Clasificación: NC-17
Pareja (s): Hasame/ Ranmaru La mayoría de los personajes de esta historia son propiedad de la historia mitológica japonesa. El poema inicial pertenece a la obra de Shinishi: “Poemas del samurai ciego”. Los poemas intercalados son Haiku japoneses, algunos son anónimos, otros no.
Avisos: Relaciones de h/h

Cáp. 11 La fugacidad del viento.


XI
Perdido en sueños ando descalzo en la nieve
Hacia la fugacidad del viento ando
Solitario el murmullo y solitaria la pena.

 

La nevada que gran parte de la noche se dejo sentir sobre la montaña nublada habia dejado una gruesa capa de nieve, las hojas de los árboles mas resistentes estaban cubiertas completamente y su aspecto era de rociadas con harina, salpicas aquí y allá. Lo bello del paisaje, contrastaba con su frialdad, el invierno totalmente instalado hacia colar el frió hasta el templo y sus cercanías; pocas de las brasas de la hornilla quedaban ya cuando Ranmaru despertó debajo de las mantas junto a Hasame.

Ante el contacto, el chico abrió sus ojos y Ranmaru pensó que por ese simple hecho debía empezar su bendiciones matinales agradeciendo a Kamisama por poderse ver en sus ojos en la claridad del día.

-Hola, perezoso… es hora ya.
-hummm. Hoy no tenemos entrenamiento, es día libre. Quedémonos un rato mas…-le ronroneaba acariciando su cabello.
-Aun así, notaran tu ausencia….-le dijo al tiempo que se levantaba y empezaba a vestirse ante la mirada del ojiazul que no perdía detalle de ello.
-Mis compañeros de aposento seguro están ebrios aun. Ayer consiguieron una bebida asquerosa con la consigna de terminarla hasta acabar en el piso.
-No les alcanzaria para tanto y el hambre los despertara, o alguno de los monjes. Así que no tientes a tu buena suerte….-arrojándole la chaqueta y el resto de su ropa….-anda que tengo hambre…no cene nada.
-Ayer estabas preocupado cuando llegaste…-empezó a tantear el terreno Hasame una vez que ya tenia puesto el pantaloncillo y ajustaba los cordones…. -¿Vas a decirme que pasa o piensas seguir manteniéndome fuera de todo eso?...-se terminó de sujetar la chaqueta y esperaba que Ranmaru se alejara del ventanal y se sincerara…. -¿no confías en mi?

Con esas palabras la mirada caoba paso del exterior a Hasame con la misma velocidad que el relámpago atraviesa el cielo en la tormenta…e igual de furiosa.

-¡Te confiaría mi vida! ¿Por qué piensas lo contrario?...-llegó hasta él y tomó su mano, la subió por su brazo hasta llegar a su cabello. Ahí sus dedos se enredaron ellos y notó por primera vez que tuvo que levantarse de puntas para alcanzar los labios de Hasame quien se mantenía completamente erguido. Cosa que duró solo unos segundos porque al sentir el calor de esos labios se inclinó a sostenerle de la cintura y responderle.

Cuando se separó, la gran sonrisa de Ranmaru le deslumbró y tuvo que confesarse que nada lo desarmaba más que esa grandiosa y deslumbrante sonrisa en su cara que pocos mortales le conocían. Luego sintió que el chico se ponía a su espalda y le indicaba que se acuclillara, cosa que él otro también hizo mientras empezaba a peinar el largo cabello oscuro de Hasame.

-Te conté que el regente se hizo cargo personalmente de parte de mi entrenamiento.
-Si.
-Pues bien, también se me puso a prueba, para capturar un espíritu. Uno que cambia de forma, se acerca a las personas, las seduces en sus deseos, las atormenta hasta que se alimenta de ellas.
-Uno realmente malo…-dijo el ojiazul volteando a ver a Ranmaru que ya habia terminado de hacer la coleta del chico y mantenía sus manos en su regazo.
-Lo es. Pensé que le había contenido y sus cenizas selladas, pero ayer descubrí que fueron sustraídas.
-Tú no eres responsable por eso, no te puede culpar por ello.
-Esa, no es mi preocupación. El regente ya esta enterado, lo que tememos es que volverá formarse. Así que a partir de hoy abra rondas por las noches, aparte de las normales, lo cual significa que me prometerás no salir de los aposentos por la noche.
-Eso, no…
-Promételo, no es tan difícil.
-Significa…verte menos.
-Significa, protegerte. Evitar riesgos. A este “ser”, no se le pasa por la espada, por lo menos no con una normal. Además, solo es temporal. Cuando me sea posible, iré a buscarte. Lo prometo.
-Bien, pero si necesitaras algo. Lo que sea, no dudas en buscarme.
-El honor Mitsuide, siempre presente en tu vida.
-La arrogancia Osakura, siempre cautivante. Con esa sonrisa seguro atraes hasta espíritus a ti….-mientras ponía su mano en su mejilla para deslizar sus dedos.
-jajajajaja. No tienes ni la menos idea de tus palabras. Vamos, necesitamos comer.


