Clasificación:
NC-17 Avisos: Slash, relaciones h/h.
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15. Cacerías de licántropos III
Alexandrus Nightcastel miraba por la polarizada ventana de su Aquelarre, como el sol empezaba a desfallecer en el firmamento. Los últimos eventos ni le han permitido dormir adecuadamente en días, entre preparar la comitiva que le ha enviado a su hermano, terminar las negociaciones con la familia Yamato para la boda de su vástago, al cual además ha tenido que aleccionar casi al vapor de que esa unión matrimonial es necesaria e imprescindible para mantener a la Casa Nightcastel Todo se precipitaba en una tolvanera de eventos. Yamato aceptaba los términos de la boda, y viajarían a Bretaña para celebrar la unión concertada a escasos semanas meses. No pasó desapercibido el comentario que le hiciera Yamato sobre que el jefe de la Casa Preton-Savage se había presentado a solicitar la mano de su hija, seguramente incitado por el joven Sire Tremere, que poco conocía de educación y buenos modales y no tenia duda que era un trepador, al pensar siquiera en mezclar el linaje de los Sangre Pura con los Brujos. La insistencia de los Tremere por compararse con los Ventrue era inusitada, pensaba Alexandrus quien había recibido una oferta por parte del Preton, por nada menos que para su Guardia personal, Canmaster, ofreciendo una cantidad desorbitada para adquirirle, superior a cualquier propuesta que hubiera recibido con anterioridad por ese lobo. Ni regalarlo a su hermano, mucho menos venderle, estaba en la mente del Nightcastel que valoraba a ese lobo por sus grandes capacidades. También estaba en la mente de Alexandrus ese asunto de los Carkum, donde Seratu había formado una alianza nada desdeñosa con la heredera Adler. Boda a la que fue invitado para regodeo de Seratu, mientras Julius como Sire del Clan les había casado, todo en el mayor sigilo posible. Era tan evidente la acción del Carkum que hasta su Guardia personal, Canmaster había comentado el asunto, encontrado obvia la acción del Vampiro y que eso le animaría a tomar alguna acometida contra la Casa Nightcastel, la cual siempre lo había frenado en sus ambiciones. La boda fue súbita, seguramente respondía algún acuerdo pactado anteriormente, ya que ni recién se habían formalizado el contrato y seguramente la cama estaba tibia, cuando el Carkum ya estaba de nuevo en plan de guerra, llamado por su hermano Julius a escasos tres semanas de celebrada. Su hermano parecía urgido de abalanzarse a una cacería de licántropos, prohibida por el Concilio y contra nada menos que un protectorado de los Mediash; todo para fastidiar al nuevo Sire Tremere. Aquello no presagiaba nada bueno, pensó Alexandrus y dio un largo sorbo a su tibia y rojiza bebida. El Vampiro Nightcastel entendía que muchas cosas cambiarían de súbito para su Casa, pero iba a pelear para mantenerse, aún por encima de trepadores como el Carkum, a quien le ajustaría cuentas una vez que volviera de la cacería de los licántropos. Sí para permanecer y seguir siendo dueño de su Casa, tenia que iniciar una guerra para ponerle en claro a su hermano su poder, lo haría. Dejó la copa y salió con rumbo al cuarto de su hijo, quien recién se vestía y todos los lobos a su servicio se inclinaron, salvo a su Guardián personal a quien no divisó de momento. Le indicó con la mirada a la servidumbre que los dejaron solos y rápidamente aquellos desalojaron el recinto dejando a sus señores discutir sus asuntos. El Vampiro puso su mano en el hombro de su vástago. -La
hija de Yamato llegara próximamente a la isla. El joven recuerda la actitud del Carkum hacia su padre y la forma descortés y humillante con la cual le trató cuando conversaban, ignorando que el joven les escuchaba, fue suficiente para refrescarle la memoria y asentir al reclamo que su padre le hacia. -Quieres
un baño de sangre para asegurar la herencia Nightcastel...-dijo
con dolor. -Mi
señor...-se inclinó en respetuosa ceremonia el lobo Alfa...-debo
informarte del deceso de Damien. Para Alexandrus aquello significaba una enorme pérdida, pues su hijo se encontraba de pronto sin un Guardián personal. Encontrar a uno y educarle a estas alturas, requiere tiempo que no tiene. -Te
harás cargo de su protección, mientras encontramos uno idóneo
para mi hijo...-el lobo inclinó la cabeza aceptando el encargo...-También
hay que prepararnos, el Carkum ha salido de cacería... Tomar decisiones difíciles era el dilema de la noche. Krone se encontraba en Viena, hastiado un poco de la monotonía de la revisión de informes sobre la situación del Clan Tremere y haciendo aquellas actividades administrativas que su nuevo cargo le requiere. Confiaba en sus subalternos, pero aun así, solicitaba de continuo informes detallados y tenia trabajo en exceso para ponerse al corriente. Fue su primera actividad de la tarde y aun continuaba en bata con el cabello suelto, sentado en un mullido sillón con los documentos amontonados hasta los pies. La entrada de Viktor a su recinto ni lo distrae, haciéndole pasar. -Te
levantaste temprano...-le saluda afectivamente sin mediar entre ellos
excesivos formalismos, pero sin evitar inclinarse...-Aquí tienes
los informes que solicitaste sobre los Nightcastel...-indicó, mostrándole
el pequeño CD. La ceja de Krone se elevó visiblemente. -Tenemos
hasta fotos de la feliz pareja, ¿quieres verlas?...-le dice burlón
Viktor pensando en la pobre novia que tendría que soportar el hedor
del Carkum. Krone igualmente se inclina ante su mentor. Ni su nuevo cargo le hace olvidar el rango que ese Anciano tiene ni lo que significa para él. -Veo que has empezado temprano tus actividades...-comentó el mentor, pasando la vista por el montículo de papeles regados por doquier. Al comentario, Krone hace un ligero movimiento de sus manos, volviendo a poner todos aquellos papeles en orden y encimándolos sobre el escritorio. -Maestro.
