Clasificación: NC-17
Pareja(s): Dominic y Luciano..... Marcel/Krone
Disclaimer: Los integrantes de la familia Nightcastel y los Preton-Savage son propiedad de Axon Corvus, que escribe sobre ellos en La Casta Nocturna, quien amablemente me los ha conferido en un acto de confianza, buena voluntar y gran afecto a esta Hiladora de historias. El resto de los personajes son de mi propiedad. Ocasionalmente algunas situaciones y personajes rozan con el mundo de HP de JK Rowling, lo cual no me reporta ningún beneficio por ser puro entretenimiento.

Avisos: Slash, relaciones h/h.

 

15. Cacerías de licántropos III

 

 

Alexandrus Nightcastel miraba por la polarizada ventana de su Aquelarre, como el sol empezaba a desfallecer en el firmamento. Los últimos eventos ni le han permitido dormir adecuadamente en días, entre preparar la comitiva que le ha enviado a su hermano, terminar las negociaciones con la familia Yamato para la boda de su vástago, al cual además ha tenido que aleccionar casi al vapor de que esa unión matrimonial es necesaria e imprescindible para mantener a la Casa Nightcastel

Todo se precipitaba en una tolvanera de eventos. Yamato aceptaba los términos de la boda, y viajarían a Bretaña para celebrar la unión concertada a escasos semanas meses. No pasó desapercibido el comentario que le hiciera Yamato sobre que el jefe de la Casa Preton-Savage se había presentado a solicitar la mano de su hija, seguramente incitado por el joven Sire Tremere, que poco conocía de educación y buenos modales y no tenia duda que era un trepador, al pensar siquiera en mezclar el linaje de los Sangre Pura con los Brujos.

La insistencia de los Tremere por compararse con los Ventrue era inusitada, pensaba Alexandrus quien había recibido una oferta por parte del Preton, por nada menos que para su Guardia personal, Canmaster, ofreciendo una cantidad desorbitada para adquirirle, superior a cualquier propuesta que hubiera recibido con anterioridad por ese lobo. Ni regalarlo a su hermano, mucho menos venderle, estaba en la mente del Nightcastel que valoraba a ese lobo por sus grandes capacidades.

También estaba en la mente de Alexandrus ese asunto de los Carkum, donde Seratu había formado una alianza nada desdeñosa con la heredera Adler. Boda a la que fue invitado para regodeo de Seratu, mientras Julius como Sire del Clan les había casado, todo en el mayor sigilo posible. Era tan evidente la acción del Carkum que hasta su Guardia personal, Canmaster había comentado el asunto, encontrado obvia la acción del Vampiro y que eso le animaría a tomar alguna acometida contra la Casa Nightcastel, la cual siempre lo había frenado en sus ambiciones.

La boda fue súbita, seguramente respondía algún acuerdo pactado anteriormente, ya que ni recién se habían formalizado el contrato y seguramente la cama estaba tibia, cuando el Carkum ya estaba de nuevo en plan de guerra, llamado por su hermano Julius a escasos tres semanas de celebrada. Su hermano parecía urgido de abalanzarse a una cacería de licántropos, prohibida por el Concilio y contra nada menos que un protectorado de los Mediash; todo para fastidiar al nuevo Sire Tremere.

Aquello no presagiaba nada bueno, pensó Alexandrus y dio un largo sorbo a su tibia y rojiza bebida.

El Vampiro Nightcastel entendía que muchas cosas cambiarían de súbito para su Casa, pero iba a pelear para mantenerse, aún por encima de trepadores como el Carkum, a quien le ajustaría cuentas una vez que volviera de la cacería de los licántropos. Sí para permanecer y seguir siendo dueño de su Casa, tenia que iniciar una guerra para ponerle en claro a su hermano su poder, lo haría.

Dejó la copa y salió con rumbo al cuarto de su hijo, quien recién se vestía y todos los lobos a su servicio se inclinaron, salvo a su Guardián personal a quien no divisó de momento. Le indicó con la mirada a la servidumbre que los dejaron solos y rápidamente aquellos desalojaron el recinto dejando a sus señores discutir sus asuntos. El Vampiro puso su mano en el hombro de su vástago.

-La hija de Yamato llegara próximamente a la isla.
-Me dará gusto verla, Padre.
-Lo sé, empezaremos los preparativos. Pero hay algo más importante que debemos hacer antes de su llegada y es desbaratar la unión de los Carkum y los Adler.
-Padre...-la voz fue casi un ruego.
-Ya lo hablamos y esta decidido...-se afianzó aquel.
-Estaremos declarándoles la guerra.
-Es mejor declararla que ser arrasados por ella...-le recriminó Alexandrus...-¿O pretendes esperar hasta que se refuercen y entonces tenerlos encima de nosotros? ¿Debo recordarte la clase de Vampiro que es Seratu Carkum?

El joven recuerda la actitud del Carkum hacia su padre y la forma descortés y humillante con la cual le trató cuando conversaban, ignorando que el joven les escuchaba, fue suficiente para refrescarle la memoria y asentir al reclamo que su padre le hacia.

-Quieres un baño de sangre para asegurar la herencia Nightcastel...-dijo con dolor.
-Mientras sea la suya y no la nuestra, que así sea...-Alexandrus salió de la habitación, dejando a su hijo sumido en la disyuntiva de tener que verter la sangre de sus hermanos de raza para mantener la perpetuidad de su Casa.

En el pasillo el señor Nigthcastel se encontró con Canmaster.

-Mi señor...-se inclinó en respetuosa ceremonia el lobo Alfa...-debo informarte del deceso de Damien.
-¿Cómo ha sucedido?...-preguntó intrigado el Vampiro.
-Todo parece indicar que ha sido un accidente. Estúpido y extraño, pero no hay evidencias de mas, mi señor.

Para Alexandrus aquello significaba una enorme pérdida, pues su hijo se encontraba de pronto sin un Guardián personal. Encontrar a uno y educarle a estas alturas, requiere tiempo que no tiene.

-Te harás cargo de su protección, mientras encontramos uno idóneo para mi hijo...-el lobo inclinó la cabeza aceptando el encargo...-También hay que prepararnos, el Carkum ha salido de cacería...
-...y a su retorno será el momento preciso para atacarlo...-terminó la frase el licántropo, sumergido en sus propios dilemas.
-Así, es Canmaster. La confrontación empezará y la seguridad de mi hijo recae sobre tus espaldas. Nada es más importante.
-Conseguiré para él el mejor Guardián que pueda encontrar, señor, lo escogeré personalmente...- le aseguró el lobo.

Tomar decisiones difíciles era el dilema de la noche.

Krone se encontraba en Viena, hastiado un poco de la monotonía de la revisión de informes sobre la situación del Clan Tremere y haciendo aquellas actividades administrativas que su nuevo cargo le requiere. Confiaba en sus subalternos, pero aun así, solicitaba de continuo informes detallados y tenia trabajo en exceso para ponerse al corriente. Fue su primera actividad de la tarde y aun continuaba en bata con el cabello suelto, sentado en un mullido sillón con los documentos amontonados hasta los pies.

La entrada de Viktor a su recinto ni lo distrae, haciéndole pasar.

-Te levantaste temprano...-le saluda afectivamente sin mediar entre ellos excesivos formalismos, pero sin evitar inclinarse...-Aquí tienes los informes que solicitaste sobre los Nightcastel...-indicó, mostrándole el pequeño CD.
-Abrévialos...-levantó su cara para ver al Preton.
-Alexandrus le envió una comitiva de 30 vampiros a su hermano. No hubo disturbios, por lo cual parece que eran para engrosar sus filas.
-Algo planea ese marrullero de Julius.
-Indudablemente. Pero además la noticia de la noche es que Seratu Carkum ha contraído nupcias con la heredera Adler y lo han mantenido casi en secreto, estos últimos días.

La ceja de Krone se elevó visiblemente.

-Tenemos hasta fotos de la feliz pareja, ¿quieres verlas?...-le dice burlón Viktor pensando en la pobre novia que tendría que soportar el hedor del Carkum.
-El gusto de algunas...-casi le leyó la mente Krone...-Es un movimiento bien planeado, aumentar sus filas, proteger sus flancos...-volvió rápidamente al tema de la conversación...-¿Cuál es el objetivo inmediato?
-Nosotros...-dijo con total convicción el Preton.
-No...-se levantó Krone, paseando por la lujosa habitación...-Estamos en medio. Uniendo la Casa Nightcastel, con la Yamato y la Carkum con la Adler, solo queda la Casa Mediash en Europa. Y mi padre no tiene una buena opinión de los Nightcastel. No se uniría a ellos, mucho menos contra el Clan Tremere. No lo hizo antes cuando su esposa fue desheredada, menos ahora que tiene un hijo en el poder...-razonaba en voz alta Krone.
-¿Crees que atacarán a tu padre?
-La voz de mi padre tiene tanto poder en el Concilio como si fuera uno de ellos. Acertar un golpe contra él o mis hermanos dividiría la Camarilla, Ni los Toreador, ni los Brujah harán nada ante una guerra, ni esperemos ayuda de los Malkavian; los Nosferatu se aparecerán como aves de rapiña a beber el último rastro de sangre tibia antes de que los cuerpos de enfríen. Viktor...-se detuvo de pronto.
-¿Qué ordenas mi señor?
-Protege a mi padre y a mis hermanos, sin que ellos lo sepan. Hasta que tengamos evidencias concretas de las actividades de los Nightcastel para denunciar sus actos ante el Concilio y frenarles.
-Si, mi Señor...-se inclinó el Preton, para luego dar paso a Vasenforf quien llegaba.

