Historia recopilada para el primer tomo de San Valentin 2007 del grupo Origin_Eyaoies

Advertencias: NC-17, Slash

 

Gritaré al viento, que te amo.

1

Theo puso la mano en su cara para evitar que el reflejo del sol le diera de frente al dejar la cabina de jumbo X20, de la aerolínea Pan América, que llegaba a tiempo desde la ciudad de Denver Colorado, hasta los Cabos, Baja California. Para ser un hombre que rayaba los 43 años, se encontraba en excelente forma y con su 1.94, la magra musculatura se marcaba en la camiseta de algodón, que afortunadamente llevará ese día, debajo del suéter. Se acomodó los lentes oscuros cubriendo así sus claros ojos caoba, que hacían juego con su cabello, que ya mostraba algunas canas. Se cruzó el estuche de su cámara, mientras escuchaba como las aeromozas continuaban agradeciendo a los viajeros por su viaje.

-Cariño…-¿podríamos bajar? Estamos estorbando…-le sonrío un hombre detrás suyo y puso su mano en su hombro, donde hizo una ligera presión a Theo para que descendiera por las escaleras.
-Si, estoy amarrándome el suéter, dame unos segundos…-le dijo a Michael, quien rodó los ojos y esperó con calma hasta que empezaron a bajar por fin.

Ambos hombres caminaron junto con el resto de pasajeros hacia la aduana, sin comentar nada, solo dejándose llevar por la fila de personas que se guarecían rápidamente en el edificio.

-¿Algo más que declarar, Mr. Audley?...-preguntó el agente aduanal, al mismo tiempo que miraba al hombre que tenia enfrente de si, al que le calculaba no más de 30 años, quien tenia una mirada serena, enmarcando una fina cara, con unos ojos claros que brillaban sin malicia detrás de unos espejuelos pequeños, mientras su cenizo cabello estaba recién recortado.

-Solo los electrónicos que están marcados en la forma…-le indicó Michael mientras buscaba con la vista a Theo, el que ya había sorteado las diligencias de migración y lo estaba esperando para ir a recoger las maletas mientras agitaba con desespero un periódico en su cara para contrarrestar el sofocante clima.

Michael sonrió, era obvio que a Theo el calor lo abochornaba, pero estaba seguro que una vez que estuviera en la alberca, con una “margarita”(1) en su mano y tendido en una larga butaca, se olvidaría de ese detalle y disfrutaría ese viaje. Además la opción de ir a esa playa había sido de Theo, aunque Michael insistió varias veces en que prefería su acostumbrado viaje por auto o por tren en esas fechas. Pero como últimamente Theo no solo estaba ocupado, sino que andaba de un quisquilloso con casi todo, y era la única opción disponible para reencontrarse, Michael determinó no discutirlo, siempre y cuando se tomaran como siempre la semana libres, para festejar por todo lo alto su aniversario.

Le resultaba increíble, cumplían diez años en esas fechas. Ocho de vivir juntos, aunque los dos primeros habían sido de un constante esconderse y estar en continua zozobra para poder concretar lo suyo, podían incluirse dentro de su vida en común.

No había sido fácil al principio para ellos. No era posible explicarle al mundo porque un joven de apenas cumplidos los 17 años, tenía interés en su profesor de 33, que además era varón. Que una mutua atracción nació entre ellos, mientras el joven cursaba los últimos grados de High School y que para sorpresa suya era correspondida, por ese increíble y talentoso hombre, que tomaba fotos de ensueño y que le sonreía dulcemente desde la cámara, cuando lo conoció en su clase de arte.

Intentar explicarle a su familia, que encontraba a su maestro, no solo perturbador, sino que le quitaba el aliento, con besos robados por los pasillos vacíos y oscuros, no era nada fácil. Y contarles, como se desnudó con euforia, la primera tarde que pasaron juntos en su departamento y como los besos trémulos pasaron a caricias osadas y urgentes, simplemente no era como para decírselo a nadie.

Mucho menos contarles, como perdió su virginidad en sus manos esa tarde, cuando se entregó gustoso, ansiando el momento por meses, en los cuales Theo se había resistió valientemente, alegando que era demasiado joven para él y que solo estaba confundido sexualmente…que conocería a alguien de su edad y que encontraría su verdad identidad.

Pero la verdad era, que Michael tenia bien definido lo que quería y era a Theo, sus suaves manos en su cuerpo y sus besos húmedos, quitándole el aliento. Más cuando descubrió que era un amante dulce, considerado y siempre dispuesto a buscar nuevas emociones.

No iba a perder todo eso, por una diferencia de años y ambigüedad de géneros. Se las ingenió para mantener un romance a escondidas de sus amigos, su familia y todo el profesorado. Su único miedo, era la insistencia de sus padres en que tomará la carrera en otra ciudad, alejándolo de Theo, quien tampoco quería apartarse de Michael y le juro que a donde fuera, él buscaría otro empleo, para estar cerca.

Aquel hombre terminó por aceptar que amaba locamente a ese jovencito, que usaba sus camisas y le quedaban grandes, que olía a hierba fresca y sonreía con facilidad; que se interesaba en su trabajo, donde pasaba horas ayudándole a revelar, mientras se comían a besos.

Tampoco iba a dejarlo ir.

Cuando los padres de Michael se enteraron, le hacia falta un par de meses para ser adulto, pero aun así, tuvo que bregar fuertemente contra su familia para evitar el escándalo y se separó, temporalmente de Theo para no causarle problemas legales, aceptando que se iría a otro estado a continuar sus estudios, como condición impuesta por sus padres, que tenían la idea que al separarlos, terminaría con ese bochornoso asunto.

Pero la distancia solo sirvió para tranquilizar los ánimos, ver las cosas en perspectiva. En ese tiempo se concentró en la escuela de periodismo, mientras seguía reafirmando su relación con Theo, con quien se escribía a diario y una vez que cumplió la mayoría de edad, le avisó a sus padres que se iba a vivir con el fotógrafo, quien se había mudado semanas atrás a Colorado, para instalar un departamento y compartir una vida juntos.

De eso hacia ya ocho febreros.

Su familia tardó tiempo en aceptar esa situación, tanto que ya Michael estaba graduado, cuando los primeros intentos de reconciliación llegaron. Y la primera cena de acción de gracias, en casa de ambos, junto con su familia, fue más que tirante. Pero permitió que ellos se dieran cuenta, que aquel hombre, no solo quería a su hijo, sino que le había ayudado a terminar de convertirlo en un hombre completo y responsable.

Los padres fueron cedieron poco a poco y con regularidad Michael les visitaba, aunque no siempre llevara a Theo con él.

El joven reportero se sentía ahora orgulloso de todos los logros de su vida con Theo. No solo había terminado la carrera y trabajaba ahora de corresponsal para una revista de prestigio, sino que tenia con ese hombre un hogar, que incluía un jardín, un gran dálmata y una pasión por la fotografía que compartían de continuo. Varios de sus escritos incluyeron material que ambos habían obtenidos de sus viajes personales o trabajando juntos. El renombre de su pareja lo había ganado por la gran calidad artística que tenia. A Michael nada le enorgullecía más, que ver como la notoriedad de Theo Marshall, podía llenar una galería con sus fotografías y ser el centro de atención de prestigiosos artistas.

Lo mejor de todo era que tenia a ese personaje todo para él, cuando se metían en la gran cama que tenían y dormía en sus brazos después de hacer el amor por horas.

Dulce faena que últimamente extrañaba, porque ambos habían estado muy ocupados: Theo en una exposición de un material que consiguió en Alaska y mientras que él andaba terminando una edición especial de “Los Faros históricos de Norteamérica”, por lo cual también tenia que viajar seguido. En los últimos tres meses se veían ocasionalmente un par de días en alguna ciudad que les quedara cruzando sus caminos y hasta terminaron por dejar al perro en casa de sus padres después de las fiestas de navidad, por no poder llevarlo con ellos a todas partes.

Además, algo le sucedía a Theo. Eso era más que evidente. Estaba huraño, evasivo, siempre cansado y cuando Michael quería aprovechar las ocasiones que podían verse para llevarlo a la cama y desquitarse por las noches de ausencia, su amorcito le dejaba con un palmo de narices y había tenido que recurrir mas de una vez a autosatisfacerse solo y dejarle dormir.

Michael temía que no recordará su aniversario en esta ocasión, que celebraban cada 14 del mes de febrero. Día en que se dieron su primer beso en un cuarto oscuro, mientras Theo le enseñaba a revelar. Por ser una fecha más que recurrente y hasta comercial, para hacerla única para ellos dos, desde que vivían juntos se tomaban siempre un día antes, el día 14 y el día después, para festejarlo. Buscaban siempre concederse esos tres días, alejarse del bullicio, subirse al auto todo terreno de Theo y buscar caminos para fotografiar, algún pueblito pintoresco y follar como locos en alguna mullida cama, o en el primer lugar donde les apeteciera, alejados de fandango de esa celebración.

