| Historia recopilada para el
primer tomo de San Valentin 2007 del grupo Origin_Eyaoies
Advertencias: NC-17, Slash |
Gritaré
al viento, que te amo. 1 Theo puso la mano en su cara para evitar que el reflejo del sol le diera de frente al dejar la cabina de jumbo X20, de la aerolínea Pan América, que llegaba a tiempo desde la ciudad de Denver Colorado, hasta los Cabos, Baja California. Para ser un hombre que rayaba los 43 años, se encontraba en excelente forma y con su 1.94, la magra musculatura se marcaba en la camiseta de algodón, que afortunadamente llevará ese día, debajo del suéter. Se acomodó los lentes oscuros cubriendo así sus claros ojos caoba, que hacían juego con su cabello, que ya mostraba algunas canas. Se cruzó el estuche de su cámara, mientras escuchaba como las aeromozas continuaban agradeciendo a los viajeros por su viaje. -Cariño…-¿podríamos
bajar? Estamos estorbando…-le sonrío un hombre detrás
suyo y puso su mano en su hombro, donde hizo una ligera presión
a Theo para que descendiera por las escaleras. Ambos hombres caminaron junto con el resto de pasajeros hacia la aduana, sin comentar nada, solo dejándose llevar por la fila de personas que se guarecían rápidamente en el edificio. -¿Algo más que declarar, Mr. Audley?...-preguntó el agente aduanal, al mismo tiempo que miraba al hombre que tenia enfrente de si, al que le calculaba no más de 30 años, quien tenia una mirada serena, enmarcando una fina cara, con unos ojos claros que brillaban sin malicia detrás de unos espejuelos pequeños, mientras su cenizo cabello estaba recién recortado. -Solo los electrónicos que están marcados en la forma…-le indicó Michael mientras buscaba con la vista a Theo, el que ya había sorteado las diligencias de migración y lo estaba esperando para ir a recoger las maletas mientras agitaba con desespero un periódico en su cara para contrarrestar el sofocante clima. Michael sonrió, era obvio que a Theo el calor lo abochornaba, pero estaba seguro que una vez que estuviera en la alberca, con una “margarita”(1) en su mano y tendido en una larga butaca, se olvidaría de ese detalle y disfrutaría ese viaje. Además la opción de ir a esa playa había sido de Theo, aunque Michael insistió varias veces en que prefería su acostumbrado viaje por auto o por tren en esas fechas. Pero como últimamente Theo no solo estaba ocupado, sino que andaba de un quisquilloso con casi todo, y era la única opción disponible para reencontrarse, Michael determinó no discutirlo, siempre y cuando se tomaran como siempre la semana libres, para festejar por todo lo alto su aniversario. Le resultaba increíble, cumplían diez años en esas fechas. Ocho de vivir juntos, aunque los dos primeros habían sido de un constante esconderse y estar en continua zozobra para poder concretar lo suyo, podían incluirse dentro de su vida en común. No había sido fácil al principio para ellos. No era posible explicarle al mundo porque un joven de apenas cumplidos los 17 años, tenía interés en su profesor de 33, que además era varón. Que una mutua atracción nació entre ellos, mientras el joven cursaba los últimos grados de High School y que para sorpresa suya era correspondida, por ese increíble y talentoso hombre, que tomaba fotos de ensueño y que le sonreía dulcemente desde la cámara, cuando lo conoció en su clase de arte. Intentar explicarle a su familia, que encontraba a su maestro, no solo perturbador, sino que le quitaba el aliento, con besos robados por los pasillos vacíos y oscuros, no era nada fácil. Y contarles, como se desnudó con euforia, la primera tarde que pasaron juntos en su departamento y como los besos trémulos pasaron a caricias osadas y urgentes, simplemente no era como para decírselo a nadie. Mucho menos contarles, como perdió su virginidad en sus manos esa tarde, cuando se entregó gustoso, ansiando el momento por meses, en los cuales Theo se había resistió valientemente, alegando que era demasiado joven para él y que solo estaba confundido sexualmente…que conocería a alguien de su edad y que encontraría su verdad identidad. Pero la verdad era, que Michael tenia bien definido lo que quería y era a Theo, sus suaves manos en su cuerpo y sus besos húmedos, quitándole el aliento. Más cuando descubrió que era un amante dulce, considerado y siempre dispuesto a buscar nuevas emociones. No iba a perder todo eso, por una diferencia de años y ambigüedad de géneros. Se las ingenió para mantener un romance a escondidas de sus amigos, su familia y todo el profesorado. Su único miedo, era la insistencia de sus padres en que tomará la carrera en otra ciudad, alejándolo de Theo, quien tampoco quería apartarse de Michael y le juro que a donde fuera, él buscaría otro empleo, para estar cerca. Aquel hombre terminó por aceptar que amaba locamente a ese jovencito, que usaba sus camisas y le quedaban grandes, que olía a hierba fresca y sonreía con facilidad; que se interesaba en su trabajo, donde pasaba horas ayudándole a revelar, mientras se comían a besos. Tampoco iba a dejarlo ir. Cuando los padres de Michael se enteraron, le hacia falta un par de meses para ser adulto, pero aun así, tuvo que bregar fuertemente contra su familia para evitar el escándalo y se separó, temporalmente de Theo para no causarle problemas legales, aceptando que se iría a otro estado a continuar sus estudios, como condición impuesta por sus padres, que tenían la idea que al separarlos, terminaría con ese bochornoso asunto. Pero la distancia
