Clasificación: NC-17
Pareja(s): Dominic y Luciano
Disclaimer: Algunos de los personajes de esta historia son propiedad de J.K.Rowling y Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. En resto de los personajes son propiedad de Hilandera.

Avisos: Slash relaciones h/h.

 

 

3.- Recuerdos de un licántropo (parte III)

 


Dominic no supo en que momento logró separar el ruido de la música de fondo y las miradas de los extraños danzando a su lado, con el intenso golpeteo de su pecho, que buscaba acompasarse con el de su compañero. ¿Compañero?

No, su dueño.

Intentaba afanosamente no enloquecer. Su vida, esa, monótona y costumbrista habia dado un giró imprevisto una vez mas, ahora no huía por una carretera desconocida, sino mas bien intentaba acoplar el movimiento de su cuerpo al de Luciano, quien suavemente le mecía, sujetándole de la cintura con una mano y con la otra recorría su espalda.

¡Por todos los santos, se sentía genial! Los dedos del italiano eran largos y hacia pequeños círculos sobre la tela tan intensos, que atravesaban hasta su piel y ahí mismo era donde sentía todas esas extrañas sensaciones que bajaban ladera abajo como un laúd y en un pequeño descuido lo cubriría completamente.

En la oscuridad de la pista, alumbrado por la artificial luz, el resto de cuerpos bailando a su lado no le importaban, solo ése que movía a su ritmo, con sus caderas pegadas a las suyas, ondulándolas provocativamente.

Mientras ahora con las dos manos en sus cinturas bajando peligrosamente hacia su trasero, dio un pequeño respingó cuando ambas manos servían para levantar levemente su cadera para hacerla fricción contra el miembro del otro y fue cuando notó que él mismo estaba excitándose con ese baile y en un pensamiento coherente, alejado de la sensación de perfume que emanaba de esa piel.

Del cálido aliento que le rozaba el cuello y su oído, haciéndole estremecer, mientras que con una de sus manos, Gucci le apartaba un mechón de cabello de su frente, que ya estaba perlada de sudor, bailar no era lo suyo y menos le recordó un resto de su conciencia, esa educada en un monasterio y mojigata, bailar ondulando las caderas, excitadas y en plena brama contra otro varón.

-¡No!….-logró articular esa difícil palabra, separando la provocativa cadera del italiano.

La sonrisa de Luciano se deshizo por un instante, pero no retrocedió, sino que retuvo ese cuerpo a su lado, plegándolo mas íntimamente, en una atrevida fricción entre sus miembros mientras lo sujetaba fuertemente… -Eres mió.

Volvió a escuchar eso y se detuvo, le vio por unos segundos desafiantes y le apartó las manos de su cadera, giró en redondo y salió corriendo de ahí, sin esperar, sin atender ni su llamado, ni al roce del resto de la gente. Solo quería salir de ese antro y tomar aire. Tropezó con los guardias de la entrada y empezó a correr por la calle, intentando orientarse y buscar una línea de autobús o un taxi lo que fuera que lo alejara de ahí y de …..

-¡Sube…! –le gritó la voz de Luciano, mientras conducía el descapotable y lo frenaba haciendo quejarse los neumáticos. Le ignoró, siguió caminando y el auto ahora se subió a la banqueta, haciendo bajar rapidamente a italiano, quien ahora le franqueaba el paso, al tiempo que abría la puerta…. -¡por favor! El intenso de sus ojos violeta le miraban, ya no con arrogancia, sino con esa dulzura que Dominic empezaba a descubrir. Miró a la calle, comprendió sus opciones, no tenía ni un centavo, no podría pagar un taxi y se encontraba bastante alejado del campus de la universidad….caminar, no era una opción. Se subió sin darle la cara y escuchó el cerrar de la puerta, luego el sonido del encendido del auto.

