
Cáp.
14 El calor del fuego.
XIV
El calor del fuego anuncia la mañana
Lavo mi rostro con la niebla y el rocío
El relinchar de los caballos prepara la batalla.
La
niebla que surgía de las pequeñas pozas termales empezaba
a cubrirlas lentamente, al tiempo que un par de figuras se calzaban con
algo de prisa…la poca luz que quedaba del día, se fugaba
sin que se pudiera detener. Se hablaban a señales, indicándose
que era hora de partir, la tarde les habia sido encantadora, pero era
tiempo de volver a templo,
Hasame
había utilizado su casaca para secar el cuerpo de ambos y ahora
la sujetaba con su cinturón, mientras sentía el cambio súbito
de temperatura, por lo cual se puso terminó de abrigarse, intentando
ganar algo de calor, al tiempo que friccionaba sus brazos. Miraba de reojo
que el narciso ya se habia vestido empezando a recogerse el húmedo
cabello. La visión le pareció sublime, su cabello con ligeros
copos de nieve, que le salpicaban aquí y allá, recoció
que bien valía el frió que ahora le empezara a recordar
donde estaban.
-Debemos
volver….-le susurró una vez más, recibiendo en respuesta
un asentamiento en silencio. Ambos empezaron a correr rapidamente. Hasame
siguiendo al narciso quien era quien mejor conocía el lugar. El
ojiazul no podía negar que todo aquello le parecía encantador,
una tarde libre, jugando en las pozas, el agua tibia y su cuerpo desnudo
bajo el agua, simplemente un tiempo para ellos.
Los gorriones
Juegan a la escondida
Entre las plantas del jardín
(issa)
Llegaron
al muro y aguardaron un poco en la oscuridad, escucharon el bong, que
indicaba la hora de la cena. El narciso hizo el movimiento de entrar por
la pequeña abertura, cuando la mano de Hasame le retuvo por el
hombro, deslizándola por su nuca.
-soy
feliz a tu lado….-le dijo sin mas.
La
sonrisa en los labios del castaño lo dijeron todo. Le respondía
que igualmente se sentía pleno a su lado, que cada minuto robado
para estar juntos valía la pena, por que cada minuto podía
valer una eternidad.
Ranmaru
acercó sus labios, otorgándolos sin prisa al ojiazul, quien
con presteza los saboreo. Le eran ofrecidos como manjar…como tal
los recibía.
En la primera nieve.
las flores de los narcisos
casi no se doblan
(Baso)
Se
separó de ellos, sin desearlo, acatando la orden de esperar un
poco antes de entrar, por demás era claro que no debían
verles juntos.
-Te
veré mas tarde…- y la voz de Ranmaru se perdió en
la oscuridad de la noche, seguida por el tintineo de su cadenilla.
Hasame
espero un poco mas, corrió luego, protegido por la noche. Entró
por los establos, se deslizó por las bodegas, bajo las viejas escalinatas
que daban a pasillos secundarios, agradeciendo que solo faltaba unos metros
para llegar a…..
-¡Mitsuide!
La
voz bramó desde un rincón, giró en redondo reconociéndola
y se inclinó rápidamente en señal de respeto
-sensei.
-Lejos estas del comedor. ¿No me dirás que te perdiste?...
–Okita miraba entre enfadado y encantado al ojiazul, preguntándose
cual era la causa, que su alumno, siempre presentable y respetuoso de
las normas, se encontrará ahora vagando por un pasillo por el cual
no le correspondía encontrarse.
-sensei…yo…..
-Veo que te falta habilidad para dar excusas. ¿Por qué estas
así?...-mirando la ropa en estado algo lamentable, pero tocarle
le era simplemente…..tentador.
Notó
el estremecimiento de su pupilo. No sabia si por su contacto o por que
realmente lo habia atrapado en una falta, algo que simplemente le resultaba
divertido.
““…-¿No es tentador verle así? Mírale,
que tiembla ante tu presencia…””
La
ponzoña dentro de Okita, empezó a destilarse por los poros,
incitada por el contacto de Hasame.
-He…..he
vuelto de correr….-mentira, como que las piedras no hace ondas sobre
el agua, pero le sostuvo la mirada a Okita quien contempló la tormenta
formándose en pleno. ….
-Ponte presentable para la cena, terminando te veré el salón
de estudios... –el sensei le soltó contra sus deseos, cuando
escuchó otras voces por los pasillos, giró despacio.
-¿Por qué me necesita?...-se atrevió a preguntar
Hasame…pero bajo la vista ante proximidad de nuevo del sensei, quien
regreso como un cuervo sobre el trigal, sin tregua.