solo sirvió para tranquilizar los ánimos, ver las cosas
en perspectiva. En ese tiempo se concentró en la escuela de periodismo,
mientras seguía reafirmando su relación con Theo, con quien
se escribía a diario y una vez que cumplió la mayoría
de edad, le avisó a sus padres que se iba a vivir con el fotógrafo,
quien se había mudado semanas atrás a Colorado, para instalar
un departamento y compartir una vida juntos. Su familia tardó tiempo en aceptar esa situación, tanto que ya Michael estaba graduado, cuando los primeros intentos de reconciliación llegaron. Y la primera cena de acción de gracias, en casa de ambos, junto con su familia, fue más que tirante. Pero permitió que ellos se dieran cuenta, que aquel hombre, no solo quería a su hijo, sino que le había ayudado a terminar de convertirlo en un hombre completo y responsable. Los padres fueron cedieron poco a poco y con regularidad Michael les visitaba, aunque no siempre llevara a Theo con él. El joven reportero se sentía ahora orgulloso de todos los logros de su vida con Theo. No solo había terminado la carrera y trabajaba ahora de corresponsal para una revista de prestigio, sino que tenia con ese hombre un hogar, que incluía un jardín, un gran dálmata y una pasión por la fotografía que compartían de continuo. Varios de sus escritos incluyeron material que ambos habían obtenidos de sus viajes personales o trabajando juntos. El renombre de su pareja lo había ganado por la gran calidad artística que tenia. A Michael nada le enorgullecía más, que ver como la notoriedad de Theo Marshall, podía llenar una galería con sus fotografías y ser el centro de atención de prestigiosos artistas. Lo mejor de todo era que tenia a ese personaje todo para él, cuando se metían en la gran cama que tenían y dormía en sus brazos después de hacer el amor por horas. Dulce faena que últimamente extrañaba, porque ambos habían estado muy ocupados: Theo en una exposición de un material que consiguió en Alaska y mientras que él andaba terminando una edición especial de “Los Faros históricos de Norteamérica”, por lo cual también tenia que viajar seguido. En los últimos tres meses se veían ocasionalmente un par de días en alguna ciudad que les quedara cruzando sus caminos y hasta terminaron por dejar al perro en casa de sus padres después de las fiestas de navidad, por no poder llevarlo con ellos a todas partes. Además, algo le sucedía a Theo. Eso era más que evidente. Estaba huraño, evasivo, siempre cansado y cuando Michael quería aprovechar las ocasiones que podían verse para llevarlo a la cama y desquitarse por las noches de ausencia, su amorcito le dejaba con un palmo de narices y había tenido que recurrir mas de una vez a autosatisfacerse solo y dejarle dormir. Michael temía que no recordará su aniversario en esta ocasión, que celebraban cada 14 del mes de febrero. Día en que se dieron su primer beso en un cuarto oscuro, mientras Theo le enseñaba a revelar. Por ser una fecha más que recurrente y hasta comercial, para hacerla única para ellos dos, desde que vivían juntos se tomaban siempre un día antes, el día 14 y el día después, para festejarlo. Buscaban siempre concederse esos tres días, alejarse del bullicio, subirse al auto todo terreno de Theo y buscar caminos para fotografiar, algún pueblito pintoresco y follar como locos en alguna mullida cama, o en el primer lugar donde les apeteciera, alejados de fandango de esa celebración. Para ellos esa fecha tenía otra connotación, nada de chocolates ni regalitos cursis, sino comer un buen asado en algún hostal, conocer los alrededores y degustar más de su país. Se acercaba la fecha, y aun no habían decidido a donde irían en esta ocasión. Michael ni siquiera sabia si iban a poder pasarla juntos, mas cuando escuchaba por teléfono los pretextos que le ponía Theo, por no haberse concretado el tiraje de un libro de fotografías que recopilaría gran parte de su material, además de que se acumulaba con el trabajo de Alaska. Paciencia, se dijo una y otra vez Michael. Pero la última semana de enero, gritó, y volvió a gritarle a Theo, que buscara como acomodar su trabajo, para pasar su aniversario, juntos. Lo hacia, o él se iba ir a vivir con sus padres, ya que el perro estaba últimamente de continuó con ellos. Amenaza estúpida, que claro no pensaba cumplir. No iba a volver con sus padres, después de más de ocho años de estar fuera de su casa, pero quería dejarle claro a Theo que tenia que reconsiderar sus prioridades.
