9.
Pasiones de licántropos III.

Marcel se sintió desfallecer, ante el cúmulo de sensaciones
que le sucedían una detrás de la otra, sin darle tregua
a razonarlas fríamente. Pero pretender analizar que en ese momento
se encontraba en los brazos de Krone, siendo técnicamente devorado,
mientras el mismo movía sus caderas, exigiendo mas de esa boca
que con gran maestría estrechaba sus labios y su cavidad sobre
todo el largo de su hombría, era pedir demasiado.
No
es que fuera la primera vez, en que alguien le hiciera tal tipo de trabajo.
Pero en esta ocasión era muy especial, por que toda su virilidad
fueran lamida, engullida, tragada y devorada en forma casi simultánea
y a un marcado ritmo, con la única finalidad de deleitarle, prolongado
el disfrute de ambos. Lo que además hacia tan distintivo el hecho
era que fuese con un varón, con su amigo y para rematar el asunto,
un vampiro.
Pero
descubrir que estás siendo seducido al grado máximo por
un ser de la noche, puede causar incontables reacciones. La primera que
Marcel tuvo fue la de sorpresa, pero por la reacción primaria con
la que reaccionó al besar apasionadamente a Krone en lo que fue
llamado a su lado, una vez que despertó de su letárgico
sueño, después de su rápida y sorpresiva recuperación.
Había
sido el deseo enterrado entre las obligaciones, la autoexigencia y el
control que siempre le mantuvieron a raya, pero no por ello se encontraba
menos expuesto a los deseos de la piel. Desde que conoció a Krone
sintió por él una fuerte atracción, no solo física,
sino una inusitada compenetración de un alma a la otra, aun cuando
ellos fueran de especies totalmente diferentes y hasta antagónicas.
El rechazo inicial con que el vampiro le negó sus labios años
atrás con el pretexto de que era un cachorro le dolió sin
saber exactamente por qué. Llegó a creer que era por que
el aristócrata señor de la noche le consideraba un inferior,
como muchos de los de su raza creían sobre los licántropos.
Cuando
Krone le extendió la mano y lo atrajo a su pálido cuerpo,
supo que haberse mantenido alejado de su presencia había sido un
pago demasiado alto para su madurez, extrañándole, ansiando
la sutil forma que tenia para verle y a su manera seducirle con su melodiosa
voz, o el acompasado jugueteo de sus largos dedos por su cabello enredando
sus hebras en ellos.
Como
todo vampiro desplegaba sus encantos y pero luego le dejaba con un palmo
de narices, desvaneciéndose y largándose por años.
Intentando cubrir luego el vació con cartas y anécdotas.
Pero hasta los lobos se hartan.
Esta
vez no se escabulliría de su vida a la primera, así que
cuando sintió las manos de Krone pasar por su espalda, apretarle
a su pecho, llenando sus sentidos donde todo el aroma dulzon de aquel
cuerpo le llego sin restricciones, le respondió con ansias inusitadas,
desconocidas hasta para el mismo.
Perfiló
sus labios y los saboreó como un rico manjar del cual no podía
hartarse fácilmente. Igualmente los delgados y finos labios del
vampiro se relamían y cedió paso a su lengua para su deleite.
No le detuvo cuando vio que empezaba a desabrocharle la camisa, dejando
al descubierto su pecho; pero se mordió los labios anticipando
lo que vendría cuando juguetonamente empezó a bajarle el
cierre del pantalón y de un jalón le dejo expuesto.
No
había duda de la experiencia que Krone tenia en esas artes ni la
desesperación con la cual Marcel respondía, moviendo sus
caderas, marcando el ritmo con el cual quería ser devorado.
A
los primeros gemidos que se escaparon de su boca, los acalló luego
con el puño de su mano, la cual le fue retirada por Krone.
-Aúlla
para mí...- le exigió mordisqueando sus orejas, mientras
apartaba el puño de su boca, al tiempo que hizo una peculiar floritura
en el aire con la otra mano. Marcel se quedo sorprendido por ese movimiento,
pero no tuvo tiempo de preguntar lo que significaba, cuando la boca húmeda
del vampiro volvió a su vientre y bajo con prisa a donde se encontraba
anteriormente.
No
creía prudente hacer demasiado ruido, no se encontraban solos en
la villa y los finos oídos de los cachorros se darían cuenta
de lo que sucedía.
-“No
te escucharán, te lo aseguro…”- percibió un
eco en su mente, donde Krone se ponía en contacto con él.
Si
le escuchaban o no, fue algo que dejó de preocuparle para marcar
el compás de nuevo con sus caderas, mientras las boca y los dedos
de Krone se dedicaban a prodigarle estímulos suficientes para hacerla
aullar con o sin luna.
Krone
se encontraba extasiado, lamiendo esa piel tostada y expuesta por el sol,
que siempre le había subyugado, la cual encontraba en esos momentos
madura y suculenta, como uva lista para dar de si. Encontraba a Marcel
más que listo para él, sino que tenia todo el bouquet de
un vino madurado con arte y que dejaba en su boca un sabor que atesoraba.
Lamía
con tal presteza el duro miembro del toscano, buscando prolongar al máximo
el placer que en esos momentos ambos disfrutaban, pero los marcados movimientos
de las caderas de Marcel le indicaban que se encontraba pronto a la descarga,
por lo que apretó la base del miembro, buscando retenerle un poco
mas, lo que le ganó un aullido de fastidio, de quien pretendía
descargarse, pero le consoló con una nueva sesión de caricias
y besos a los testes, para excitarle mas, para de nueva cuenta devorarle
y en esta ocasión hasta que lo exprimió completamente, bebiendo
el tórrido chorro que eyaculó Marcel sin contemplaciones.
Tan
excitado estaba Krone de beber el preciado liquido, que accidentalmente
rasgo con sus colmillos la piel hinchada del miembro, con lo cual un hilo
de sangre se mezclaba con la tibia simiente.
Marcel
sintió el roce de los colmillos y el instinto de conservación
de su “lobo interno” le hizo retroceder sobre sus cuartos
traseros y alejar súbitamente su miembro y su cuerpo de Krone,
quien seguía lamiendo del corte, extasiado por el carmesí
líquido.
-¡NO…déjame...!-
le gritó Marcel al ver el brillo intenso de sus ojos que combinaban
con sus labios, los cuales rápidamente Krone lamía con su
lengua devorándola toda.
-Cal-Cálmate… no voy hacerte daño. ¡Nunca lo
haría...!- dijo trepando a la cama hasta alcanzar el tibio cuerpo
de Marcel que se encontraba entre la convulsión de su orgasmo y
la total percepción de que quien tenia entre sus piernas era nada
menos que un buscador de sangre.
Krone
sintió las angustias de Marcel y lentamente se movía hacia
el toscano, poniendo sus manos lentamente sobre la tostada piel, acariciando
sus rodillas y subiendo lentamente hacia sus caderas.
-Fue
un accidente. No te he mordido...- le dijo cuando llegó hasta la
altura de su pecho, y las manos de Marcel le retiraban, pero los labios
de Krone besaban esas manos y se recostó a su lado, acariciando
el cuerpo del toscano hasta que éste le aceptó y se acurrucó
en su pecho.
Los
largos dedos de Krone se enredaron en algunos de los mechones ensortijados,
recordando que cuando vio las primeras canas aparecer en los oscuros cabellos
de Marcel, se dijo que era tiempo de seducir completamente a ese lobo.
Y no le quedaba duda de que había madurado exquisitamente. Lo que
probara hasta ahora, le indicaba que seria un excelente vino.
