Clasificación:
NC-17 Avisos: Slash relaciones h/h.
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| 2.- Recuerdos de un licántropo (parte II)
Dominic se sentía demasiado cansado y un dolor empezaba quejarle por todo el cuerpo cuando bajo del auto y al cerrar la portezuela se dejo caer. Luciano le ayudoo a subir tomándole por la cintura, mientras llevaba una bolsa de lona en la otra, haciendo que la cabeza del chico se reclinara sobre su hombro, buscó entre su ropa la llave y le hizo entrar, dejándolo en el primer sillón que encontró. -Espera,
voy a llenar la tina. -¡Deja! Luciano introdujo el cuerpo del chico con lentitud y cuando Dominic sintió el agua caliente, primero se quejó un poco pero después empezó a relajarse poco a poco, al ser retenido dentro de aquella tina, con sus brazos aun alrededor del otro chico. -¡Relájate,
necesitas que tus coyunturas no se resientan.. El dolor que poco a poco cedía, le hizo recordar aquella primera vez que se transformo y como su madre habia estado ahí. Ella la que tanto le protegía, hasta el último día de su vida. Su madre quería para él una vida normal. Pero él no era normal. -¿Qué somos….? –alcanzó a preguntar Dominic Primero
dije “hermanos” y les tendí las manos;
Y el llanto empezó a inundar a Dominic, como aquella vez que escapaba de su padre, solo en un remolque, escondiendo su olor, desapareciendo de esa bestia que les habia obligado a vagar desde que tenia noción de su vida y ahora se encontraba siendo atendido y protegido por otro. Eso era una locura…- pensó.
Luciano le vio cerrar los ojos y aferrar con una de sus manos el brazo con el cual le sostenía dentro del baño. -…gra-
gracias… Dominic se los tragó y término de beberse todo el agua de la botella y en ese momento cayó en cuenta que tenia mucha sed y mientras lo hacia miraba que Luciano le ponía algo en el cuerpo, un aceite, que al contacto se sintió frió y conforme empezó a friccionarlo por su pecho y bajar a su abdomen, sintió calor. Cuando empezó a bajar un poco mas. -Ohhh….un
momento….no…yo puedo hacerlo…-levantando medio torso
sobre la cama. Apretaba y sujetaba sus músculos, para luego darle una sacudida que era vigorizante, luego se concentró en las rodillas, los tobillos, sus codos y luego le hizo girar, para volver a rociarle ese aceite frió, que se deslizó desde la nuca hasta su cóccix, se dejo llevar por la agradable sensación de esas manos fuertes y suaves que presionaban cada una de sus vértebras hasta que escucho un par de tronido en ellas, e igualmente se entretuvo en los hombros y el cuello, el cual lo tomo con ambas manos y le hizo crujir placenteramente. Esa habilidad que tenía Luciano en verdad desconcertaba a Dominic, como modelo le impresionó y ahora como masajista le tenía en vilo. Realmente disfrutaba sus manos, hasta cuando ese aceite fue rociado en sus nalgas. En ese momento abrió los ojos, pero la sensación era tan agradable que volvió a cerrarlos y en verdad le pareció que pasó poco tiempo ahí ya que bajo rapidamente a la cadera y luego a la parte interna de las rodillas. En ese lugar prestó mas atención luego, se detuvo haciéndole soltar un quejido. Se quedo ahí, boca abajo, totalmente relajado, con las piernas abiertas sin ningún pudor y la cabeza cayendo a una lado de la almohada. Se sentía tan bien, que poco caso hizo a donde estaba Luciano…escuchaba algo, pero no enfocaba exactamente, pero era dentro de la habitación. Algo que se deslizaba, trazos, luego ubicó que era carboncillo sobre papel, trazos largos y suaves y entonces giró la vista hacia el lugar donde provenía y vio que Luciano sentado en una silla a un lado de la cama, encima de su pierna cruzada el cuaderno de dibujo de Dominic y en una de sus manos un carboncillo con el cual parecía dibujar. -¿Qué
