Clasificación: NC-17
Pareja(s): Dominic y Luciano
Disclaimer: Algunos de los personajes de esta historia son propiedad de J.K.Rowling y Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. En resto de los personajes son propiedad de Hilandera.

Avisos: Slash relaciones h/h.

4.- Tiempos de Licántropos.

 

 

 

.Una vez mas el gentío le abrumó y si no fuera por que era rodeado por ese par de brazos protectores, el olor de su alfa embriagándolo y sus manos rodeando su cintura, al tiempo que subía lentamente por la espalda. Sino hubiese sido por sus labios hambrientos, dándole calor, hubiera salido corriendo como alma que lleva el diablo.

Pero en cambio, abrió su boca, para conceder permiso, a esa lengua igualmente húmeda y excitante, que en forma hábil le hizo gemir. Maldijo por unos segundos, pero aquello se sentía tan bien y estaban en Nueva York, en medio de la gente que buscaba entrar y salir de la enorme sala de espera.

Simplemente se dejó llevar. No importaba a donde junto a Luciano, se sentía seguro. Dominic subió al asiento, aun temblando, mientras veia el modelo, su cabello seguía suelto, ondeado por el aire frió de la ciudad, pero su mirada, de ese intenso violeta que tanto le gustara, relampagueaba, arrojando su abrigo al asiento de atrás, encendió al auto, saliendo rapidamente del barullo del aeropuerto.

En todo ese tiempo el silencio se instaló entre ellos y mientras conducía Luciano tomó el móvil y empezó a marcar rápidamente.

-… Simonne ¿Te he despertado? !Bene, ahora mueve tu trasero a NY! Si, él llegó, pero ahora te necesito aquí. Deja lo que estés haciendo… -concluyó la llamada, respiró hondo y luego volteó a ver al chico a su lado.

Dominic se habia hundido en el asiento, mirando por el ventanal, la gente, las calles, sumergido en algún lejano recuerdo. Por instinto se abrazó a si mismo, para darse calor, fue entonces que una gruesa lagrima corrió por su mejilla, pero no alcanzó a llegar mas lejos, cuando una suave mano de dedos largos la detuvo, limpiándola de su cara.

- ¿Por qué no me dices como haz estado? –su musical voz fue la guía para sacar Dominic de la oscuridad y traerlo de nuevo al presente, para compartir su dolor.
-¿Sabes? Ni siquiera se….donde esta enterrada. Cuando murió…cuando ese…bastardo la mato. Me alejó de ella y no supe más.
- ¿Cuándo sucedió?
-…hace años, cuando yo tenia quince…siempre huíamos, nunca sabia el porque, hasta esa tarde. Cuando nos encontró.
- ¿ya te transformabas?
-La noche anterior. Antes tenía pesadillas sobre mis transformaciones. Supongo que eso era. Cuando llegué a casa tenia….tenia a mi madre del cuello…y….-la voz se le perdió y volvió a virar su cara hacia la ventana desde donde ahora la cara de Luciano era la que veía. Antes del italiano nunca habia conocido a otros lobos, salvo su bestial padre, que representada el por que odiar a esas bestias.

Pero después de Luciano, quien le había encontrado, quien le habia mostrado su esencia, quien le reclamará para si, convirtiéndose en su dueño. “Es mi pareja”, le habia gritado a la bestia de su padre, para luego darle un certero puñetazo al oír el despectivo apodo que le dio.

-¿Qué soy….para ti Luciano?
-Mi lobo, mi amor….eres mi pareja….- puso su mano en su rodilla…–no te quedé duda de ello
-!me llamo…zorra!
-le partí la cara por eso. Pero la próxima vez, no le daré tiempo ni a pensarlo…. –su voz estaba controlada, pero no dejo de ser percibida que era fría y calculadora…. –va a lamentar muchas cosas.
-Es peligroso. No…te metas en problemas.
-El que se metió en problemas ha sido él, no tiene idea de a quien le ha puesto la mano encima.

Giró el auto a una sección de estacionamientos, donde después de apagar el encendido del auto y jugar unos segundos con la llave, volteo al chico que seguía en su mutismo y no daba señales de querer moverse.