Escuchaba
la respiración acompasarse de Marcel, quien buscaba rápidamente
salir de estupor que el orgasmo le había dejado. Cuando sus ojos
grises enfrentaron a los rojos de Krone, no pudo menos que decirse que
eran bellísimos.
-...los
tuyos también lo son…- le dijo Krone, no pudiendo evitar
escuchar los pensamientos de Marcel.
-Burgués.
-Toscano…- reclamó los labios del lobo de ojos grises, mientras
serpenteo encima de su cuerpo para posicionarse entre sus piernas.
Fue
entonces que Marcel descubrió que su pálido amigo aun seguía
excitado y su recio miembro rozando sus testículos, mientras con
sus manos acariciaba sus nalgas elevándolas un poco para buscar
acomodarse entre ellas.
-N-Noo,
no…- el toscano protestaba y movía su cuerpo impidiendo que
aquello sucediera. Krone que besaba su pecho, levantó la cara sorprendido
del rechazo y más cuando Marcel le arrojó a un lado poniéndose
encima de él.
-Vamos, Marcel. Sea condescendiente.
-Soy un lobo alfa…- le dijo besando ahora el toscano el pecho níveo
y lamiendo sus pezones.
Krone
disfrutó esos labios húmedos sobre su pecho, pero no tenia
pensado ceder, por lo cual ambos empezaron a medir fuerzas y rodar por
la cama, enredándose entre sabanas, piernas y brazos que buscaban
dominarse.
-¡Te
tengo...!- gritó Marcel cuando una vez mas estaba encima del vampiro.
-Bien, hazlo a tu modo...- confirió el vampiro, pero le sujetó
con sus manos por las nalgas, abriéndolas, encaramándose
encima de su miembro y haciéndole introducírselo. El veloz
movimiento tomó por sorpresa a Marcel que dejo de moverse para
acostumbrarse a la intromisión. Pegó su cara al pecho de
Krone, respirando agitadamente.
-Te...Te voy hacer pagar eso…- le susurró cuando entreabrió
los ojos y la sonrisa picara de Krone, se pegó a sus mejillas besándole.
-Gustoso te devolveré el placer.
Cuando
Marcel se relajó y logró dar pasó al deleite con
el cual sus caderas se balanceaban exigiendo atrapar más de ese
miembro, mientras su boca devoraba los delgados labios de Krone, quien
le sonreía.
-Más,
burgués...- le gritó Marcel cuando en uno de los balanceos,
su próstata fue alcanzada y creía que se haría añicos.
Pero eso no sucedió, sino que continuó buscando mayor contacto.
Las manos de Krone no estaban ociosas, sino que acariciaban la tostada
piel de la espalda, aprisionando además el miembro del toscano
al suyo, donde de nueva cuenta se derramó en su vientre.
Fue
en ese momento que Marcel mordió el pecho de Krone en un acto posesivo,
clavando sus dientes, lo cual terminó por encender al vampiro,
que de igual forma mordía el hombro de su amado al tiempo que se
derramaba en sus entrañas.
Los
gemidos entre ambos se intercalaban. La mezcla de sus fluidos, saturaba
el ambiente y al sentir Marcel drenar su sangre abrió los ojos
encrespado, e intentó deshacer el abrazo, pero Krone se lo impedía
mientras lamía cuidadosamente la herida que le causara en el hombro.
Alejó su boca, cuando el vampiro intentó besarle.
-¡Te
amo, Marcel!
No
era necesario decirlo, el lobo podía plenamente leer los pensamientos
de Krone. Morderle había sido la forma espontánea de manifestarle
su total entrega en su orgasmo. Era la forma en la cual esos seres de
la noche se entregaban.
Aceptó
entonces sus labios, donde compartió el sabor dulzon de su propia
sangre y aquello le causó un estremecimiento que se permitió
disfrutar como suyo, por lo que cerró los ojos en total deleite.
Y
hubiese seguido disfrutándolo, si no fuese por los golpes en la
puerta que le hizo abrir los ojos.
-¡¡Marcel,
Marcel... ¿Estás bien?!!. ¡ABRE!
Luciano
golpeaba la puerta con el puño enardecido, junto a Jacob, ante
la mirada sorprendida de Dominic quien se mantenía a unos pasos
de ellos.
-Luca,
deja eso...- susurraba Dominic quien no entendía el cambio súbito
que se operó en Luciano, cuando Jacob llegó a informarle
que en la puerta de Marcel había magia adherida a sus postes.
La
sola palabra “magia” le hizo dar un brinco al modelo, quien
salió detrás de Jacob. Subieron de dos en dos los peldaños
y se instaló frente a la puerta de su tío. Olisqueo la puerta
y miraba al guardián con cara de complejidad.
-¡Dijiste
que estaba con Mediash!
-Yo no le vi, supuse que era él…- gritó Jacob.
-Mediash es un “Ventrue”, ¿Por qué entonces...?-
pero no espero respuesta y se empezó a golpear la puerta esperando
que su tío se encontrara bien.
Dentro
de la habitación, Marcel gritó que estaba bien, que bajaría
mas tarde. Pero el eco de la voz de Krone, le dijo que no le escuchaban
y le vio entonces hacer de nueva cuenta un extraño movimiento de
su mano, dirigiéndola a la puerta.
Ese
acto le dejo sorprendido, se separó lentamente de Krone, mirando
sus ojos carmesí, pero prefiriendo no indagar en su mente. Se levantó,
quejándose de los cuartos traseros, buscando algo con que cubrirse.
-No
se te vaya ocurrir, desaparecerte, Krone…- le dijo muy serio, mientras
se anudaba la bata e iba a la puerta.
Abrió
solo un poco la tranca y gritó:
-¡¿Qué
demonios pasa?! ¿Por qué tocas así?
-¿Estás bien...?.- gritó Luciano intentando entrar,
pero la mano de Marcel se lo impidió.
-Claro que estoy bien.
-¿Con quién estás...?.- preguntó ahora Jacob,
que tenia en su mano ya la escuadra amartillada.
-¡Baja esa arma!
-¡Había magia pegada en su puerta!. No se escuchaba nada
dentro de la habitación.
-No era mi intención hacer tanto ruido…- empezó Marcel,
mientras comprendía lo que sucedía y el rubor le llegaba
a las mejillas, sintiéndose un jovencito acorralado por preguntas.
-¿Seguro que estabas bien?
-Totalmente seguro.
-¿Con quién estás, Marcel...?- volvió a preguntar
Jacob.
-Responde, Marcel...- cuestionó de nueva cuenta Luciano ante la
tardanza de su tío de responder.
-Con Mediash. Bajaremos a cenar en un rato...- respondió de mala
gana y cerró la puerta casi en la narices de Jacob, que no daba
crédito a lo que escuchaba.
-Maldición…-
golpeaba la escalera el modelo de ojos violeta.
-¿Qué sucede, Luca...?- preguntó Dominic quien se
mantenía a unos pasos sin acercarse mas… -. ¿Quién
es Mediash?
Eso
mismo se preguntaba Marcel quien enfrentó a su amigo, quien seguía
arremolinado entre las sábanas.
-¿Por qué todo este tiempo he creído que eres un
“Ventrue”...?- le cuestionó, mientras jalaba la sábana.
-Por que lo soy de nacimiento. Pero soy un “aprendiz” del
Clan Tremere, desde hace tiempo. Mi madre era Tremere.
Marcel
se sentó en la cama, maldiciendo en un toscano vulgar que Krone
profirió no interrumpirle.