haces…? –alcanzó a preguntar Le dio un beso en la mejilla mientras le cubría con las sábanas. - Duerme nos vemos mañana, te hablo y paso por ti a comer….-no espero respuesta, sonrió al ver que Dominic estaba demasiado adormilado para hacerlo, quien no aceptó ni rechazó, solamente se durmió. Cuando despertó la luz ya esta muy arriba en el horizonte, quizás mas de las 10 pensó y maldijo el hecho, por que de nuevo habia faltado a clases. Cuando su vista enfocó el reloj de la mesita, volvió a maldecir, era mas de las 12. Dejo caer su cabeza en la almohada y decidió que si tan tarde era, dormiría bien por lo menos y el sonido de su celular hizo que volviese a maldecir por tercera vez, lo puso junto a su oído. -¡Lobito,
aun dormido.! Jajajaajajaj……-rió Luciano detrás
de la línea cuando escuchó la maldición que le dio
por saludo…..- jajajajajaja, bien, ahora levanta tu lindo trasero
y ponte presentable. Pasan por ti, su nombre es Ike y te traerá
aquí. -¡Abre
hermano, soy Ike. Luca, me envía…. –la puerta de abrió
un poco con la cadenilla colgando. Minutos
después un curioso Dominic iba en el asiento de atrás de
un taxi e Ike conducía, con la música rap a todo lo que
daba y moviendo su cabeza de un lado a otro mientras intentaba sacarle
platica al chico, que estaba mirando hacia la calle divagando. Se negó a comer, pero aun así, Ike pasó por una malteada y le dio un gran vaso que agradeció y en verdad lo hizo por que se dio cuenta del hambre que sentía. La locación de que hablaba Ike, era mas que eso, era un escenario completo con decoración, barroca y oscura y entre la decena de personas la figura de Luciano resaltaba, mas por que en ese momento le tomaban fotos y el fotógrafo gritaba a pulmón a la maquillista para que le pusiera algo de polvo traslúcido a la cara de Luciano y en ese momento sus miradas de encontraron y la sonrisa del chico fue solo para él. Levantó la mano por inercia, sintiéndose tonto en medio de esa gente. Las fotos continuaron y le encantó verle trabajar, realmente le era tan natural y el fotógrafo no dejaba de alabarle por las miradas que quemaba la cámara. Pero lejos estaba de saber que esas miradas no eran para esa fría lente, sino para Dominic, que casi podía sentirlas sobre su piel y empezó a ruborizarse. Sintió de pronto que alguien le tocaba el codo. La chica sonreía, alumna de un curso en la universidad. Encantada de encontrar a un conocido, ella estaba de asistente del decorador. El chico sonrió por tener alguien con quien hablar, luego ella le ofreció café como si nada. Cuando su vista volvió al plato vio que se habían detenido y que el fotógrafo daba un descanso de 30 minutos. Vio a Luciano caminar hacia él, con paso arrogante y dueño de su propio espacio, desplazando a los demás sin ser tocado, unos pasos antes de llegar la voz de la chica lo sacó del embeleso…. -Tu
café, le puse azúcar, crema…. -¿Qué
fue eso? No soy tu propiedad. -¿Alcanzaste
a comer? –le dijo Luciano ofreciéndole de las viandas y le
agrado ver que el chico tomaba fruta y empezaba a picar aquí y
allá. -No….no
es locura, es algo que aun no vez pero esta ahí. Tengo poco tiempo
y tengo que mostrarte un mundo y además protegerte. Dominic la vio y eran tan bella como Luciano decía, simplemente su piel brillaba y su sonrisa parecía iluminar el foro ella sola y la exclamaciones de las personas eran ridículas entre ofrecer sus autos, sus casas, convertirse en sus esclavos, lo que fuera, por que esa mujer les dignara una mirada. Pero ella los apartó aburrida y su mirada giró interesada ante Luciano y le sonrió. -Lobo…..bonita piel….. –acercándose a él, relamiéndose los labios y entonces giró su vista hacia Dominic con desden al principio pero luego con desconcierto y una mueca al reconocerle…-un lobezno….-e intentó tocarlo pero la mano de Luciano se lo impidió… -ni te atrevas…. –ella volteó a ver a Dominic y esto casi salta hacia atrás al verla sus alas replegadas, su pelo cenizo cayéndole en desorden sobre una cara que tenia un pico. Su pie nada tenia de fantástica. La imagen total de una arpía y cerró los ojos por unos segundos y cuando los abrió, tenia a Luciano tomándole de la cintura y la modelo de iba al plato de fotos. ¿Qué
