundos les faltó para coincidir que aquello era mas bien un intercambio de pasión, que una agresión. Jacob descargó su puño en la pared y Luca vociferó, sin creerse aquello que escuchaba. -¡Simplemente
lo oigo y no lo creo! Volvieron de nueva cuenta a sus recámaras, donde se atrincheraron. Aunque ninguno de los dos logró dormir ante aquello que consideraban una locura de sumo grado por parte de Marcel. El día llegó sin concesiones y aunque los gruesos cortinajes de la habitación del jefe del clan Gucci, impidieran la entrada del sol, Krone se adormiló entre sus brazos y minutos mas tarde le dejó dormir completamente. Marcel solo bajó a la cocina, cuando ya no encontró ningún pretexto para continuar en la recámara, negándose en cierta forma a tener otro enfrentamiento con los cachorros. Pero tampoco era dado a evitarlos. No los encontró en la cocina, por lo cual pudo desayunar sin gritos, pero les ubicó en el salón de tiro, donde Jacob entrenaba a Dominc y quien se encontraba muy concentrado en su blanco. Luciano se levantó de un brinco al verle llegar y tanto el Guardián como Dominic, escucharon las acaloradas palabras con las cuales el menor de los Gucci se enfrentaba a su tío. -¡¿En
que estas pensando, Marcel?! ¿Haz olvidado que fuimos atacados…que
su clan ayudó a Duvon? Marcel cerró el puño, pero miró la cara de preocupación con que Dominic respondió a ese acto y tuvo que respirar hondamente para no descargarlo en la cara de su sobrino. -Dijiste
que cuando “alguien llegara a mi vida, le retuviera a mi lado y
que luchara por ello”…-musitó Marcel, buscando controlarse. La paciencia de Marcel se hizo trisas y tomó por el cuello de la camisa al joven lobo que le sorprendió por la rapidez de aquel súbito movimiento. -¡Te
lo diré una vez mas jovencito, por si te ha quedado alguna duda,
modera tu tono de voz conmigo! Y lo que yo crea o dejé de creerle
a Krone, es solo mi problema. -¡Deja
de pensar solo con las gónadas, Luciano! El joven Gucci se acercó a Dominic, rozándole el hombro, pero éste le dio un manotazo. -¿Cómo
te has atrevido a tratarle así?..-le dijo el lobito, quien lo miraba
y sus verdes ojos brillaban con enfado….-Te he dicho ya, que Mediash
no fue quien estaba ayer en la Villa. ¿Tampoco me crees a mí? El
modelo salió corriendo en busca de Dominic, quien por instinto
lo hacia rumbo a la habitación y casi logra cerrar la puerta antes
de que Luca logrará trabarla e impedirlo. Luciano se hubiera reído de aquello, pero por la cara seria y molesta que Dominic revelaba sus sentimientos no dejaba lugar a ninguna duda. Pretendió alcanzarle y tomarlo entre sus brazos, pero una fuerza superior se lo impidió empujándole hacia la puerta que se abriera de súbito, al tiempo que la voz del lobito fue concisa. -¡Sal de aquí!…-le gritó y Luca se vio arrojado por el aire, sin que nada mediará entre él y la pared. Sí no fuera por la cara, ahora de Jacob, de sorpresa de verle en el suelo y luego el azote contra la puerta, hubiera jurado que aquello era producto de su imaginación. -¡Te
dije que no lo fastidiaras!...-le interpeló el Guardián
quien solo de dio la mano para levantarle. Aquello no tranquilizó a Luciano quien se levantó a continuar golpeando la puerta y detrás de ella solo se escuchaba la negativa de Dominc de abrirle. -Dominic,
déjame entrar... La demanda y la negativa continuaron por varios minutos y tanto el Guardián como el joven Gucci, se tuvieron que conformar con ir de vez en vez a la puerta y cerciorarse que el joven seguía ahí, pero sin que la puerta se abriera para ellos, ni por la comida que dejó en la puerta, ya que se negaba abrir. En esta ocasión fue Luciano quien buscó a Marcel, quien se encontraba llegado a la casa, después de pasar el resto del día entre una ocupación y otra en las inmediaciones de la Villa. -¡Habla
con él, no ha querido comer, no puede seguir así!...-le
gritó con desconsuelo Luciano. Marcel rodó los ojos y fue escaleras arriba, seguido por su sobrino y pasos detrás de Jacob, quien encontraba aquello más que descabellado. De buena cuenta, hubiera mandado tirar la puerta sin esperar mas berrinches. -Dom,
abre la puerta, amore…-golpeteó la puerta una vez mas Luciano. Unos segundos después la puerta se abrió lentamente y Marcel impidió que Luciano entrará, mientras tomaba la bandeja que seguramente eran los alimentos de Dominc y paso al interior, cerrando la puerta en las narices de su sobrino. -¿Cuánto tiempo piensas seguir así?...-le cuestionó Marcel al dejar las viandas y ver al cachorro agazapado entre las cobijas. -Yo
no sabia que su vampiro anduvo con Luca. Marcel abrió la puerta y Luciano le miraba sorprendido, agradeció con un movimiento de su cabeza y entró a la habitación donde se agazapó con Dominic una vez que éste le ofreció los brazos. -Se te dan las negociaciones difíciles….-le sonrió Jacob quien no había perdido detalle, pero que puso luego cara de circunstancia, cuando vio por el pasillo emerger a la otra personalidad de la noche. El vampiro de rubios cabellos, los recogía con una pequeña cinta tomada de su camisa, mientras sonreía al lobo de ojos grises que había iluminado su cara con solo verle. Krone no tuvo duda, era por ese motivo que le amaba, por que el toscano tenía el dominio de su vida y tenía la madurez suficiente para compartir con sus cachorros su experiencia. La noche después de todo se había hecho mas placentera en esa Villa que podía llamar su refugio.
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