-¿Eres
un hechicero?
-Practico magia, si a eso te refieres.
-¡Me he follado con un vampiro que además es un hechicero!
¡¿Cuándo pensabas contármelo?!
Krone
salió de entre las sábanas y se abrazó a Marcel por
la espalda, besando su cuello aun con la renuencia del toscano.
-No
te has follado un vampiro. Me has amado, que es diferente…- le hizo
girar la cara para besarle.
-¡Sabes lo que pienso de los hechiceros…!- le dijo evitándole.
-Sabes que mi clan nada tuvo que ver con lo sucedido a tu familia. Los
vampiros no fuimos responsables. Tampoco los Tremere. Hay niveles de magia
y la que terminó con tu familia fue oscura y prohibida.
-¡No quiero mentiras en mi vida!
-No las abra conmigo.
-Dime entonces, ¿quién te ha lastimado?
Krone
se tocó el costado, donde la vara de plata había entrado,
aunque ahora ni resto de la herida quedaban, pero aun se sentía
molesto por haber permitido que algo así le sucediera. Pero mediaría
eso después, de momento lo importante era Marcel, a quien atrajo
de nueva cuenta, mientras le miraba directamente a los ojos.
-Mi
clan me envió de mensajero a contactar a una noble hechicera. Regresaba
al Concilio a responder ante el Clan que había hecho el contacto,
cuando fui atacado por un convertido Tremere.
-¿Te atacó uno de tu clan...?.- dijo Marcel sorprendido.
-Si, e ignoró como se enteró de mi misión y quién
le envió a atacarme.
-¿Qué vas hacer?
-Debo volver a Viena e informar de lo sucedido.
-¿Cuándo lo harás...?- preguntó aunque ya
sabia la respuesta.
-Volveré Marcel, nada me alejara de la Toscana, ahora que conozco
el sabor de sus vinos y en particular de tus labios.
Marcel
sonrió, dejándose besar, compartiendo la intensa entrega
con la cual su etéreo amigo le brindaba su existencia
-Acompáñame
a cenar...- le dijo Marcel mientras se separaba un poco.
-Tus cachorros son efusivos.
-No sabes cuanto. No me dejaran en paz, si no bajo.
-Pueden esperar un poco más.
Sabían
que tenían que aprovechar cada minuto juntos, así que volvieron
de nueva cuenta a enredarse entre las sábanas.
-¿Es
un vampiro?....-preguntaba sorprendido Dominic, mientras pellizcaba la
cena.
-Si, amore, es un vampiro.
-Pero no se supone que los vampiros… bueno, que lo hacen solo entre
ellos.
-No precisamente, tienen relaciones con humanos y con lobos. Mientras
mantengan la apariencia de humanos, claro…- intentó no pensar
en otra posible combinación. Dejó su plato aun lado, ya
que simplemente no podía pasar bocado.
Jacob
caminaba de un lado a otro del estudio, donde regularmente bebían
algún licor después de la cena.
-Quieres
sentarte, me estás mareando…- le dijo Luca, mientras abrazaba
a Dominic a un lado suyo.
-Dijo que bajaría a cenar…- gruñó.
-Pues parece que se entretuvo un poco mas…- comentó Dominic
y le sacó la lengua a Jacob, cuando éste le miró
con cara de fastidio.
Los
tres guardaron silencio cuando Marcel y Krone llegaron al estudio. Marcel
fue directo a la licorera y se sirvió un licor ambarino, mientras
ofrecía algo al vampiro que no aceptó nada.
La
tensión entre los cinco era evidente, aunque por diversas razones.
Luciano
y Jacob tenían su vista puesta en Marcel esperando respuestas,
mientras que Krone había reparado en la figura a un lado de Luca.
Dominic sintió la enigmática presencia de Krone en su mente,
curioseando en ella y un súbito acongojamiento le crispó
los vellos de la nuca y gruñó bajito, alejándole
de sus pensamientos, luego de que se aferro al brazo de Luca, quien se
encontraba tan fastidiado por lo sucedido que dejo de lado la reacción
de su lobito, para enfrentarse a Mediash, buscándole la mirada,
furioso en principio por lo que consideraba un engañó del
vampiro a su clan.
-¿Desde
cuando eres un Tremere, Mediash...?- le cuestionó antes Jacob.
-Es un gusto verles también…- dijo Krone, haciendo una pequeña
caravana, sin perder el contacto visual... -, y la respuesta a tu pregunta
es que lo soy de familia.
-¡No nos agradan los hechiceros...!- gritó Jacob.
-No es un hechicero...- interpeló Marcel.
-Practica mágica, es lo mismo...- gritó ahora Luca.
-Jamás he usado magia oscura contra los licántropos. Jamás
lastimaría a un Gucci, el clan Mediash tiene tratos ancestrales
con esta casa. Yo no seré quien rompa ni cambie tales tratos...-
respondió altivo caminando hacia el modelo, quien ya se encontraba
a unos pasos suyos.
-¡Luciano...!- gritó Marcel.
-En esta casa, no se practica ni se tolera la magia. Abstente de ella...Tremere…-continuó
Jacob.
Marcel
arrojó el vaso de licor a la chimenea haciéndolo estrellarse.
-¡Basta
los dos! Es vergonzoso su comportamiento...- dirigiéndose a los
cachorros.
-Lo dices tú, quien gime revolcándose con…- escupió
Jacob. Una sonora bofetada le cruzó la cara, haciéndole
bajar la vista al guardián, que entendía que se había
propasado.
-¡Sal de mi vista, Jacob!
El
guardaespaldas salió sin mirar atrás. Pero el modelo no
estaba de acuerdo en callarse aun.
-No
toleramos la magia. ¿Por qué ahora eres tolerante con ella?...-
le cuestionó Luciano a su tío…-y no te atrevas a quererme
callar. ¿Dime por qué?
-Tu tío ignoraba que yo era Tremere. Lo ha descubierto ahora…-
dijo Krone
-Y lo ha aceptado, por lo visto.
-Los Mediash seremos guardianes del Clan Gucci.
-Mientras no utilices magia en nuestros dominios, te tolerare. Y eso por
atención a Marcel…- le enfrentó el joven licántropo,
sin dejar de verle.
-Luciano, por favor…- murmuró el licántropo mayor.
-Esta bien, aceptare esa regla. Es tu casa, me avengo a ella…- aceptó
Krone, mientras tomaba la mano de Marcel... -. Pero no me impedirás
acercarme a tu tío. Espero que entiendas eso.
-Eso lo decidió él, pero le lastimas de alguna manera y
haré que pagues por ello.
Krone
sonrió, inclinó la cabeza, mientras miraba salir al joven
licántropo y a su pareja, a quien no dejaba de estudiar y sondear
en sus ojos verdes.
-Lo
siento…- empezó Marcel a disculparse por la acciones de sus
cachorros. Esperaba una reacción así, pero creía
que ambos dominarían sus impulsos.
-No te preocupes. Era natural que se angustiaran.
-Hablaré con ellos.
Krone
besó su mano, sabia que los cachorros de Marcel eran muy importantes
para él y que no le gustaría que se distanciaran por un
mal entendido.
-¿Qué
sabes sobre el novio de Luciano...?- preguntó Krone, mientras miraba
a Marcel beber un vaso de oporto.
-Recién ha llegado de América, estudiara aquí en
la Toscana.
-Es hibrido, ¿cierto?
-Si, lo es.
-¿Lo es por parte de su padre o su madre, quizás? ¿Qué
sabes de su familia?