Para ellos esa fecha tenía otra connotación, nada de chocolates ni regalitos cursis, sino comer un buen asado en algún hostal, conocer los alrededores y degustar más de su país.

Se acercaba la fecha, y aun no habían decidido a donde irían en esta ocasión. Michael ni siquiera sabia si iban a poder pasarla juntos, mas cuando escuchaba por teléfono los pretextos que le ponía Theo, por no haberse concretado el tiraje de un libro de fotografías que recopilaría gran parte de su material, además de que se acumulaba con el trabajo de Alaska.

Paciencia, se dijo una y otra vez Michael. Pero la última semana de enero, gritó, y volvió a gritarle a Theo, que buscara como acomodar su trabajo, para pasar su aniversario, juntos. Lo hacia, o él se iba ir a vivir con sus padres, ya que el perro estaba últimamente de continuó con ellos. Amenaza estúpida, que claro no pensaba cumplir. No iba a volver con sus padres, después de más de ocho años de estar fuera de su casa, pero quería dejarle claro a Theo que tenia que reconsiderar sus prioridades.


Lo extrañaba, necesitaba que su vida volviera a esa cotidianidad, donde ambos amanecían abrazados, colaban café, leían el periódico y luego decidían cosas triviales sobre la casa o revelar algún rollo fotográfico. No sabía en que momento su pareja había perdido el gusto por los besos en el pasillo, en la cocina preparando jugo o tener sexo. Simple y llanamente tener buen sexo. Algo que no tenían en meses.

Ya fuera por que, en verdad Theo temiera que fuese a cumplir su chantaje o por que se hubiera dado cuenta de cuanto se estaban alejando con ese sin fin de actividades extras, que buscó alguna opción en el trabajo.

A Michael le dio un gran gusto recibir su llamada a media tarde en su trabajo, la primer semana de febrero, avisándole que pasarían su aniversario en Los Cabos. Una playa turística de Baja California, donde la editorial que publicaría el libro de Theo, había decidido homenajear a otro fotógrafo naturalista e invitaba a otros a conocer y evaluar su trabajo. Los gastos estaban pagados y se ajustaba perfectamente a la fecha convenida para su aniversario.

Michael escuchó esa propuesta, presionando suavemente la sien, para evitar que le diera jaqueca. Era una playa comercial, llena de hoteles, turistas, bares, comida exótica. Nada que ver con lo que de común hacían ellos en esas fechas.

Después de pensarlos por varias horas, darle vuelta al asunto por un lado y por otro y ver que era eso o esperar a Theo hasta el día 16. Michael decidió que tomaba la opción y devolvió la llamada para concretar. Se verían en Denver y de ahí volarían juntos a Los Cabos.

Michael era un hombre optimista, después de todo y en esta ocasión, pensaba sacar lo mejor de ese viaje y hasta divagó con la idea que se lo tomaría como una segunda luna de miel.

El columnista tomó su valija y le sonrió a Theo, cuando se puso a un lado suyo.

-Bien, ya estamos aquí.
-Si, y hace una calor de todos los infiernos…-rezongó el fotógrafo.
-¿Qué querías de una playa a esta latitud?...-pero Theo ya caminaba, dejándole con la palabra en la boca.

Paciencia, se dijo otra vez Michael.

2

La editorial había contratado transportación, por lo cual fueron llevados directamente, junto con otros integrantes de la editorial, al hotel de primera clase que se encontraba dentro de uno de los complejos hoteleros, frente a las playas. Michael iba constatando lo que averiguará sobre el destino a donde viajarían, y se encontró con que toda la marina y la zona de hoteles, le daban a la ciudad un aire cosmopolita, según se apreciaba en el sin fin de banderas de ondeaban en los barcos que estaban anclados y por la gente que se veía en sus calles. Ni que decir de las hermosas playas que parecían estar a un palmo de sus dedos desde la ventanilla del transporte. Atravesaron por lujosos complejos inmobiliarios, muchos de ellos alfombrados por espectaculares campos de golf. Realmente el lugar tenía una gran belleza y atractivo, al juzgar por el turismo, el paisaje y el intenso azul del mar.

-Waoooo, no es un pueblito perdido en la nada, ¿eh?….-dijo Michael con cierta admiración al ver ese pequeño edén en esa desolada península y volteó hacia Theo que tenia los ojos entrecerrados y parecía dormitar con una revista en la cara en el asiento a un lado suyo…-y ti te divierte el viaje que asusta…-su voz cambio rápidamente y se giró hacia la ventanilla.

-Estoy escuchándote, solo intentaba descansar un poco…-Theo se quitó la revista y la puso a un lado, mientras miraba aquel hombre a un lado suyo…-me desvelé para tomar el viaje a Denver y llegar a tiempo para transbordar al otro avión.
-Si, me lo dijiste un par de veces…
-He tenido mucho trabajo, Michael.
-También yo, e intentó divertirme estos días.
-Pues hay mucho que hacer, aparte del lanzamiento del libro y la convención.
-¿Cuál convención?...-rezongó Michael.
-…de fotógrafos. Estoy seguro que te lo dije…-recalcó unos segundos después al ver el mohín de fastidio que tenía Michael y eso era fácil de reconocer, por que se mordía el labio inferior mientras giraba la cabeza en franca negativa.
-No. No, no me lo dijiste. Recordaría algo como eso en tus escasas llamadas y los email de contadas palabras que me has enviado en estas semanas.
-Ya me disculpe, te dije que estaba ocupado.
-…pero lo que no dijiste en ningún momento fue lo de la “famosa” convención. ¿Por qué? ¿Temías que decidiera no venir?
-Disculpa, si mis actividades te aburren.
-Tus actividades nunca me aburren, Theo. No pongas palabras en mi boca, ni cambies el tema. No me dijiste nada de la convención.
-Bueno, lo sabes ahora. Habrá una convención y participaré…-rezongo intentando no darle mas cuerda al asunto, pero Michael no pensaba desistir.
-¿Con qué trabajo?
-Un rotafolio que hice de vida natural…parte del viaje a Alaska.
-No conozco ese material. No tuviste tiempo de enviármelo, supongo…-el sarcasmo era tan marcado, que Theo sintió una punzada por el reproche, además que se sentía plenamente justificado, pero aun así intentó disculparse.
-Estabas cubriendo lo del “Faro McKenlly”
-Siempre tengo tiempo para revisar tus fotografías, lo sabes.
-No quería abrumarte de trabajo…-Theo puso su mano encima de la rodilla de Michael intentando tranquilizarle y que no subiera la voz o sus compañeros terminarían por descubrir que tenían un pleito de pareja.

Michael encimó su mano sobre la de Theo, acariciando sus dedos, mientras le miraba. Necesitaba creerle, era verdad que tenia mucho trabajo en esas fechas, pero también que siempre buscaban el tiempo para interesarse en el otro y Theo siempre le mostraba su trabajo antes que a nadie, y hasta seleccionaba parte del material que presentaba. Theo confiaba en su juicio y sus conocimientos de fotografía, adquiridos en años de experiencia a su lado.

-Bueno, ahora tendré tiempo para ver el rotafolio y que quede terminado antes de….
-No será necesario…Raleigh ya me ayudó…-Theo se refería al fotógrafo que estaba lanzando el libro de vida natural y por el cual se suponían la editorial organizaba parte del viaje.

Lentamente Michael soltó la mano de Theo, sin saber exactamente por que, al escuchar el nombre de aquel tipo, que ni conocía personal y que supiera que le ayudaba a su pareja le molestaba. “¿No debía agradecerle?”…-pensó. Pero ya había retirado su mano.

El fotógrafo notó inmediatamente la reacción y quiso apelar, pero la reducción de la velocidad en el transporte, seguida de la voz del conductor avisándoles que estaban en su destino, hizo que se guardará el comentario, para empezar a levantarse y bajar. Ya habría tiempo para aclarar aquel mal entendido.

Apenas era doce de febrero.

El evento estaba bien organizado, e inmediatamente un grupo de maleteros les ayudaron a trasladar las maletas a recepción, mientras algunos de los que parecían organizadores del evento por parte de la editorial, se fueron presentando para irles dando la bienvenida.

Michael conocía a varios de ellos, compañeros de trabajo del área y que en más de otras ocasiones, habían coincidido. Eso lo tranquilizó un poco, era gente amigable y se sentía cómodo con ellos, por que además sabían de su relación personal con Theo y no tenían que aparentar nada.

Se registraron en recepción, recibieron sus llaves y les indicaron que habría un brindis de bienvenida en unas horas, en cuanto se refrescaran y terminaran de llegar el resto de invitados al evento.

Eso era música para los oídos de Theo. Necesitaba un baño, una cama y dormir por horas. Sin embargo su compañero no pensaba lo mismo. En cuanto el maletero se fue, después dejar las valijas y recibir su propina, Michael cerró la puerta poniendo el anuncio de no molestar y se avalazo sobre el fotógrafo que inspeccionaba la habitación. El joven interpuso su cuerpo junto al del fotógrafo, estorbándole completamente en la puerta del baño, mientras su boca sonreía en total picardía y sus ojos brillaban con lujuria.