Krone igualmente se inclina ante su mentor. Ni su nuevo cargo le hace olvidar el rango que ese Anciano tiene ni lo que significa para él.

-Veo que has empezado temprano tus actividades...-comentó el mentor, pasando la vista por el montículo de papeles regados por doquier. Al comentario, Krone hace un ligero movimiento de sus manos, volviendo a poner todos aquellos papeles en orden y encimándolos sobre el escritorio.

-Maestro. Intento ponerme al día y saber mis funciones y atribuciones dentro mi cargo.
-Me parece bien. Es otro el asunto que me trae ahora aquí...-va directo al asunto Vasenforf sentándose al lado del Sire, mirándole directamente...-en la capilla de Notree Dame, se encuentra recluido un Arcano cuya habilidad era la traducción de textos antiguos. Trabajó en ellos por años, hasta que se recluyó.
-¿Has hablado con él?
-No, se ha negado hacerlo. Pero estoy seguro que al verte aceptará recibirte y por lo menos comentar algo sobre ellos.
-Bien, iré a Paris entonces.
-¿Llevarás a Arkain ?
-No, le he enviado a otra misión. De la cual te hablaré en detalle cuando vuelva, maestro...-retirándose para vestirse.
-Entonces haré que un par de mis guardianes te acompañen y no es una solicitud Sire...-le dijo dejando el recinto.

Krone giró la vista, sabia que era mejor no discutir algunas cosas con su maestro, por lo cual después de darse un baño y vestirse para salir, se encontró con un par de nuevos guardias quienes se inclinaron ante su presencia y le indicaron el camino para ir al aeródromo, donde un helicóptero esperaba. En total seis guardias, el piloto y él salieron con rumbo a Paris, cuando apenas el sol terminaba de desaparecer del cenit.

La tarde paso rápidamente en la Toscana. Luca había pasado de su mal humor inicial al perseguir a Dominic, quien junto al Guardián romano, fueron en busca de Andrea, al cual encontraron ensillando un caballo. El lobito de ojos verdes le alcanzó y empezó a ensillar otro para ir a acompañarlo.

-¿Seguro que no quiere ir con nosotros?...-volvió a preguntarle al romano.
-Me quedaré unos minutos a verles...-se inclinó Salvatore, mientras veía subirse al joven al caballo y empezaba a cabalgar con dirección a Andrea.

No era que Antón les tuviera miedo a los caballos o no supiera montar, simplemente encontraba más estimulante ver cabalgar al mozuelo de Andrea, y admirar sus cabellos revueltos por el aire y su sonrisa en medio de sus sonrojadas mejillas, mostrando cuanto disfrutaba aquello.

Divisó que el menor de los Gucci llegaba a su lado y se inclinó ante aquel lobo, con respeto y por encontrarse en sus dominios.

Luca aceptó el saludo y se concretó en ver a su cachorro a quien encontraba adorable al aire libre y mas cuando reía juguetón, un par de vueltas después y detenía su caballo frente a ellos...-¿Vienes?...-le invitó Dominic.
-Sigue, te ves encantador...-le contestó Luciano y le envió un beso al aire, mientras el otro seguía su cabalgata.

La escena no paso desapercibida para el romano y le agradó saber que por lo menos se encontraba con alguien que seria tolerante ante sus preferencias.

-Dime algo, romano. ¿Cuál es el interés de tus visitas?
-Hago los encargos que mi Signore me indica...-respondió sin prisas.
-¿Eres esclavo del Vampiro Tremere?
-No. Nací en su Casa y es el protector de mi familia...-le enfrentó la mirada, sin sentirse ni humillado por el hecho pero en cambio honrado de tener de trabajar para tan noble casa...-recibo un sueldo y soy libre.
-Bien, eso habla bien de tu señor, por que en mis tierras, todos los lobos son libres, incluyendo a ese joven...-le indicó con la mirada a Andrea, quien bajaba del corcel, seguido por Dominic.

Luca fue directo a recibirle y ayudarle a bajar, mientras le sostenía de la cintura para luego atraerlo a su lado. Andrea veía arrobado la forma en la cual esos tórtolos se amaban sin preocuparles nada ni nadie, mientras que Antón descubría los hermosos colores que le subían por la carita al mozuelo y la forma en que se mordía el labio en ansiado deseo. El romano no lograba descifrar hasta ese momento por cual de aquellos dos lobos se encontraba interesado el mozuelo y suspiró bajito sintiéndose fuera de lugar. Andrea se encontró de pronto descubierto, bajo la vista y empezó a caminar rumbo a la casa, tomando la rienda de ambos caballos, seguido por los otros lobos, hasta llegar a las caballerizas, donde se separaron.

Marcel esperaba a Salvatore para despedirse de él, viendo pasar a su sobrino y a su cachorro. Habían terminado de descargar el pequeño camión y esperaban a los dos empleados de Carlomonti que comían, ya tarde, por lo cual Marcel le ofreció una copa de vino para esperar.

Luciano caminaba junto a Dominic, pegando su pecho a su espalda, introduciendo sus manos en los bolsillos del vaquero del cachorro, lamiendo sus orejas y olisqueando su nuca, excitado por las risitas juguetonas de su cachorro.

-¡Luca!...-le gritó Jacob escaleras arribas...-ven acá, es importante...-el Guardián empezó a caminar rumbo al salón de computadoras y el joven Gucci tuvo que hacer un esfuerzo para dejar el tibio cuerpo de Dominic.
-No tardo, lo prometo. ¿Por qué no me esperas en el cuarto?
-Me bañaré sin ti, si tardas...-le amenazó el lobito de ojos verdes mientras subía las escaleras rumbo a su cuarto.
-No te atrevas, voy a enjabonarte la espalda...-le guiñó un ojo y se fue en busca de su Guardián a quien encontró revisando uno de los monitores...-Espero que realmente sea importante eso que dices, Jacob.

Jacob giró la pantalla de la laptop y le arrojó una gran bocanada de aire...-Duvon se encuentra muy cerca, parece que la justicia lo ha acorralando.

Luca sonrió al leer el informe la policía de Pisa que tenia en sus celdas a un fugitivo americano que correspondía a la descripción del lobo renegado...-Vaya descuido que ha cometido.
-Lo mantendrán hasta que sus abogados sobornen a la policía, no más...-dijo el Guardián.
-Lo suficiente para llenarle el cuerpo de plata...-se giró Luciano sobre sus pasos...-Vamos rumbo a Pisa.
-Hablaremos con Marcel antes...-puntualizó Jacob, apagando la colilla de su cigarrillo.
-Si hacemos eso, ése lobo escapará. ¿Cuánto tiempo crees que van a contener a un engendró como ese? O sale por que sus abogados pagan sus fianzas o les rebana el cuello a los guardias. ¡No voy a esperar a ver ninguna de esas dos cosas! Así que muévete, nos vamos...-le indicó sin darle tiempo al Guardián de replicar.
-Maldición...-protestó el otro, pero sabía que cuando a Luca se le ponía algo, no había nada que le hiciera cambiar de opinión y era posible además que tuviera razón, lo cual le molestaba más. Corrió escaleras abajo, llamando por el celular a una docena de hombres lobos para que les acompañaran y les indicó que lo hicieran con sigilo y a la brevedad.

Dominic recibió la noticia como un balde de agua fría.