- También me da mucho gusto verte….-puso su mano en la mejilla del ojiverde y quitó los mechones de cabello de su cara….- ahora dime como haz estado…- a toda respuesta recibió los brazos del chico en su cuello, abrazándose a él, primero en desesperación, luego acurrucándose contra su pecho y eso le hizo sonreír gratamente.

-¡Me alegra, me alegra verte también! Yo…..te extrañe mucho. ¿Sabes que mi vida es aburrida cuando no estas? Solo me pasan cosas extrañas cuando ando contigo….-le sonrió de oreja a oreja y eso fue suficiente para la boca dulce de castaño lo tomara por asalto, pero se sorprendiera un poco cuando el chico se moviera tan rapidamente para quedar encima de él, aprisionándolo contra el asiento, cruzando sus piernas sobre las suyas… -¡hueles tan bien…! –las lamidas que Dominic daba a su cuello le hicieron gemir.
-.!Te estas portando mal….Lobito! Voy a tener que…..
-¿Qué? –mordisqueando sus orejas.
-Cobrarte todos esos cachondeos que me haz dado por teléfono.
-Hhummm….entonces tengo una larga cuenta….-gruño quedamente

Claro que eso solo fue el primero de la noche….de ambos. Luciano encontró un poco de lucidez entre las caricias y el deseo que se tenia a flor de piel. La suficiente lucidez para bajar de auto, llevándose la maleta del chico en una mano y con la otra tomarlo de la cintura, pegándola a la suya, pero la lucidez se les quedo en el elevador, donde Dominic lo bloqueo en un piso, con la mirada juguetona y lasciva acorraló al modelo, quien no puso nada de resistencia, nunca le negaría a su pareja tener intimidad donde se le antojara.
Eso era algo que encontraba en el ojiverde fascinante, le conoció mojigato y de rígida educación, pero una vez que habia que su racionalidad y su sensualidad tomaban control, la mojigatería se iba por la borda. En este caso en particular se fue directo contra su dura erección hasta que lo deslecho con hábiles lengüeteadas y roces suaves de sus dientes, justo a tiempo para ver que el elevador se movía de nuevo.

-¿Aun tengo cuentas pendientes…? – Luciano le miro limpiarse algunos restos de su semen con la lengua.
-Te daré tiempo a saldarla….-al tiempo que besaba sus labios, ante la mirada de sorpresa y repugnancia de un par de mujeres hicieron cuando se subieron al elevador, al verlos abrazados, dándose besos y mordidas suaves en los labios.

-¡No se atragante señora! Rece por que alguien le quite lo desabrida, pero ni sueñe con ése….ése es MIO. –le dijo Dominic justo antes de bajar, con una voz suave, pero que hizo dar un brinco a la sorprendida mujer y que terminó con la risa de Luciano pasos adelante. Su oído era demasiado fino, .mas si se trataba de la voz de lobito. Esa la identificaría entre un gentío, pero donde más le gustaba escucharla en su propia cama, junto a él, gritándose ambos lo mucho que se necesitaban, lo mucho se gozaban y lo mejor…que era uno para el otro.


A muchos les hubiese gustado seguir en la cama, más cuando tienes dentro de las cobijas a un cuerpo tibio que ansia compartir su calor, más si tiene unas bonitas curvas, unas largas piernas y que su sexo huele a través de la ropa.

Jacob Simonne escuchó el vibrar de su móvil y solo se despejó totalmente cuando miró el número de entrada. El único que no hubiese esperado ese día. Por que ese misma mañana, el amorcito del italiano habia subido al avión. El mismo se encargó de los detalles de la agencia y que Ikke se presentará a tiempo a recogerle para documentar y no dejo el aeropuerto hasta que el avión a Nueva York estaba en el aire. Todo sin que Dominic se diese cuenta de que era vigilado.

