Clasificación:
NC-17 Avisos: Slash, relaciones h/h.
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11 Conflictos de licántropos II.
La Toscana tenía ese inconfundible olor a tierra oscura, viñedos y aceites que tanto embriagaba a Krone Mediash. Cuando abrió los ojos momentos después que el sol se ocultaba en el horizonte, buscó impaciente el cuerpo tostado de Marcel y gruñó cuando no lo halló a su lado, pero percibió su presencia en la casa y se dio por satisfecho, levantándose. Encontró su ropa delicadamente doblada y se vistió sin demoras para ir en la búsqueda del lobo de ojos grises. Lo ubicó en el pasillo, a un lado de Jacob Simonne, otro lobo que además de ser el Guardián de la Villa era considerado uno de los protegidos de la familia. El joven lobo de ojos ocre, al verle puso cara de circunstancia, sin disimular ni un poco los sentimientos encontrado que tenía con su persona y todo aquello que él representaba, la magia de los Tremere. Para Jacob, el solo nombrar ese arte, era suficiente para encresparle los pelos de la nuca y hacerles gruñir, sin embargo Krone dejó de lado la cara de pocas pulgas con la cual el Guardián le saludaba, para concretarse en el lobo Alfa de la manada que estaba a un lado suyo, quien era el responsable de otras gratas emociones. La sonrisa y el brillo en los ojos grises de Marcel fueron su deleite. Extendió su mano y capturó la del toscano, aferrando su cintura, rozando su nuca, mientras sus mentes se conectaban y Marcel acariciaban su pecho por encima de su camisa, simulando que la abotonaba, mientras disfrutaba el olor que emanaba del cuerpo del Vampiro. Fueron unos segundos de complacencia uno con el otro, mientras se saludaban por la oscuridad que emergía, como seres de la noche que eran. Fue el carraspeo mal disimulado de Jacob que hizo que ambos se separaran y aceptaran de mala gana que no era el lugar para esos arrumacos. -Simonne,
sigues aquí...-dijo Krone en tono medio serio. Por unos segundos el ambiente se volvió denso; entre Krone y Luciano las miradas se volvieron inmediatamente hacia Marcel; cada uno de ellos buscando protegerle. Krone retuvo al lobo Alfa antes de que esté saltara encima del cachorro pidiéndole callar... -Déjale hablar…-le pidió…-esta en todo su derecho. -Así
es, es nuestra Casa. ¡La cual fue ultrajada y mi pareja a punto
de serme arrebatada! Y voy a ser claro contigo Mediash, no creo en las
coincidencias. Tanto Luciano como Jacob se miraron uno al otro coincidiendo que eso era verdad y la negativa del lobezno de salir de la Villa lo complicaba mas. -Puedo
poner un sello en la Casa y hacerla infranqueable...-dijo Krone, luego
de unos segundos. Krone se masajeo la sien en un intento de encontrar una forma de mediar esa situación entre los cachorros y la seguridad de la Villa. La cálida mano de Marcel sosteniendo la suya, le hizo respirar lentamente, mientras el eco de su voz le decía que no se fastidiara con los cachorros. -No
puedo usar magia, pero puedo ayudarles a detectar aquellos que la usan…-dijo
de pronto el Tremere, sabiendo que aquello era algo que solo entre los
practicantes de magia se hablaba. -¿Estás
seguro, Marcel? -Dominic
es muy importante para mí. Preguntas que ya anteriormente se había estado haciendo Luciano, pero que ante las prisas por traerle a Italia decidió esperar para averiguar. -Sé
lo suficiente, lo que él me ha contado de cómo la perdió,
¿A dónde quieres llegar con esas preguntas?...-se volvió
para enfrentarle. Marcel le dejó irse, con la idea de renovar esa platica en otro propicio momento. Se dirigió entonces al salón donde Jacob implementó todo el sistema de seguridad de la Villa y le sorprendió encontrarlo armando de nueva cuenta el alambrado y concentrado en poner en línea el sistema. -Veo
que se entretienen…-sonrió el lobo de ojos grises. -¡Bien,
ahora hay que afinar los sensores para que reporten actividad y cambios
de energía en el perímetro!…-los dedos se deslizaban
rápidamente por el teclado, reestructurando los programas de vigilancia. -Creo que te dejaremos trabajar…-le dijo Krone, mientras pasaba su mano por la espalda de Marcel incitándole a salir. El Guardián apenas le respondió, enfrascado en su nueva empresa, mientras tanto el vampiro como el lobo Alfa salieron de nuevo al pasillo, donde una vez que se cerró la puerta, el mismo Marcel se colgó del cuello de rubio vampiro buscando ahora su boca para compartir un beso sin prisas. -Te
busque entre las sábanas al despertar…-enredaba sus cabellos
el vampiro entre sus dedos juguetonamente. Krone iba a decir algo, pero cerró la boca, cuando los pensamientos de Marcel eran tan nítidos en ese punto y la forma en la cual él también le reclamara a Luciano, con cierta pizca de orgullo. -Era