-¿Cómo que te vas?...-le salpicó Dominic agua a Luca, mientras salía de la tina y se cubría con una mullida bata.
-Es importante, debo ir a Pisa.
-¿Por qué ahora? ¿Qué sucede?
-Te lo diré al volver.
-¡NO! Vas a decírmelo ahora...-se puso en frente suyo...-no soy tu pareja solo para que me acaricies o llenes de halagos. ¡Tengo derecho a estar enterado de las escaramuzas que realizas a mis espaldas! Y no me vengas con que es por mi seguridad, por que...
-Tenemos una pista de Duvon...-Luca atrapó la mano del lobito y besó sus dedos...-necesitamos ganar tiempo y detenerlo.
-¿Lo sabe Marcel?
-Lo enteraré ante de salir.
-¿Cómo? ¿No lo sabe, verdad? Vuelves hacer tus locuras.
-Protegerte no son locuras.
-No te vas ir...-le gruñó el lobito...-Al menos no solo. Voy contigo.- dictaminó Dominic, comenzando a buscar su ropa.
-Voy a cazar a esa aberración, no voy a permitir que siga persiguiéndote y de ninguna manera vas a venir conmigo...-le determinó Luca quitándole la ropa de las manos y devolviéndola a los cajones y empezó a caminar hacia la puerta en donde la mano de Dominic le detuvo.
-Es una locura. No puedes dejarme al margen de esto. Duvon es mi asunto también...-pero Luciano mantenía un gesto de obstinada determinación con el que Dominic no podía combatir...-Si piensas que es lo correcto para protegerme, primero habla con Marcel, se molestó mucho la ocasión anterior en que te fuiste sin avisarle.
-Lo haré...-le robó un beso de esa boca que le hacia un gesto molesto...-te llamaré continuamente, ¿está bien?
-No, no lo está, tú no me quieres, no quieres que esté a tu lado...- y Dominic le hace a Luciano el más marcado de los pucheros.
-No va a funcionar, Dom, te quedas en la Villa y punto...- le contesta su Alfa, con las rodillas bastante flojas ante aquélla carita y recurriendo a toda su determinación para no tomarlo en sus brazos y llevarlo con él.
-Ni aunque te lo suplique de rodillas voy a detenerte, ¿verdad?...-le gimoteo, Dominic, más furioso con la obstinación de su novio que por otra cosa.
-Entiende amore, estás mas seguro aquí.
-Estoy más seguro a tu lado. ¿No me tienes confianza, verdad? ¿De qué ha servido entonces mi preparación, si no puedo ni defenderme cuando debo hacerlo?
-No es seguro llevarte a Pisa, seguramente los cómplices de Duvon buscarán como sacarlo. NO pienso arriesgarte...-Luciano se soltó del joven creyendo firmemente en sus palabras, con la disyuntiva de ver su pareja molesta y con esa carita que amenazaba tormenta, pero aun recordaba cuando temblaba y lloraba en sus brazos, golpeándole de frustración y miedo ante el intento de Duvon de llevárselo. No iba a permitir que ese mal nacido siguiera atormentándole. Dejarle en la Villa al cuidado de Marcel era lo más acertado y además, estaría de vuelta al amanecer.

-Hago esto por los dos, ese paria no volverá a tocarte...-besó su mejilla y salió del cuarto, mientras escuchaba el golpe de la puerta detrás suyo. Dominic estaba fastidiado, pero cuando volviera le recompensaría por esa ausencia, fuero o no que encontrara a Duvon.

El joven lobo bajo las escaleras y se dirigió en la busca de Jacob, quien tenia tres camionetas listas, donde iban subiendo armamento ligero. Donde estuviera Duvon arrestado seguro estaban sus secuaces y la trifulca era segura.

-¿Hablaste con Marcel?...-preguntó Jacob, mientras se sujetaba el chaleco y le arrojaba otro a Luca.
-En el camino le informaré.
-¡Por todos los lobos! ¿De nuevo nos iremos sin permiso?
-¿Temes que te de con el cinto de su pantalón o un buen bofetón?...-le inquirió Luciano mientras se trepaba a la camioneta y el Guardián tomaba las llaves para conducir, gritándole a sus hombres moverse.
-Todo sea por ver la tunda que Marcel va a ponerte...-masculló.
-¿Piensas que te vas a librar tú de su castigo?
-Recurro a la treta de decirle que soy empleado de la casa y recibo ordenes...tuyas.
-Que solidario...-se ajustó Luca el cinturón.
-Siempre funciona...-el Guardián puso en marcha el vehículo, y otros detrás de él salieron de la cochera rugiendo sus motores.

Obviamente Marcel les vio salir, así como Salvatore que subía a su auto, para seguir al camión con el que llegara.

-¡No puede ser, otra vez!...-rugió el Alfa y marcó el número de Jacob y éste inmediatamente le arrojó el móvil a Luca.
-Tengo las manos ocupadas...-buscaba un cigarrillo y fingió no ver la cara de pocas pulgas que Luca le dirigió, pero escuchó el ladrido de Marcel aun a lo lejos.

-¡¿Dónde demonios van?! ¡Respóndeme, Jacob!
-Vamos rumbo a Pisa, Marcel...-anunció el joven Gucci, buscando las mejores palabras para aplacar a su tío.
-¿Qué fue lo que hablamos la última vez, Luca?
-Tenemos poco tiempo para evitar que Duvon se mueva y logre escapar. Si no le capturamos ahora, escapara del país.
-¡No debes dividir la manada, solo por tus arrebatos!...-le gritó el Alfa...-¡Vuelve inmediatamente!
-Estaremos de vuelta al amanecer.
-Voy a darte una buena azotina por esto, jovencito, no te quede la menor duda...-El lobo Alfa cierra la llamada, sabiendo que era inútil discutir con Luca por el móvil.

Salvatore se da cuenta que algo ha sucedido, ya que ha reconocido a Luciano y a su Guardián, además de la mirada de fastidio del Alfa asume que es algo importante.

-¿Todo está bien, Signore?...- ha subido las escaleras de nuevo.
-Eso espero...-Marcel guardó su móvil, buscando tranquilizarse...-algunos asuntos que han surgido de imprevisto. Gracias por preguntar, pero no te detengo mas, tu viaje aun es largo, Salvatore.

El lobo romano se inclinó y se dirigió a su auto, sin ningún pretexto para quedarse, además la tarde terminaba y la claridad se estaba reduciendo rápidamente y aun tendría un largo viaje en avión. Le hubiese gustado despedirse de Andrea, pero el jovencito no había aparecido después de llevarse los caballos. Puso la llave en el encendido y aceptó el hecho de que había sido un buen viaje, cumplido con su encargo, y había podido ver al mozuelo de Andrea en varias ocasiones.

No siempre los admiradores de obras de arte pueden llevarse alguna a su casa y era obvio que el jovencito estaba fuera de su alcance, protegido por los Gucci, lobo infectado, pero humano después de todo. Sólo podría admirarle y tendría que conformarse con eso.

Sus pensamientos iban absortos en el camino, de hecho alcanzó a ver cuando los todo terreno de los Gucci dieron la vuelta al salir de la propiedad, en sentido contrario al que él tendría que desviarse. Detuvo su auto para ver a ambos lados de la intercepción. Fue en ese punto que su olfato le advirtió la presencia de otros seres de la noche, moviéndose rápidamente.

-Vampiros...-murmuró, olisqueando el cambio de aire en su dirección, algo apenas perceptible capturó, y requirió de toda su herencia e instinto animal para sacar en limpio que no era un par sino un verdadero grupo moviéndose rápidamente...dio marcha atrás, haciendo rechinar las llantas, luego de virar rápidamente el volante y acelerar su auto con rumbo hacia la Villa de nuevo, ni se molestó en llamar a sus dos compañeros que ya se enfilaban a la carretera principal y era seguro que los autos de los Gucci ya se encontraran en ella. Si algo sabia de los vampiros era que no migraban por placer y que de hacerlo solo dejaban devastación a su paso.

Casi al llegar a las escaleras de la casa principal, empezó a golpear el claxon para llamar la atención de los vigilantes y de los lobos en el lugar.

-¿Qué demonios?...-gritó Marcel al escuchar el griterío de sus guardias y la voz de Salvatore buscando hacerse entender.
-¡Vampiros, vienen hacia acá!...-intentaba quitarse de encima a los lobos que impedían que se acercara a Marcel.
-¿De qué hablas?...-le inquirió el Alfa.
-Vampiros, docenas de ellos, moviéndose hacia acá. ¡No tardan en llegar!

Marcel olisqueó el aire, los colmillos se le replegaron y empezó a gritar a sus escoltas que alertaran y protegieran a las hembras junto con los cachorros llevándolos a las bodegas.

Los ruidos apenas son perceptibles para Dominic, quien desde que Luca se ha ido, se tiró en la cama y empezó a llorar con una desazón por sentirse inútil, sentimiento que poco a poco fue cambiando por angustia y un ligero dolor de cabeza que se intercalaba con imágenes de los lobos de la villa corriendo, asustados, perseguidos por otros que no era precisamente humanos, pero que eran muy rápidos e igualaban la fuerza de los licántropos. Por unos segundos se le ocurrió la idea de que fueran Vampiros La sola idea le asustó e intentó levantarse para salir de ese estupor en que estaba, mientras los golpes en su puerta eran mas insistentes.

-Dom, Dom. ¡DOMINIC!...-los gritos de Andrea en la entrada y sus golpes terminan por abrirla...-¡Dom, van a atacarnos! Varias camionetas están en el camino, rumbo a la Villa, y los vigilantes de la entrada no responden. Creen que están armados, no tardan en llegar a la casa principal...-el mozuelo le gritaba, mientras iba a su lado y le ayudaba a levantarse, al tiempo que Dominic buscaba un pantalón para ponerse y calzarse lo primero que se encuentra, maldiciendo que Luca hubiera salido y que seguramente se llevara a los mejores defensas de la Villa.
-¡¿Dónde está Marcel?!...-alcanzó a preguntar, mientras buscaba la automática que siempre guardaba Luciano debajo de las almohadas para su protección y la sujetó en su cintura.

-Organizando las defensas, ha enviado a la gente de la Villa a las bodegas, nosotros vamos a atrincherarnos aquí, ya no es seguro salir de la casa.
-¿Ya se han comunicado con Luca? Recién salió, no debe estar tan lejos...-el joven lobo tomó su celular y giró rumbo al pasillo.
-Marcel no puede comunicarse al exterior, no hay celular que sirva Los teléfonos de tierra han sido cortados y los celulares. Dominic intentó llamar a Luciano pero se encontró con que la señal no era contestada y pasaba al buzón de reserva. De seguro que el testarudo de Luciano lo había apagado para ahorrarse una reprimenda por parte de su tío.
-¡Maldición!...-gritó el joven lobo, se guardó el móvil de todas maneras para intentarlo más tarde y empezó a correr hacia la cocina, donde la gran mesa de madera servia ahora para amontonar todas las armas disponibles en la casa y el Alfa iba indicando a los disponibles guardianes los sitios que debían cubrir, mientras tomaba su reserva de armas y municiones.

