Clasificación:
NC-17 Avisos: Slash, relaciones h/h.
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12. Conflictos de Licántropos III
Luciano se sentía feliz, vibrando por cada poro de su piel, mientras el perlado sudor de su tórax, se pegaba insinuantemente al menudo y espigado cuerpo que tenía debajo de él, luego de haberse balanceado rítmicamente, hasta que ambos terminaron exhaustos, sosegados y acicalados. La tensión de Luca por los últimos días, se difuminó rápidamente entre los brazos de Dominic, de quien estaba ansioso y hambriento. Debido a los desagradables acontecimientos en la Villa, al lobito al principio lo había mantenido sedado para tranquilizarlo, pero luego del evento de la cocina, donde quedó en trance, su actividades se normalizaron y empezó a notar un leve cambio. No solo de su personalidad, haciéndose mas seguro de si mismo y con la decisión de tomar las riendas de su vida, entrenándose con ahínco. Buscando erradicar con ello la idea de que era endeble y que no permitiría que volvieran a capturarle. Pero además, era innegable la extraña percepción de la cual ahora era poseedor. Mas extraña aún, por que parecía que se vinculaba directamente con Mediash. Ya fuera por la intromisión que el vampiro Tremere se había atrevido hacer en la mente del lobito, causándole que fuera más sensible o por algo que aún no lograba vincular del todo. Como fuera, ese aparente contacto que tenia con el vampiro, era un vínculo que utilizaba Marcel y por ello no había intervenido para llamarle la atención a Dominic, sobre esa habilidad. No de momento. Mucho menos, cuando tenia su atención y saboreaba su boca y sentía sus manos sobre su cuerpo. Extasiado por que volvía a ser el Dominic juguetón y tierno, que sucumbía en sus brazos, luego de amarle por fin, después de días en zozobra. La respiración de ambos se fue normalizando lentamente, mientras la verde mirada de Dominic estaba atenta a la forma en la cual Luciano deslizaba sus dedos sin prisa por la piel de su costado. Ansiando tenerle así por siempre y que nada ni nadie le arrebatara ese dulce lobo que le tenía cautivado y enamorado, como nunca antes recordaba haberse sentido. -Te amo Luca,
no te quede duda...-entrelazo sus dedos a los del italiano. Dominc le dio un fuerte abrazo, rodeándole con sus manos y mirándose en esos ojos violeta que le quitaran el aliento. -Ni yo lo permitiré.
Voy a morder, desgarrar hasta el hueso a aquel que pretenda alejarme de
tu lado...-dijo con total convicción el lobito...-estarás
orgullosos de mi. La luz que logró colarse por los cortinajes de la habitación, permitió que descubriera que la mañana era hermosa, cuando el lobo Alfa abrió rápidamente el ventanal. Había dormido bien, sin pesadillas y hasta descansado lo suficiente para iniciar su agitado día. Su primera actividad fue ir a ver el estado de salud que tenia el joven Andrea, quien se había quedado en la Villa por recomendación del médico, del cual, después de la auscultación sugirió que seria mejor que estuviera ahí, y empezara a vincularse con lobos, ya que la posibilidad de infección era alta y en la próxima luna llena seguramente sufriría su primera transformación. Encontró dormido al joven, pero dio instrucciones que le dieran sus alimentos y le informaran en cuanto el chico estuviera despierto. Salió al campo de tiro, donde le indicaron que se encontraba Jacob entrenando a Dominc. Como siempre lo encontró acompañado de Luciano, quien no perdía detalle de los avances de su cachorro, pero que había dejado al Guardián la encomienda de su entrenamiento. Marcel se encontró con los ojos violetas que le interrogaban por su presencia en el lugar, pero prefirió ignorar sus demandas, cruzarse de brazos y esperar a que terminara el entrenamiento. Pero Luciano no podía ignorarlo, caminó hasta su lado, dándole los buenos días. -Buen día,
Luca...-le respondió sin mirarle a los ojos...-¿Dormiste
bien? No esperaba encontrarlos tan temprano...-empezó a tantear
el terreno. La voz de Luca reflejaba desazón, pero también la decisión de hacer que su cachorro se sintiera seguro. Una ambivalencia que era difícil de equilibrar. -Ser parte de una pareja siempre exige un poco de nosotros mismos, Luciano...-los ojos grises le miraron de reojo y le dejó para ir al encuentro de Dominic quien ya terminaba. Tanto el Guardián como el joven le saludaron. -¿Puedes
darme unos minutos de tu tiempo, Dominic?. Caminaron por uno de los pasillos y fue el lobo Alfa que le indicó sentarse en una banca y por unos segundos el silencio se hizo algo denso, mientras Marcel ponía sus manos en sus rodillas y buscaba las palabras que se le fugaban para empezar esa conversación. -Él
se encuentra bien...-dijo de pronto Dominic y los ojos grises se posaron
sobre los suyos.
-No lo sé.