una tontería, pero en serio lo creía. Un brillo peculiar en los ojos carmesí, franqueó la barrera que Marcel había impuesto a esa idea inicialmente. La noche los recibió por la campiña, y la peculiar pareja constituida por un gran lobo de aperlado pelambre y un vampiro caminaban sin prisa. El lobo disfrutaba la tierra en sus patas, mientras sentía de vez en vez los dedos de Krone acariciar sus orejas, pero luego le dejó correr libremente, mientras el vampiro saciaba su sed de la palpitante sangre que fluyó del brazo de un despistado que reparaba un neumático en la carretera. El lobo observó la escena, sin intervenir en la naturaleza de Krone para alimentarse, así como en el detalle que prestó en borrar la mente de aquel hombre, con pasar sus dedos por su cara. Solo tomó lo necesario y le dejó ir, sin interferir en mas en su existencia. Ambos, al ser seres de la noche que compartían sus secretos, entendían la importancia de estar siempre fuera de la perspectiva de los seres humanos y dejar muestras visibles de su presencia. Krone acariciaba su pelambre, incitándole a transformarse, en medio de la campiña, entre las hojarasca, donde le cubrió el cuello de besos una vez que la forma humana apareció en sus brazos. Marcel se entregaba sin reservas, dejando que las hábiles manos del vampiro estimularan su cuerpo, pensando que aquello era algo que le gustaría hacer infinitas veces. Las manos de Krone se detuvieron en su vello púbico sin llegar mas allá, en una fracción de tiempo, donde el toscano no pretendía curiosear entre los pensamientos de Krone, simplemente estos se encontraban tan en la superficie que se enteró que viajaría en breve. -¿De
nuevo, te iras?...-se separó el licántropo de su cuerpo
con cierto pesar. El
lobo pasó a un lado suyo y se tiró sobre las baldosas luego
de que el cansancio y el sudor le hicieran tomar su forma humana después. La sola palabra “Sire”, le hizo entender a Marcel que hablaba en serio cuando Krone decía que era una obligación complicada. -¿No
es el titulo del Regente de una Casa Vampírica? -¿”Disponible” significa…que pelearas por el? Los ojos rubíes de Krone brillaron al escuchar el tono de voz de preocupación de Marcel. -Si, ese es el significado. Marcel se abalanzó sobre el cuello del vampiro, rodeándole con sus brazos, mientras pegaba su cara a su pecho, sorprendiendo al mismo Krone con ese gesto, pero que agradeció infinitamente por que era una muestra de preocupación y amor. -No vas a perderme, toscano. Volveré, con o sin el titulo de Sire, pero volveré a tus brazos. Tenlo por seguro…-le rodeaba la espalda acariciándole “¿Vivo o muerto?....”-pensó Marcel para si mismo, muy apesadumbrado, lo que no fue un obstáculo para que Krone también lo oyera. Marcel siempre buscaba que sus emociones estuvieran bajo control, quizás cuando perdía la compostura era cuando sus cachorros se excedían y ahora cuando temía, quizás sin justificación, por la seguridad de ese vampiro del cual estaba prendado. -Confió
en ti, Krone, lo sabes. Tanto que he puesto en tus manos, la seguridad
de la Villa y de mis cachorros. Sé que hay cosas que no me dices,
que no puedes decirme. Marcel hace una ligera mueca, notando que Krone resguarda algo y que no le permite el acceso a su mente. -Hay
cosas que no puedo decirte, por seguridad. El vampiro tomó la cara del lobo, pegando su frente a la suya, cerrando sus ojos, dejando que algunas de las escenas vividas en la capilla Rossen, frente a su mentor y su padre, le fueran reveladas al lobo. Las imágenes fueron apareciendo, una a una, donde el vampiro de ojos carmesí se encontraba de rodillas, golpeando el piso con sus puños a causa del dolor lacerante que sentía por lo que de su espalda emergía, sin contemplación, unas negras alas, lustrosas, que refulgían como acero bruñido, abrieron la carne y salieron del escondite y aletearon sin control, causándole más dolencia. -Agghhhh...-gritó
Marcel empujando a Krone, impresionado del padecimiento que casi sintió
en su propia carne, como del miedo que la imagen le causara. Marcel le pasó las manos por la espalda, curioseando en ella, buscando esas alas que había visto en su mente, donde encontraría apenas dos marcas casi imperceptibles que para el día siguiente de seguro ya habrán desaparecido del todo. Se dejó embelesar por el aroma de Krone, quien le envolvía primero en sus brazos y luego sin que ambos se dieran cuenta, en las alas que emergieron sin prisa ni dolor de la espalda del bebedor de sangre, por primera vez. El toscano sintió el envolvimiento y sus dedos rozaron lentamente esa cueruda superficie, que después de unos segundos dejo de ser aprensiva la inspección, para encontrar cierto deleite en la suave y delicada membrana que le envolvía. Sí Krone pudiera ronronear, ese seria el momento ideal para hacerlo, al sentir la caricia, primero tímida, luego curiosa y después fascinada de las yemas de los dedos de Marcel. Buscó sus ojos y encontró el miedo disipado y una curiosidad extrema en sus apéndices. -¿Te
duelen…cuando emergen? Krone empezó lentamente a replegar sus alas y guardarlas en su espalda, encontrando la forma de hacer ese proceso sin dolor, al concentrar su mente en algo diferente. Sostenía aun en sus brazos a Marcel, quien seguía fascinado ante ese espectáculo que el vampiro de ojos carmesí le ofrecía. -El
trance de Dominic puede tener varios explicaciones y todas coherentes,
pero mentiría si te digo que sé cual fue el motivo. Marcel le rozó la espalda cariñosamente. -Realmente
se asustó mucho al principio…pero hoy, él mismo fue
quien dijo que seguías en Viena y que no eras responsable del atentando…-le
afirmaba Marcel Jacob había dejado de teclear hacia minutos atrás y fumaba placidamente en frente del monitor. -¿Se
puede saber que haces? Te he estado buscado…-le rezongó Luciano
al entrar. -¿Qué
demonios es eso?...-preguntó Luciano, señalando la imagen
a un lado de Marcel. Luciano le dio un golpecito en los hombros de felicitación. -¿Completamente