Ya fuera por que, en verdad Theo temiera que fuese a cumplir su chantaje o por que se hubiera dado cuenta de cuanto se estaban alejando con ese sin fin de actividades extras, que buscó alguna opción en el trabajo. A Michael le dio un gran gusto recibir su llamada a media tarde en su trabajo, la primer semana de febrero, avisándole que pasarían su aniversario en Los Cabos. Una playa turística de Baja California, donde la editorial que publicaría el libro de Theo, había decidido homenajear a otro fotógrafo naturalista e invitaba a otros a conocer y evaluar su trabajo. Los gastos estaban pagados y se ajustaba perfectamente a la fecha convenida para su aniversario. Michael escuchó esa propuesta, presionando suavemente la sien, para evitar que le diera jaqueca. Era una playa comercial, llena de hoteles, turistas, bares, comida exótica. Nada que ver con lo que de común hacían ellos en esas fechas. Después de pensarlos por varias horas, darle vuelta al asunto por un lado y por otro y ver que era eso o esperar a Theo hasta el día 16. Michael decidió que tomaba la opción y devolvió la llamada para concretar. Se verían en Denver y de ahí volarían juntos a Los Cabos. Michael era
un hombre optimista, después de todo y en esta ocasión,
pensaba sacar lo mejor de ese viaje y hasta divagó con la idea
que se lo tomaría como una segunda luna de miel. -Bien, ya estamos
aquí. Paciencia, se dijo otra vez Michael. 2 La editorial había contratado transportación, por lo cual fueron llevados directamente, junto con otros integrantes de la editorial, al hotel de primera clase que se encontraba dentro de uno de los complejos hoteleros, frente a las playas. Michael iba constatando lo que averiguará sobre el destino a donde viajarían, y se encontró con que toda la marina y la zona de hoteles, le daban a la ciudad un aire cosmopolita, según se apreciaba en el sin fin de banderas de ondeaban en los barcos que estaban anclados y por la gente que se veía en sus calles. Ni que decir de las hermosas playas que parecían estar a un palmo de sus dedos desde la ventanilla del transporte. Atravesaron por lujosos complejos inmobiliarios, muchos de ellos alfombrados por espectaculares campos de golf. Realmente el lugar tenía una gran belleza y atractivo, al juzgar por el turismo, el paisaje y el intenso azul del mar. -Waoooo, no es un pueblito perdido en la nada, ¿eh?….-dijo Michael con cierta admiración al ver ese pequeño edén en esa desolada península y volteó hacia Theo que tenia los ojos entrecerrados y parecía dormitar con una revista en la cara en el asiento a un lado suyo…-y ti te divierte el viaje que asusta…-su voz cambio rápidamente y se giró hacia la ventanilla. -Estoy escuchándote,
solo intentaba descansar un poco…-Theo se quitó la revista
y la puso a un lado, mientras miraba aquel hombre a un lado suyo…-me
desvelé para tomar el viaje a Denver y llegar a tiempo para transbordar
al otro avión. Michael encimó su mano sobre la de Theo, acariciando sus dedos, mientras le miraba. Necesitaba creerle, era verdad que tenia mucho trabajo en esas fechas, pero también que siempre buscaban el tiempo para interesarse en el otro y Theo siempre le mostraba su trabajo antes que a nadie, y hasta seleccionaba parte del material que presentaba. Theo confiaba en su juicio y sus conocimientos de fotografía, adquiridos en años de experiencia a su lado. -Bueno, ahora
tendré tiempo para ver el rotafolio y que quede terminado antes
de…. Lentamente Michael soltó la mano de Theo, sin saber exactamente por que, al escuchar el nombre de aquel tipo, que ni conocía personal y que supiera que le ayudaba a su pareja le molestaba. “¿No debía agradecerle?”…-pensó. Pero ya había retirado su mano. El fotógrafo notó inmediatamente la reacción y quiso apelar, pero la reducción de la velocidad en el transporte, seguida de la voz del conductor avisándoles que estaban en su destino, hizo que se guardará el comentario, para empezar a levantarse y bajar. Ya habría tiempo para aclarar aquel mal entendido. Apenas era doce de febrero. El evento estaba bien organizado, e inmediatamente un grupo de maleteros les ayudaron a trasladar las maletas a recepción, mientras algunos de los que parecían organizadores del evento por parte de la editorial, se fueron presentando para irles dando la bienvenida. Michael conocía a varios de ellos, compañeros de trabajo del área y que en más de otras ocasiones, habían coincidido. Eso lo tranquilizó un poco, era gente amigable y se sentía cómodo con ellos, por que además sabían de su relación personal con Theo y no tenían que aparentar nada. Se registraron
en recepción, recibieron sus llaves y les indicaron que habría
un brindis de bienvenida en unas horas, en cuanto se refrescaran y terminaran
de llegar el resto de invitados al evento. -¿Hace
calor, verdad?...-dijo el reportero, mientras iba subiéndose la
camiseta y arrojándola al piso…-La tina se ve grande…-le
ronroneó impaciente. Fingir que iba a dormirse, era algo que terminó con la paciencia de Michael. -¡¿Qué
me de un baño?! ¿Qué carajos pretendes decirme con
eso?...-le gritó el reportero, quitándole la almohada que
había puesto debajo de su nuca, para que le prestará atención. Michael no
desaprovechó la oportunidad y empezó a lamer la clavícula
de Theo, dando traviesos mordiscos en ella, mientras su pecho rozaba contra
la piel desnuda que tenia debajo de él. El fotógrafo se dejaba hacer, era innegable que aquel cuerpo le fascinaba y la forma en la cual restregaba sus caderas, subía y bajaba por su pecho, entre que lamía sus pezones y buscaba su boca, la cual no pudo negarle más. Michael tenía una lengua muy insistente, que no pudo resistir, en cuando la mostró y relamía sus labios. Theo bajó sus manos, que las habían mantenido por encima de su cabeza, siendo ligeramente retenidas, abrazó al joven que tenia encima, acariciando su espalda, sosteniendo la base de su cuello, besando sin ningún pudor toda esa piel que tenia disponible y a su alcance. Una piel joven, lozana aún. Su joven amor