De pronto las cosas se han vuelto confusas. Mis ideas no son claras, no
en ese punto. Un brillo y hasta un aire de orgullo, pareció reconocer el joven licántropo ante la afirmación de Marcel. -¿Realmente
lo crees? Tanto Luciano como Jacob levantaron la vista ante su llegada y aun cuando el lobo de ojos violetas se le notaba la ansiedad por preguntar, prefirió no decir nada y solo sonreírle a Dominic. Después de unos minutos, mientras empezaron a desayunar, el silencio lo rompió el mismo Marcel. -¿Qué
averiguaron sobre el ataque de ayer? Luciano decidió no continuar, aunque tenía otros asuntos pendientes que tratar directamente con Marcel. Tenía ya planeado con Jacob un par de actividades para cubrir algunas pistas que habían resultado en la búsqueda de Duvon. Comentarlas en frente de Dominic no era adecuado y menos hacerlo en el desayuno. Pero innegablemente no se quedaría con las manos en la cintura, esperando otro ataque. El día estaba en pleno en el cielo de Viena. Sin embargo los sótanos de la Capilla Roseen mantenían una lúgubre y protectora oscuridad. Los guardias se mantenían en sus lugares y uno de ellos tuvo la vaga idea de que una presencia se acercaba, pero el pensamiento fugazmente desapareció de su mente antes de concretarse y sólo prestó atención a su compañero que le indicaba que fueran a otro sitio. El Anciano les vio partir. No había duda que algunos jóvenes vampiros no se tomaban muy en serio su entrenamiento y eran fácilmente manipulables. Rodolph Sterngasse abrió sin ningún problema la cerradura del calabozo donde el cuerpo de un vampiro se encuentra retenido a la pared con gruesas cadenas de plata. Al verle entrar los ojos del apresado vampiro adquieren un brillo peculiar y en su cara se dibuja la mueca que le caracteriza. -Joseph, Joseph...-empieza
el Anciano, viendo al “convertido” con cierto desprecio. Los ojos de Joseph no dan cabida para mostrar toda la sorpresa que eso le causa. No bien hace días, se encontró con él de improviso en una Villa Italiana y ahora... -¿Cómo te dejaste atrapar por Mediash? ¿Y que hacías a todo esto, en la Toscana? Debías estar en Viena, buscando detener a ese bastardo...-las preguntas salían a tropel, mientras que la mente del Anciano buscaba las respuesta en la mente del cautivo y no tenia cortesía alguna para hacerlo con tacto, hurgando en sus pensamientos, como si buscara en su cesto de papeles, al tiempo que con un gesto de su mano, la boca de Joseph estaba muda para emitir quejas, pero el desorbitado de sus ojos evidenciaba el dolor que le consumía. Sterngasse miraba las escenas que se fugaban de la mente violentada de Joseph, de donde se enteró como Mediash había aparecido casi de la nada y detenido el ataque que el “convertido” perpetuaba en la Villa de los Licántropos. -Gucci, así
es como se llaman esos licántropos...-dijo el Anciano...- ¿y
que hacia ahí...Mediash? -Libérame,
aun puedo serte de utilidad, mi Señor. Sterngasse hace un movimiento de sacudirse algún polvo imaginario en su larga capa y un segundo después una densa niebla le cubre, deslizándose con ella tan furtivamente como entró a la celda. El Anciano no siquiera volteo hacia atrás, donde dejaba el cuerpo de Joseph. No tenia tiempo que perder en sentimentalismo baratos acerca de la pérdida de un “convertido”. Se recriminaba solamente haber confiado en que podría detener a Mediash. Cuando algo se requería hacer, era mejor hacerlo uno mismo y no confiar en mercenarios de mala muerte, que solo buscaban llenar sus bolsillos, más cuando ni estirpe tenían, pensaba. Cualquiera que fuera la causa por la cual Asdrúbal Soher había “abrazado” a Joseph, era en definitiva un misterio, como igualmente lo seria la muerte del convertido. Los guardias volvieron minutos después y encontrar al preso sumido en tal silencio les llamó la atención, así como el gris de su piel y el decaimiento total de su cuerpo que colgaba de las cadenas. Solo les dio tiempo de gritar por ayuda y minutos después, desde los calabozos se armó el griterío que se coló hasta los pisos superiores. Viktor Arkain maldijo cuando abrió los ojos al percibir que uno de sus subalternos solicitaba su presencia con insistencia. -¡Maldita sea, Dragonfly! Espero que sea por un buen motivo que me has despertado sin aún haberse oscurecido. El Vampiro pone una rodilla en el suelo para saludar al jefe de su Casa. El Preton, un pelirrojo de amplia espalda, quien mantiene su mirada en el suelo, mientras responde. -Sabes que
no me atrevería a despertarte si no fuera importante, Viktor...-aun
cuando le tutea, el tono de su voz se mantiene cauto y mas cuando se encuentran
en la Capilla Roseen...-tampoco me gusto mucho la idea. Sabes que el sol
me fastidia. Ese último pensamiento le causó algo de confusión, ya que el Sire de los Tremere estaba en la capilla Roseen y era nada menos que su pupilo, Mediash. Sí, ese no era un giro del destino, nada podía serlo. La presencia de Viktor hizo callar a los nuevos guardias que se encontraban en puerta, quienes se inclinaron y abrieron la puerta de la celda. Ambos Pretones vieron que se acercaba un Vampiro por el pasillo y quien se inclinaba ante la presencia de su jefe y de su amigo, cuando llegó hasta ellos. -Shadow...-dijo
el vampiro pelirrojo...-¿alguna novedad? Viktor se movió dentro de la celda, donde el cuerpo de VanHaussen presentaba los últimos estertores, como si algo le presionaba el pecho y le impidiera respirar, hasta que dejó de hacerlo. El Jefe de los Pretones le levantó la cara y constató que la vida se le había fugado. -¡Maldito, hasta muerto das problemas!...-le gritó al laxo cuerpo...-Sáquenlo de aquí, llévenlo a lugar mas presentable, para que su cuerpo sea revisado. Dragonfly tronó los dedos y gritó a los guardias quienes rápidamente acataron la orden. -Vigilen el cuerpo. Voy a ver a Vasenforf...-acción que en definitiva no era ni minimamente de su agrado, pero como jefe de los Pretones, y por estar presente en la Capilla, se encontraba con la responsabilidad de la seguridad de la misma. El Anciano no tuvo ni que gritarle, pero su mirada llena de reproche le hizo sentir peor que si lo hubiera maldecido. -¿Cuándo
creen que sucedió?...-preguntó luego de un rato el Anciano,