-¿Qué paso? ¿Por qué saliste así, sin esperarme? …-las preguntas se atropellaban en la garganta de Luciano.
-No…no me siento bien…-no mentía, aunque no pudiera decir exactamente por que.
-Debe ser muy confuso para ti, todo esto, pero salir huyendo no es la mejor forma de enfrentarlo…….-puso su mano sobre la rodilla del chico, pero éste la apartó de ahí.
-deja de jugar eso.
-¿jugar? ¿A que piensas que juego?
-No lo sé…a molestarme, a llenarme la cabeza de…
-¿piensas…que te estoy seduciendo….? –le dijo juguetón, al tiempo que tenia su mirada puesta en el camino y giraba levemente hacia el chico a un lado.
-Juegas a eso…a ponerme la mano encima. Me acaricias…sin razón…yo…yo soy un hombre, si no te haz dado cuenta y tu…también. Así que deja esas cosas…es pecado….es…eso esta mal… -y se hundió en el asiento viendo el tráfico pasar y no dándole la cara…
-ahhhh, ya veo, salio a flote la porquería esa de tu educación sobre los sexos y todo eso. Déjame decirte, que esos que te educaron, mientras escribían tus prohibiciones, se masturbaban con la otra mano.
-tu que sabes…eres tan amoral, que….
-…jajajaja. No te imaginas cuanto, pero dejemos eso por la paz, lobito.
-Llévame a mi casa…quiero dormir.
-Yo sé lo que te hace falta…-y a un giró del volante salio rápidamente del nudo de autopista, para tomar la carretera panorámica del lago y la cara de Dominic se llenó de espanto.
-¿A….a donde me llevas…? –le dijo un rato después cuando vio que tomaba una carretera secundaria.
-Al lago…a donde mas…-respondió después de rato, mientras encendía un cigarrillo y fumaba placidamente. Parecía saber muy bien a donde ir, un mirador alejado, cercano al lago y de donde se apreciaba el sonido del agua debajo. Miró a Luciano que bajo de auto y le indicaba seguirle, por unos segundos pensó en no salir de auto.

Pero quedarse a esperarlo tampoco fue algo que decidió hacer, por lo que le siguió más por curiosidad que por convencimiento. Bajo la pequeña cuesta y apartó algunos ramas del camino y le encontró a la orilla del lago, sentado con los brazos hacia atrás. Dominic miró el lugar, que con la poca luz de la luna y el de alguna a lo lejos, daba al lugar una extraña sensación. Respiró hondo, el lugar era relajante. Tenia que coincidir con eso, solo se escuchaba el leve movimiento del agua, los grillos a lo lejos, algunos conejos más allá y otros pequeños roedores que tenia distintos olores y que él podía jurar que escuchaba el ajetreo de sus cuerpos entre la hojarasca y la arena.

-¿Qué…que hacemos aquí?

Y a toda contestación, miró que Luciano empezaba a desvestirse, arrojado sus zapatos a la arena y luego el resto de la ropa a un lado.
-Corramos….eso te relajara….- y la majestuosa figura del lobo castaño se presento ante él. Se acercó para lamer su mano, mientras le miraba inquisitivamente y luego volvía su hocico, indicándole seguirle.

Cuando el lobo negro de Dominic corrió para alcanzar al otro, le encontró en la playa del lago, con sus patas mojadas por el vaivén de las pequeñas olas. Volteó a verle y empezó a correr. El espectáculo era increíble, dos grandes lobos corriendo por el lago, chapoteando el agua, rozándose los pelajes que se humedecían y las dentelladas de vez en vez le mostraba el jefe de la manada….dentellada que no solo era un juego de poder. Era su manera de mostrar contacto directo con su lobo de interés, quien se detuvo ante la osadía del lobo mayor pero se dejaba ser, entre lengüeteada y el roce su nariz sobre su cuello y sus orejas, las cuales después de lamer un par de veces, a una de ella le dio un mordisco sin encajar demasiado sus dientes, luego salió corriendo.

Los ojos violetas del lobo castaño buscaron al otro, para encontrar a un Dominic en su forma humana sentado en la arena, jadeando por el ejercicio, que dejaba caer su espalda, mientras algo de la espuma de la marea cubría su cuerpo. Levantaba los brazos en señal de sentirse bien…exhausto, pero bien.