había crecido en sus brazos y era ya todo un hombre. Había
dejado atrás la timidez, era ahora atrevido y buscaba su propio
placer, frotando su hombría, contra la suya, buscando excitarle
con premura. Theo también lo necesita, y era más que cierto
que tenían meses sin concretar nada. Las razones podrían
ser validas, pero aun así, ese joven cuerpo le incitaba a responder,
para hacerlo suyo. El fotógrafo no pudo contenerse más y con caricias lentas, premeditadas iba bajando y subiendo sus dedos por la larga espalda y jugando en la pretina del pantalón. Aquello hizo ronronear a Michael, quien no tuvo más remedio que dejarse llevar por la oleada de placer que empezaba a desbordarse en su cuerpo, disfrutando no solo aquella caricia sino además, que por fin encontraba una positiva respuesta en el cuerpo de Theo. Indicándole que no solo era él quien estaba disfrutando ese momento, sino que también estaba ansioso por compartir caricias y le demostraba en la forma en que saboreaba su boca rodeaba sus caderas con sus piernas, apresándole. Definitivamente no estaba ya nada insensible ante la situación, sino que buscaba quitarle el resto de la ropa y Michael levantó un poco la cadera, para ayudarle hacerlo y que terminará de liberarle de estorbos. Fue entonces cuando el teléfono sonó. Una cubetada de agua fría, técnicamente sobre el juicio de Theo, que primero dejó sus manos inmóviles y luego empezó a lidiar con el cuerpo de Michael encima de él que le impedía tomar el auricular. -¡Deja
eso, Theo! Vamos, solo serán los de recepción… Michael se quedó pasmado al ver como Theo se bajaba de la cama, subiéndose el cierre. -¡¿A
dónde vas?!...-gritaba el joven reportero, intentando detenerle
y hacerle volver a la cama. -No tardaré, date un baño. Pasaré por ti más tarde e iremos juntos a la recepción. Theo cerró la puerta y escuchó el ruido de algo que se estrellaba contra la pared y estaba seguro que era el teléfono que Michael había arrojado, en plena frustración. Él tampoco estaba tan inmune a eso. No podía seguir ignorando los reclamos de Michael sobre el tema. Como tampoco era factible mantenerse alejado indefinidamente de casa. Algún día tendría que volver y resolver esa situación. Sobre todo, enfrentar a Michael con la realidad y hacerle ver que diez años, dejaban huella en cualquiera. Michael ya no era un jovencito, debería entender que todo cambia. Nada es para siempre. Solo buscaba el momento adecuado para decírselo. Theo tardó minutos en tranquilizarse, mientras caminaba hacia la recepción, donde ya otro de sus compañeros, se encontraba. Ambos conocían muy bien el contenido de la exposición, seria rápido organizarla de nuevo e indicar a los asistentes la disposición del material. Trabajaron en eso un buen rato y cuando ya todo parecía ir tomando forma, el fotógrafo se disculpó para ir a tomarse un baño, antes de la recepción, la cual estaba planeada a las 6 de la tarde. Miró su reloj, tenia casi una hora, antes del evento. Intentaría tranquilizar a Michael y convencerlo de bajar. Aunque no era fácil explicarle, lo que tenía que decirle, sabía que terminaría por encontrar las palabras para hacerlo. El fotógrafo tocó la puerta, para ver como se encontraba Michael, pero su sorpresa fue mayúscula, cuando no lo encontró en la habitación, ni una nota que indicara donde se había metido. No estaría entonces tan enojado, se dijo y entró a la regadera. Minutos después Theo salía envuelto en una toalla, poniéndose crema para afeitar y mirándose en el espejo, mientras lentamente iba pasando la navajilla por su rostro lentamente. Escuchó luego el sonido de la puerta abriéndose y unas llaves siendo arrojadas en el mueble. -¿A
dónde fuiste? …-le preguntó Theo a Michael en cuanto
lo vio por el espejo. Theo resopló, aquello se estaba saliendo de control. -Entiendo que estés molesto…-empezó Theo…-sé que querías un viaje por la costa, pero no fue factible en esta ocasión. No se puede tener siempre todo, Michael. Theo dio un par de pasos hacia el reportero con la intención de tomarle en sus brazos, besar esa boca que hacia una mueca de enojo y le era tan graciosa, pero el joven dio unos pasos hacia atrás, impidiéndolo. En realidad estaba furioso. Michael quería escuchar: “…tu, tú eres lo único importante en esa casa…” Pero esas palabras no llegaron. -No, no se
puede tener todo…-Michael intentaba entender eso, dio la vuelta
y entró al baño. -Fui a caminar a la playa…-le resopló el periodista. El chorro de agua, impidió que Theo pudiera continuar hablando con Michael, y salió a esperarlo. Se sentó en cama, encendiendo la televisión y cambiando los canales sin quedarse en ninguno en particular. Vio salir luego al reportero, quien buscaba ropa en su valija para vestirse. El fotógrafo no podía dejar de seguir sus movimientos, le gustaba mucho verle vestirse. Michael lo hacia sin prisas, deslizando las prendas por encima de su piel y aquel conjunto informal le sentaba particularmente bien, delineando su largas piernas y hasta la camiseta ajustada, parecía remarcarle el cuerpo. -¿Has ido al gimnasio? …-preguntó el fotógrafo, dándose cuenta que el joven había ganado algo de definición en su delgado cuerpo. -Si, tengo muchas horas de ocio en la semana…-no era sarcasmo, sino algo parecido. Theo se levantó y fue a su lado, para tomarle de la mano, retenerla, cuando el joven intentó jalonearla, mientras intentaba acariciar su mejilla con la otra. -Sé
cuan importante son estas fechas para ti. Pero esto es solo un par de
días. Una recepción hoy. La convención mañana.