Intento ponerme al día y saber mis funciones y atribuciones dentro
mi cargo. Krone giró la vista, sabia que era mejor no discutir algunas cosas con su maestro, por lo cual después de darse un baño y vestirse para salir, se encontró con un par de nuevos guardias quienes se inclinaron ante su presencia y le indicaron el camino para ir al aeródromo, donde un helicóptero esperaba. En total seis guardias, el piloto y él salieron con rumbo a Paris, cuando apenas el sol terminaba de desaparecer del cenit. La tarde paso rápidamente en la Toscana. Luca había pasado de su mal humor inicial al perseguir a Dominic, quien junto al Guardián romano, fueron en busca de Andrea, al cual encontraron ensillando un caballo. El lobito de ojos verdes le alcanzó y empezó a ensillar otro para ir a acompañarlo. -¿Seguro
que no quiere ir con nosotros?...-volvió a preguntarle al romano. No era que Antón les tuviera miedo a los caballos o no supiera montar, simplemente encontraba más estimulante ver cabalgar al mozuelo de Andrea, y admirar sus cabellos revueltos por el aire y su sonrisa en medio de sus sonrojadas mejillas, mostrando cuanto disfrutaba aquello. Divisó que el menor de los Gucci llegaba a su lado y se inclinó ante aquel lobo, con respeto y por encontrarse en sus dominios. Luca
aceptó el saludo y se concretó en ver a su cachorro a quien
encontraba adorable al aire libre y mas cuando reía juguetón,
un par de vueltas después y detenía su caballo frente a
ellos...-¿Vienes?...-le invitó Dominic. La escena no paso desapercibida para el romano y le agradó saber que por lo menos se encontraba con alguien que seria tolerante ante sus preferencias. -Dime
algo, romano. ¿Cuál es el interés de tus visitas? Luca fue directo a recibirle y ayudarle a bajar, mientras le sostenía de la cintura para luego atraerlo a su lado. Andrea veía arrobado la forma en la cual esos tórtolos se amaban sin preocuparles nada ni nadie, mientras que Antón descubría los hermosos colores que le subían por la carita al mozuelo y la forma en que se mordía el labio en ansiado deseo. El romano no lograba descifrar hasta ese momento por cual de aquellos dos lobos se encontraba interesado el mozuelo y suspiró bajito sintiéndose fuera de lugar. Andrea se encontró de pronto descubierto, bajo la vista y empezó a caminar rumbo a la casa, tomando la rienda de ambos caballos, seguido por los otros lobos, hasta llegar a las caballerizas, donde se separaron. Marcel esperaba a Salvatore para despedirse de él, viendo pasar a su sobrino y a su cachorro. Habían terminado de descargar el pequeño camión y esperaban a los dos empleados de Carlomonti que comían, ya tarde, por lo cual Marcel le ofreció una copa de vino para esperar. Luciano caminaba junto a Dominic, pegando su pecho a su espalda, introduciendo sus manos en los bolsillos del vaquero del cachorro, lamiendo sus orejas y olisqueando su nuca, excitado por las risitas juguetonas de su cachorro. -¡Luca!...-le
gritó Jacob escaleras arribas...-ven acá, es importante...-el
Guardián empezó a caminar rumbo al salón de computadoras
y el joven Gucci tuvo que hacer un esfuerzo para dejar el tibio cuerpo
de Dominic. Jacob giró la pantalla de la laptop y le arrojó una gran bocanada de aire...-Duvon se encuentra muy cerca, parece que la justicia lo ha acorralando. Luca
sonrió al leer el informe la policía de Pisa que tenia en
sus celdas a un fugitivo americano que correspondía a la descripción
del lobo renegado...-Vaya descuido que ha cometido. Dominic recibió la noticia como un balde de agua fría. -¿Cómo
que te vas?...-le salpicó Dominic agua a Luca, mientras salía
de la tina y se cubría con una mullida bata. -Hago esto por los dos, ese paria no volverá a tocarte...-besó su mejilla y salió del cuarto, mientras escuchaba el golpe de la puerta detrás suyo. Dominic estaba fastidiado, pero cuando volviera le recompensaría por esa ausencia, fuero o no que encontrara a Duvon. El joven lobo bajo las escaleras y se dirigió en la busca de Jacob, quien tenia tres camionetas listas, donde iban subiendo armamento ligero. Donde estuviera Duvon arrestado seguro estaban sus secuaces y la trifulca era segura. -¿Hablaste
con Marcel?...-preguntó Jacob, mientras se sujetaba el chaleco
y le arrojaba otro a Luca. Obviamente Marcel les vio salir, así como Salvatore que subía a su auto, para seguir al camión con el que llegara. -¡No
puede ser, otra vez!...-rugió el Alfa y marcó el número
de Jacob y éste inmediatamente le arrojó el móvil
a Luca. -¡¿Dónde
demonios van?! ¡Respóndeme, Jacob! Salvatore se da cuenta que algo ha sucedido, ya que ha reconocido a Luciano y a su Guardián, además de la mirada de fastidio del Alfa asume que es algo importante. -¿Todo