-¿OLVIDAS…..olvidas quien soy?...-le tomó violentamente
de un brazo.
-No…sensei.
-No olvides tu lugar aquí….-le soltó lentamente y
su voz se mitigo…- ve a cenar.
El espantapájaros
Parece humano
Cuando llueve
(Seibi)
-¿Dónde estuviste Mitsuide? Te busque toda la tarde…-su
compañero le susurró cuando minutos después, el aludido
se sentara en la mesa, llevando ya un nuevo cambio de ropa y el cabello
suelo sobre los hombros.
-Por
ahí….-tomó los palillos, intentando concentrarse en
la comida, pero tal cosa no era nada fácil. Platicarle a Takumi
su dilema tampoco ayudaría mucho, levantó la cara, para
buscar una mirada que le diera consuelo. La encontró detrás
de otros estudiantes, detrás de un rígida porcelana, por
una fracción de segundo una sonrisa se deslumbró de la mascara
que Ranmaru tan hábilmente presentaba al resto. Sus labios se movieron,
sin que de ellos se emitieran ningún sonido “Te amo”…..-Hasame
inclinó la cabeza asintiendo, luego la porcelana volvió
a cristalizarse, nadie salvo ellos conocían esa debilidad del narciso.
Mitsuide
se despidió de sus compañeros, avisándoles que no
tardaría, que iría a uno de los salones. Agradeció
de sus amigos no hicieran mas preguntas y que el camino estuviera despejado,
tocó levemente, deslizando la puerta, divisó a Okita sentado
en un tatami, moviendo lentamente las hojas de un viejo libro.
-sensei.
-Dime Mitsuide. ¿Quién te enseñó caligrafía?
–sin apartar su vista del libro.
-Mi
madre, ella lo hizo….-Hasame la recordó de pronto, quien
a esa hora, seguro ya le habrían peinado el cabello y se preparaba
a dormir.
-¿Sabes?
Cuando se inicia en este arte, se debería escribir en caracteres
suficientemente grandes como para que uno solo cubriera toda la hoja,
con suficiente vigor como para rasgarla. La habilidad en la caligrafía
depende del espíritu y de la energía con la que se ejecuta.
El Samurai, debe obrar sin dudar, sin confesar el más mínimo
cansancio ni el más mínimo desánimo hasta concluir
su tarea…..- le entregó una hoja de papel de arroz….
–escribe.
-¿Qué…quiera que escriba?... –dijo unos minutos
después cuando solo escuchaba el movimiento de las hojas del libro.
-Sorpréndeme….- alejo sus ojos del libro, dejando de ignorarle…-aunque
ya los haz hecho.
Hasame
no sabia si se refería a que lo habia atrapado en el pasillo o
esa continua emostración de interés por parte de Okita.
Lo que fuera, daba igual….estaba atrapado ahí.
Se
concentró en el papel, en esa inicial frustración de tener
una superficie blanca, buscar una idea que plasmar, luego entintó
con cuidado la brocha.
Cerró
los ojos y busco una imagen que pudiera describir, aquellas que le llegaron
primero provenía de sus cromos, que estaban resguardados en sus
cosas personales.
Sonrió
mentalmente…no eran imágenes que pudiera describir con facilidad,
aunque las consideraba sublimes, unido a ellas tenia otras.
Sobre una piedra
La libélula
Sueña en pleno noche.
(Issa)
Levantó
la brocha una vez que esta se deslizó suavemente por el papel,
cuando levanto la vista, la mirada turbia de Okita ya esta sobre él.
Hasame levantó el papel y se lo entregó.
El
sensei tomó el pliego, sorprendido estaba del contenido…no
podía negarlo.
-Veo
que además de tener líneas fluidas y bien trazadas, la poesía
te gusta.
-Mi padre lee y escribe poesía.
-Eso lo explica, tu padre es tu modelo a imitar. Un gran samurai tu padre…-puso
a un lado el papel, para dejarlo secar.
-Le admiro y respeto….-continuó el chico.
-Lo que no explica, tu conducta de hoy. ¿Qué sucede si fuese
otro quien te encontrara? ¿Uno de los monjes por ejemplo?...-lo
dijo tan lentamente, al tiempo que se acercaba al ojiazul poniendo su
mano muy cerca de la suya, deslizando luego un dedo sobre la piel del
chico, al cual tomó por sorpresa tal acto y la retiró rápidamente.
-Nno...no volverá a suceder…..-contuvo la mirada, pero luego
bajo la barbilla.
Una tormenta viene desde lejos
Un azul celestial llena la atmósfera
Nos preparamos para el nuevo espíritu.