Después de eso, el resto es nuestro...-Theo levantó la barbilla
del reportero…-nos desocupamos el 14, tendremos ese y el siguiente
día para nosotros. Hay hermosas playas…estoy seguro que alguna
podrá ser un refugio para nosotros. Michael cedió. No podía resistirse. No, cuando ha estado deseando reencontrarse con ese “Theo”, el apasionado, dulce y considerado, que ahora le tiene en sus brazos, besando su boca, sacándole el aire, mientras sus manos sujetan su cintura pegándolo a él. Esos besos eran lo que extrañaba, húmedos, hambrientos y sobre todo suyos. Se separó Michael de Theo, mirándole emocionado, con el brillo de la esperanza en sus ojos. -¿No
será muy larga, la recepción, verdad?...-poniendo sus manos
en el pecho del mayor, ansiando mas contacto, jugando con los botones
de la camisa. 3 Por unos minutos, Michael recobró el optimismo. Se pegó a Theo en el ascensor, pasando su mano por detrás de su espalda, aprovechando para besarle, disfrutando el que su pareja respondía a sus besos y sonreía por fin después de horas de tener el ceño de molestia, casi pincelado en la cara. El salón estaba concurrido. Michael reconoció a varios fotógrafos y gente del ramo, a quienes empezó a saludar, mientras tomaba una bebida y unos bocadillos. Sin darse cuenta en unos minutos, Theo había sido retenido por un grupo y se tuvo que alejar con ellos, para dar inicio al evento. Alguien dio una palabras de bienvenida y los aplausos empezaron en cuanto se escuchó el nombre de Raleigh, el fotógrafo estrella de la temporada, cuyo trabajo se estaba promocionando ampliamente y la casa editorial, se sentía orgullosa de tenerlo entre su nomina. Michael se distrajo, pidiendo otra cerveza fría, mientras iba de un lado a otro viendo los paneles y el trabajo que se presentaba y tenia que reconocer que el tal Steve Raleigh era bueno. El trabajo era muy profesional y parte de lo que se estaban mostrando, se veía claramente la dirección de Theo en eso. Seguramente había sido encargado de seleccionar el material. Como fuera, era seguro que tarde o temprano iba terminar conociendo al susodicho Raleigh, así que Michael ni se interesó en levantar la vista, cuando fue presentado y nuevos aplausos amortiguaron el sonido de la voz, agradeciendo la presencia al evento. Del resto se desconectó Michael, realmente no le interesaba, solo buscaba a Theo con la vista, mientras saluda a quienes conocía y se detenía algunos minutos a hablar. Se fue a la barra y solicitó otra cerveza, que le parecía lo más idóneo para el calor, aunque el lugar contaba con un agradable clima artificial. El reportero pasaba su vista de un lado a otro. Cuando localizó a Theo, éste venia acompañado de un joven, que le miraba arrobado y quien no se colgaba en su brazo, solo por alguna maldita etiqueta de urbanidad, pero se restregaba cuanto podía. Michael dejo la botella en la barra, con cara de total sorpresa al ver que venían a su encuentro y que Theo ni se daba por enterado de los resbalones del otro. -¿Dónde andas? Te estaba buscando…-preguntó el fotógrafo a Michael a llegar a la barra, llevando consigo al joven, que no tendría ni los veinte años, tenia pinta de modelo de pasarela y no dejaba de quitarle los ojos de encima a Theo. -Veía las fotografías…-respondió Michael mosqueado al ver que el modelito, seguía casi colgado al hombro de su pareja e hizo un gesto de interrogación con la cara, para averiguar quien era aquel tipo. Theo captó la seña e intentó quitarse al chico de encima, quien de pronto reviró en la presencia de Michael. -Steve, quiero
presentarte a Michael Audley, es reportero cultural. Michael derramó la botella que tenia a escasos centímetros de sus dedos, haciendo que se escurriera por la barra y logrando en ese momento de confusión que mientras el camarero secaba el líquido y ponía otra botella para sustituirla la derramada, el joven reportero se excusará para ir al sanitario, sin hacer caso de la voz de Theo. Michael caminaba rápidamente, entre la gente, entró a los privados, abrió la llave, dejo correr agua y se mojó la cara varias veces, para refrescarse y sobre todo para intentar comprender que diablos había sido todo eso. Se secaba la cara, mientras escuchaba que alguien más entraba y se ponía a un lado suyo. -¿Así,
qué son solo amigos?…-preguntó Raleigh, mientras el
reflejo del joven fotógrafo se veía en el espejo…-me
refiero a Theo y tú. Raleigh podría ser el fotógrafo del momento, pero tipo era un patán de mierda. -¡¿y
a ti…que te va o que te viene, sobre Theo y yo?! El joven reportero, arrojó el papel secante y salió unos pasos detrás de Raleigh para alcanzarle y decirle dos verdades. Pero Theo le esperaba afuera y le retuvo. -¿Qué
sucede? Michael iba a reclamarle, quería que volvieran al cuarto, que le hiciera el amor hasta desfallecer y terminar durmiendo en sus brazos, buscando convencerle de que toda aquella era una confusión, era eso, una confusión. Y que nadie podría ocupar su lugar. Pero no pensaba darle la oportunidad de que Theo le volviera a llamar la “reina del drama”, así que Michael se dio la vuelta. -Has lo que quieras…yo no te espero despierto. Lo peor de todo, fue que lo cumplió. Michael estaba dolido, ya no sabia en que confiar. Era posible que Raleigh sólo estuviera intentando sacarle de quicio para que fuera con Theo a quejarse, como había dicho. Amigo que follaba de vez en cuando y que se quejaba de continuo. Precisamente en lo que últimamente Michael pensaba se había convertido. Todo por culpa del miedo. El miedo a que otro joven conquistará el corazón de Theo y que dejará de verlo atractivo, ahora que se había convertido en un hombre. Era posible. Ya no era un jovencito. Pero tampoco lo era Theo. 4 Michael se desnudo por completo, como tenia por costumbre dormir, entró entra las sábanas y se abrazó a la almohada, anhelando que en cualquier momento Theo apareciera en la puerta, diciéndole que había dejado todo por estar a su lado. Eso mismo era lo que intentaba hacer Theo, cuando vio que Michael se alejaba de su lado, pero fue retenido por Raleigh, que no había perdido detalle de la pelea. -No sé