está bien, Signore?...- ha subido las escaleras de nuevo. El lobo romano se inclinó y se dirigió a su auto, sin ningún pretexto para quedarse, además la tarde terminaba y la claridad se estaba reduciendo rápidamente y aun tendría un largo viaje en avión. Le hubiese gustado despedirse de Andrea, pero el jovencito no había aparecido después de llevarse los caballos. Puso la llave en el encendido y aceptó el hecho de que había sido un buen viaje, cumplido con su encargo, y había podido ver al mozuelo de Andrea en varias ocasiones. No siempre los admiradores de obras de arte pueden llevarse alguna a su casa y era obvio que el jovencito estaba fuera de su alcance, protegido por los Gucci, lobo infectado, pero humano después de todo. Sólo podría admirarle y tendría que conformarse con eso. Sus pensamientos iban absortos en el camino, de hecho alcanzó a ver cuando los todo terreno de los Gucci dieron la vuelta al salir de la propiedad, en sentido contrario al que él tendría que desviarse. Detuvo su auto para ver a ambos lados de la intercepción. Fue en ese punto que su olfato le advirtió la presencia de otros seres de la noche, moviéndose rápidamente. -Vampiros...-murmuró, olisqueando el cambio de aire en su dirección, algo apenas perceptible capturó, y requirió de toda su herencia e instinto animal para sacar en limpio que no era un par sino un verdadero grupo moviéndose rápidamente...dio marcha atrás, haciendo rechinar las llantas, luego de virar rápidamente el volante y acelerar su auto con rumbo hacia la Villa de nuevo, ni se molestó en llamar a sus dos compañeros que ya se enfilaban a la carretera principal y era seguro que los autos de los Gucci ya se encontraran en ella. Si algo sabia de los vampiros era que no migraban por placer y que de hacerlo solo dejaban devastación a su paso. Casi al llegar a las escaleras de la casa principal, empezó a golpear el claxon para llamar la atención de los vigilantes y de los lobos en el lugar. -¿Qué
demonios?...-gritó Marcel al escuchar el griterío de sus
guardias y la voz de Salvatore buscando hacerse entender. Marcel olisqueó el aire, los colmillos se le replegaron y empezó a gritar a sus escoltas que alertaran y protegieran a las hembras junto con los cachorros llevándolos a las bodegas. Los ruidos apenas son perceptibles para Dominic, quien desde que Luca se ha ido, se tiró en la cama y empezó a llorar con una desazón por sentirse inútil, sentimiento que poco a poco fue cambiando por angustia y un ligero dolor de cabeza que se intercalaba con imágenes de los lobos de la villa corriendo, asustados, perseguidos por otros que no era precisamente humanos, pero que eran muy rápidos e igualaban la fuerza de los licántropos. Por unos segundos se le ocurrió la idea de que fueran Vampiros La sola idea le asustó e intentó levantarse para salir de ese estupor en que estaba, mientras los golpes en su puerta eran mas insistentes. -Dom,
Dom. ¡DOMINIC!...-los gritos de Andrea en la entrada y sus golpes
terminan por abrirla...-¡Dom, van a atacarnos! Varias camionetas
están en el camino, rumbo a la Villa, y los vigilantes de la entrada
no responden. Creen que están armados, no tardan en llegar a la
casa principal...-el mozuelo le gritaba, mientras iba a su lado y le ayudaba
a levantarse, al tiempo que Dominic buscaba un pantalón para ponerse
y calzarse lo primero que se encuentra, maldiciendo que Luca hubiera salido
y que seguramente se llevara a los mejores defensas de la Villa. -Organizando
las defensas, ha enviado a la gente de la Villa a las bodegas, nosotros
vamos a atrincherarnos aquí, ya no es seguro salir de la casa. -No
tenemos tiempo, así, que cerciórense de que todos los empleados
y sus familias están en las bodegas, que se cierren por dentro...-gritaba
el Alfa. Andrea no entendió quienes eran los Ventrue y mucho menos de que magia hablaban, mientras que a Salvatore le sorprendía que dijeran que podían detectar la magia, aunque no le resultaba extraño que los Ventrue se hicieran de lobos libres de esa manera. -No
hay tiempo, muévanse...-gritó Marcel a sus hombres, mientras
los dos jóvenes seguían a los guardias. Salvatore iba hacer
lo mismo cuando el brazo de Marcel lo detuvo...-Agradezco mucho que te
quedes a pelear por una manada que no es tuya. Salvatore asintió y luego siguió al Alfa de esa manada para buscar refugio. Marcel maldecía mientras iba corriendo, molestó por que Luciano se hubiera llevado a los más experimentados lobos, por que además se encontraban incomunicados, seguramente por algún sistema de interferencia de ondas y luego cuando vio titilar las luces, apagarse y volver unos segundos después, volvió a maldecir. -El sistema de emergencia, también nos han dejado sin luz, solo ciertos pasillos estarán iluminados...¡Malditos!...-gritó el lobo de ojos grises mientras continuaba su carrera y buscaba mantenerse tranquilo para servir de guía a esos lobos que confiaban en él. Solo por unos segundos su tensión era tal que abrió sus pensamientos buscando localizar y unirse con la mente de Krone, para lo cual requería concentrarse y lograr atravesar tal distancia y que su compañero se enterara de su percance, pero los gritos de los Vampiros en las afueras de la casa que han empezado el asalto hacen que vuelva su mente a centrarse en lo inmediato y dirigir a sus hombres para atrincherar ese lugar. De cualquier forma Krone estaba demasiado lejos para darles alguna ayuda. El viaje del Sire Tremere era apacible y sonrió levemente cuando sobrevolaba el cielo italiano rumbo al francés. Iba a dar un sorbo de su copa, pero está no llegó a sus labios, por que sintió un ligero pinchazo en el pecho y la certera idea de que su compañero había intentado comunicarse con él. Dejó la copa y utilizó su celular personal marcando sin ver. -Contesta, Marcel...-repitió varias veces al móvil mientras llamaba a uno de sus guardianes inmediatos...