cual mariposa
has trazado conmigo
breve destino
(Issa)


Quizás apagaran las brasas de la hornilla al salir, pero el fuego de sus sentimientos, ese solo se avivaba con cada nuevo descubrimiento de si mismos, con el beso fugaz que se dieron en el último giro del pasillo que era seguro, antes de reincorporarse al bullicio del día y verse mas tarde con disimulo en el comedor.

El regente meneaba su tasa de té en forma por demás aburrida. Escuchaba el nuevo turno de rondas que el monje escribano le hacia llegar. Asintió y una vez que el escribano salió, la vista se posó en el joven Osakura.

-Es un problema serio el que tenemos aquí. He estado revisando nuestros archivos, para ver si algo así antes había sucedido. Ha sido realmente extraño. Una vez que sellaste las cenizas, los monjes hicieron el resto de los rituales y aun así la puerta debía contenerla.
-La bestia no escapo, fue extraída.
-Eso es más aterrador. Significa entonces que alguien puede portarla para transformarla….- la cansada mirada del anciano volvió al liquido de su tasa.
-Eso creo, pero ocupara una luna completa para gestarse o antes despedazara al cuerpo que lo posea y de nada la serviría. Por eso creo conveniente incrementar los sellos en las puertas principales y las de mayor acceso. Restringirla a un área mas estrecha, para que cuando se manifieste estemos alerta.
-Ese trabajo se supervisara. Un grupo reducido. Los seleccionare…y te lo haré saber. Bien, ahora sal a tomar un poco del sol, el resto de los chicos ira a las termales. Se merecen descansar un poco. Vienen días complicados…-le dijo una vez que tomaba su té y le indicaba irse, cosa que Ranmaru hizo sin dilación.

Corrió un buen trecho antes de alcanzar al resto de chicos que ya habia salido y que arropados con sus ropas mas gruesas simplemente disfrutaban de los alrededores, seguidos de un grupo de monjes vigilaban que ninguno se metiera en problemas. Pero pedir eso a un grupo de aprendices que han estado varios meses bajo disciplina militar era como esperar que los gansos no se comieran los granos de un saco abierto. Una bola de nieve en la cabeza de alguien empezó el revuelo y se tomaron bandos sin que nadie propusiera algo.

 

En la mañana del año nuevo
recuerdo los juegos
de la época de mi juventud.
(Haijin)

Todos terminaron participando hasta el recatado y sobrio de Ranmaru quien se habia mantenido al margen todo lo que pudo. Hasta que una gran bola de nieve le golpeó en el hombro y empezó a escurrírsele lentamente, mientras meditaba si perseguía y torturaba con sus propias manos a quien se habia atrevido o simplemente también se unía a la travesura generalizada.

Mientras lo pensaba buscaba con la vista y descubrió a su “agresor”: Hasame. Quien con una nueva bola de nieve, que cambiaba de una mano a la otra lo miraba divertido y desafiante. Así que ya no lo pensó más, se unió al juego ante la sorpresa de muchos, quienes pensaban que nunca el hermoso de Ranmaru se dignaría a ensuciarse las manos con nieve.

Luego entre los nuevos juegos y las actividades de los grupos, Ranmaru se alejó caminando entre la nieve y los árboles, hasta que el sonido de los macacos jugando en la nieve llamó su atención y se sentó a verles, replegando su espalda en la corteza de uno de los árboles.

-¡Era cierto! Lo de los macacos. Algunos hasta parece que duermen dentro del agua….- la voz de Hasame a su lado, sentándose a observar la escena, para luego mirar la sonrisa de Ranmaru….-te veías genial hace unos momentos
-¿Eso significa?
-Tus mejillas, ve, te ves genial. Pocas veces te he visto, así. Disfrutando de los juegos ni en casa de mi padre, cuando los chicos jugaban en el río.
-Nunca he tenido muchos amigos, lo sabes. Pero si…. lo disfrute.
-¿Cómo anoche?...-le sonrió el ojiazul, mientras ponía su mano en una de sus rodillas.
-¡Hasame!...–le rechazó suavemente….-se prudente….alguien puede venir.
-Yo si lo disfrute. Me agrado tu calor, el olor intenso que se desprendió cuando nos humedecimos las entrepiernas….como…
-¡Basta, aquí no!….-le detuvo arrojándole un poco de nieve y levantándose; pero Hasame le detuvo y lo replegó el árbol mientras le besaba.