-Algunas cosas. ¿Por qué la curiosidad?
-Es un lobo peculiar.
-Luciano esta locamente enamorado de él. Hasta diría que
está sentando cabeza desde que están juntos.
-Ya veo.
-¿Hay algo mas que quieras decirme...?- cuestionó.
-Hay varias clases de magia y muchas artes dentro de ella. El cachorro
ignora sus propias habilidades.
Marcel se bebió el contenido de un trago, en respuesta a tan inusitada
revelación.
-Aun
no ha manifestado su poder. E ignoro cual sea…- le dijo Krone, quien
sabia que aquello angustiaría a los lobos, pero era mejor prevenirles.
-Dominic es hijo del jefe del Clan Duvon. Su madre le escondió
de él, por años. El chico huyó después de
la muerte de la madre, desde entonces el padre le busca. Luciano le conoció
hace poco y hay una lucha entre ellos.
-Los Duvon son sanguinarios. Hay rumores…
-Que son caníbales. Lo sé. Lo son.
-Bien, vigila al cachorro. Al volver, intentaré hablar con él,
¿Te parece?
-Primero lo harás con Luciano. Él dirá la última
palabra. ¿Cuándo volverás?
-En unos días.
-Avisa. La casa estará concurrida. El Clan se reunirá y
habrá más lobos de los comunes.
-Entiendo…- el vampiro levantó la cara del toscano, dando
un beso en sus mejillas, luego llegó a su boca, donde pidió
permiso para entrar y sostenerle luego de la cintura.
-En
unos días, Krone. No vayas a desaparecerte por años. No
te esperaré tanto tiempo, burgués.
-No te atrevas a pensar en nadie más, toscano.
Un
beso más y la etérea presencia se desvaneció de entre
sus brazos, dejando a Marcel con un prematuro vació.
Cuando
se recuperó salió en busca de los cachorros y los encontró
en la recámara de Jacob, donde ambos tienen la vista fija en la
pantalla de la portátil.
Jacob
al verlo entrar, se levanta e intenta irse.
-Espera,
Jacob...- le toma Marcel del brazo.
-No era mi intención, señor Gucci.
-Déjate de bobadas, Jacob. Soy Marcel. A ambos les pido disculpas.
Ignoraba… eso de Mediash. Pero confió ampliamente en él.
Yo no arriesgaría la seguridad de ustedes. Lo saben.
-Mientras no practique su magia aquí…- inquirió de
nueva cuenta Luciano.
-Ya acepto tal condición.
-Bien, solo no pidas que le llamemos, “tío”
Marcel
sonrió, aunque claro que no lo había considerado.
-¿Cómo
va lo de la seguridad...?- prefirió cambiar de tema.
-Se ha instalado completamente el sistema. Estamos haciendo pruebas. Pero
ningún lobo ajeno, podrá atravesar el perímetro,
sin que lo sepamos.
-Bien, hay que ultimar detalle. Les veré en el desayuno.
-¿Se queda a dormir...?.- preguntó Luciano, refiriéndose
a Mediash.
-No. Va rumbo a Viena. Vendrá en unos días.
-Entonces quien ocupa dormir, eres tú…- dijo Luciano con
una mueca graciosa.
Marcel
prefirió no contestar, para no dar pie a ninguna guasa mas por
parte de los cachorros. Aunque tardó un rato en volver a poner
la cama en orden, no pudo conciliar el sueño rápidamente.
Se encontraba realmente emocionado, por el encuentro con Krone y por el
ansia de la espera para volverle a tener en los brazos, además
la revelación sobre Dominic le anexaba una desazón, donde
no podía preverse las consecuencias.
Luciano
dejo también a Jacob, para ir a su cuarto en busca de su lobito,
a quien le había pedido que lo esperara, mientras finiquitaba los
detalles con el guardián sobre la seguridad para los próximos
días.
Le
encontró agazapado entre las sábanas.
-¿Qué
haces?
-¡¿Se ha ido...?!.- preguntó temeroso.
-¿Quién, lobito...?- pareciéndole gracioso el hecho.
-Me-Mediash. ¿Se ha ido?
-Si. Marcel ha dicho que va a Viena. ¿Qué sucede, Dominic?
¿No estarás asustado?
-Para ti puede ser normal, ver vampiros; para mi no.
-Te he dicho ya, que hay muchos seres de la noche…- se sentó
en la cama, mientras le sonreía.
-Ver vampiros alados, no es algo que yo veo de diario, Luca.
-No uses tu fantasía, los vampiros no tienen alas.
-¿Cómo que no tienen alas? ¿Cómo vuelan entonces?
-No vuelan, Dominic. Pueden casi flotar en el aire; son muy rápidos
y flexibles, muchos de ellos pueden desvanecerse y moverse aceleradamente,
para la percepción de los humanos.
-¡Dijiste que Mediash era un vampiro! ¡Él tiene alas!
-Dominic, eso no es posible. Ya te he dicho…
-¡Se lo que vi, son negras, enormes...!- le grita el joven lobezno
quien intenta explicar la imagen que ha visto del vampiro amigo de la
familia Gucci.
-Dom, ven, amore...- Luca le extiende los brazos y recibe a su lobito,
quien se encuentre temblando y visiblemente angustiado por aquello...
-, esta bien, esta bien. No pasa nada. Mediash es un amigo de la familia,
le conozco desde lobezno.
-¡Me crees, ¿verdad?! Hurgaba entre mis pensamientos, lo
sentía dentro mí, preguntándome quien era. ¡Fue
una sensación pavorosa! Esos ojos…
-Dominic, tranquilízate.
-¡NO me crees!
-Creo que un vampiro puede leer tus pensamientos y que puede implantar
imágenes en tu mente. Te has dejado sugestionar por el folklore
y las imágenes preconcebidas sobre los vampiros.
-¿Crees que lo imagine...?- le cuestiona confundido, como si de
momento la idea fuera posible.
-La presencia de Mediash es muy impresionante, es un vampiro antiguo,
de sangre pura y un hechicero además. Pudo sugestionarte. Es posible.
-¿Por qué…, por qué lo haría?
-No lo sé. Pero lo voy averiguar. No volverá hacerte eso
de nuevo. ¿Esta bien?
Dominic
asintió y se dejó reconfortar por su alfa, mientras Luca
se acomodaba entre las sábanas y su cuerpo. Los largos dedos de
italiano, masajearon suavemente los hombros y la nuca de su lobito, para
luego friccionar su cuero cabelludo, luego las sienes, donde se esmeró
hasta que recibió un quejidito de satisfacción y sentía
el cuerpo de Dominic relajarse, arremolinándose en su pecho. Le
sonrió antes de verle cerrar los ojos. Pero un mohín de
disgusto se dibujó en su rostro luego, al pensar en la grosería
que Mediash había hecho, al atreverse a jugar y fisgonear con la
mente de Dominic, quien aun no lograba dominar sus habilidades. Eso era
bastante grosero.
Ya
se encargaría él de poner en su lugar a Mediash, Tremere
o no. Tenia que aceptar las reglas del Clan Gucci. Por unos minutos se
preguntó si la decisión de Marcel de enredarse con ese vampiro
era acertada. Para colmo el mismo le había sugerido a Marcel que
si encontraba una pareja, la retuviera en su lado. Palabras dichas, cuando
ignoraba que el candidato de Marcel fuese un practicante de magia. Le
dolería demasiado ver a su tío, sufriendo por mal de amores
y si eso sucedía por ese vampiro, no descansaría hasta ajustarle
cuentas al muy atrevido.
