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Clasificación:
NC-17 Avisos: Slash relaciones h/h.
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4.- Tiempos de Licántropos.
.Una vez mas el gentío le abrumó y si no fuera por que era rodeado por ese par de brazos protectores, el olor de su alfa embriagándolo y sus manos rodeando su cintura, al tiempo que subía lentamente por la espalda. Sino hubiese sido por sus labios hambrientos, dándole calor, hubiera salido corriendo como alma que lleva el diablo. Pero en cambio, abrió su boca, para conceder permiso, a esa lengua igualmente húmeda y excitante, que en forma hábil le hizo gemir. Maldijo por unos segundos, pero aquello se sentía tan bien y estaban en Nueva York, en medio de la gente que buscaba entrar y salir de la enorme sala de espera. Simplemente se dejó llevar. No importaba a donde junto a Luciano, se sentía seguro. Dominic subió al asiento, aun temblando, mientras veia el modelo, su cabello seguía suelto, ondeado por el aire frió de la ciudad, pero su mirada, de ese intenso violeta que tanto le gustara, relampagueaba, arrojando su abrigo al asiento de atrás, encendió al auto, saliendo rapidamente del barullo del aeropuerto. En todo ese tiempo el silencio se instaló entre ellos y mientras conducía Luciano tomó el móvil y empezó a marcar rápidamente. -… Simonne ¿Te he despertado? !Bene, ahora mueve tu trasero a NY! Si, él llegó, pero ahora te necesito aquí. Deja lo que estés haciendo… -concluyó la llamada, respiró hondo y luego volteó a ver al chico a su lado. Dominic se habia hundido en el asiento, mirando por el ventanal, la gente, las calles, sumergido en algún lejano recuerdo. Por instinto se abrazó a si mismo, para darse calor, fue entonces que una gruesa lagrima corrió por su mejilla, pero no alcanzó a llegar mas lejos, cuando una suave mano de dedos largos la detuvo, limpiándola de su cara. -
¿Por qué no me dices como haz estado? –su musical
voz fue la guía para sacar Dominic de la oscuridad y traerlo de
nuevo al presente, para compartir su dolor. Pero después de Luciano, quien le había encontrado, quien le habia mostrado su esencia, quien le reclamará para si, convirtiéndose en su dueño. “Es mi pareja”, le habia gritado a la bestia de su padre, para luego darle un certero puñetazo al oír el despectivo apodo que le dio. -¿Qué
soy….para ti Luciano? Giró el auto a una sección de estacionamientos, donde después de apagar el encendido del auto y jugar unos segundos con la llave, volteo al chico que seguía en su mutismo y no daba señales de querer moverse. - También me da mucho gusto verte….-puso su mano en la mejilla del ojiverde y quitó los mechones de cabello de su cara….- ahora dime como haz estado…- a toda respuesta recibió los brazos del chico en su cuello, abrazándose a él, primero en desesperación, luego acurrucándose contra su pecho y eso le hizo sonreír gratamente. -¡Me
alegra, me alegra verte también! Yo…..te extrañe mucho.
¿Sabes que mi vida es aburrida cuando no estas? Solo me pasan cosas
extrañas cuando ando contigo….-le sonrió de oreja
a oreja y eso fue suficiente para la boca dulce de castaño lo tomara
por asalto, pero se sorprendiera un poco cuando el chico se moviera tan
rapidamente para quedar encima de él, aprisionándolo contra
el asiento, cruzando sus piernas sobre las suyas… -¡hueles
tan bien…! –las lamidas que Dominic daba a su cuello le hicieron
gemir. Claro
que eso solo fue el primero de la noche….de ambos. Luciano encontró
un poco de lucidez entre las caricias y el deseo que se tenia a flor de
piel. La suficiente lucidez para bajar de auto, llevándose la maleta
del chico en una mano y con la otra tomarlo de la cintura, pegándola
a la suya, pero la lucidez se les quedo en el elevador, donde Dominic
lo bloqueo en un piso, con la mirada juguetona y lasciva acorraló
al modelo, quien no puso nada de resistencia, nunca le negaría
a su pareja tener intimidad donde se le antojara. -¿Aun
tengo cuentas pendientes…? – Luciano le miro limpiarse algunos
restos de su semen con la lengua. -¡No se atragante señora! Rece por que alguien le quite lo desabrida, pero ni sueñe con ése….ése es MIO. –le dijo Dominic justo antes de bajar, con una voz suave, pero que hizo dar un brinco a la sorprendida mujer y que terminó con la risa de Luciano pasos adelante. Su oído era demasiado fino, .mas si se trataba de la voz de lobito. Esa la identificaría entre un gentío, pero donde más le gustaba escucharla en su propia cama, junto a él, gritándose ambos lo mucho que se necesitaban, lo mucho se gozaban y lo mejor…que era uno para el otro.
