Clasificación: NC-17
Pareja(s): Dominic y Luciano
Disclaimer: Algunos de los personajes de esta historia son propiedad de J.K.Rowling y Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. En resto de los personajes son propiedad de Hilandera.

Avisos: Slash relaciones h/h.

 

 


5. Tiempos de licántropos II



Los últimos días se habían hecho particularmente largos, entre clases, exámenes, varios talleres y un ensayo que no lograba concretar sobre “el arte bretón pre-románico”. Los ojos verdes de Dominic estaban visiblemente exhaustos enfrente del monitor. Tecleaba insistentemente, para que segundos después borrara gran parte de lo escrito. Lo dicho, esa noche no se concentraba.

El sonido del teléfono, con un timbre personalizado, le hizo sonreír. Dejó el asiento y tomó el celular.

-! Luca…!
-Amore

El ojiverde se sentó en la cama, encantado de escuchar esa musical voz que le quitaba el sueño, le dejaba sin habla. Ese celular se habia constituido en el contacto mas cercano con su alfa. Al principio le preocupaba las tarifas de larga distancia, pero un día descubrió que su saldo era casi inexistente y que tales llamadas no estaban registradas en su recibo de pago, por que simplemente fueron nulificadas. Le extrañó que siguiera contando con servicio telefónico y constantemente recibía llamadas del italiano, donde quiera que estuviera.

Luego supo que Simonne habia intervenido su celular dándole una cuenta sin registro ilimitada. Siempre cuando fuera al teléfono de Luciano. Cualquier otra llamada, la pagaría de su bolsillo, le dijo en tono de burla. Ventajas de tener un hacker informático, que además era su guardaespaldas.

Dominic se recostó para escuchar como Luciano se quejaba de la comida en Seúl. Tenia un par de días en la ciudad por motivo de un desfile y simplemente no habia podido encontrar un buen restauran italiano, sin contar que el exceso de especies le tenían la nariz congestionada.

-¿Qué haz hecho lobito….aparte de extrañarme…? –le dijo una vez que terminó de quejarse del exceso de verduras en los guisos.
-Terminando un trabajo. Lo presentare en unos días.
-¿haz ido a correr?
-No…realmente no me apetece.
-necesitas practicar y afianzar tus habilidades.
-Lo sé. La verdad es que… No me siento con deseos.
-Ayer dijiste que irías con Jacob a entrenar al campo de tiro.
-Convencí a Simonne que mi ensayo era más importante. Le prometí que iría el fin de semana….-dijo quedito y luego cerró los ojos cuando escuchó el par de groserías que en italiano rezongará.

Luciano estaba decidido a que se entrenará en el uso de armas, pero al ojiverde simplemente no le encontraba el gusto al hecho. Habia practicado varias veces con el otro lobo, pero las armas simplemente no iban con Dominic.

-….amor….fui yo quien insistió. En verdad tengo trabajo pendiente. Un ensayo que no veo por donde…
-Quedamos que era importante…
-LO SE. Me aplicare este fin de semana…. ¿esta bien…? – sin darse cuenta habia subido el tono de voz, había esperado todo el día para escuchar a su lobo y de lo que menos quería hablar era de armas o entrenamiento. Cambio el celular de oído, mientras golpeaba con un puño la cabecera de su cama.

-¿Por qué estas molesto…? – como si Luciano pudiera ver la escena de fastidio que el ojiverde tenia en ese momento.
-….aun…aun faltan diez días….-refiriéndose al tiempo faltante para terminar sus cursos de ese semestre y para volar a Italia….donde pasaría el verano.
- ¿ansioso...?
-no sabes cuanto…-volvió a cerrar los ojos, pero ahora anhelante.
-si, lo se. También te deseo….- ronroneo ante el frió celular. -¿Dónde estas?
-en el departamento, intentaba escribir...ese ensayo.
-juguemos un poco…-las tres palabras que indicaban al ojiverde que Luciano iniciaría una sección de “hot-line”, como ambos la llamaban. Solo que en la tradicional forma de preguntas y respuestas, el italiano se concretaba a contarle una historia… -Sabes, hoy después del desfile, fuimos a una sección el centro, un conjunto de garitos. Bastante mal disimulados….la música es estrambótica y las bebidas malas.
- ¿no dejan de visitar lugares así? Hace días andaban en otro igual en Belgrado.
-.Espera, deja te cuento…la atracción del lugar es nada menos “sexo en vivo”, arriba sobre la barra.
-…no…no…quiero oír eso…-le susurró Dominic bastante incomodo con el giro que tenia esa conversación.
-no te he contado la mejor parte. El real espectáculo es la gente alrededor, sus caras, entre sorprendidos, lujuriosos. La mezcla de puritanismo, algo así como medio cerrar los ojos, cubrirte la cara con los dedos, pero ver detrás de ellos, la gente es peculiar ante eso…reaccionan diferente. Simplemente no dejaban de ver.