-y le entregaba un papel...-intenten comunicarme a estos números, de inmediato...-le ordenó suponiendo que quizás el teléfono móvil de Marcel estuviera descargado, pero los de la Villa debían estar disponibles. -Ninguno de ellos responde, Sire...-respondió el Guardián, poniéndose a su lado. Krone anotó las coordenadas de la Villa...-Dile al piloto que cambie de ruta, que tome una corriente de chorro si es necesario, pero quiero llegar a la mayor brevedad a este lugar...-los ojos del Guardián miraron el papel y sin atreverse a replicar fue rumbo al piloto. Sus ordenes fueron obedecidas, por que unos segundos después el helicóptero giraba e incrementaba la velocidad. Las órdenes se seguían sin chistar y la voz de Seratu Carkum quien bajando de una de las camionetas del compacto convoy, sobresalía en las de los vampiros que bajaban armados y cubiertos con trajes negros y visores para protegerse de los últimos rayos del sol. -¡Vamos, atrapen a esos sarnosos canes!...-les gritaba el Carkum. Duvon bajó detrás de él, mirando hacia la casa principal. -...atrapen
a la mayoría de los lobos vivos, los guardianes pueden ser eliminados...-bramaba
el Carkum. -Revisen las bodegas y las casas secundarias, ahí deben de estar los trabajadores. ¡Muévanse!...-les volvió a gritar el Carkum a sus vampiros mientras él mismo caminaba entre ellos, dándose cuenta de que los lobos se han escabullido, pero su oído y su olfato le indican que no están muy lejos, por que puede oler su miedo. Los primeros disparos se inician cuando los Vampiros llegan a las bodegas, por parte de los guardianes de la Villa, que buscaban impedir el avance. -¡Derriben
las puertas!...-se escuchó a uno de los vampiros, mientras otro
empezaba a colocar un rígido bloque plástico con un digital
enfrente. La idea principal era tomar las presas vivas y el escuadrón iba armado con dardos tranquilizantes, al mismo tiempo que con armas con municiones de plata. Les dijeron vivos, pero un poco de plata en una pierna, seguro le quitaba las ganas de correr. Un camión con un amplio contenedor llegó unos minutos después y seria ahí, donde subirían a los licántropos que hubieran atrapado. El estallido fue escuchado por los oídos sensibles de los licántropos dentro de la bodega y aunque varios vigilantes cubrían la puerta, el número de vampiros que rápidamente entró les sobrepasó, por la habilidad natural de esos seres de escabullirse y por que rápidamente subieron encima de los toneles donde lograron tener mayor visión y se indicaban a señas las posiciones de los lobos armados, quienes custodiaban a las hembras y los cachorros. La refriega duró incontables minutos, mientras los Vampiros buscaban evitar matar a los guardianes, que también servirían a sus señores si se les educaba, por lo cual se indicaban que los inmovilizaran. No faltó aquel que sin armas, empezaba alguna pelean a puño abierto, mientras era sujetado, pero eran rápidamente contenidos. Varias hembras se transformaron, gruñendo mostrando los dientes, mientras sus cachorros se ponían detrás de ellas. Fueron las primeras en ser sedadas por los tranquilizantes, ante la mirada aterrada de los cachorros quienes se quedaban junto a ellas, buscando reanimarlas y luego era levantados en vilo, al mismo tiempo que un dardo les era clavado en alguna parte de su cuerpo. Los minutos fueron amontándose, mientras los gritos iban haciéndose más audibles y Marcel golpeó la pared de impotencia al escuchar a sus lobos siendo capturados. -Salgamos,
hay que ir a liberarles...-gruñó uno de los guardianes,
que tenia a su hembra en una de la bodegas. -----------oooOOOooo-------------- -Bien,
solo ocupamos un par de archivos, no son muy grandes...-empezó
a comunicar ambas unidades para descargar los archivos. Afuera se escuchaba ruido en los pasillos y varios vampiros caminaban por ellos, pateando las puertas y apuntando con sus armas. Salvatore miró mas allá y buscó a otros, pero solo encontró a esos dos, a los cuales les disparó certeramente a uno en el cuello, que mientras se lo cubría, alcanzó a ver como su compañero recibía otro impacto que le atravesó el canal auditivo. Ambos cayeron al suelo y Salvatore les despojó de sus armas, y del radio de banda corta, quizás les sirviera para algo. -Muévete...-le indicó a Andrea que se había quedado congelado en el pasillo, mirando la escena. Caminó hacia él y le tomó de la mano, mientras le obligaba a moverse. Cuando pasaron por uno de los ventanales, el lobo romano buscó entre las camionetas aquella que llevara alguna antena y cuando la encontró, cambió de arma por la metralleta con mirilla telescópica que le había quitado al Vampiro. El estallido de la antena, sorprendió a los Vampiros, que se encontraban arrastrando cuerpos y que pensaba que tenían ya contenidos a todos los lobos armados. -Aún hay guardianes adentro. ¡Mátenlos! No se demoren en maniatarlos...-gritaba el Carkum y a su orden casi una docena de vampiros se dirigió hacia la casa principal, donde habían encontrado poco movimiento. Duvon se movió entre ellos, había estado buscando a Dominic entre los primeros lobos capturados, y como descubrió, su cachorro no fue enviado con el resto de las otras crías, sino que debían estarlo protegiendo todavía dentro de la Casa. Olisqueó el aire, buscando que su aroma le indique el caminó y sonríe cuando creyó que lo había detectado y apresuró sus pasos. Andrea entró corriendo, sofocado por la carrera que ha tenido que dar, y escuchó como la puerta fue de nuevo cerrada. Puso sobre una de las mesas, la laptop e hizo correr los programas para conectarse a las cámaras de seguridad de la villa. -Creo