-No tenemos tiempo, así, que cerciórense de que todos los empleados y sus familias están en las bodegas, que se cierren por dentro...-gritaba el Alfa.
-¿Cómo vamos a proteger la casa principal? Tiene demasiados ventanales...-preguntaba Salvatore, mientras miraba los planos de la Villa e intentaba memorizar los diagramas.
-Iremos rumbo al salón de tiro, se comunica a las cocheras, pero tiene las puertas reforzadas...-de pronto se detuvo al ver llegar a los dos jóvenes...-Espero que se hallan tomado sus lecciones en serio...-les dijo a manera de saludo -porque las van a poner en práctica.
-Si...-respondieron los dos al mismo tiempo, mientras Andrea tomaba un arma.
-Creí que estábamos protegidos contra ellos...-dijo Dominic, al referirse a los vampiros.
-Los sensores no indicaron nada, por lo cual indica que ninguno de ellos usa magia para llegar aquí. Son Ventrue seguramente...-aseguraba el lobo Alfa.

Andrea no entendió quienes eran los Ventrue y mucho menos de que magia hablaban, mientras que a Salvatore le sorprendía que dijeran que podían detectar la magia, aunque no le resultaba extraño que los Ventrue se hicieran de lobos libres de esa manera.

-No hay tiempo, muévanse...-gritó Marcel a sus hombres, mientras los dos jóvenes seguían a los guardias. Salvatore iba hacer lo mismo cuando el brazo de Marcel lo detuvo...-Agradezco mucho que te quedes a pelear por una manada que no es tuya.
-Mi Signore jamás me perdonaría que me hubiese escapado sin ayudarles.
-Bien, entonces abusaré un poco mas de tu presencia en nuestra casa. Cuida a esos dos cachorros, por favor, tienen poca experiencia.

Salvatore asintió y luego siguió al Alfa de esa manada para buscar refugio.

Marcel maldecía mientras iba corriendo, molestó por que Luciano se hubiera llevado a los más experimentados lobos, por que además se encontraban incomunicados, seguramente por algún sistema de interferencia de ondas y luego cuando vio titilar las luces, apagarse y volver unos segundos después, volvió a maldecir.

-El sistema de emergencia, también nos han dejado sin luz, solo ciertos pasillos estarán iluminados...¡Malditos!...-gritó el lobo de ojos grises mientras continuaba su carrera y buscaba mantenerse tranquilo para servir de guía a esos lobos que confiaban en él. Solo por unos segundos su tensión era tal que abrió sus pensamientos buscando localizar y unirse con la mente de Krone, para lo cual requería concentrarse y lograr atravesar tal distancia y que su compañero se enterara de su percance, pero los gritos de los Vampiros en las afueras de la casa que han empezado el asalto hacen que vuelva su mente a centrarse en lo inmediato y dirigir a sus hombres para atrincherar ese lugar. De cualquier forma Krone estaba demasiado lejos para darles alguna ayuda.

El viaje del Sire Tremere era apacible y sonrió levemente cuando sobrevolaba el cielo italiano rumbo al francés.

Iba a dar un sorbo de su copa, pero está no llegó a sus labios, por que sintió un ligero pinchazo en el pecho y la certera idea de que su compañero había intentado comunicarse con él. Dejó la copa y utilizó su celular personal marcando sin ver.

-Contesta, Marcel...-repitió varias veces al móvil mientras llamaba a uno de sus guardianes inmediatos...-y le entregaba un papel...-intenten comunicarme a estos números, de inmediato...-le ordenó suponiendo que quizás el teléfono móvil de Marcel estuviera descargado, pero los de la Villa debían estar disponibles.

-Ninguno de ellos responde, Sire...-respondió el Guardián, poniéndose a su lado.

Krone anotó las coordenadas de la Villa...-Dile al piloto que cambie de ruta, que tome una corriente de chorro si es necesario, pero quiero llegar a la mayor brevedad a este lugar...-los ojos del Guardián miraron el papel y sin atreverse a replicar fue rumbo al piloto. Sus ordenes fueron obedecidas, por que unos segundos después el helicóptero giraba e incrementaba la velocidad.

Las órdenes se seguían sin chistar y la voz de Seratu Carkum quien bajando de una de las camionetas del compacto convoy, sobresalía en las de los vampiros que bajaban armados y cubiertos con trajes negros y visores para protegerse de los últimos rayos del sol.

-¡Vamos, atrapen a esos sarnosos canes!...-les gritaba el Carkum.

Duvon bajó detrás de él, mirando hacia la casa principal.

-...atrapen a la mayoría de los lobos vivos, los guardianes pueden ser eliminados...-bramaba el Carkum.
-¡Recuérdales que quiero a mi cachorro ileso!...-le gruñó Duvon, quien sujetaba la chaqueta del Carkum.
-Cerciórate y búscale tú...-se quitó las manos de encima, sorprendido con la noticia de que dentro de la Villa, uno de los lobos era cachorro de Duvon.
-Esos lobos nos han detectado...-la voz del Sire Ventrue se escuchó en uno de los autos y el Carkum fue directo hacia el.
-No han tenido tiempo ni forma de escaparse, mi señor. No pueden llamar a nadie, no mientras sigamos interfiriendo sus señales.
-Bien, que sea rápido, quiero ver al Alfa de esta manada, ya veré si me lo quedo o se los doy de comer a mis canes...-se rió, mientras bajaba la ventana.

-Revisen las bodegas y las casas secundarias, ahí deben de estar los trabajadores. ¡Muévanse!...-les volvió a gritar el Carkum a sus vampiros mientras él mismo caminaba entre ellos, dándose cuenta de que los lobos se han escabullido, pero su oído y su olfato le indican que no están muy lejos, por que puede oler su miedo.

Los primeros disparos se inician cuando los Vampiros llegan a las bodegas, por parte de los guardianes de la Villa, que buscaban impedir el avance.

-¡Derriben las puertas!...-se escuchó a uno de los vampiros, mientras otro empezaba a colocar un rígido bloque plástico con un digital enfrente.
-Despejen...-gritó cuando hubo marcado el inicio del conteo para que el explosivo detonará. Pero solo corrió un par de metros cuando una bala de plata le perforó el cuello y cayó al suelo. Los vampiros respondieron el ataque mientras se cubrían, y esperaban el estallido que se originó unos minutos después, que soltaron los candados de la puerta y lograron abrirla para hacer que un escuadrón de vampiros entrara a una de las bodegas.

La idea principal era tomar las presas vivas y el escuadrón iba armado con dardos tranquilizantes, al mismo tiempo que con armas con municiones de plata. Les dijeron vivos, pero un poco de plata en una pierna, seguro le quitaba las ganas de correr.

Un camión con un amplio contenedor llegó unos minutos después y seria ahí, donde subirían a los licántropos que hubieran atrapado.

El estallido fue escuchado por los oídos sensibles de los licántropos dentro de la bodega y aunque varios vigilantes cubrían la puerta, el número de vampiros que rápidamente entró les sobrepasó, por la habilidad natural de esos seres de escabullirse y por que rápidamente subieron encima de los toneles donde lograron tener mayor visión y se indicaban a señas las posiciones de los lobos armados, quienes custodiaban a las hembras y los cachorros.

La refriega duró incontables minutos, mientras los Vampiros buscaban evitar matar a los guardianes, que también servirían a sus señores si se les educaba, por lo cual se indicaban que los inmovilizaran. No faltó aquel que sin armas, empezaba alguna pelean a puño abierto, mientras era sujetado, pero eran rápidamente contenidos.

Varias hembras se transformaron, gruñendo mostrando los dientes, mientras sus cachorros se ponían detrás de ellas. Fueron las primeras en ser sedadas por los tranquilizantes, ante la mirada aterrada de los cachorros quienes se quedaban junto a ellas, buscando reanimarlas y luego era levantados en vilo, al mismo tiempo que un dardo les era clavado en alguna parte de su cuerpo.

Los minutos fueron amontándose, mientras los gritos iban haciéndose más audibles y Marcel golpeó la pared de impotencia al escuchar a sus lobos siendo capturados.

-Salgamos, hay que ir a liberarles...-gruñó uno de los guardianes, que tenia a su hembra en una de la bodegas.
-Los captarán vivos, tenemos una oportunidad de salvarles más tarde. Ahora hay esperar.
-Necesitamos ojos a fuera, saber que sucede...-intuyó Dominic.
-Las cámaras, podemos enfocarles desde dentro...-recordó entonces Andrea...-además podemos enviar algún mensaje por la red.
-La sala de computadora no es un lugar viable para protegernos, se comunica al patio fácilmente...-terció Marcel.
-Solo ocupo una de las laptop. Jacob siempre tiene vigilado el perímetro desde la suya, puedo ir por ella.
-Debió llevársela...-negó Marcel.
-Solo tendría que descargar algunos programas en otra, no me llevará tiempo hacerlo...-suplicó el mozuelo, mientras Marcel se debatía en ello.
-Puedo acompañarle y traerlo de vuelta...-dijo Salvatore, poniéndose a un lado del joven y tomando un chaleco para que Andrea se lo pusiera.
-¿Cuánto tardaran?...-inquirió el Alfa.
-Diez minutos o menos, lo que tarde en descargar los archivos, si no encuentro la laptop de Jacob.
-Les doy quince para que estén de vuelta. No se arriesguen...-les indicó el Alfa quien los vio salir con temor.