seguro?...-cuestionó el lobo de ojos violeta. Jacob le levantó el dedo cordial que tenia desocupado en grosera respuesta, mientras con la otra mano instalaba un disco duro y fumaba sin soltar el cigarro de los labios, por lo cual no pudo maldecirlo. Continuó trabajando en el rediseño del sistema gran parte de la noche hasta que salió al patio a tomar aire, además de revisar que los guardias estuvieran despiertos y en sus lugares . La noche era clara y hasta silenciosa. Por inercia buscó su cajetilla y un nuevo titilar de su reloj le indicó que no estaba solo. Giró en redondo amartillando su arma, buscando con sus sentidos lobunos lo que ya sabía, un mago estaba en la Villa y no era precisamente Mediash. -Nos
vemos de nuevo, lobo…-susurró el vampiro de ojos de miel,
encima de él. En un desesperado movimiento, Jacob sacó la vara de plata que guardaba en su chaqueta y dio un tajo al aire con ella, sin poder alcanzar la carne del vampiro, pero haciendo que éste le soltara, evadiéndole hábilmente los nuevos ataques del vampiro, que buscaba alcanzarle para herirlo. -Veo
que conservas algo mió…-y le extendió la mano para
reclamar su vara...-sólo dámela, y prometo no hacerte sufrir
mucho, puede que hasta te conserve…-se lamió los labios con
morboso placer. Pero no llegó a sus manos, porque momentáneamente quedo suspendida en el aire y luego voló en dirección contraria. -¡¿Se te ha perdido algo?!...-una nueva voz gritó, tomando la vara por la empuñadura y arrojándola rápidamente contra Joseph, quien no esperaba ni a Mediash, ni que su propia vara lo clavará en la pared, atravesándole por un hombro…-¡Aquí la tienes! -Aaghhhhhh, ¿Qué...? Mal-maldito...-le gritó Joseph por el dolor, mientras el rojo de los ojos de Krone, brillaban enfurecidos y con sádico placer por tenerle en esa posición…-¿Túú…tú que haces aquí?...Aghhhh…-bramó el “convertido” cuando la vara era movida en su carne, causándole mas dolor. El espectáculo no pasó desapercibido para los otros inquilinos de la Villa, quienes bajaron a tropel, empezando por Luciano y Marcel, quienes se encontraron con que Jacob apuntaba con su arma a un vampiro clavado en la pared, mientras Krone se encontraba a su lado, lastimándole con la vara. El vampiro de ojos rojos iba desnudo del dorso, descalzo y solo llevaba el pantaloncillo de dormir que tomó rápidamente al sentir la presencia de VanHaussen en la Villa. -¿Quién
te ha enviado?...-le gritó Krone haciéndomele más
daño. Las imágenes de Duvon y sus compinches en la mente de Joseph eran tan nítidas, que ni era necesario buscar demasiado en su mente, pero si sorprendió a Krone ver a otros vampiros a quienes no reconoció de momento, pero sabia no tardaría en hacerlo. -¡¿Quién
de los Ventrue?!...-sacó Krone la vara del hombro y levantó
con la otra mano el cuerpo del vampiro, que intentaba patearlo y quitárselo
de encima, cuando ese dato le fue arrebatado de su mente. Un puñetazo en el abdomen le hizo doblarse, haciendo que Joseph maldijera luego de escupir sangre. -¿Quieres seguir respirando? ¡Cierra tu boca o serás comida de cerdos! Por que no habrá lobo que te trague…-le soltó Krone, luego de hacerle desmayar con otro puñetazo en un rápido movimiento, luego lo empezó arrastrar. -¡Entréganoslo,
Krone!...-le gritó Luciano. Krone abofeteó a Luciano con el dorso de su mano, dejando el cuerpo inerte de Joseph en el suelo, mientras retenía ahora al joven lobezno. -¡No
te atrevas a hablar sobre mis sentimientos hacia Marcel! Eres un mimado
que todo lo tiene. Cuando las cosas no salen como las quieres, entonces
gritas y vociferas. Por unos segundos los dos Gucci se midieron uno al otro y el cachorro terminó por bajar la cara ante la mirada del Alfa, quien le incitaba a replegarse. -Vuelve
con tu pareja y no salgas de ahí, hasta que medites en tus acciones…-le
bramó a Luciano y luego se giró hacia Krone…-Tú
no vuelvas a ponerle una mano encima a mis cachorros, sin mi permiso.
Yo soy quien pone disciplina en esta Casa. La mano de Marcel le detuvo por el hombro. Ambos pares de ojos se vieron, y los pensamientos del lobo fueron de agradecimiento por estar al pendiente de la seguridad de la Villa. -Los lobos Gucci siempre serán mi interés y preocupación…-le dijo el vampiro mientras se dirigía a la casa. Jacob fue detrás de los dos vampiros, para cerciorarse primero de que Krone realmente maniataba al traicionero Joseph y que sus controles efectivamente registraban la energía disipada de ambos magos. -¿Te
llevaras su vara?...-le cuestionó a Mediash, una vez que volvió
vestido y se ponía su larga chaqueta encima. Krone guardó la vara en su cinto y tomó el cuerpo del otro vampiro como si fuera un bulto más. -¿No
te despedirás de Marcel?...-le preguntó el Guardián