Con su protegido fuera de la ciudad, volando a los brazos de Luciano, podía considerar que tenía días libres. Todo el fin de semana para ser preciso….y ni tardo ni perezoso busco compañía. Definitivamente le hacia falta compañía, habia estado de guardia por semanas detrás del “cachorro ojiverde”, como le llamaba y esa faena le habia dejado un poco aburrido, salvo el hecho de que la universidad estaba llena de chicas moviéndose de un lado a otro. Todas moviendo su cuerpo en forma más que sugerente. Cuerpos de todos tipos, pero definitivamente lo que le gustaba en una mujer eran las curvas…y que olieran a hembras. No a flores ni enjuagues y odiaba a las mujeres “light”….ésas que median las calorías, que despreciaban la carne y que por ende eran mas frígidas que una lata de refresco. Calientes por fuera, pero por dentro solo las calentaba saber cuando peso habían perdido en una sección de sexo….por que alguna parte oyeron que practicarlo quemaba calorías.

“Estupida”, pensó, cuando pretendía tener una platica con una chica de buen trasero y ella hablaba en monologo de los beneficios del tofu y la macrobiótica. Así que cuando su vista giró hacia una mujer que traía el vestido de lana bien pegado a la piel, mostrando unos frondosos senos y además pidiendo una hamburguesa a “termino medio”, se despido de la vegetariana frustrada y se movió hacia la mujer, sentándose a un lado. Primero para ver esos jugosos senos pegados a la tela, luego para ver la forma tan exquisita que comía esa carne a medio coser….relamiéndose los dedos de vez en vez y de súbito le llegó el aroma intrínsico de su sexo, debajo de la tela estaba húmeda. Se olía a lo lejos y podía jurar que estaba pronta a menstruar, cuando mas caliente se ponen algunas.

Como buen conocedor de vinos y mujeres. Ésa era ardiente, ni bien habían llegado a su casa, cuando ya le habia desecho la minúsculas bragas en las que pretendía esconder sus sexo detrás de una mata de pelo rizado, de solo olerlo tuvo una erección, que solo aplacó dentro de ella, mientras ambos gozaron la experiencia de conocerse, hasta que móvil vibró.

Escuchó la orden de Luciano, la cual al principio le sorprendió, sobre todo si el “cachorro ojiverde” habia llegado. Como fuera llamo a la agencia, tenia que volar de inmediato, cuando giro la vista, la dulce sonrisa de su acompañante le gusto.

-¿Nos volveremos a ver….? –le escuchó ronroneante.
-Tenlo por seguro que si. Algo que te gustara de NY…..volveré en unos días.
-Tu…sin nada debajo.
-Dalo por hecho…..-le guiñó coqueto para luego salir de ahí, rumbo al aeropuerto.

Unas horas más tarde se encontraba ya en el bullicio de la gran babel, subiendo por el elevador del edificio que frente tenía una gran vista de Central Park. Tocó la puerta solo por cortesía, aunque tenía llave. No era homo fóbico, pero estaba seguro que a Luciano no le gustaría que entrara al departamento mientras se encontraba con su cachorro. Para su fortuna encontró a Luciano a medio vestir, mostrando su dorso desnudo.

-Pasa…llegaste rápido….-iniciaron su conversación en un italiano rápido y modulado.
-”que dejara lo que estaba haciendo”, eso escuché.
-¿Algo estabas haciendo…? –sonrió ante la cara de pocas pulgas de Simonne
-Si te digo como era, me envidiarías.
-jajajajajaja…..no lo creo.
-¿Qué no crees? ¿Qué era guapa o que dejarías de ser gay cuando conozcas a la mujer adecuada?
-Que no envidio tus calenturas de media noche. Seguro ni le pediste su nombre. ¿Lo ves? Esos no son amores Jacob, son revolcadas. Pero no te hice venir para divagar en eso.
-¿Por qué estoy aquí…?
-Quiero que localices a un lobo, de un clan de las montañas, trampero, posiblemente.
-Mucho territorio. ¿Alguna foto?
-Usa las cámaras de vigilancia del aeropuerto, debe estar en ellas…ahí nos contacto.
-¿Motivo…?
-Clasificado. Urgente. Y personal
-Bien, tu eres el jefe...-Simmone buscó la ubicación de la portátil de Luciano, que sabia que debía estar conectada a la red…… -¿me invitaras un trago o trabajare sediento?
-Sírvete. Y no molestes hasta que tengas mi información. Quiero ir de cacería esta noche.
-La emergencia va en serio…..-gruñó el otro, mientras burlaba una serie de códigos para accesar al servicio vigilancia del aeropuerto, agradeciendo que las cintas ya se empezaran a resguardar las imágenes del aeropuerto en archivos compactados, con acceso a la red y no tener que ir a buscarla directamente. Sonrió cuando ingresó sin muchas trabas, no por nada era un hacker de sistemas, que cuando no era el lobo que protegía al mayor de clan Gucci. Los unía una vieja relación de familia, donde los Simmone tenían una relación de servicio de por vida por los Gucci, la cual se habia mantenido por mas de varias centurias.