Saboreando sus labios, esos que estaban frios por el clima y la nieve que tenia pegada en su pelo, salpicando su carita; la cual retuvo entre sus manos hasta que les quito el frió, los saboreo y su lengua entró suavemente, jugando en el interior .y luego cuando un gemido intento salir, lo ahogo en sus labios y le soltó.

-Eso…fue por que las noches que no te veré y quiero que me extrañes…-e intentó moverse, pero Ranmaru lo retuvo.
-Ya te extraño desde el desayuno….-y le devolvió el beso, le hizo girar para pegarlo al árbol y en un atrevido movimiento introdujo su mano a través de la chaqueta forrada y bajo hasta le entrepierna donde comprobó que algo mas que nieve podía descargarse de las hojas de los árboles si se le sacudía un poco. Le soltó, le lamió los labios y salio corriendo por el sendero, dejando a un agitado Hasame replegado en el tronco del árbol. Esperando que la naturaleza siguiera su curso y que pudiera respirar después del pequeño alud de emociones que recorrieron su cuerpo.

 

El pálido lirio
se baña en el rocío
de nuestro amor.

Luego se sonrío. No tanto por los malabares de los macacos en la nieve, sino por pensar que podía dejar a Ranmaru excitado para que le buscara, cuando habia sido él quien habia quedado en esa posición.

Minutos más tarde, más sereno y compuesto volvió al sendero. Se unió a sus compañeros, pero ya no encontró entre ellos a Ranmaru, pero su vista se topó con su sensei Okita, quien junto con otro de los monje caminaban vigilantes y ni el frió de la nieve, se asemejaba aquella mirada que le dio. Solo pudo compararla a un tigre herido y era sabido que en ese estado son peligrosos, por lo cual mantener la distancia siempre seria una buena pauta.

Pero los tigres heridos en ocasiones aun continúan moviéndose, acechando.

-¿Qué le ha parecido nuestros días de tregua….Mitsuide?
-Sensei….-se inclinó al escuchar su voz junto a él, mientras caminaba rumbo al templo, habiéndose dispersado un poco de sus amigos….-haz sido grata la experiencia.
-Siempre tan correcto. Tus modales revelan su Casa. Dígame Mitsuide, sus compañeros hablan muy bien de usted. Sociable, gran compañero. ¿Cómo alguien como usted es amigo de alguien como Osakura? Me refiero a que es muy serio. He llegado a pensar, que no tenía amigos. Dígame, ¿Cómo logra acercársele?
-Es invitado de mi familia. Desde ahí le conozco.
-Si, eso escuche. Pero no se relaciona con el resto.
-Es solitario.
-¿y usted…logra?
-dos o tres palabras y una mirada altiva. Con su permiso…acotó ni más. Aquella plática no tenia ni razón de ser…..-se inclinó rápidamente y se despidió al tiempo que otro de los compañeros pasaba para aprovechar irse con él a los aposentos.

La furia de Okita relampagueo, pero la contuvo dentro de su cuerpo una vez más. Sospechas y solo sospechas, era lo único que tenía. Les había visto jugar entre el resto de los chicos en la nieve. Luego perderse, junto con otros tantos chicos, aparecer uno, luego el otro. Pro solo eso. Nada que los involucrara.

Eso estaba bien, pensaba. Definitivamente no soportaba la idea de que el presuntuoso de Osakura fuera amigo de Mitsuide. Nunca les había visto juntos en el templo, ni en el entrenamiento, ni las comidas. Mucho menos en los pasillos u otros lugares, de hecho el joven tenía mas contacto con el resto de compañeros, que 2 de ellos provenían de su misma Casa. Pero aquellos no eran ni la mitad de la presencia de Osakura, quien había causado revuelo entre los monjes, por sus habilidades y por que mas de uno habia comentado que era simplemente encantador. Entre risitas libidinosas y murmullos subidos de tono, pero que dejaría helado a cualquiera que le hiciera la mínima proposición y uno de ellos podía constatar que ya habia puesto en su lugar a un aprendiz de un nivel superior cuando empezó a sobrepasarse y requerido cinco puntadas en el labio inferior. Así que no era presa fácil, menos protegido por el regente.

Como fuera, es noche volvió a nevar. El frió se colaba por los pasillos oscuros y las nuevas rondas instaladas. El tintineo de cadenas de plata hacia eco en ellos.

