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Clasificación:
NC-17 Avisos: Slash relaciones h/h.
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El sonido del teléfono, con un timbre personalizado, le hizo sonreír. Dejó el asiento y tomó el celular. -!
Luca…! El ojiverde se sentó en la cama, encantado de escuchar esa musical voz que le quitaba el sueño, le dejaba sin habla. Ese celular se habia constituido en el contacto mas cercano con su alfa. Al principio le preocupaba las tarifas de larga distancia, pero un día descubrió que su saldo era casi inexistente y que tales llamadas no estaban registradas en su recibo de pago, por que simplemente fueron nulificadas. Le extrañó que siguiera contando con servicio telefónico y constantemente recibía llamadas del italiano, donde quiera que estuviera. Luego supo que Simonne habia intervenido su celular dándole una cuenta sin registro ilimitada. Siempre cuando fuera al teléfono de Luciano. Cualquier otra llamada, la pagaría de su bolsillo, le dijo en tono de burla. Ventajas de tener un hacker informático, que además era su guardaespaldas. Dominic se recostó para escuchar como Luciano se quejaba de la comida en Seúl. Tenia un par de días en la ciudad por motivo de un desfile y simplemente no habia podido encontrar un buen restauran italiano, sin contar que el exceso de especies le tenían la nariz congestionada. -¿Qué
haz hecho lobito….aparte de extrañarme…? –le
dijo una vez que terminó de quejarse del exceso de verduras en
los guisos. Luciano estaba decidido a que se entrenará en el uso de armas, pero al ojiverde simplemente no le encontraba el gusto al hecho. Habia practicado varias veces con el otro lobo, pero las armas simplemente no iban con Dominic. -….amor….fui
yo quien insistió. En verdad tengo trabajo pendiente. Un ensayo
que no veo por donde… -¿Por
qué estas molesto…? – como si Luciano pudiera ver la
escena de fastidio que el ojiverde tenia en ese momento. Luciano seguía susurrando al teléfono, seguro que detrás de la línea, su lobito también tendría una cara de sorpresa con sus palabras y estaría entre fascinado y turbado, la combinación que tanto le gustaba. -Aparte mi vista de la pareja del espectáculo. Me concentré en el publicó y descubrí que alguien también curioseaba. Fue algo indiscreto, nos quedamos viendo por unos segundos e hizo algo atrevido mientras se mordía el labio, empezó acariciarse, primero el cuello, luego bajo su mano por la camisa, desabrochando un par de botones. Se pellizco un pezón, cerró los ojos, parecía que le gustaba. Luego puso la otra mano debajo de su hebilla….ahí me puse caliente, he hice lo mismo. -¡…Eres…un pervertido…! –le gritó Dominic después de un rato de escucharle, cortando la comunicación. En definitiva esa no era una su idea de una charla con su alfa. No se quedaría a terminar de escuchar la forma en que luego alguno de los 2 se abordo, para luego… De solo pensarlo, se le revolvió el estómago. Solo faltaban 10 días para que se vieran. ¿Era tan difícil para Luciano ser fiel y esperarle? ¡Pero claro, con la pinta que tenía el italiano, era más que difícil que no le llovieran proposiciones y otros quisieran llevárselo a la cama o a cualquier lugar! Odiaba sentirse celoso de la belleza de Luciano. El sonido de una nueva llamada lo sacó de sus cavilaciones; reconoció el timbre, se levantó de la cama, dando vueltas. Los timbres cesaron por unos segundos, pero reiniciaron mas tarde insistentes…. -¿Por
qué colgaste…? –fue lo primero que escuchó al
aceptar de nuevo la llamada. La voz de Luciano ya no era juguetona ni