quien caminaba de un lado al otro. -Mediash ha
probado su valía más de una vez y ha constatado que su sangre
Tremere está presente. Le conozco y superado sus propias expectativas. Arkain no lograba desenmarañar el real sentido de esa afirmación. -Continúen investigando y redoblen la vigilancia. El cuerpo incinérenlo a la brevedad...-volvió de pronto Vasenfor sobre sus pasos...-Cualquier magia o poción que hallan utilizado que se consuma con su cuerpo. Ahora déjame, hablare mas tarde con el Sire. El Jefe de los Pretones, se inclinó y giró sobre sus pasos para dejar al Anciano meditar sobre sus nuevas acciones. Había más que fugas entre los miembros del Concilio. Era innegable que el traidor estaba entre ellos y que aprovecharía cualquier debilidad que el nuevo Sire mostrara para clamar por su cabeza. Krone se recuperaba antes de lo previsto. Sus heridas se curaban con prontitud y que gracias a su naturaleza no mostraba ya ninguna cicatriz, además el dolor había cedido rápidamente a una relajada tranquilidad que sabía era efímera. Idea que se concretó en su mente con solo ver la cara de su mentor quien no tuvo el tiempo suficiente para ocultar su preocupación, después de inclinarse para saludarle como correspondía a su nuevo cargo. El vampiro de ojos rubíes pidió a los asistentes que se encontraba en ese momento en la habitación que salieran con un leve movimiento de sus manos, sorprendido un poco del nuevo trato con el cual era halagado. -¿Tan
malo es, Maestro?...-indagó Krone dejando la púrpura bebida
sobre una mesa y sabiendo que debía serlo ya que no era propio
de Vasenforf esa actitud. Pero no necesitó escuchar de sus labios
las nuevas que se habían suscitado. Krone intentó sondear el significado de aquella oración, pero súbitamente su mentor cambió de tema y empezó a hablarle de los preparativos de la recepción y a un par de golpes de sus manos, nuevamente la comitiva de lacayos entraron para tomarle medidas al cuerpo del Vampiro que seria proclamado el Sire de esa Casa. Krone intentaba mantenerse disponible, pero la verdad era que unas horas después ya estaba fastidiado de los pormenores para el evento, la comitiva de asistentes a su alrededor y la estrecha vigilancia de que era objeto. Y su mente se escapaba de vez en vez hacia otro lugar, mas allá de las paredes de la Capilla, atravesando todo el Danubio y remontando a los campos fértiles de la Toscana. “-Marcel”...-recordaba su piel tostada y el aroma de aquel lobo que aquel lobo que ansiaba tener a su lado esa noche. Era cerca de la madrugada, cuando ya harto de tantas atenciones serviles, solicitó que le dejaran en paz y le dieran espacio. Cuando todos salieron, buscó la primer ventana que diera a la calle y solamente resguardado por una amplia gabardina se arrojó al vacío para alejarse de todo y de todos en ir en busca de quien era su complemento. Claro que su ausencia fue notada a los pocos minutos y el gritó de Vasenforf se escuchó en la capilla Roseen, fastidiado por que en solo dos días, no parecía que el nuevo Sire tomara consciencia de sus obligaciones y a la menor provocación se escapara de ellas. Cerrando de nueva cuenta su contacto e impidiéndole ubicarle. “-Vaya con el bastardo”- se relamía los labios el Anciano Stergasse al escuchar los reclamos de Vasenforf al jefe de los Preton-Savage por haber permitido que Krone saliera sin guardias y aparentemente sin ninguna protección fuera de la Capilla..-“¿A dónde has ido esta vez, Mediash? Déjame adivinar”... El rubio vampiro tenía muy poco tiempo y quería aprovecharlo, antes de que la aurora empezara a despuntar. Descendió lentamente en uno de los balcones de la Villa y concentró su pensamiento en el durmiente que se encontraba en la habitación. Los ojos grises de Marcel se abrieron de súbito al sentir que era reclamado por Krone. Pero verlo atravesar el cristal sin ningún problema, le hizo dar un vuelco y levantarse ágilmente para ir a su encuentro. Se colgó literalmente de su cuello y reclamó su boca sin mediar nada mas, luego fue levantado por las piernas, haciendo que rodearan la cadera del Vampiro, mientras era sostenido en vilo. -Burgués,
burgués...-le suspiraba el Alfa, como si hubieran pasado años
sin verse y le besaba con igual desesperación. -¿Cuánto
tiempo te quedarás?...- pregunta Marcel. El vampiro se mordió los labios al sentir la húmeda boca de Marcel lamer aquí y allá en su anatomía, aparentando poco atención a su miembro que ya estaba rígido, provocado por el intenso aroma que emanaba del cuerpo tostado y esas manos que le acariciaban. Su cuerpo se crispó al tiempo que su hombría era tragada súbitamente y estimulada rítmicamente. Le detuvo en cierto momento, ante la mirada de sorpresa de Marcel, quien le miraba terminar de desvestirse y luego empezar jalarle la ropa para ponerle en igual de circunstancias. Subió un poco su cuerpo y le dio espacio al Vampiro para que se acomodara al lado suyo pero en contrario, con la finalidad de que ambos disfrutaran el cuerpo del otro. Los gemidos no podían escaparse de esas bocas repletas que disfrutaban el manjar que tenían en ellas. Pero la ansiedad de Krone superó a Marcel quien devoraba sin pizca de decoró el tibio fluido que era eyaculado en su boca. Eso fue lo que hizo gritar a Marcel de placer, liberando el miembro que disfrutaba en su boca y con ello que Krone recobrar su posición dominante, hacerle que rodeara sus piernas en sus caderas y encontrara un buen ángulo de entrada, donde se deslizó sin prisas pero firmemente escuchando los gemiditos entrecortados del Alfa. -Me gusta verte,
así. Con esa expresión rebosante de felicidad que solo me
muestras a mi. Las cuales suscitaron gemidos nuevos y Jacob no tuvo ni que ver los monitores para saber de que se trataba. Luciano se encontraba ya en el pasillo, vestido completamente y aceptó el chaleco antibalas que le ofrecía el Guardián. -Volvió...-dijo
mas para si mismo Luciano, mientras tomaba la prenda. Los ojos de Luca se posaron con rabia sobre Jacob por ese comentario. -Solo está