 

La tormenta invernal
los vientos invernales arremolinan una tormenta,
y asustada, la noche se despierta;
(Farkas)

Pero no toda la plata hacia ruido. Alguna estaba bordada sobre el fino kimono que esa noche Zeami vestiría. Desde que descubrió el envoltorio con su nombre, encima de la mesa esa mañana, la expectación no le dejaba.

Despertó solo en el gran lecho de Jiro y un par de doncellas habían llegado a prepararle el baño, ayudarle en las nimiedades, cepillar su sedoso cabello negro y servirle el desayuno. Simplemente esos mimos eran ya demasiados para él, pero se dejaba ser, sin decir nada.

Pero cuando entre risitas de las doncellas le mostraban la caja, terminó por reparar en ella e ir impaciente a abrirla .y entre las chicas y él, terminaron por desenvolver el regalo, el cual los dejó impactados. Un grandioso tejido oscuro con hilos de laca y bordados de plata, el kimono fue sostenido desde los hombros y era bellísimo. Con figuras bordadas de pájaros plateados volando en un cielo oscuro, con un misterioso paisaje de oscuros árboles y rocas elevándose desde el borde inferior. Una obra de arte en si misma y Zeami conocedor de lo valioso que algo así podría ser, quedo simplemente impactado, llevándose las manos a la boca.
-! Es….bellísimo! Realmente es….. –ni palabras para describirlo tenia, tomó la nota. Jiro seguro le pediría que lo usara esa noche, pero en su carita se hizo la sorpresa al ver que el remitente era Soji y que en efecto le gustaría vérselo esa noche. Guardó la nota en su mano y no comentó nada, pero siguió sonriendo ante la belleza de prenda en sus manos.


Antiguas ropas
a los pies de mi cama
recuerdo son…..
(Issa)

Lo mando colgar y término de desayunar. Luego se vistió con un simple kimono masculino, mientras le recogieron el cabello en una trenza sin mucho adorno. Tenía cosas que hacer antes de ver lo de la obra.

salió de palacio, acompañado por un paje, que se habia convertido en su asistente personal desde que amaneciera la primera vez en la cama de Jiro. El chico de mas de 11 años le seguía a todas partes, silencioso, amable y siempre dispuesto ayudarle.

Michi, tenia unos hoyuelos simpáticos y eran esos los que le indicaban cuando sonreía, por que el resto del tiempo casi mantenía su vista en el suelo todo el tiempo, tratándole con una solemnidad que lo abatía, pero que tenia que ser porque después de todo, dormía con nada menos que con uno de los hijos del sol. Aunque la ultima noche, el otro había entrada en el lecho y aunque no le habia tocado ni mucho menos, pero técnicamente…dormía con ambos.

Ahora necesitaba encontrar a su padre. Tenía días que nada sabia de él. No se presentaba a las funciones y habia sido reemplazado por otro actor para continuar las presentaciones. No por que tuviera la obligación de hacerlas, se encontraba en calidad de invitado en el palacio, pero su compañía habia sido contratada para pasar el invierno ahí.

Así que cumplir con sus compañeros era importante para él, además no sabia si esa condición de invitado le duraría. Desde la primera noche que paso con Jiro no habia vuelto al campamento que compartía con su padre al llegar al palacio, ni ropa se había llevado, simplemente todo se lo proporcionaba su amante.

Su padre simplemente estaba encantado, eso lo supo desde el primer momento, cuando le enfrentó por haberle dejado solo en la recepción de palacio. Claro que cuando lo hizo estaba ebrio, dichoso de la suerte que ahora les favorecía y desde ahí….poco o nada sabia de él.

Michi, le preguntó una vez más donde iban, cuando llegó a la callejuela y miró el aspecto del lugar. Simplemente retuvo a Zeami de un brazo, intentando evitar que entrara a ese lugar que era un lupanar y un lugar como ese, no era lugar para un “favorito”.

-No…no debe entrar ahí….-balbuceaba el chiquillo….-no es un lugar decente.
-Suéltame Michi. No tardare. Me han dicho que aquí lo vieron. quiero verle.
-Espere, buscare un guardia de palacio….no entre…
-No tardare…-y haciendo caso omiso al chico, entró, deseando no haberlo hecho en verdad. Pero era su padre a quien buscaba. Dio una pieza de metal a una mujer que lo miraba de arriba abajo y al escuchar el nombre del viejo actor le indicó en que lugar estaba. Lo acompaño por el estrecho y pestilente pasillo, donde ni las persianas ni las cortinillas lograban tapar lo que los gemidos y el olor evidenciaba.