En definitiva correr era lo que mejor le hacia sentir bien. Miró que el lobo de Luciano seguía ahí, caminando lentamente, acercándose a él y ahuyentando un poco el miedo ante la presencia del lobo, le extendió el brazo, para indicarle acercarse y cuando lo tuvo a su alcance, acarició el dorso del bello animal, sorprendido por el fino pelaje. El lobo se dejaba hacer, mientras sentía las manos de Dominic en su cuello, llegar a su hocico seguir jugando con sus orejas, parecía que el chico disfrutaba tener al enorme lobo en sus brazos, como si fuera su mascota. Un chico y su lobo, seria la escena.

Claro, que tal jugueteo no podía ser desaprovechado y la presencia de Luciano se manifestó a Dominic, quien se sorprendió de pronto tener a un hombre en su manos, mientras tenia sus dedos enredado en su cabello y su nuca, por lo cual el italiano no desperdicio la oportunidad y rozó levemente con su mano el codo del chico que de pronto se movía.

-Me gustas Dominic….me gustas mucho….-como un susurro, como un ruego.
-Somos hombres…eso…eso no esta bien.
-No me gustas por que eres macho, solamente. Estoy interesado en Dominic, en verme en tus ojos, en ser consumido en tu piel, en correr juntos… en el lobo que eres.
-Pero…
-¿Qué es lo que realmente pasa….? –le levantó la carita que intentaba esconderse.
-Yo pensé, que cuando hablabas de marcar, se referían a….
-¿A poseerte sin tu permiso…? –la inclinación de afirmación del chico le hizo sonreír…- Dominic….mírame. Hay varias formas de marcar un territorio o una propiedad, la mas fuerte es la sangre, aunque también esta la copulación, hasta la simple de orinar un territorio….-eso hizo reír al chico, imaginando la escena…-pero es cierto, puedo poseerte. Derramarme en ti, para dejar mi olor y mi marca dentro de tu interior. Pero eso no lo haré sin que tú no lo desees. Lo que dijo Carter es cierto…no se que he visto en ti….no te puedo decir que te amo. Eso es algo que se siente con el tiempo, pero me gustas. Haces latir mi corazón de forma peculiar…lo sentí cuando te vi en ese salón, no soporte verte correr, alejarte de mi. Ver tu primera transformación junto a mi, ha sido…un hermoso regalo. Que me aceptes como el alfa…es algo que me enardece.
-Y eres celoso…posesivo conmigo…-sonrió el chico, mientras se abrazaba a si mismo.
-Un poquito…-dijo en tono meloso Luciano...-solo un poquito…no me gusta compartir, si a eso te refieres. Solo te quiero para mí. No sé, si eso es amor….pero es lo mas cercano que he estado con alguien mas, puedo asegurártelo.
-No…no te conozco.
-Pues…es un buen momento para conocernos…- y puso sus labios sobre los del chico, una vez que los atrapó, un beso suave, al principio pero luego sintió que la boca de Dominic se abría para él y el beso se hizo apasionado en un toque la punta de sus lenguas, que fue seguido por el deslizar de los brazos de Dominic sobre los hombros del italiano.

-Esto es un pecado….Dios….
-Dios…Dios es amor…Dominic Y esta mas ocupado en mantener el orden cósmico, que en fisgonear a ver como dos tipos de montan.
-Eres…un blasfemo.
-Me amaras igual….- le pidió en un dulce gruñido… -te necesito.
-Ohhhh Luciano…yo…. – exclamó el ojiverde sorprendido, y solo respondió besándole apasionadamente, pero luego volvió a detenerse.

-¿Es que acaso no lo deseas? –
-voy a quemarme en el infierno…-se aferraba a su pecho.
-No iremos Dominic. Somos Lobos, ya estamos en él…- y empezó a lamer el cuello sin contemplaciones, recorrer con sus manos la espalda y su firme pecho, el ojiverde se entregaba a las caricias con anhelo, gravando en su memoria cada sensación.