Jacob Simonne escuchó el vibrar de su móvil y solo se despejó totalmente cuando miró el número de entrada. El único que no hubiese esperado ese día. Por que ese misma mañana, el amorcito del italiano habia subido al avión. El mismo se encargó de los detalles de la agencia y que Ikke se presentará a tiempo a recogerle para documentar y no dejo el aeropuerto hasta que el avión a Nueva York estaba en el aire. Todo sin que Dominic se diese cuenta de que era vigilado. Con su protegido fuera de la ciudad, volando a los brazos de Luciano, podía considerar que tenía días libres. Todo el fin de semana para ser preciso….y ni tardo ni perezoso busco compañía. Definitivamente le hacia falta compañía, habia estado de guardia por semanas detrás del “cachorro ojiverde”, como le llamaba y esa faena le habia dejado un poco aburrido, salvo el hecho de que la universidad estaba llena de chicas moviéndose de un lado a otro. Todas moviendo su cuerpo en forma más que sugerente. Cuerpos de todos tipos, pero definitivamente lo que le gustaba en una mujer eran las curvas…y que olieran a hembras. No a flores ni enjuagues y odiaba a las mujeres “light”….ésas que median las calorías, que despreciaban la carne y que por ende eran mas frígidas que una lata de refresco. Calientes por fuera, pero por dentro solo las calentaba saber cuando peso habían perdido en una sección de sexo….por que alguna parte oyeron que practicarlo quemaba calorías. “Estupida”, pensó, cuando pretendía tener una platica con una chica de buen trasero y ella hablaba en monologo de los beneficios del tofu y la macrobiótica. Así que cuando su vista giró hacia una mujer que traía el vestido de lana bien pegado a la piel, mostrando unos frondosos senos y además pidiendo una hamburguesa a “termino medio”, se despido de la vegetariana frustrada y se movió hacia la mujer, sentándose a un lado. Primero para ver esos jugosos senos pegados a la tela, luego para ver la forma tan exquisita que comía esa carne a medio coser….relamiéndose los dedos de vez en vez y de súbito le llegó el aroma intrínsico de su sexo, debajo de la tela estaba húmeda. Se olía a lo lejos y podía jurar que estaba pronta a menstruar, cuando mas caliente se ponen algunas. Como buen conocedor de vinos y mujeres. Ésa era ardiente, ni bien habían llegado a su casa, cuando ya le habia desecho la minúsculas bragas en las que pretendía esconder sus sexo detrás de una mata de pelo rizado, de solo olerlo tuvo una erección, que solo aplacó dentro de ella, mientras ambos gozaron la experiencia de conocerse, hasta que móvil vibró. Escuchó la orden de Luciano, la cual al principio le sorprendió, sobre todo si el “cachorro ojiverde” habia llegado. Como fuera llamo a la agencia, tenia que volar de inmediato, cuando giro la vista, la dulce sonrisa de su acompañante le gusto. -¿Nos
volveremos a ver….? –le escuchó ronroneante. Unas horas más tarde se encontraba ya en el bullicio de la gran babel, subiendo por el elevador del edificio que frente tenía una gran vista de Central Park. Tocó la puerta solo por cortesía, aunque tenía llave. No era homo fóbico, pero estaba seguro que a Luciano no le gustaría que entrara al departamento mientras se encontraba con su cachorro. Para su fortuna encontró a Luciano a medio vestir, mostrando su dorso desnudo. -Pasa…llegaste
rápido….-iniciaron su conversación en un italiano
rápido y modulado. Aunque ahora la tradición era un poco más liviana, ya que entre Jacob y Luciano se mediaba también una relación de amistad al haber crecidos y luchado juntos. Así que mientras accesaba a las información de cámaras de vigilancia y buscaba entre la multitud de escenas aquello donde apareciera Luciano y a partir de ahí ubicar al susodicho lobo. Mientras hacia eso, miró de reojo al ojiverde quien salía de una de las habitaciones del departamento, traía una bata y buscaba al italiano con la vista hasta que se topó con la vista de él. Le vio detenerse sorprendido, preguntándose seguramente quien diablos era y que hacia ahí. Dominic se paro en seco. Los ojos, de amarillo casi naranja y el intenso olor, le pusieron en alerta. Sintió la piel erizándose, casi por instinto, mientras tensaba sus manos y le gruñó, luego sintió la mano de Luciano en su hombro y un beso en su nuca. -Calma,