-¿Hace calor, verdad?...-dijo el reportero, mientras iba subiéndose la camiseta y arrojándola al piso…-La tina se ve grande…-le ronroneó impaciente.
-Lo es, si… ¿Por qué no te bañas? Mientras duermo un poco...-intentaba escabullirse Theo, pero Michael ya tenía sus manos encima de él, subiéndole también la camiseta, metiendo una pierna entre las suyas, impidiéndole moverse, mientras sus labios daban besos aquí y allá en su pegajosa piel.
-¿Nos bañamos juntos?...-le decía el reportero, mientras terminaba de quitarle la camiseta y empezaba buscarle el cierre, intentando lamerle el pecho, acciones que terminaron de poner puso algo nervioso a Theo, tomándole las manos y deteniendo aquel avance.
-Seria mejor que descansáramos un poco, ¿no crees?...
-Exactamente es lo que necesito. Terminar exhausto en tus brazos…-manoteaba juguetonamente Michael, intentando liberarse de aquellas manos que lo sujetaban e impedían que siguiera tocando esa piel que le enloquecía y que deseaba recorrerla completa con su lengua…-tengamos sexo, eso me hace dormir.
-Michael hablo en serio…-lo detuvo en seco…-tenemos poco tiempo. Descansemos un poco, ¿quieres? Date un baño si lo necesitas…-Theo le soltó las manos y pasó a un lado suyo, dejando a Michael con la boca abierta, la mirada llena de reproches, pero el fotógrafo se arrojó de espalda contra la enorme cama, cerrando los ojos.

Fingir que iba a dormirse, era algo que terminó con la paciencia de Michael.

-¡¿Qué me de un baño?! ¿Qué carajos pretendes decirme con eso?...-le gritó el reportero, quitándole la almohada que había puesto debajo de su nuca, para que le prestará atención.
-Dijiste que hacia calor, ¿no?
-…dije que quería tener sexo, ¿eso no lo escuchaste, por casualidad? ¿Tienes algún “Proxy” (1) conectado, para bloquear esa palabra, cada vez que la digo?…
-Dentro de un par de horas será el brindis…
-¡! ¿A quién le importa eso?!!...-le arrojó la almohada…-¡No te he visto en semanas! Me dejaste plantado en San Francisco, alegando trabajo. Últimamente se te están acabando los pretextos, Theo.
-Fue una confusión de la secretaria, ella se disculpó ¿no, fue así?
-…que conveniente…-el reportero se sentó en la orilla de la cama, sin dejar de verlo.
-¿Por qué estás haciendo un drama de todo esto?...-Theo medio levantó el cuerpo para enfrentarle, quitando la almohada entre ellos.
-No me has tocado en meses…-bramó Michael.
-Exageras…
-¡NO, claro que no! Las últimas veces que nos vimos, te las ingeniaste para darme la vuelta, o dormías, estabas muy cansado o fingías no enterarte de mis insinuaciones. ¿O vas negarme que no me escucharas, cuando te pedí que me masturbaras en el sanitario en Denver?
-¡Claro que te escuché! Pero sí te hacia caso, seguro perderíamos el viaje. El avión salía en 20 minutos y tú querías tener sexo en un baño.
-Tengo tres semanas sin verte. Estamos aquí, por que se te acabaron los pretextos…-se levantó Michael de la cama…-¡Claro que quiero tener sexo en el primer lugar donde te encuentro!
-¡¿Es en lo único en que piensas?! ¿En sexo? ¿Es lo único importante para ti?...-rezongó el fotógrafo.
-No. Aunque no puedo negar que me es de lo mas delicioso hacerlo contigo…-Michael gateó hasta ponerse a un palmo de Theo y verlo de frente…-El sexo contigo es placentero. Nada hay que se le compare. Pero no es solo sexo lo que necesito, es tu cariño del cual me estás alejando. Te pido sexo, por que es la forma más simple de acercarme a ti…por que creo que puedo dejarte en tal punto vulnerable, para que me confieses de una buena vez que demonios te traes…
-Sigues con lo mismo…-intentó levantarse Theo, pero Michael fue mas ágil y se trepó a su cuerpo, pasando su pierna sobre su cadera, reteniéndole, empujando su espalda contra el colchón, subiéndole los brazos y dejándole momentáneamente inmóvil.

Michael no desaprovechó la oportunidad y empezó a lamer la clavícula de Theo, dando traviesos mordiscos en ella, mientras su pecho rozaba contra la piel desnuda que tenia debajo de él.
-Te amo, Theo. Te necesito…-susurró en su oído, mientras introducía la punta de su lengua y luego mordisqueaba el lóbulo.

El fotógrafo se dejaba hacer, era innegable que aquel cuerpo le fascinaba y la forma en la cual restregaba sus caderas, subía y bajaba por su pecho, entre que lamía sus pezones y buscaba su boca, la cual no pudo negarle más. Michael tenía una lengua muy insistente, que no pudo resistir, en cuando la mostró y relamía sus labios. Theo bajó sus manos, que las habían mantenido por encima de su cabeza, siendo ligeramente retenidas, abrazó al joven que tenia encima, acariciando su espalda, sosteniendo la base de su cuello, besando sin ningún pudor toda esa piel que tenia disponible y a su alcance. Una piel joven, lozana aún.

Su joven amor había crecido en sus brazos y era ya todo un hombre. Había dejado atrás la timidez, era ahora atrevido y buscaba su propio placer, frotando su hombría, contra la suya, buscando excitarle con premura. Theo también lo necesita, y era más que cierto que tenían meses sin concretar nada. Las razones podrían ser validas, pero aun así, ese joven cuerpo le incitaba a responder, para hacerlo suyo.
Ese joven que seguía oliendo a hierba fresca y que había aprendido muy bien el arte de amar a su lado.

El fotógrafo no pudo contenerse más y con caricias lentas, premeditadas iba bajando y subiendo sus dedos por la larga espalda y jugando en la pretina del pantalón. Aquello hizo ronronear a Michael, quien no tuvo más remedio que dejarse llevar por la oleada de placer que empezaba a desbordarse en su cuerpo, disfrutando no solo aquella caricia sino además, que por fin encontraba una positiva respuesta en el cuerpo de Theo. Indicándole que no solo era él quien estaba disfrutando ese momento, sino que también estaba ansioso por compartir caricias y le demostraba en la forma en que saboreaba su boca rodeaba sus caderas con sus piernas, apresándole.

Definitivamente no estaba ya nada insensible ante la situación, sino que buscaba quitarle el resto de la ropa y Michael levantó un poco la cadera, para ayudarle hacerlo y que terminará de liberarle de estorbos.

Fue entonces cuando el teléfono sonó. Una cubetada de agua fría, técnicamente sobre el juicio de Theo, que primero dejó sus manos inmóviles y luego empezó a lidiar con el cuerpo de Michael encima de él que le impedía tomar el auricular.

-¡Deja eso, Theo! Vamos, solo serán los de recepción…
-Puede ser importante…-le indicó guardar silencio, mientras contestaba sin dar detalles…-Aja. ¡Demonios! Si, no, no. No tardaré…-el fotógrafo colgó el teléfono.

Michael se quedó pasmado al ver como Theo se bajaba de la cama, subiéndose el cierre.

-¡¿A dónde vas?!...-gritaba el joven reportero, intentando detenerle y hacerle volver a la cama.
-Confundieron las cajas donde venían los paneles de las fotografías. Hay un desorden y nadie sabe donde está la relación.
-¿…y eres el único que puede hacer eso?...-le gruñó al fotógrafo.
-Necesitan armar la exposición…se dará el brindis en unas horas…-Theo jaloneaba su camiseta encima de su cabeza.
-Baja después…-Michael tomó su mano, reteniéndole…-no puedes dejarme así…-su erección estaba en punto e intentó llevar la mano de Theo a ella, para que convencerle, pero el fotógrafo estaba visiblemente contrariado.

-No tardaré, date un baño. Pasaré por ti más tarde e iremos juntos a la recepción.

Theo cerró la puerta y escuchó el ruido de algo que se estrellaba contra la pared y estaba seguro que era el teléfono que Michael había arrojado, en plena frustración.

Él tampoco estaba tan inmune a eso. No podía seguir ignorando los reclamos de Michael sobre el tema. Como tampoco era factible mantenerse alejado indefinidamente de casa. Algún día tendría que volver y resolver esa situación. Sobre todo, enfrentar a Michael con la realidad y hacerle ver que diez años, dejaban huella en cualquiera.

Michael ya no era un jovencito, debería entender que todo cambia. Nada es para siempre. Solo buscaba el momento adecuado para decírselo.

Theo tardó minutos en tranquilizarse, mientras caminaba hacia la recepción, donde ya otro de sus compañeros, se encontraba. Ambos conocían muy bien el contenido de la exposición, seria rápido organizarla de nuevo e indicar a los asistentes la disposición del material. Trabajaron en eso un buen rato y cuando ya todo parecía ir tomando forma, el fotógrafo se disculpó para ir a tomarse un baño, antes de la recepción, la cual estaba planeada a las 6 de la tarde.