(Tsuboi)
-Eso
espero. No solamente hay que ser un buen espadachín, también
hay que ser íntegros, seguir normas. ””Mírale,
mira como baja la vista ante ti. Te respeta…” “ –la
vocecita volvía a hacerse presente... -“”atrápale…””
Okita
capturó su mano suavemente y la retuvo a un cuando Hasame jaloneo
un poco, sorprendido por aquello que consideraba un atrevimiento, pero
más cuando notó que la cara del sensei levemente cambiaba,
una mueca sórdida apareció, contrastando con la usual siempre
fría y serena.
-“”Mitsuide….-fue casi gutural.
-sen…sei….
-“”eso...soy ahora, pero puedo ser mas. Aun tengo mucho que
enseñarte….””
Hasame
intentó ahora soltar su mano, pero era sostenido con demasiada
fuerza para lograrlo en el primer intento, jalo de nuevo sin lograrlo.
-¡sensei…suélteme!
“”-..¿Asustado? Quien lo diría, el hijo de gran
Mitsuide…”” –ahora la otra mano le aferro, jalando
lentamente hacia él, pero el chico empujó hacia atrás
para evitarlo.
-Hyozo, suéltame…-Hasame apeló al nombre del sensei,
quien al escuchar su nombre de pila fue como una cubetada de agua fría.
Aflojando lentamente la mano del joven, sin soltarla del todo, su mente
era un mar de confusiones, entre sus deseos, sus obligaciones y esa vocecita
que zalameramente lamía sus orejas
“”No,
lo dejes ahora.””
-Hasame, yo… “”Díselo, hazlo tuyo…”””.
NO…. –levantó la voz para callar esa voz que lo envenenaba.,
apretando de nuevo la mano, pero sin la lastimarla. Casi un roce….-yo,
estoy fuera de lugar…sé…sé que soy tu sensei,
en todo este tiempo que te conozco, me he sentido honrado de serlo….
El
ojiazul escuchaba ahora la voz normal de Okita. En él algo se debatía,
el sudor que perlaba su frente y la respiración sin ton, eran la
muestra, lo que fuera que le pasara, era claro que una guerra de voluntades
estaba dándose en ese hombre y no sabia quien ganaría.
Durante la noche de quinta luna
Cada cierto tiempo escuchamos
Como se quiebra un bambú
(Kikaku)
Los
ojos de Okita se cerraron por unos segundos “”- ¿Qué
esperas? Puede ser tuyo, solo muéstrale como…”””-Hasame,
los guerreros por nuestra condición, estamos solos muchos tiempo.
Demasiado, en un monasterio, la soledad es mas grande ¿Entiendes?
Hasame
entendía por donde iba el hilo de la extraña conversación,
muchas señales tenia del interés de su sensei en su persona,
varios lo pensaban ya. Pero recibir una declaración así,
en esas circunstancias, era confuso por que Okita no era completamente
dueño de si.
-sensei…yo…-pero
no le dejaron continuar, un par de dedos llegaron a su mejilla, deslizándose
lentamente. Hasame intentó soltarse de nuevo, sin resultados por
instinto ahora movió su mano a su cintura, buscando su katana,
la cual se desenvainaría en caso necesario.
-No…no
temas. Nunca te haría daño. Solo quiero mostrarte una senda.
Caminar por ella, juntos. “””-Solo invístelo,
no es tan difícil. Arrójale sobre la mesa”””.
Okita deslizaba sus dedos perfilando las labios del ojiazul, ese solo
contacto le hizo gemir, sintiendo la tersura que tantas noches habia deseado…-Hay…hay
una senda, el shudo(1) que podría mostrarte.
Ahora
las centellas azules relampaguearon ya no había dudas ni dobles
entendidos. Okita le proponía ser algo más que su maestro,
buscaba ser su amante.
-No….-soltándose completamente, al tiempo que alejaba de
su cara su mano, con eso notó la furia que invadió de nuevo
al sensei. La vio en su cara, lo notó en la fría mirada….
–¡No, no soy digno de ti…sensei!... –Inclinando
ligeramente el cuerpo, dispuesto a acotar aquella situación lo
más rápido posible….–Realmente me tienes en
alta estima, pero yo no soy digno…-continúo.
-Al
contrario, se que debía esperar, que no es bien visto que sea yo
quien se acerque a ti. ””-pierdes el tiempo…””
No podía esperar…-buscando de nuevo tocarle la cara pero
ya Hasame se habia deslizado un poco hacia atrás y se levantaba
lentamente, donde se inclinó de nuevo.