Luciano seguía susurrando al teléfono, seguro que detrás de la línea, su lobito también tendría una cara de sorpresa con sus palabras y estaría entre fascinado y turbado, la combinación que tanto le gustaba.

-Aparte mi vista de la pareja del espectáculo. Me concentré en el publicó y descubrí que alguien también curioseaba. Fue algo indiscreto, nos quedamos viendo por unos segundos e hizo algo atrevido mientras se mordía el labio, empezó acariciarse, primero el cuello, luego bajo su mano por la camisa, desabrochando un par de botones. Se pellizco un pezón, cerró los ojos, parecía que le gustaba. Luego puso la otra mano debajo de su hebilla….ahí me puse caliente, he hice lo mismo.

-¡…Eres…un pervertido…! –le gritó Dominic después de un rato de escucharle, cortando la comunicación. En definitiva esa no era una su idea de una charla con su alfa. No se quedaría a terminar de escuchar la forma en que luego alguno de los 2 se abordo, para luego… De solo pensarlo, se le revolvió el estómago. Solo faltaban 10 días para que se vieran. ¿Era tan difícil para Luciano ser fiel y esperarle? ¡Pero claro, con la pinta que tenía el italiano, era más que difícil que no le llovieran proposiciones y otros quisieran llevárselo a la cama o a cualquier lugar! Odiaba sentirse celoso de la belleza de Luciano.

El sonido de una nueva llamada lo sacó de sus cavilaciones; reconoció el timbre, se levantó de la cama, dando vueltas. Los timbres cesaron por unos segundos, pero reiniciaron mas tarde insistentes….

-¿Por qué colgaste…? –fue lo primero que escuchó al aceptar de nuevo la llamada. La voz de Luciano ya no era juguetona ni mucho menos. Era su alfa, reclamando su atención.
-Solo faltan unos días. ¡¿No podías esperar?! ¿Tenias…..tenias que acostarte con alguien?...-las ultimas palabras solo era un resuello.
-¡Eso nunca sucedió! Solo…solo era un juego. ¡Dominic…solo te deseo a ti! Se parecía a ti, tenia el verde de tus ojos. La misma mirada tierna y ansiosa. En realidad me masturbé pensando que eras tú. ¡Tu, quien me veia hacerlo! Perdona, Dominic, fue…..fue un juego tonto…-se escuchaba detrás de la línea que el italiano caminaba de un lado a otro. Sus palabras pasaban del ingles al italiano, buscando consolarle, diciéndole que eran tonto al jugar así. –Te amo…no te quede duda…-suplicaba el modelo.

-¡…Luca…te necesito! ….-el ojiverde se sentó en la cama, mientras sujetaba con su cuello el celular a su oído y sus manos bajaban hasta la hebilla del cinturón y luego hacia el cierre del pantalón. Recostó su cuerpo sobre la cama y en esa posición, introdujo su mano, entre la ropa interior y su vello pubico. Bajo unos centímetros mas y se encontró así mismo, ansioso…mas que eso, excitado. Se mordió el labio, para no gemir, pero tarde…porque un quejido se le escapó y fue capturado por la línea telefónica, que lo amplio.

Su receptor le escuchaba, atento, sonriendo a medias. La verdad era que le gustaría mucho estar en ese preciso momento a un lado de su lobito….que fueran sus manos las estuvieran sobre su cuerpo y que pudiera decirle al oído cuanto le necesitaba.

Se embriagó con los sonidos evidentes de que un lobo solitario se autosatisfacía….gemido a gemido se lo confirmó. Estaba tan encantado con esas demostraciones de Dominic, reservado y tierno, en general, pero cuando tenia el libido encendido era simplemente intenso. Así que se limitó a escucharlo, saboreando mentalmente la escena, que se confundían con otras vividas en carne propia. Sabia muy bien, cual era el sabor de la piel de Dominic, cuando se encontraba sudado y excitado. Cerró los ojos para acoplar el recuerdo con los sonidos que le devolvía el celular, para intentar hacer la experiencia más intensa. Para no desgarrarse en deseo frustrado cuando escucho el último gemido de su lobito que dio paso a su descarga.