Miró su reloj, tenia casi una hora, antes del evento. Intentaría tranquilizar a Michael y convencerlo de bajar. Aunque no era fácil explicarle, lo que tenía que decirle, sabía que terminaría por encontrar las palabras para hacerlo.

El fotógrafo tocó la puerta, para ver como se encontraba Michael, pero su sorpresa fue mayúscula, cuando no lo encontró en la habitación, ni una nota que indicara donde se había metido.

No estaría entonces tan enojado, se dijo y entró a la regadera.

Minutos después Theo salía envuelto en una toalla, poniéndose crema para afeitar y mirándose en el espejo, mientras lentamente iba pasando la navajilla por su rostro lentamente. Escuchó luego el sonido de la puerta abriéndose y unas llaves siendo arrojadas en el mueble.

-¿A dónde fuiste? …-le preguntó Theo a Michael en cuanto lo vio por el espejo.
-¿En verdad te interesa?...-se acercó el reportero a su lado y tomó la navilla para ayudarle a afeitarse.
-¿Qué pregunta es esa, Michael? …-le detuvo la mano para mirarle, se escuchaba abatido y era obvio que estuvo llorando, sus ojos lo delataban.
-Respóndeme…¿te importa?...-cuestionó la voz del reportero.
-Si…-le quitó la navajilla Theo, terminó de rasurarse, se enjuagó y arrojó la toalla en el lavabo.
-…pues lo disimulas muy bien, dejándome excitado para ir a colgar unos paneles.
-¡Carajo, Michael! Es mi trabajo. ¿Se te olvida eso? …-volvió sobre sus pasos para enfrentar al reportero.
-Soy tu pareja, eso es lo que a ti, se te ha olvidado.
-¿Tienes que ser “la reina del drama”, en este viaje? Querías que nos viéramos en estos días, pues aquí estamos…-gritó Theo elevando la voz…-Te dije que estaría de vuelta el 16…que entonces podríamos tener unos días ambos. Tú insististe en que estuviéramos juntos. Me amenazaste con largarte hasta con el perro…
-¿Aparte de eso, que más te interesa de la casa?...-le bramó Michael sin quererse amedrentar.

Theo resopló, aquello se estaba saliendo de control.

-Entiendo que estés molesto…-empezó Theo…-sé que querías un viaje por la costa, pero no fue factible en esta ocasión. No se puede tener siempre todo, Michael.

Theo dio un par de pasos hacia el reportero con la intención de tomarle en sus brazos, besar esa boca que hacia una mueca de enojo y le era tan graciosa, pero el joven dio unos pasos hacia atrás, impidiéndolo. En realidad estaba furioso. Michael quería escuchar: “…tu, tú eres lo único importante en esa casa…”

Pero esas palabras no llegaron.

-No, no se puede tener todo…-Michael intentaba entender eso, dio la vuelta y entró al baño.
-No me dijiste a donde fuiste…-Theo impidió que cerrará la puerta, entrando también, viendo como se desvestía, arrojando la ropa al piso y entraba a la regadera. Dándole un buen espectáculo de su trasero, haciendo que la garganta de Theo se secara de pronto.

-Fui a caminar a la playa…-le resopló el periodista.

El chorro de agua, impidió que Theo pudiera continuar hablando con Michael, y salió a esperarlo. Se sentó en cama, encendiendo la televisión y cambiando los canales sin quedarse en ninguno en particular. Vio salir luego al reportero, quien buscaba ropa en su valija para vestirse. El fotógrafo no podía dejar de seguir sus movimientos, le gustaba mucho verle vestirse. Michael lo hacia sin prisas, deslizando las prendas por encima de su piel y aquel conjunto informal le sentaba particularmente bien, delineando su largas piernas y hasta la camiseta ajustada, parecía remarcarle el cuerpo.

-¿Has ido al gimnasio? …-preguntó el fotógrafo, dándose cuenta que el joven había ganado algo de definición en su delgado cuerpo.

-Si, tengo muchas horas de ocio en la semana…-no era sarcasmo, sino algo parecido.

Theo se levantó y fue a su lado, para tomarle de la mano, retenerla, cuando el joven intentó jalonearla, mientras intentaba acariciar su mejilla con la otra.

-Sé cuan importante son estas fechas para ti. Pero esto es solo un par de días. Una recepción hoy. La convención mañana. Después de eso, el resto es nuestro...-Theo levantó la barbilla del reportero…-nos desocupamos el 14, tendremos ese y el siguiente día para nosotros. Hay hermosas playas…estoy seguro que alguna podrá ser un refugio para nosotros.
-¿Lo dices en serio?...-el joven hacia un puchero.
-Si, Michael. Sé que he sido un patán, me ha salido trabajo de mas, he…he intentado hacerlo todo y …y de pronto me doy cuenta que te tengo muy abandonado.
-Eres un desgraciado, si…-le respondió Michael, intentando no reír, aunque ya tenía una mueca en la cara.
-Dame estos días, voy a sacar estos pendientes y tendremos el resto para nosotros…-el fotógrafo acercó la boca, aquella otra, mordisqueando el labio inferior, buscando una rendija para entrar y deslizar su lengua por ella.

Michael cedió. No podía resistirse. No, cuando ha estado deseando reencontrarse con ese “Theo”, el apasionado, dulce y considerado, que ahora le tiene en sus brazos, besando su boca, sacándole el aire, mientras sus manos sujetan su cintura pegándolo a él. Esos besos eran lo que extrañaba, húmedos, hambrientos y sobre todo suyos.

Se separó Michael de Theo, mirándole emocionado, con el brillo de la esperanza en sus ojos.

-¿No será muy larga, la recepción, verdad?...-poniendo sus manos en el pecho del mayor, ansiando mas contacto, jugando con los botones de la camisa.
-No puedo asegurar nada, pero ya veremos. Anda, vamos…-le tomó de la mano…-no tarda en empezar la recepción.

3

Por unos minutos, Michael recobró el optimismo. Se pegó a Theo en el ascensor, pasando su mano por detrás de su espalda, aprovechando para besarle, disfrutando el que su pareja respondía a sus besos y sonreía por fin después de horas de tener el ceño de molestia, casi pincelado en la cara.

El salón estaba concurrido. Michael reconoció a varios fotógrafos y gente del ramo, a quienes empezó a saludar, mientras tomaba una bebida y unos bocadillos. Sin darse cuenta en unos minutos, Theo había sido retenido por un grupo y se tuvo que alejar con ellos, para dar inicio al evento. Alguien dio una palabras de bienvenida y los aplausos empezaron en cuanto se escuchó el nombre de Raleigh, el fotógrafo estrella de la temporada, cuyo trabajo se estaba promocionando ampliamente y la casa editorial, se sentía orgullosa de tenerlo entre su nomina.

Michael se distrajo, pidiendo otra cerveza fría, mientras iba de un lado a otro viendo los paneles y el trabajo que se presentaba y tenia que reconocer que el tal Steve Raleigh era bueno. El trabajo era muy profesional y parte de lo que se estaban mostrando, se veía claramente la dirección de Theo en eso. Seguramente había sido encargado de seleccionar el material.

Como fuera, era seguro que tarde o temprano iba terminar conociendo al susodicho Raleigh, así que Michael ni se interesó en levantar la vista, cuando fue presentado y nuevos aplausos amortiguaron el sonido de la voz, agradeciendo la presencia al evento.

Del resto se desconectó Michael, realmente no le interesaba, solo buscaba a Theo con la vista, mientras saluda a quienes conocía y se detenía algunos minutos a hablar. Se fue a la barra y solicitó otra cerveza, que le parecía lo más idóneo para el calor, aunque el lugar contaba con un agradable clima artificial.

El reportero pasaba su vista de un lado a otro. Cuando localizó a Theo, éste venia acompañado de un joven, que le miraba arrobado y quien no se colgaba en su brazo, solo por alguna maldita etiqueta de urbanidad, pero se restregaba cuanto podía.

Michael dejo la botella en la barra, con cara de total sorpresa al ver que venían a su encuentro y que Theo ni se daba por enterado de los resbalones del otro.

-¿Dónde andas? Te estaba buscando…-preguntó el fotógrafo a Michael a llegar a la barra, llevando consigo al joven, que no tendría ni los veinte años, tenia pinta de modelo de pasarela y no dejaba de quitarle los ojos de encima a Theo.

-Veía las fotografías…-respondió Michael mosqueado al ver que el modelito, seguía casi colgado al hombro de su pareja e hizo un gesto de interrogación con la cara, para averiguar quien era aquel tipo. Theo captó la seña e intentó quitarse al chico de encima, quien de pronto reviró en la presencia de Michael.