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Fue Salvatore quien salió primero para revisar el pasillo, mientras indicaba al joven seguirle. Corrieron por el corredor, medio iluminado por el sistema de emergencia, mientras escuchaban los altercados en los patios, y por una de las ventanas, el joven Andrea vio como arrastraban a varias de las hembras, mientras arrojaba a sus cachorros dentro del contenedor, como si fueran ganado. Ahogó un grito aterrado por las escenas que no comprendía, mientras Salvatore le indicaba seguir, se movió con algo de miedo, pero recordó que aquello era importante y le indicó al romano la dirección a tomar. No encontró la laptop de Jacob como era de esperarse, la mayoría de las veces que salía se la llevaba consigo. Tomó otra y empezó a encenderla y revisarla, mientras buscaba los archivos en la PC central.

-Bien, solo ocupamos un par de archivos, no son muy grandes...-empezó a comunicar ambas unidades para descargar los archivos.
-Eres bueno...-le dijo Salvatore, mientras le mira teclear rápidamente.
-No, deberías ver a Jacob, él si que resolvería esto, los pondría en su lugar. ¿No lo habrán lastimado, verdad? ¿Antes de llegar?...-volteo suplicante y Antón reconoció entonces a su rival, no era ni el joven Gucci, ni su pareja, era por el Guardián de la Villa que el mozuelo se preocupaba.
-No creo. Les vi alejarse y tomar la carretera, antes de yo volver...-dijo con el desanimo que intentó esconder.
-Si pudiéramos llamarle, volverían a la brevedad. Ellos los detendrían. Intentaré enviarle un mensaje, a su correo, los tiene conectados a su celular. ¡¿Por qué no lo recordé antes?!
-No podemos comunicarnos, hay interferencia...-le recordó el lobo romano.
-Deben tener alguna antena, en alguno de los autos, seguro así logran hacerlo. Si lográramos sacarla de frecuencia, o hacerla estallar..., pero eso es algo que yo no se hacer …-dijo luego de quitar los cables y cerrar la laptop...-listo...-asintió mientras se levantaba y miraba la cara de fascinación que el Guardián romano tenia y el jovencito se limpió la cara con el puño de su camiseta, creyendo que tenia algo en ella.
-¿Qué, qué tengo?
-Tus ojos, son dos gemas...-le dijo y luego se calló ante la tonta acción de estar adulando al mozuelo en aquel momento.
-Ahhh, creí que me había manchado la cara...-respondió Andrea impávido, mientras se giraba para buscar la puerta, pero fue Salvatore quien le detuvo del hombro, mientras levantaba su arma y le indicaba que lo siguiera, y que guardara silencio.

Afuera se escuchaba ruido en los pasillos y varios vampiros caminaban por ellos, pateando las puertas y apuntando con sus armas. Salvatore miró mas allá y buscó a otros, pero solo encontró a esos dos, a los cuales les disparó certeramente a uno en el cuello, que mientras se lo cubría, alcanzó a ver como su compañero recibía otro impacto que le atravesó el canal auditivo. Ambos cayeron al suelo y Salvatore les despojó de sus armas, y del radio de banda corta, quizás les sirviera para algo.

-Muévete...-le indicó a Andrea que se había quedado congelado en el pasillo, mirando la escena. Caminó hacia él y le tomó de la mano, mientras le obligaba a moverse.

Cuando pasaron por uno de los ventanales, el lobo romano buscó entre las camionetas aquella que llevara alguna antena y cuando la encontró, cambió de arma por la metralleta con mirilla telescópica que le había quitado al Vampiro.

El estallido de la antena, sorprendió a los Vampiros, que se encontraban arrastrando cuerpos y que pensaba que tenían ya contenidos a todos los lobos armados.

-Aún hay guardianes adentro. ¡Mátenlos! No se demoren en maniatarlos...-gritaba el Carkum y a su orden casi una docena de vampiros se dirigió hacia la casa principal, donde habían encontrado poco movimiento.

Duvon se movió entre ellos, había estado buscando a Dominic entre los primeros lobos capturados, y como descubrió, su cachorro no fue enviado con el resto de las otras crías, sino que debían estarlo protegiendo todavía dentro de la Casa. Olisqueó el aire, buscando que su aroma le indique el caminó y sonríe cuando creyó que lo había detectado y apresuró sus pasos.

Andrea entró corriendo, sofocado por la carrera que ha tenido que dar, y escuchó como la puerta fue de nuevo cerrada. Puso sobre una de las mesas, la laptop e hizo correr los programas para conectarse a las cámaras de seguridad de la villa.

-Creo que por lo menos perforé la antena de recepción que traían, no se si sea la que interfería la señal...-informa Salvatore...-pero indique nuestra posición y han empezado a entrar a la casa.
-Iban a entrar de cualquier manera...-le responde Marcel y se mueve hacia Andrea...-¿Y bien?
-Aquí va...-contestó el chico, mostrando hacia la pantalla, mientras van apareciendo pequeñas ventanitas donde se indica cada una de las cámaras de la villa.
-Ubica la más cercana a las bodegas...-le solicitó Marcel, aunque no necesitaba ver lo que ya sospecha. Cuando las imágenes le revelan las puertas abiertas de varias de las bodegas, maldice porque sabe que seguramente han encontrada a su manada y las nuevas imágenes le dejan sin habla cuando vio que son arrastrados, ante los gritos de los cachorros, tanto hembras, como machos que han sido apresados.
-Respiran...-dice Dominic, que ve también la escena, blanco como un fantasma...-los capturan vivos.

Un fuerte estruendo dentro de la casa, les indicó que los Vampiros han entrado y que esa puerta no les será de gran resguardo.

-Traen explosivos plásticos, la derribarán sin chistar...-comentó en voz alta el Guardián romano.
-Bien, entonces saca a Dominic y a Andrea. Nosotros nos quedaremos para darles tiempo de huir...-le indicó el lobo de ojos grises.
-NOO...-aulló Dominic y se puso enfrente de Marcel...-no voy huir y menos dejarte aquí.
-¿Luca no te ha enseñado a obedecer una orden?...-le sentencio el Alfa.
-Lo intenta pero no lo logra. O nos vamos o nos quedamos todos...-le sentenció el joven sin quitarle los ojos de encima.
-Bien...-puso su mano en su mejilla...-busquemos salir de aquí y ver como podemos ayudar a nuestros hermanos. ¡Vamos!

-Podemos usar el viejo sótano en que se encuentra la cava...-replica uno de los lobos armados...-cercana al comedor principal. Conecta por la parte de atrás con una de las bodegas.
-Tenemos que salir a los pasillos y correr hasta el comedor...-tercio Marcel.
-Salgamos en los autos, por la cochera...-indicó otro de ellos.
-No. Han franqueado la puerta de la cochera...-observó Andrea quien miraba la pantalla.
-Entonces correremos.

Era un tramo corto, pero en ese momento con Vampiros dentro de la casa revisándola, la distancia seria kilométrica. Los Guardianes se acomodaron enfrente y detrás de los cachorros, mientras Marcel iba por delante, liderándolos.

Pero solo al llegar a uno de los pasillos, un impacto de bala en una de las paredes, les hizo replegarse.

-Nos han visto...-murmuró Marcel.

Salvatore se levantó y fue junto al Alfa para ubicar al tirador, se guardó la escuadra en el cinto y salió levantando las manos, ante la sonrisa del vampiro que solo pestañeó un poco cuando una bala le entró entre los ojos y cayó sobre sus espaldas.

-Corran...-gritó Marcel y los chicos le siguieron sin vacilar, mientras Dominic se encontraba rogando por Luca y maldiciendo por que la ocurrencia de haberse ido en esa noche y aunque escucha las palabras de Marcel, su mente ya se halla en otra parte, provocando que repentinamente otro lobo se estremezca con un escalofrío.

-“Luciano...”- escuchó el modelo de ojos violeta la voz de su lobito dentro de su cabeza. El joven Gucci se quedó sin aire, girándose hacia el asiento de atrás, para buscar a Dominic, que sintió vividamente tocando su espalda y susurrando a su lado.
-¿Qué te pasa?...- le preguntó Jacob al verlo tan pálido, con sus orejas muy en alto.
-Es Dominic...-musitó Luciano, mirando hacia el horizonte a través del cristal...-Me está llamando.
-¿Qué?...-preguntó el Guardián, mirándolo con cara de total sorpresa y revisando por el espejo para ver si la joven pareja de Luca, por algún milagro insólito los ha seguido, pero al no ver mas que los autos que los acompañan miró muy raro al joven...-¿Eyyy?...-le dice muy desconfiado...-¿No se te estarán pegando las cosas raras de tu novio?
-No hagas chistes...-le replicó Luciano y activó su celular, pero la llamada tardaba en entrar.