-Es
muy apreciado de su parte, su interés, pero…- Okita ya se
habia levantado al mismo tiempo y ahora le tenia tomado de un brazo, regresó
con eso su fuerza inusitada, la turbia mirada y la sonrisa gutural. Su
sensei había perdido el control, los ojos inyectados de rojo se
lo dijeron todo…
-””””
¿Interés? No sabes que tan grande es. ¿Cuál
es el tuyo ojiazul? Todos tienen uno…. –Hasame sintió
que ese “algo” buscaba algo en su cara que lo evidenciara,
algo con lo cual tomar control.
-¡Déjame!
-””” ¿Osa…Osakura? Jajajajajajajajajaja“””””
–soltó de pronto un risa que congelo por unos segundos el
aire, mientras el frió bajara rapidamente por la espalda de Hasame…..–“”””así
que ya tienes a alguien, pequeño bastardo. Mientras que Okita,
languidece por ti….jajajajajajaja. Pobre Okita, le partirás
el corazón…””””
Hasame buscaba entender aquello que escuchaba, por que seguro no era del
mismo Okita. Empuño su espada en un movimiento rápido, pero
la misma no salio de su funda, cuando la mano hábil del sensei
la empujó de nuevo, sosteniendo la cacha e impidiendo que saliera.
El movimiento desconcertó al ojiazul. No sabia si desfallecer ahí
mismo, atrapado entre “algo”, que ya no era el sensei.
Y
ese “algo tenia acceso a un nombre que nadie debía pronunciar
así…además ese “algo” estaba demasiado
pegado a su cuerpo.
Un
tintineo de cadena. No fuera del salón, sino dentro de el.
La mariposa revolotea
como si desesperara
en este mundo (Issa)
La
bestia contenida dentro de Okita, chilló de malestar, conocía
bien ese sonido. Volteo rabioso a ambos lados, no sabiendo de donde exactamente
provenía el sonido, pero simplemente lo desquiciaba. Soltó
el agarre y con ello perdió de momento el control de la voluntad
del sensei.
El
segundo tintineo de la cadena también lo escucharon Okita y Hasame.
El primero confundido de que hacia tan cerca del joven, mientras que el
ojiazul le libraba del todo.
-Es
tarde, no deberías estar aquí…-la confundida voz lo
decía todo, mientras ponía sus temblorosas manos en su cara…-
ve a tus aposentos, sin demora. ¡AHORA!
Hasame
no espero mas, aunque sabia que el sensei no estaba en condiciones de
estar solo, él no era el indicado para ayudarle. Deslizó
la puerta y salió por el casi oscuro pasillo, pensando que lo mejor
seria avisar a alguno de los monjes de la condición de Okita antes
de irse a su dormitorio.
Si
se hubiera quedado unos segundos mas, notaria la nueva lucha interna que
el afligido cuerpo del sensei tenia. La voz dentro de su cabeza le taladraba,
mientras que un dolor intenso en el vientre le hizo caer de rodillas,
se tapaba los oídos con sus manos intentando alejar ese molesto
tintineo.
-””””
¡Maldito! NO me tendrás de nuevo.””””
–la cara desfigura y la mandíbula descompuesta, el “kiang-si”
gritaba ahora desde muy dentro del cuerpo de Okita, le obligo a pararse,
salir al pasillo y empezar a correr, necesitaba un refugio.
Después de haber contemplado la luna
mi sombra me acompaña
de regreso a la morada
(Sodo)
Ranmaru
había sentido un suave jaloneo en su propia cadenilla, completamente
tensa en su muñeca, se levantó dejando su postura de meditación.
Se dirigió por uno de los pasillos donde instalado en la penumbra
la espectral figura de Ukyo meneaba su propia cadena de plata.
-¿lo
percibiste?... –le dijo una vez que llego a su lado.
-Tardaste, la bestia se ha manifestado….-empezando a caminar…..-
Okita ya no puede contenerlo.
Ranmaru
no se sorprendió del todo, siempre había tenido sus sospechas
con respecto al sensei, fue herido cuando estuvo frente al “kiang-si”.
Seguramente le infectó, siendo el mismo Okita quien robase las
cenizas selladas de la bestia. Ahora lo tenía dentro, germinando,
aunque había tardado en manifestarse. Quizás la disciplina
del sensei habia retardado y contenido a la bestia. El narciso no estaba
demasiado sorprendido.
-se
manifestó frente a Hasame….-le dijo Ukyo quien entonces vio
como la generalmente imperturbable máscara de porcelana de su hermano
se fragmentó.
-¿estas….estas seguro? ¿Esta bien…donde?
-No es tiempo para explicaciones. La bestia va camino al recinto de donde
emergió….-la figura espectral desapareció y Ranmaru
empezó a correr rapidamente para darle alcance, lo cual hizo minutos
después. Ukyo estaba frente a la vieja puerta, miró a su
hermano y luego atravesó la puerta.