sucedía en mi alma que así marchaba a ciegas, -¿Qué te pareció la lindura? Es un ser mágico, camina entre los humanos y lo hacen a diario y muchos humanos, simplemente no lo saben. Son hechizados por sus embrujos. Tu segunda lección, abre bien tus ojos, olfatea el aire y velos entre los ojos. Siempre revelaran lo que son…..-le murmuraba, mientras caminan…. –ahora voy a terminar esta sesión de fotos y nos largaremos de aquí. Usa mi silla y no coquetees, pero pide lo que necesites, te lo darán sin preguntar. Un confundido Dominic se sentaba a ver de nuevos los flash de las cámaras ante el pedido del fotógrafo. Veía como entre ella se integraba la modelo que recién llegaba. Antes los ojos de muchos y engañando a un lente, dos seres mágicos se colaban entre la publicidad humana y eran considerados iconos de belleza y perfección. Para asimilar esa idea, se bebió varios vasos de café negros sin azúcar pero la cafeína solo elevaba la percepción, de lo irreal y agradeció que aquello terminara. Ni aun el auto a alta velocidad podía quitarse imagen. -¿Aun
sorprendido? –dijo Luciano estacionado el auto y saliendo de él
y llegando a la otra puerta…. –cámbiate, conduce y
empujo a Dominic al asiento del conductor. El miedo, la adrenalina y la sensación de un motor acelerado, incluyendo todo el poder en sus manos en el volante, le hizo relajarse y aunque era un conductor moderado y no aceptaba incrementar mas allá de los limites, se divertía de lo lindo rebasando autos familiares. Respingó solo un poco cuando sintió la tibia mano de Luciano en una de sus manos al hacer uno de los cambios. Mano que luego llegó a su rodilla y luego subía lentamente por su entrepierna, poniéndole al principio molesto luego cuando Luciano la quito…incompleto. ¡Maldición!...-se
dijo. Ese tipo sabia lo que hacia, lo seducía, lo llenaba de las
cosas que le gustaban y luego le dejaba pidiendo mas….-¿A
dónde? –preguntó cuando ya estaban por tomar una desnivel
de la autopista… -¡No….creo
que no Yo no bailo….-le respondió Dominic mientras le veia
salir del baño desnudo, sin ningún pudor, simplemente era
así. Abriendo el ropero y buscando que ponerse. Terminó por aceptar unos tejanos de diseñador que le quedaron entallados y una camiseta que se ajustó, mostrando un cuerpo delgado pero agraciado, el verde de la camiseta hacia resplandecer mas el aceituna de ellos y tuvo que aceptar que le gustaba verse así ante un espejo que tenia de nuevo el dibujo a carboncillo suyo y que reflejaba la sonrisa de Luciano viéndole recostado en la grande cama. Entallado en cuero y seda, como si ambos materiales le fueran uno, solo el negro podría dar más luz a esos ojos violetas. -¿Vas
a pegar ese…dibujo en cuanto espejo tengas?- le preguntó
Dominic volteando a verle. Llegaron, como lo habia imaginado Dominic a la ultima discoteca de moda, con una fila de personas que llegaba a la esquina y que le hizo rodar los ojos en desesperación, pero mas se le abrieron cuando tomado de la mano de Luciano llego a la puerta, sin esperar y al verlo el guardia se seguridad le hizo entrar sin mas. -¡No te alejes de mi y oigas lo oigas, tu me seguirás lo corriente. De aquí dentro, solo saldrás siendo mió….-le susurro a un oído, pero no le dio tiempo a explicaciones y mucho menos prestó atención a la cara de enfado que esas palabras hicieron en el chico. Y ahí, en la luz estrambótica y artificial, de la cintura de Luciano se dejó lleva a un mundo que le era desconocido, hasta esos humanos en sus exóticos atuendos eran extraños para él. Pero mucho de ellos le miraban y hasta le sonreían curiosos, expectantes. Quizás era por que era llevado por Luciano, ese era todo un tipo para ver y dejar impresionar, pero cuando sintió que alguien le tocaba y Luciano volverse furioso, gruñendo al incauto, pudo verle a través de la piel y en medio de sus ojos y vio la bestia que era. Ése debía ser una aberración, se dijo, cuando le vio relamerse los labios y olisqueando el aire, a la expectativa. Después
yo, también lobo, dejé el sendero sano; Luciano le hizo conducir hasta unas butacas que se encontraba en el fondo, donde todo un grupo festejaba y ahí el olor era intenso…cerrado, una mezcla de humores caninos como nunca antes los percibiera y en medio de ellos un tipo afro americano vestido impecablemente y reluciendo de joyas como si fuera concurso. -¡Luciano….hermano!