al ver que pretendía irse. Marcel se quedo en el balcón, sin poder darle una vez más la cara a Krone antes de irse. Le vio vestirse y prefirió no importunarle. Antes de cruzar la puerta, sus pensamientos le gritaban al vampiro cuanto le extrañaría y lo mucho que deseaba que volviera a sus brazos. La mirada carmesí se posó de nuevo en el lobo y le envió un beso, diciéndole cuando le amaba. “Volveré a tus brazos, toscano”. Jacob vio que Marcel se quedo parado en el balcón, esperando el alba, mucho después de la partida de Krone. Quizás el Guardián no entendiera mucho sobre el amor entre varones, pero estaba seguro que el que sentían el lobo Alfa de su manada por ese vampiro Tremere era cosa seria. oooOOOooo Antes de que los primeros rayos de sol entraran por el rosetón de la capilla, el cuerpo entumecido de Joseph VanHaussen era arrojado al suelo, ante la mirada sorprendida de algunos aprendices y ancianos del Clan Tremere que ya se dirigían a sus moradas de descanso. Uno de los ancianos del Concilio que aun se encontraba presente reconoció el cuerpo maniatado que se quejaba por el impacto contra la duela. Krone hizo una reverencia ante la envestidura del anciano. -Traigo al traidor, ante el Concilio y aquí esta la prueba de sus actos...-extendiendo la vara que fue tomada por el anciano, mientras éste llamaba a los guardias de la Capilla para que se llevaran el cuerpo. -Tu
mentor te ha estada buscando, Mediash…-le gritó otra voz
que hizo que el vampiro buscara su origen. -Te
tomaste la atribución de traer a VanHausen, cuando se nos ha pedido
a los Preton-Savage ir en su búsqueda. Krone sonrió, sabia que Viktor era un aguerrido maestro, al cual le debía mucho de su entrenamiento y no encontraba la cara para explicarle como anteriormente había sido atacado por VanHausen y había resultado herido. Una novatada que le había valido un buen tajo en la carne y que milagrosamente, era la palabra, no había pasado a más. Entregar ahora a Joseph ante el Concilio por cuenta propia, le ganaba el respeto del Clan, pero ante todo, reafirma su autoestima, de la cual precisamente necesitaría en grandes cantidades en las siguientes fechas. La mirada adusta con la cual le recibió su mentor, no le sorprendió. -Espero
que te tomes la cosas en serio, Krone. La Toscana se inundó de la luz matinal y cuando apenas entraba por una de las ventanas de la Villa, Dominc se desperezó rápidamente, mientras buscaba quitarse de encima, suavemente el brazo protector de Luciano. Se vistió a un lado del closet y sus dedos pasaron por la imagen a carboncillo que una vez le hiciera Luciano y que ahora colgaba en un marco. Desde ahí, alcanzó a verle el modelo de ojos violeta, quien había sentido que el chico salía de entre sus brazos y le dejo hacerlo, con la finalidad de darle espacio. -¿A
dónde vas? Luciano bajo a desayunar, se sorprendió tener que hacerlo solo, ya que ni Marcel se encontraba en la mesa. Los empleados le informaron que se encontraba en los terrenos y que había salido de emergencia. No pudieron explicarle a que emergencia había salido a atender, pero mientras lo esperaba desayunó algo frugal y salió más tarde al campo de tiro, donde tanto el Guardián como su cachorro se encontraban. Tuvo que llenarse de orgullo ver que Dominic había mejorado mucho en sus tiros y que lograba armar sin ninguna dificultad la semiautomática que Jacob había puesto en partes para que las encuadrara por si solo. El sonido del celular de Jacob le hizo parar la práctica y Luciano asintió cuando el Guardián le indicó que se acercara. -Marcel
nos busca...encontraron a varios aledaños a la Villa heridos…-le
gritó mientras los tres se movían rápidamente hacia
la casa. -¿Qué
sucede?...-preguntó Luciano sorprendido. Tanto Luciano como Jacob asintieron, mientras que el Dominic se quedo al lado de Marcel, luego que se despidiera efusivamente de su lobo. -¿Puedo
ayudar en algo?...-preguntó al jefe de la Casa, mientras éste
iba camino a uno de los cuartos que se acondicionaban para los heridos. Dominic sabia a estas fechas, que cuando un lobo salvaje mordía a un persona, ésta podía infectarse y transformarse luego en un lobo, siendo reclamado en cada luna llena, lo cual le convertía en un lobo sin control y peligroso para otros seres humanos. Uno de los sobrevivientes, deliraba, sumido en una fiebre que le hacia titiritar, mientras le instalaban en la cama y le ponían compresas de agua fría. Era un jovencito, no mayor de 17 años, delgado y de un bronceado común entre los habitantes que viven en las islas griegas, de ensortijados cabellos. Su carita era la viva imagen de un cuadro de “Boticelli”, de labios carnosos y piel sonrosada. La cual ahora se encontraba perlada de sudor. Apenas abrió los ojos y descubrió que eran de un turquesa indescifrable. -Dice
aquí que se llama Andrea Guisseppe…-dejaba Marcel a un lado
la identificación que encontraran del chico…-parece que viajaban
de vacaciones con sus tíos. Marcel sonrió al ver la escena y le dijo que le dejaría unos momentos mientras averiguaba que pasaba con el médico y si había noticias sobre los atacantes. Cuando no era una cosa era otra, pero aún entre las continuas obligaciones, no faltaba momento en que sus pensamientos no vagaran y en ocasiones lograba que se fueran muy lejos, a cualquier lugar donde Krone estuviera y que pudiera sentir cuanto le extrañaba y necesitaba. Y podía jurar que el burgués le percibía igualmente. -“Vuelve a mi, Krone”… pensaba mientras veía el sol bajar por el horizonte. Una nueva noche ha caído sobre Viena, dando fin al tiempo de los preparativos que Vasenforf le ha concedido al vampiro de ojos de rubí. Fue a despertarle en cuanto se hubo ocultado el sol, con su equipaje ya preparado y los vehículos a la espera de sus ocupantes. Krone se viste tan rápido como le permite su propia desazón y sale de la habitación rumbo al garaje. El vampiro de ojos carmesí, siente como una cálida oleada, conformada por los pensamientos de Marcel le inundan por partes, aun a la lejanía, entibiándole el alma y deteniéndolo de sopetón, para concederse un pequeño deleite con el recuerdo del Licántropo que dejó en la Toscana. Vasenforf de exaspera de que su pupilo insiste en demorarse aún más al estancarse en medio de la galería, para escuchar en su interior el llamado que le reclama su alma, cuando en la opinión del Arcano, su aprendiz no debe darle cabida a esa clase de distracciones ni a nada más en esos momentos. -Vamos.