El
lugar iluminado por los cabos de vela, tenia al contrario de lo esperado,
una gélida apariencia, las lucecitas se movían intermites
y bailaban sin ningún ritmo.
-….””No
te cansas de correr detrás de mi…”” -la voz provenía
del” kiang-si”, que había tomado aparentemente el control.
Su cuerpo erguido con una tonalidad verdosa, mientras que negro cabello
de Okita, ahora se encontraba veteado de largos mechones blancos y daba
la apariencia de que crecía lentamente.
-No,
realmente no. No te quedaras con ese cuerpo, ni lo disfrutes.
-“”…es un buen cuerpo, me quedare con el y no harás
nada para quitármelo. El pobre de Okita lo lamentaría….””
–la sórdida sonrisa se instaló en su cara.
-Te quitare esa sonrisa.
-…”” No puedes tocarme, ya no mas….”’’
– El espectro de Ukyo notó como el cabello de la bestia,
que seguía creciendo, ondeando sin control.
Ambos
giraron cuando la puerta se abrió y la figura de Ranmaru se apostó
delante de ella. Sus ojos caoba vislumbraron las 2 figuras y se concretó
en aquella que le era repulsiva. Empezó a cántico mientras
sujetaba en sus manos varios sellos de papel consagrados.
Aquello
lejos de intimidar al Kiang-si solo le causo una burla más.
-…”””el
otro Osakura, solo entre los dos podrían intentarlo, pero no se
los permitiré…””” – la bestia salto
impulsada hacia atrás, pego su espalda a la pared de madera y se
acomodo como si fuera una araña dispuesta a saltar al ataque.
-No
huyas….-le gritó Ukyo, tensando su cadena, pero fue retenido
por la mano de su hermano.
-La bestia esta dentro del Okita….-recordándole que debía
actuar con precaución.
El
espectro trepó a la pared y empezó a deslizarse por ella
para enfrentarle, la bestia abrió su boca, desencajando la quijada
y saliendo de ella un líquido viscoso, que evadió sin ningún
problema Ukyo. El cuerpo de la bestia reptaba por las paredes escabulléndose.
Gritó al sentir algo pegarse a su cuerpo…un sello. Uno mas
se adhirió a la verdosa piel, en un intento por quitárselos,
los rascaba con sus largas uñas, hasta que logro arrancar uno,
que le quemó un mano, volviendo a gritar.
Los
gritos no habían sido ni ligeramente bajos, sino que hicieron eco
por todos los pasillos del templo, por los cuales ya corría un
par de monjes, el regente y Hasame. Los gritos les indicaron el camino
hacia la vieja puerta, de donde los ruidos y el titilar de las luces bajo
la entrada les indicaban que algo raro sucedía detrás de
ella.
Un fuego que muere
Golpea a la puerta
En medio de la noche
(Kyoroku)
-!
Quédense aquí!... –grito el viejo regente, mientras
intentaba abrir la puerta, que parecía estar atrancada por dentro,
esta cedió después y entró, para encontrarse con
una escena de lo mas inusual. Las luces bailaban sin control, un frió
denso estaba instalado el recinto. Las sombras proyectaban un cuerpo retorciéndose
en el piso mientras su largo cabello levitaba incesante y sus manos daban
zarpasos buscando herir al portador de una larga cadena, quien la tensaba
ahora sobre el cuello de la bestia, mientras una segunda cadena estaba
alrededor de uno de los brazos.
La
escena no tendría nada de anormal, si no fuera por que la segunda
cadena se sostenía en al aire solamente, sin nadie aparentemente
que lo hiciera.
-¡Osakura!...-gritó
el regente. El chico giró la cabeza sorprendido por la voz y ese
leve movimiento fue utilizado por el “king-sin” para soltarse
de una de las cadenas, buscar correr en cuatro patas, pero la segunda
cadena lo atrapó por una de ellas, haciéndole caer.
-!No
iras a ningún lado!...-escuchó la bestia a sus espaldas.
Concretó su ataque en el anciano, quien apenas salía de
su asombro, levantaba el bastón que llevaba, mientras dibujaba
en el suelo rapidamente un sello de protección, que no terminó,
ya que una viscosa sustancia le cubrió la cara, haciéndole
caer hacia atrás.
Un
grito salio de Ranmaru al ver al viejo sensei caer, arrojó sobre
la bestia retenida por la cadena de Ukyo, un par de sellos más,
los cuales al contacto empezaron a quemar la piel, generando nuevos aullidos.
La
bestia apeló entonces a la misericordia. Ranmaru vio claramente
como la cara de Okita mostraba el dolor lacerante, el cual era inflingido
sobre su cuerpo.
