Clasificación: NC-17
Pareja(s): Dominic y Luciano
Disclaimer: Disclaimer: Algunas situaciones y personajes de esa historia se intercalan en el mundo de HP de J.K.Rowling y Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. Los integrantes de la familia Nightcastel, son propiedad de Axon Corvus, que escribe sobre ellos en “La Casta Nocturna, quien amablemente me los ha conferido en un acto de confianza, buena voluntar y gran afecto a esta Hiladora de historia. El resto de los personajes son de mi propiedad.

Avisos: Slash, relaciones h/h.

11 Conflictos de licántropos II.

 

La Toscana tenía ese inconfundible olor a tierra oscura, viñedos y aceites que tanto embriagaba a Krone Mediash. Cuando abrió los ojos momentos después que el sol se ocultaba en el horizonte, buscó impaciente el cuerpo tostado de Marcel y gruñó cuando no lo halló a su lado, pero percibió su presencia en la casa y se dio por satisfecho, levantándose.

Encontró su ropa delicadamente doblada y se vistió sin demoras para ir en la búsqueda del lobo de ojos grises. Lo ubicó en el pasillo, a un lado de Jacob Simonne, otro lobo que además de ser el Guardián de la Villa era considerado uno de los protegidos de la familia. El joven lobo de ojos ocre, al verle puso cara de circunstancia, sin disimular ni un poco los sentimientos encontrado que tenía con su persona y todo aquello que él representaba, la magia de los Tremere. Para Jacob, el solo nombrar ese arte, era suficiente para encresparle los pelos de la nuca y hacerles gruñir, sin embargo Krone dejó de lado la cara de pocas pulgas con la cual el Guardián le saludaba, para concretarse en el lobo Alfa de la manada que estaba a un lado suyo, quien era el responsable de otras gratas emociones. La sonrisa y el brillo en los ojos grises de Marcel fueron su deleite.

Extendió su mano y capturó la del toscano, aferrando su cintura, rozando su nuca, mientras sus mentes se conectaban y Marcel acariciaban su pecho por encima de su camisa, simulando que la abotonaba, mientras disfrutaba el olor que emanaba del cuerpo del Vampiro. Fueron unos segundos de complacencia uno con el otro, mientras se saludaban por la oscuridad que emergía, como seres de la noche que eran.

Fue el carraspeo mal disimulado de Jacob que hizo que ambos se separaran y aceptaran de mala gana que no era el lugar para esos arrumacos.

-Simonne, sigues aquí...-dijo Krone en tono medio serio.
-Es mi lobera, ¿Dónde mejor se puede estar?…-respondió de malas maneras, pero se contuvo de mas, luego de verle la cara al mayor de los Gucci que le indicaba prudencia.
-Bien dicho, Guardián. Reiteró lo que supongo ya te habrá dicho Marcel, de que nada tuve que ver en el lamentable incidente ocurrido a Dominic.
-Marcel te ha defendido una y otra vez, Mediash. Espero que correspondas a esa confianza.
-¿Dudas de mí?...-le interrogó el Vampiro, enfrentándolo.
-Mi lógica me dice que no harías algo tan estúpido como eso. Has tenido ocasiones de atacarnos y sacar a Dominic de la Villa, sin necesidad de traer a Duvon hasta aquí…-dijo fríamente Jacob sin intimidarse por el cuestionamiento.
-Bien, sin embargo, si conozco al Tremere involucrado y tengo cuentas pendientes con él.
-¡Te ha seguido entonces!...-intervino Marcel.
-No. Eso es poco posible.
-Pienso que fue el mismo Luca quien sin saberlo le dio la pista a Duvon…-razonó Jacob y tuvo que continuar para explicarlo…-Luciano se enfrentó a ese lobo en Nueva York, fue cuando desmantelamos una de sus factorías, en donde no pudimos capturarle y le perdimos la pista. Pero Luca tiene una cara conocida por su trabajo y no ha dejado de modelar hasta este verano. Duvon no debió tener muchos problemas para seguirle la huella y saber de la residencia de los Gucci.
-Eso suena lógico...-respondió Marcel unos segundos después…-cuestión de llamar a sus agentes, solo para estar seguros.
-Solo falta conectar a Duvon con el Tremere…-dijo Jacob con cierto desprecio y levantó las manos en son de paz cuando tanto Krone como Marcel le fulminaron…-con “ése”, otro vampiro…-rectificó.
-Sé que la magia te molesta…-afirmó sin mucho afán el vampiro.
-¡Precisamente no es la palabra que usamos!...-fue en ese momento que la voz de Luciano se unió a ellos en el pasillo.

Por unos segundos el ambiente se volvió denso; entre Krone y Luciano las miradas se volvieron inmediatamente hacia Marcel; cada uno de ellos buscando protegerle. Krone retuvo al lobo Alfa antes de que esté saltara encima del cachorro pidiéndole callar...

-Déjale hablar…-le pidió…-esta en todo su derecho.

-Así es, es nuestra Casa. ¡La cual fue ultrajada y mi pareja a punto de serme arrebatada! Y voy a ser claro contigo Mediash, no creo en las coincidencias.
-Haces bien en defender tu Casa y dudar de extraños. Es una regla básica. Además, tienes razón, no hay coincidencias.
-En algo estamos de acuerdo, entonces.
-Si, en que tenemos a un enemigo en común.
-¡Entrégalo entonces, si nada tuviste que ver con ese atentado!
-Eso dalo por hecho…-le enfrentó de nuevo Krone quien ya tenia eso decidido sin que tuvieran que pedírselo...-Los Tremere no aceptamos ni traidores al Clan, ni mercenarios. Su cabeza ya tiene un precio, desde antes de venir aquí. Yo mismo haré cumplir esa regla.
-¿Cómo sabemos que cumplirás tu promesa y no lo protegerás? Después de todo es un Tremere.
-¡Basta, Luca! Ya lo ha prometido...-sentenció Marcel…-ahora hay que concretarnos a cosas mas practicas y útiles. La Villa sigue siendo un blanco fácil mientras Dominic siga aquí.

Tanto Luciano como Jacob se miraron uno al otro coincidiendo que eso era verdad y la negativa del lobezno de salir de la Villa lo complicaba mas.

-Puedo poner un sello en la Casa y hacerla infranqueable...-dijo Krone, luego de unos segundos.
-¡NO!...-se elevó el casi grito de los dos jóvenes lobos a quien la sola idea de que su hogar fuera protegido por magia les erizaba los pelos de la nuca...-Nada de magia ni tus artes oscuras, ya se había acordado eso…-volvió a sentenciar Luciano.

Krone se masajeo la sien en un intento de encontrar una forma de mediar esa situación entre los cachorros y la seguridad de la Villa. La cálida mano de Marcel sosteniendo la suya, le hizo respirar lentamente, mientras el eco de su voz le decía que no se fastidiara con los cachorros.

-No puedo usar magia, pero puedo ayudarles a detectar aquellos que la usan…-dijo de pronto el Tremere, sabiendo que aquello era algo que solo entre los practicantes de magia se hablaba.
-¿De qué hablas?...-le inquirió el lobo de ojos grises a su lado.
-La magia es una forma de energía, que se puede detectar cuando se sabe como. Préstame la vara, Jacob…-a un movimiento de los dedos del Vampiro, el estilete de plata que el Guardián resguardaba en su chaqueta se desplazó en el aire, sin que la tomase en sus manos, haciéndola moverse en pequeños círculos en el aire...-cada vez que se usa un objeto mágico, éste deja un rastro, que se puede medir con un hechizo de localización de la fuente de la magia o quien la ejecuta.
-¿Cómo se mide?...-gruñó Jacob quien encontraba la información fascinante por todas las implicaciones que significaban.
-Instalaron Los ojos violetas de Luciano miran aun con recelo al vampiro y la pasmosa tranquilidad con la cual su tío tomaba el asunto le inquietaba.

-¿Estás seguro, Marcel?
-¿Tienes otra mejor idea? Creo que entiendes el hecho de que sí es posible modificar las cámaras para detectar a quienes usan magia, también detectara a Krone. ¿Quieres mas pruebas de su buena voluntad?
-Entiende que estoy preocupado, por Dominic, y por el resto de nosotros.
-No lo he olvidado, Luca. Tu preocupación es también mía…-le puso la mano en el hombro, en un acto de apoyo y comprensión. La simple idea de que el acto cobarde de Duvon hubiese tenido éxito, le causaba escalofríos y entendía claramente los sentimientos de Luciano.

-Dominic es muy importante para mí.
-Lo sé…-no le dejó terminar...-por ello también, hay otra situación urgente que se debe atender.
-Se quedara aquí, hasta que atrapemos a ese paria...-le respondió antes de que Marcel sugiriera buscar un refugio para el lobezno.
-No me refería a eso, sino a…-buscaba las palabras y ninguna le parecía idónea.
-¡Habla de una vez, Marcel!
-Tu cachorro se ha estado comportando muy extraño, Luca. Lo de hoy en la mañana, no fue sonambulismo, ni los calmantes. Algo realmente serio le sucedió.
-¡Está nervioso y angustiado! Por eso su comportándose errático y agresivo…
-Hay algo más y lo sabes, Luca. No pretendas darle poca importancia. Permite que Krone hable con él.
-¡NO!. Dominic le tiene pavor. ¡Debiste verlo la primera noche que lo conoció! Se escondió entre las mantas, hablaba de que los vampiros tenían alas y tuvo hasta pesadillas. No permitiré que vuelva a hurgar en su mente.
-Eso es un malentendido y lo sabes. Krone dice que Dominic es muy especial.
-Algo mas en lo que estamos de acuerdo, ése vampiro y yo, pero no permitiré que le cause a Dom más angustias, de las que ya tiene.
-¿Volviste a sedarlo?
-No, se ha quedado cenando y precisamente iré a ver si ha terminado...-Luciano empezaba a marcharse cuando la voz de su tío lo detuvo de nuevo.
-¿Qué tanto sabes del pasado de Dominic? ¿De su madre, y cómo se relacionó ella con Duvon?