- le apremia su mentor, demostrando en su siempre impasible rostro la añadida molestia que le ocasionó que su pupilo decidiera marcharse cuando le informó de la verdadera naturaleza de su ser y que no se hubiera quedado para finiquitar los detalles importantes de su trascendental cambio de estatus…-bastante tiempo has perdido ya. -Maestro...-trata de disculparse Krone, ante el reproche…-Era necesario que me marchara. -Nada es más importante que el haberte preparado para lo que vas a enfrentar…-le responde Vasenforf, haciéndole un imperioso ademán en cuanto llegaron al garaje, para que se subiera a la limusina que los llevaría al aeropuerto privado en donde uno de los jet de la Casa Tremere los estaba esperando…-lo que te espera es lo más importante de tu existencia ahora. Nada te excusa para irte de esa manera a perder el tiempo en quien sabe donde, porque además tuviste la descortesía de romper tu contacto mental conmigo. Krone retrae sus ojos al ocupar su asiento, estando con Marcel no podía darle cabida a su mentor en su mente, es mejor no replicarle sobre ese tema. -Si, señor...- le responde con sumisión. -Aún eres mi aprendiz y me debes obediencia, no te has investido Sire todavía…-continúa Vasenforf, tratando de que su alumno le mire a la cara…-no debes tomar a la ligera algo tan importante. -Ya lo entendí...- le replica con algo de dureza Krone, volviéndose hacia él, y enseguida comprende que se ha excedido y baja la cabeza…–maestro, lo siento. No quise ser irrespetuoso, pero no tomo a la ligera lo que se espera de mi, y el asunto que me alejó de la capilla Roseen era y es muy importante para mi. Además resultó productivo que me marchara porque así pude capturar y traeros al traidor VanHaussen ante la presencia del Concejo. -Cosa que en tus propias palabras fue un evento fortuito...aunque yo en lo personal tengo mis sospechas. Krone se acerca más al Arcano. -¿Mi señor?....-inquiere, ahora movido por la curiosidad. Están llegando al aeropuerto, así que Vasenforf deja de hablarle hasta que el jet remontó los aires. Krone se arrebujó en el asiento al frente de su maestro esperando que reanudara su charla, bombardeándolo con toda clase de preguntas mentales. El Arcano se dio el gusto de dejarlo en suspenso hasta que el Aprendiz no aguantó más. -Mi señor, ¿puedes aclararme vuestras sospechas sobre VanHaussen? -¿Ahora si estás interesado, aprendiz?....-le pregunta Vasenforf, con tal vez la primera vez que usa el sarcasmo en su expresión. Krone recordó que su maestro Viktor Arkain mencionó que su mentor estaba a punto de arrojarse del campanario, casi creyó que lo decía en broma...pero ahora lo ponía en duda. -Estoy
atento, mi señor, sólo dime que es lo que has averiguado. -Mi señor, ¿sospechas que el ataque de VanHaussen a mi persona se relaciona con lo de mi propuesta a Sire?...- inquiere muy dudoso, porque hasta apenas unos días atrás él se enteró de que podía reclamar el título. -Puede ser…- le responde Vasenforf, aunque Krone sabe que para su mentor no hay nada al azar y cuando se imagina una cosa, casi siempre la acierta -los hijos de Mijail Constantiescu, tanto Igor como Ivan, son bastante decididos y no les gustan los cabos sueltos, no lo tengo confirmado pero he estado averiguando sobre ellos, y he recibido demasiados rumores sobre tus primos y su padre, y sus aficiones por las artes oscuras e incluso la magia...me gustaría tener la certeza, pero el nombre de “Mortífagos” ha sido mencionado en relación con esa familia- Vasenforf se inclina hacia Krone, como si a esa altura y en pleno vuelo alguien podría llegar a oírlos…-si tuviera que especular, y con lo que esta en juego, yo removería cualquier aspirante por muy remoto que estuviera. -Pero VanHaussen, estaba interesado en obtener el mensaje que la noble Ágatha me entregó..., quien le halla contratado, solo quería eso. ¿No?...-conjetura Krone. Vasenforf se volvió a recostar del espaldar, y bebió de la copa que le fue traída al abordar, con una mezcla especial de sangre. -Ahora que tenemos al traidor en nuestro poder, podremos interrogarlo a fondo, yo tengo mi lista de preguntas ya formuladas y supongo que tendrás las tuyas. Al volver, se resolverá su situación. Nunca he subestimado tu valor, Krone Mediash, desde el mismo día en que llegaste a mi regazo, pidiendo ser entrenado, vi que eras especial, y te acepté sospechando las grandes cosas para las que estás destinado. Krone se llenó de orgullo ante las palabras de su mentor, pero incondicionalmente, algo dejó escapar el Arcano y se escurrió en su pensamiento. “...su advenimiento...en una noche sin día, en un día sin noche...los mensajeros cumplirán su destino..., conforme a la profecía...” Fue efímero y la instruida mente de Vasenforf pronto acalló lo que se le escapó, y volvió a cerrarse ante su pupilo. Lo que haya sido, de pronto desapareció de la cabeza de Krone y se encontró de nuevo preocupado por no saber exactamente lo que tenía que hacer para reclamar el título de Sire. Su maestro le leyó la mente y le sonrió. -Si eras el heredero directo, subías al puesto sin obstáculos, a menos que alguien te rete el nombramiento, en cuyo caso se resuelve la disputa en un combate a muerte. -Así que voy a luchar contra dos postulantes...