Ajeno a tales pensamientos, Mediash acortaba la distancia a Viena. Había
tomando la resolución de entregar el mensaje a la brevedad, ya
que había perdido nada menos que un día completo. Era cierto
que había disfrutado las últimas horas en brazos del toscano
y aun conservaba el sabor tostado de su piel y el dulce de su sangre en
los labios. Se mordió los labios al recordar eso, buscando guardarlo
en un recóndito lugar de su mente, donde solo él tuviera
acceso.
Mezclar
el trabajo con el placer, nunca era recomendable. Y ahora estaba en una
misión, y debía terminar su encargo.
Se
apareció en la propia puerta de la capilla Roseen, dispuesto a
cumplir fielmente con el encargo asignado. No sin antes tomarse las precauciones
pertinentes. A un despliegue de sus manos, todas y cada una de las velas
de la oscura capilla fueron encendiéndose estrepitosamente. Si
alguien quería interponerse entre el Mensajero y representante
del Concilio, le daría la cara antes de emerger de las sombras.
La
verdad era, que la agresión de VanHaussen a su persona le había
humillado. Un “convertido” se había atrevido a atacarle,
y además herirle. Todo por que ingenuamente supuso que un miembro
de su propio Clan no se atrevería a desafiarle. En esta ocasión,
no tendría las mismas complacencia, si ese “convertido”
volvía a ponerse enfrente suyo, le haría arder sin contemplaciones.
-Mediash…-
le detuvo uno de los miembros del Concilio… -, has llegado por fin.
¿Vistes a la Noble señora?
-Vosenforf. Solo hablare con él.
La
autoritaria voz del “aprendiz”, no paso desapercibida para
el arcano vampiro pero tronó lo dedos, solicitando la presencia
del líder del Concilio.
-Sabia
que llegarías, Krone...- apareció luego Vasenforf, seguido
del resto de los miembros del Concilio.
-He entregado el mensaje, como se me ha solicitado.
-¡Le has visto...!- la sonrisa en la cara de varios de los arcanos
fue más que evidente.
-Si, la Noble señora, se ha dignado a leer el mensaje y me ha dado
una respuesta. Solo que no se cual es.
El
murmullo, se elevó hasta que Vasenforf mando silenciar con un golpe
del palmo de su mano sobre la mesa.
-¡A
callar...!- el silencio se impuso a la brevedad y luego su mirada se dirigió
al menor de los Mediash mientras murmuraba casi para si, una letanía,
sin perder el contacto con los ojos carmesí. Luego elevó
un poco su voz, hasta que fue audible y conjuró... -. Dame Mal’ak
(1), tu mensaje.
Un
gran cirio proyectaba la sombra de Krone y fue visible para la gran mayoría
del Concilio el despliegue del aprendiz, quien en total estado de letargo,
empezó a hablar en una lengua antigua, transmitiendo el mensaje
al Clan Tremere.
Para
aquellos pocos que entendía que sucedía, la sorpresa fue
mayúscula, pero no para Vasenforf, quien conocía la verdadera
naturaleza de su aprendiz.
Krone
abrió los ojos, no entendiendo muy bien, por que los representantes
del Concilio le miraban de esa manera, pero la señal de agradecimiento
del líder del Concilio, le hizo entender que algo importante sucedió
y que él había entregado por fin la comisión.
-Hay
hecho un gran trabajo al Clan Tremere, Aprendiz. No me quedaba duda, de
que serias tú quien pudiera contactar a la noble señora.
-La verdad es que la señora, fue quien se contactó conmigo.
Su mansión esta fuertemente protegida.
-No seria para menos. Se dice que el mismo Sergei la selló para
evitar intromisiones de extraños en sus propiedades. Sus sellos
se reestructuran continuamente, seguro es que no volverías a encontrar
la residencia, por más que la buscaras, si ellos no te lo permiten.
-Es una entidad poderosa…- dijo Krone al referirse a la noble hermana.
-Pero tú eras el indicado para estar en su presencia. Ahora, déjanos,
el Concilio debe organizarse.
-Antes, necesito informar algo más.
-Tú dirás.
-Hay un traidor entre los Tremere.
Un
murmullo y las voces de los siete del Concilio se hicieron un griterío.
-¿En
que basas esa afirmación...?- la nueva voz se elevó por
encima de las otras
-Fui atacado antes de llegar, por el “convertido” VanHaussen.
Sabia de mi misión y quería interceptar el mensaje.
-VanHaussen es un convertido por parte de uno de los leales al Noble Dimitri…-comentó
un integrante del Concilio.
-Pues ahora no hay duda. Nuestro Clan estará en la mira de los
Leales al Noble Dimitri. Debemos tener extremas precauciones…- sugirió
Vasenforf… -. De momento has el favor de esperarnos, Mediash. Lo
que el Concilio decida, te atañerá.
Krone
solo inclinó la cabeza en asentimiento y salió a los pasillos
a esperar a que los arcanos decidieran las medidas a tomar.
Cuando
las puertas se abrieron de nuevo, la mayoría de los arcanos salieron
sin decir nada al “aprendiz’, quien solo inclinó la
cabeza en señal de respeto hacia sus integrantes y fue la voz de
Vosenforf quien le convocó.
-Ven
Krone, es tiempo de que te sea revelado la verdadera naturaleza de tu
ser.
La
luz entró rauda por el gran rosetón de la capilla Roseen,
mientras las puertas del Concilio de los siete clanes Tremere se cerraban
detrás del aprendiz y Vasenforf.
La
mañana era cálida, igualmente en la Toscana.
Dominic
no tenía intenciones de levantarse, sus sueños habían
sido erráticos gran parte de la noche y con gran aplomo intentaba
darles algún sentido.
Caer,
sentirse desplomarse en el vació y fue suspendido en la súbita
caída por unas grandes alas aceradas, que le sostenía, mientras
el propietario de tales extremidades le miraba con la mirada encendida
en sangre, acercando su pálida cara a la suya, sonriéndole
burlón.
-“Se
quien eres, no puedes ocultarte de mi”.
-Ahhhhh...-
gritó cuando las palabras sin sentido al principio se intercalaron
y entonces tuvieron algún sentido.
-¿Dom...?- Luca se volteó sobresaltado al escuchar el despertar
de su lobito, quien salía de su pesadilla con evidente dificultad…-¿estas
bien?
-S-Sí...- intentando desprenderse del estupor.
-¿Una pesadilla...?- Luciano acarició su cabello y le atrajo
a su lado.
-Una tontería…- le respondió el joven dejándose
caer sobre los almohadones.
Tardó
unos minutos en convencer a Luciano que solo había sido solo un
mal sueño y no le dejó hasta que ambos bajaron a desayunar,
donde para su tranquilidad tanto Jacob como Marcel conversaban animadamente
en la mesa.
-¿Dormiste
bien, bambino?....- le cuestiona el jefe del clan al ver la cara ausente
del joven lobezno.
-Tuvo una pesadilla. Algo que cenó, seguro...- le responde Luca,
segundando la respuesta Dominic al afirmar con la cabeza.
-Tenemos mucho trabajo Luca. ¿Le has comentado a Dominic, sobre
la reunión, verdad…?- le recuerda Jacob.
-¿Qué reunión...?- pregunta curioso ahora el ojiverde.
-Miembros importantes de nuestro clan se reunirán en la villa.
Desde mañana a primera hora, empezaran a llegar.