-Mmm…. te deseo – le confesó entre gemido y jadeo al percibir el ataque de la traviesa lengua de Luciano en sus pezones.
-Eres tan delicioso como me lo imaginaba, me vuelves loco – las palabras dichas solo fueron para confirmar algo que ya Dominic sabia, pero al notar la dureza de mayor contra la suya propia fue una revelación que lo dejo igual de lívido. Deseaba ser amado lentamente gozando del momento y las caricias, pero la necesidad de explorarse y sentir la descarga de placer que les invadía les estaban consumiendo más deprisa de lo que quisieran.

Dominic disfrutaba del cuerpo de Luciano, quien simplemente le parecía perfecto, de firmes músculos, definidos, de ancha espalda, cintura estrecha y piernas largas bien torneadas, seguro por tener la costumbre de correr, una cosa era apreciar sus formas a lo lejos y otra distinta, tenerle pegado a su cuerpo.

Enredó sus piernas en su cuerpo, en una necesidad de tenerle mas cerca, mientras quien con sus labios le seguía saboreando el cuello y los hombros. Luego sintió que Luciano se sentó sobre su cadera provocando que se frotasen sin darse cuenta de lo que hacía realmente. Sus manos se dirigían a las caderas de ojiverde para luego sujetar las tersas nalgas para marcar el ritmo de los movimientos de la fricción de sus erecciones, las cuales se hicieron más exigentes y urgentes y sin saber en que momento, Dominic levantó levemente las caderas, buscando mas contacto.

-¿Te…te gusta…? –le susurró al oído, mientras la fricción de su miembro entre las piernas del otro chico habia hecho humedecerlo y con ello empezó a deslizar un dedo hasta acariciar la sensible entrada, provocando que Dominic se tensará

-Shhh.... tranquilo lobito – le dijo presintiendo el miedo del chico – lo haré con cuidado, tu me indicarás cuando y como entrar ¿Confías en mi?
-Estoy….desnudo en una playa. Subiendo mis caderas y besándome contigo, debo tenerte alguna confianza…. – le respondió relajándose todo lo que el momento le dejaba.
-Solo….solo si tu lo deseas…..- Se detuvo Luciano de golpe, esperando consentimiento... –y recibió un beso en la mejilla, mientras una mano de Dominic tomaba la suya para guiarle, así entre ambos retomaron las caricias.

Explorándose en besos y lamidas y en la primer intromisión de un dedo dentro de su cuerpo, que fue lento, suave, que provocó un profundo jadeo complaciente y que las caderas del chico ondularan, buscando mas. Por lo cual recibió un segundo dedo…una dilatación en círculos pequeños, lo cual enardeció mas al ojiverde, mientras estimulaba también a Luciano, quien buscaba su propio alivio contra las nalgas de éste.

Luego sin más aviso, retiró los dedos y los sustituyó por su miembro, para deslizarlo lentamente hacia el interior y se quedo ahí….esperando, solo rozando con sus dedos la tersa piel a su alcance, pellizcando los pezones de Dominic, lenta y dulcemente, lamiendo sus labios, su cuello. Notando como la respiración del chico era errática, acostumbrándose a tenerle dentro, buscando aceptar esa perturbación a su cuerpo.

Cuando la cara del ojiverde mostró un cambio de dolor a relajación Luciano empujó un poco y se movió en círculos, supo que eso le gustaba al lobito, por que sustituyo el dolor por placer. Todo a su alrededor desapareció, el lago no fue mas, el ruido de la noche desapareció. La luna no estaba en el cielo. Nada, solo ellos dos entregándose en cuerpo y alma, amándose por primera vez.

-Aaahhhhh – gemía despacito Dominic embriagado de placer.
-Mmm… aaahhh ¿te hago daño? –preocupado por si estaba siendo demasiado brusco.
-No…… sigue…. – le pidió con la pasión encendida en la piel. Eso solo sirvió para que Luciano tomara confianza según aumentaba los gemidos y ruegos por parte del lobito, quien se sujetaba de su cadera y con uno de sus muslos un poco elevado para afianzarse para penetrarlo más profundamente.