Preguntas que ya anteriormente se había estado haciendo Luciano, pero que ante las prisas por traerle a Italia decidió esperar para averiguar.

-Sé lo suficiente, lo que él me ha contado de cómo la perdió, ¿A dónde quieres llegar con esas preguntas?...-se volvió para enfrentarle.
-En el pasado de Dominic está la clave del por que su padre le busca.
-No es por paternalismo, imagino…-le respondió el lobezno sin detenerse, pero aceptando que todas esas nuevas acciones de Dominic le sorprendían y le preocupaban además, pero hacer que Mediash hurgara en su mente, era algo que no permitiría sin su consentimiento.

Marcel le dejó irse, con la idea de renovar esa platica en otro propicio momento. Se dirigió entonces al salón donde Jacob implementó todo el sistema de seguridad de la Villa y le sorprendió encontrarlo armando de nueva cuenta el alambrado y concentrado en poner en línea el sistema.

-Veo que se entretienen…-sonrió el lobo de ojos grises.
-Hazlo de nuevo, Mediash…-pidió Jacob frente al monitor, mientras el vampiro hacia un leve movimiento de sus manos y la puerta se cerraba con estrépito, al tiempo que ciertas luces parpadeaban en los planos virtuales de la Villa que se desplegaban en la pantalla.

-¡Bien, ahora hay que afinar los sensores para que reporten actividad y cambios de energía en el perímetro!…-los dedos se deslizaban rápidamente por el teclado, reestructurando los programas de vigilancia.
-¿Exactamente que hacen?...-preguntó Marcel al sentirse fuera de lugar, en medio de la tecnología de humanos que no dominaba ni le interesaba.
-Pongo en línea las cámaras para que detecten tanto movimiento como fluctuaciones de cierto espectro de energía.
-Tradúceme…-pidió el lobo Alfa.
-Cuando se ejecute magia, los sensores lo registrarán y se podrá ubicar el origen, con un buen intervalo de respuesta…-seguía el Guardián sin levantar la vista del monitor y tecleando con prisa.

-Creo que te dejaremos trabajar…-le dijo Krone, mientras pasaba su mano por la espalda de Marcel incitándole a salir.

El Guardián apenas le respondió, enfrascado en su nueva empresa, mientras tanto el vampiro como el lobo Alfa salieron de nuevo al pasillo, donde una vez que se cerró la puerta, el mismo Marcel se colgó del cuello de rubio vampiro buscando ahora su boca para compartir un beso sin prisas.

-Te busque entre las sábanas al despertar…-enredaba sus cabellos el vampiro entre sus dedos juguetonamente.
-Intenté llegar antes, pero fue cuando Luca me alcanzó para que fuese a ver a su cachorro.
-¿Qué le pasaba?
-En pocas palabras tenia un ataque de celos, por que pensaba que tú anduviste con Luciano y éste, ahora estaba fastidiado por que ahora tú, estabas conmigo.

Krone iba a decir algo, pero cerró la boca, cuando los pensamientos de Marcel eran tan nítidos en ese punto y la forma en la cual él también le reclamara a Luciano, con cierta pizca de orgullo.

-Era una tontería, pero en serio lo creía.
-Me gustan los vinos formales y exquisitos como tú, con clase y cuerpo, que pueden deleitarse en el paladar…-lamió los labios de Marcel…-solo he tenido ojos para ti, para nadie más. Luciano es solo un joven impetuoso, al cual siempre he respetado como cachorro tuyo, únicamente.
-Eso lo sé, burgués. Los lobeznos no te van…te gustan los lobos maduros…-mordisqueo la fina y pálida oreja del vampiro.
-Has eso de nuevo y te quitaré la ropa a jirones…-le respondió Krone con un beso hambriento y húmedo donde jugueteo con su lengua para saborearla.
-Antes debes cenar, aun hay algo de sangre en...
-Ahhh, no. No esta vez, la noche esta preciosa, vamos a festejarlo.

Un brillo peculiar en los ojos carmesí, franqueó la barrera que Marcel había impuesto a esa idea inicialmente.

La noche los recibió por la campiña, y la peculiar pareja constituida por un gran lobo de aperlado pelambre y un vampiro caminaban sin prisa. El lobo disfrutaba la tierra en sus patas, mientras sentía de vez en vez los dedos de Krone acariciar sus orejas, pero luego le dejó correr libremente, mientras el vampiro saciaba su sed de la palpitante sangre que fluyó del brazo de un despistado que reparaba un neumático en la carretera. El lobo observó la escena, sin intervenir en la naturaleza de Krone para alimentarse, así como en el detalle que prestó en borrar la mente de aquel hombre, con pasar sus dedos por su cara. Solo tomó lo necesario y le dejó ir, sin interferir en mas en su existencia.

Ambos, al ser seres de la noche que compartían sus secretos, entendían la importancia de estar siempre fuera de la perspectiva de los seres humanos y dejar muestras visibles de su presencia.

Krone acariciaba su pelambre, incitándole a transformarse, en medio de la campiña, entre las hojarasca, donde le cubrió el cuello de besos una vez que la forma humana apareció en sus brazos.

Marcel se entregaba sin reservas, dejando que las hábiles manos del vampiro estimularan su cuerpo, pensando que aquello era algo que le gustaría hacer infinitas veces. Las manos de Krone se detuvieron en su vello púbico sin llegar mas allá, en una fracción de tiempo, donde el toscano no pretendía curiosear entre los pensamientos de Krone, simplemente estos se encontraban tan en la superficie que se enteró que viajaría en breve.

-¿De nuevo, te iras?...-se separó el licántropo de su cuerpo con cierto pesar.
-Tengo obligaciones.
-Si, lo sé…-el lobo volvió a transformarse para empezar a correr de nuevo, creyendo por unos segundos que le dejaba atrás, pero la figura del vampiro le cerró el paso antes de llegar a los patios de la Casa.
-¿Qué fue eso, Marcel?...-reclamó el vampiro ante el comportamiento del toscano, quien lo había dejado excitado.

El lobo pasó a un lado suyo y se tiró sobre las baldosas luego de que el cansancio y el sudor le hicieran tomar su forma humana después.
-¿Qué es lo que dije, Marcel?...-le interrogó de nuevo el vampiro, acariciando su mejilla.
-Estás atado a tus compromisos y siempre debes irte, mientras que yo estoy atado a los míos. Ese es nuestro destino.
-Debo viajar a Rumania, por asuntos de familia.
-Claro…-pretendió el toscano que su voz fuera neutral mientras se empezaba a vestir, pero su mente lo traicionaba.
-No me iría si no fuera importante. No tienes idea de lo que tú, tus cachorros y esta Villa significan para mí.
-¿Qué somos para ti Krone, exactamente? ¿Cachorritos a quienes tienes que cuidar?...-dijo en tono medio burlón.
-No hables así conmigo. ¡Sabes muy bien lo que son ustedes para mí! Tú, en particular eres mi amor y en tu casa encuentro un respiro de mis obligaciones, que cada vez se vuelven mas complicadas.
-¿Qué tan complicadas?...-le exigió saber.
-Voy a reclamar el titulo de Sire a la familia de mi madre.

La sola palabra “Sire”, le hizo entender a Marcel que hablaba en serio cuando Krone decía que era una obligación complicada.

-¿No es el titulo del Regente de una Casa Vampírica?
-El señor y gobernante de una Casa, en efecto. No solo es un pomposo titulo, es...un compromiso impuesto por mi padre, por los de mi clan, mi maestro...-respingó el vampiro mientras se sentaba a un lado suyo en el suelo…-de la noche a la mañana he pasado de mensajero del Concilio a postulante a Sire de un tío que ni por equivocación he tenido la oportunidad de conocer. Cuando mi madre se casó con mi padre, fue desheredada de la línea de sucesión...-empezó a contarle…-pero ahora parece que el titulo está disponible.

-¿”Disponible” significa…que pelearas por el?

Los ojos rubíes de Krone brillaron al escuchar el tono de voz de preocupación de Marcel.

-Si, ese es el significado.

Marcel se abalanzó sobre el cuello del vampiro, rodeándole con sus brazos, mientras pegaba su cara a su pecho, sorprendiendo al mismo Krone con ese gesto, pero que agradeció infinitamente por que era una muestra de preocupación y amor.

-No vas a perderme, toscano. Volveré, con o sin el titulo de Sire, pero volveré a tus brazos. Tenlo por seguro…-le rodeaba la espalda acariciándole

“¿Vivo o muerto?....”-pensó Marcel para si mismo, muy apesadumbrado, lo que no fue un obstáculo para que Krone también lo oyera.