mucho menos. Era su alfa, reclamando su atención. -¡…Luca…te necesito! ….-el ojiverde se sentó en la cama, mientras sujetaba con su cuello el celular a su oído y sus manos bajaban hasta la hebilla del cinturón y luego hacia el cierre del pantalón. Recostó su cuerpo sobre la cama y en esa posición, introdujo su mano, entre la ropa interior y su vello pubico. Bajo unos centímetros mas y se encontró así mismo, ansioso…mas que eso, excitado. Se mordió el labio, para no gemir, pero tarde…porque un quejido se le escapó y fue capturado por la línea telefónica, que lo amplio. Su receptor le escuchaba, atento, sonriendo a medias. La verdad era que le gustaría mucho estar en ese preciso momento a un lado de su lobito….que fueran sus manos las estuvieran sobre su cuerpo y que pudiera decirle al oído cuanto le necesitaba. Se embriagó con los sonidos evidentes de que un lobo solitario se autosatisfacía….gemido a gemido se lo confirmó. Estaba tan encantado con esas demostraciones de Dominic, reservado y tierno, en general, pero cuando tenia el libido encendido era simplemente intenso. Así que se limitó a escucharlo, saboreando mentalmente la escena, que se confundían con otras vividas en carne propia. Sabia muy bien, cual era el sabor de la piel de Dominic, cuando se encontraba sudado y excitado. Cerró los ojos para acoplar el recuerdo con los sonidos que le devolvía el celular, para intentar hacer la experiencia más intensa. Para no desgarrarse en deseo frustrado cuando escucho el último gemido de su lobito que dio paso a su descarga. Luciano golpeó con la otra mano, la mesita, mientras maldecía en silencio por estar de nuevo lejos de Dominic. Por fin habia encontrado a su complemento y éste se encontraba cruzando un océano y un continente. La respiración más tranquila le indicó que Dominic se encontraba relajado y descansaba sobre la almohada. -….!Luca…! Dominic colgó minutos después, insistiendo que tenía un trabajo que terminar y no era solo un pretexto. O terminaba ese trabajo o no estaría listo para las doce del día siguiente. Intentó concentrarse de nuevo en el tema y cada nueva oración escrita venia una corrección. -! Demonios…-dijo después de varios minutos divagando, así que arrojó libros y notas sobre la mesa, para luego salir del departamento, usando las escaleras de emergencia, bajo hasta la calle y luego corrió por una serie de calles oscuras, de donde poco a poco dejó su ropa, se recargó en una pared oscura, dejándose llevar por la sensación de la adrenalina corriéndole por las venas, que le incitaba a la transformación. Su lobo emergía lento, sin dolor, pero con plena control de ese frágil cuerpo humano. Aulló cuando lo tomó por completo, poniéndolo a cuatro patas y luego empezó a descubrir olores nuevos, todos aquellos desapercibidos por el humano; cuando encontró un rastro, inicio a correr por las calles oscuras, sintiéndose libre, sin ataduras. Se escabulló hasta uno de los jardines cercanos y se tiro en el pasto, revolcando su lomo hasta llenar su pelaje de tierra, necesitaba contacto con la naturaleza, alejarse del concreto y el hormigón de la gran ciudad. Permaneció ahí por un tiempo, hasta que su olfato le indicó que no estaba solo….nunca estaba solo. El brillo naranja de unos ojos vigilantes en la distancia se lo confirmaron…..Simonne era su guardián. Lo ignoró por un buen rato y cuando satisfecho del retozar, decidió regresar, tomando el camino mas largo. Cuando volvió a su departamento y se dio un baño, su mente estaba tan despierta y relajada, que no se acostó a dormir, sino que empezó a escribir rapidamente frente a su monitor. Horas después imprimía el trabajo y salía corriendo a la universidad, donde una vez que lo entregó, se tiro minutos mas tarde en uno de los bancos de los jardines. Se hubiera dormido de no ser por que el brazo de su guardián le sacudió. -!