que por lo menos perforé la antena de recepción que traían,
no se si sea la que interfería la señal...-informa Salvatore...-pero
indique nuestra posición y han empezado a entrar a la casa. Un fuerte estruendo dentro de la casa, les indicó que los Vampiros han entrado y que esa puerta no les será de gran resguardo. -Traen
explosivos plásticos, la derribarán sin chistar...-comentó
en voz alta el Guardián romano. -Podemos
usar el viejo sótano en que se encuentra la cava...-replica uno
de los lobos armados...-cercana al comedor principal. Conecta por la parte
de atrás con una de las bodegas. Era un tramo corto, pero en ese momento con Vampiros dentro de la casa revisándola, la distancia seria kilométrica. Los Guardianes se acomodaron enfrente y detrás de los cachorros, mientras Marcel iba por delante, liderándolos. Pero solo al llegar a uno de los pasillos, un impacto de bala en una de las paredes, les hizo replegarse. -Nos han visto...-murmuró Marcel. Salvatore se levantó y fue junto al Alfa para ubicar al tirador, se guardó la escuadra en el cinto y salió levantando las manos, ante la sonrisa del vampiro que solo pestañeó un poco cuando una bala le entró entre los ojos y cayó sobre sus espaldas. -Corran...-gritó Marcel y los chicos le siguieron sin vacilar, mientras Dominic se encontraba rogando por Luca y maldiciendo por que la ocurrencia de haberse ido en esa noche y aunque escucha las palabras de Marcel, su mente ya se halla en otra parte, provocando que repentinamente otro lobo se estremezca con un escalofrío. -“Luciano...”-
escuchó el modelo de ojos violeta la voz de su lobito dentro de
su cabeza. El joven Gucci se quedó sin aire, girándose hacia
el asiento de atrás, para buscar a Dominic, que sintió vividamente
tocando su espalda y susurrando a su lado. Jacob escuchó su celular vibrar y empieza a revisar que le ha llegado un mensaje...-¡Tenemos que volver!...-gritó, dándole el móvil a Luciano que se quedo libido leyendo el texto que indicaba que la Villa estaba siendo atacada y era firmada por Andrea. Los autos se detuvieron y Jacob se comunicó con el resto de la cuadrilla, para que volviesen inmediatamente a la Villa. El tiempo estaba contra ellos. Los lobos restantes de la manada corrieron por el pasillo, mientras los guardias van cubriéndoles entre golpes y tiros que hacia algunos de los Vampiros que iban entrando y que sorpresivamente han logrado burlar. Pero la acción numérica de los Vampiros logró derribar a varios de los Guardianes y uno de ellos murió, mientras resguardaba con su cuerpo a Marcel. Como si las cosas no fueran más complicadas, en medio de aquellos vampiros apareció el que los lidera y que además se movía excesivamente rápido y les cortó el paso. -Vaya,
que tenemos aquí...-torció la boca el Carkum mirando impúdicamente
a Andrea e intentó aprisionarle un brazo, pero el golpe de la culata
de un arma que sorpresivamente le atacó, le hizo mirar hacia su
agresor y descubrió al Guardián de ojos verdes que le mira
desafiante. El joven regresó sobre sus pasos y disparó el arma que ha cargado todo ese tiempo sin usar, su mano temblorosa logró apuntar y fijar su vista en la espalda del Carkum, quien se movió al oír el corte del arma y el chico se sorprendió por la rapidez del reflejo, por lo cual solo terminó disparándole muy cerca sin herirlo. Seratu alcanzó a Andrea por un brazo de donde le sujetó con fuerza, mientras de su boca los colmillos se alargaron visiblemente, saboreando anticipadamente la sangre llena de adrenalina del joven, que se sorprendió y se asustó al ver aquel engendro que ni en sus sueños juraba que fueran reales. -Debes tener la sangre dulce, hermoso cachorrito. La mano de Seratu tiró del cabello de Andrea, mientras el muchacho trataba de apartársele, pero el vampiro le rodeó el pecho con su otro brazo y le estiró el cuello, el cual lamió impúdicamente. -¡No!...-le gritó Marcel tratando de aproximársele, pero Dominic le contuvo el protector gesto, haciendo que se quedara a su lado. Los ojos aguamarina de Andrea se volvieron hacia Marcel y Dominic, aterrados y avergonzados. -Lo
siento, Signore...-le dice, comprendiendo que Seratu lo está usando
como freno para que sus dos amigos no se escapen. El repiqueteo de un móvil distrae momentáneamente la atención del Carkum sobre Marcel y Andrea hacia la cadera de Dominic que estaba sonando. Marcel se desplazó en el aire, en un movimiento solo imitado por un lobo en estampida y apareció ante los ojos de Seratu, su mano se estampó en la nariz del Vampiro que despegó su boca del cuello de Andrea y soltó su cabello, con la otra mano, Marcel atrapó el pulgar del vampiro, lo escuchó crujir al liberar el pecho del joven Guisseppe, mientras pateaba el cuerpo del Carkum y acto seguido cargó al muchacho en sus brazos y corrió hacia la puerta del comedor en donde Salvatore ya se encontraba, golpeando a otro vampiro que se presentó a ayudar al Carkum, mientras Dominic respondió la llamada que ha identificado. -¡Luca, regresa a la Villa! Nos están atacando...- le gritó al aparato a sabiendas que del otro lado, su lobo estaba escuchando su grito de auxilio. Pero no alcanzó decirle mas, cuando el celular le fue arrebatado de sus manos y se estrelló hasta hacerse pedazos, el joven lobo levantó la cara y se encontró frente a frente con Duvon, quien le sonrío descaradamente. Dominic respiró, en esta ocasión en lugar de huir de él o esconderse, se le cuadró y lo desafío. -Pero