estresado. Quién no lo estaría con todo lo sucedido. Jacob giró los ojos en redondo, no sabia si su trabajo era de Guardián o de nana de ese lobezno al cual en ocasiones se le antojaba darle una buena tunda con el cuero de su cinto. Fue el sonido de las camionetas blindadas saliendo de la Villa que hizo que Marcel despegara la cabeza del pecho de Krone donde estaba ahora retozando. Intentó levantarse pero la firme mano del Vampiro se lo impidió. -¡Luciano!...-gritó
bajito el lobo Alfa al darse cuenta de quienes salían. Marcel le dio un golpe en el pecho, mientras le gritaba. -¡Me
asustaste, temí por ti! Creí que te matarían...-detuvo
su puño y puso su cara en el pecho del Vampiro. Krone le miraba ansioso y acariciaba sus mejillas. -Tu lugar es
a mi lado, por siempre...- dice suavemente, besando su hombro y tomando
su barbilla hace que lo mire a la cara...-Aún no se lo he dicho
ni a mi Padre. Seguro él ya hace planes de buscarme esposa y se
ve rodeado de nietos. -Me importa
poco lo que Padre piense sobre mis preferencias. Creo que no es el momento
adecuado para decírselo...-levantó la barbilla del lobo...-
Dame tiempo y te presentare, no solo a mi Padre, sino hasta al mismo Concilio,
si es necesario. Una vez más cansado y exhaustos se dejaron desfallecer en los mullidos almohadones. El día había ya despuntado y solo los gruesos cortinajes impedían la entrada de la luz. -Debo irme...-casi
se maldijo Krone al romper el hermoso silencio entre ambos. Arkain daba vueltas como pantera enjaulada y sus dos subalternos preferían no decir nada por temor alguna represalia. -Arkain...-gritó
al levantar la llamada que no reconoció de momento...-¡Por
todos los infiernos! ¿Dónde te encuentras...Sire?...-dijo
el titulo de Mediash, para no tener que gritarle improperios y luego tener
que pedirle disculpas. Marcel sólo le dejó para asearse y aprovechó para ir a ver sus pendientes del día. Se encontró con un Dominic que desayunaba solo en la mesa de la cocina, con los convenidos guardias de la Casa. Ambos se vieron y por la carita compungida que tenía el lobezno era claro que no le había informado Luca de su repentina actividad. -¿No
te dijo nada?...-se sentó a un lado suyo sirviéndose café. Casi una hora después, le informaron que una limusina blindada, y con vidrios polarizados, resguardada por 2 camionetas todo terreno, solicitaban entrar a la Villa y que sus credenciales indicaban que pertenecía a los Carlomonti, una pequeña fracción de vampiros Tremere de Roma. Solo venía un representante, que por razones obvias no bajo, pero su Guardián, un licántropo de ojos color olivo y de presencia mediterránea fue quien se bajó rápidamente de la limusina, inclinándose ante el jefe de la Casa. -Mi señor ha sido enviado por el Concilio a dar transporte a un Tremere, que le informaron se encuentra aquí...-ofreció un maletín de metal y un casco...-He aquí lo necesario para que pueda salir. Marcel le indicó a uno de sus guardias que revisara el maletín y mientras caminó hasta la limusina y tocó una de las ventanas. La puerta se abrió lentamente e inspeccionó sin recato el interior. -Sebastián
Carlomonti...-el vampiro se presentó desde una esquina oscura del
interior de la limusina...-Me ha enviado Viktor Arkain para que de transporte
a un personaje importante y le lleve al aeropuerto. ¿Tú
quien eres, lobo? El Vampiro
hizo una leve inclinación...-Agradezco la protección que
hallas brindado a los Pretones. Personalmente puedes contar conmigo para
cualquier cosa. -“No tardare toscano. No hay mejor lugar en el mundo que tus brazos.” Marcel le vio irse, no menos angustiado, pero por lo menos ahora tenía un número telefónico a donde llamar de vez en cuando por sí se tardaba. Luego volvió a ser absorbido por las actividades de la Villa y además tenia que preocuparse por sus cachorros quienes se encontraban fuera. El viaje en la limusina no tuvo incidentes y Krone mantuvo su mente amurallada y alejada de su anfitrión, y solo se dedicó a mantener una cortés conversación hasta llegar al aeropuerto, donde un avión particular se encontraba listo para salir. Se despidió de Carlomonti, recordándole además que la Casa Gucci era un protectorado de la Casa Mediash. La inclinación por parte de Carlomonti, no se hizo esperar. Krone entró
al avión e inmediatamente después de que la puerta se cerró,
aun lado de un enfurecido Arkain que tuvo que tragarse el orgullo y se
inclinó ceremoniosamente ante el rubio Vampiro. La sonrisa que Krone le dedica, no le dice mucho en verdad. -Tú lo has dicho. Los Gucci son un protectorado de mi familia...-cerró los ojos, su mente y terminó de descansar sin dar mas explicaciones al Preton. Vasenforf fue informado con oportunidad de la próxima llegada de Arkain, quien trasladaba al Sire Mediash. Era un viejo vampiro que ya había visto mucho de todo, pero aún buscaba dilucidar las razones por las cuales su protegido hacia simplemente lo que le daba en gana. Quizás fuera por que era un joven Vampiro después de todo y que fuera un Mensajero elegido por un Emergido no le daba aún la madurez suficiente para enfocarse en los asuntos importante. Era obvio que era asunto de faldas y que muy pronto el Sire soltaría la sopa para informar que tenía ya prometida en alguna parte. Hasta sonrió con esa idea. Pero la sonrisa se le fue de la boca en cuanto sintió la presencia de Mediash y Arkain en la Capilla. Espero a que ambos llegaran y aceptó los protocolarios informes de Arkain, pero luego le mando silenciar para dedicar toda su atención al Vampiro de ojos rubíes. -Realmente
eres un inconsciente...Sire...-tuvo que recordar el titulo en el último
segundo...-tu familia ya se encuentra en la Capilla y no ha podido verte. Krone se puso serio y hasta un ligero rubor llegó a sus mejillas y volteó hacia Arkain quien sonreía, pero que al ver la cara de pocos amigos del rubio, volvió a poner su adusta actitud. -Ese es mi asunto, Maestro...-se defendió Krone ante al Anciano...-soy libre de hacer lo que me venga en gana y, con el debido respeto, no es usted quien para cuestioname eso. Conozco mis obligaciones y por eso estoy aquí. Les agradezco a los dos su preocupación y si me permiten, debo descansar antes de que llegue la noche. Ambos, tanto Vasenforf como Arkain se vieron con asombro, pero terminaron por inclinar la cabeza y salir. Pelear por menudencias a esa hora, no valía la pena, pero ya se encargaría el Anciano de ponerle una buena soga a ese impetuoso Vampiro.