-Steve, quiero presentarte a Michael Audley, es reportero cultural.
-Ahhhh, si. ¿Cubres el evento?...-dijo el aludido, viéndolo unos segundos pero regresando su atención a Theo.
-No. No. Michael es…un buen amigo…-Theo se aterró unos segundos por la expresión que puso el reportero con esa presentación…-hemos trabajamos juntos en algunos reportajes.
-Ahhhh. Ese tipo de amigos…-sonrió el joven, con una mueca en los labios.
-… ¿y tú eres?...-Michael le dio un largo sorbo a cerveza que tenia a un lado, aunque imaginaba la respuesta.
-Steve Raleigh. Acabo casi de llegar y está ciudad me encanta. Dicen que tiene una vida nocturna de miedo…-sonrió, mientras buscaba sus cigarros y llevaba uno directo a sus labios, mientras Theo lo encendía…-gracias…-le susurró el joven fotógrafo sin dejar de verle, apagando la cerilla con un soplo, mientras acariciaba los dedos de Theo en un gesto sensual y provocador.

Michael derramó la botella que tenia a escasos centímetros de sus dedos, haciendo que se escurriera por la barra y logrando en ese momento de confusión que mientras el camarero secaba el líquido y ponía otra botella para sustituirla la derramada, el joven reportero se excusará para ir al sanitario, sin hacer caso de la voz de Theo.

Michael caminaba rápidamente, entre la gente, entró a los privados, abrió la llave, dejo correr agua y se mojó la cara varias veces, para refrescarse y sobre todo para intentar comprender que diablos había sido todo eso. Se secaba la cara, mientras escuchaba que alguien más entraba y se ponía a un lado suyo.

-¿Así, qué son solo amigos?…-preguntó Raleigh, mientras el reflejo del joven fotógrafo se veía en el espejo…-me refiero a Theo y tú.
-Ya te lo dijo él, ¿no?
-Si, me dijo que son buenos amigos, que se conocen de hace años. ¿Qué tan amigos?...-seguía insistiendo, en una forma que ya rayaba en la descortesía.
-De esos “amigos” que duermen juntos, tienen casa y un perro…-le enfrentó Michael mirándole de frente, dispuesto a defender lo suyo.
-Ahhhh, de “esos amigos”. ¿Con los que se folla de vez en cuando y se quejan de continuo?

Raleigh podría ser el fotógrafo del momento, pero tipo era un patán de mierda.

-¡¿y a ti…que te va o que te viene, sobre Theo y yo?!
-…Pues me gusta tu novio y te lo voy a quitar…-le dijo como quien da la hora y salió del sanitario dejando a Michael, tragarse el coraje.

El joven reportero, arrojó el papel secante y salió unos pasos detrás de Raleigh para alcanzarle y decirle dos verdades. Pero Theo le esperaba afuera y le retuvo.

-¿Qué sucede?
-¡Es lo mismo que te pregunto! ¿Qué se trae ese tipo contigo?
-¿Quién?...-tenia Theo una cara de sorpresa ante el cuestionamiento.
-¿Cómo que quien? ¡Raleigh! ¿Y que es eso, de que soy “tu amigo” de hace años? Soy tu pareja, ¿se te olvido?...-Le mostró la argolla que tenia en su mano y que hasta el año pasado simbolizaba el vinculo entre ellos…-¿Por qué no le dijiste eso?
-No lo sé…-dijo llanamente Theo y era verdad, no sabia por que le había dicho eso a Raleigh, menos enfrente de Michael…-Fue una idiotez,
-Lo fue. ¿Te acuestas con él? …-preguntó de pronto Michael sin poderse contener.
-¡NO! Claro que no…-respondió casi de inmediato Theo, tomándole de la mano y llevándole a un lado, mientras dejaban pasar a la gente…-No tengo nada que ver con Steve, salvo el trabajo que estoy encargado de editar. Solo eso…-intentó Theo que sus palabras fueran suficientes.
-¡Pues el tipo ése, anda excitado por ti! Te lo estás follando o andas en eso.
-No digas sandeces, Michael. Es un crió.
-¡¿Eso crees?! Yo era un crió cuando me empecé acostar contigo y eso no te detuvo…-le bramó el reportero, mientras los colores le subían por la cara a Theo y tomó del brazo a Michael pegándolo a la pared.
-…no me detuvo por que tú me interesabas, cosa muy distinta con Raleigh. No hay nada, de lo que piensas, entre él y yo. Nada. Él es así, le gusta coquetear, es un bisexual, promiscuo y tiene un gran ojo para la lente. Solo eso. Yo no tengo nada que ver con sus ocurrencias.
-Pues quiere acostarse contigo. Así que déjale bien claro, que no puede meterse dentro de tus pantalones…-Michael se soltó del agarre de Theo…-díselo o la próxima vez le hago un escándalo.
-Bien, se lo diré…-dijo con tono molestó el fotógrafo, quien no podía creerse que eso le pasara. Pero seguro debía tener algo de culpa por no parar a Raleigh a tiempo…-ahora volvamos a la recepción…-le suplicó a Michael.
-No. Quiero irme. Deja lo que estés haciendo y larguémonos de aquí.
-No puedo hacer eso. Estoy encargado del evento…-dijo tajante, ante todo era un profesional.

Michael iba a reclamarle, quería que volvieran al cuarto, que le hiciera el amor hasta desfallecer y terminar durmiendo en sus brazos, buscando convencerle de que toda aquella era una confusión, era eso, una confusión. Y que nadie podría ocupar su lugar. Pero no pensaba darle la oportunidad de que Theo le volviera a llamar la “reina del drama”, así que Michael se dio la vuelta.

-Has lo que quieras…yo no te espero despierto.

Lo peor de todo, fue que lo cumplió.

Michael estaba dolido, ya no sabia en que confiar. Era posible que Raleigh sólo estuviera intentando sacarle de quicio para que fuera con Theo a quejarse, como había dicho. Amigo que follaba de vez en cuando y que se quejaba de continuo. Precisamente en lo que últimamente Michael pensaba se había convertido. Todo por culpa del miedo. El miedo a que otro joven conquistará el corazón de Theo y que dejará de verlo atractivo, ahora que se había convertido en un hombre.

Era posible. Ya no era un jovencito. Pero tampoco lo era Theo.

4

Michael se desnudo por completo, como tenia por costumbre dormir, entró entra las sábanas y se abrazó a la almohada, anhelando que en cualquier momento Theo apareciera en la puerta, diciéndole que había dejado todo por estar a su lado.

Eso mismo era lo que intentaba hacer Theo, cuando vio que Michael se alejaba de su lado, pero fue retenido por Raleigh, que no había perdido detalle de la pelea.

-No sé que cojones le dijiste a mi pareja, pero no quiero que vuelvas acercarte a él y pretendas inventarle cosas.
-Solo le pregunté que tipo que amigos era…-la voz del joven fotógrafo sonaba inocentona.
-Somos los mejores amigos. Somos pareja, además y no me interesa ningún jueguito contigo, Steve.

El joven fotógrafo hizo un mohín gracioso, intentando acercarse a ese hombre que le resultaba mas que fascinante, era maduro con experiencia, cariñoso, paternal y sobre todo un gran maestro de la fotografía del que tendría algo que enseñarle. Desde que lo conoció, no podía dejar de fantasear con él.

No perdía nada intentándolo.

-Pues yo si estoy interesado en ti, Theo. Sé que tienes muchos que enseñar aun…quiero aprender contigo.
-Eres un gran fotógrafo, no me necesitas ya.
-Puedo ser todo lo dócil, que tú quieras…-pasó un dedo lentamente por el pecho de Theo, quien de inmediato detuvo aquel avance.
-NO. Busca alguien más para jugar.
-¿Qué tal tu novio? Se le nota que anda ansioso. ¿No has tenido tiempo para él? Es lindo, podemos darle un sorpresita y caerle más tarde en la cama.
-Deja de decir tonterías…-le apartó a un lado Theo.
-…te dejamos en medio, si quieres…-sonrió mientras le guiñaba un ojo…-O mejor, me follo a tu novio y tú nos sacas fotos. Piénsalo.

Theo rodó los ojos. Era mejor no discutir con alguien que parecía se había pasado de “éxtasis” (3) y andaba buscando quien le bajaba el libido.

-Vete a tomar un poco de aire y no molestes, que voy a perder la paciencia contigo, Steve…-dijo con fastidio intentando no romperle la cara.

De haber podido, Theo se hubiera desocupado lo más rápido posible, pero como parte de los organizadores del evento, no solo tuvo que soportar quedarse, sino además estar al lado de Raleigh en la presentación de su trabajo. El chico podía ser carismático cuando se lo proponía y era evidente que quería congraciarse con él, por lo cual Theo hizo todo lo posible por mostrarse amable y profesional.

Sobre todo profesional. No iba a dejar que el chiquillo se le metiera entre los pantalones, mucho menos en medio de todos los conocidos del trabajo, que sabían además que Michael era su pareja.

Entre una cerveza y otra, las pláticas se prolongaban y Theo miró distraídamente el reloj, considerando que era tiempo prudente para dejarles terminar de divertirse, sin él. Intentó salir del salón e irse sin decírselo a nadie. Cosa imposible, cuando Raleigh estaba buscando precisamente el momento para irse detrás suyo.