Luciano golpeó con la otra mano, la mesita, mientras maldecía en silencio por estar de nuevo lejos de Dominic. Por fin habia encontrado a su complemento y éste se encontraba cruzando un océano y un continente.

La respiración más tranquila le indicó que Dominic se encontraba relajado y descansaba sobre la almohada.

-….!Luca…!
-shhshshs….bien lobito. Me haz sorprendido, siempre lo haces.
-.Siento…siento mucho haberte gritado…yo…
-Pronto estaremos juntos…solo faltan unos días.
-Se me harán muy largos.
-Ve a correr…hazlo hoy…. ¡prométemelo!
-Lo haré, lo haré….si tu prometes no andar de tugurio en tugurio.
-Me portaré bien. Sin ti…solo puedo portarme bien lobito.

Dominic colgó minutos después, insistiendo que tenía un trabajo que terminar y no era solo un pretexto. O terminaba ese trabajo o no estaría listo para las doce del día siguiente. Intentó concentrarse de nuevo en el tema y cada nueva oración escrita venia una corrección.

-! Demonios…-dijo después de varios minutos divagando, así que arrojó libros y notas sobre la mesa, para luego salir del departamento, usando las escaleras de emergencia, bajo hasta la calle y luego corrió por una serie de calles oscuras, de donde poco a poco dejó su ropa, se recargó en una pared oscura, dejándose llevar por la sensación de la adrenalina corriéndole por las venas, que le incitaba a la transformación.

Su lobo emergía lento, sin dolor, pero con plena control de ese frágil cuerpo humano. Aulló cuando lo tomó por completo, poniéndolo a cuatro patas y luego empezó a descubrir olores nuevos, todos aquellos desapercibidos por el humano; cuando encontró un rastro, inicio a correr por las calles oscuras, sintiéndose libre, sin ataduras. Se escabulló hasta uno de los jardines cercanos y se tiro en el pasto, revolcando su lomo hasta llenar su pelaje de tierra, necesitaba contacto con la naturaleza, alejarse del concreto y el hormigón de la gran ciudad.

Permaneció ahí por un tiempo, hasta que su olfato le indicó que no estaba solo….nunca estaba solo. El brillo naranja de unos ojos vigilantes en la distancia se lo confirmaron…..Simonne era su guardián. Lo ignoró por un buen rato y cuando satisfecho del retozar, decidió regresar, tomando el camino mas largo. Cuando volvió a su departamento y se dio un baño, su mente estaba tan despierta y relajada, que no se acostó a dormir, sino que empezó a escribir rapidamente frente a su monitor. Horas después imprimía el trabajo y salía corriendo a la universidad, donde una vez que lo entregó, se tiro minutos mas tarde en uno de los bancos de los jardines. Se hubiera dormido de no ser por que el brazo de su guardián le sacudió.

-! Búscate otro lugar, lobezno.
-Déjame en paz…quiero dormir.
-Pues hay mejores lugares…- continuó parado a su lado, hasta que el chico no tuvo mas remedio que levantarse; luego lo siguió hasta que entraron al auto de Simonne, agradeciendo que no tuviera comentarios de ningún tipo y que solo condujera.
-Pasaré por ti el viernes…continuaremos tu entrenamiento.
-¿No te aburres?
-¿de soportar tus malacrianzas? Hummm, déjame pensarlo.
-Eres un pesado. No solo tengo que soportar tus groserías, sino que Luciano este lejos….pasándola bien de un lado a otro.

Esa afirmación estaba un poco alejada de la verdad.

Una vez que Luciano dejó Millan, terminando sus encargos de modelaje, condujo por horas hasta llegar a una extensa hacienda, rodeado de viñedos y olivos con vista al mar. La finca, propiedad de los Gucci, no solo tenia el renombre de una casa comercial con prestigio, si no que sobre ella giraba gran parte de las actividades de la región…..quien no compraba, vendía algo a la casa Gucci.

Los ojos violeta de Luciano se mostraron encantados al ver que la administración de la finca era como siempre envidiable, definitivamente no podía estar en mejores manos que las de su tío Marcel. No bien habia terminado de estacionar el auto, cuando le vio bajar por la escalinata del patio, no se impresionó de eso, ni de su apariencia siempre impecable. La apariencia de ese lobo era elegante, madura, de ojos grises y su cabello antes negro tenía ya veteado de canas. Ligeramente detrás, otros hombres de confianza caminaban, se detuvieron antes de bajar los escalones y solo el jefe de la casa lo hizo.