es un amigo. Ven, te presento…-le susurró al tiempo que le
jalaba hacia la mesa…..-Jacob…Dominic. Ya esta….-dijo
sin más formulismo. El ojiverde inclinó la cabeza, sin quitarle la vista a ese hombre que tenia el aspecto de militar, con el cabello oscuro cortado seguro a navaja, que iba de acuerdo a ese físico que debía mantener con horas de ejercicio en el gimnasio. Sin contar que era lobo de pocas palabras, simplemente se entretuvo en la pantalla hasta que aroma a carne inundo el departamento, luego se levantó entrando a la cocina y encontrándose con los dos hombres sazonando juntos la cena, entre arrumacos y caricias juguetonas. -Coff,
coff….-respingó un poco Simonne para evidenciar su presencia. La pantalla desplegó una serie de foto donde Luciano aparecía protegiendo a Dominic detrás de él, mientras enfrentaba a otro individuo, un hombre mayor de 40, pelo cano y mirada gris turbia, enfundado en una gruesa chaqueta de lana. -E
mismo….-afirmo el modelo…
-Es
descortés hablar en otro idioma, delante de alguien que no lo sabe…-soltó
el tenedor a manera de protesta para la ultima serie de diálogos. Tampoco dijo que su cara de sorpresa y compungida le convenciera de nada. Esa noche saldría de cacería y cuando se ajustaba el cinto de la carrillera de 2 automáticas a la espalda, incluyendo la que llevaba al cinto y una mas que guardaba en la parte media de su bota, le hizo parecer al ojiverde que no reconocía esa imagen….vestido completamente de blanco marfil, quizás sus únicos rasgos de color era el negro de su botas, el cromo de las armas y el violeta intenso de sus ojos…. Dominic le veia desde la gran cama, donde unas horas atrás habían tenido una sección de sexo intimo e intenso. Aun tenia alguna pequeñas marcas que le habia dejado en el cuello y la espalda. El chico se abrazaba las piernas con un cojín entre ellas observando el disfraz de ángel temerario del que era su alfa, se mecía lentamente, intentando distraer la idea fija que le rondaba. -¿Vas….vas
a buscarle? –hizo un puchero cuando la boca de Luciano se pegó
a la suya. Una de las cosas que el chico no supo era que una vez cerrando la puerta, otros cuatro hombres, igualmente armados, esperaban en el pasillo y que al ver a Luciano inclinaron la cabeza en señal de respeto, mientras uno de ellos se quedaba en la puerta a indicación suya. -¡Su seguridad es importante, responderás ante mi, si algo le sucede….!-gruñó el italiano al tiempo que tomaban el camino de salida. E igualmente el ojiverde desconoció lo sucedido esa noche y cuando logro hilar todos los cabos de lo sucedido fue tiempo después, cuando tuvo acceso a los archivos personales del Clan Gucci, lo cual tardaría varios años en suceder. Tuvo que bastarle esa noche en esperar la llegada de Luciano, angustiarse como nunca cuando vio el aspecto de la nívea ropa que llevaba al salir, tenia varios cortes sangriolentos al regresar, entre una mezcla de sus propios cortes y el resto de mucha que no era suya. La idea de Luciano no era iniciar una guerra entre clanes, solo aclarar su posición con respecto a su lobito. Marcar su territorio alrededor de él e impedir que Duvon se acercara o en su defecto le atacará, pero cuando vio la foto donde mostraba que el color de sus ojos esta cambiando, la situación adquiría otro tinte. Bien sabido era que muchos lobos estaban haciendo tratos con los magos. Que unos grupos de