miren a la zorrita...- se burló Duvon, acariciándose la
cicatriz en su cuello...-Si parece que encontró sus agallas. Duvon se estremeció por unos segundos y bajó de inmediato su cabeza con temor. -¿Quién
te dijo ese nombre?...-interrogó al cachorro...-No lo pronuncies...-
le amonestó, pero en sus negros ojos ya brillaba una luz siniestra...-Así
que tu madre te heredó su don. Hice bien es escogerla. Sirvió
para su propósito. Duvon descubrió que el joven era mas hábil y fuerte, que sus golpes estaban bien dirigidos y no le quedó duda de que le habían estado entrenando. Pero para aquel marrullero, con años de experiencia, solo se aguantó, buscando que el joven se cansara de darle golpes, mientras solo los franquea, y en un momento dado detiene uno de ellos, haciéndole caer estrepitosamente. -Maña contra habilidad, recuérdalo...-Duvon le atrapó de los cabellos, mientras el joven buscaba quitárselo de encima, rasguñándole, buscando morderle, tratando de transformarse, pero el viejo lobo esta decidido a que el joven no le vuelva a hacer la jugarreta de la ocasión anterior y sin ninguna consideración sacó una jeringuilla y la clavó en la clavícula de Dominic, quien al sentir el pinchazo gimió, atenazado, entendiendo que ya no tiene escape. Luca sintió el pinchazo en el mismo lugar...-Dominic...-se gira hacia Jacob...-está en peligro. ¡Acelera! -“Luciano...”- gimió el pensamiento de Dominic antes de sumirse en una total oscuridad. El cuerpo laxo del lobito fue maniatado por las muñecas, luego, sin ningún esfuerzo, Duvon lo trepó sobre su hombro, mientras pasó por en medio de los vampiros que siguen entrando en la casa y que van a la captura de los otros lobos. Duvon subió el cuerpo del chico a la parte trasera de una camioneta, cerró las puertas y se dirigió a Julius Nigtcastel quien bajaba de su auto. -Ya tengo lo que buscaba. El resto es tuyo...-sin esperar ni una respuesta ni la orden de retirarse, giró sobre sus pasos y subió a su auto para empezar a alejarse. Marcel se detuvo angustiado, dejándole a Salvatore el cuerpo de Andrea. -Sigue, sácalo de aquí...-se giró para volver sobre sus pasos para ir en busca del cachorro de Luciano quien se ha rezagado demasiado. Salvatore resistió el cuerpo del mozuelo, quien se encontraba desmayado, y corrió con él, sin preguntar mas, saliendo por uno de los ventanales y agazapándose entre los arbustos que cubrían las escaleras, buscando algún auto donde pueda subir al chico y lograr la huida de los dos, pero se mantuvo agazapado, cubriéndose la herida que tenia en un costado y de donde había estado perdiendo sangre. Sin soltar a Andrea, se arrancó una manga para cubrirse la hemorragia. Tuvo que esperar en silencio, mientras escuchó que varios vampiros dieron un solemne saludo a uno de ellos. -Sire, ya no hay resistencia. Solo quedan algunos rezagados. -Traigan al Alfa de la manada...-gritó y varios vampiros corrieron a buscar al Carkum, quien gritaba a viva voz, mientras se acomodaba los dedos de la mano. Rastreó el aire y corrió hacia un lugar especifico, mientras sus hombres le siguieron, pero aquellos fueron detenidos por varios tiros que los dejaron tirados en el suelo, salvo al Carkum, quien logró cubrirse y ubicar al lobo que precisamente estaba buscando. Marcel siguió disparando, hasta que se le terminaron las municiones y en ese justo momento la cara del Carkum apareció aun lado suyo. -A ti te buscaba, lobo. Tu eres el Alfa, no hay duda...-lo capturó por el cuello, mientras Marcel logró golpearle con ambos brazos la garganta del vampiro, haciéndole que le soltará mientras busca un lugar por donde correr, pero fue zanjado su escape por el mismo Carkum quien se negaba a ser vencido por un lobo y le habló con desprecio...-tus tierras son hermosas y tus lobos igual, ahora entiendo por que ese atrevido de Mediash se refugia en este lugar. Me gustaría ver la cara que pone cuando sepa que sus lobos favoritos son nuestros esclavos. La sola mención del Vampiro de ojos carmesí hizo hervir la sangre a Marcel, gruñó y los dedos de se le engrosaron en garras, dispuesto a pelear por su vida. El Carkum le sonrió con sorna, no había duda que se divertiría un poco más, cuando vio aparecer en la puerta al mismo Julius Nightcastel. El silencioso helicóptero de Krone sobrevolaba la Toscana y el piloto le avisó que en varios minutos aterrizaban en su destino. Para el vampiro de ojos carmesí, mientras mas se acercan a la villa, se daba cuenta que su presentimiento era acertado. -El
piloto avisa que hay movimientos hostiles en el punto de destino. Ha reconocido
el escudo de los Nigthcastel en un camión contenedor...-le informó