Marcel siempre buscaba que sus emociones estuvieran bajo control, quizás cuando perdía la compostura era cuando sus cachorros se excedían y ahora cuando temía, quizás sin justificación, por la seguridad de ese vampiro del cual estaba prendado.

-Confió en ti, Krone, lo sabes. Tanto que he puesto en tus manos, la seguridad de la Villa y de mis cachorros. Sé que hay cosas que no me dices, que no puedes decirme.
-¿Crees qué hay algo que te he ocultado? ¿Qué necesitas saber?
-Dices que Dominic tuvo una visión. Dijo que estabas en una habitación oscura, rodeado de Antiguos, que temen en lo que puedas convertirte.
-Fue una visión, el chico es muy sensible y tiene habilidades, estoy seguro de eso. Ya te lo había dicho…-acarició Krone su mejilla.

Marcel hace una ligera mueca, notando que Krone resguarda algo y que no le permite el acceso a su mente.

-Hay cosas que no puedo decirte, por seguridad.
-Habrá cosas que por tu jerarquía y tu posición no puedas revelarme, eso lo entiendo. Pero las cosas que te atañen y me involucran, merezco saberlas. ¡No me trates como un cachorro! ¿Qué es eso del “Heraldo? ¿De qué hablaba, Dominc?
-Marcel…-intentó Krone besarle y con ello distraerle de esas preguntas, que aún no sabia como enfrentar
-NO, no me distraigas. Dime que no puedes decírmelo, que tus Arcanos te lo prohibieron, lo que sea. Pero no pretendas distraerme.
-Creí que te gustaban mis besos…-le sonrió.
-No, me evadas, Krone.

El vampiro tomó la cara del lobo, pegando su frente a la suya, cerrando sus ojos, dejando que algunas de las escenas vividas en la capilla Rossen, frente a su mentor y su padre, le fueran reveladas al lobo. Las imágenes fueron apareciendo, una a una, donde el vampiro de ojos carmesí se encontraba de rodillas, golpeando el piso con sus puños a causa del dolor lacerante que sentía por lo que de su espalda emergía, sin contemplación, unas negras alas, lustrosas, que refulgían como acero bruñido, abrieron la carne y salieron del escondite y aletearon sin control, causándole más dolencia.

-Agghhhh...-gritó Marcel empujando a Krone, impresionado del padecimiento que casi sintió en su propia carne, como del miedo que la imagen le causara.
-¡Cálmate, no te asustes, NO te lastimaré! No me temas, no tú…-lo atrapó entre sus brazos, escuchando el acelerado golpeteo del corazón del lobo Alfa en su pecho.
-¿Q-qué fue eso? ¿Qué te sucedió?
-Es otra de mis naturalezas. Algo que hasta para mis congéneres es un mito. Soy lo que llaman un “Mal’ak”, un vampiro alado, que...-se tragó las palabras sin poderlas digerir, esperando que su amante no huyera ante la revelación…-no tengas miedo de mi…-le pidió, abrazándole suavemente.

Marcel le pasó las manos por la espalda, curioseando en ella, buscando esas alas que había visto en su mente, donde encontraría apenas dos marcas casi imperceptibles que para el día siguiente de seguro ya habrán desaparecido del todo. Se dejó embelesar por el aroma de Krone, quien le envolvía primero en sus brazos y luego sin que ambos se dieran cuenta, en las alas que emergieron sin prisa ni dolor de la espalda del bebedor de sangre, por primera vez. El toscano sintió el envolvimiento y sus dedos rozaron lentamente esa cueruda superficie, que después de unos segundos dejo de ser aprensiva la inspección, para encontrar cierto deleite en la suave y delicada membrana que le envolvía.

Sí Krone pudiera ronronear, ese seria el momento ideal para hacerlo, al sentir la caricia, primero tímida, luego curiosa y después fascinada de las yemas de los dedos de Marcel. Buscó sus ojos y encontró el miedo disipado y una curiosidad extrema en sus apéndices.

-¿Te duelen…cuando emergen?
-Si, lo que viste en mi mente fue lo que sucedió cuando me lo revelaron, mi padre y mi mentor. Recién me enteró de mi condición, esto ha sido una dolorosa sorpresa hasta para mí.
-¿Tú eres el “Heraldo”...del qué hablaba esa voz?
-Dominic, querrás decir.
-No…digo si. Fue confuso. Cuando Dominic estuvo en trance, una voz diferente a la suya, dijo esa palabra. Y podría jurar que era una voz femenina.

Krone empezó lentamente a replegar sus alas y guardarlas en su espalda, encontrando la forma de hacer ese proceso sin dolor, al concentrar su mente en algo diferente. Sostenía aun en sus brazos a Marcel, quien seguía fascinado ante ese espectáculo que el vampiro de ojos carmesí le ofrecía.

-El trance de Dominic puede tener varios explicaciones y todas coherentes, pero mentiría si te digo que sé cual fue el motivo.
-Dominic “sabe” o cree saber que tienes alas. Se lo dijo a Luciano…-recordó de pronto Marcel la conversación que tuviera con su sobrino...-por eso te tuvo miedo la primer vez que te vio. Claro que nadie le creyó.
-Es increíble la destreza de ese cachorro...-dijo el vampiro…-cuando lo conocí, yo mismo ignoraba esta…rareza en mi.

Marcel le rozó la espalda cariñosamente.

-Realmente se asustó mucho al principio…pero hoy, él mismo fue quien dijo que seguías en Viena y que no eras responsable del atentando…-le afirmaba Marcel
-¿Podría hablar con él?
-No lo creo. Luciano no lo permitirá. No hoy. Dale unos días, en que se tranquilice y lo permita.
-Es importante saber sobre el pasado del chico.
-Se lo dije a Luciano y le exigí que lo averigüe.
-Solo queda esperar, entonces.
-Aún resta mucha noche…-Marcel le besó rápidamente, guiñó un ojo y salio corriendo hacia la Villa, seguido por su amante.

Jacob había dejado de teclear hacia minutos atrás y fumaba placidamente en frente del monitor.

-¿Se puede saber que haces? Te he estado buscado…-le rezongó Luciano al entrar.
-Esperando...-el Guardián echó varias bocanas de denso humo por sus labios.
-¿Exactamente qué? ¿A qué Marcel te aporreé por fumar dentro de la casa?
-No. ¡Eso es lo que espero!...-dijo señalando a uno de los monitores, donde la imagen nítida de Marcel aparecía, seguida por otra que “técnicamente” brilló, haciendo que un rechinido tanto en los sensores, como en el reloj de Jacob se activaran. Lo cual hizo sonreír abiertamente al Guardián.

-¿Qué demonios es eso?...-preguntó Luciano, señalando la imagen a un lado de Marcel.
-Es el hechicero, el vampiro de Marcel es el que esta haciendo activar las alarmas...-contestó Jacob, mientras hacia que el ruido cesará y volviendo sus dedos sobre el teclado…-ya podemos detectar a los magos.

Luciano le dio un golpecito en los hombros de felicitación.

-¿Completamente seguro?...-cuestionó el lobo de ojos violeta.
-Si. Cualquier manifestación de magia en la Villa, se detectará. No más coladeras.
-¿Aún del mismo Mediash?
-No tengo mas magos para comparar, pero sí todos generan el mismo espectro, usen o no su magia, estamos cubiertos...-sus dedos tecleaban y hacia conexiones en varios discos duros del servidor...-¿Para qué me buscabas?…-le preguntó Jacob, volviendo a ponerle atención al otro lobo.
-¿Qué has averiguado de Duvon?
-Tengo las manos ocupadas, si te habrás dado cuenta.
-Pues desocúpalas pronto o pon a alguien mas a hacerlo.
-¡Nadie toca a mi “bebe”!...-rezongó el Guardián, usando el apelativo con el cual llamaba a todo su atrincherado de computadoras...-cuando tenga tiempo, me encargare de eso.
-¿Qué será cuando?...-insistió Luciano.
-Cuando tenga tiempo y conozco mis obligaciones, no vengas a recordármelas.
-Jajajajajaja. Está bien, que gruñón estamos. Consíguete una hembra pronto o algún lugar donde “meterla”, por que andas...

Jacob le levantó el dedo cordial que tenia desocupado en grosera respuesta, mientras con la otra mano instalaba un disco duro y fumaba sin soltar el cigarro de los labios, por lo cual no pudo maldecirlo. Continuó trabajando en el rediseño del sistema gran parte de la noche hasta que salió al patio a tomar aire, además de revisar que los guardias estuvieran despiertos y en sus lugares .

La noche era clara y hasta silenciosa. Por inercia buscó su cajetilla y un nuevo titilar de su reloj le indicó que no estaba solo. Giró en redondo amartillando su arma, buscando con sus sentidos lobunos lo que ya sabía, un mago estaba en la Villa y no era precisamente Mediash.

-Nos vemos de nuevo, lobo…-susurró el vampiro de ojos de miel, encima de él.
-Bas-bastardo…-le gruñó el Guardián, al sentir la fría mano en su cuello, que en un rápido movimiento le capturó el vampiro, sin que pudiera evitarlo, mientras que la mano donde llevaba el arma le era maniatada, haciéndola caer.
-Joseph, para ti…-lamió su cuello, lentamente, complacido en el placer del olor particular que la adrenalina inundaba en el torrente que fluía por la sangre del Guardián.