- resume las cosas Krone…-¿Tengo que pelear con ellos al mismo tiempo o por turnos? -Por turnos, cuando el número de aspirantes es par, se dividen en parejas hasta que queda un solo vencedor, lo mismo pasa si son impares, pero en este caso, se hace un sorteo y mientras dos luchan, el tercero aguarda su turno. -Espero ser yo...- dice Krone, imaginándose como debe ser estar viendo lo que pasa y conociendo las técnicas del adversario. -Me temo que no es tan fácil...- le suelta Vasenforf, desbaratando su ilusión…-estarás aislado para quitarte cualquier ventaja y me temo que si resultas ser parte de los combatientes en el primer turno, no te permitirán descansar o tomar aliento antes de enfrentarte al segundo combatiente. Krone volvió a acomodarse en su asiento, mientras Vasenforf siguió instruyéndolo en el tiempo que les llevó volar de una ciudad a otra. Con los horarios favorecidos, Krone y Vasenforf llegaron a su destino y no perdieron el tiempo, ya que una limusina los esperaba dentro del hangar, Krone ya se había preparado en el avión, ataviándose con su armadura reglamentaria y las armas que pudiera necesitar, y en cuestión de una media hora, se bajaba de nuevo del vehículo, dentro de un recinto oscuro y aislado, rodeado de extraños que lo observaban como si fuera un intruso. Krone no miró a nadie y caminó al frente hasta lo que parecía una arena, rodeada con altas vallas y los asientos de muchos curiosos ya estaban ocupados y llenaban las gradas, Krone avanzó hasta el frente de la misma, en donde estaba una especie de balcón, en donde los Siete Ancianos le esperaban. Vasenforf le indicó que se quedara a unos pasos atrás y se acercó a ellos. -Presento ante los nobles señores de las Casas Principales Tremeres al postulante Krone Mediash, hijo del Vizconde Regnalus Mediash e Ingid Yvjanesko….- declamó el Arcano. Mijail Constantiescu se movió en su asiento, mirando la estampa de Krone con desprecio, es un vampiro de corta estatura, de cuerpo rechoncho y rollizo, escupió al suelo con despectivo. -¿A que se debe este insulto?...- demandó con voz grave - Ingrid Yvjanesko, fue desheredada de la línea de ascendencia, ¿por qué nos presentas a ese desadaptado Ventrue ante nosotros? -La madre fue desheredada, no su hijo- le contestó Vasenforf, haciéndole un gesto a Krone que estaba a punto de desenvainar su espada y mostraba los colmillos…-la sangre que el heredero de Regnalus lleva en sus venas, le concede el derecho de estar aquí como un igual, y declamar lo que su madre le ha dejado en su linaje y en su cuna. Nada tienes que objetar Mijail. Interpelado de esa manera, el vampiro casi se baja del balcón para rendirle cuentas a Vasenforf a puñetazos, pero fue detenido por los otros Ancianos. -Has hablado bien, Arnolf Vasenforf, ¿pero el postulante no tiene lengua propia? Queremos escucharle su voluntad y deseo…-dijo otro de los Ancianos. Vasenforf se apartó y Krone se adelantó ante los Ancianos. -Mi derecho no debe ser cuestionado por nadie ni la herencia de mi madre, soy Krone Mediash Yvjanesko y he venido para ser el nuevo Sire de vuestras Casas, y si un baño de sangre es lo que os satisface, que vengan a retarme sus delegados, ya que será su sangre y no la mía la que se derrame…- con insolencia, Krone se giró hacia los dos vampiros que estaba de pie en las esquinas opuestas de la arena. Los dos eran corpulentos y con aspecto salvaje, Igor, el mayor vestía una armadura roja, de varios espacios y reforzada, no se veía para nada incomodo con ella y tenia un gran arsenal a su lado. Ivan era menos alto, pero no menos rollizo, su armadura era gris y tenía garfios a los lados de las hombreras y las coderas, igualmente en el refuerzo de su bota como las espuelas de un gallo. Los dos hermanos les hicieron a Krone señales obscenas y le gritaron varios insultos. El Anciano que precedía la mesa, sonrió ante el desplante temerario de Krone y le indicó que se acercara más a ellos. Poniendo al frente una hoja de papel, una pluma y una daga. -Pon tu nombre Krone Mediash Yvjanesko en esta urna…-y le señala una gran copa…-veremos si tienes el temple para mantener el fuego de tu carácter hasta el final. Krone se hizo un pequeño pinchazo para derramar unas gotas con las cuales humedecer la pluma y hacer lo que se le pedía y volvió al lado de Vasenforf. Los Ancianos movieron la copa, pasándola de mano en mano y al final, el mayor de los Ancianos metió sus dedos y sacó dos de los papeles, y los desdobló. -Ivan Constantiescu, en primero, ven ante nosotros.