Aunque ahora la tradición era un poco más liviana, ya que entre Jacob y Luciano se mediaba también una relación de amistad al haber crecidos y luchado juntos. Así que mientras accesaba a las información de cámaras de vigilancia y buscaba entre la multitud de escenas aquello donde apareciera Luciano y a partir de ahí ubicar al susodicho lobo. Mientras hacia eso, miró de reojo al ojiverde quien salía de una de las habitaciones del departamento, traía una bata y buscaba al italiano con la vista hasta que se topó con la vista de él.

Le vio detenerse sorprendido, preguntándose seguramente quien diablos era y que hacia ahí.

Dominic se paro en seco. Los ojos, de amarillo casi naranja y el intenso olor, le pusieron en alerta. Sintió la piel erizándose, casi por instinto, mientras tensaba sus manos y le gruñó, luego sintió la mano de Luciano en su hombro y un beso en su nuca.

-Calma, es un amigo. Ven, te presento…-le susurró al tiempo que le jalaba hacia la mesa…..-Jacob…Dominic. Ya esta….-dijo sin más formulismo.
-¿Qué…que hace aquí?
-Consigue información. ¿Quieres cenar? Yo cocinare. He comprado unos grandes filetes, te mostrare lo que es carne de calidad.

El ojiverde inclinó la cabeza, sin quitarle la vista a ese hombre que tenia el aspecto de militar, con el cabello oscuro cortado seguro a navaja, que iba de acuerdo a ese físico que debía mantener con horas de ejercicio en el gimnasio. Sin contar que era lobo de pocas palabras, simplemente se entretuvo en la pantalla hasta que aroma a carne inundo el departamento, luego se levantó entrando a la cocina y encontrándose con los dos hombres sazonando juntos la cena, entre arrumacos y caricias juguetonas.

-Coff, coff….-respingó un poco Simonne para evidenciar su presencia.
-Pasa…no te quedes ahí.
-Ocupas ver algo….-moviendo su cabeza, indicándole salir, por lo cual Luciano se sacudió las manos y le pidió a Dominic esperarlo, mientras besaba su mejilla y luego se dirigía hacia Simonne.
-Muéstrame.

La pantalla desplegó una serie de foto donde Luciano aparecía protegiendo a Dominic detrás de él, mientras enfrentaba a otro individuo, un hombre mayor de 40, pelo cano y mirada gris turbia, enfundado en una gruesa chaqueta de lana.

-E mismo….-afirmo el modelo…
-Bien, he tomado una serie de ampliaciones de su cara y la he hecho pasar por una serie de bases de datos de identificación. Y tu lobo incógnito…es Nathan Duvon, con residencia en Minnesota, comerciante de pieles. No tiene cuentas bancarias, ni seguro social, solo trabaja efectivo. Eso es lo encontré en las bases. En la nuestras….solo tengo información del clan Duvon….creo que debes verla, pero solo por adelantar, espero que se aprecie esto….-le dijo señalando con un dedo la imagen de la foto de Duvon.
-Negros. Sus ojos casi son negros. !Vaya, un motivo mas para buscarle! Buen trabajo, leeré los detalles después. Ahora, ¿Por qué no cenamos…? –volteo hacia la cocina, donde veia que Dominic que se mantenía en expectativa, sin comentar nada. Fue hacia el ojiverde mientras acariciaba su mejilla.
-¿Qué hace él….aquí….?-escuchó que le preguntaba en un tono entre molesto y perplejo…-pensé, que pasaríamos el fin de semana….solos.
-Cenemos…luego veremos.