-Hay mucho trabajo para hacer, así que una vez que desayunen hay
que ultimar detalles…- sugirió el jefe del clan.
El
trajín de las actividades lleno la villa del personal extra que
se arremolinaban en los preparativos del festín. Los miembros cercanos
del Clan Gucci, incluyendo tíos, primos en varios niveles, agregando
esposas e hijos, serian instalados directamente en la Villa. Sus empleados,
guardianes y otros miembros anexos al clan, serian ubicados en las casas
adjuntas a la residencia principal, a la que tenían rápido
y fácil acceso.
Marcel
se encargaba además de la comida, que el vino no fuera a faltar,
incluyendo los postres a los cuales la mayoría de las hembras tenían
principal interés. La servidumbre se movía de un lugar a
otro, acondicionando recamaras, poniendo arreglos de flores y frutas en
varias de las principales mesas de las estancias. Se mandó instalar
una gran carpa en la explanada de la Villa, que tenia de mirador los viñedos,
donde se tenia pensado dar una comida de recepción, por lo cual
el chef de la casa se le dio autorización para preparar los mejores
cortes de carne.
-Dime
que asarán la carne…- hizo un puchero Dominic al ver la cantidad
de piernas de res dispuestas en la cocina, mientras iba en busca de un
refrigerio.
-Habrá alguno que la pida asada, supongo.- comentó Luca.
-Pero la mayoría la comeremos cruda, como se debe…- le bromeo
Jacob al ver la cara de asco que hacia Dominic... -. ¿Qué
lobo dices que eres, poniéndole pasas al yogurt?
-Uno que cuida su digestión. Deberías probarlo. A Luciano
le gusta.
Jacob
rodó los ojos y les dejo mientras se besaban en medio de la cocina.
Fue en busca de Marcel quien seguía dando órdenes de un
lado a otro.
-Cuando
dijiste que seria una reunión de clan, supuse inicialmente que
seria de los principales jefes, exclusivamente. Hay mas de treinta nombres
extras, de la lista inicial, Marcel.
-Intenta convencer a las hembras Gucci, de que sus machos estarán
en una reunión en la Villa… sin ellas.
-No me imagino cuando sea la reunión familiar.
Marcel
le dejo, mientras gritaba que terminaran de acondicionar las mesas.
El
resto del día las cosas parecieron ir mejorando y Jacob terminó
de revisar el perímetro, como las casas anexas a la principal.
Se encontraba encantado con las nuevas cámaras que instaló
y no se fue a dormir hasta que verificó de nueva cuenta la lista
de pormenores que Marcel tenia sobre su escritorio. Aunque la reunión
tuviera el aspecto de una comida familiar, los miembros del Clan tendrían
una reunión separada en el despacho de Marcel para tratar los asuntos
conferidos por el ministerio y las últimas reuniones entre Licántropos
y Vampiros.
Algo
era cierto. El balance que algunos clanes de lobos y vampiros habían
mantenido de respeto de su derecho a coexistir en paz y libremente era
respetado solo por algunos de ellos. No todos los Clanes de vampiros tenían
la idea de que los licántropos podían decidir su vida y
su destino. Algunas Casas aun conservaban el viejo vestigio de la servidumbre
por parte de los lobos y era tal, que técnicamente eran esclavos.
Hubo
algunas reformas con el paso del tiempo, pero no fueron acatadas por todas
las Casas de vampiros. En las últimas reuniones entre los Licántropos
y Vampiros, se argumentó que aquellos lobos nacidos bajo tal condición
seguirían siendo esclavos, salvo que el Clan decidiera darles su
libertad, cosa que no sucedía. Dependencia del servilismo y era
muy cómodo tenerles a su servicio.
Les
preocupaba las jaurías salvajes que no estaban registradas y que
serian focos propensos a ser utilizados contra ambos bandos, tanto contra
los lobos libres y los vampiros. Los Gucci se encargarían de hacer
un censo de las jaurías y ponerse en contacto y adherirlas a la
comunidad. Una tarea nada simple.
Marcel
continúo trabajando, hasta altas horas de la noche. Mirando de
vez en vez por la ventana, esperando algún ruido que le indicara
que su burgués amigo estaba en camino. Pero se resignó a
que no le vería en algunos días, ya que seguro él
también tendría un sin fin de cosas pendientes.
La
noche pasó rápidamente. Luciano estuvo atento con su lobito,
a quien ayudó a darle un baño y le compensó por la
horas que le dejo sin su presencia, por ser reclamado por Jacob para atender
los innumerables asuntos que salían del evento a realizar.
Pero
Dominic se levantó de buen ánimo, hambriento y le encantó
verle con un trajecito gris que se entallaba ligeramente y que dejaba
ver sus largas piernas. Desabotonó algunos botones de su camisa,
por que así se vería mas tentador le dijo.
-Solo
quiero que vean que lindura de lobo tengo a un lado. Lo que no quiere
decir que andes coqueteando por ahí…- le mordió una
oreja.
-¿Estarán mucho tiempo tus parientes...?- preguntó
el lobito curioso.
-Todo el día de hoy. Se quedarán a dormir y mañana
volverán. Te prometo que después de eso, iremos a Venecia.
Quiero que veas los canales y sus catedrales. Van a gustarte, lo sé.
Aquello
animó más a Dominic, quien se sentía algo angustiado
por conocer a los nuevos parientes, ya que sabía que en su mayoría
eran primos de Marcel o de Luciano. Y una cosa era estar en presencia
de un par de lobos conocidos y otra con una manada completa. Esperaba
causarles una buena impresión.
Los
autos fueron llegaron y los parientes arremolinándose unos a otros,
saludándose con grandes abrazos y entusiastas recibimientos. El
lobito de ojos verdes se habia mantenido a unos pasos de Luciano, tomado
de su mano. Pero el momento de su presentación llegó y aunque
no habían hablado sobre el asunto, Marcel se tomó la libertad
de presentar a Dominic como un buen amigo de Luciano, pero algunos no
dejaron pasar desapercibida la cordial forma en la cual el desinhibido
modelo tomaba la mano del lobezno.
En
un momento dado, entre las hembras mayores que saludan efusivamente a
Marcel, seguido por Luciano, la mano Dominic se suelta del modelo, mientras
es llevado por algunas de aquellas mujeres para que les cuente sobre su
último viaje a Asia.
-Ven
Dominic, voy a terminar de presentarte...- le indica Marcel, tomándole
del codo, haciendo la presentación del chico entre la familia.
Pero
Luciano también fue reclamado en cierto momento y Dominic se ve
entonces envuelto entre los jóvenes lobeznos que corren entre sus
piernas y algunos miembros de la casa, quienes le hablan con un acento
italiano que no puede de momento descifrar del todo. Lo cual termina por
causarle más confusión.
Se
ve completamente rodeado de lobos, quienes son la manada Gucci. Los olores
saturan su sensible nariz, que repentinamente siente que se ha agudizado
desde el encuentro con el vampiro, mientras que intenta comprender el
lo que dicen. Busca afanosamente a Luciano, quien le saluda desde lejos,
imposibilitado de separarse de una rolliza hembra y las que debían
ser sus hijas.
La
comida y los vinos fueron ofrecidos. Agradeció que le fuera llevada
un corte bien asado de carne, pero tuvo que comer a un lado de los chicos,
ya que Luciano le indicó que no podía quedarse, por que
tenia que ocuparse de un encargo. Dominic intentó sonreír,
aunque ya empezaba a sentirse indispuesto. No le distrajo la música,
ni los bailes entre los miembros del Clan, mucho menos cuando vio luego
que tanto Marcel y los otros varones del Clan se separaban, seguidos por
Luciano. Detrás de ellos una fuerte comitiva de guardias, comandada
por Jacob, se retiraba lentamente detrás.