Luciano caminó para encontrarse con el mayor, tenía meses de no verlo. Se acercó a él y para su asombro recibio un par de sonoras bofetadas, en vez de la usual abrazo con el que lo recibía siempre.

-! Sabes muy bien por que! –le dio la espalda y entró a la finca sin dar mas explicaciones. Luciano mantuvo la barbilla en el pecho por un rato, cuando la rabia cedió un poco, siguió al mayor al interior. Como lo esperaba, su tío se encontraba en el estudio de la casa, el cual tenía un ambiente sobrio y clásico. El gran escritorio de madera, detrás del que encontraba Marcel Gucci, era la clara evidencia que la plática seria formal…..solía serlo cuando ese escritorio se interponía entre ellos.

-No empezare diciendo que “lo siento”, por que no es así, -inició a rajatabla la plática Luciano.
-Clásico de ti….pero esta vez te excediste. No tienes ningún derecho a tomar ese tipo de….”ajustes”….no somos la “cosa nostra”
-!Hay una guerra afuera de esta tierra…que te niegas a ver Marcel….!
-Hay leyes que te niegas a aceptar. No podemos atacar a otro clan solo por…
-No eran sospechas…ni rumores. ¡Vi con mis propios ojos lo que ese degenerado hace! Despelleja y se come a los nuestros. No solo a los humanos…los magos les ayudan a cubrirse.
-Supongo que tienes pruebas de eso.
-Empacadas y listas para enviarse.

Marcel Gucci bajo la vista y se restregaba la barbilla con el dorso de la mano, se levantó y fue hasta un mueble donde tomó la licorera y sirvió en dos vasos, todo eso en silencio. Le alcanzó el licor a su sobrino y se sentó a lado suyo, mientras le indicaba acompañarlo.

-…bambino… no puedes andar por ahí, gatillo en mano, cobrando venganza. Las cosas deben hacerse bien…la alianza que tenemos con el ministerio es muy frágil.
-No existe tal alianza Marcel….no le interesamos al Ministerio. ¡Solo quieren marcarnos y tenernos bajo su control….! –se bebió el contenido de un solo trago.
-Nuestra situación seria mas delicada si no nos consideran “seres” y nos cazaran como criaturas….entiéndelo. La diferencia es una línea muy delgada, lo sé. Pero existe, créeme. Ven acá…-le atrajo hacia si para darle un fuerte y confortable abrazo. Luciano se resistió al principio, pero luego también se dejó llevar por esa fraternal caricia.

-Haz hecho un gran trabajo en la finca….-le dijo después de que se levantó, mirando por el gran ventanal que permitía apreciar los plantíos de vid y los frutales.
-Si te quedaras suficiente tiempo podrías disfrutar de todo esto…tendrías un trabajo.
-Tengo un trabajo….
-Eso de menearte por una pasarela, no es un trabajo….pero no discutiré eso de nuevo.
-…me alegra que lo entiendas.
-No...No lo entiendo. De hecho, de lo que quiero hablar es de otra cosa. Sobre ese cachorro que al adoptado. Y no me veas así…..no te tengo vigilado, pero terminó por enterarme de muchos de tus movimientos; después del asunto de Nueva York, me sorprendió que Simonne continuará en América. Explícame eso.
-¿Qué quieres que te diga? Tú sabes que me gustan…los hombres. Te lo dije hace tiempo, ya tuvimos esa plática.
-Pero no es un “chico’…ni un humano, como los que anteriormente te involucrabas. Este es un lobo…un hibrido, tengo entendido. Carter se comunicó conmigo, me dijo que lo reclamaste como tuyo.
-Lo es…es mi pareja –le sostuvo la mirada, si Marcel se negaba aceptarlo, peor para él…
-Ese es un calificativo con bastantes implicaciones.
-No, es simple…Dominic Duval es mi pareja.
-Ese cachorro es hijo de Duvon….la humana que lo dio a luz desapareció y lo escondió por años, Duvon los buscó.
-Y los encontró, mató a la madre. Dominic escapó de él y no quiere saber nada de su padre, mucho menos de su legado.
-¿el cachorro sabe quien es su padre?
-Su nombre es Dominic. Solo sabe lo que es un asesino…de su madre. Ignora el resto.