que cojones le dijiste a mi pareja, pero no quiero que vuelvas acercarte
a él y pretendas inventarle cosas. El joven fotógrafo hizo un mohín gracioso, intentando acercarse a ese hombre que le resultaba mas que fascinante, era maduro con experiencia, cariñoso, paternal y sobre todo un gran maestro de la fotografía del que tendría algo que enseñarle. Desde que lo conoció, no podía dejar de fantasear con él. No perdía nada intentándolo. -Pues yo si
estoy interesado en ti, Theo. Sé que tienes muchos que enseñar
aun…quiero aprender contigo. Theo rodó los ojos. Era mejor no discutir con alguien que parecía se había pasado de “éxtasis” (3) y andaba buscando quien le bajaba el libido. -Vete a tomar un poco de aire y no molestes, que voy a perder la paciencia contigo, Steve…-dijo con fastidio intentando no romperle la cara. De haber podido, Theo se hubiera desocupado lo más rápido posible, pero como parte de los organizadores del evento, no solo tuvo que soportar quedarse, sino además estar al lado de Raleigh en la presentación de su trabajo. El chico podía ser carismático cuando se lo proponía y era evidente que quería congraciarse con él, por lo cual Theo hizo todo lo posible por mostrarse amable y profesional. Sobre todo profesional. No iba a dejar que el chiquillo se le metiera entre los pantalones, mucho menos en medio de todos los conocidos del trabajo, que sabían además que Michael era su pareja. Entre una cerveza y otra, las pláticas se prolongaban y Theo miró distraídamente el reloj, considerando que era tiempo prudente para dejarles terminar de divertirse, sin él. Intentó salir del salón e irse sin decírselo a nadie. Cosa imposible, cuando Raleigh estaba buscando precisamente el momento para irse detrás suyo. Steve alcanzó a impedir que la puerta del ascensor se cerrara y entró sonriendo, mientras ponía su espalda en la pared, mirando a Theo sin ningún disimulo. -¿Te
ibas sin despedirte? Steve hizo una mueca, paró el elevador apretando el botón de emergencia y se puso enfrente de Theo. -Usare otra lengua para darme entender…-a las palabras vino la acción, inclinándose en frente de Theo, poniéndose las manos en el cinturón e intentado abrirle la bragueta del pantalón. -¡No,
no... ¿Qué haces?!…-Theo le levantó de un tirón
para ponerlo a la altura de su cara, mientras Steve se lamía los
labios insinuando más su intención. -¡Cállate,
¿Qué pervertido crees que soy?! Podría ser, casi le llevaba el doble de edad a Michael cuando lo conoció, pero siempre hubo aceptación de su parte y técnicamente fue el joven quien lo sedujo a él. Lo mismo que estaba intentando ahora hacer Steve, la diferencia, que Theo no estaba interesado en él, excepto como fotógrafo. Solo era un chico confundido. Nada más. -Voy a deletreártelo, para que lo entiendas. “A-mo a Mi-cha-el”. No estoy interesado en nadie más aunque me halague tu interés. El chico hizo un mohín de fastidio y empujó a Theo. -Solo quiero
follarme contigo, no que hagas un sicoanálisis. Habría que verse. Les daba consejos a los jóvenes sobre que hacer en la vida, cuando él no utilizaba ni su propia experiencia. El mismo andaba tan de prisa, que había olvidado darse tiempo para disfrutar y amar con diligencia a Michael. Tenia que remediar eso antes de que todo se fuera por la borda. Entró a la habitación, que estaba casi en plena oscuridad, salvo la luz del baño que casi siempre dejaba encendida Michael y que Theo le reñía por que apagara. Esta vez agradeció que la dejara así. Desde la esquina de la cama, perfiló el cuerpo de Michael dentro de las sábanas y estaba seguro que estaría desnudo. Así le gustaba dormir, abrazado a una almohada, boca abajo. Theo se fue quitando los zapatos, la camisa, mientras escuchaba la tenue respiración de su amado. Había deletreado a otro hombre que amaba a Michael. Lo amaba con todo su alma. ¿Por qué su cuerpo no podía terminar de entender eso? El cuerpo de Theo envejecía, como el de todas las personas, solo que lo hacia más rápido que el de Michael. Con catorce años de diferencias entre ellos, ahora era cuando más empezaba notarse. Ya había dado los primeros pasos a su declive, lo sabia. ¿Ironías?
Tenía delante de él, un cuerpo desnudo, del hombre que amaba,
y su maldito pito no se le levantaba. Disfunción eréctil,
le llamó elegantemente el urólogo, pero seguramente, le
dijo, seria tensión por las pasadas revisiones médicas. ¿Ironía? Tener a tu pareja en los días de San Valentín, esperando tener sexo contigo, mientras encuentras las palabras para explicarle que ya no eres tan joven como antes y que no puedes cumplirle. Theo fue al baño, se desvistió hasta quedarse en bóxer e intentó hacer revivir aquel pedazo de carne suya, pero al igual que semanas atrás, seguía sin dar razones de vida y cansado, decidió irse a dormir. Entró en la cama, intentando no despertar a Michael, quien hacia rato lo había escuchado entrar y esperaba alguna señal para acercársele. Sintió las sábanas ser levantadas y espero. Pero mordió la almohada cuando percibió desde el cuerpo de Theo, una mezcla de olores de cigarrillo con loción que no era la suya. -¿Duermes,
Michael?...-preguntó el fotógrafo al sentir el movimiento
de su amado, pero no recibió respuesta…-No pude desocuparme
antes. Lo siento. Theo se acercó hasta Michael, quien estaba boca arriba, puso su mano en su hombro, incapaz de llegar a nada más. -¿Sigues
molesto?...-susurró Theo, sabiendo que Michael no dormía…-Intenté
llegar antes… ¿Ironías? Que tu pareja de diga en vísperas de San Valentín, que tiene otro amante, que ya no eres el hombre de su vida, por que va a cambiarte por otro jovencito.