Intentó
distraerse un poco más, pero evidentemente no podía mantener
ni una conversación coherente con una jovencita que se acercó
a su lado. Aunado al hecho de que sus sentidos estaban embotados. Se levanto
un rato después, no supo ni cuando, escabulléndose entre
las mujeres y los lobeznos que seguían dando cuenta de la comida,
bailaban o corrían por doquier.
Había
estado sintiendo una presencia que en un segundo percibía claramente
para el siguiente esfumarse sin dejarle captarla por completo. Maldice
de nuevo a Mediash por lo que sea que le hizo a su mente y el desbarajuste
que a sus sentidos ocasionó. Las lucen en sus ojos, los incesantes
sonidos en sus oídos, los olores que le traspasan sus fosas nasales,
y la epidermis que hasta la ropa le lastima y tantos sabores en su paladar
que a cada segundo van embotándolo. Comienza a sentirse repentinamente
enfermo constatando que no le es posible percibirlos apropiadamente y
hacer convergen su psiquis y la cabeza comienza a sufrir de un persistente
malestar...como una instintiva alarma que algo a encendido en lo más
recóndito de su ser.
Lo
peor es no poder definir en forma clara lo que le sucede.
La
junta fue áspera, los varones Gucci escucharon atentos los pormenores
que Marcel había preparado. No les extrañó nada la
actitud del Ministerio y maldijeron cuando supieron del trato que le impusieron
a Marcel, casi ignorando que pertenecía a un Clan, no a una manada
de lobos salvajes, como para que quisieran imponerle un collar.
Marcel
logró hacerles aplacar, solicitándoles prudencia. Tenían
cosas importantes que organizar y era vital el censo de las jaurías
salvajes.
Ponerse
de acuerdo duró horas y cada uno de los miembros del Clan tenía
al salir del despacho una misión particular que cumplir y un tiempo
límite para dar informes de avances.
Convenido
el asunto, uno de los tíos de Marcel solicitó que era hora
de tomar una gran jarra de vino de la casa y fueron en busca de sus mujeres.
La tarde había llegado y los rayos del sol habían desaparecido
por completo, siendo hora de la música y el baile.
-Creo que merecemos un buen vaso de vino...- dijo Marcel a Luciano. Ambos
fueron seguidos de cerca por Jacob, quien les esperaba en el pasillo.
Sin
previo aviso, Luca se detiene, olfateando el aire a su alrededor.
-Huele
a lobo...- musita, y los cabellos detrás de su nuca se le levantan
en conjunto.
Marcel
y Jacob se detienen frente a él, y lo miran con extrañeza
ante la singular aseveración.
-La
casa esta llena de lobos...- le informa su tío, pensando en que
su sobrino le hace una broma.
-Éste
es especial...- les dice Luciano, apartándolos y echándose
a caminar velozmente, sacando su pistola...-huele a rancio, Duvon. ¡¿Dónde
está Dominic?!
No
espera respuesta, sino que sale corriendo en dirección a donde
su olfato le indica que su lobito se encuentra.
Dominic,
se ha ido a su habitación. Aturdido con tantas sensaciones disímiles
juntas y tantas presencias dentro de su cabeza. Tiene sobresaturados los
sentidos, por lo cual se ha pasado los últimos treinta minutos
debajo del frío chorro de su regadera, restregando su epidermis
sintiendo que todos los olores se le han adherido a ella.
Su
cabeza le anunciaba que se le va a abrir por la mitad y cada pulsación
de su corazón se abate contra su cerebro como las olas que se estrellan
en un arrecife.
No
quiso saber de nadie más, ni que el tío Marcel le presentara
a otro miembro del Clan o intentar hacerse entender en medio de esa manada
que hablaba tan rápido que era imposible entenderle. La reunión
solo ha sido una cortes tortura y solo por educación permaneció
en ella sin atreverse a desairar a su anfitrión, pero ya para el
quincuagésimo-no-sabe-cual lobo presentado, su cerebro le dio un
bote y se disculpó, necesitaba despejarse y se refugió en
una amena ducha fría.
Sale
del baño, mareado todavía, envolviendo su húmedo
cuerpo en una bata afelpada, que le daba una sensación de protección,
pero súbitamente un brazo enorme le rodea el pecho y una maloliente
mano le cubre la mitad de la cara, evitando que se le escape un grito.
-Hola,
cachorrito...- le sisea Duvon en el oído… -. Cuanto tiempo
sin verte.
La
sorpresa se refleja en la cara del ojiverde, quien inicialmente queda
congelado, viendo los intensos ojos negros de aquel que ha dicho llamarse
su padre.
Luego,
una furia le invade, recordando como su madre fue quebrada como una muñeca
en su presencia por ese mismo lobo.
Dominic
comienza a dar patadas y a retorcerse, pero el enorme Hombre lobo, ya
está más que acostumbrado a cazar piezas escurridizas y
por más que el joven se tuerce, no puede zafarse de su agarre.
-Ya
es hora de que vuelvas con los tuyos...- le agrega el ladino Licántropo
y sin encontrar verdadera oposición, lo empuja contra la ventana.
En la parte de abajo ya tiene esperándolo a un par de secuaces
y una gran bolsa de gruesa lona con ellos.
Al
ver eso, Dominic le clava las garras en el brazo, intentando hacerle profundos
cortes, pero el abrigo que Duvon lleva puesto es demasiado grueso para
poder atravesarlo y trata de afianzar sus pies contra el suelo de baldosas
pero su tentativa es tan inútil como si estudiara oponiéndose
a una avalancha de músculos.
-¡Quítale
tus manos de encima...!- se escucha la voz de Luciano a sus espaldas,
que en ese momento le parece a Dominic mas hermosa que nunca, así
como el amartillado de su pistola automática.
Duvon
se voltea y atraviesa a Dominic frente a él, usándolo de
escudo.
-Vamos,
no usarás esa arma en contra de la zorrita ¿verdad...?-
le sonríe burlón, divirtiéndose por aquello.
-¡No
lo llames así...!.- le gruñe Luca, temblando de la rabia.
Dominic
sigue batallando, para despejar alguna parte que Luciano pueda alcanzarle
a Duvon, pero a pesar que el Hombre Lobo le sobresale por todos lados,
Luca no se atreve a apretar el gatillo ya que no importa hacia adonde
apunte, Duvon se resguarda con Dominic poniéndolo al frente.
Marcel
también entra en el cuarto observando con rencor al intruso y le
apunta directo a los ojos.
-¡¿Cómo
te atreves a venir a mi Casa e insultar a mi familia y atentar contra
mi invitado, maldito?!
-Ya
no será tu invitado, y dejaré de importunarte.
En
un súbito movimiento, levantando sus brazos, con Dominic en ellos
y salta limpiamente por la ventana.
-Dom....-
grita Luca, desesperado al ver tal acción, corriendo hacia la ventana.
Simonne,
quien no perdido el tiempo en ir a asomarse a ver lo que sucedía
en el cuarto de Luciano, en cuanto vio a Duvon cruzando el marco, ya estaba
dando media vuelta y convocando a todos los guardaespaldas armados presentes
en el corredor y salen corriendo por la puerta de atrás.
El
amañado Licántropo apenas hizo un giro en el aire, cual
animal salvaje que es, cayendo sobre sus pies y enfilando a Dominic hacia
el saco que ya lo aguardaba.