- el hijo de Mijail caminó hacia sus mayores con paso arrogante, y se inclinó ante ellos con absoluta petulancia. El mayor desdobló el siguiente pliego y su ceño se arrugó un poco. -Krone Mediash Yvjanesko, en segundo, aproxímate. Krone, le hizo una entrecortada reverencia a Vasenforf y obedeció la orden, no sin antes mirar hacia Igor que con jactancia y vilipendio le seguía haciendo gestos obscenos. El mentor de Mediash se alejó de su pupilo y se fue a sentar en un puesto vació que ya estaba destinado a su persona, junto al palco de los Ancianos. -Igor Constantiescu, tu lugar es el tercero, retírate de nuestra presencia y espera hasta ser llamado. El vampiro de la armadura roja, se demoró varios minutos groseramente ante la orden, para luego mirar a su padre y éste le hizo un cabeceo, y se sonrieron maliciosamente, antes de que Igor finalmente se retirara. -Ha llegado la hora…-anunció el Anciano mayor…- que sus destinos den comienzo. Krone apenas respondió con una respetuosa reverencia, la cual no tuvo la cortesía de seguir Ivan, que se le vino encima, sacando de su cinto dos espadas, las cuales Krone bloqueó con las suyas. El vampiro Constantiescu, comenzó a desplegar sus artes, y sus movimientos se aceleraron antinaturalmente a lo que Krone reconoció como el arte de la Celeridad. Mediash, se le igualó en destreza, moviendo su cuerpo con elasticidad y vigor, y de pronto, Ivan apareció a su espalda en tanto lo tenía al frente. Krone se detuvo un instante, y el vampiro de la gris armadura se valió de la Ofuscación, para desorientarlo y que Krone no empleara el Auspex para detectarlo. El intervalo le ganó al pupilo de Vasenforf un tajo profundo en su pierna, Krone retrocedió, alejándose del filo de las espadas que le pasaron rozando su cuello. Krone se centró, deteniendo el dolor que llegaba a su cerebro y le distraía los sentidos, cerró los ojos y abrió su mente, buscando alrededor de si mismo al que necesitaba precisar, detuvo su cuerpo y escuchó el rumor del aire que es interrumpido a su alrededor, y el avance de un cuerpo hacia el suyo. Dejó que su alma le dirija, que busque el corazón impío que escucha, y levantó la espada, hundiéndola en la carne de un tórax, haciendo crujir las costillas, profundizando su espada hasta la empuñadura, atravesando tendones y al ser bañando por una candente sangre que le rabazo las junturas de su armadura, sintió un hálito sobre su cara y abrió sus ojos. Ivan lo contemplaba con los iris desorbitados, con las dos espadas cruzadas en medio de otra que le atravesaba su torso. -Imposible...- jadeó Ivan. Krone tan solo levantó el brazo y asió la segunda espada por encima de la que tiene ensartado al vampiro y corta con ella el cuello del mismo y la cabeza cruzó la arena hasta estrellarse contra el podio de los Ancianos principales, seguida del grito de Mijail. Krone se dejó caer al suelo, con el peso del cuerpo aplastándolo, y desprendió parte de la manga de su camisa para aplicarse un torniquete. Fue lo único que pudo hacer. La voz de Vasenforf se escuchó en su cerebro como un alarido. -¡Arriba! Igor se fue sobre él y apenas el Vampiro de rubios cabellos tuvo el tino de atravesar el cadáver que le obstruía para que le sirviera de escudo contra la sajadura que sin duda le hubiera quitado un brazo. -Igor Constantiescu...- reprendió el mayor de la mesa -espera hasta ser llamado. Pero el Vampiro no le escucha, siguiendo a Krone para terminar ensartándolo contra el piso, solo la agilidad de Mediash mantuvo la integridad del resto de su cuerpo, empujándose con sus piernas a lo que la arena, le anulada y le entorpecía. Krone metió la espada como palanca por un costado de su cuerpo y se empujó con ella, logrando levantarse, pero sintió que algo le rodeaba el pecho y al mirarse, encontró como una enorme serpiente le rodeaba. Se apartó con alarma ante la presencia del reptil antes de comprender que se trataba de un truco de Quimerismo empleado por Igor, a lo que el truhán, aprovechó para alcanzarlo de nuevo y esta vez le proporcionó una herida en su costado. Krone cayó al suelo y cuando levantó de nuevo sus espadas para bloquear, una le fue arrebatada cuando su golpe fue interceptado por Igor. Krone hace otra maniobra y el vampiro Constantiescu vuelve a anteponerse a su movimiento. Mediash comprende que de alguna manera Igor tuvo que presenciar su combate con su hermano, porque de otra manera no es posible que se conozca de antemano su forma de pelear, pero ¿cómo...? Lo vio salir de la arena, y no hay ventanas ni puertas abiertas por las cuales pueda atisbarse el ruedo. Entonces mira hacia el podio de Ancianos y ve que los ojos de Mijahil están muy abiertos y que su mente sigue en conjunto con la de su vástago, el padre le sirvió al traidor como ventana para que estuviera presente, el hijo vio a través de los ojos de su padre todo su combate. -¡Ningún bastardo media-sangre y usurpador va a venir a enlodar nuestra casa! El hijo de una ramera traidora que fue a ensuciar nuestra progenie con un sucio Ventrue no merece ser nuestro Sire...-le gritó Igor, saltando contra Krone y derribándolo, y con un veloz movimiento, hundió la espada en el brazo del rubio vampiro, hasta clavarlo en el suelo…-lavaré con tu sangre la afrenta que nos has hecho con tu sola presencia y la muerte de mi hermano. Krone
gritó, al sentir el metal traspasándolo y su otro brazo
es aplastado por la bota llena de púas del Constantiescu mayor,
inmovilizándolo. En
la Toscana, en el salón comedor de la Villa, Marcel siente un estremecimiento,
y el cubierto se le escapa de los dedos, llevándose la mano al
brazo. -¿Marcel?...-
le pregunta Luciano al ver lo pálido que de pronto se ha puesto
su tío… -¿Qué ocurre? Marcel
se vuelve hacia el lobito, mirándolo con ansiedad. Pero Dominic mueve su cabeza de un lado al otro y sus ojos siguen estando tan verdes como siempre. -No es lo que veo, es lo que tú sientes…-le responde.