magos no eran precisamente cordiales, algunos eran despiadados y violentos, más aquellos llamados mortifagos. Los cuales con esa vara suya ejecutaban hechizos llamados prohibidos entre la comunidad mágicas. Como si eso no fuera suficiente, después del poco aprecio que las manadas de hombres lobos tenían en ellos, los magos habían acuñado el logo de “bestias” Aunque desconociera pocos de ellos y solo admitieran la existencia de los lobos infectados y los aberrantes. El último Consejo de Magos, de poco habia servido para cambiar las definiciones, lo que ellos llamaban un gesto amistoso, era la pauta para que las manadas se ajustaran a sus intereses, no concediendo valores a los clanes y que todas las manadas estarían bajo la jurisdicción del Ministerio. Gracias a supuesta bondad de reclasificarlos de “bestias a seres” y hasta habían instalado una oficina de “Apoyo para Hombres Lobo” en la División de Seres pero la buena voluntad se termino con el Registro y la Unidad de Captura que también se instaló en el Ministerio en completa represión a las manadas. ¿Qué se logró con ello? Una carrera a tropel de los lobos naturales por no ser registrados, incluyendo a los híbridos e infectados. Fueron perseguidos bajo la idea de que los hombres lobos preferían la carne humana y que cazaban activamente para conseguirla. Era cierto que los hombros lobos infectados y aberrantes atacaban a seres humanos, cuando estaban trasformados y que era visiblemente peligrosos, pero pocos de ellos se encontraba en zonas urbanas y otros tantos se auto encerraban en las fechas de luna para evitar un contacto con humanos. Los mismos magos habían desarrollado una poción para controlar los instintos de agresión de los transformados. Después de varias centurias, las manadas de lobos naturales habían aprendido a convivir en relación con los humanos, aprovechando es habilidad de pasar desapercibidos entre ellos y que no estaban obligados a transformarse por efecto de la luna. La otra verdad era que adquirían la forma humana para camuflajearse entre los humanos, perpetuarse. Muchos de ellos, vivían placidamente en las zonas urbanas, aprendiendo actividades y hábitos humanos, aunque su preferencia por las carnes era evidente. Seguía prefiriéndola, pero los mismos humanos les brindaban ganado de crianza para consumir, no era necesario consumirlos a ellos. Pero caso aparte era los lobos asesinos. Esos que habían hecho tratos con esos magos oscuros y que aprovechando que aquellos no tenían moral para matar a otros humanos, los lobos se beneficiaban de la coyuntura para consumir toda la carne disponible, por que se habían cansado de la carne de ganado y con ello se recrudeció las rencillas entre clanes, ya fuera por territorio, hembras, posesiones. Los informes de Simonne habían ubicado una de las pocas peleterías en las afuera de la ciudad, la cual estaba registrada para curtir y tratar pieles de zorro, chinchillas, martas, armiños y lobos. El Clan Duvon estaba en la mira de otros Clanes por la sospechas de que usaban la piel de lobos silvestres, incluyendo hombres lobos naturales que transformados eran rapidamente desprovistos de su piel antes de morir .y que también consumían su carne. Era evidente que usaban los nexos con los mortifagos para cubrirse de los humanos e igualmente de los lobos ajenos a su clan. El intenso olor a químicos, salmuera y sangre se olía en las piletas de curtido y fue esa mezcla nauseabunda que impidió en principio que los hombres no percibieran la presencia del pequeño grupo de asalto que cayo sobre ellos a media noche. Algunos solo sintieron la aleación de plata y mercurio fundirse dentro de su cuerpo, aunque de momento solo se preguntan por ese pequeño agujero que de pronto tenían impactado en el pecho. Fueron los que no dieron batalla, por que minutos después de