Jacob escuchó su celular vibrar y empieza a revisar que le ha llegado un mensaje...-¡Tenemos que volver!...-gritó, dándole el móvil a Luciano que se quedo libido leyendo el texto que indicaba que la Villa estaba siendo atacada y era firmada por Andrea.

Los autos se detuvieron y Jacob se comunicó con el resto de la cuadrilla, para que volviesen inmediatamente a la Villa.

El tiempo estaba contra ellos.

Los lobos restantes de la manada corrieron por el pasillo, mientras los guardias van cubriéndoles entre golpes y tiros que hacia algunos de los Vampiros que iban entrando y que sorpresivamente han logrado burlar. Pero la acción numérica de los Vampiros logró derribar a varios de los Guardianes y uno de ellos murió, mientras resguardaba con su cuerpo a Marcel.

Como si las cosas no fueran más complicadas, en medio de aquellos vampiros apareció el que los lidera y que además se movía excesivamente rápido y les cortó el paso.

-Vaya, que tenemos aquí...-torció la boca el Carkum mirando impúdicamente a Andrea e intentó aprisionarle un brazo, pero el golpe de la culata de un arma que sorpresivamente le atacó, le hizo mirar hacia su agresor y descubrió al Guardián de ojos verdes que le mira desafiante.
-Corran...-les gritó Salvatore a Andrea, Marcel y Dominic y al otro Guardián, mientras soltó lo que le quedaba en el cargador sobre el pecho del Vampiro, en cuyo chaleco se impactaron las balas, que solo lo movieron un poco y rápidamente se abalanzó sobre Salvatore, tomándole de un brazo y arrojándolo contra una de las paredes, donde se estrelló. Andrea volteó hacia atrás, viendo como el romano ha sido golpeado y que el matón le apuntaba con su arma.

El joven regresó sobre sus pasos y disparó el arma que ha cargado todo ese tiempo sin usar, su mano temblorosa logró apuntar y fijar su vista en la espalda del Carkum, quien se movió al oír el corte del arma y el chico se sorprendió por la rapidez del reflejo, por lo cual solo terminó disparándole muy cerca sin herirlo.

Seratu alcanzó a Andrea por un brazo de donde le sujetó con fuerza, mientras de su boca los colmillos se alargaron visiblemente, saboreando anticipadamente la sangre llena de adrenalina del joven, que se sorprendió y se asustó al ver aquel engendro que ni en sus sueños juraba que fueran reales.

-Debes tener la sangre dulce, hermoso cachorrito.

La mano de Seratu tiró del cabello de Andrea, mientras el muchacho trataba de apartársele, pero el vampiro le rodeó el pecho con su otro brazo y le estiró el cuello, el cual lamió impúdicamente.

-¡No!...-le gritó Marcel tratando de aproximársele, pero Dominic le contuvo el protector gesto, haciendo que se quedara a su lado.

Los ojos aguamarina de Andrea se volvieron hacia Marcel y Dominic, aterrados y avergonzados.

-Lo siento, Signore...-le dice, comprendiendo que Seratu lo está usando como freno para que sus dos amigos no se escapen.
-Suéltalo...- le exigió Dominic a Seratu, a lo que el vampiro levantó la vista hacía él, mirando con detalle al joven.
-Así que tú eres el cachorro que Duvon está tan desesperado por atrapar...- le siseó Seratu, sujetando mejor a Andrea y exponiéndole más el cuello... -¿Acaso tú eres más delicioso que éste?...- y mordió el cuello de Andrea, sin llegar a romper la vena.
-No te atrevas, inmundo engendro del infierno...-se alzó Marcel, apuntando directamente hacia el Carkum.
-¿Piensas jugarte la vida de este cachorrito? No lo creo.

El repiqueteo de un móvil distrae momentáneamente la atención del Carkum sobre Marcel y Andrea hacia la cadera de Dominic que estaba sonando.

Marcel se desplazó en el aire, en un movimiento solo imitado por un lobo en estampida y apareció ante los ojos de Seratu, su mano se estampó en la nariz del Vampiro que despegó su boca del cuello de Andrea y soltó su cabello, con la otra mano, Marcel atrapó el pulgar del vampiro, lo escuchó crujir al liberar el pecho del joven Guisseppe, mientras pateaba el cuerpo del Carkum y acto seguido cargó al muchacho en sus brazos y corrió hacia la puerta del comedor en donde Salvatore ya se encontraba, golpeando a otro vampiro que se presentó a ayudar al Carkum, mientras Dominic respondió la llamada que ha identificado.

-¡Luca, regresa a la Villa! Nos están atacando...- le gritó al aparato a sabiendas que del otro lado, su lobo estaba escuchando su grito de auxilio.

Pero no alcanzó decirle mas, cuando el celular le fue arrebatado de sus manos y se estrelló hasta hacerse pedazos, el joven lobo levantó la cara y se encontró frente a frente con Duvon, quien le sonrío descaradamente. Dominic respiró, en esta ocasión en lugar de huir de él o esconderse, se le cuadró y lo desafío.

-Pero miren a la zorrita...- se burló Duvon, acariciándose la cicatriz en su cuello...-Si parece que encontró sus agallas.
-Mis agallas estuvieron todo el tiempo en su lugar, miserable aberración...-le gruñó Dominic, afianzando sus pies en el suelo...- tenías que ser tú el que anda detrás de todos estos Vampiros, te enseñaré a no meterte con mi manada.
-Yo soy tu manada...- le rugió Duvon, lanzando un par de pasos en la dirección de Dominic...-ya va siendo hora de que vuelvas a tu debido lugar y al que perteneces...-algo se escabulló por la mente de Duvon y penetra en la de Dominic.
-Estoy en el lugar en que debo estar, caníbal despreciable, y... ¿Quién es Voldemort?

Duvon se estremeció por unos segundos y bajó de inmediato su cabeza con temor.

-¿Quién te dijo ese nombre?...-interrogó al cachorro...-No lo pronuncies...- le amonestó, pero en sus negros ojos ya brillaba una luz siniestra...-Así que tu madre te heredó su don. Hice bien es escogerla. Sirvió para su propósito.
-¡No la menciones, inmunda bestia!...-aulló Dominic, mientras un gran florero se elevaba sin que nadie lo levantará y fue arrojado con gran fuerza hacia Duvon, quien lo recibió completamente de lleno, pero solo logró moverlo un poco, mientras levantaba la rodilla del suelo y se lanzaba de nueva cuenta contra el chico quien empezó a darle de golpes, buscando desesperadamente que alguno diera en algún lugar que hiciera revolcarse a ese animal del cual le tenia demasiados pendientes que cubrir.

Duvon descubrió que el joven era mas hábil y fuerte, que sus golpes estaban bien dirigidos y no le quedó duda de que le habían estado entrenando. Pero para aquel marrullero, con años de experiencia, solo se aguantó, buscando que el joven se cansara de darle golpes, mientras solo los franquea, y en un momento dado detiene uno de ellos, haciéndole caer estrepitosamente.

-Maña contra habilidad, recuérdalo...-Duvon le atrapó de los cabellos, mientras el joven buscaba quitárselo de encima, rasguñándole, buscando morderle, tratando de transformarse, pero el viejo lobo esta decidido a que el joven no le vuelva a hacer la jugarreta de la ocasión anterior y sin ninguna consideración sacó una jeringuilla y la clavó en la clavícula de Dominic, quien al sentir el pinchazo gimió, atenazado, entendiendo que ya no tiene escape.

Luca sintió el pinchazo en el mismo lugar...-Dominic...-se gira hacia Jacob...-está en peligro. ¡Acelera!

-“Luciano...”- gimió el pensamiento de Dominic antes de sumirse en una total oscuridad.

El cuerpo laxo del lobito fue maniatado por las muñecas, luego, sin ningún esfuerzo, Duvon lo trepó sobre su hombro, mientras pasó por en medio de los vampiros que siguen entrando en la casa y que van a la captura de los otros lobos. Duvon subió el cuerpo del chico a la parte trasera de una camioneta, cerró las puertas y se dirigió a Julius Nigtcastel quien bajaba de su auto.

-Ya tengo lo que buscaba. El resto es tuyo...-sin esperar ni una respuesta ni la orden de retirarse, giró sobre sus pasos y subió a su auto para empezar a alejarse.

Marcel se detuvo angustiado, dejándole a Salvatore el cuerpo de Andrea.

-Sigue, sácalo de aquí...-se giró para volver sobre sus pasos para ir en busca del cachorro de Luciano quien se ha rezagado demasiado.

Salvatore resistió el cuerpo del mozuelo, quien se encontraba desmayado, y corrió con él, sin preguntar mas, saliendo por uno de los ventanales y agazapándose entre los arbustos que cubrían las escaleras, buscando algún auto donde pueda subir al chico y lograr la huida de los dos, pero se mantuvo agazapado, cubriéndose la herida que tenia en un costado y de donde había estado perdiendo sangre. Sin soltar a Andrea, se arrancó una manga para cubrirse la hemorragia. Tuvo que esperar en silencio, mientras escuchó que varios vampiros dieron un solemne saludo a uno de ellos.

-Sire, ya no hay resistencia. Solo quedan algunos rezagados.