-!No…no
permitas que me lastime!.. -le gritó…-Detenlo.”
-Ukyo.... –le suplicó a su hermano, quien ya tenia una parte
de la cadena en el cuello de la bestia. El espectro levantó la
vista levemente hacia su hermano, pero volvió a su ataque. No podía
ahora dejarlo… -¡Suéltale, mataras a Okita!... –
y jaló su brazo para impedir que el espectro jalara la cadena.
Entonces
sucedió lo impensable. Okita, dentro inconsciencia despertó
súbitamente, para encontrarse con quien menos esperaba….Ukyo.
-NO.
NO….tu….tu estas muerto…tu…-gritaba al darse cuenta
que tenia a un lado suyo a nada menos que al espectro de Ukyo Osakura.
El cual se manifestara ante sus ojos. El cuerpo del sensei se arrastraba
hacia atrás, totalmente impresionado… -Yo te vi….yo
te vi morir.
-¡Sensei!...–gritaba Ranmaru esperando hacerle reaccionar,
pero aquel daba manotazos al aire, intentando quitárselos de encima…a
ambos hermanos.
-Él…él murió….yo vi su sangre correr.
-¿Cómo le conoces?... –gritó Ranmaru.
-Yo…yo mate a su amante. Le atravesé el corazón. Tenia….tenia
que matarle a él también, pero….pero se sacrifico
antes….yo…- no dijo nada mas, el espectro de Ukyo lo levantó
en vilo, arrebatándoselo a Ranmaru. Los pies de Okita se balanceaban,
mientras su cuello era presionado por la fuerte mano del espectro, quien
ahora nada tenia de hermoso. Su sonrisa, no existía, solo dolor,
coraje ante aquella confesión. Ahora las imágenes de su
propia muerte eran tan lúcidas, tan angustiantes. La rabia contenía
por años de vagar en silencio, en la oscuridad, en las tinieblas.
-!
Mal nacido!... – su voz era la desolación total, tenia en
sus manos a quien le habia arrebatado todo, su amor…su vida.
-¡Ukyo!...–la
pena de su hermano se escuchaba en su voz.
-Lo siento…yo…yo no sabia. Mi señor me lo solicito…yo
solo…era su servidor.
-Tu señor también te acompañara en la oscuridad un
día, por todo lo que nos hicieron vagar.
-Mi vida…solo tengo mi vida para pagar….-después de
todo era hombre de honor.
-Aceptare el pago…- Ukyo apretó el fuerte cuello hasta que
el sonido de tres vértebras crujieron en su mano y la cabeza sin
vida de Hyozo Okita se balanceó hacia un lado.
La primera cosa
Que toca la tempestad
Y el espantapájaros se balancea
(kyoroku)
-!!No…no…!!...-gritaba
Ranmaru al escuchar el estrépito del cuerpo sin vida del sensei.
Volteó a ver a su hermano, luego fue a atender al viejo regente
que estaba tirado en el suelo.
Le
retiró con cuidado la pegajosa sustancia que le habia cubierto
la cara y le revisaba el golpe que tenia en la cabeza, el cual se lo causara
cuando se impacto contra la pared, aparentemente no era nada de consideración,
luego le dejo a un lado, mientras se recuperaba.
Ranmaru
volteó de pronto al escuchar algo levantarse. El cuerpo sin vida
de Okita se erguía. El chico cerró lo ojos por unos segundos,
lo que tanto temiera, “el kiang-sin” tenia ahora un cuerpo
a su merced. El cabello zigzagueaba como serpientes, sus uñas crecían,
mientras que se relamía las heridas, para luego poner una asquerosa
mueca en su cara.
-…..”””
¡Que conmovedor!...-se dirigía hacia el espectro de Ukyo…-te
arrebataron un amor y te han pagado con su vida. Simplemente…conmovedor.””
-También tomaré la tuya…-la larga cadena fue arrojada
contra el cuerpo verduzco, que la evadió un par de veces, hasta
que una tercera vez la sujetó firmemente, mientras que las hebras
de su cabellos se enredaban en ella y se deslizaban rapidamente hacia
las manos Ukyo, cubriéndolas y sujetándole.
-””””
¿Atrapado? ¿Que se siente…espectro? “”””
–ambos entes jaloneaba para tener control. Un gritó gutural
salio de la quijada de la bestia. Un sello se pegaba en su pecho. “”””!
No te cansas!...– le gritó, pero recibió en respuesta
un nuevo sello, ahora en su frente, mientras miraba como el mas joven
de los Osakura lo enfrentaba con un gran cirio encendido.