Los tres se sentaron en la mesa, con la mirada de pocos amigos de Dominic, no se sentía cómodo frente a ese lobo, de no solo le parecía fuerte y atractivo, sino que parecía que tenia con Luciano un trato mas que cordial y en varias ocasiones intercambiaban pequeños diálogos en italiano, lo cual le molestó, por que pensaba que era una forma de excluirlo.

-Es descortés hablar en otro idioma, delante de alguien que no lo sabe…-soltó el tenedor a manera de protesta para la ultima serie de diálogos.
-Disculpa….le decía a Simonne que seria bueno de aprendieras a usar armas y me recomendaba un centro de tiro en Chicago, donde podrías practicar.
-¿¡Por qué me interesaría tal cosa?!
-Por que es una forma de protegerte a ti mismo, contra otros lobos…..no esta de mas.
-Lo pensare…-volvió a tomar los cubierto y seguir con su cena.
-Piensa….en que tipo de arma te gustaría, lo demás esta decidido…-Luciano dio un largo sorbo al vino en su copa, dando por franqueada la cuestión y era por que en algunas cosas no le daría oportunidad a Dominic a discutir o decidir, sobre todo cuando se trataba de su seguridad.

Tampoco dijo que su cara de sorpresa y compungida le convenciera de nada. Esa noche saldría de cacería y cuando se ajustaba el cinto de la carrillera de 2 automáticas a la espalda, incluyendo la que llevaba al cinto y una mas que guardaba en la parte media de su bota, le hizo parecer al ojiverde que no reconocía esa imagen….vestido completamente de blanco marfil, quizás sus únicos rasgos de color era el negro de su botas, el cromo de las armas y el violeta intenso de sus ojos….

Dominic le veia desde la gran cama, donde unas horas atrás habían tenido una sección de sexo intimo e intenso. Aun tenia alguna pequeñas marcas que le habia dejado en el cuello y la espalda. El chico se abrazaba las piernas con un cojín entre ellas observando el disfraz de ángel temerario del que era su alfa, se mecía lentamente, intentando distraer la idea fija que le rondaba.

-¿Vas….vas a buscarle? –hizo un puchero cuando la boca de Luciano se pegó a la suya.
-Si.
-¡No…no vale la pena!
-En eso…te equivocas. Ese bastardo tiene cuentas pendientes, incluyendo la tuya.
Dominic recibió un beso húmedo, mientras las manos del otro le sujetaban, mientras le susurraba que no tardaría. Intentó replicar algo, pero un dedo en sus labios y un movimiento de negación de la cabeza de Luciano le dejo claro que no discutiría más. Les vio irse a ambos, no sin antes dejarle indicaciones de no salir.

Una de las cosas que el chico no supo era que una vez cerrando la puerta, otros cuatro hombres, igualmente armados, esperaban en el pasillo y que al ver a Luciano inclinaron la cabeza en señal de respeto, mientras uno de ellos se quedaba en la puerta a indicación suya.

-¡Su seguridad es importante, responderás ante mi, si algo le sucede….!-gruñó el italiano al tiempo que tomaban el camino de salida.

E igualmente el ojiverde desconoció lo sucedido esa noche y cuando logro hilar todos los cabos de lo sucedido fue tiempo después, cuando tuvo acceso a los archivos personales del Clan Gucci, lo cual tardaría varios años en suceder. Tuvo que bastarle esa noche en esperar la llegada de Luciano, angustiarse como nunca cuando vio el aspecto de la nívea ropa que llevaba al salir, tenia varios cortes sangriolentos al regresar, entre una mezcla de sus propios cortes y el resto de mucha que no era suya.

La idea de Luciano no era iniciar una guerra entre clanes, solo aclarar su posición con respecto a su lobito. Marcar su territorio alrededor de él e impedir que Duvon se acercara o en su defecto le atacará, pero cuando vio la foto donde mostraba que el color de sus ojos esta cambiando, la situación adquiría otro tinte.

Bien sabido era que muchos lobos estaban haciendo tratos con los magos.

Que unos grupos de magos no eran precisamente cordiales, algunos eran despiadados y violentos, más aquellos llamados mortifagos. Los cuales con esa vara suya ejecutaban hechizos llamados prohibidos entre la comunidad mágicas.