Búscate otro lugar, lobezno. Esa afirmación estaba un poco alejada de la verdad. Una vez que Luciano dejó Millan, terminando sus encargos de modelaje, condujo por horas hasta llegar a una extensa hacienda, rodeado de viñedos y olivos con vista al mar. La finca, propiedad de los Gucci, no solo tenia el renombre de una casa comercial con prestigio, si no que sobre ella giraba gran parte de las actividades de la región…..quien no compraba, vendía algo a la casa Gucci. Los ojos violeta de Luciano se mostraron encantados al ver que la administración de la finca era como siempre envidiable, definitivamente no podía estar en mejores manos que las de su tío Marcel. No bien habia terminado de estacionar el auto, cuando le vio bajar por la escalinata del patio, no se impresionó de eso, ni de su apariencia siempre impecable. La apariencia de ese lobo era elegante, madura, de ojos grises y su cabello antes negro tenía ya veteado de canas. Ligeramente detrás, otros hombres de confianza caminaban, se detuvieron antes de bajar los escalones y solo el jefe de la casa lo hizo. Luciano caminó para encontrarse con el mayor, tenía meses de no verlo. Se acercó a él y para su asombro recibio un par de sonoras bofetadas, en vez de la usual abrazo con el que lo recibía siempre. -! Sabes muy bien por que! –le dio la espalda y entró a la finca sin dar mas explicaciones. Luciano mantuvo la barbilla en el pecho por un rato, cuando la rabia cedió un poco, siguió al mayor al interior. Como lo esperaba, su tío se encontraba en el estudio de la casa, el cual tenía un ambiente sobrio y clásico. El gran escritorio de madera, detrás del que encontraba Marcel Gucci, era la clara evidencia que la plática seria formal…..solía serlo cuando ese escritorio se interponía entre ellos. -No
empezare diciendo que “lo siento”, por que no es así,
-inició a rajatabla la plática Luciano. Marcel Gucci bajo la vista y se restregaba la barbilla con el dorso de la mano, se levantó y fue hasta un mueble donde tomó la licorera y sirvió en dos vasos, todo eso en silencio. Le alcanzó el licor a su sobrino y se sentó a lado suyo, mientras le indicaba acompañarlo. -…bambino…
no puedes andar por ahí, gatillo en mano, cobrando venganza. Las
cosas deben hacerse bien…la alianza que tenemos con el ministerio
es muy frágil. -Haz
hecho un gran trabajo en la finca….-le dijo después de que
se levantó, mirando por el gran ventanal que permitía apreciar
los plantíos de vid y los frutales. Marcel giraba la cabeza negando, simplemente no le gustaba la idea de que Luciano se involucrará emocionalmente contra Duvon. Una cosa era tener enfrentamientos propios de los clanes, pero inmiscuirse en cuestiones de familia y amantes, era como sentarse en un barril de pólvora y fumar. -¿Cómo
piensas mantener una relación con el cach….con Dominic, si
el chico esta en América…? –se lo preguntaba, aunque
casi sabia la respuesta. -¿Cuándo
conoceré al chico?
Aplastó el cigarro cuando su celular sonó. -Dime
que no le estas viendo el trasero alguna hembra y yo podré morderme
la lengua.
Dos lobeznos que fueron criados técnicamente por Marcel, el tío y la servidumbre del clan. Jacob era tres años mayor que heredero Gucci, pero ni eso, ni que era un empleado en su casa, impidió que ambos terminaran tratándose como hermanos, amigos y que el trato de jefe a empleado fuera una delgada raya. Más de una vez, Jacob tenía que proteger, defender y estar al tanto de las diferencias que surgieron cuando Luciano le informó a Marcel que se iría a Roma, por que la provincia simplemente lo ahogaba. Claro que se fue, sin un centavo de su herencia y sin oro para vivir en el mundo mágico. Salvo que quisiera vivir convertido en lobo y comer conejos o ganado, tenía que aprender a trabajar. Con lo que no contó Marcel Gucci era que el chico rapidamente utilizó la carismática presencia y belleza que tenía para conseguir un empleo en lo más inverosímil….de modelo. No tenía más tres días en Roma cuando fue ubicado por un fotógrafo de pasarela. Aunque Jacob bromeara al principio, que el fotógrafo quería llevarse a la cama a Luciano y por eso le consiguió el empleo. Lo cual no era del de todo falso….Jacob tuvo que sacarlo a rastras de la cama del fotógrafo, golpear al tipo y soportar los gritos del chico por horas. Lo cuido por meses, hasta que en la última conquista de Luciano, otro modelo que conoció en Millan, dejó de entrometerse y permitirle ser. De hecho Luciano le exigió que lo dejara en paz. Le gritó a pleno pulmón, que era gay, que los gustaban los hombres y que mientras ellos no notaran que era un lobo…pues se acostaría con ellos. Más
claro…ni el agua. Días después, Luciano recibía en su departamento en Millan un sobre, el cual contenía los documentos de Dominic Duval. Copias y otros documentos pertinentes sobre su persona. El lobo sonrió, no se consideraba manipulador, pero si le facilitaría las cosas a Dominic para que decidiera ingresar a una escuela italiana de arte….de ser así, le tendría mas cerca. Era su lobo.
Continuara......
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