Repentinamente, algo le empuja desde su espalda, levantándolo oblicuamente y siente que su carne se desprende, obnubilando el dolor en su brazo. Como si cobrara vida propia, un alón en su espalda se desprende directamente hacia el pecho de Igor, y lo atraviesa, al tiempo que lo levanta, liberando el otro brazo de Krone. La segunda espada del vampiro Constantiescu se clava muy cerca de la oreja del rubio vampiro, mientras Mediash ve la parte de su cuerpo que le había brindado su protección sin que la hubiera pedido u ordenado que lo hiciera. En la sala entera se oyeron gritos, desmayos y carreras ante el fenómeno, mientras los Siete Ancianos se ponían de pie para admirar mejor aquel prodigio. -Quimerismo...-pronunciaron unos, al tiempo que Mijail, contemplaba el espectáculo con pavor. -Krone Mediash en verdad que es un maestro en el arte del Quimerismo….-balbuceó. -Si miras con atención...-le respondió con toda calma Vasenforf…-el pecho de tu hijo no ha sido atravesado por una mera ilusión. Krone terminó de incorporarse sobre un codo y con su mano libre, desprendió la espada con que el mayor de lo Constantiescu lo había aprisionado, su otra ala emergió, produciéndole un nuevo dolor que lo terminó de despertar, y le sirvió de muleta para ayudarlo a levantarse del suelo. Se enfureció por la intervención tan oportuna como inconveniente de aquellas alas que no hubiera querido emplear aunque muriera, su deseo era ganar como un vampiro normal, sin ventajas por más trampas que hicieran sus adversarios. Levantó la espada y corta con ella una de las piernas de Constantiescu. -¡No soy ningún inferior, perro arrogante, soy un Yvjanesko! Pero a diferencia tuya soy alguien que esta muy por encima de tu insignificante existencia y cuna….-luego le arroja irrespetuosamente contra el resto de sus parientes y Krone se vuelve hacia la mesa de los Ancianos, mientras dobla sus alas y las oculta en su espada, dirige su mente hacia los Siete vampiros y comienza a sondearlos uno por uno desplegando toda la Dominación que puede reunir, combinándola con Quimerismo, para ocultar en algo su verdadera naturaleza, pero Vasenforf se le pone al frente, y le arenga una sonora bofetada. -No tienes derecho a ocultar lo que eres Krone Mediash…-le reprende duramente…y menos avergonzarte de la herencia de tu madre que hace unos minutos defendiste airadamente…-y se gira hacia los Ancianos señalando el despojo que queda de Igor Constantiescu, agitándose en un charco de sangre. -Ya tenéis a un nuevo Sire, levantad la voz y proclamad a Krone Mediash Yvjanesko como vuestro nuevo señor…- les ordena. Los vampiros dudan un segundo a lo que Krone camina hacia ellos e incapaces de negar el portento que se ha manifestado ante sus ojos, son sus voces luego las que alzan declarando a Krone Mediash como el Sire de los Tremeres. -Está hecho…-murmura Krone, sintiendo que las fuerzas le abandonan, pero no se detiene cuando a sus ojos acuden manchas oscuras y girando sobre sus talones, sale caminando de la arena, lo más recto que le permite su pierna herida, después de todo lo que ha hecho, no va a sellar su triunfo desmayándose ante todos, y solo cuando salió de la presencia de los Tremere, permitió que el brazo de su maestro le rodeara la cadera, sujetándole la otra extremidad que todavía tenia ilesa, dejó que la pasara por los hombros de su maestro y lo levantó un poco, a pesar de que Krone es mucho más alto, ayudándole a caminar de regreso al automóvil que los trajo hasta ese lugar y Vasenforf le ayudó a entrar en el vehiculo, acostándolo en el asiento trasero. -Ya, mi señor- le dice Vasenforf en un tono que nunca había empleado en su presencia, con admiración, respeto y reverencia…- puedes descansar ahora, te llevaré a tu nueva residencia, a la que será vuestra Casa de ahora en adelante, y en cuanto sanes sus heridas y tengas la fuerza necesaria, todos podrán conocer al nuevo Sire de los Tremere. Krone sonrió a medias, dejándose envolver poco a poco de una piadosa inconciencia. -Solo extraño a uno, con el cual debí compartir este momento…-su pensamiento se nubló, pero Vasenforf pudo captar un aullido lejano, un par de ojos grises y un difuso nombre, antes de que Krone perdiera completamente el conocimiento. El Arcano le dio un golpe al cristal divisor y la limosina se puso en marcha junto con un contingente de protección que les acompañaban. Los minutos se alargaron hasta que estuvieron de nuevo en el aeropuerto particular y Vasenforf alcanzó a percibir la presencia de otro Mediash en las inmediaciones. Un cerrado resguardo de vampiros protegía al jefe de la Casa Mediash quien sonreía abiertamente y abría sus brazos en señal de beneplácito hacia el Anciano, quien fue el primero en salir de la limusina, al tiempo que indicaba que dieran asistencia a Krone. -¡Lo
ha logrado!...-casi grita Regnalus al tiempo que da un abrazo al Anciano
y pasa a un lado de quienes llevan a su hijo, limpiando su cara de manchas
de sangre que le han salpicado y mira que se encuentra respirando pausadamente,
agotado, con un visible tajo, que sabe se curara sin mas problemas….-
¡Sabia que lo lograrías, hijo mió! Escuchar aquello inundó de gran paz la mente del nuevo Sire de los Tremere, quien se dejó llevar para ser atendido. -Se
ha corrido rápido la voz…-dijo Vasenforf a Regnalus. Gran parte de la noche, en la Toscana, los sonidos inundaban el aire y la figura de Marcel Gucci se mantuvo expectante, mirando hacia el vació. Las hojas le llevaron el murmullo de su nombre. “-Toscano mió. Volveré a ti”. Quería creer que era la voz de Krone quien le enviaba noticias de su paradero. Volteó hacia otra de las ventanas, en donde vio el brillo de unos ojos verdes y una gran sonrisa, al inclinarse una cabeza en señal de asentimiento. “-Él está bien ahora, Marcel.” -¿Qué
haces en la ventana, lobito? Vuelve acá….-la voz de Luciano,
reclamaba a Dominic quien se encontraba observando a Marcel, hasta que
le vio volver a su recámara, más tranquilo. Quien solo se mantuvo en vigilancia esa noche, fue el Guardián, a quien los aullidos y gemidos entrecortados, rápidamente le esfumaron el sueño. -¡Por todos los lobos, cuando no es un Gucci, es otro, el que aúlla en esta casa!...-pensó casi en voz alta, mientras encendía un cigarro y se encargaba de los cambios de guardia.
Disciplinas
Vampiras (Vampiro, La Mascarada), suministradas por Axon Corvus.
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