-No…nunca….-
acercando el fuego a los largos cabellos de la bestia, quien chilló
ante la escena de ver como el elemento se esparcía por ellos. Un
nuevo sello le cubrió la boca, evitando que los gritos salieran
de ella, sus cabellos se agitaban de igual modo que serpientes que huyen
del calor, dejando la cadena del mayor de los Osakura, que al verse libre,
caminó hacia su hermano, concentrando todo su poder para tomar
una de las espadas, Hizo un par de giros en el aire y atravesó
la garganta de la bestia de donde brotó algo parecido a aguas estancadas,
luego de un tajo rápido, separó la cabeza del resto del
cuerpo, que se desplomó en el suelo.
Ranmaru
escuchó entonces el golpeteo de la puerta, los monjes entraron
súbitamente, auxiliando primero al regente, quien ya se recuperaba,
luego prestaron atención al cuerpo sin vida de Okita.
Dioses ausentes
Las hojas de amontonan
Todo es abandono
-Cúbranle, debemos preparar su cuerpo para darle un funeral adecuado….-solicito
el regente sin dar explicaciones. Los monjes tomaron una de las mantas
y envolvían el cuerpo ya en la forma de Okita, mientras que el
anciano ponía cera caliente sobre el cuerpo, antes de que le cubrieran
del todo.
Volteó
luego a ver a Ranmaru quien se encontraba en el suelo con las manos en
la cara, visiblemente exhausto a su lado el joven Mitsuide, inclinado,
preguntándole como se sentía.
-Mitsuide,
lleve por favor a Osakura a sus habitaciones….-el joven asintió
y tomó de un brazo al narciso, quien al notar quien era se dejo
llevar sin mas diligencia, solo volteó a buscar al espectro de
su hermano, pero éste, ya no estaba.
Caminaron
un par de pasillos en silencio. Hasame no sabia que decir y era evidente
que algo grave habia pasado, sin contar que el frió cuerpo del
sensei ahora estaba en una mortaja. Se detuvo al tiempo que el narciso
lo hizo, cuando sin poder esperar mas se arrojo a sus brazos, donde por
primera vez, en largo tiempo, le escuchaba llorar. Fue un llanto quedo,
casi silencioso, pero sentía la gran angustia en su cuerpo que
temblaba, le reconfortó con su cuerpo, pegando su cuerpo a la espalda,
mientras acurrucaba el suyo en su pecho. Estuvieron así por minutos,
hasta que cierta tranquilidad llego a Ranmaru y se separó lentamente,
dándose cuenta que no era el mejor lugar para expresar sus sentimientos.
-te
llevo a tus aposento.
-puedo ir solo, te veré después…-se secó la
lágrimas.
-¡Ranmaru!
-Estoy bien, aun hay cosas que hacer….-empezó a caminar,
dejando en el pasillo a Hasame, de seguir así, seguro no se separaría
de el resto de la noche y ésta aún no terminaba.
Primero
corrió hacia donde se encontraba el regente, quien al verlo le
reprocho.
-¡No
deberías estar aquí! Ve a dormir, es lo que necesitas! Estas
exhausto.
-¿Todo ha terminado?
-Preparemos su cuerpo, le haremos un funeral conforme a su rango e incineramos
su cuerpo. Le daremos descanso…-puso su mano en el hombro del chico…
-Ve a dormir.
Pero difícilmente podía hacer eso. Salio de ahí,
envuelto en una gruesa manta, sabía donde podría encontrar
al espectro de su hermano. En el patio, usualmente lo encontraba en ese
lugar y no se equivocó. La figura casi etérea de su hermano
estaba sentado en el suelo, en la nieve, en total descanso, como si ya
no tuviera que estar mas en guardia.
-Linda
noche. ¿haz visto, cuan cuajado de estrellas esta el cielo? Hacia
mucho tiempo que no lo habia notado. Demasiado, tanto tiempo viendo el
suelo, siguiendo un hilo de sangre. Tanto tiempo buscando entre otras
caras, la tuya…-le sonrió y su cara era un poema que no ha
terminado de escribir sobre el papel…..-¿Fue una gran noche…no
crees?
-Si…una
buena.
-Pero abra mejores. Muchas más. Solo que ahora, deberás
tenerlas tu solo…-le tomó la mano a su hermano para hacerle
que se sentara a su lado….-mi tiempo ha terminado….-levantó
su cara, cuando Ranmaru la inclinó sobre su pecho….-tu tiempo
aun continua, mucho tienes que hacer.
-¡hermano….yo…!
-shshshshshhhh. Nada de llanto….el llanto encadena a las almas y
ya no puedo esperar mas. Han venido por mí….-indicándole
un punto en el patio, donde una luz tenue brillaba…..-¿Lo
recuerdas?