Steve alcanzó a impedir que la puerta del ascensor se cerrara y entró sonriendo, mientras ponía su espalda en la pared, mirando a Theo sin ningún disimulo.

-¿Te ibas sin despedirte?
-Tengo sueño y mañana aún continuará el show.
-…y tu novio te espera, seguro…-dijo poniéndose a un lado de Theo, pegando su hombro al suyo, restregándose como un gato excitado.
-¡Deja de jugar, conmigo, Steve!
-No estoy jugando. ¿Cómo te digo que me gustas?
-Ya lo dijiste, no tienes que repetirlo y sabes mi respuesta.

Steve hizo una mueca, paró el elevador apretando el botón de emergencia y se puso enfrente de Theo.

-Usare otra lengua para darme entender…-a las palabras vino la acción, inclinándose en frente de Theo, poniéndose las manos en el cinturón e intentado abrirle la bragueta del pantalón.

-¡No, no... ¿Qué haces?!…-Theo le levantó de un tirón para ponerlo a la altura de su cara, mientras Steve se lamía los labios insinuando más su intención.
-¿Qué crees? Te haré llegar al cielo, lo juro.
-¡Basta, Steve! No vuelvas hacer eso…-le pegó a la pared y reteniéndole ahí, ante la mirada de sorpresa del chico.
-¿No te gusto? Estoy seguro que si. Te gustan jóvenes, lo sé. Tu novio, ya no es lo tanto, yo puedo ser dócil y cariñoso contigo…

-¡Cállate, ¿Qué pervertido crees que soy?!
-¿Uno que se acuesta con jovencitos?

Podría ser, casi le llevaba el doble de edad a Michael cuando lo conoció, pero siempre hubo aceptación de su parte y técnicamente fue el joven quien lo sedujo a él. Lo mismo que estaba intentando ahora hacer Steve, la diferencia, que Theo no estaba interesado en él, excepto como fotógrafo. Solo era un chico confundido. Nada más.

-Voy a deletreártelo, para que lo entiendas. “A-mo a Mi-cha-el”. No estoy interesado en nadie más aunque me halague tu interés.

El chico hizo un mohín de fastidio y empujó a Theo.

-Solo quiero follarme contigo, no que hagas un sicoanálisis.
-Pues necesitas uno, si te andas fijando en un viejo como yo. Mírate, eres un chico hermoso, puedes conseguir a quien sea, ¿Por qué te obstinas en mis huesos?
-No eres viejo, eres maduro…-el chico acomodó unos mechones del cabello de Theo detrás de su oreja…-solo quería hacerlo con alguien que no tenga prisa en acabar en 5 minutos.
-Entonces no has escogido bien a tus acompañantes…-Theo hizo que el elevador continuará su marcha…-andas tan deprisa, que haces parecer que “eso” es lo que quieres. Date tiempo para ellos, disfrútalos, sin prisa.
-Es fácil para ti decir eso. Tienes una pareja, una casa y hasta un perro…-le sonrió Steve de lado, mirándole.
-No, no es fácil para mí tampoco. Últimamente también estoy corriendo demasiado.
-¿Lo amas?...-preguntó Steve.
-Con toda mi alma…-salió Theo del elevador…-Vete a dormir, nos veremos mañana…-le dijo antes de que la puerta se cerrará.

Habría que verse. Les daba consejos a los jóvenes sobre que hacer en la vida, cuando él no utilizaba ni su propia experiencia.

El mismo andaba tan de prisa, que había olvidado darse tiempo para disfrutar y amar con diligencia a Michael. Tenia que remediar eso antes de que todo se fuera por la borda.

Entró a la habitación, que estaba casi en plena oscuridad, salvo la luz del baño que casi siempre dejaba encendida Michael y que Theo le reñía por que apagara. Esta vez agradeció que la dejara así. Desde la esquina de la cama, perfiló el cuerpo de Michael dentro de las sábanas y estaba seguro que estaría desnudo. Así le gustaba dormir, abrazado a una almohada, boca abajo.

Theo se fue quitando los zapatos, la camisa, mientras escuchaba la tenue respiración de su amado. Había deletreado a otro hombre que amaba a Michael. Lo amaba con todo su alma.

¿Por qué su cuerpo no podía terminar de entender eso?

El cuerpo de Theo envejecía, como el de todas las personas, solo que lo hacia más rápido que el de Michael. Con catorce años de diferencias entre ellos, ahora era cuando más empezaba notarse. Ya había dado los primeros pasos a su declive, lo sabia.

¿Ironías? Tenía delante de él, un cuerpo desnudo, del hombre que amaba, y su maldito pito no se le levantaba. Disfunción eréctil, le llamó elegantemente el urólogo, pero seguramente, le dijo, seria tensión por las pasadas revisiones médicas.

Entre los medicamentos que estaba tomando, el stress y la edad, últimamente no sabía que era una erección. Y no encontraba la forma de decirle a su pareja que no podía follarlo, por que simplemente su pajarito estaba muerto.

¿Ironía? Tener a tu pareja en los días de San Valentín, esperando tener sexo contigo, mientras encuentras las palabras para explicarle que ya no eres tan joven como antes y que no puedes cumplirle.

Theo fue al baño, se desvistió hasta quedarse en bóxer e intentó hacer revivir aquel pedazo de carne suya, pero al igual que semanas atrás, seguía sin dar razones de vida y cansado, decidió irse a dormir.

Entró en la cama, intentando no despertar a Michael, quien hacia rato lo había escuchado entrar y esperaba alguna señal para acercársele. Sintió las sábanas ser levantadas y espero.

Pero mordió la almohada cuando percibió desde el cuerpo de Theo, una mezcla de olores de cigarrillo con loción que no era la suya.

-¿Duermes, Michael?...-preguntó el fotógrafo al sentir el movimiento de su amado, pero no recibió respuesta…-No pude desocuparme antes. Lo siento.
El silencio no puede responder.

Theo se acercó hasta Michael, quien estaba boca arriba, puso su mano en su hombro, incapaz de llegar a nada más.

-¿Sigues molesto?...-susurró Theo, sabiendo que Michael no dormía…-Intenté llegar antes…
-Ya estas aquí…-Michael le dio la espalda y eso fue la mayor provocación, por lo cual Theo se pegó a su cuerpo con ahínco, oliendo su nuca, cruzando su pierna a la cadera del chico…-Duerme, tienes mucho que hacer mañana…-le dijo el reportero, luego se mordió el labio y enterró la cara en la almohada para que el llanto que humedecía sus ojos, no fuera a revelarse.
Theo iba a dejarlo, estaba seguro. Solo estaba buscando la manera de decírselo.

¿Ironías? Que tu pareja de diga en vísperas de San Valentín, que tiene otro amante, que ya no eres el hombre de su vida, por que va a cambiarte por otro jovencito.


5

Cuando Theo despertó, Michael ya estaba vestido. El fotógrafo se levantó de un salto para ir a su encuentro e intentar besarle, cosa que logró a medias.

-¿Dormiste bien?
-Si.
-Alcanzamos a desayunar, ¿te parece?
-Si.

El segundo monosílabo. Eso presagiaba tormenta. Tenía que amainarla o iba a romperle de frente.

-La convención será divertida. Hay trabajos muy interesante…-intentó Theo buscar un tema de platica.
-Bajare a desayunar…-dijo el joven sin esperar respuesta.

Theo se vistió lo más rápido posible y alcanzó a Michael en el comedor, cuando ya le habían servido, mientras que él optó por el buffet.

-¿Iras a la convención?…-preguntó Theo, sentándose a un lado de Michael.
-Un rato, mas tarde.
-¿Qué harás antes?...-le sorprendía la fría reacción de su compañero.
-Me inscribí en las actividades del hotel…-mostrándole el folleto…-mientras tú trabajas, yo me subiré a una “banana” (2) y luego iré hacer un recorrido por la bahía en lancha.
-Suena divertido.
-Haré que lo sea…-se bebió el jugo y continuó con su desayuno.
-¿Te dará tiempo, para que comamos, juntos?
-¿Necesitas saber a que hora vuelvo, para programarte y que no te encuentre fuera de lugar?...-le sonrió con sorna.
-¿Por qué sigues molesto, Michael? No podía dejar el evento anoche.
-Ni tampoco que Raleigh se te encimará tanto que te dejará el olor de su colonia en tu camisa. Si usará labial, tendría que mandar quemar esa camisa por inservible…-le rezongó el reportero, limpiándose los labios con la servilleta.
-¿Sigues con eso?
-¿Vas a seguir negando que hay algo entre ustedes?
-Trabajo. Solo eso…-volvió asegurar Theo.
-Ajá. Pues no te quito tu valioso tiempo laboral. Volveré a la hora de la comida.