Quizás lo único que agradeció fue ver a su padre tirado sobre una esterilla, completamente envilecido a medio vestir. Solo, con una boquilla de opio terminada en su boca.
-¿Cuánto tiempo tiene así?...-musitó entre hastiado y preocupado. No era la primera vez que le veia en esa condición.
-Perderé la cuenta…pero seguro tres días.

Intento despertarle, pero no lo logro. Kan'ami, su padre, simplemente le ignoró.

Fueron los gritos de la mujer, luego los de algunos clientes asustados y mujeres que se ajustaban el obi del kimono mostrando algo más que telas. Quizás no sus finas maneras al maldecir por la intromisión, pero era algo común entre ellas, siempre deseando algo más.


Las cortesanas
quisieran ver el campo
de violetas en invierno.
(Rioto)

El revuelo lo causaba la presencia de 3 guardias imperiales, quienes llevados por Michi habían entrado en tropel buscando a Zeami. Quien al verlos primero recibió un susto, luego un alivio, cuando les dijo que era su padre y lo sacaron de ahí. Lo pusieron sobre una carreta y esperaron las indicaciones.

Arrojarlo al rió no será una mala opción, pensó uno de ellos, pero se guardó el comentario y le dejaron en el campamento, luego de arrojarle una gran palangana de agua fría ante la mirada aterrada de Zeami. La sorprendida del padre y la risa sin control de Michi, quien recobró la compostura llevándose al favorito al palacio mas tarde.

-¿Que demonios estabas pensando?...-le recriminó Jiro una vez que entró a sus aposento furioso. La noticia de las actividades de Zeami le habían sido reportadas inmediatamente y el chico apenas se terminaba de descalzar cuando al verlo, él al igual que las doncellas se arrodillaron hasta el suelo. Les indico salir a las mujeres y Zeami, prefirió no levantar la vista, realmente estaba furioso…. -! LEVANTE! ¿Cómo haz salido así, sin avisarme…sin guardia?
-Mi señor, yo…pensé que no tardaría…-aun con la cabeza en el suelo…- fue la mano del gemelo quien le hizo levantarla.
-¿En poco valoras con quien estas. Lo que eres?
-No. Mi señor. Fui un imprudente, pero necesitaba encontrar a mi padre.
-No era necesario que fueras. Solo tenias que decirme que le buscara y lo hubiera hecho comparecer, aunque en su estado….- Jiro acaricio la mejilla por donde una par de lagrimas ya corría sin reparo….-¡No, no hagas eso!
-¡Lo siento! Es mi padre. Me ha dicho algo que…..que me ha cedido a ti, ¿Es…eso cierto?

-Si…lo es.
-Pero, yo no soy una mercancía.
-Zeami. Él te ha tratado como tal, por mucho tiempo..
-¡No. No es cierto! Él….él…..
-Es un ebrio, que consume veneno en lupanares. Ha gastado todo lo que ganas en esos lugares y eres un afortunado que no te vendió a uno.
-¿Cómo…como puedes decir eso? Él me educó, me enseño lo que sé del teatro.
-Lo hizo si. Pero cada vez que ha tenido oportunidad te ofrece como ganado.
-!Eso…eso es cruel! ¿Es lo que soy, una pieza de carne? ¿Para ti?
-¡No pongas palabras en mi boca! Es lo que hacia contigo.
-Fueron un par de veces…solamente. No era una ramera.
-Por que siempre escogió bien. Un par de veces, con mercaderes acaudalados. Te llevaba a sus lechos y luego te largaron.
-¡Como lo harás tu…igual!

La pesada palma de Jiro se estampó sobre una de las mejillas del chico y le hizo llegar al suelo..


Estrella fugaz
surcando el infinito
...igual es tu amor...
(Issa)

-¡Desagradecido que eres! Compre tu libertad. Ya no le perteneces, nada puede exigirte…..-le levantó y retenía con una mano del cuello…..- ¡puedes irte en el momento que quieras.
-¿Mme retiras….de tu vida?
-¿Quieres irte?...-le rebatió sin quitarle la vista de encima.

Una leve negación de cabeza y Jiro le soltó, para estrecharlo a su lado.

-Niño tonto. ¿no te haz dado cuenta como me gustas?
-¿Eso….incluye a tu hermano?...-se atrevió a preguntar y vio como Jiro le miraba, luego le sonreía, mientras le besaba la mejilla que antes le golpeara…-doble motivo para quedarte. Nos tendrás a los dos para ti solo. El invierno es largo.
-¿Sabes que me ha enviado un kimono?
-Algo me dijo. Úsalo esta noche, me gustara vértelo puesto…-le dijo al tiempo que lamía sus orejas y jugaba con su cabello, para terminar saboreando sus labios.