Una
figura traslucida al principio empezó a emerger de la luz. Un hombre
joven, que llevaba el cabello recogido en una coleta hacia un lado, tenia
una mirada cálida y su sonrisa era igualmente embriagadora….–Uneme…..-dijeron
ambos, en distintos timbres de voz, pero ambos cargados de emoción.
Ukyo volteó hacia su hermano, rozando con su mano su mejilla, delineando
su nariz y su boca….-ahora debo irme. Nos volveremos a ver, espero
que sea en mucho, mucho tiempo. Nosotros estaremos ahí….-se
abrazo, aunque sintió que el cuerpo traslucido se desvanecía
en sus manos.
Ukyo
se levantó cuando la mano tendida de Uneme estaba a un lado, se
dejo llevar por su cálida presencia.
-!
Amado!
-mi dulce Ukyo…tan hermoso como siempre.
-te he extrañado.
-yo te he esperado…haz tardado un poco, pero ya estas conmigo de
nuevo….-lo acercó a su cuerpo, donde el otro se acurrucó,
dejando embriagar por su presencia.
Ranmaru
supo que ya no tenía nada que hacer ahí, solo verles partir…hasta
el día en que ambos le esperaran.
Mariposa que revoloteas.
Como tú siento
que soy una criatura de polvo
(Issa)
Cuando
la imagen desapareció de sus ojos, Ranmaru dio un paso hacia atrás
y emprendió el camino hacia el templo, corrió por los pasillos
hasta que fue encontrado por su compañero de celda, quien habia
sido enviado a buscarle….para llevarle a dormir.
Su
compañero tenía indicación de cuidarle por indicación
del regente, así que simplemente no se separó de su lado.
Espero a que tomara un baño y se pusiera la ropa de cama y se quedo
resguardado su sueño, pero la verdad fue que el sueño lo
invadió un rato después y cuando su cuerpo se deslizó
dentro de la manta, iniciaron sus ronquidos, con lo cual el narciso abrió
los ojos.
Caminaba
de nuevo por los pasillos a medio alumbrar, ya no en calidad de vigilante,
sino en búsqueda de su refugio, que encontró solo. Se sentó
unos minutos en la manta…esperando.
Cuando
se dio cuenta que esa noche, seguro no podría salir Hasame, por
alguna nueva imposición en los dormitorios, se decidió.
Salio de nuevo al pasillo y se encaminó a los dormitorio de los
estudiantes, con el mayor sigilo, acostumbrándose a la oscuridad,
busco entre las diferentes mantas, debían de ser de las ultimas,
según le habia dicho Hasame.
El
ojiazul no podía cerrar los ojos y dormir. Hacia rato que la pasión
de sus amigos habia terminado y ambos dormía, junto como el resto
de sus compañeros. Pensó varias veces en ir al escondite
y esperar a Ranmaru, pero seguro esa noche no podría quitarse de
encima las obligaciones. Lo imaginaba ayudando a los monjes en los preparativos
del cuerpo de Okita.
En
verdad que ese era otro de los motivos que el sueño le abandonara.
Hacia horas atrás, habia estado a su lado, viendo el inicio de
la transformación, escuchado de su boca su declaración,
viendo como contenía dentro de si a un ser que lo consumía.
Pero que aun así, su intenciones era las de compartir algo con
él. “Una senda”, le dijo, pero eso era algo que él
ya no podía hacer. Compartir una senda con alguien mas que no fuera
Ranmaru era impensable, él mismo se cortaría las alas, si
eso llegara a pasar.
giró
boca arriba, poniendo sus brazos detrás de su cabeza, cuando escuchó
un sonido, un leve sonido de algo deslizándose, por instinto busco
la daga que generalmente tenia bajo su almohada, costumbre de guerrero.
-Soy
yo…-una vocecita, seguida de un intenso aroma a durazno, mezclado
con cerezo.
-¡Ranmaru!...– respondió quedamente, mientras sentía
como el cuerpo del chico entraba a sus mantas, acomodándose a su
cuerpo…enredando sus piernas en las suyas.
-Cántame algo…- pegó su cabeza a su pecho.
Hasame
lo abrazó y empezó a cantar la canción de cuna con
la cual lo acurrucara la primera noche que lo conoció. Un sonsonete
suave, lento, con el cual unos minutos después, el cansado y exhausto
cuerpo del narciso se relajo completamente, hasta dormir en sus brazos.
El
ojiazul sonrió. ¿Qué era lo mejor de su día?
Dormir pegadito al cuerpo de Osakura.
A los que contemplan la luna
Los cielos
A veces ofrecen una pausa
(Basho)
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