La noche llegó pronta a Viena, donde los Siete Clanes Mayores fueron convocados. El gran acontecimiento tenía la máxima importancia ya que el nombramiento de un nuevo Sire ocurría cada dos o tres décadas. O en el raro caso de una muerte prematura. Así que tratándose de este suceso tan importante, fue casi inverosímil la presencia de los Sabbat y los Independientes en esta ocasión, cuya invitación fue una mera formalidad ya que era muy probable que sus delegados no se presentaran como ocurrió en las últimas presentaciones que hubo de Sires. La disciplina y los arduos años de entrenamiento habían preparado a Krone Mediash Yvjanesko para este momento tan crucial en su vida. Pero no puede controlar el pequeño nerviosismo que le mordía la espina dorsal, reflejándose en un leve temblor en sus manos. Recorría lentamente la antesala del Concejo, para disimular aquel tonto nerviosismo, y despejar su cabeza de pensamientos sosos, no propios del nuevo Sire de los Tremeres. -Sólo respira profundamente...-le recomendó su hermano mayor, Erich Mediash, el cual se había quedado a su lado para hacerle compañía...-Te has preparado muy bien para este punto crucial en tu vida. Te has esmerado y desaparecido todas tus fallas y debilidades, eres el mejor Sire que los pobres patéticos de allá afuera llegaran a ver por el resto de la eternidad. Krone sonríe ante la confianza y el orgullo que deposita en él su hermano mayor. Se contempla ante el espejo el atuendo con el cual le ha engalanado. La alta capa que resguarda los costados de su cara, le llega hasta el suelo, arrastrándose por unos centímetros, a pasar que su altura casi llega al metro noventa. Su traje es negro, puesto que lleva la armadura propia del Clan Tremere, lo que le da un aire feroz e intimidante que requiere en esos momentos. Su cabello largo y rubio, ha sido trenzado y reposa sobre su hombro, dándole realce al bruno atuendo. Sobre el pecho lleva el escudo de su Casa, un recordatorio visual de su herencia paterna; con un galanteo, acaricia el escudo Mediash y le da un ceremonioso beso. Su padre está en alguna parte del salón principal, atendiendo los asuntos propios del Concejo en compañía de su segundo hermano mayor, Darius Mediash, de seguro mostrándole el oficio con la esperanza de que algún día llegue a amar ese trabajo y Regnalus le deje a él el puesto de consejero cuando su hijo primogénito decida de una vez por todas oír sus constantes concejos de que desafíe al Sire actual de los Ventrue y tome su lugar. -Relájate...-le pide su hermano, ya un poco más acostumbrado a estas cosas y conocedor de las presiones que vienen de administrar cargos tan altos, el arduo entrenamiento que ha tenido como un Ventrue, en nada tiene que envidiarle al de un Tremere, aunque estos últimos hacen hincapié en el entrenamiento físico y las armas, y los primeros se enfocan en el entrenamiento mental y la sagacidad para asumir el control de la situación que enfrenten, el primogénito de Regnalus está tan capacitado como Krone en muchos aspectos que incluso sobrepasan a los de su propio clan, aprovechándose en parte del entrenamiento que tuvo Krone. Muy propio de un Ventrue sacar partido de cualquier prerrogativa y aprender de lo que sea que se le presente, y para los tres vástagos Mediash también es una gran ventaja tener como padre al primer diplomático-consejero del Concejo de los Vampiros y como añadidura no hay que desdeñar el tener al hermanito menor como el nuevo Sire Tremere. Se acerca a Krone y trata de aplicarle un masaje en los adoloridos hombros, desistiendo por la firmeza de la armadura, lo hace voltear hacia su cara. -Lo has hecho todo bien, y ahora tienes la libertad de amoldar a los Tremere como bien te plazca. Krone se medio sonríe esta vez, a pesar de que ha estado ocultándole a su hermano varias cosas y cerrado su mente al estudio de su consanguíneo, tiene que reconocer que su hermano le conoce mejor que nadie y que ha pesar de todo lo solapado que ha estado, hay cosas que se le van por los poros de la piel sin poderlos ocultar. Acomoda sus armas en sus alforjas para matar el tiempo antes de que sea llamado, anunciado por el rimbombante sonar de las trompetas. Estira su cuello que la tensión le ha paralizado un poco. Hace un recuento rápido de quienes tendrá obligatoriamente que ver esa noche. No tiene en alta estima a Julius Nightcastel, del cual no espera un comportamiento educado y pacifico. Es belicoso, grosero, déspota y arrogante en exceso, a veces pareciera que él es el Sire de los Tremeres por lo beligerante que es. Suspira. Prefiere enfrentarse mil veces al Sire de los Nosferatus (cuando decide presentarse a las reuniones) o en el peor de los casos al Sire Malkavian, del cual se podía esperar cualquier cosa. Pero su mente vuelve a Julius Nightcastel del cual ha escuchado algunos rumores que lo hacen chocar de frente con su preocupación principal. No es un secreto a voces ni nada de lo que deba sentirse avergonzado el hecho de que la Casa Mediash ha estado relacionada en iguales circunstancias con manadas de Licántropos, nobles y antiguas familias cuyas raíces en la mayoría de los casos tiene tanta antigüedad como la de los Vampiros, y entre ellas, destaca la casa lupina Gucci. Y la cabeza de dicha familia le atañe a él directamente ya que Marcel Gucci es su amigo personal y el motivo de su más entrañable afecto y de profunda hermandad, bueno, hasta donde abarca el conocimiento de su hermano mayor, ya que lo que en verdad siente por Marcel, lo oculta en lo más profundo de su ser, ajeno a auscultaciones externas y posibles manipulaciones o perjuicios que a la verdad terminarán sacándolo de sus casillas y éste no es el momento adecuado para dejar en claro sus preferencias personales. Ahora, tan solo será presentado como Sire, ya tendrá tiempo para comenzar su reforma, poco a poco, para irlos acostumbrando a que las cosas deben evolucionar, los viejos tiempo se han terminado y es hora de refrescar los estatutos con un aire de renovación de lo más necesario. El tañido de las trompetas le anuncia que su hora ha llegado. Su hermano le sonríe placenteramente y estrecha su mano. -Ve en paz...- le dice alejándose hacia la puerta del pasillo auxiliar...