Cuando Theo despertó, Michael ya estaba vestido. El fotógrafo se levantó de un salto para ir a su encuentro e intentar besarle, cosa que logró a medias. -¿Dormiste
bien? El segundo monosílabo. Eso presagiaba tormenta. Tenía que amainarla o iba a romperle de frente. -La convención
será divertida. Hay trabajos muy interesante…-intentó
Theo buscar un tema de platica. Theo se vistió lo más rápido posible y alcanzó a Michael en el comedor, cuando ya le habían servido, mientras que él optó por el buffet. -¿Iras
a la convención?…-preguntó Theo, sentándose
a un lado de Michael. Theo se quedó con el bocado camino a su boca, viendo como Michael se levantaba. No podía gritarle que no se fuera, que se quedará a su lado. No podía, era un adulto que podía decidir ir a donde quisiera y divertirse en lo que le agradará. Era claro que un hombre joven como él, sus diversiones tenían que ser otras. No estar aburriéndose en una convención, cuando podía tomar sol y divertirse al aire libre. Esa idea le estuvo atormentando toda la mañana, y escuchaba sin ningún interés a sus compañeros de faena, dentro de la convención de fotografía, y fingía prestar atención al trabajo de los demás, pero en definitiva, su mente estaba en otra parte. Al verlo solo, Raleigh no desaprovechó para acercarse y hacerle un par de comentarios, sobre su visible soltería, a los cuales Theo lo ignoró, dándose la vuelta y dejándole con la palabra en la boca. Cuando indicaron que la comida seria servida en el comedor principal, y que las langostas estaban incluidas en la carta, los convencionistas aceptaron con gusto la sugerencia. Theo llamó al teléfono de la habitación, para ver si Michael había llegado, pero nadie respondió, así que se dio una vuelta por los alrededores del hotel para buscarlo. Lo encontró en uno de los bares, cercanos a la playa, tomando una “margarita” en compañía de otro hombre, que visiblemente coqueteaba con él, mientras Michael sonreía por algún chiste que el tipo le susurraba al oído, mientras acariciaba su lóbulo. Era una escena que dejo frió al fotógrafo, aun cuando hiciera cerca de 25 grados a la sombra. Era obvio que sí Theo encontraba a Michael atractivo, seguramente lo era para otros hombres y no había tenido tiempo para ir marcando su territorio y mucho menos quitándole de encima a mirones. Theo carraspeó
audiblemente para hacerse presente y Michael volteó a verle. Llevaba
un short corto que mostraba sus largas piernas, la camisa abierta dejando
ver su lampiño pecho y sus rosadas tetillas, mostrando el bronceado
que había tomado en todas las horas de exposición. -¿Te
está molestando?...-preguntó el tipo al lado de Michael,
al ver la intromisión de Theo. -¿Te
divierte esto?...-le gritó el fotógrafo en cuanto llegaron
a la habitación y Michael se arrojaba sobre la cama, por que todo
le daba vueltas. Michael levantaba las manos, moviendo los dedos. -…como
siete. No...creo que nueve. Son geniales esas “margaritas” Theo lo esperó hasta que se bañó y salió envuelto en la toalla. Le ofreció una botella con agua, para que se hidratará, mientras el reportero se sentaba en el sillón junto a la ventana, que daba a la bahía. -¿Te
sientes mejor?...-le preguntó Theo. Theo se acercó a su lado y se sentó en el suelo, junto a sus piernas, tocándolas lentamente, hasta que se abrazó a ellas, dejando caer su cabeza también Michael se resistía a tocarle. No entendía bien lo que sucedía, quería saber la verdad, pero temía que no supiera que hacer con ella. Que Theo lo dejara le dolería, ya fuera por otro hombre, o solo por que ya se había hartado de él. -Me dio pavor…-escuchó
que Theo le decía. Michael abrió los ojos, con sorpresa. No era eso lo que estaba haciendo, solo estaba platicando con un tipo divertido que conoció en el recorrido a la bahía y que por coincidencia estaba en el mismo hotel. -¿Crees
que eso estaba haciendo?..-le cuestionó Michael…-¿No
es agradable verdad? Michael terminó de beber el agua de botella y abrió lentamente las piernas, mostrando su erección, debajo de la toalla. Theo se levantó fingiendo no haberla visto, tomando el teléfono.