Marcel giraba la cabeza negando, simplemente no le gustaba la idea de que Luciano se involucrará emocionalmente contra Duvon. Una cosa era tener enfrentamientos propios de los clanes, pero inmiscuirse en cuestiones de familia y amantes, era como sentarse en un barril de pólvora y fumar.

-¿Cómo piensas mantener una relación con el cach….con Dominic, si el chico esta en América…? –se lo preguntaba, aunque casi sabia la respuesta.
-El próximo curso ingresara a una escuela italiana.
-¿lo decidiste tu…o él ignora que eres un pequeño manipulador?
-! Ahora soy manipulador!
-¿lo sabe o no?
-Bueno digamos, que cuando venga a Italia…..simplemente se enamorará de la Toscana y sus alrededores, no deseara irse. Además estaré incluido en el paquete….….-sonriendo en gran pose, no por nada era un modelo.
-Eres incorregible….tu padre debió darte unas buenas azotinas.
-Pero no tuvo tiempo, lo cruciaron hasta morir…. ¿lo haz olvidado? –su voz no era un reproche, pero si una lamentación. Se acercó a Marcel, se acurrucó en sus brazos. Se había convertido en su padre, era su guía y sabía que siempre haría todo lo posible por protegerle.

-¿Cuándo conoceré al chico?
-hasta el verano…-se soltó de protector abrazo…-terminará sus cursos, mientras yo concluiré unos compromisos.
-¿no tienes suficiente dinero con tu herencia y sus regalías?
-No trabajo por dinero, lo sabes. Me gusta el ambiente…no soy lobo de campo, soy lobo urbano…-se jactó de la ocurrencia…..- si estuviera a cargo de la finca, hacia tiempo que estuviera en la bancarrota. Tú eres mejor administrador que yo.
-La adulación no te quitará responsabilidades, así que no la uses conmigo. Mientras estés aquí, trabajaras en conocer como funciona tu empresa. Es el legado de tu padre a la comunidad que nos albergó.
-Si...si…ya lo sé –fingiendo fastidio.
-Supongo que dejaste a Simonne a cargo de la vigilancia del chico…de Dominic –se auto corrigió ante la mirada de Luciano.
-Si…a Jacob esas cosas se le dan bien.
-Para serte sincero…no hay duda de la fidelidad de Simonne. ¡Mira que dejarlo a cuidar a tu chico!
-Ni tanto…seguro tiene las narices pegadas en el trasero de alguna estudiante del campus, entre que cuida a Dominic y no le quita los ojos a las mujeres.


En definitiva Luciano conocía bien a Jacob. Sus palabras no estaban demasiado alejadas del contexto. Ese lobo, en realidad consideraba un fastidio estar a cargo del entrenamiento de cachorro de Luca. Ya que simplemente el chico no tenia demasiado interés ni en las armas ni la defensa personal; tuvo que pasar varias semanas para que pudiera ponerlo por lo menos a tono y que no quedara dormido mientras le explicaba la diferencia entre una escuadra y un revolver. Le resultaba difícil combinar los horarios de la apretada agenda del chico entre las clases y sus trabajos, como para darle entrenamiento y cedía con cierta facilidad cuando Dominic le avisaba que no podía desvelarse y cambiaba sus días de entrenamiento. Ya bastante tenía con cuidar que ningún extraño, ni humano, ni ser mágico se acercara. Habia esperado algún ataque después de lo Nueva York, pero simplemente las cosas estaban en una total rutina…hasta la noche anterior cuando el cachorro por primera vez en semanas habia ido a correr, transformado en lobo. Eso simplemente lo impresionó, No era lo usual.

Aplastó el cigarro cuando su celular sonó.