Si, el invierno era largo. Le gustaría mucho pasarlo en los brazos de su hermano y Zeami seria el medio para llegar a él quien se habia mantenido impasible ante sus avances. La primera evidencia que el chico habia prendado la atención de su gemelo, lo veia en sus ojos y e lo confirmó cuando le dijo que le enviaría a Zeami un kimono de regalo, dicho sin mas, simplemente notificándole, dando el primer paso.

 

(Ante la helada
imposible cruzar el lago
sobre una barca)

Honda hacia un recuento de los informes que Honda le mostraba a Soji y a su hermano, esa tarde. Uno a uno le mostraba los hurtos, las falsificaciones de compra y traslado. Las confesiones de varios involucrados, se adjuntaba también. Solo hacia falta revisar algunas de las propiedades de Yendo para ubicar los pertrechos.

-Revisaremos la villa donde nos ha informado de las tienen ocultas. El ejercito personal de Yendo esta en su propiedades, descansando el invierno. Alistándose seguro para la primavera.
-Cuando tiene previsto moverse, seguro…-gruñía Jiro.
-He confirmado también, el encuartelamiento de dos clanes mas, asociados directos de Yendo….-continuo el viejo general.
-Les cortaremos el suministro de víveres y cerraremos el camino. Hay que desmembrar su red de comunicación….-indicaba Soji a Honda que afirmaba con un movimiento de cabeza.
-¿Qué haremos con Yendo?... –preguntó Jiro con interés.
-Mantenerlo entretenido. Padre ha sugerido que organicemos una cacería de zorro
-jajá jajá. ¿Padre también sospecha de él? O solo es un truco para entrar en calor?
-Eso no fue gracioso, Jiro..-le reprochó su hermano ante la ocurrencia.
-Si Padre supiera que ese zorro, le calienta la cama….no organizaría una cacería. Seguro lo despelleja aquí.
-En este momento, Padre no es muy juicioso. Por algo Yendo sigue siendo un favorito, con acceso a su alcoba. Es peligroso que sospeche….puede intentar atacarlo.
-Por eso he mandado rotar su guardia personal y transferí una parte de nuestra escolta al ala de las habitaciones familiares. Nadie del personal de Yendo tiene acceso sin autorización….únicamente él puede moverse..
-Bien eso limita su acción. No hará un ataque suicida, estando aislado…-terminó el general.

El viejo general debía sentirse orgulloso de los gemelos, sus alumnos más difíciles siendo hijos de quien eran. Pero no menos nobles y bravos.. Amaban a su padre, su familia y todo lo que clan significaba. No se dejarían arrebatar tan fácilmente lo que tanto trabajo habia costado unificar. El general llegó a su propio aposento, antes de dormir empezó a redactar una nota que enviaría a primera hora al monasterio de las montañas nubladas junto con uno de los dibujos anteriormente habia elaborado. Pocas palabras en realidad, solo lo suficiente para que el joven supiera.

…la nieve trae la oportunidad de zanjar deudas. Al fin de la primavera le veré…HT”

Una promesa. La de verlo al finalizar la primavera cuando tuviera que ir a resolver la situación del vasallaje de Mitsuide. Enterarse de quien adquiriría la del joven Osakura; con suerte, podría adquirirla él….tenia los medios.

terminó de poner mas leña al fuego. A ese viejo cuerpo suyo, le hacia falta calor, pero durmió mejor esa noche por que a un paso estaba de hacer rodar la cabeza de Yendo. Su deuda y quizás, solo quizás acercarlo un poco mas a ese niño que le mantenía en vela.

 

Incluso en mi corazón
nieva,
la nieve de Shinano.
(Issa)

 

La nieve, era algo que puede aislar caminos, poblados y hasta corazones.

El sensei Okita particularmente se sentía aislado. El regente no le contempló en las rondas, las cuales solo serian para ciertos monjes, los cuales dedicarían gran parte de ese tiempo a poner nuevos sellos en puertas y pasillos, incluyendo las viejas letanías, las cuales escuchaba como un sonsonete que le hicieron romper su meditación mientras se ejercitaba en solitario n su aposento.

Se acuclilló para intentar respirar. Sentía que algo le quema la piel. La maldita herida aun cerrada ulceraba su costado, haciéndole recordar sus pecados. Sabía que uno de ellos incluía ese obsesivo interés en su alumno, al cual no podía quitarle los ojos de encima. Maravillado de sus habilidades, un joven disciplinado que seria un gran guerrero, lo llevaba en la sangre y lo manifestaba en la espada.