-“Devóralos, mastícalos y escúpelos”. Aquel dicho Tremere aligeró la tensión de Krone que terminó por reírse y las puertas frente a él se abrieron y entró al salón principal. Las luces lo deslumbraron, pero no entornó sus ojos ni apartó su cara, avanzó sereno y altivo por el medio del pasillo que le dejaron despejado, hasta el altar frente a un alto podio el cual se hallaba elevado por medio de cinco peldaños. Entre la penumbra que logró atisbar por el rabillo del ojo vio muchas figuras, al parecer su nombramiento y lo que había ocurrido durante el combate logró trascender hasta los muros más lejanos y las invitaciones que en otros casos fueron desechadas, ahora habían sido aceptadas. Incluso alcanzó a divisar a un sujeto de lo más estrafalario, vistiendo una casaca de los años 1.900 aproximadamente con cuello alto y volantes, del puño de su manga, sobresalían tres espuelas por sus antebrazos, iguales a la de los gallos de pelea, y bastante afiladas, reforzadas con puntas de plata. Pero lo que casi hizo que volteara por completo su cabeza fue la cara de aquel Vampiro que sin duda pertenecía al Clan Tzimisce porque tenia sobresaliéndose en su frente, una hilera de las mismas espuelas, y lo que debían conformar sus cejas estaban deformadas por dos apéndices que parecían más antenas que otra cosa. De seguro era el Sire de dicho clan, porque estaba rodeado de muchos otros a los que solo vió de silueta, pero con demasiadas cosas deformándolos para lograr distinguirlos con claridad. El grupo de los raros estaba al comienzo del pasillo, al final del salón, así que siguió caminando por en medio de aquellos Clanes dejando atrás a los Assamitas, Giovanni, Ravnos y los más tenebrosos Seguidores de Set, los cuales parecían más una sombra que otra cosa, con alivio dejó atrás en dos largas zancadas a los Sabbat, tanto a los Lasombra como a los estrambóticos Tzimisce y respiró con alivio cuando se rodeó con los miembros más “normales” de la rama Vampira a la cual pertenece, la Camarilla. Los violentos Brujah lo vieron pasar y algunos hasta le enviaron desafíos tratando de medir fuerzas con él allí mismo; los Gangrel, solitarios y altaneros, tan solo habían llegado un puñado, quien sabe por que parte del mundo andaría el resto. El insano Malkavian le dio una mirada de los pies a la cabeza y por primera vez lució sano y cuerdo. La Sire de los Toreadores lo contempló de manera asombrada y embelesada, admirándolo más por su belleza física que por su investidura y de inmediato le mandó a Regnalus una propuesta matrimonial para hacérsela llegar a Krone, olvidándose por completo de que ya estaba casada. El puesto vacante de los Tremeres ahora estaba ocupado por los parientes que había derrotado; todos los familiares de Astrid Yvjanesko, bajaron sus testas y le hicieron una reverencia. Delante de ellos, Mijail Constantiescu y su hijo mayor, el cual estaba recostado en su muleta, se inclinaron en una venia rabiosa y rencorosa, a la cual, Krone prefirió ni darle más importancia de la que valía. A la cabeza de todo el grupo de Castas, estaban, a la izquierda los Nosferatus, los cuales se negó a ver por su grotesco aspecto y a la derecha estaban los Ventrue, entre los cuales sintió una poderosa atracción que lo hizo virar la cabeza hacia ellos. Allí atisbó a sus dos hermanos mayores que también inclinaron sus cabezas sobresaturados de orgullo, jactanciosos ante los vencidos Tremeres y respetuosos por el que camina delante de ellos. Krone avistó más allá de sus parientes, encontrándose su mirada con la de Julius, arrogante y déspota como siempre, con su apariencia vikinga, su largo cabello, partido en varias trenzas al igual que su barba y revestido con su armadura ligera, su peto y su espada; a su lado vislumbró a su hermano menor, Alexandrus, del cual tenia un sabor amargo al ser el causante del primer rechazo amoroso de su existencia, pero de ninguno de los dos emanaba aquella atracción, detrás de ellos dos estaba un joven, de singular encanto, rubio como el sol y de llamativos ojos verdes, los cuales ya había visto en otra cara, las misma que una vez, exactamente 98 años atrás, le dijo él que era muy poca cosa para que tan solo pensara en casarse con ella. Vió el rostro de Noor Taher en esa cara, varonil, joven y seductora que en igual modo de atención e interés le devolvía la mirada. “-¿Quién
eres?”...-le preguntó usando la habilidad Auspex, ya presintiendo
la respuesta. Hay un impaciente carraspeo de garganta desde lo alto del podio que hizo que Krone volviera a concentrarse en su presentación, reanudó su caminar, subiendo los peldaños y llevó una rodilla a tierra delante de los Siete Arcanos y puso su espada frente a ellos en señal de respeto. Los siete ancianos lo rodearon, cada uno de ellos llevando un símbolo característico de las Casas Mayores. -Estas aquí,
Krone Mediash Yvjanesko, como el vencedor de la Justa para reclamar el
Titulo de Sire...-empezó Vasenforf...-Tu sangre ha empapado el
suelo y te has levantado para gobernar a los Tremere. ¿Tienes el
espíritu para guiarnos? Intercambiaron algunas palabras antes de que Krone viera como Julius se abría camino hacia él, seguido por su hermano y Seratu Carkum, otro Ventrue que no le caía nada bien. Prefirió salir de aquel mal paso lo antes posible, y también porque quería ver más de cerca al muchacho que había llamado su atención. -Vaya...- comentó
Julius, estrechando con firmeza la mano de Krone, también fortaleciendo
el gesto con un solapado reto...-yo esperaba ver a otro en este lugar,
con más experiencia y edad. Así que me intrigan los pormenores
del combate que ganaste. -Sin duda eres el hijo de tu madre...- comenta y mira hacia los escoltas y Guardianes Nightcastel buscando entre ellos a una esbelta figura femenina, ataviada con largos velos que cubría un rostro perfecto y una belleza sin par...-¿Noor vino con ustedes?...- indagó. El joven Nightcastel pone mucha tristeza en su cara. -Mi madre murió
el día en que nací...- le dice. Krone se retrajo por unos
segundos, la última vez que vió a la Vampira, se había
llevado un verdadero susto, y en parte, ella fue la instigadora de la
mayor búsqueda de su existencia y el norte de la misma. Julius hizo una mueca despectiva por aquella muestra de respeto del Ventrue, a lo que Seratu lo segundó, solo Ibrahim y el sequito que seguía a Alexandrus le hizo una pausa a su señor, y realizaron en conjunto una caravana a los Tremere. El vástago de Alexandrus se adelantó hacia Krone y le extendió su mano. -Mis disculpas si fui irrespetuoso, Sire Tremere. Krone aceptó su mano, estrechando sus dedos. Por un momento su mente quedó en blanco, como si hubiese sido chupada por otra, y su cuerpo fue sacudido por una descarga de energía que le erizó cada terminal del cuerpo, sus ojos vislumbraron a los del muchacho, el cual parecía sufrir de una igual conmoción, y algo se vino sobre los dos, algo abrumador, solemne y aterrador que los cimbró, cuatro rostros los recorrieron, veteranos y mancebos a la vez, muy omnipotentes, señores de muchas artes e incalculable poder, como figuras etéreas se detuvieron en su rodar, sondeando a los dos Vampiro hasta que dos de ellas se perfilaron más, como escogiendo entre ellos dos, y la que parecía ser femenina se acercó a Krone y puso su dedo en sus labios. La que parecía la más joven de las masculinas, fue la primera en acercarse a Ibrahim e imitó el gesto de la otra, siendo que las otras dos figuras, más oscuras y relentes, se alejaron en un simbólico rechazo tanto de Krone como de Ibrahim, y en un batir en conjunto, las cuatro figuras se reunieron en una y los rondaron una vez más antes de que se esfumaran como la niebla que se levanta del mar, tanto el Nightcastel como el Mediash soltaron sus manos y la visión, emanación o lo que fuera que pasó entre ellos terminó, sintiendo que el aire les faltaba y la visión se le nublaba. Alexandrus sostuvo a su hijo mientras Regnalus se encargaba del suyo. -¡Cesa