Como si eso no fuera suficiente, después del poco aprecio que las manadas de hombres lobos tenían en ellos, los magos habían acuñado el logo de “bestias” Aunque desconociera pocos de ellos y solo admitieran la existencia de los lobos infectados y los aberrantes. El último Consejo de Magos, de poco habia servido para cambiar las definiciones, lo que ellos llamaban un gesto amistoso, era la pauta para que las manadas se ajustaran a sus intereses, no concediendo valores a los clanes y que todas las manadas estarían bajo la jurisdicción del Ministerio. Gracias a supuesta bondad de reclasificarlos de “bestias a seres” y hasta habían instalado una oficina de “Apoyo para Hombres Lobo” en la División de Seres pero la buena voluntad se termino con el Registro y la Unidad de Captura que también se instaló en el Ministerio en completa represión a las manadas.

¿Qué se logró con ello? Una carrera a tropel de los lobos naturales por no ser registrados, incluyendo a los híbridos e infectados. Fueron perseguidos bajo la idea de que los hombres lobos preferían la carne humana y que cazaban activamente para conseguirla.

Era cierto que los hombros lobos infectados y aberrantes atacaban a seres humanos, cuando estaban trasformados y que era visiblemente peligrosos, pero pocos de ellos se encontraba en zonas urbanas y otros tantos se auto encerraban en las fechas de luna para evitar un contacto con humanos.

Los mismos magos habían desarrollado una poción para controlar los instintos de agresión de los transformados.

Después de varias centurias, las manadas de lobos naturales habían aprendido a convivir en relación con los humanos, aprovechando es habilidad de pasar desapercibidos entre ellos y que no estaban obligados a transformarse por efecto de la luna. La otra verdad era que adquirían la forma humana para camuflajearse entre los humanos, perpetuarse. Muchos de ellos, vivían placidamente en las zonas urbanas, aprendiendo actividades y hábitos humanos, aunque su preferencia por las carnes era evidente. Seguía prefiriéndola, pero los mismos humanos les brindaban ganado de crianza para consumir, no era necesario consumirlos a ellos.

Pero caso aparte era los lobos asesinos. Esos que habían hecho tratos con esos magos oscuros y que aprovechando que aquellos no tenían moral para matar a otros humanos, los lobos se beneficiaban de la coyuntura para consumir toda la carne disponible, por que se habían cansado de la carne de ganado y con ello se recrudeció las rencillas entre clanes, ya fuera por territorio, hembras, posesiones.

Los informes de Simonne habían ubicado una de las pocas peleterías en las afuera de la ciudad, la cual estaba registrada para curtir y tratar pieles de zorro, chinchillas, martas, armiños y lobos. El Clan Duvon estaba en la mira de otros Clanes por la sospechas de que usaban la piel de lobos silvestres, incluyendo hombres lobos naturales que transformados eran rapidamente desprovistos de su piel antes de morir .y que también consumían su carne. Era evidente que usaban los nexos con los mortifagos para cubrirse de los humanos e igualmente de los lobos ajenos a su clan.

El intenso olor a químicos, salmuera y sangre se olía en las piletas de curtido y fue esa mezcla nauseabunda que impidió en principio que los hombres no percibieran la presencia del pequeño grupo de asalto que cayo sobre ellos a media noche. Algunos solo sintieron la aleación de plata y mercurio fundirse dentro de su cuerpo, aunque de momento solo se preguntan por ese pequeño agujero que de pronto tenían impactado en el pecho. Fueron los que no dieron batalla, por que minutos después de volvió una pandemonio cuando algunos de los lobos naturales del clan Duvon se transformaron, ignorando con quien se enfrentaban, mientras que otro grupo inicio un contraataque con escopetas recortadas, que para fortuna de Simonne, eran de polvo normal, la cual le hizo una gran rasguño de entrada en un hombro y una vez que reaccionó, corrió velozmente sobre quien se había atrevido e hizo que su cuello tronara sin mucha contemplación.

Luciano empezó a caminar con el par escuadra en sus manos, abriéndose paso a punta de salpicaduras sobre el marfil de su abrigo y cuando en una refriega con un lobo mas alto que él, lo uso de escudo momentáneo para evitar los mordeduras, luego hecho jirones lo dejo a un lado del cuerpo acribillado.