En un desesperado movimiento, Jacob sacó la vara de plata que guardaba en su chaqueta y dio un tajo al aire con ella, sin poder alcanzar la carne del vampiro, pero haciendo que éste le soltara, evadiéndole hábilmente los nuevos ataques del vampiro, que buscaba alcanzarle para herirlo.

-Veo que conservas algo mió…-y le extendió la mano para reclamar su vara...-sólo dámela, y prometo no hacerte sufrir mucho, puede que hasta te conserve…-se lamió los labios con morboso placer.
-¡Ven por ella y te la entierro!...-Jacob continuó amenazándole, pero la vara voló de sus manos y VanHausen estiró la suya para recibirla.

Pero no llegó a sus manos, porque momentáneamente quedo suspendida en el aire y luego voló en dirección contraria.

-¡¿Se te ha perdido algo?!...-una nueva voz gritó, tomando la vara por la empuñadura y arrojándola rápidamente contra Joseph, quien no esperaba ni a Mediash, ni que su propia vara lo clavará en la pared, atravesándole por un hombro…-¡Aquí la tienes!

-Aaghhhhhh, ¿Qué...? Mal-maldito...-le gritó Joseph por el dolor, mientras el rojo de los ojos de Krone, brillaban enfurecidos y con sádico placer por tenerle en esa posición…-¿Túú…tú que haces aquí?...Aghhhh…-bramó el “convertido” cuando la vara era movida en su carne, causándole mas dolor.

El espectáculo no pasó desapercibido para los otros inquilinos de la Villa, quienes bajaron a tropel, empezando por Luciano y Marcel, quienes se encontraron con que Jacob apuntaba con su arma a un vampiro clavado en la pared, mientras Krone se encontraba a su lado, lastimándole con la vara. El vampiro de ojos rojos iba desnudo del dorso, descalzo y solo llevaba el pantaloncillo de dormir que tomó rápidamente al sentir la presencia de VanHaussen en la Villa.

-¿Quién te ha enviado?...-le gritó Krone haciéndomele más daño.
-Muérete, Mediash... Aghhhhh
-Es lo que te pasara a ti, si sigo haciendo esto. No eres tan hábil sin tu vara, ¿verdad? Eres un patético “convertido”. ¿Quién te paga?

Las imágenes de Duvon y sus compinches en la mente de Joseph eran tan nítidas, que ni era necesario buscar demasiado en su mente, pero si sorprendió a Krone ver a otros vampiros a quienes no reconoció de momento, pero sabia no tardaría en hacerlo.

-¡¿Quién de los Ventrue?!...-sacó Krone la vara del hombro y levantó con la otra mano el cuerpo del vampiro, que intentaba patearlo y quitárselo de encima, cuando ese dato le fue arrebatado de su mente.
-¡Que mas da! Todos pagan en oro y su padre solo quiere al cachorro. ¡Solo dáselo, Mediash!
-Todos los lobos del Clan Gucci están bajo la protección de la Casa Mediash.
-¿Es tu terreno particular de caza?...-le torció una mueca de dolor Joseph, cuya sangre ya manaba de su herida. ¿Qué vas hacerme? ¿Entregarme a esa manada de sucios lobos?

Un puñetazo en el abdomen le hizo doblarse, haciendo que Joseph maldijera luego de escupir sangre.

-¿Quieres seguir respirando? ¡Cierra tu boca o serás comida de cerdos! Por que no habrá lobo que te trague…-le soltó Krone, luego de hacerle desmayar con otro puñetazo en un rápido movimiento, luego lo empezó arrastrar.

-¡Entréganoslo, Krone!...-le gritó Luciano.
-NO. Debo presentarlo ante el Concilio. Es un traidor y debe ser llevado a juicio.
-Dijiste que lo entregarías…-se atravesó en su camino el joven lobo.
-Te he comprobado que nada tuve que ver en ese atentado y tengo ahora las pruebas…-mirando con desprecio al bulto que arrastraba...-pero me gobierno por las leyes de mi Clan. Es un traidor y lo entregaré a los Tremere, de donde fue “abrazado”.
-¡Vas a protegerle, lo sabia! Al fin de cuenta, es lo que eres, un vampiro, de quien no se puede fiar. Te burlas de nosotros, te burlas de Marcel...

Krone abofeteó a Luciano con el dorso de su mano, dejando el cuerpo inerte de Joseph en el suelo, mientras retenía ahora al joven lobezno.

-¡No te atrevas a hablar sobre mis sentimientos hacia Marcel! Eres un mimado que todo lo tiene. Cuando las cosas no salen como las quieres, entonces gritas y vociferas.
-Eres un maldito, Mediash…-dijo el lobezno, mientras se llevaba la mano a la cara, donde le habían golpeado, pero no tuvo tiempo de mas, cuando otra mano le cruzó la cara y esta vez era la de Marcel. Los ojos violetas brillaron con furia en esta ocasión, al ver como su propio tío le reprendía en frente de todos.

Por unos segundos los dos Gucci se midieron uno al otro y el cachorro terminó por bajar la cara ante la mirada del Alfa, quien le incitaba a replegarse.

-Vuelve con tu pareja y no salgas de ahí, hasta que medites en tus acciones…-le bramó a Luciano y luego se giró hacia Krone…-Tú no vuelvas a ponerle una mano encima a mis cachorros, sin mi permiso. Yo soy quien pone disciplina en esta Casa.
-Bien, pues educa a ése lobezno o se meterá en problemas con su mal carácter...-dijo serio Krone, a quien ese reproche le molestaba, pero prefirió no discutir más, pasando a un lado suyo mientras tomaba en vilo de nuevo el cuerpo de Joseph.

La mano de Marcel le detuvo por el hombro. Ambos pares de ojos se vieron, y los pensamientos del lobo fueron de agradecimiento por estar al pendiente de la seguridad de la Villa.

-Los lobos Gucci siempre serán mi interés y preocupación…-le dijo el vampiro mientras se dirigía a la casa.

Jacob fue detrás de los dos vampiros, para cerciorarse primero de que Krone realmente maniataba al traicionero Joseph y que sus controles efectivamente registraban la energía disipada de ambos magos.

-¿Te llevaras su vara?...-le cuestionó a Mediash, una vez que volvió vestido y se ponía su larga chaqueta encima.
-Es otra de las pruebas de sus fechorías. Cada vara conserva “una memoria” y es posible que muestre que hechizos hizo anteriormente. Presentarla ante los Arcanos, será la evidencia de los actos de VanHaussen. Ya no será solo su palabra contra la mía.

Krone guardó la vara en su cinto y tomó el cuerpo del otro vampiro como si fuera un bulto más.

-¿No te despedirás de Marcel?...-le preguntó el Guardián al ver que pretendía irse.
-Ya lo hice.

Marcel se quedo en el balcón, sin poder darle una vez más la cara a Krone antes de irse. Le vio vestirse y prefirió no importunarle. Antes de cruzar la puerta, sus pensamientos le gritaban al vampiro cuanto le extrañaría y lo mucho que deseaba que volviera a sus brazos. La mirada carmesí se posó de nuevo en el lobo y le envió un beso, diciéndole cuando le amaba. “Volveré a tus brazos, toscano”.

Jacob vio que Marcel se quedo parado en el balcón, esperando el alba, mucho después de la partida de Krone. Quizás el Guardián no entendiera mucho sobre el amor entre varones, pero estaba seguro que el que sentían el lobo Alfa de su manada por ese vampiro Tremere era cosa seria.

oooOOOooo

Antes de que los primeros rayos de sol entraran por el rosetón de la capilla, el cuerpo entumecido de Joseph VanHaussen era arrojado al suelo, ante la mirada sorprendida de algunos aprendices y ancianos del Clan Tremere que ya se dirigían a sus moradas de descanso. Uno de los ancianos del Concilio que aun se encontraba presente reconoció el cuerpo maniatado que se quejaba por el impacto contra la duela. Krone hizo una reverencia ante la envestidura del anciano.

-Traigo al traidor, ante el Concilio y aquí esta la prueba de sus actos...-extendiendo la vara que fue tomada por el anciano, mientras éste llamaba a los guardias de la Capilla para que se llevaran el cuerpo.

-Tu mentor te ha estada buscando, Mediash…-le gritó otra voz que hizo que el vampiro buscara su origen.
-Maestro…-se inclinó ante el nuevo vampiro quien le ha dirigido la palabra y aun cuando por sus edades casi son contemporáneos, Viktor Arkain ha fungido como su maestro en el arte de la defensa personal y el combate físico en todo el tiempo que Krone ha sido un aprendiz en el Clan Tremere. Por sus incontables habilidades, el Brujo de cabellos negros, casi de la misma altura que el rubio, de ojos grises, facciones exóticas y endurecidas por la experiencia de su oficio, le sonríe mostrando su altanera personalidad, que imita, sin ninguna falla, a un felino, misterioso y atrayente.

-Te tomaste la atribución de traer a VanHausen, cuando se nos ha pedido a los Preton-Savage ir en su búsqueda.
-A sido fortuito…-dijo el vampiro de ojos rojos, sopesando la respuesta.
-Tienes muchas explicaciones que dar, pupilo…-rió Viktor mientras daba la vuelta...-busca a Vasenforf antes de que le de un ataque y se arroje por el campanario. Y la próxima vez…-se detuvo...-avisa cuando vas de cacería, a los Preton nos gustan las emociones, no nos dejes sin nuestra ración de la noche.