Los brazos del chico acariciaban la espalda atrayéndolo más hacia él, luego empezó a gemir…..primero suplicas, luego ruegos y al final gritaba un sin fin de obscenidades. A lo cual Luciano le sonrió gratamente, su lobito era intenso y por fin lograba liberarse de sus miedos a su propia intimidad y eso lo enardeció más, hasta que se derramó en él y luego le hizo hacerlo sobre su abdomen.

-Haz pecado….lobito…..-le lamía la orejas con placer, mientras lentamente salía de su cuerpo y seguía acariciándolo, lamiendo los restos de su deslechada, entremezclados con el sudor de ambos cuerpos…. –quiero estar contigo siempre….-y le besó lentamente.

La escena se repitió varias veces esa noche y pasada la madrugada, la luz los encontró en el departamento de Luciano, donde ambos dormían entre un manojo de sabanas y edredones. Dominic sintió una pequeña luz que entraba por alguna rendija de las persianas y cálculo que seria bastante tarde. Tanto que su estómago empezó a quejarse de hambre, volteó a ver que estaba enredado entre las piernas de Luciano y que una de sus manos lo sujetaban de la cadera….posesiva y dulcemente, como era el italiano con él.

-¿Tienes hambre….? –le escucho decir, luego de rodará su cuerpo para alcanzar el teléfono y empezar a solicitar servicio al cuarto, le llenó de besos la cara mientras la delineaba luego con sus dedos…. -¿dormiste bien, pecador? –bromeando.

A toda respuesta recibió un empujón, mientras Dominic se levantaba e iba a bañarse, agradeciendo que le dejara tomarlo solo. Necesitaba reflexionar un poco sobre lo sucedido en las últimas horas en que técnicamente se revolcará como perro en celo sobre el italiano. No solo lo habia marcado y hecho suyo, se había dejado seducir con sus besos, con la forma en que rozaba su piel. Esa que ahora se encontraba sumergida en la bañera, agradeciendo que el agua tibia calmara hasta los dolores de la transformación, aunque leves, aun presentes.

Tanto como las imágenes de si mismo gritando por mas, encendido y apasionado, simplemente ahora, se sentía algo avergonzado pero haciendo una balance entre lo mucho que lo disfruto. Tanto que volvió a repetirlo. Para que engañarse, realmente se sentía atraído por Luciano.

Terminó por reconocerlo, después de devorar una grasosa y abundante comida, le gustaba la forma en que arregla a su cabello ligeramente rebelde sobre su cara, el mohín que hacia al beber el jugo y hasta la forma irreverente que tenia para sostener el tenedor, dejarlo caer entre bocado y bocado, luego voltear a verle cuando se sintiera observado, guiñarle el ojo y jugar por debajo de la mesa con los dedos de su pie, subiendo por su tobillo. El calorcito de la planta de sus pies sobre los suyos.

Se sentía querido, simplemente querido. Eso era algo que no habia tenia la oportunidad de sentir antes, mientras que ahora le tenía todo para si. Pero esa sensación se fue de pronto, una llamada telefónica, que entre fragmentos de idioma supo que hablaba del aeropuerto, luego le veia descolgar su ropa y arrojarla sobre la cama, para luego empezar a empacar, visiblemente molesto, pero sin decir nada.

Dominic siguió envuelto en la bata de baño, mirando el espectáculo, uniendo las pocas piezas del rompecabezas. Luciano se iba. Cuando lo entendió, buscó su ropa, que seguía tirada en alguna parte del piso y al encontrar el segundo zapato, se topó con la vista violeta del italiano, quien parecía más sorprendido de ese acto.

-¿Qué haces?
-Me voy, te dejó empacar en paz.
-Mi avión sale en un par de hora.
-Lo sé. ¿pero si…..si te ibas a ir….por que…por que me marcaste como tuyo? ¡¿Por qué?!
-Ven conmigo a Millán Tengo un trabajo, te gustará.
-¿Millán? No….no, tengo que terminar la universidad…el semestre.
-Estudia en Italia….estaríamos juntos.
-Bromeas, estoy becado. No puedo irme así.
-Yo cubriré tus gastos.
-No…no….no puedo aceptar eso.
-¿No puedes o no quieres? Tengo conexiones, arreglaré lo de tu traslado a Italia Hay buenas escuelas de artes allá.
-Perdería el semestre….no….no.