tus artes, Mediash!...- le demandó el señor de los Nightcastel
con ira, a lo que ya Julius llevaba su mano ante la empuñadura
de su espada, necesitando el menor pretexto para desenvainarla. Muchos de los que presenciaron la escena se acercaron a ver que pasaba. Krone recuperó la compostura y pidió calma. -No fue nada, ya ha pasado...- les dijo, haciendo un gesto de ligereza...-Guarda tu espada, Julius, hoy no la ungirás con la sangre de tus hermanos...- a lo lejos, separados ahora por una cortina de Ventrues y Guardianes Nightcastel, atisbó a Alexandrus reprendiendo al joven Vampiro. -Sabía
que algo intentaría ese Tremere- gruñía Alexandrus
revisando a su hijo y lo empujó hacia la puerta más cercana...-No
debí traerte conmigo. No estás preparado para enfrentarte
a esos Brujos. -Pero Padre...-todavía objetó el joven...-no puedo aprender nada escuchando detrás de las puertas...- pero al augusto progenitor, tan solo le bastó una severa mirada para que el mancebo dejara su protesta y se inclinó con respeto...-Sí, mi señor...- acató, giró sin volverse a mirarlo y se fue, caminando con rabia y seguido por cinco de los Guardianes Nightcastel, y al lado del joven iba la joya de la Jauría, el propio guardaespaldas de Alexandrus, el Hombre lobo que indiscutiblemente debía ser la envidia de todos los Guardianes. Krone no perdió detalle y la presencia del licántropo llamó su atención y por unos minutos consideró la posibilidad de comprárselo a Alexandrus, ya que la sola idea de que aún algunas Casas se practicarán la esclavitud de Licántropos le parecía una idea bárbara y repugnante. Tendría que solicitar a su amigo Viktor que hiciera la oferta, por ese magnifico ejemplar. Seguro Alexandrus exigiría una buena cantidad por él, pero no tenia duda de que lo valdría. De obtenerlo, lo primero haría con él seria ponerlo en libertad, le dejaría escoger autónomamente servirlo o no, y de preferir su emancipación, le mostraría un hermoso lugar ubicado en la campiña italiana, donde estaba seguro que en las capaces manos de Marcel, quien no solo le daría asilo, sino que le enseñaría lo que tal vez nunca hubo conocido, ya que entre los Hombres lobo Ventrue llevaban ya generaciones de generaciones que nacían en la esclavitud y nunca habían sabido lo que era estar en total autonomía, aunque anhelaran la libertad. Sospechaba que Canmaster era uno de esos lobos, lo deducía por la dedicación y venerada lealtad que le profesaba a Alexandrus. Shadow, uno de los subalternos de Arkain, le sacó de sus elucubraciones con un ceremonioso carraspeó. -Sire, aun hay actividades urgentes que atender. Los Arcanos se reúnen y reclaman su atención, mi señor. -Indícame el camino...-le dijo al Preton, sin alejar mucho de su mente de las noticias e ideas que le habían asaltado en los últimos minutos. No esperaba saber de la muerte de Noor de esa manera, conocer a su hijo y confundido por las extrañas presencias que se presentaron cuando le tocó la mano al menor Nightcastel. Por unos segundos hubiera jurado que eran las emanaciones de los Emergidos quienes se habían presentado. Indiscutiblemente era un mensaje, claro y preciso. Ibrahim Nightcastel debía ser un Mal’ak también, ya que uno de los Nobles le había escogido. Era seguro que tendría que hablar con su mentor sobre el asunto para que pudiera aconsejarle adecuadamente. Cuando llegó a la sala del Consejo de los Arcanos, su mente aun era una confusión y fue la voz de Vasenforf en su mente, solicitándole atención, que le obligó a escuchar la voz que reconoció inmediatamente. -...no es posible
que sigamos permitiendo que lobos libres vaguen por ahí, sin control…-
casi gritaba Julius a uno de los Arcanos. Krone entonces se sintió observado y tuvo que tomar un poco de aire mientras buscaba una buena respuesta. -Pagando sus
servicios, como es lógico. Por unos segundos el vampiro de ojos rubíes prefirió mil veces que el segundo de los Nightcastel hubiera llegado a Sire en lugar de Julius, las cosas hubieran sido distintas para los Ventrue y los Tremere. Las palabras del Sire Ventrue eran veneno puro y tenían tal labia que provocó la división de la Camarilla, haciendo que varios Arcanos afirmaran, mientras otros negaban con la cabeza sus afirmaciones. -¡Exijo que se lleve a votación!...-gritó a viva voz Julius para volver a poner la atención sobre su persona. En unos escasos minutos los integrantes de la Camarilla empezaron votación, mientras los Arcanos deliberaban. Krone respiró aliviado en cuando el referéndum quedo nivelado pero eso no le bastó a Julius quien volvió al ataque. -¿Se mostraran endebles en este momento crucial? Son tibios ante esos animales que se dicen hombres. ¿No es eso más aborrecible? No son ni lo uno ni lo otro. -¡No
eres tú quien, Nightcastel, para juzgar la naturaleza dual de los
Licántropos! Tú quien solo se aprovechado de ellos y les
ha sumido en la esclavitud...-se levantó Krone de su asiento. Aquellas palabras fueron la gota que derramó el vaso para el Guardián Preton que se encontraba presente. -¿Cómo te atreves a faltare el respeto a nuestro Sire de esa manera?...- arranca irreflexivamente Viktor al centro del atrio, sin que Regnalus Mediash o Arnolf Vosenforf pudieran pararlo y desenvainó la espada. Julius lo contempló con soberbia, mientras su escolta desenvainaba también sus armas y rodeaban a su Sire. -¿Ese
es el ejemplo de la disciplina que deben tener tus gentes?...- le dice
con desprecio...-¿Ese es el modelo que impones en tu casa? -Somos los Vampiros quienes tenemos la supremacía sobre los Licántropos...-continuó Julius, aún ante las voces que le pedían mesura...-Los lobos son solo andrajosos animales que pretender ser humanos...-escupió en el suelo...-son detestables. -Sólo
quien les ha tenido subyugados y con la bota sobre el cuello, puede creerse
semejantes patrañas...-una nueva voz se alzó y esta vez
provino del grupo de los Gangrel. Una Vampira se levantó, con garbo
y arrogancia, batiendo un largo cabello, rojo como el fuego y centelleándole
unos ojos tan azules que recordaban el cielo abierto, parecían