Krone sonrió, sabia que Viktor era un aguerrido maestro, al cual le debía mucho de su entrenamiento y no encontraba la cara para explicarle como anteriormente había sido atacado por VanHausen y había resultado herido. Una novatada que le había valido un buen tajo en la carne y que milagrosamente, era la palabra, no había pasado a más.

Entregar ahora a Joseph ante el Concilio por cuenta propia, le ganaba el respeto del Clan, pero ante todo, reafirma su autoestima, de la cual precisamente necesitaría en grandes cantidades en las siguientes fechas. La mirada adusta con la cual le recibió su mentor, no le sorprendió.

-Espero que te tomes la cosas en serio, Krone.
-Maestro...
-Me han dicho que has traído a VanHausen.
-Si, ignoro si me seguia, pero fortuitamente le localicé.
-Bien, será llevado en breve a juicio. Pero esos asuntos déjalos ahora en mano del Concilio, tú tienes cosas mas inmediatas en que concentrar tu atención.
-Serviré de testigo.
-Al volver. Ahora lo más importantes es que debes prepararte. La Casa Yvjanesko ha aceptado recibirte para que expongas tu candidatura al titulo.
-¿Lo han hecho?
-Suenas como si lo dudabas; no pueden negarse. Las cenizas de tu familiar han sido ya resguardas en su cripta. No hay línea directa al titulo, así que los postulantes lo reclamaran con sangre. Solo tienes unos días para pulir tus artes. Viajaremos a Rumania, yo haré tu presentación ante la Casa Yvjanesko, ya que tu padre no puede presentarse, por los motivos que ya sabes...-le acotó.
-¿Mi padre ha vuelto a los Carpatos?
-Si, tenía asuntos que resolver. Pero nos veremos seguramente, por si requieres consultar algo con él. Ahora vamos a descansar que el día está ya en pleno…-le sugirió el anciano…-luego me darás detalles sobre la captura de VanHaussen.

La Toscana se inundó de la luz matinal y cuando apenas entraba por una de las ventanas de la Villa, Dominc se desperezó rápidamente, mientras buscaba quitarse de encima, suavemente el brazo protector de Luciano. Se vistió a un lado del closet y sus dedos pasaron por la imagen a carboncillo que una vez le hiciera Luciano y que ahora colgaba en un marco.

Desde ahí, alcanzó a verle el modelo de ojos violeta, quien había sentido que el chico salía de entre sus brazos y le dejo hacerlo, con la finalidad de darle espacio.

-¿A dónde vas?
-Con Jacob, quedé de continuar entrenando.
-Te lo has tomado en serio…-le sonrió Luca.
-Quiero dejar de sentirme endeble y dependiente…-le rezongó, mientras se ponía la sudadera.
-No eres tal cosa…-se levantó el otro lobo para ir a su lado.
-Lo seguiré siendo mientras consideres que se debe de tener guardias en cada lugar en el que estoy.
-A sido por tu seguridad…-acaricio sus cabellos, bajando sus dedos por su nuca.
-Que solo me dispensan a mí, por ser tu “cachorrito” ¿no?
-Dom, amore…-Luca besó su oreja retozonamente, buscando estimularle para que le acompañará a la cama y seguir ahí con sus arrumacos.
-Ahora no...-le apartó con firmeza Dominic…-¿bajas o vas a seguir durmiendo?
-¿Cómo dormir si me dejas excitado?
-Pues date un baño, te veré en el desayuno…-Dominic le dio un beso apresurado en los labios que dejo a Luciano ansiando por más, pero no le pudo atrapar por que el lobito se fue antes de alcanzarle.

Luciano bajo a desayunar, se sorprendió tener que hacerlo solo, ya que ni Marcel se encontraba en la mesa. Los empleados le informaron que se encontraba en los terrenos y que había salido de emergencia. No pudieron explicarle a que emergencia había salido a atender, pero mientras lo esperaba desayunó algo frugal y salió más tarde al campo de tiro, donde tanto el Guardián como su cachorro se encontraban. Tuvo que llenarse de orgullo ver que Dominic había mejorado mucho en sus tiros y que lograba armar sin ninguna dificultad la semiautomática que Jacob había puesto en partes para que las encuadrara por si solo.

El sonido del celular de Jacob le hizo parar la práctica y Luciano asintió cuando el Guardián le indicó que se acercara.

-Marcel nos busca...encontraron a varios aledaños a la Villa heridos…-le gritó mientras los tres se movían rápidamente hacia la casa.
-¿Qué tipo de heridos?
-De lobos salvajes, parece.
Al llegar, el movimiento en la cocina había cesado y se encontraron al jefe de la casa repartiendo ordenes.

-¿Qué sucede?...-preguntó Luciano sorprendido.
-Nos reportaron destrozos en la aldea cercana, en el camino encontraron un auto volcado. Les rompieron el cuello al conductor y al pasajero. Ambos han resultado muertos. He traído a los sobrevivientes, que viajaba en la parte posterior.
-¿Por qué?...-Jacob no podía detenerse mas a preguntar.
-Por que fueron mordidos por lobos, seguramente se infectarán...-Marcel les miraba sin prestarles mucha atención, mas concentrado en llamar al medico de la familia que podría tratar ese percance, mas que otro. …-vayan al pueblo y averigüen si aun andan por las cercanías esos lobos salvajes.

Tanto Luciano como Jacob asintieron, mientras que el Dominic se quedo al lado de Marcel, luego que se despidiera efusivamente de su lobo.

-¿Puedo ayudar en algo?...-preguntó al jefe de la Casa, mientras éste iba camino a uno de los cuartos que se acondicionaban para los heridos.
-Si, tu ayuda me servirá. Uno de ellos es un jovencito. Ven.

Dominic sabia a estas fechas, que cuando un lobo salvaje mordía a un persona, ésta podía infectarse y transformarse luego en un lobo, siendo reclamado en cada luna llena, lo cual le convertía en un lobo sin control y peligroso para otros seres humanos.

Uno de los sobrevivientes, deliraba, sumido en una fiebre que le hacia titiritar, mientras le instalaban en la cama y le ponían compresas de agua fría. Era un jovencito, no mayor de 17 años, delgado y de un bronceado común entre los habitantes que viven en las islas griegas, de ensortijados cabellos. Su carita era la viva imagen de un cuadro de “Boticelli”, de labios carnosos y piel sonrosada. La cual ahora se encontraba perlada de sudor. Apenas abrió los ojos y descubrió que eran de un turquesa indescifrable.

-Dice aquí que se llama Andrea Guisseppe…-dejaba Marcel a un lado la identificación que encontraran del chico…-parece que viajaban de vacaciones con sus tíos.
-Quizás no se infecte...-dijo con cierta esperanza Dominic, al pensar que doloroso seria su vida, al convertirse de pronto en algo que no comprendería fácilmente. En cierto momento sintió gran empatia con el jovencito, al recordarse así mismo cuando la idea de ser un lobo lo atormentaba. Tomó la mano del jovencito y mientras le ponía la compresa fría para irle bajando la fiebre.

Marcel sonrió al ver la escena y le dijo que le dejaría unos momentos mientras averiguaba que pasaba con el médico y si había noticias sobre los atacantes. Cuando no era una cosa era otra, pero aún entre las continuas obligaciones, no faltaba momento en que sus pensamientos no vagaran y en ocasiones lograba que se fueran muy lejos, a cualquier lugar donde Krone estuviera y que pudiera sentir cuanto le extrañaba y necesitaba.

Y podía jurar que el burgués le percibía igualmente.

-“Vuelve a mi, Krone”… pensaba mientras veía el sol bajar por el horizonte.

Una nueva noche ha caído sobre Viena, dando fin al tiempo de los preparativos que Vasenforf le ha concedido al vampiro de ojos de rubí. Fue a despertarle en cuanto se hubo ocultado el sol, con su equipaje ya preparado y los vehículos a la espera de sus ocupantes. Krone se viste tan rápido como le permite su propia desazón y sale de la habitación rumbo al garaje.

El vampiro de ojos carmesí, siente como una cálida oleada, conformada por los pensamientos de Marcel le inundan por partes, aun a la lejanía, entibiándole el alma y deteniéndolo de sopetón, para concederse un pequeño deleite con el recuerdo del Licántropo que dejó en la Toscana.

Vasenforf de exaspera de que su pupilo insiste en demorarse aún más al estancarse en medio de la galería, para escuchar en su interior el llamado que le reclama su alma, cuando en la opinión del Arcano, su aprendiz no debe darle cabida a esa clase de distracciones ni a nada más en esos momentos.

-Vamos.- le apremia su mentor, demostrando en su siempre impasible rostro la añadida molestia que le ocasionó que su pupilo decidiera marcharse cuando le informó de la verdadera naturaleza de su ser y que no se hubiera quedado para finiquitar los detalles importantes de su trascendental cambio de estatus…-bastante tiempo has perdido ya.

-Maestro...-trata de disculparse Krone, ante el reproche…-Era necesario que me marchara.