Luciano dejó su bolsa de viaje sobre la cama y fue hacia el chico, quien ya se ajustaba la chaqueta. Primero le tomó del brazo y volvió a jalar cuando Dominic pretendía evitarle, hasta que lo retuvo de la cintura y olisqueaba entre su pelo y su nuca. Podía sentir el sabor amargo que esa piel le daba, estaba molesto, furioso y buscaba su boca, pero movía la cabeza hacia atrás impidiéndole llegar a ella.

-¿Dime que quieres?
-Nada…no quiero nada ¡Déjame!
-¡Dominic….mírame! Por un demonio…. –y tomó su cara entre una de sus largas manos…-Quiero estar contigo, no te he tomado solo por que si, para luego dejarte. Ven conmigo.
-No…no puedo….no. Tengo una beca, trabaje mucho para conseguirla y no puedo botarla así.
-Cubriré tus gastos….tengo para eso y más.
-Tu….no eres responsable de mi.
-Claro que lo soy. Eres mió lo recuerdas.
-Lo dices, como si fuera tu propiedad, como si….
-Sabes a lo que me refiero, además adquirí responsabilidades al momento de reclamarte. Estas en tu derecho de solicitarlas y yo en mi obligación de aportarlas, pero…..-oliendo su cabello, mientras lo acaricia con una mano, sin prisa…-estaríamos juntos.
-No…no reclamaré eso.
-Esta bien….vamos a hacer algo…..-levantando su cara…..-voy a Millán por tres semanas. ¡Mírame….escucha! Solo tres semanas, tengo que volver a Nueva York. Nos veremos allá. Organiza lo de tu semestre…..luego veremos. ¿Si?
-No sé, yo…
-Ambos tenemos cosas que hacer, es cuestión de buscar la forma de estar juntos. Esta separación es temporal….por que tu lo decides así. Yo solicité un boleto de avión extra para que me acompañaras a Millán
-¿Lo….lo hiciste?
-Claro lobito. No te dejaré, haz sido la cosa mas linda que me ha pasado. Eres el lobito más lujurioso y mal hablado con el que me he topado.
-Deja, eres…..
-Me encanta que te ruborices así….pero lo mejor….-le susurró al oído…-es cuando blasfemas, cuando te follo.
-! Luciano…!


Tres días, solo tres días habia pasado desde que se conocían y aun así, no apartó su mano cuando Luciano la retuvo todo el camino bajando por el ascensor, con su bolsa de viaje colgada al otro, caminado majestuoso como lo que era….un gran modelo.
Le costó trabajo ver la imagen de ambos reflejada en el espejo de la recepción y por unos segundos se sintió poquita cosa frente al porte del italiano, quien atraía miradas hacia él sin necesidad de pedirlas y ahora de la mano de otro tipo, seguro atraía mas….por morbo o por simple curiosidad de que alguien de ese calado estuviera tan cerca de alguien tan….tan simple, pensó.

Pero Luciano le susurró al oído que se veia adorable, mientras esperaba firmar en recepción. Le apartaba el cabello de la cara y besaba sus parpados, ante la mirada arrobada de la gente del hotel e igualmente se mantuvo cercano y cariñoso al llegar al aeropuerto. Donde vio a un pequeño grupo, entre los que reconoció a gente de la locación, entre ello uno que debía ser un asistente de Luciano, ya que una vez que arribó, tomo su maleta y la llevó a registrar, dejándolos solos un rato mas.