Cerró los ojos ante la imagen que le rondaba una y otra vez, cuando en un desliz de su mano despertó su pasión entre gemidos y le imaginó a sus pies brindándole caricias ansiosas con su boca. Mirarle con esos ojos que relampagueaban en la oscuridad. Oscuridad en la cual se hundió cuando aterrorizado descubrió que no le tenía y que “algo” lo tenía a su merced,devorándolo por fuera. Al haber descubierto su secreto, devorándolo por dentro, ahora que conocía su real cara.

El sudor frió recorrió su piel una vez mas. Entre sus pesadillas y el tintineo de esa cadena, el sueño le evitó. Sus pensamientos vagaban de pasillos a recovecos, recorriéndolos, hasta llegar de nuevo a esa puerta que una vez que la atravesaba nada parecía interesarle dentro. Giraba en redondo ante la luz de las centenas de velas ardiendo. Caminaba de un lado a otro, hasta que algo lo hacia salir. Correr sin control. Alguien sabia que no debería estar ahí y aun no podía enfrentarlo. En su desesperación por despertar notó que no tenía cuerpo. Ése ya no era el suyo.

 

Alfombra de hojas
ocultan mis pisadas...
¿seré un fantasma?.....
(Issa)

Un grito ahogado, quizás el suyo, le hizo pensar en las muchas vidas que su espada hizo pasar. No se cuestiono antes su acciones, era parte del honor de samurai, adquirido mediante el cumplimiento del deber, dando pruebas de su bravura y su lealtad. No se había hecho guerrero para desobedecer y cuestionar órdenes, sino para obedecerlas. Aunque unos ojos llenos de sorpresa le asaltaba en sus recuerdos, cuando la fina daga atravesó su corazón y lo partió en dos. El heredero del clan fue claro, el paje del templo no seria un estorbo a sus deseos.

Okita se despertó por fin y juraría que una fina cadena oscilaba en la penumbra de su claustro, como el repiqueteo que otra similar lo hacia por los pasillos. Pero seria el viento, se dijo. Los fríos vientos que azotaban la piedra y la madera del templo. Solo eso podía ser, un producto de su fiebre y su alucinación.


Los aprendices lentamente se habia retirado a sus aposentos comunales. Cansados, rememorando un día lleno de nuevas cosas vividas, hasta que las luces fueron apagadas. El silencio parecía instalarse poco a poco. Algunos aparentaban dormir, otros realmente lo estaban, pero entre ellos no estaba Hasame. Sus compañeros de aun lado, uno de ellos de su Casa, murmuraba algo a otro….nada raro.

Salvo cuando los murmullos se hicieron gemidos ahogados y las siluetas a deslizarse ansiosamente una sobre la otra. Entonces presto atención, atraído por las figuras que parecían no importarles el derredor, solo ellos. Cerró los ojos, no solo por pudor, sino por darles intimidad, cuando uno de ellos apretó su cara sobre el pecho del otro cuando algo parecido al dolor se reflejo en su cara.

Hasame sonrió. Algo imaginaba al haberles visto en otra ocasión en los baños tan juntos, pero en un templo donde solo hay varones y se prohibía el acceso a mujeres, daba por frecuencia esos encuentros. De hecho a él mismo le gustaría estar en otro lugar, en uno donde otro cuerpo le esperaba.

Pero esa noche no. Ranmaru se lo habia hecho prometer que no saldría de sus aposentos, sin embargo los gemidos que seguían no ayudaban a dormir y se preguntaba cuantos de sus otros compañeros fingían no escuchar. Volteó a su alrededor y notó que varios, moviéndose inquietos y otros descaradamente fuera de las mantas, intentando fisgonear, aunque como empezó terminó. Para tranquilidad de algunos los ronquidos fueron el sustituto de los gemidos, luego un nuevo sonido se instaló….el de los grillos.

Así que ante aquella nueva armonía, el ojiazul intentó dormir, pero sus pensamientos iban siempre a un mismo lugar: a los brazos de Ranmaru, a su hermosa sonrisa que le cautivaba. Empezó a jugar con la cuerdilla trenzada que le regalara, como si necesitara algo más para recordarle. Algo como el sonido de la cadenilla de plata que usaba, su adorno más excéntrico.