-Nada es más importante que el haberte preparado para lo que vas a enfrentar…-le responde Vasenforf, haciéndole un imperioso ademán en cuanto llegaron al garaje, para que se subiera a la limusina que los llevaría al aeropuerto privado en donde uno de los jet de la Casa Tremere los estaba esperando…-lo que te espera es lo más importante de tu existencia ahora. Nada te excusa para irte de esa manera a perder el tiempo en quien sabe donde, porque además tuviste la descortesía de romper tu contacto mental conmigo.

Krone retrae sus ojos al ocupar su asiento, estando con Marcel no podía darle cabida a su mentor en su mente, es mejor no replicarle sobre ese tema.

-Si, señor...- le responde con sumisión.

-Aún eres mi aprendiz y me debes obediencia, no te has investido Sire todavía…-continúa Vasenforf, tratando de que su alumno le mire a la cara…-no debes tomar a la ligera algo tan importante.

-Ya lo entendí...- le replica con algo de dureza Krone, volviéndose hacia él, y enseguida comprende que se ha excedido y baja la cabeza…–maestro, lo siento. No quise ser irrespetuoso, pero no tomo a la ligera lo que se espera de mi, y el asunto que me alejó de la capilla Roseen era y es muy importante para mi. Además resultó productivo que me marchara porque así pude capturar y traeros al traidor VanHaussen ante la presencia del Concejo.

-Cosa que en tus propias palabras fue un evento fortuito...aunque yo en lo personal tengo mis sospechas.

Krone se acerca más al Arcano.

-¿Mi señor?....-inquiere, ahora movido por la curiosidad.

Están llegando al aeropuerto, así que Vasenforf deja de hablarle hasta que el jet remontó los aires.

Krone se arrebujó en el asiento al frente de su maestro esperando que reanudara su charla, bombardeándolo con toda clase de preguntas mentales. El Arcano se dio el gusto de dejarlo en suspenso hasta que el Aprendiz no aguantó más.

-Mi señor, ¿puedes aclararme vuestras sospechas sobre VanHaussen?

-¿Ahora si estás interesado, aprendiz?....-le pregunta Vasenforf, con tal vez la primera vez que usa el sarcasmo en su expresión.

Krone recordó que su maestro Viktor Arkain mencionó que su mentor estaba a punto de arrojarse del campanario, casi creyó que lo decía en broma...pero ahora lo ponía en duda.

-Estoy atento, mi señor, sólo dime que es lo que has averiguado.
-Tan solo que la cantidad de los postulantes y retadores, fue abruptamente reducido en número, ya sea que renunciaron, sufrieron accidentes o murieron repentinamente.

-Mi señor, ¿sospechas que el ataque de VanHaussen a mi persona se relaciona con lo de mi propuesta a Sire?...- inquiere muy dudoso, porque hasta apenas unos días atrás él se enteró de que podía reclamar el título.

-Puede ser…- le responde Vasenforf, aunque Krone sabe que para su mentor no hay nada al azar y cuando se imagina una cosa, casi siempre la acierta -los hijos de Mijail Constantiescu, tanto Igor como Ivan, son bastante decididos y no les gustan los cabos sueltos, no lo tengo confirmado pero he estado averiguando sobre ellos, y he recibido demasiados rumores sobre tus primos y su padre, y sus aficiones por las artes oscuras e incluso la magia...me gustaría tener la certeza, pero el nombre de “Mortífagos” ha sido mencionado en relación con esa familia- Vasenforf se inclina hacia Krone, como si a esa altura y en pleno vuelo alguien podría llegar a oírlos…-si tuviera que especular, y con lo que esta en juego, yo removería cualquier aspirante por muy remoto que estuviera.

-Pero VanHaussen, estaba interesado en obtener el mensaje que la noble Ágatha me entregó..., quien le halla contratado, solo quería eso. ¿No?...-conjetura Krone.

Vasenforf se volvió a recostar del espaldar, y bebió de la copa que le fue traída al abordar, con una mezcla especial de sangre.

-Ahora que tenemos al traidor en nuestro poder, podremos interrogarlo a fondo, yo tengo mi lista de preguntas ya formuladas y supongo que tendrás las tuyas. Al volver, se resolverá su situación. Nunca he subestimado tu valor, Krone Mediash, desde el mismo día en que llegaste a mi regazo, pidiendo ser entrenado, vi que eras especial, y te acepté sospechando las grandes cosas para las que estás destinado.

Krone se llenó de orgullo ante las palabras de su mentor, pero incondicionalmente, algo dejó escapar el Arcano y se escurrió en su pensamiento.

“...su advenimiento...en una noche sin día, en un día sin noche...los mensajeros cumplirán su destino..., conforme a la profecía...”

Fue efímero y la instruida mente de Vasenforf pronto acalló lo que se le escapó, y volvió a cerrarse ante su pupilo. Lo que haya sido, de pronto desapareció de la cabeza de Krone y se encontró de nuevo preocupado por no saber exactamente lo que tenía que hacer para reclamar el título de Sire.

Su maestro le leyó la mente y le sonrió.

-Si eras el heredero directo, subías al puesto sin obstáculos, a menos que alguien te rete el nombramiento, en cuyo caso se resuelve la disputa en un combate a muerte.

-Así que voy a luchar contra dos postulantes...- resume las cosas Krone…-¿Tengo que pelear con ellos al mismo tiempo o por turnos?

-Por turnos, cuando el número de aspirantes es par, se dividen en parejas hasta que queda un solo vencedor, lo mismo pasa si son impares, pero en este caso, se hace un sorteo y mientras dos luchan, el tercero aguarda su turno.

-Espero ser yo...- dice Krone, imaginándose como debe ser estar viendo lo que pasa y conociendo las técnicas del adversario.

-Me temo que no es tan fácil...- le suelta Vasenforf, desbaratando su ilusión…-estarás aislado para quitarte cualquier ventaja y me temo que si resultas ser parte de los combatientes en el primer turno, no te permitirán descansar o tomar aliento antes de enfrentarte al segundo combatiente.

Krone volvió a acomodarse en su asiento, mientras Vasenforf siguió instruyéndolo en el tiempo que les llevó volar de una ciudad a otra. Con los horarios favorecidos, Krone y Vasenforf llegaron a su destino y no perdieron el tiempo, ya que una limusina los esperaba dentro del hangar, Krone ya se había preparado en el avión, ataviándose con su armadura reglamentaria y las armas que pudiera necesitar, y en cuestión de una media hora, se bajaba de nuevo del vehículo, dentro de un recinto oscuro y aislado, rodeado de extraños que lo observaban como si fuera un intruso. Krone no miró a nadie y caminó al frente hasta lo que parecía una arena, rodeada con altas vallas y los asientos de muchos curiosos ya estaban ocupados y llenaban las gradas, Krone avanzó hasta el frente de la misma, en donde estaba una especie de balcón, en donde los Siete Ancianos le esperaban. Vasenforf le indicó que se quedara a unos pasos atrás y se acercó a ellos.

-Presento ante los nobles señores de las Casas Principales Tremeres al postulante Krone Mediash, hijo del Vizconde Regnalus Mediash e Ingid Yvjanesko….- declamó el Arcano.

Mijail Constantiescu se movió en su asiento, mirando la estampa de Krone con desprecio, es un vampiro de corta estatura, de cuerpo rechoncho y rollizo, escupió al suelo con despectivo.

-¿A que se debe este insulto?...- demandó con voz grave - Ingrid Yvjanesko, fue desheredada de la línea de ascendencia, ¿por qué nos presentas a ese desadaptado Ventrue ante nosotros?

-La madre fue desheredada, no su hijo- le contestó Vasenforf, haciéndole un gesto a Krone que estaba a punto de desenvainar su espada y mostraba los colmillos…-la sangre que el heredero de Regnalus lleva en sus venas, le concede el derecho de estar aquí como un igual, y declamar lo que su madre le ha dejado en su linaje y en su cuna. Nada tienes que objetar Mijail.

Interpelado de esa manera, el vampiro casi se baja del balcón para rendirle cuentas a Vasenforf a puñetazos, pero fue detenido por los otros Ancianos.

-Has hablado bien, Arnolf Vasenforf, ¿pero el postulante no tiene lengua propia? Queremos escucharle su voluntad y deseo…-dijo otro de los Ancianos.

Vasenforf se apartó y Krone se adelantó ante los Ancianos.

-Mi derecho no debe ser cuestionado por nadie ni la herencia de mi madre, soy Krone Mediash Yvjanesko y he venido para ser el nuevo Sire de vuestras Casas, y si un baño de sangre es lo que os satisface, que vengan a retarme sus delegados, ya que será su sangre y no la mía la que se derrame…- con insolencia, Krone se giró hacia los dos vampiros que estaba de pie en las esquinas opuestas de la arena. Los dos eran corpulentos y con aspecto salvaje, Igor, el mayor vestía una armadura roja, de varios espacios y reforzada, no se veía para nada incomodo con ella y tenia un gran arsenal a su lado. Ivan era menos alto, pero no menos rollizo, su armadura era gris y tenía garfios a los lados de las hombreras y las coderas, igualmente en el refuerzo de su bota como las espuelas de un gallo. Los dos hermanos les hicieron a Krone señales obscenas y le gritaron varios insultos.

El Anciano que precedía la mesa, sonrió ante el desplante temerario de Krone y le indicó que se acercara más a ellos. Poniendo al frente una hoja de papel, una pluma y una daga.