-Mira….-sacando el celular de Dominic y registrando una serie de números en su agenda….-estos números son de Ikke. Él podrá llevarte a lugares seguros, si necesitas ir a correr. No vayas solo, aun no. Estos otros son de mi departamento en Millán, el de mi agente….y este último, solo para emergencias.
-¿Qué…tipo de emergencias?
-Si….algún lobo u otro ser te molesta o sientes que eres vigilado. Entonces…no esperes a contactarme. Simmone estará al pendiente de ti.
-¿Quién…es Simmone? ¿Es un licántropo?
-Si….es un vigilante. Somos amigos. Me debe favores, me pondré en contacto con él.
-¿No…exageras un poco?
-No….con tu seguridad…nunca exageró.

Tampoco exageró al llamarle desde Italia, ni días después cuando en plena clase tuvo que salir a contestar su llamada, ni a media noche cuando intentaba terminar un trabajo, mientras que Luciano se colgaba en la llamada, preguntándole nimiedades, susurrándole para ruborizarlo hasta que le decía una grosería y luego escuchaba la cristalina sonrisa detrás de la línea.

-!Me encanta cuanto terminas diciendo eso! Te extraño. ¿Y tú?
-También yo. Me gustaría….correr contigo.
-¿No lo haz hecho?
-No…..esperaree a verte.
-….lobito….pronto.

Sin Luciano la vida era monótona podía afírmalo sin mas, aunque ahora su forma de ver la vida y a las personas era diferente. Ahora los "veía” y podía asegurar que ellos también a él, aunque no se acercaban demasiado. Los divisó en el campus, entre los decanos, entre la gente de calle .y aunque Ikke hablaba por las orejas de cualquier tema.

Una vez que Dominic se quedaba viendo a alguien, al girar su vista, se encontraba con la afirmación tacita del afro americano. Ambos los veían o mejor dicho los olían…cada uno con su propia marca, su propio olor, algunos intensos y hasta molestos, mientras que otros sutiles, bien disimulados, pero presentes.

Llegó la luna llena, de pronto, la vio emerger increíble detrás del horizonte y la esperaba. No por que tuviese miedo de su presencia, sino por simple curiosidad. Ikke le había dicho que ese día no podía ayudarle a hacer algunas compras, que con gusto las harían después. Ese día la luna lo reclamaba y podía verlo en el temple desmadejado que ya tenia el chico, aunque intentó bromear sobre el asunto, era claro que a Ikke la presencia de la luna, era un tormento. Se transformaba sin desearlo, sin poder controlar al lobo que emergía y era muy doloroso ni siquiera pudo describirlo. Bastante incómodo lo notó, así que esa noche, al mirar al cielo para ver esa inmensa y brillante candela natural, sus sentimientos fueran tan encontrados.

Era hermosa, plateada, enorme. Simplemente increíble, se abrazo a si mismo con cierta nostalgia. Extrañaba a Luciano, le gustaría correr a la luz de esa luna, aullarle en desesperación. Luego sonó su móvil, sonrió cuando vio que era el italiano.

-Lobito. ¿Vas a correr?....-su voz era entrecortada, ansiosa.
-¡Hola, no…creo que no! ¿Estas bien?
-Si….te necesito, te necesito mucho…..estoy….
-¿ansioso…? –se atrevió a preguntar, por que igual sentía la necesidad de tenerle. Eran ya dos semanas
-Dime, ¿que traes puesto? –
-hummm….lo de siempre.
-No…debajo de tu pantalón. ¿Qué traes?
-ahhhh….nada.
-Eso esta mejor.


Terminó sonriendo al descubrir como esos juegos por teléfono eran una forma de tenerse cerca, susurrarle al teléfono. Imaginando sus manos sobre su cuerpo, de la misma forma que la describía y el solo oírle le dejaba en cierto estado incomodo, punzante y necesitado. Lo mejor era que siempre que lo tenía a tono, Luciano le gustaba hacerle rabiar.

-Déjate de acariciar…..Lobito, te quemaras.
-Somos lobos….ya lo estamos haciendo…. –y se dejaba llevar por las palabras ardientes de su alfa, hasta que sumía en su propia autoentrega. Conociéndose, descubriéndose a si mismo, disfrutando cada pedazo de su propia piel, mientras Luciano le oía a través de la línea gemir.
-Estaré pronto contigo y vas a tenerme que dar cuentas de todo eso….Lobito.