Michael cerró las piernas, arrojando la botella al cesto. -Por mi no
te detengas, has lo que quieras. Menos, cuando vio que Michael iba al closet, tomaba su valija y empezaba a arrojar su ropa dentro de ella. -¿Qué
haces? Theo lo retuvo contra la pared, mientras Michael manoteaba, buscando quitárselo de encima. -¡Deja de mentirme, ya no mas! Por eso me trajiste aquí, para que me diera cuenta de tus amoríos con Raleigh, y así fuera yo, quien te armará el circo... Theo cerró esa boca con la suya, en vista de que no encontraba con hacer que Michael dejara de decir cosas que no eran ciertas y que sobre todo impedir que dijera algo de lo que fuera arrepentirse. -Te amo, solo
te amo a ti, a nadie mas…-besaba Theo las mejillas de Michael, los
párpados entrecerrados…-No hay nadie entre tú y yo,
nadie. Los ojos de Michael miraban confundido a Theo, no entendía sus palabras y les asustaban. -¿De
que hablas? Solo tienes 43, no eres tan viejo. Michael intentaba razonar aquello y primero ladeó la cabeza, para más tarde taparse la boca con la mano para que la risa no fuera salirle a borbotones, mientras unas lágrimas le bajaban por la mejilla. De felicidad debían ser. Ahora se explicaba el comportamiento de Theo. -No te rías,
es en serio. Tengo meses sin una erección. El fotógrafo miraba aquel chiquillo que había crecido en sus brazos, convertido en todo un hombre ahora. Siempre había estado seguro del porqué lo aceptaba en su vida, pero ahora sin duda comprendía el significado de la palabra amor, en las buenas y en las malas. -¿Estás
seguro? Aun eres joven para amarrarte a un hombre que envejece. Puedes
encontrar a otro hombre que… -Nada de sexo, solo descansemos un rato. Michael empezó a darle un masaje a Theo que empezó en las sienes, lentamente, hasta llegar a los pies, sin buscar ser estimulante, solo relajante, pero no por ello menos erótico. Theo exhaló tranquilamente, cerró los ojos cuando el cuerpo de Michael se acurrucó a su lado, lo abrazó, y minutos después ambos dormían, ignorando todo a su alrededor. Horas más tarde, Theo se despertaba, sintiéndose tremendamente tranquilo y en paz consigo mismo. Por fin había confesado ese gran miedo que le angustiaba a Michael y éste aceptaba quedarse a su lado. Ahora tenia que hacer las cosas bien y darle a su pareja, un buen regalo de San Valentín. Cuando Michael despertó tenia hambre y eso no le sorprendió a Theo, así que ambos bajaron a cenar, tomados de la mano. Sin importarles las miradas en ellos y ni detenerse mucho a platicar con los convencionistas que encontraron también en el salón. Disfrutaban la cena, sin prisas y por segundo día, Michael bebía otra “margarita”, pero esta vez junto a Theo, dentro de la piscina, mirando el cielo estrellado. Un beso con sabor a tequila, le pareció a Theo más que sabroso, en los labios de Michael. Y apenas terminaba el día trece. El despertar del catorce fue muy temprano, demasiado, pensó Michael, cuando sintió que Theo le movía lentamente. -Despiértate,
anda. Los ojos de Michael se abrieron de golpe, mientras miraba que Theo arrojaba las valijas a la cama. -¿Nos
vamos? Más de veinte horas de viaje en carretera, pensó Michael, pero le habían dicho que la Baja tenía unos espectaculares atardeceres en el desierto. Se levantó rápidamente para vestirse y unos minutos después ambos hombres trepaban sus cosas a una jeep todo terreno, que Theo había rentado para viajar. Con solo ver la cara de felicidad que tenia su compañero, sabia que hacia lo correcto. Le daría a Michael su acostumbrado viaje en San Valentín y se alejarían como siempre de las festividades que ya empezaban a denotarse en el mismo hotel, que están llenando de globos y adornos para la fecha. Para ellos, esos días, eran en carretera, mientras cualquiera de los dos iba tomando fotografías y admirando el paisaje. ¿Y que mejor paisaje, que ver las piernas largas de Michael, que enfundado en un short corto y botines con calceta iban sobre el tablero del jeep, mientras miraba el mapa? Tenían mas de diez horas conduciendo y Theo no dejaba de mirar esas piernas, ni donde terminaban. Sintió un cosquilleo peculiar e iba refrenándolo, hasta que se hizo evidente y entonces empezó a bajar de la carretera, para parar en el acotamiento. A Michael no le sorprendió, supuso que su compañero ocupaba desocupar la vejiga. Lo que le pilló fue que abriera la puerta de su lado de golpe y le hiciera bajar las piernas del tablero. -¿Qué
pasa?...-le miró Michael sorprendido No necesitaba más invitación. Menos en un carretera técnicamente vacía, donde no habían visto un auto en horas. Michael, bajo rápidamente el cierre del pantalón de Theo, mientras aquel se sentaba en el asiento y empezaba a gemir al recibir la boca húmeda del reportero, la cual había estado extrañando más de lo que se imaginaba. Le encantaba por su tremenda habilidad para darle largas lamidas, mientras succionaba con ansias y sus manos no se quedaban quietas, estimulándole mas. Le detuvo a tiempo antes de que intentará derramarlo. Después de tanto tiempo inactivo, no iba a dejar sin atender a Michael y le suplicó que se detuviera. Uso algo de su propia pre-semen y humedeció la entrada que Michael le ofreció, luego de que rápidamente de librara del pantaloncillo, para darle acceso libre. Theo levantó un poco su pierna, mientras iba deslizándose dentro de aquella apretada entrada que le supiera a gloria, por la forma en que le envolvía y enfundaba. Theo se quedo quieto, disfrutando la sensación, mientras los gemidos de Michael llenaban sus sentidos. -Muevete, por favor…-le suplicó el reportero y solo entonces, Theo lo hizo, aferrándose aquellas caderas que lo enloquecían, mientras que tomaba la erección del reportero para prodigarle placer al mismo ritmo con cual se movía dentro suyo. Gimieron juntos, al tiempo que ambas simientes eran derramadas, mientras las piernas de Theo empezaban a temblar. Permanecieron unos minutos sin moverse, mientras se besaban, saboreando el sabor del orgasmo y la trémula transformación que sufrían sus caras, ante el remanso de paz que aquella entrega les daba. La tarde empezaba a caer, el cielo se lleno de jirones de colores violáceos, rosados y naranjas, mientras el sol declinaba en el horizonte. Dos amantes miraban extasiados la puesta, mientras se abrazaban para ver el espectáculo, aún con los pantalones en el suelo. -Es hermoso…-dijo
Michael, con la cabeza en el pecho de Theo. El reportero sonrió, le encantaba ese romanticismo de su pareja, amaba a ese hombre, que con sus miedos, sus aciertos y su amor, habían hecho de él, un hombre. -Te amo, Theo.
1) Margarita.
Bebida a base de tequila.
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