Un nuevo sonido en la puerta, abrió los ojos. Otro nuevo que se arrastraba suavemente pero no se iba. Espero. Un nuevo sonido, similar a cuando la enrollaba en su mano y entonces no espero mas. Se deslizo furtivamente, si él no estaba detrás de la puerta, lo iría a buscar, pero la gran sonrisa, apenas visible en la oscuridad le recibió.

 

El lirio y el colibrí,
sin demora se unen,
en salto alegre.

-Acatas mal un pedido….Mitsuide. Prometiste no salir de tus aposentos…-murmuró el chico, mirándole desafiante.
-No…no lo prometí.
-Bien, ya que estas despierto, terminemos la ronda….-y le varios puñados de…
-¿arroz?...– dijo sorprendido el ojiazul.
-Si. veras…-empezando a caminar por el pasillo –un espíritu renegado como éste, se distrae como varias cosas…chunches de colores, paja, espejos, arroz. Elementos que han sido preparados. Los sacerdotes los han consagrado. Aun no esperamos un ataque, solo es para que hagas un círculo y te pongas dentro. ¿entendiste?
-hummm…creo que si. Aunque me sentiría seguro con mi espada ¿Qué buscamos?
-Algún sello roto, .pero creo que no los abra….por ahora. Necesita tiempo… -caminaron por minutos hasta que Ranmaru le indicó detenerse y replegarse para no ser visto por alguien que pasa por uno pasillo material…- es mi compañero de celda, le indicare que he finalizado. No te muevas…él continuara.

Unos minutos mas tarde, ambos estaban en su refugio. Hasame se había negado a volver a su aposento y habían terminado ahí, mientras el ojiazul preparaba el fuego de la hornilla para dar calor al lugar. Cuando volteó, Ranmaru ya se encontraba en el lecho, poniendo los chanclos al suelo y arrojando el resto de su cuerpo entre las mantas.

-¿Cansado?...-preguntando lo obvio, mientras desabrochaba los lazos de la chaqueta y el pantalón, subiéndose en horcada encima suyo.
-Si…el regente nos hizo recorrer el templo varias veces, pero hemos sellado el lugar. ¡Deja, e haces cosquillas!
-¿te cuento que vi?...–le besó los lóbulos de las orejas… - ¿hummm?
-jjjajajaja. ¿tus cromos?
-Algo mejor…-y le narró como vio a sus compañeros de celda acariciarse casi a un lado suyo, ante la mirada divertida de Ranmaru que sentía la calida voz del ojiazul cerca de él. Escuchándola intensa, entrecortada….-¿sabes? Les envidie.
-¿Por qué harías eso?...-preguntó, acariciando su cara.
-Por que están juntos en la celda, con las colchonetas a un lado. Noche a noche, sin necesidad de salir a buscar…a la mano.
-No todo lo disponible, es deseado. En ocasiones hay que estar a la expectativa. Gritar a la noche el nombre amado, para ver si vendrá. Así sucede con nosotros. Ayer yo gritaba tu nombre ansiosamente y aquí estuviste para recibirme….

 


oigo tu nombre,
en silencio te busco,
ave de paso...
(Issa)

 

-Yo te necesito todas las noches a mi lado. Me he acostumbrado a dormir junto a ti, a oler tu cuerpo, a lamer tus orejas, a besar a tu boca, hasta que la última pizca de porcelana cae y me muestras tu real piel. La tibia…la dulce, que tiene mi olor en ella. No hay nada mejor que el olor de tu nuca….-le dijo haciéndole girar el cuello lamer el suave vello e intoxicarse de su aroma.
-¡Hasame….-gimió su nombre al sentir sus labios húmedos en los suyos…..-¿te he dicho. Como te amo?
-No…no lo haz hecho.
-Como una bola de nieve bajando ladera abajo. Creciendo paso a paso…-el ojiazul se detuvo de lamer las orejas del chico….-avasallando todo a en su camino, sin que nada lo detenga….
-Eso es….inmenso.
-Eres mió…conozco el sabor de tus labios, el de tu cuerpo. Sólo tú, transformas mi apariencia y me haces emerger.
-¿Aunque necesite una buena bola de nieve para ello?... –le dijo juguetón….
-Con solo verme en el cielo de tus ojos, en su inmensidad.
-Soy un chico afortunado…..entonces.
-No sabes cuanto amor. Aunque hoy, ”tu amante exhausto” necesite dormir.
-Estar pegadito a Osakura, es lo mejor de mi día, ya te lo dije….-terminaron de desvestirse y entraron en las mantas y fue ahora la voz de Ranmaru quien inicio el sonsonete:


”….exhaustos…agotados amantes
que la noche vio pasar….”

Luego de eso, la tibieza se instaló en sus cuerpos al compás de su respiración.