Theo se quedó con el bocado camino a su boca, viendo como Michael se levantaba. No podía gritarle que no se fuera, que se quedará a su lado. No podía, era un adulto que podía decidir ir a donde quisiera y divertirse en lo que le agradará. Era claro que un hombre joven como él, sus diversiones tenían que ser otras. No estar aburriéndose en una convención, cuando podía tomar sol y divertirse al aire libre.

Esa idea le estuvo atormentando toda la mañana, y escuchaba sin ningún interés a sus compañeros de faena, dentro de la convención de fotografía, y fingía prestar atención al trabajo de los demás, pero en definitiva, su mente estaba en otra parte.

Al verlo solo, Raleigh no desaprovechó para acercarse y hacerle un par de comentarios, sobre su visible soltería, a los cuales Theo lo ignoró, dándose la vuelta y dejándole con la palabra en la boca.

Cuando indicaron que la comida seria servida en el comedor principal, y que las langostas estaban incluidas en la carta, los convencionistas aceptaron con gusto la sugerencia.

Theo llamó al teléfono de la habitación, para ver si Michael había llegado, pero nadie respondió, así que se dio una vuelta por los alrededores del hotel para buscarlo. Lo encontró en uno de los bares, cercanos a la playa, tomando una “margarita” en compañía de otro hombre, que visiblemente coqueteaba con él, mientras Michael sonreía por algún chiste que el tipo le susurraba al oído, mientras acariciaba su lóbulo.

Era una escena que dejo frió al fotógrafo, aun cuando hiciera cerca de 25 grados a la sombra. Era obvio que sí Theo encontraba a Michael atractivo, seguramente lo era para otros hombres y no había tenido tiempo para ir marcando su territorio y mucho menos quitándole de encima a mirones.

Theo carraspeó audiblemente para hacerse presente y Michael volteó a verle. Llevaba un short corto que mostraba sus largas piernas, la camisa abierta dejando ver su lampiño pecho y sus rosadas tetillas, mostrando el bronceado que había tomado en todas las horas de exposición.
-¿Qué tal la convención? …-preguntó el reportero, mientras lamía la sal de la copa.
-Es hora de comer. Te estoy buscando.
-¿No tienes ningún asuntito, entre manos?...-Michael se rió de su propia broma y el tipo a un lado suyo hizo lo mismo, sin entender bien de que le hablaba.
-Creó que ya has bebido suficiente…-Theo le retiró la bebida y lo tomó del codo.

-¿Te está molestando?...-preguntó el tipo al lado de Michael, al ver la intromisión de Theo.
-No. No. Es mi “amigo”, tenemos un perro, juntos…-el reportero volvió a reírse y se levantó, siendo llevado por Theo, quien encontraba aquella reacción de Michael mas que fuera de lugar.

-¿Te divierte esto?...-le gritó el fotógrafo en cuanto llegaron a la habitación y Michael se arrojaba sobre la cama, por que todo le daba vueltas.
-¡NO grites!..-se tapaba los oídos.
-¿Cuánto bebiste?

Michael levantaba las manos, moviendo los dedos.

-…como siete. No...creo que nueve. Son geniales esas “margaritas”
-Tú solo bebes cerveza. ¿Por qué se te ocurrió beber eso?
-Hay que divertirse…-Michael se levantó como pudo, cerró la puerta del baño y por los sonidos que siguieron era evidente que estaba devolviendo generosamente el licor.

Theo lo esperó hasta que se bañó y salió envuelto en la toalla. Le ofreció una botella con agua, para que se hidratará, mientras el reportero se sentaba en el sillón junto a la ventana, que daba a la bahía.

-¿Te sientes mejor?...-le preguntó Theo.
-No, pero ya tengo un pretexto para decir por que me siento fatal.
-Genial. Pediré la comida a la habitación.
-Por mi no te detengas, si tienes que ir a…tu trabajo.

Theo se acercó a su lado y se sentó en el suelo, junto a sus piernas, tocándolas lentamente, hasta que se abrazó a ellas, dejando caer su cabeza también

Michael se resistía a tocarle. No entendía bien lo que sucedía, quería saber la verdad, pero temía que no supiera que hacer con ella. Que Theo lo dejara le dolería, ya fuera por otro hombre, o solo por que ya se había hartado de él.

-Me dio pavor…-escuchó que Theo le decía.
-¿Qué diera una intoxicación alcohólica?...-bromeó.
-Que le coquetearas a otro hombre.

Michael abrió los ojos, con sorpresa. No era eso lo que estaba haciendo, solo estaba platicando con un tipo divertido que conoció en el recorrido a la bahía y que por coincidencia estaba en el mismo hotel.

-¿Crees que eso estaba haciendo?..-le cuestionó Michael…-¿No es agradable verdad?
-No. No lo fue. Querías darme una lección, ya la entendí…-acarició sus piernas.

Michael terminó de beber el agua de botella y abrió lentamente las piernas, mostrando su erección, debajo de la toalla. Theo se levantó fingiendo no haberla visto, tomando el teléfono.


-¿Comemos aquí? O ¿Quieres bajar?

Michael cerró las piernas, arrojando la botella al cesto.

-Por mi no te detengas, has lo que quieras.
-Solo dime que quieres…-pidió Theo intentando amainar la ola que venia venir.
-¡¿Por qué me evitas?!...-se levantó Michael y fue hacia el fotógrafo
-¿Ahora que, Michael?
-¡Que no te entiendo, Theo! Te pones celoso, por que ves con un tipo tomar una copa y dices que entiendes lo que siento. ¡No lo creo!
-¿Crees que me gusto verte que otro tipo te toque, mientras te susurra al oído?
-No, eso te fastidio. Seguro que si, piensas que solo tú, puede andar coqueteando con otro.
-Yo no coqueteo con nadie, ya te lo dije.
-Pues yo tampoco. Ya estamos a mano.
-Bien…-intentó acotar Theo, pero Michael seguía sin quitarse de enfrente…-Vístete, vamos a bajar a comer.
-¿tú lo decidiste?
-Si, yo lo decidí y eso vas hacer.
-tú no me mandas, hace tiempo que deje de ser tu “chiquillo”.
-Michael…-fue un susurro, tocando su mejilla.
-¿Quieres que te lo haga fácil?...-le quitó el reportero la mano de su mejilla y Theo no supo que responder a esa pregunta.

Menos, cuando vio que Michael iba al closet, tomaba su valija y empezaba a arrojar su ropa dentro de ella.

-¿Qué haces?
-¿quieres que te haga simple las cosas? Eso haré. No has tenido los cojones para decirme que te has hartado de mí…
-¡¿De donde sacas eso?!
-…que ya no te gusto, que encuentras más divertido a otros jovencitos.
-¡No digas tonterías!...-Theo le quitaba la maleta de la mano, arrojándola de lado, mientras intentaba acercarse al reportero que continuaba buscando sus cosas en el baño.
-No, seguramente es mi imaginación. Tengo tres meses sin que me toques un pelo y es mi imaginación. Te pido sexo y finges no oírme, no verme y no excitarte conmigo.
-Michael, detente…-le quitó las cosas de las manos y las arrojó al mueble, mientras tomaba sus manos e intentaba que se quedará quieto.
-…No tienes lo cojones para decirme que te acuestas con ése, o con otros y que yo ya no te intereso…
-¡No me acuesto con nadie, mas que contigo! NO HAY NADIE MAS QUE TU. ¡!¿Cómo diablos te lo digo?!!

Theo lo retuvo contra la pared, mientras Michael manoteaba, buscando quitárselo de encima.

-¡Deja de mentirme, ya no mas! Por eso me trajiste aquí, para que me diera cuenta de tus amoríos con Raleigh, y así fuera yo, quien te armará el circo...

Theo cerró esa boca con la suya, en vista de que no encontraba con hacer que Michael dejara de decir cosas que no eran ciertas y que sobre todo impedir que dijera algo de lo que fuera arrepentirse.

-Te amo, solo te amo a ti, a nadie mas…-besaba Theo las mejillas de Michael, los párpados entrecerrados…-No hay nadie entre tú y yo, nadie.
-¡Ya no te gusto, ya no soy el chiquillo que te gustaba!…-le chilló herido el reportero.
-Eres el hombrecito del que me enamoré, del que vivo enamorado, al que amaré siempre…-tomaba las mejillas de Michael en sus dos manos, haciéndole que le viera directamente…-Eres un hombre hermoso, cada día lo eres más. Soy yo, quien ya no te sirve…-las lagrimas bajaban ahora por las mejillas de Theo…-Estoy envejeciendo y no puedo darte lo que necesitas.

Los ojos de Michael miraban confundido a Theo, no entendía sus palabras y les asustaban.