volvió una pandemonio cuando algunos de los lobos naturales del clan Duvon se transformaron, ignorando con quien se enfrentaban, mientras que otro grupo inicio un contraataque con escopetas recortadas, que para fortuna de Simonne, eran de polvo normal, la cual le hizo una gran rasguño de entrada en un hombro y una vez que reaccionó, corrió velozmente sobre quien se había atrevido e hizo que su cuello tronara sin mucha contemplación. Luciano empezó a caminar con el par escuadra en sus manos, abriéndose paso a punta de salpicaduras sobre el marfil de su abrigo y cuando en una refriega con un lobo mas alto que él, lo uso de escudo momentáneo para evitar los mordeduras, luego hecho jirones lo dejo a un lado del cuerpo acribillado. El violeta de sus ojos se habia casi perdido, ahora tenían un tinte purpúreo de total concentración de su trabajo, el cual era ubicar a Nathan Duvon entre el grupo. El rictus de su cara, la expresión fría, sin dudas pocas o casi nunca habia sido captada por una cámara, era no era la imagen que el modelo vendía, de sensual y atractivo, aun cuando en ese ataque hubiera algo de seducción…..con la muerte. El uultimo lobo Duvon apareció con un par de balas que atravesaron su cuello y la cara tenia una mueca de dolor, debido seguramente por la plata fundida que se derramó dentro de él hasta intoxicarle. La bota de Luciano volteo el cuerpo que se encontraba boca abajo, dentro de una pileta que salmuera. Definitivamente el italiano no tenia precisamente pena de esa imagen, pero definitivamente le hubiese gustado ver a Nathan Duvon entre los cuerpos y ser el mismo quien le pusiera por lo menos una de las balas, pero entre los cuerpos frios e inmóviles, no lo ubicaban. -¿Quieres
terminar de ver? –escuchó una voz y se dirigió hacia
ella, mientras Simonne y otro de sus hombres le indicaban el cuarto refrigerado,
dentro del cual cerca de pieles apiladas, cinco cuerpos colgados por ganchos
desde la nuca se mantenían fríos. Solo tuvo la precaución de recoger los restos de su abrigo, depositándolo dentro de un contenedor de químicos, donde le vio disolverse poco a poco. ¡Lastima, era de diseñador y le gustaba el color! Para Simonne y resto del grupo, la noche no terminaba para ellos, intentaría seguir la pista del Duvon faltante, así que se separaron de Luciano en la puerta del edificio, donde cubierto con el abrigo de otro de ellos entro. Su ropa era un desastre, cuando la arrojó a la chimenea y escuchó los pasos de Dominic corriendo a su encuentro. Vio su sorpresa, su preocupación pero una intensa paz al saber que estaba de vuelta. Algo magullado y con algunos cortes que seguro cerraría al día siguiente. Se dejo bañar, mientras una suave esponja pasaba por su cuerpo, quitando algunos restos de sangre que no era suya. Cuando el agua clareo, pudo verle a la cara. No era que su vida le molestara, ni que eso que había decidido hacer para defender su lugar como Seres pensantes y autónomos, se lo recriminara en esta época de su vida. Ya tenía algo de tiempo siendo un ángel ejecutor e buscando imponer un poco de orden. Pero la sorpresa y las dudas en esos ojos verdes era algo para lo cual no esta preparado para afrontar. Era su pareja, sin embargo muchas cosas aun no podía decírselas. Simplemente por su propia protección, hasta que madurara como lobo, hasta que lograra entender lo que era y estuviera dispuesto a defenderlo. -¿No….me
dirás nada? –le escuchó mientras le cubría
con una gran toalla, secando su pelo.
Cuando ambos se despedían en el aeropuerto para sus respectivos viajes, daban el espectáculo de besarse entre el gentío, importándoles poco las miras, las risas y los comentarios. Solo sus besos y la promesa de llamarse una vez que llegaran, para continuar con su destino, juntos.
Continuara
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