-Pon tu nombre Krone Mediash Yvjanesko en esta urna…-y le señala una gran copa…-veremos si tienes el temple para mantener el fuego de tu carácter hasta el final.

Krone se hizo un pequeño pinchazo para derramar unas gotas con las cuales humedecer la pluma y hacer lo que se le pedía y volvió al lado de Vasenforf. Los Ancianos movieron la copa, pasándola de mano en mano y al final, el mayor de los Ancianos metió sus dedos y sacó dos de los papeles, y los desdobló.

-Ivan Constantiescu, en primero, ven ante nosotros.- el hijo de Mijail caminó hacia sus mayores con paso arrogante, y se inclinó ante ellos con absoluta petulancia.

El mayor desdobló el siguiente pliego y su ceño se arrugó un poco.

-Krone Mediash Yvjanesko, en segundo, aproxímate.

Krone, le hizo una entrecortada reverencia a Vasenforf y obedeció la orden, no sin antes mirar hacia Igor que con jactancia y vilipendio le seguía haciendo gestos obscenos.

El mentor de Mediash se alejó de su pupilo y se fue a sentar en un puesto vació que ya estaba destinado a su persona, junto al palco de los Ancianos.

-Igor Constantiescu, tu lugar es el tercero, retírate de nuestra presencia y espera hasta ser llamado.

El vampiro de la armadura roja, se demoró varios minutos groseramente ante la orden, para luego mirar a su padre y éste le hizo un cabeceo, y se sonrieron maliciosamente, antes de que Igor finalmente se retirara.

-Ha llegado la hora…-anunció el Anciano mayor…- que sus destinos den comienzo.

Krone apenas respondió con una respetuosa reverencia, la cual no tuvo la cortesía de seguir Ivan, que se le vino encima, sacando de su cinto dos espadas, las cuales Krone bloqueó con las suyas. El vampiro Constantiescu, comenzó a desplegar sus artes, y sus movimientos se aceleraron antinaturalmente a lo que Krone reconoció como el arte de la Celeridad. Mediash, se le igualó en destreza, moviendo su cuerpo con elasticidad y vigor, y de pronto, Ivan apareció a su espalda en tanto lo tenía al frente. Krone se detuvo un instante, y el vampiro de la gris armadura se valió de la Ofuscación, para desorientarlo y que Krone no empleara el Auspex para detectarlo. El intervalo le ganó al pupilo de Vasenforf un tajo profundo en su pierna, Krone retrocedió, alejándose del filo de las espadas que le pasaron rozando su cuello.

Krone se centró, deteniendo el dolor que llegaba a su cerebro y le distraía los sentidos, cerró los ojos y abrió su mente, buscando alrededor de si mismo al que necesitaba precisar, detuvo su cuerpo y escuchó el rumor del aire que es interrumpido a su alrededor, y el avance de un cuerpo hacia el suyo. Dejó que su alma le dirija, que busque el corazón impío que escucha, y levantó la espada, hundiéndola en la carne de un tórax, haciendo crujir las costillas, profundizando su espada hasta la empuñadura, atravesando tendones y al ser bañando por una candente sangre que le rabazo las junturas de su armadura, sintió un hálito sobre su cara y abrió sus ojos. Ivan lo contemplaba con los iris desorbitados, con las dos espadas cruzadas en medio de otra que le atravesaba su torso.

-Imposible...- jadeó Ivan.

Krone tan solo levantó el brazo y asió la segunda espada por encima de la que tiene ensartado al vampiro y corta con ella el cuello del mismo y la cabeza cruzó la arena hasta estrellarse contra el podio de los Ancianos principales, seguida del grito de Mijail.

Krone se dejó caer al suelo, con el peso del cuerpo aplastándolo, y desprendió parte de la manga de su camisa para aplicarse un torniquete. Fue lo único que pudo hacer. La voz de Vasenforf se escuchó en su cerebro como un alarido.

-¡Arriba!

Igor se fue sobre él y apenas el Vampiro de rubios cabellos tuvo el tino de atravesar el cadáver que le obstruía para que le sirviera de escudo contra la sajadura que sin duda le hubiera quitado un brazo.

-Igor Constantiescu...- reprendió el mayor de la mesa -espera hasta ser llamado.

Pero el Vampiro no le escucha, siguiendo a Krone para terminar ensartándolo contra el piso, solo la agilidad de Mediash mantuvo la integridad del resto de su cuerpo, empujándose con sus piernas a lo que la arena, le anulada y le entorpecía.

Krone metió la espada como palanca por un costado de su cuerpo y se empujó con ella, logrando levantarse, pero sintió que algo le rodeaba el pecho y al mirarse, encontró como una enorme serpiente le rodeaba. Se apartó con alarma ante la presencia del reptil antes de comprender que se trataba de un truco de Quimerismo empleado por Igor, a lo que el truhán, aprovechó para alcanzarlo de nuevo y esta vez le proporcionó una herida en su costado. Krone cayó al suelo y cuando levantó de nuevo sus espadas para bloquear, una le fue arrebatada cuando su golpe fue interceptado por Igor.

Krone hace otra maniobra y el vampiro Constantiescu vuelve a anteponerse a su movimiento. Mediash comprende que de alguna manera Igor tuvo que presenciar su combate con su hermano, porque de otra manera no es posible que se conozca de antemano su forma de pelear, pero ¿cómo...? Lo vio salir de la arena, y no hay ventanas ni puertas abiertas por las cuales pueda atisbarse el ruedo. Entonces mira hacia el podio de Ancianos y ve que los ojos de Mijahil están muy abiertos y que su mente sigue en conjunto con la de su vástago, el padre le sirvió al traidor como ventana para que estuviera presente, el hijo vio a través de los ojos de su padre todo su combate.

-¡Ningún bastardo media-sangre y usurpador va a venir a enlodar nuestra casa! El hijo de una ramera traidora que fue a ensuciar nuestra progenie con un sucio Ventrue no merece ser nuestro Sire...-le gritó Igor, saltando contra Krone y derribándolo, y con un veloz movimiento, hundió la espada en el brazo del rubio vampiro, hasta clavarlo en el suelo…-lavaré con tu sangre la afrenta que nos has hecho con tu sola presencia y la muerte de mi hermano.

Krone gritó, al sentir el metal traspasándolo y su otro brazo es aplastado por la bota llena de púas del Constantiescu mayor, inmovilizándolo.

En la Toscana, en el salón comedor de la Villa, Marcel siente un estremecimiento, y el cubierto se le escapa de los dedos, llevándose la mano al brazo.
Luciano, Dominic y Jacob, dejan de comer para contemplarlo.

-¿Marcel?...- le pregunta Luciano al ver lo pálido que de pronto se ha puesto su tío… -¿Qué ocurre?
-Algo le pasa a Krone...- tercia Dominic, mirando el semblante de lobo Alfa…-ha sido herido.
-¿Qué?...-preguntan en conjunto Luca y Jacob, pensando que el incidente ocurrido el día después del atentado se va a volver a repetir ahora.

Marcel se vuelve hacia el lobito, mirándolo con ansiedad.
-¿Qué ves?....- le pregunta angustiado.

Pero Dominic mueve su cabeza de un lado al otro y sus ojos siguen estando tan verdes como siempre.

-No es lo que veo, es lo que tú sientes…-le responde.


A muchos kilómetros de la Toscana, Krone vuelve a dominar su dolor y su miedo, enfrentando la espada que baja directamente hacia su cabeza. No dará marcha atrás ni dejará que ese asqueroso aprovechado traidor lo vea flaquear, su mente vuela hacia Marcel y le manda en su pensamiento todo el amor que siente por él, lamentando no haber permanecido con su lobo por un tiempo más largo.

Repentinamente, algo le empuja desde su espalda, levantándolo oblicuamente y siente que su carne se desprende, obnubilando el dolor en su brazo. Como si cobrara vida propia, un alón en su espalda se desprende directamente hacia el pecho de Igor, y lo atraviesa, al tiempo que lo levanta, liberando el otro brazo de Krone.

La segunda espada del vampiro Constantiescu se clava muy cerca de la oreja del rubio vampiro, mientras Mediash ve la parte de su cuerpo que le había brindado su protección sin que la hubiera pedido u ordenado que lo hiciera.

En la sala entera se oyeron gritos, desmayos y carreras ante el fenómeno, mientras los Siete Ancianos se ponían de pie para admirar mejor aquel prodigio.

-Quimerismo...-pronunciaron unos, al tiempo que Mijail, contemplaba el espectáculo con pavor.

-Krone Mediash en verdad que es un maestro en el arte del Quimerismo….-balbuceó.

-Si miras con atención...-le respondió con toda calma Vasenforf…-el pecho de tu hijo no ha sido atravesado por una mera ilusión.

Krone terminó de incorporarse sobre un codo y con su mano libre, desprendió la espada con que el mayor de lo Constantiescu lo había aprisionado, su otra ala emergió, produciéndole un nuevo dolor que lo terminó de despertar, y le sirvió de muleta para ayudarlo a levantarse del suelo. Se enfureció por la intervención tan oportuna como inconveniente de aquellas alas que no hubiera querido emplear aunque muriera, su deseo era ganar como un vampiro normal, sin ventajas por más trampas que hicieran sus adversarios. Levantó la espada y corta con ella una de las piernas de Constantiescu.