de ave. El vampiro que junto a ella ser puso de pie, le pidió que
guardara silencio, mientras el Sire de los Gangrel, observaba a los dos
jóvenes con algo de inquietud y aceptación por parte de
la apasionada joven. Al ver que su señor no la silenciaba, ella
continuó...-Los Licántropos son seres dignos de todo nuestro
respeto y han sido los Mediash, los Preton-Savage y nosotros los Gangrel
quienes hemos dado muestra de que es factible tener tratos igualitarios
con ellos. Y es mucho despotismo de tu parte, Sire Ventrue, criticar las
maneras de cómo servimos o no servimos a nuestros Sires.- y le
hace un congratulado guiño a Arkain antes de volverse a sentar,
dejando a varios muy sobresaltados, el más, el líder de
los Preton-Savage, que boquiabierto, seguía contemplándola,
más impresionado que cualquier otro y extasiado por la airada defensa
de la Vampira Gangrel y su apoyo hacia él. -¡Basta Nightcastel! Deja de ofender a los miembros de la Camarilla, solo por que no están de acuerdo contigo...-le gritó Vasenforf...-Este asunto de los licántropos ya se ha votado. Seremos ahora los Arcanos quienes decidan y lo meditaremos en privado. En medio de la discusión que ha prevalecido entre el recinto, uno de los Ventrues es interpelado por un reclamo imperioso. “-Seratu Carkum...” El llamado se incrusta en la mente de la mano derecha de Julius, haciéndolo voltear hacia un arco que esta solapado por un par de armaduras y la estatuas de dos de los antiguos Arcanos. Seratu quiere desoír aquel reclamo a su persona, pero éste se repite de nuevo, volviendo imperativo el llamado y lo atrae, alejándolo de su grupo, mientras Julius y Alexandrus se concentran en escuchar la determinación de los Siete Arcanos. -“Muéstrate”...-exige el Vampiro Ventrue, asomándose por detrás de las estatuas…-“Sal de tu escondite. Déjame ver quien eres”. En el fondo, resguardado de la vista de los otros, hay una figura nebulosa, ambigua y errática, que le hace una señal para que se aproxime. Seratu desenvaina su espada reconociendo el arte de la Obtenebración, cuya disciplina recae en los Lasombra. “-¿Qué es lo que quieres, insulsa criatura?”...- demanda el Ventrue con desplante...-“¿Para que me has hecho venir hasta aquí?”...- trata de mirar más allá de la capucha con que la figura deforma aún más sus rasgos, disipando cualquier forma para identificarlo. El ser se mueve, como una compacta niebla, señalando hacia la parte central de la sala, en donde Julius vuelve a interpelar al concejo, ante la demora de una determinación a su propuesta. “-Estoy seguro que la información que ostento es del interés de tu Sire”...- le dice y señala con desdeño hacia Mediash...-“y atañe al arrogante y usurpador Sire Tremere” Las palabras del Obstenebrado (2) terminan despertando el interés del Carkun. Pero fingió indiferencia. -“Tú no tienes nada que pueda interesar a mi señor” La sombra se escurre por detrás de Seratu, como si fuera una serpiente. “-Eso depende de cuanto quiera tu señor darle una lección a ese atrevido arrogante” El brillo en los ojos de Seratu fue delator, y la fría sonrisa en sus labios le indicó a la sombra que si existía un interés por su información. “-Dime
de qué se trata y veré si tiene valor.” La sonrisa en la cara de Seratu se le borra de inmediato. “-El imbécil de Alexandrus es demasiado cauto para causar una revolución abierta en contra de nuestro Sire, por ser su hermano debe sentar un precedente de obediencia total. Nunca se atreverá en ir en contra de las órdenes de nuestro señor”...-dice Seratu con orgullo...-“Si no le gustan los esclavos, no se da por enterado ya que tiene bajo su dominio a los mejores”. La sombra se sesgó, moviéndose de nuevo al frente de Seratu. “-Así que en la familia de tu Sire no habrá oposiciones si tu señor lleva a cabo la cacería de Licántropos, que tanto poder y beneficios dará a los Nightcastel, y a los Carkun”...- y se acerca más a Seratu, soplándole en el oído...-“Sangre nueva, limpia y fresca, de Licántropos lozanos, sanos, sin taras o defectos, deliciosos y perfectos”. La boca de Seratu se le hizo agua con la insinuación, cansado ya del mismo sabor de sus esclavos y añorando nuevas degustaciones. “-¿En
donde puedo encontrar tal maravilla?”- preguntó ansioso. Seratu despliega
el trozo de papel, en donde aparece dibujado un burdo mapa, como si hubiese
salido de un recuerdo apresurado, arrebatado al paso, y plasmado a como
salió sobre ese tramado. Seratu se queda admirando el trozo de papel por algunos segundos, antes de girarse sobre sus talones y regresar junto a la presencia de su Sire, los Arcanos estaban terminando de deliberar y eran llamados a la mesa principal. La sombra hizo un tintineo al retirarse y dando un rodeo, circunvaló en recinto saliendo del otro lado, la capa con la que se cubría fue abierta y la nebulosa silueta se perfiló, recobrando la figura de Rodolph Sterngasse, el cual sacudió su túnica y fue al encuentro de su paje personal, el cual llevaba rato buscándolo y le informa que el Concejo había llegado a un acuerdo. Los Arcanos se mostraron inamovibles, cuando después de determinar que la votación estaba dividida, por lo cual el asunto se cesionaria en otra reunión mas propicia. Julius intentó interpelar pero los Arcanos le pidieron que guardara silencio nuevamente. -El Concejo ha llegado a una deliberación. Acéptala Nightcastel. Cuando se solicite tu presencia para una segunda ronda, se te permitirá exponer de nueva cuenta tu propuesta y veremos si en esa nueva oportunidad tienes mejores argumentos con la cual apoyarla. El Vampiro bretón se levantó airado y toda su comitiva salió detrás de él, con lo cual gran parte de la Camarilla respiró aliviada de que aquel asunto tan engorroso se viera en otra sesión y no precisamente la noche en que debía ser de regocijo. Krone respiró también aliviado, era su primera noche como Sire y las responsabilidades le habían caído como una tonelada de concreto, pero aun así, no estaba dispuesto a que los Nightcastel ganaran. Bajo ninguna circunstancia permitiría que esa absurda propuesta de Julius Nightcastel prevaleciera. Era innegable que ese vikingo venido a menos, era el primer benefactor de la esclavitud y para colmar el vaso, estaba abogando por la captura de manadas libres. Primero le arrancaba la cabeza de los hombros antes de que siquiera pensara en llegar a legalizar dicho decreto. Utilizaría su influencia como Sire para que su voz se alzara entre los Arcanos y si requería la fuerza, la emplearía para derrocarle. ----------------oooOOOooo----------------------
2)Obstenebración: Es el magisterio que pertenecen a los Lasombra. Permite convertirse en sombra o que los tentáculos de oscuridad te arrastren hacia una muerte o aniquilación segura
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