El violeta de sus ojos se habia casi perdido, ahora tenían un tinte purpúreo de total concentración de su trabajo, el cual era ubicar a Nathan Duvon entre el grupo. El rictus de su cara, la expresión fría, sin dudas pocas o casi nunca habia sido captada por una cámara, era no era la imagen que el modelo vendía, de sensual y atractivo, aun cuando en ese ataque hubiera algo de seducción…..con la muerte.

El uultimo lobo Duvon apareció con un par de balas que atravesaron su cuello y la cara tenia una mueca de dolor, debido seguramente por la plata fundida que se derramó dentro de él hasta intoxicarle. La bota de Luciano volteo el cuerpo que se encontraba boca abajo, dentro de una pileta que salmuera. Definitivamente el italiano no tenia precisamente pena de esa imagen, pero definitivamente le hubiese gustado ver a Nathan Duvon entre los cuerpos y ser el mismo quien le pusiera por lo menos una de las balas, pero entre los cuerpos frios e inmóviles, no lo ubicaban.

-¿Quieres terminar de ver? –escuchó una voz y se dirigió hacia ella, mientras Simonne y otro de sus hombres le indicaban el cuarto refrigerado, dentro del cual cerca de pieles apiladas, cinco cuerpos colgados por ganchos desde la nuca se mantenían fríos.
-!Desgraciados! – dio un puñetazo en la puerta y les indicó largarse, nada podía hacer por ellos ya.

Solo tuvo la precaución de recoger los restos de su abrigo, depositándolo dentro de un contenedor de químicos, donde le vio disolverse poco a poco. ¡Lastima, era de diseñador y le gustaba el color!

Para Simonne y resto del grupo, la noche no terminaba para ellos, intentaría seguir la pista del Duvon faltante, así que se separaron de Luciano en la puerta del edificio, donde cubierto con el abrigo de otro de ellos entro. Su ropa era un desastre, cuando la arrojó a la chimenea y escuchó los pasos de Dominic corriendo a su encuentro.

Vio su sorpresa, su preocupación pero una intensa paz al saber que estaba de vuelta. Algo magullado y con algunos cortes que seguro cerraría al día siguiente. Se dejo bañar, mientras una suave esponja pasaba por su cuerpo, quitando algunos restos de sangre que no era suya. Cuando el agua clareo, pudo verle a la cara. No era que su vida le molestara, ni que eso que había decidido hacer para defender su lugar como Seres pensantes y autónomos, se lo recriminara en esta época de su vida. Ya tenía algo de tiempo siendo un ángel ejecutor e buscando imponer un poco de orden.

Pero la sorpresa y las dudas en esos ojos verdes era algo para lo cual no esta preparado para afrontar. Era su pareja, sin embargo muchas cosas aun no podía decírselas. Simplemente por su propia protección, hasta que madurara como lobo, hasta que lograra entender lo que era y estuviera dispuesto a defenderlo.

-¿No….me dirás nada? –le escuchó mientras le cubría con una gran toalla, secando su pelo.
-No le he matado….si eso quieres saber. Sigue corriendo ahí, solo le desbaratamos un negocio.
-!Eres…eres un imprudente!
-Soy más que eso. Por ahora…..solo necesitas saber que si he hecho correr sangre, no ha sido inocente y ha sido en defensa propia.
-Temí….tuve miedo…..de no volverte a ver.
-También yo Lobito…también yo.


Esa noche le amo, no lo poseyó simplemente. Le mostró cuan frágil podría ser su alma junto a la suya. Cuando gimió y aulló al sentirse recibido. Le cuido el resto de la madrugada, preparo un desayuno para ambos para comer en la cama, cuando despertó….como buen anfitrión, solo le tendría ese par de días. Luego él volaría a Paris a un desfile y continuar su agenda de trabajo, mientras que para Dominic el semestre se alargaría, hasta que pudiera alcanzarle allá…seis semanas después.

Cuando ambos se despedían en el aeropuerto para sus respectivos viajes, daban el espectáculo de besarse entre el gentío, importándoles poco las miras, las risas y los comentarios. Solo sus besos y la promesa de llamarse una vez que llegaran, para continuar con su destino, juntos.


Continuara

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