-Dime que no le estas viendo el trasero alguna hembra y yo podré morderme la lengua.
-Hola. “yo también estoy bien…gracias por llamar para enterarte….” –le contestó en total tono de guasa. -A que debo el honor.
-no te pases de listo Jacob.
-Bien…dime que necesitas.
-¿Por qué Dominic no esta entrenando?
-Por que tiene clases, prepara trabajos…y es un apático. Pero tiene bonitos cuartos traseros.
-…mide tu lengua….hablas de mi chico.
-….jajajajaja….y no gusta por cierto. En fin…venia a colación, por que ayer fue a correr.
-¿En serio…en donde?
-Al parque….en el Central. Retozo en el pasto, hasta que el frió le calo el lomo y volvió a media noche a terminar su trabajo. Lo entrego hace un rato; esta durmiendo como un bendito….supongo que trabajara toda la noche en otro trabajo final.
-Por eso no contesta su celular.
-Estará cargando la batería. Imagino que pensó que no llamarías temprano.
-Bien….arregla lo de su viaje y consigue su expediente académico completo.
-¿puedo preguntar la razón? Para saber que necesito buscar.
-Quiero que solicite su cambio de universidad….para que ingrese en Italia.
-Entiendo, supongo que no lo sabe. Si no el mismo te daría un expediente.
-Concrétate a lo solicitado.
-Por mí encantado….extraño Europa.


La verdad era esa. Jacob Simonne extrañaba Europa. Habia nacido en el viejo continente, precisamente en la región de Toscana. Sus padres, lobos naturales, estaba al servicio de la casa Gucci. Su madre era reconocida por una gran belleza y por el amor incondicional que tuvo a Guido Simonne. Ambos habían muerto en una emboscada protegiendo al jefe del Clan Gucci, Raphaelo, cuando viajaban a los Carpatos a entrevistarse con los jefes de otros viejos clanes. Raphaelo Gucci pensaba que era necesario que los clanes estuvieran unidos contra la amenaza que eran los magos. En el viejo concilio mágico, la etiqueta de “seres”, con clasificación de peligrosos, no habia mejorado en mucho la relación. Pero Raphaelo no tuvo tiempo para entrevistarse con nadie, su cuerpo y el de sus seguidores fueron encontrados muertos. Eso marco la existencia de dos pequeños lobos: Luciano, el heredero del clan Gucci y de Jacob, heredero de la tradición de protección del clan.

Dos lobeznos que fueron criados técnicamente por Marcel, el tío y la servidumbre del clan. Jacob era tres años mayor que heredero Gucci, pero ni eso, ni que era un empleado en su casa, impidió que ambos terminaran tratándose como hermanos, amigos y que el trato de jefe a empleado fuera una delgada raya. Más de una vez, Jacob tenía que proteger, defender y estar al tanto de las diferencias que surgieron cuando Luciano le informó a Marcel que se iría a Roma, por que la provincia simplemente lo ahogaba. Claro que se fue, sin un centavo de su herencia y sin oro para vivir en el mundo mágico. Salvo que quisiera vivir convertido en lobo y comer conejos o ganado, tenía que aprender a trabajar.

Con lo que no contó Marcel Gucci era que el chico rapidamente utilizó la carismática presencia y belleza que tenía para conseguir un empleo en lo más inverosímil….de modelo. No tenía más tres días en Roma cuando fue ubicado por un fotógrafo de pasarela. Aunque Jacob bromeara al principio, que el fotógrafo quería llevarse a la cama a Luciano y por eso le consiguió el empleo. Lo cual no era del de todo falso….Jacob tuvo que sacarlo a rastras de la cama del fotógrafo, golpear al tipo y soportar los gritos del chico por horas. Lo cuido por meses, hasta que en la última conquista de Luciano, otro modelo que conoció en Millan, dejó de entrometerse y permitirle ser. De hecho Luciano le exigió que lo dejara en paz. Le gritó a pleno pulmón, que era gay, que los gustaban los hombres y que mientras ellos no notaran que era un lobo…pues se acostaría con ellos.

Más claro…ni el agua.
Aunque esa etapa pasó rápidamente una vez que conoció a Dominic….el hibrido lo tenia fascinado, a tal grado que lo habia reclamado como pareja, le tenia protección y buscaba cualquier oportunidad para tenerlo a su alcance. Algo de lo que no podían presumir ninguno de los otros amantes del heredo Gucci. Los hombres eran desechados rapidamente, casi tan rápido como una vez que los llevaba a la cama….después de eso, eran historia. Seducir era el juego de Luciano, pero sin saber como fue seducido por un cachorro, que lo tenía comiendo de su mano.

Días después, Luciano recibía en su departamento en Millan un sobre, el cual contenía los documentos de Dominic Duval. Copias y otros documentos pertinentes sobre su persona. El lobo sonrió, no se consideraba manipulador, pero si le facilitaría las cosas a Dominic para que decidiera ingresar a una escuela italiana de arte….de ser así, le tendría mas cerca. Era su lobo.

 

Continuara......

Al inicio capitulo Capitulo 4