uno de los guardianes a Krone en cuando tuvieron visibilidad de la Villa. Al Guardián no le quedó más que comenzar a dar órdenes al resto de los Guardianes que iban en el helicóptero y el piloto asintió buscando un lugar para aterrizar. -¡Deténganlos, no me importa como, ni que recursos usen, los lobos de esa Villa son protegidos por mi Casa!...-les ordenó a gritos Krone, quien abrió la puerta del helicóptero aun a metros del suelo. El Guardián del Sire no tuvo ni tiempo de gritarle, cuando lo vio arrojarse al vació, volteó hacia los otros vampiros quienes se preparaban y cubrían sus pechos con gruesos petos. -¡Ya escucharon! Reduzcan a los Ventrues, usen magia si es necesario y protejan al Sire a la brevedad. Antes de que Krone pusiera los pies en el suelo, ya había empezado a disparar sobre aquellos vampiros que se atravesaron en su caminó y una vez que empezó a correr rumbo a las escalinatas de la casa principal sus dos armas iban descargando a cuanto blanco móvil hostil le hizo frente. Vació sus cartuchos y arrojó las armas, mientras le retiraba otra a un vampiro con el cual chocó y le rompió la quijada. El sonido del contraataque llegó a los oídos de los vampiros dentro de casa principal, cuando el estruendo de una camioneta que vuela unos metros en el aire provocado por el tanque de gasolina que ha sido incendiado por uno de los Tremere en una ráfaga de volutas de fuego que ha aparecido en su manos. Los vampiros Nighcastel gritaron sorprendidos ante la presencia de los Brujos quienes les empezaron a atacar, porque una cosa era atacar lobos armados y otra muy distinta a vampiros entrenados desde la cuna y que además empezaron a usar sus artes, lo que les provoca una gran confusión y empezaron a perder posiciones. El estruendo de la refriega sorprendió a Julius, quien recién había entrado a la casa principal para reunirse con el Carkum -¡¿Qué demonios fue eso?! ¿Quién nos ataca?...-le gritaba a sus vampiros, quienes empezaban a replegarse buscando cubrirle. La respuesta llegó en forma de una ráfaga de aire que arrojó a sus guardias, haciéndoles estrellarse contra las paredes y ser arrojados por los suelos. Julius intentó gritarles que se levantaran, pero la voz se le fue de la garganta cuanto sintió un duro golpe en el pecho, provocado por la bota de Krone, que le hizo rodar. -¡Maldito,
voy a matarte!...-gritó el vampiro de ojos de rubí, que
tenia incendiada la mirada y los puños apretados. Krone movió sus dedos y una voluta de fuego azulado se formó en la palma de sus manos y arrojó una de ellas contra el primer vampiro que se abalanzó contra él, katana en mano. Las llamas rápidamente cubrieron el cuerpo, haciéndole incendiarse en el aire, mientras el Tremere le arrebató la espada y giró para cortar en dos a otro de los guardianes y terminar de arrojar la siguiente voluta de fuego sobre otros dos de ellos que cargaban sus armas. Les vio arder sin ningún remordimiento. Julius sudó frió, por vez primera tuvo miedo al ver esos ojos que inusuales en los vampiros y que eran la viva imagen de la furia que estaba por volcarse sobre él. -¿No
pretenderás matarme, verdad?...-balbuceó al ver la hoja
de plata refulgir hacia él. -Ni un pasó mas...-le indicó el Carkum...-nada de tus artes o le trueno el cuello y arroja esa espada...-el Carkum le vio pasar a unos pasos suyo cuando Krone la arrojó para clavarla contra otro de los vampiros Ventrue que se movió. Julius se levantó, sacudiéndose y caminó con dificultad hasta donde el Carkum sostenía el cuerpo de Marcel. -No irán muy lejos. No hay donde correr. ¿Escuchas, Julius? Tus vampiros están diezmados, con solo un puñado de los míos...-le bramó Krone ante los griteríos que se escuchaban. Las voces fuera de la casa principal indicaban que los Tremere tenían el control de la situación y que los lobos estaban siendo liberados. Julius maldijo al ver que sus planes, se han venido abajo tan abruptamente por los Brujos que los han llegado tan intempestivamente, reduciendo por sorpresa a sus fuerzas. ¿Rendirse? Es algo que el Sire Ventrue no había considerado ni en sus más descabellados sueños. Menos cuando logró percibir la preocupación que el Tremere sentía por ese lobo en particular que estaba atrapado en las manos del Carkum. Julius le arrebató el cuerpo del Alfa de la manada a su compinche, ante la mirada de pavor de Mediash, confirmando lo especial que ese lobo era. Lo olisqueó y descubrió un olor conocido en él, pero no alcanzó ni a reírse, cuando una bala le atravesó el hombro y Krone lo miraba como si fuera a enviarlo al infierno, enfocándolo con una pistola que había sacado en cuestión de segundos. -No voy a errar el segundo disparo...-le bramó el Tremere...-te lo diré una vez mas...¡Suéltalo! Julius gritó del dolor, pero se negaba a soltar al lobo, por que sabía que era su salvoconducto y se sostenía apretando más el cuello del licántropo. -Mal nacido...-le gritó el Carkum e iba abalanzarse contra Krone, pero el sonido del arma le hizo pensarlo. Es el gritó de Marcel lo que hizo revirar a Krone, quien miró como Julius le causaba un largo corte en una arteria subclavial cerca del hombro del licántropo. Krone veía la escena con terror, como la sangre de Marcel empezó a gotear lentamente por el brazo, con el rictus de dolor reflejado en los ojos grises. La voz del Nightcastel hizo que se centrara en ella. -Negociemos,
Mediash. Sabes que se desangrara rápidamente, aun para ser un lobo.