-Traigan al Alfa de la manada...-gritó y varios vampiros corrieron a buscar al Carkum, quien gritaba a viva voz, mientras se acomodaba los dedos de la mano. Rastreó el aire y corrió hacia un lugar especifico, mientras sus hombres le siguieron, pero aquellos fueron detenidos por varios tiros que los dejaron tirados en el suelo, salvo al Carkum, quien logró cubrirse y ubicar al lobo que precisamente estaba buscando.

Marcel siguió disparando, hasta que se le terminaron las municiones y en ese justo momento la cara del Carkum apareció aun lado suyo.

-A ti te buscaba, lobo. Tu eres el Alfa, no hay duda...-lo capturó por el cuello, mientras Marcel logró golpearle con ambos brazos la garganta del vampiro, haciéndole que le soltará mientras busca un lugar por donde correr, pero fue zanjado su escape por el mismo Carkum quien se negaba a ser vencido por un lobo y le habló con desprecio...-tus tierras son hermosas y tus lobos igual, ahora entiendo por que ese atrevido de Mediash se refugia en este lugar. Me gustaría ver la cara que pone cuando sepa que sus lobos favoritos son nuestros esclavos.

La sola mención del Vampiro de ojos carmesí hizo hervir la sangre a Marcel, gruñó y los dedos de se le engrosaron en garras, dispuesto a pelear por su vida.

El Carkum le sonrió con sorna, no había duda que se divertiría un poco más, cuando vio aparecer en la puerta al mismo Julius Nightcastel.

El silencioso helicóptero de Krone sobrevolaba la Toscana y el piloto le avisó que en varios minutos aterrizaban en su destino. Para el vampiro de ojos carmesí, mientras mas se acercan a la villa, se daba cuenta que su presentimiento era acertado.

-El piloto avisa que hay movimientos hostiles en el punto de destino. Ha reconocido el escudo de los Nigthcastel en un camión contenedor...-le informó uno de los guardianes a Krone en cuando tuvieron visibilidad de la Villa.
-Dile que aterricen cerca de la casa principal...-ordenó Krone, quitándose el seguro y arrebatándole el par de armas que traía el Guardián en su cinto.
-Pero Sire, no es seguro...-balbuceó el vampiro.
-¿Le temes a unos sucios y vulgares Ventrue?...-le replicó el otro.
-No, mi señor...-balbuceó…-Pero tenemos órdenes del Arcano Vosenforf de protegerlo y cuidarlo a usted, señor.
-Pues yo voy a bajar a esa Villa, así que si me quieren cuidar y proteger van a tener que venir conmigo.- les replicó Krone airadamente.

Al Guardián no le quedó más que comenzar a dar órdenes al resto de los Guardianes que iban en el helicóptero y el piloto asintió buscando un lugar para aterrizar.

-¡Deténganlos, no me importa como, ni que recursos usen, los lobos de esa Villa son protegidos por mi Casa!...-les ordenó a gritos Krone, quien abrió la puerta del helicóptero aun a metros del suelo.

El Guardián del Sire no tuvo ni tiempo de gritarle, cuando lo vio arrojarse al vació, volteó hacia los otros vampiros quienes se preparaban y cubrían sus pechos con gruesos petos.

-¡Ya escucharon! Reduzcan a los Ventrues, usen magia si es necesario y protejan al Sire a la brevedad.

Antes de que Krone pusiera los pies en el suelo, ya había empezado a disparar sobre aquellos vampiros que se atravesaron en su caminó y una vez que empezó a correr rumbo a las escalinatas de la casa principal sus dos armas iban descargando a cuanto blanco móvil hostil le hizo frente. Vació sus cartuchos y arrojó las armas, mientras le retiraba otra a un vampiro con el cual chocó y le rompió la quijada.

El sonido del contraataque llegó a los oídos de los vampiros dentro de casa principal, cuando el estruendo de una camioneta que vuela unos metros en el aire provocado por el tanque de gasolina que ha sido incendiado por uno de los Tremere en una ráfaga de volutas de fuego que ha aparecido en su manos.

Los vampiros Nighcastel gritaron sorprendidos ante la presencia de los Brujos quienes les empezaron a atacar, porque una cosa era atacar lobos armados y otra muy distinta a vampiros entrenados desde la cuna y que además empezaron a usar sus artes, lo que les provoca una gran confusión y empezaron a perder posiciones.

El estruendo de la refriega sorprendió a Julius, quien recién había entrado a la casa principal para reunirse con el Carkum

-¡¿Qué demonios fue eso?! ¿Quién nos ataca?...-le gritaba a sus vampiros, quienes empezaban a replegarse buscando cubrirle.

La respuesta llegó en forma de una ráfaga de aire que arrojó a sus guardias, haciéndoles estrellarse contra las paredes y ser arrojados por los suelos.

Julius intentó gritarles que se levantaran, pero la voz se le fue de la garganta cuanto sintió un duro golpe en el pecho, provocado por la bota de Krone, que le hizo rodar.

-¡Maldito, voy a matarte!...-gritó el vampiro de ojos de rubí, que tenia incendiada la mirada y los puños apretados.
-Mediash...-se sacudió el Ventrue la ropa al ver que el Tremere no se mueve, mirando con fastidio por la habitación hacia los otros vampiros que han empezado a recobrarse...-estás en desventaja. No podrás pelear contra todos.

Krone movió sus dedos y una voluta de fuego azulado se formó en la palma de sus manos y arrojó una de ellas contra el primer vampiro que se abalanzó contra él, katana en mano. Las llamas rápidamente cubrieron el cuerpo, haciéndole incendiarse en el aire, mientras el Tremere le arrebató la espada y giró para cortar en dos a otro de los guardianes y terminar de arrojar la siguiente voluta de fuego sobre otros dos de ellos que cargaban sus armas. Les vio arder sin ningún remordimiento.

Julius sudó frió, por vez primera tuvo miedo al ver esos ojos que inusuales en los vampiros y que eran la viva imagen de la furia que estaba por volcarse sobre él.

-¿No pretenderás matarme, verdad?...-balbuceó al ver la hoja de plata refulgir hacia él.
-Soy un Sire, ¿lo olvidas? Puedo matarte, no hay ley que me lo prohíba. Te has excedido y no pienso perdonártelo.
-Valiente eres con una espada en la mano.
-Sin ella, igual te haré pedazos...-se acercó al Nightcastel que se arrastraba sobre sus pies, con el terror dibujado en su cara.
-¡Ni un paso mas Tremere!...-un gritó a sus espalda, hizo que revirará lentamente y descubrió con horror que el Carkum traía apresado del cuello a Marcel, con los brazos detrás de su espalda y con severos golpes en la cara, indicios de que el Alfa ha estado peleado contra el vampiro...-¿Es éste uno de tus protegidos?
-¡Suéltale!...-gritó Krone girando para enfrentarle.

-Ni un pasó mas...-le indicó el Carkum...-nada de tus artes o le trueno el cuello y arroja esa espada...-el Carkum le vio pasar a unos pasos suyo cuando Krone la arrojó para clavarla contra otro de los vampiros Ventrue que se movió.

Julius se levantó, sacudiéndose y caminó con dificultad hasta donde el Carkum sostenía el cuerpo de Marcel.

-No irán muy lejos. No hay donde correr. ¿Escuchas, Julius? Tus vampiros están diezmados, con solo un puñado de los míos...-le bramó Krone ante los griteríos que se escuchaban.

Las voces fuera de la casa principal indicaban que los Tremere tenían el control de la situación y que los lobos estaban siendo liberados.

Julius maldijo al ver que sus planes, se han venido abajo tan abruptamente por los Brujos que los han llegado tan intempestivamente, reduciendo por sorpresa a sus fuerzas.

¿Rendirse? Es algo que el Sire Ventrue no había considerado ni en sus más descabellados sueños. Menos cuando logró percibir la preocupación que el Tremere sentía por ese lobo en particular que estaba atrapado en las manos del Carkum.

Julius le arrebató el cuerpo del Alfa de la manada a su compinche, ante la mirada de pavor de Mediash, confirmando lo especial que ese lobo era. Lo olisqueó y descubrió un olor conocido en él, pero no alcanzó ni a reírse, cuando una bala le atravesó el hombro y Krone lo miraba como si fuera a enviarlo al infierno, enfocándolo con una pistola que había sacado en cuestión de segundos.

-No voy a errar el segundo disparo...-le bramó el Tremere...-te lo diré una vez mas...¡Suéltalo!

Julius gritó del dolor, pero se negaba a soltar al lobo, por que sabía que era su salvoconducto y se sostenía apretando más el cuello del licántropo.

-Mal nacido...-le gritó el Carkum e iba abalanzarse contra Krone, pero el sonido del arma le hizo pensarlo.

Es el gritó de Marcel lo que hizo revirar a Krone, quien miró como Julius le causaba un largo corte en una arteria subclavial cerca del hombro del licántropo. Krone veía la escena con terror, como la sangre de Marcel empezó a gotear lentamente por el brazo, con el rictus de dolor reflejado en los ojos grises. La voz del Nightcastel hizo que se centrara en ella.