Cuando recibió la llamada de una agencia de viajes, confirmándole que tenía un boleto, viaje redondo a su nombre para volar a Nueva York y pasar el fin de semana allá, simplemente brincó de gusto. El viaje fue inquieto y no se sintió tranquilo hasta bajar del avión, llevaba una maleta pequeña, la cual localizó rápidamente, caminó buscando entre el gentío una cara conocida.

Pero su sorpresa fue tan grande como la que vio reflejada en la cara de otro licántropo, le reconocía y caminaba rapidamente hacia él.

¡Ése…quien se dijo ser su padre!

La sorpresa lo congeló, tuvo la impresión de que la gente se movía lentamente, mientras que la única figura que se deslizaba rapidamente era la de ese licántropo.

Se movía tan rápido, que no supo cuando sintió el agarre sobre su muñeca y….

-!Mira nada mas, nos volvemos a encontrar……! –le gruñó mostrando sus colmillos y que distorsionaba mas la mueca de su cara.
-De….déjame…..maldito…. –se escuchó a si mismo en un dejo de voz.
-! Pensabas que nunca te encontraría!
-¡DEJALO….QUITA TUS MANOS DE EL….! –la voz de Luciano no era ni suave ni tenia su voz ningún gracioso mohín al decirlo, mas bien su cara esta era la imagen misma de la furia.

-¡Aléjate….es mió.! –le gruñía entre dientes el viejo licántropo, sosteniendo con un brazo al chico. Pero solo por unos segundos, cuando el cuerpo de Luciano se interpuso entre ellos, primero reteniendo la muñeca cautiva, al tiempo que empujaba al mayor y ponía el cuerpo de Dominic detrás del suyo.
-NO. No…vuelvas a ponerle….tus mugrosas manos encima….-le gritó al tiempo que mostraba sus propios colmillos y sus manos ya estaban cubiertas de afiladas garras...-NUNCA….nunca mas.
-¡Me pertenece, es mi cachorro….devuélvemelo!

Luciano volteó a ver a Dominic, quien con la mirada totalmente líquida y sorprendida se arrinconaba en su brazo y la cara de terror le confirmaba que era cierto.

-Podría ser. Pero eso fue hace tiempo, ahora es…MIO Ya le reclamé y esta marcado por mi….
-¿Tu….? -tan despectivo como podía, aunque la sola idea de que cualquiera se interpusiera entre el cachorro y él, era ya una ofensa. Y mas lo fue cuando Luciano mostró el corte que tenia Dominic en su muñeca y la que él mismo portaba
-De sangre….la mía. Además es mi pareja.
-jajajajajaj. Vaya….zorra tenia que ser…..-pero la mueca le duró muy poco, ante el puñetazo que en plena quijada le hizo voltear la cara y escupir. Cuando volteó para atacar, se quedó en pleno clavado al suelo, el revolver que tenia al cinto Luciano y que se vio al tiempo que deslizaba su abrigo.
-Dame un motivo.
-quizás…ni sabes usarla….-le aventuró el molesto licántropo.
-Automática…16 casquillos de plata con mercurio mezclado, expansivas.
-Aquí…no lo harás.
-No….aquí no…-soltando la solapa de su abrigo…..-pero te buscaré
-Luca….vamos….
-Eso….escóndete detrás de él, igual que tu madre…-gritó el viejo.
-¡Mal nacido….tu….! –le reclamó Dominic.

El ajetreo terminó por llamar la atención, y Luciano le hizo una señal de que se volverían a ver mientras el viejo licántropo se movía rapidamente entre las personas, sin esperar a que algún guardia lo alcanzara. Aparentemente estaba solo.

La gente seguía caminando por todas partes, volviendo a cubrirles, mientras el ojiverde se abrazaba a Luciano desesperadamente, temblando. Recibió a cambio sus brazos tibios. Sus palabras dulces buscando tranquilizarlo y un beso....lento….protector.

 

Continuara....

 

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