Si me detienes mas, lo dejare morir aquí. -¡Tú promesa, Tremere! Krone bajo la vista aceptando el trato, solo angustiado por la vida que se le escapaba a Marcel en cada chorro de sangre y ser vertía en cada pulsación de su corazón. Dos de los guardias de Krone aparecieron en el salón, apuntando directamente a los Ventrue. -Déjenlos ir, solo a ellos dos. El resto no es negociable...-gruñó Krone. Julius sonrió y le arrojó el cuerpo de Marcel, mientras técnicamente se desvanecían de su vista. Krone tomó en sus brazos a Marcel antes que cayera al suelo y lo levantó en vilo. -¿Los
seguimos, señor?...-cuestionó uno de los guardias del Tremere. Luca y Jacob casi chocaron con una camioneta saliendo de la carretera principal, la cual evadieron y continuaron su camino rumbo a la Villa. Las primeras escenas del desorden, impresionan a ambos lobos, quienes se dieron cuenta inmediatamente del error tan gran que han cometido. Les sorprendió encontrar un helicóptero con el escudo de los Tremere en el costado y varios de esos vampiros armados que terminaban de aprisionar a otros vampiros, los cuales tenían con las rodillas en el suelo y las manos en alto o detrás de la nuca. Tuvieron que identificarse, para que les dieran acceso a la entrada. Al vampiro Tremere no le tardó mucho verificar su identidad, cuando varios de los lobos Guardianes de la Villa, que aun estaban vivos, les indicaron a gritos la identidad de quienes pretendían cruzar. Sin que Luciano tenga que decirle nada, Jacob empezó a encargarse de mantener la calma de los lobos que al verlo empezaron abalanzarse a su lado, mientras les indicaba a los otros lobos que llegan con él que revisaran la Villa para ponerla en orden. En su camino se encontró con Salvatore quien caminaba a un lado de Andrea, ambos cubiertos de rasguños y observó que tenía un grueso vendaje en el costado. Andrea corrió al lado de Jacob, gritándole un sin fin de palabras sobre los eventos de había vivido y donde se encontraban ahora los lobos de la Villa, hacia donde se dirigieron sin tardanza. Salvatore les siguió unos pasos atrás, incapaz de detener a Andrea mas tiempo a su lado y mucho menos cuando el objeto del interés del mozuelo a llegado. Luca en cambio entró a la casa principal, gritando el nombre de Dominic a todo pulmón y encontrándose con que nadie sabía darle informes sobre el paradero del joven. Por más que intentó ubicarlo por el olor o llamarlo con su mente, una horrorosa idea va clavándose en su pensamiento con gran dolor: Dom no se encontraba en la Villa. La unión mental que compartiera con su pareja se había interrumpido desde hace tiempo, cuando sintió ese pinchazo en la clavícula. Subió a buscar a Marcel y encontró con que su cuarto estaba custodiado por un Tremere quien de nuevo le pidió identificación. -Soy un Gucci, busco a mi tío. Aun así, el Guardián, no tiene más remedio que negarle el pase. -Está
siendo atendido por el médico. Hasta que me lo indiquen le permitiré
pasar. -Uno
de los que puso a salvo a los tuyo...-la voz de Krone le hizo girar sobre
sus pasos y vio al vampiro de ojos carmesí, caminando hacia él. Luciano sintió que el piso se abrió de pronto y cayó de rodillas, completamente vencido de momento, repasando las desgracias que de pronto le han sucedido: tenia a su tío herido, a su amado perdido y la Villa completamente en desorden. El aire le faltó de momento. -¡Si
no me hubiera ido! ¡Si lo hubiera llevado conmigo, como me lo pidió!
Que estúpido….estúpido que he sido...-golpeó
el suelo con sus nudillos varias veces sin sentir el dolor. La mirada violeta de Luciano refulgió con las duras palabras de Krone, que fueron como un balde de agua fría, pero lo hicieron reaccionar y comprender que la intención del Vampiro es no dejarle rumiar su dolor, sino usarlo para sacar su temple y concentrarse en las cosas inmediatas, urgentes y que requieren su total atención. -Avísame
cuando pueda ver a Marcel...-le solicitó el joven lobo. Luciano bajo entonces a buscar a Jacob y ver el saldo de los daños, los cuales les llevarían toda la noche en estimar, así como ubicar un posible paradero de su lobito. Lo que fuera con tal de encontrarle. El salón de tiro se volvió un hospital provisional, donde fueron llevados todos los lobos, que fueron heridos en la refriega. El narcótico que utilizaron los vampiros Ventrue, aun mantenía a muchas hembras inconscientes y varios guardianes se hacían cargo de curar las heridas y desinfectar a aquellas de gravedad. En una de esas improvisadas camas, sobre colchonetas, se encontraba el Guardián romano, quien aunque se negó inicialmente a ser retenido, tuvo que dejarse revisar y luego de un cambio de nuevas vendas, le aplicaron antibióticos y le dejaron descansar. El olor a especies de una sopa le hizo abrir los ojos mas tarde y unos ojos turquesa le miraban. -Pensé
que tendría hambre, signore...-le dijo en forma de saludo el mozuelo,
quien le ayudaba a sentarse. El chico sonrió y sin pensarlo mucho le dio un beso en la mejilla a Salvatore, el cual se quedo sorprendido y no pudo reaccionar mientras se llevaba el tazón a los labios. Vio ruborizarse a Andrea, levantarse e irse corriendo. “-Daría mi vida por ti si, me lo pidieras”...-pensó el romano, disfrutando aquella sopa que realmente le alegró el alma. Aunque no todos disfrutaron la sopa igual; hasta cuando Jacob pudo revisar las cintas de las cámaras, buscando ubicar a Dominic, levantó la cara para ver la expresión de Luciano, cuando reconocieron a Duvon que sometía al joven lobito y mas tarde lo subía en sus hombros. La imagen quedo congelada, no hubo gritos ni espavientos por parte de Luciano, quien solo se levantó, agradeciendo a Jacob el tiempo que invirtiera en esa búsqueda y se fue a su cuarto, donde una vez que cerró la puerta, se dirigió a la cama y encontró la bata mullida aún con el olor del joven y solo entonces sus lágrimas pudieron verterse, mientras se acurrucaba a la prenda y juraba que mataría a Duvon con sus propias manos. --------------------------oooOOOooo----------------------------------
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