-Negociemos, Mediash. Sabes que se desangrara rápidamente, aun para ser un lobo. Si me detienes mas, lo dejare morir aquí.
-Te mataré...-los colmillos de Krone se muestran desafiantes.
-Quizás, pero también a este hermoso ejemplar. Huele tan bien...-acercó su nariz al cuello palpitante de Marcel. Su vida o la mía. ¿Cuál vale más, Tremere? Dame salvoconducto fuera de este lugar. Arreglaremos nuestros asuntos después, si eso te place.
-Suéltale...-bajó Krone el arma, pero sin quitarle la vista de encima a ninguno de los dos vampiros.

-¡Tú promesa, Tremere!

Krone bajo la vista aceptando el trato, solo angustiado por la vida que se le escapaba a Marcel en cada chorro de sangre y ser vertía en cada pulsación de su corazón.

Dos de los guardias de Krone aparecieron en el salón, apuntando directamente a los Ventrue.

-Déjenlos ir, solo a ellos dos. El resto no es negociable...-gruñó Krone.

Julius sonrió y le arrojó el cuerpo de Marcel, mientras técnicamente se desvanecían de su vista.

Krone tomó en sus brazos a Marcel antes que cayera al suelo y lo levantó en vilo.

-¿Los seguimos, señor?...-cuestionó uno de los guardias del Tremere.
-No, de momento. Consigan a un médico y traigan unidades de sangre. ¡Ahora!...-gritó, mientras corrió escaleras arriba, al tiempo que escuchaba el ruido de del auto del Sire Ventrue, alejarse.

Luca y Jacob casi chocaron con una camioneta saliendo de la carretera principal, la cual evadieron y continuaron su camino rumbo a la Villa.

Las primeras escenas del desorden, impresionan a ambos lobos, quienes se dieron cuenta inmediatamente del error tan gran que han cometido. Les sorprendió encontrar un helicóptero con el escudo de los Tremere en el costado y varios de esos vampiros armados que terminaban de aprisionar a otros vampiros, los cuales tenían con las rodillas en el suelo y las manos en alto o detrás de la nuca.

Tuvieron que identificarse, para que les dieran acceso a la entrada. Al vampiro Tremere no le tardó mucho verificar su identidad, cuando varios de los lobos Guardianes de la Villa, que aun estaban vivos, les indicaron a gritos la identidad de quienes pretendían cruzar.

Sin que Luciano tenga que decirle nada, Jacob empezó a encargarse de mantener la calma de los lobos que al verlo empezaron abalanzarse a su lado, mientras les indicaba a los otros lobos que llegan con él que revisaran la Villa para ponerla en orden. En su camino se encontró con Salvatore quien caminaba a un lado de Andrea, ambos cubiertos de rasguños y observó que tenía un grueso vendaje en el costado.

Andrea corrió al lado de Jacob, gritándole un sin fin de palabras sobre los eventos de había vivido y donde se encontraban ahora los lobos de la Villa, hacia donde se dirigieron sin tardanza. Salvatore les siguió unos pasos atrás, incapaz de detener a Andrea mas tiempo a su lado y mucho menos cuando el objeto del interés del mozuelo a llegado.

Luca en cambio entró a la casa principal, gritando el nombre de Dominic a todo pulmón y encontrándose con que nadie sabía darle informes sobre el paradero del joven. Por más que intentó ubicarlo por el olor o llamarlo con su mente, una horrorosa idea va clavándose en su pensamiento con gran dolor: Dom no se encontraba en la Villa. La unión mental que compartiera con su pareja se había interrumpido desde hace tiempo, cuando sintió ese pinchazo en la clavícula.

Subió a buscar a Marcel y encontró con que su cuarto estaba custodiado por un Tremere quien de nuevo le pidió identificación.

-Soy un Gucci, busco a mi tío.

Aun así, el Guardián, no tiene más remedio que negarle el pase.

-Está siendo atendido por el médico. Hasta que me lo indiquen le permitiré pasar.
-¡NO necesito que me des autorización para entrar a mi propia casa!...-le gritó el licántropo al Vampiro con toda la desesperación que sentía de no poderse desquitar con nadie mas...-¿Quién eres tú para impedirme el paso?

-Uno de los que puso a salvo a los tuyo...-la voz de Krone le hizo girar sobre sus pasos y vio al vampiro de ojos carmesí, caminando hacia él.
-¿Cómo se encuentra?...-le tercio el joven lobo.
-Estable, están poniéndole una unidad de sangre y tomará unos minutos hasta que el médico autorice verle.
-¿Dom...Dominic? ¿Sabes algo de él? No siento su presencia en la Villa.
-No lo hemos localizado, ya le he buscado. Debieron sacarlo de la Villa antes de que llegáramos...-le indicó el Tremere con lentitud, buscando que las palabras fueran lo menos dolorosas para el joven lobo.

Luciano sintió que el piso se abrió de pronto y cayó de rodillas, completamente vencido de momento, repasando las desgracias que de pronto le han sucedido: tenia a su tío herido, a su amado perdido y la Villa completamente en desorden. El aire le faltó de momento.

-¡Si no me hubiera ido! ¡Si lo hubiera llevado conmigo, como me lo pidió! Que estúpido….estúpido que he sido...-golpeó el suelo con sus nudillos varias veces sin sentir el dolor.
-Romperte los huesos de la mano no le hará volver...- lo reprendió Krone, atajándole el brazo -¡tu manada necesita de ti ahora! Levántate...-y lo alzó, negándole al joven el derecho a descargar su frustración.
-¡Tú no has perdido a tu pareja!...-le bramó el lobo.
-¡Estuve a punto de perderlo y aún se debate entre el dolor de sus heridas y la parca! Deja de lloriquear y hazte cargo de la Villa. Esos lobos son tu responsabilidad, no únicamente de Marcel. Cuando pongas en orden la Villa, entonces te largas a buscar a tu cachorro por medio mundo si es necesario. Muéstrale a Marcel que tipo de sobrino tiene.

La mirada violeta de Luciano refulgió con las duras palabras de Krone, que fueron como un balde de agua fría, pero lo hicieron reaccionar y comprender que la intención del Vampiro es no dejarle rumiar su dolor, sino usarlo para sacar su temple y concentrarse en las cosas inmediatas, urgentes y que requieren su total atención.

-Avísame cuando pueda ver a Marcel...-le solicitó el joven lobo.
-Te lo haré saber.

Luciano bajo entonces a buscar a Jacob y ver el saldo de los daños, los cuales les llevarían toda la noche en estimar, así como ubicar un posible paradero de su lobito. Lo que fuera con tal de encontrarle.

El salón de tiro se volvió un hospital provisional, donde fueron llevados todos los lobos, que fueron heridos en la refriega. El narcótico que utilizaron los vampiros Ventrue, aun mantenía a muchas hembras inconscientes y varios guardianes se hacían cargo de curar las heridas y desinfectar a aquellas de gravedad.

En una de esas improvisadas camas, sobre colchonetas, se encontraba el Guardián romano, quien aunque se negó inicialmente a ser retenido, tuvo que dejarse revisar y luego de un cambio de nuevas vendas, le aplicaron antibióticos y le dejaron descansar.

El olor a especies de una sopa le hizo abrir los ojos mas tarde y unos ojos turquesa le miraban.

-Pensé que tendría hambre, signore...-le dijo en forma de saludo el mozuelo, quien le ayudaba a sentarse.
-No debiste molestarte.
-No es ninguna molestia. El cocinero ha preparado una gran olla, dice que “nada como una buena sopa para el alma”. Creo que quiso decir para el ánimo.
-Si, creo que si...-le sonrió el lobo romano.
-Gracias...-dijo Andrea, mientras le ponía la sopa en las manos.
-¿De qué?
-Por cuidarme, por evitar que me convirtiera en un esclavo, o peor, que terminara como el entremés de ese...vampiro…- Andrea se estremeció al pensar eso, y luego su carita se iluminó…-Y lo principal, por no dejarnos y hacerles frente junto a nosotros.
-Seria incapaz de irme...-le dijo el lobo.
-Pudiste hacerlo, antes de que empezara todo.
-No podría dejarte...dejarlos...-se corrigió y empezó a comer.

El chico sonrió y sin pensarlo mucho le dio un beso en la mejilla a Salvatore, el cual se quedo sorprendido y no pudo reaccionar mientras se llevaba el tazón a los labios. Vio ruborizarse a Andrea, levantarse e irse corriendo.

“-Daría mi vida por ti si, me lo pidieras”...-pensó el romano, disfrutando aquella sopa que realmente le alegró el alma.

Aunque no todos disfrutaron la sopa igual; hasta cuando Jacob pudo revisar las cintas de las cámaras, buscando ubicar a Dominic, levantó la cara para ver la expresión de Luciano, cuando reconocieron a Duvon que sometía al joven lobito y mas tarde lo subía en sus hombros. La imagen quedo congelada, no hubo gritos ni espavientos por parte de Luciano, quien solo se levantó, agradeciendo a Jacob el tiempo que invirtiera en esa búsqueda y se fue a su cuarto, donde una vez que cerró la puerta, se dirigió a la cama y encontró la bata mullida aún con el olor del joven y solo entonces sus lágrimas pudieron verterse, mientras se acurrucaba a la prenda y juraba que mataría a Duvon con sus propias manos.

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