-¡No soy ningún inferior, perro arrogante, soy un Yvjanesko! Pero a diferencia tuya soy alguien que esta muy por encima de tu insignificante existencia y cuna….-luego le arroja irrespetuosamente contra el resto de sus parientes y Krone se vuelve hacia la mesa de los Ancianos, mientras dobla sus alas y las oculta en su espada, dirige su mente hacia los Siete vampiros y comienza a sondearlos uno por uno desplegando toda la Dominación que puede reunir, combinándola con Quimerismo, para ocultar en algo su verdadera naturaleza, pero Vasenforf se le pone al frente, y le arenga una sonora bofetada.

-No tienes derecho a ocultar lo que eres Krone Mediash…-le reprende duramente…y menos avergonzarte de la herencia de tu madre que hace unos minutos defendiste airadamente…-y se gira hacia los Ancianos señalando el despojo que queda de Igor Constantiescu, agitándose en un charco de sangre. -Ya tenéis a un nuevo Sire, levantad la voz y proclamad a Krone Mediash Yvjanesko como vuestro nuevo señor…- les ordena.

Los vampiros dudan un segundo a lo que Krone camina hacia ellos e incapaces de negar el portento que se ha manifestado ante sus ojos, son sus voces luego las que alzan declarando a Krone Mediash como el Sire de los Tremeres.

-Está hecho…-murmura Krone, sintiendo que las fuerzas le abandonan, pero no se detiene cuando a sus ojos acuden manchas oscuras y girando sobre sus talones, sale caminando de la arena, lo más recto que le permite su pierna herida, después de todo lo que ha hecho, no va a sellar su triunfo desmayándose ante todos, y solo cuando salió de la presencia de los Tremere, permitió que el brazo de su maestro le rodeara la cadera, sujetándole la otra extremidad que todavía tenia ilesa, dejó que la pasara por los hombros de su maestro y lo levantó un poco, a pesar de que Krone es mucho más alto, ayudándole a caminar de regreso al automóvil que los trajo hasta ese lugar y Vasenforf le ayudó a entrar en el vehiculo, acostándolo en el asiento trasero.

-Ya, mi señor- le dice Vasenforf en un tono que nunca había empleado en su presencia, con admiración, respeto y reverencia…- puedes descansar ahora, te llevaré a tu nueva residencia, a la que será vuestra Casa de ahora en adelante, y en cuanto sanes sus heridas y tengas la fuerza necesaria, todos podrán conocer al nuevo Sire de los Tremere.

Krone sonrió a medias, dejándose envolver poco a poco de una piadosa inconciencia.

-Solo extraño a uno, con el cual debí compartir este momento…-su pensamiento se nubló, pero Vasenforf pudo captar un aullido lejano, un par de ojos grises y un difuso nombre, antes de que Krone perdiera completamente el conocimiento.

El Arcano le dio un golpe al cristal divisor y la limosina se puso en marcha junto con un contingente de protección que les acompañaban. Los minutos se alargaron hasta que estuvieron de nuevo en el aeropuerto particular y Vasenforf alcanzó a percibir la presencia de otro Mediash en las inmediaciones. Un cerrado resguardo de vampiros protegía al jefe de la Casa Mediash quien sonreía abiertamente y abría sus brazos en señal de beneplácito hacia el Anciano, quien fue el primero en salir de la limusina, al tiempo que indicaba que dieran asistencia a Krone.

-¡Lo ha logrado!...-casi grita Regnalus al tiempo que da un abrazo al Anciano y pasa a un lado de quienes llevan a su hijo, limpiando su cara de manchas de sangre que le han salpicado y mira que se encuentra respirando pausadamente, agotado, con un visible tajo, que sabe se curara sin mas problemas….- ¡Sabia que lo lograrías, hijo mió!
-Padre…-alcanzó a abrir sus ojos reconociendo a su progenitor.
-El solo verte con vida, es mas que suficiente. Estoy muy orgulloso de ti, hijo. Tu madre, lo estaría igualmente.

Escuchar aquello inundó de gran paz la mente del nuevo Sire de los Tremere, quien se dejó llevar para ser atendido.

-Se ha corrido rápido la voz…-dijo Vasenforf a Regnalus.
-La proclamación de un nuevo Sire es un grito a voces bajo el cielo oscuro de Rumania.
-Te dije que el destino de tu hijo seria grande. Aún no ves nada…-le sonrió el Anciano, mientras ambos continuaban caminando hacia el jet que los llevaría a la nueva residencia del Sire Tremere.

Gran parte de la noche, en la Toscana, los sonidos inundaban el aire y la figura de Marcel Gucci se mantuvo expectante, mirando hacia el vació. Las hojas le llevaron el murmullo de su nombre.

“-Toscano mió. Volveré a ti”.

Quería creer que era la voz de Krone quien le enviaba noticias de su paradero. Volteó hacia otra de las ventanas, en donde vio el brillo de unos ojos verdes y una gran sonrisa, al inclinarse una cabeza en señal de asentimiento.

“-Él está bien ahora, Marcel.”

-¿Qué haces en la ventana, lobito? Vuelve acá….-la voz de Luciano, reclamaba a Dominic quien se encontraba observando a Marcel, hasta que le vio volver a su recámara, más tranquilo.
-Tu tío, extraña mucho a su compañero.
-Si…-bufó Luca, teniendo que reconocer que más de una vez, en la cena, la mirada de Marcel se enturbiaba, angustiado por el paradero de su murciélago.
-Tu tío lo ama...-se abrazó Dominic al lobo de ojos violeta…-deja de ser tan duro con ellos.
-No quiero que lastimen a Marcel.
-Pero tus continuos reproches, también lo lastiman, Luca. Lo hacen sentir aislado e incomprendido. Mediash ya probó su lealtad a esta Casa.
-A su manera, si….-volvió a aceptar el hecho Luciano, aunque no olvidaba ni el golpe ni la reprimenda que Marcel le diera por ello.
-¿Qué te parece?...-empezó Dominic….-Si esta noche no pensamos, ni en Marcel, ni en vampiros, ni en nadie mas, solo en nosotros…-le sonrió, luego de darle un lamidita en el cuello, que erizó los vellos del joven Gucci e hicieron que rodeara rápidamente la cintura de su cachorro.
-Solo tú y yo, nadie más…-besó su boca y se entregó con esmero a su encomienda.

Quien solo se mantuvo en vigilancia esa noche, fue el Guardián, a quien los aullidos y gemidos entrecortados, rápidamente le esfumaron el sueño.

-¡Por todos los lobos, cuando no es un Gucci, es otro, el que aúlla en esta casa!...-pensó casi en voz alta, mientras encendía un cigarro y se encargaba de los cambios de guardia.

 

 


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Disciplinas Vampiras (Vampiro, La Mascarada), suministradas por Axon Corvus.

Animalismo: Es la habilidad que permite al vampiro relacionarse con los animales; desde poder comprenderlos hasta convocar multitudes de ratas, por ejemplo.

Auspex: La percepción sobrenatural del Vampiro, desde la visión de las auras hasta la misma telepatía. Todos los Vampiros de Anne Rice la tienen.

Celeridad: Es el poder que le permite al Vampiro moverse a una velocidad de vértigo y alcanzar la mano que sostiene el arma antes de que dispare.

Dementación: Propia del Clan Malkavian, es la habilidad de canalizar y verter la locura en las almas de los pobres humanos y Vampiros si son débiles.

Dominación: La tan típica habilidad de los Vampiros de mirar a los ojos... y conseguir que la victima haga lo que éste desee.

Extinción: Es la disciplina favorita del Clan Assamita. Incluye desde el movimiento silencioso hasta el uso de su propia sangre como arma defensiva.

Fortaleza: Es la disciplina que permite al Vampiro resistir aún mejor el daño realizado por las armas e incluso del fuego y la luz del sol.

Nigromancia: Es la temible disciplina del Clan Giovanni, permite a estos nigromantes el control sobre la fuerza de los que han pasad al “otro lado”.

Obtenebración: Es el magisterio de las sombras que pertenecen a los Lasombra. Permite convertirse en sombra o que los tentáculos de oscuridad te arrastren hacia una muerte o aniquilación segura.

Ofuscación: Es la disciplina que permite al Vampiro pasar inadvertido para la percepción de la mayoría. Solo por medio del auspex puede conseguir detectarlos.

Presencia: Los Vampiros son, a menudo, extremadamente encantadores, hasta límites sobrenaturales. Esta es la disciplina que les permite conseguirlo.

Protean: Es la habilidad Vampírica de la transformación. Lobo, murciélago, niebla, el Vampiro puede adoptar muchas formas.

Quimerismo: Tan engañosa como el clan que la usa, los Ravnos, esta disciplina permite dominar los sentido, hasta el punto de hacer real lo que no lo es.

Serpentis: Es la disciplina selecta de los Hijos de Set. Permite que las típicas habilidades de los ofidios pasen al Vampiro: Mirada hipnótica, transformación en serpiente, etc.

Taumaturgia: Coto privado de los Tremere. Esta disciplina es muy parecida a las habilidades mágicas clásicas. Se sospecha que... demasiado parecidas.

Vicisitud: Es la horrible disciplina de los Tzimisce que permite moldear a voluntad la propia carne, o la de los demás.

 

 

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