El
chico apenas pudo vislumbrar su suerte cuando la rebeldía propia
de su carácter se hizo presente y su cuerpo se cimbro, doblando
sus articulaciones y desencajando sus huesos, la transformación
que tanto se le dificultaba en sus inicios, se presentó en unos
cuantos segundos. Duvon se encontró de pronto con un pequeño
y escurridizo lobezno de cuatros patas, cuya sedosa pelambre se le escurría
entre sus dedos y la bata de baño con la cual había cubierto
el joven su desnudes.
-¡Deja
de moverte, te llevare igual...!- le gritaba.
Inesperadamente
una serie de afilados colmillos se le clavaron en el cuello a Duvon, desgarrando
la piel y aprisionándole los tendones. Ágilmente, Dominic
le salto por encima de su hombro y se fue contra Duvon de espaldas y lo
batió contra el suelo, mientras la sangre maldita le salpicaba
el morro.
El
herido Hombre lobo trato de atraparlo de nuevo, pero una bala se le incrustó
en el brazo, venida de la parte alta del piso, de donde Luciano ha empezado
a disparar.
Los
segundones que acompañaban a Duvon trataron de atrapar de nuevo
a Dominic, pero el ágil lobito se les escurrió entre las
piernas y a toda velocidad se devolvió al interior de la casa,
metiéndose detrás de la muralla de guardaespaldas formada
por Simmone y los otros guardianes.
-¡Estas
en problemas Duvon...!- le grita Jacob.
-Digamos que no siempre se puede meter a una zorra al saco, a la primera.
El
martilleo de la escuadra del guardián se escucha claramente y el
casquillo cruza la distancia, pero para sorpresa del guardián,
la bala queda detenida, suspenda en el aire y luego cae estrepitosamente.
Una
sonrisa sórdida se refleja en la cara de Duvon.
-Siempre es bueno tener amigos habilidosos…- le dice, mientras unos
pasos se escuchan y una nueva presencia se manifestó entre ellos.
Jacob
no espera a que las sorpresas sigan presentándose una ráfaga
de municiones son dirigidas ante el grupo de Duvon y sus segundones, quienes
son protegidos por algo parecido a un escudo, pero esta vez las balas
rebotan, haciendo que varios de los guardias sea heridos.
El
nuevo visitante mueve su vara de plata, en un elegante movimiento, haciendo
un vértice en una de las paredes, por donde los lobos de Duvon
empiezan atravesar, ante los gritos del jefe de su jauría.
-¡Nos
volveremos a ver Gucci...!- grita Duvon, mientras detrás de su
mueca, le sonríe a un sorprendido y enfurecido lobo. Pero no le
da tiempo a Jacob de nada más, cuando ve blandir la vara en dirección
de su cuerpo. Pero no llega ningún ataque, por que una nueva bala
ha perforado la mano del intruso, haciéndole caer su vara al suelo.
El ser mira irascible hacia quien se ha atrevido atacarle y se encuentra
con unos ojos grises furiosos, quien de nueva cuenta vuelve a dispararle.
Solo
entonces, desaparece. El vampiro ha dejado atrás su vara, desvaneciéndose
en la oscuridad.
Luca busca a Dominic desesperado, siguiendo su olor, entre la maraña
de lobas asustadas por los disparos y miembros del clan Gucci que se preguntan
a voz en cuello que está pasando, a quien no responde para seguir
su camino. Cuando por fin lo encontró escondido en un closet, agazapado
entre las mantas, con las garras enfiladas y gruñéndole.
Solo al darse cuenta de la presencia de su alfa, contrae sus músculos.
El chico se encontraba histérico y empezó a gritar a tropel.
-Tú
no puedes protegerme, Duvon entró en tu casa, ¡En tu casa
repleta hasta reventar con los lobos de tu clan!. Se metió en mi
cuarto ¡EN MI PROPIA HABITACIÓN Y ME ATRAPÓ!. Me sacó
por una ventana, delante de tus narices, y no pudiste hacer una maldita
cosa para detenerlo. Tú no puedes detenerlo, nadie puede detenerlo.
Aquí estoy tan seguro como si estuviera en Norteamérica.
No importa donde esté, Duvon me volverá a encontrar y tú
no puedes pararlo...- cuando las palabras le han dejado sin resuello,
comienza a sollozar y se cuelga del cuello de Luca, hundiendo su nariz
en el hombro del italiano.
-Dom...mi
amor.
-Si Duvon me lleva, jamás podré volver a verte...- le gime.
-No pasara, te lo aseguro.
-¡No puedes asegurarme eso!...-le golpea el pecho, intentando terminar
de disipar su coraje.
-Nunca permitiré que te lleve. Si eso pasara, moriré. ¡Eres
todo para mí!
-¡Luciano...!..-se aferro a su pecho, buscando que los latidos del
modelo lo tranquilizaran, mientras se dejaba levantar en sus brazos, siendo
llevado en ellos hasta su propio dormitorio.
Los
ojos de Marcel estaban puestos en Jacob, quien se vendaba una herida superficial
en la muñeca, luego de guardar en un paño la vara que ha
incautado.
-¡Era
un hechicero, solo así podrían entrar...!- le gritó
el guardia de manera acusadora… - fue un Tremere.
-Se
lo que vi...- le dijo Marcel, a quien la cabeza le dolía de solo
pensar en las repecursiones de los últimos acontecimientos.
Su
casa fue allanada por un lobo ajeno al clan, un intento de secuestro de
Dominic y además, la implicación de un vampiro Tremere ayudándoles.
-“¿Krone,
donde estás…?”.- musitó internamente. Pero no
tiene tiempo para más, cuando debe poner orden en la villa antes
de que entre sus invitados corran los rumores.
Lo
que seria una celebración del clan, termina convirtiéndose
en emergente reunión para constatar que el Clan Duvon ha atacado
al Clan Gucci, con ayuda de un mago. Los guardianes de los integrantes
de la familia, rápidamente ponen en resguardo a las hembras y lobeznos,
apostándose en las puertas, con nuevo armamento, incluyendo ahora
balas de plata expansivas.
-Será
una larga noche…- dijo Marcel.
-No creo que sea tan estúpidos. El factor sorpresa se perdió.
No se arriesgaran a volver.
-Pues tampoco nosotros. Se vigilará toda la noche, hasta que la
familia pueda viajar y volver a sus casas.
Jacob
asintió y de nueva cuenta maldijo por lo bajo que algunos licántropos
fueran tan ruines de atacar otras manadas, ayudados por hechiceros.
Pero
de Duvon podía esperarse cualquier cosa.
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1)
Del hebreo primitivo la palabra /Mal’ak,/ que se traduce principalmente
como *mensajero *o *enviado* de alguien influyente o divino. El término
/Mal’ak/, muchas veces significa "espíritu" o "viento",
aludiendo a la velocidad del mensajero. En todos los casos parece atribuirse
a alguien que ha sido designado como correo real y que debe transitar
a través de una gran distancia con el fin de comunicar "algo
importante" a "alguien influyente". Sin embargo, en la
mayoría de los casos expuestos, el término se adjudica a
seres sobrenaturales que cumplen papeles comunicativos en carácter
de asignación divina. Tolkien escribió que, los espíritus
vampiros consumidores de sangre, de gran tamaño, alados, y armados
con garras de acero, fueron los principales mensajeros en la tierra durante
la primera edad del sol y fueron conocidos como Thuring que significaba
el Mensajero.
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