-¿De que hablas? Solo tienes 43, no eres tan viejo.
-No, mi alma no quizás, pero mi cuerpo ya no es el mismo. Menos después de mi operación.
-¡¿Cuál operación?!...-Michael gritó al oír eso, de lo que nada sabia…-¿Cuándo fue eso?
-Tuve una inflamación en la próstata…nada severo, fue una intervención simple, no hubo hospitalización. Hace un par de meses.
-¿Por qué no me llamaste? ¿Por qué no me dijiste nada?...-reclamaba Michael al sentirse excluido de algo tan importante.
-No querías asustarte. Era un procedimiento de rutina.
-¡Soy tu pareja, tengo derecho a saber eso y estar a tu lado! …-el reportero le dio un golpe en el pecho, molestó por que aquella decisión de su pareja de esconderle algo así…-Solo tenias que haber llamado, yo hubiese dejado todo para ir a estar a tú lado, aunque solo fuese una intervención simple. Yo debo saber, YO…después de tu médico.
-Lo sé, lo sé. No quería asustarte.
-¿Sigues en tratamiento?...-preguntó algo temeroso.
-Me ha medicado por unos meses más, solo para prevenir. Pero…
-… ¿pero queé?
-…creo que con los medicamentos, ya no…ya no se me para.

Michael intentaba razonar aquello y primero ladeó la cabeza, para más tarde taparse la boca con la mano para que la risa no fuera salirle a borbotones, mientras unas lágrimas le bajaban por la mejilla. De felicidad debían ser. Ahora se explicaba el comportamiento de Theo.

-No te rías, es en serio. Tengo meses sin una erección.
-No. No me rió de eso.
-…pues no le veo la gracias. Cada vez que lo intentó es más frustrante. Por eso no fui a San Francisco, cuando quedamos. No quería hacerte un papelón y no poderte cumplir…-hundió Theo la cara en su pecho.
-Sabes que no es solo sexo, lo que tenemos tu y yo…-levantó Michael la cara de Theo, mientras besaba suavemente sus labios…-Te amo, Theo Marshall, no solo a tu…polla, sino todo tú. Es una parte interesante de ti, pero, no eres solo una verga parada para darme placer. Eres más que eso…-volvió a besar su boca, intentando que Theo respondiera a la caricia.

El fotógrafo miraba aquel chiquillo que había crecido en sus brazos, convertido en todo un hombre ahora. Siempre había estado seguro del porqué lo aceptaba en su vida, pero ahora sin duda comprendía el significado de la palabra amor, en las buenas y en las malas.

-¿Estás seguro? Aun eres joven para amarrarte a un hombre que envejece. Puedes encontrar a otro hombre que…
-No. No habrá otro hombre. Solo tú…-Michael se colgó a su cuello…-Todos envejecemos, es la ley de la vida. Pero lo haremos juntos. No te vas a deshacer de mí tan fácilmente.
-No, jamás he intentado eso…-le respondió Theo.
-Pues no pienses en ello, entonces. Visitaremos a tu médico, algo habrá que se pueda hacer…
-…dice que es una disfunción, que pasa con la edad, el stress…o los medicamentos. Ya lo consulté.
-Busquemos una segunda opinión. O compremos un vibrador…-sonrió Michael abrazándose a Theo.

Duraron así, por minutos, disfrutando el momento de tenerse uno junto al otro. Michael tomó al fotógrafo de la mano y le llevó hasta la cama, empezó a quitarle la ropa, tranquilizándolo mientras lo hacia.

-Nada de sexo, solo descansemos un rato.

Michael empezó a darle un masaje a Theo que empezó en las sienes, lentamente, hasta llegar a los pies, sin buscar ser estimulante, solo relajante, pero no por ello menos erótico.

Theo exhaló tranquilamente, cerró los ojos cuando el cuerpo de Michael se acurrucó a su lado, lo abrazó, y minutos después ambos dormían, ignorando todo a su alrededor.

Horas más tarde, Theo se despertaba, sintiéndose tremendamente tranquilo y en paz consigo mismo. Por fin había confesado ese gran miedo que le angustiaba a Michael y éste aceptaba quedarse a su lado.

Ahora tenia que hacer las cosas bien y darle a su pareja, un buen regalo de San Valentín.

Cuando Michael despertó tenia hambre y eso no le sorprendió a Theo, así que ambos bajaron a cenar, tomados de la mano. Sin importarles las miradas en ellos y ni detenerse mucho a platicar con los convencionistas que encontraron también en el salón.

Disfrutaban la cena, sin prisas y por segundo día, Michael bebía otra “margarita”, pero esta vez junto a Theo, dentro de la piscina, mirando el cielo estrellado. Un beso con sabor a tequila, le pareció a Theo más que sabroso, en los labios de Michael.

Y apenas terminaba el día trece.

El despertar del catorce fue muy temprano, demasiado, pensó Michael, cuando sintió que Theo le movía lentamente.

-Despiértate, anda.
-Aún no amanece…-dijo remolón Michael.
-Es la mejor hora para tomar la carretera.

Los ojos de Michael se abrieron de golpe, mientras miraba que Theo arrojaba las valijas a la cama.

-¿Nos vamos?
-Si. ¿Querías un viaje por la costa, no? Lo tendrás. Viajaremos por toda la Baja, hasta San Diego.

Más de veinte horas de viaje en carretera, pensó Michael, pero le habían dicho que la Baja tenía unos espectaculares atardeceres en el desierto.

Se levantó rápidamente para vestirse y unos minutos después ambos hombres trepaban sus cosas a una jeep todo terreno, que Theo había rentado para viajar. Con solo ver la cara de felicidad que tenia su compañero, sabia que hacia lo correcto.

Le daría a Michael su acostumbrado viaje en San Valentín y se alejarían como siempre de las festividades que ya empezaban a denotarse en el mismo hotel, que están llenando de globos y adornos para la fecha.

Para ellos, esos días, eran en carretera, mientras cualquiera de los dos iba tomando fotografías y admirando el paisaje.

¿Y que mejor paisaje, que ver las piernas largas de Michael, que enfundado en un short corto y botines con calceta iban sobre el tablero del jeep, mientras miraba el mapa?

Tenían mas de diez horas conduciendo y Theo no dejaba de mirar esas piernas, ni donde terminaban. Sintió un cosquilleo peculiar e iba refrenándolo, hasta que se hizo evidente y entonces empezó a bajar de la carretera, para parar en el acotamiento.

A Michael no le sorprendió, supuso que su compañero ocupaba desocupar la vejiga. Lo que le pilló fue que abriera la puerta de su lado de golpe y le hiciera bajar las piernas del tablero.

-¿Qué pasa?...-le miró Michael sorprendido
-Quiero mostrarte algo…-tomó la mano del reportero e hizo que la llevará a su entrepierna, donde una evidente erección estaba en pleno…-¿querías sexo? Tengámoslo, ahora.

No necesitaba más invitación. Menos en un carretera técnicamente vacía, donde no habían visto un auto en horas.

Michael, bajo rápidamente el cierre del pantalón de Theo, mientras aquel se sentaba en el asiento y empezaba a gemir al recibir la boca húmeda del reportero, la cual había estado extrañando más de lo que se imaginaba. Le encantaba por su tremenda habilidad para darle largas lamidas, mientras succionaba con ansias y sus manos no se quedaban quietas, estimulándole mas. Le detuvo a tiempo antes de que intentará derramarlo. Después de tanto tiempo inactivo, no iba a dejar sin atender a Michael y le suplicó que se detuviera. Uso algo de su propia pre-semen y humedeció la entrada que Michael le ofreció, luego de que rápidamente de librara del pantaloncillo, para darle acceso libre. Theo levantó un poco su pierna, mientras iba deslizándose dentro de aquella apretada entrada que le supiera a gloria, por la forma en que le envolvía y enfundaba.

Theo se quedo quieto, disfrutando la sensación, mientras los gemidos de Michael llenaban sus sentidos.

-Muevete, por favor…-le suplicó el reportero y solo entonces, Theo lo hizo, aferrándose aquellas caderas que lo enloquecían, mientras que tomaba la erección del reportero para prodigarle placer al mismo ritmo con cual se movía dentro suyo. Gimieron juntos, al tiempo que ambas simientes eran derramadas, mientras las piernas de Theo empezaban a temblar.

Permanecieron unos minutos sin moverse, mientras se besaban, saboreando el sabor del orgasmo y la trémula transformación que sufrían sus caras, ante el remanso de paz que aquella entrega les daba.

La tarde empezaba a caer, el cielo se lleno de jirones de colores violáceos, rosados y naranjas, mientras el sol declinaba en el horizonte. Dos amantes miraban extasiados la puesta, mientras se abrazaban para ver el espectáculo, aún con los pantalones en el suelo.

-Es hermoso…-dijo Michael, con la cabeza en el pecho de Theo.
-tú eres hermoso…-le besó el fotógrafo…-los colores en tu cara, cuando tienes un orgasmo, no se comparan con nada.

El reportero sonrió, le encantaba ese romanticismo de su pareja, amaba a ese hombre, que con sus miedos, sus aciertos y su amor, habían hecho de él, un hombre.

-Te amo, Theo.
-también yo, Michael. Feliz San Valentín, mi hombrecito.

1) Margarita. Bebida a base de tequila.
2) Proxy. Sistema de proteccion.
3) Extasis. Droga usada en encuentros sexuales, como estimulante.