Hacia tiempo que no veia tu pálido cara por aquí. Oí
que estabas en la ciudad, me preguntaba cuando el gran Gucci vendría.
A mis nenas les gusta verte bailar, aúllan excitadas de no poderte
tener, pero las dejas listas para mi. Un copa. ¿Y quien es el lobezno?
Carne fresca. Dominic negó lentamente. Precisamente contra su voluntad no…no era el lugar donde quisiera estar, pero nunca había intentado alejarse de Luciano. -¿Tiene
lengua? –se rió Carter. …..No…..no lo sabía…..maldición, sabía casi nada de ser lobo. -Recién
conoce a nuestra raza….-empezó Luciano. Carter se levantó y fue hacia Dominic, ante la mirada atenta de Luciano y la aterrorizada de Dominic quien veia al afro americano como un enorme gran lobo negro, se dejo acercar su nariz a su cuello, oliéndole, para luego levantarle la cara con su gran mano. -Eres
un maldito afortunado, muchos matarían por que Luciano se dignara
acercárseles. Algo ve en ti…no podías haberte encontrado
mejor jefe de manada, así que…..-soltándole la cara
y regresando al modelo –es tuyo. No encuentro objeción, no
tiene la marca nadie más y casi huele a ti. Debes haber pasado
tiempo con él. Bien…tu me respondes por el chico, será
de tu manada, pero es mi territorio. Si lo tratas mal, te la veras conmigo. Mientras las piernas de Dominic apenas lo sostenían y los brazos protectores de Luciano lo llevaban por la cintura. -¡Déjame…! –le intentó gritar, pero con el ruido de la música era casi inaudible mientras que los gestos indicaban mas y empezó a caminar entre la gente. Molestó por la forma en que regían su destino, en unos días todo se volvía confuso. Su condición de lobo era puesta en balanza y canjeada sin mas, cediéndolo a un casi completo desconocido del cual sabia casi nada. Salvo los retazos de vida que él quería que viera, unos pasos adelante Luciano lo alcanzó y le frenó. -¿Qué
te pasa? ¿Estas molesto? ¡Mírame! Te dije que yo negociaría
eso. Es la ley, eres un lobo y te aplicas a ella. Y la mirada de Dominic se hizo liquida y se aferro a Luciano y empezó a dejarse mecer por la música ensordecedora, pero que en sus brazos se habia reducido a un repiqueteo de agua sobre un tejado de aluminio…..molesta, pero presagiando lluvia…..levanto la visto y la mirada violeta se la sostuvo…. -Nada será contra tu voluntad, Nada. Solo acéptame, con ello te marcaré y te protegeré….-ante sorpresiva mirada de Dominic, el modelo se hizo un corte en una muñeca y tomo la suya e hizo un corte rápido que le hizo dar un quejido. Con un dedo, Luciano tomó su sangre y la puso en la lengua del ojiverde, quien al principio dudaba, pero una mirada alrededor le hizo notar la presencia de otros lobos, quienes miraba la escena curiosos, expectantes, anhelantes y la lamió con su lengua, mientras Luciano tomaba un poco de la suya y después de ponerla en su boca, unió las dos muñecas sangrantes, entremezclando las sangres. -Yo, Luciano Gucci, tomó bajo mi protección a Dominic Duval…-rezaba en sus oídos… -con mi vida, le protegeré… - sintió luego el largo y húmedo beso con el cual terminó por vencer sus dudas y levantó sus brazos al cuello del modelo, sin saber bailar buscaba acoplarse con la música, con su cuerpo y dejo entonces de sentir las miradas lobunas sobre él, para solo tener la de Luciano. El que desde ese día seria su dueño.
Continuara…..
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