
Cáp.
7 La serena tibieza del crepúsculo.
VII
¿Sería la oscura luminosidad del loto
O la serena tibieza del crepúsculo silencioso?
Nocturnos arroyuelos me recuerdan tu sonrisa.
El día se instalaba sin prisa y la poca luz con que iniciaba
servia para indicar el avance de las tropas que se retiraban de las
inmediaciones de la Casa Mitsuide. El galope de la milicia, los soldados
rasos caminando a ritmo, levantando una pequeña estela de polvo
a su paso, los banderines ondeando a lo lejos, mientras una reducida
comitiva vigilaba el retorno de las tropas del general Tadakatsu y los
miembros de la casa Imperial.
Akeshi
se despedía efusivamente de Honda Tadakatsu y sabían bien
que la vida volvería a ponerlo uno frente al otro. Solo esperaban
que fueran como hasta ahora, como amigos. El general se despidió
igualmente de su hijo, Hasame, quien inclinó la cabeza en señal
de respeto y la mirada del viejo general se detuvo un poco mas en el
joven Osakura, de quien retuvo su mano, todo lo que pudo, cuando éste
le dio una carta para su tío.
El
general le susurró que se la haría llegar con un mensajero
de la casa real y que le permitiera a su vez escribirle, ya que le gustaría
saber como se encontraba en el templo y sus planes; que él a
su vez saldaría su cuenta en lo que le fuera posible. El chico
inclinó la cabeza en señal de asentimiento y desvió
rapidamente su mirada, al notar que los gemelos ya se despedían
del jefe del Clan Mitsuide, quien agradecía la presencia de los
Hijos del Sol en su casa y el favor prestado a ella. Ambos guerreros
aceptaron el agradecimiento, reiterando el interés que la espada
y el arrojo Mitsuide estuviera al servicio de la Casa Imperial Tokugawa
y que esperarían el momento que el joven Hasame terminará
su adiestramiento, ya que les encantaría que formara parte de
la guardia personal del palacio.
Ambos
Mitsuide inclinaron la cabeza en señal de agradecimiento por
tan inmerecido honor y la fuerte mano de Soji Tokugawa levantó
la barbilla del menor Mitsuide y si no fuera por que el padre del chico
estaba ahí, una milicia detrás y ojos atentos que miraban
la escena, le hubiera arrebatado ahí mismo un beso en señal
de la promesa de que volverían a verse .y que él reclamaría
lo que un viaje de entrenamiento al templo solo postergaba: Hasame Mitsuide,
seria vasallo de la Casa Tokugawa y seria su favorito.
Pero
tuvo que conformarse con ver el intenso azul de sus ojos centellear
de coraje por el atrevimiento. Soji solo pudo susurrarle que tendría
la paciencia para que esos ojos le vieran con otra mirada, seguido de
la risita mal disimulada de Jiro quien también afirmaba lo mismo
con su cara.
Solo
hasta que ambos hermanos iban a galope, seguidos por el general y su
tropa, fue que Hasame y Ranmaru respiraron tranquilos ese día.
Luego comieron duraznos dulces en el portón de la casa, mientras
la madre de Hasame les indicaba de qué árboles deberían
cortar mas fruta y Akeshi alistaba las correas de su caballo para iniciar
la practica con el arco. Los cestos de fruta se llenaron y mas tarde
un grupo compacto se dirigía al coto de caza a continuar los
entrenamientos del día, al grito continuo del sensei.
***disfrutemos los días de verano
vendrán después nubarrones y chubascos
pero hoy, veré caer las hojas en el patio***
El
sensei se sintió a sus anchas ese mañana y el entrenamiento
no solo fue difícil sino varios de los chicos terminaron llenos
de barro junto con sus caballos al cruzar el riachuelo. Hasame entre
ellos, tenia el mismo aspecto lastimero que su animal y cuando solo
pensaba en darse un baño en agua caliente, la voz de su maestro
le indicó que ni siquiera lo considerara, antes debía
encargarse de los caballos, ellos también necesitaban una limpieza;
así que podía pasar la tarde bañándose juntos
a las bestias y ahorrar tiempo.
La
sonrisa del resto del grupo se hizo recordar que podría ser un
Mitsuide, pero dentro de ese grupo era un aprendiz como cualquiera,
nunca le haría olvidar su lugar. Y si llegaba a hacerlo, el sensei
se encargaría de recordarlo. Volteó a ver entre el grupo
de jóvenes y entre sus carcajadas, vio los ojos caoba que todo
el día le habían evitado, era como siempre una porcelana
bella, fría e indescifrable junto al resto, pero al menos no
había en su cara una burlesca risa. Sino más bien, una
aristocrática y altanera, que en un segundo se hizo un pucherito
pero solo un momento y desapareció junto con el resto de aprendices.
-¡Vamos Obei, muévete solo faltas tu y he tenido bastante
hoy de caballos. Me he dado un cubetazo de agua fría para quitarme
el barro y los huesos me duelen. ¡Eso! Levanta la otra pata, lo
ves….no es tan difícil…. –Hasame restregaba
con un gran cepillo de cuerdas y una tira de mantas sobre el lomo del
dócil animal que ahora se dejaba hacer y era por mas decir que
su caballo era el ultimo en ser limpiado, por que una vez que el chico
bajo de su lomo, corrió hacia las caballerizas y se dirigió
a comer pastura sin importarle mas. Su amo estaba además demasiado
ocupado atendiendo a otras bestias, así que el caballo por un
tiempo le ignoró……. –deberías ser mas
considerado, tu amo este día ha tenido demasiadas cosas que hacer
y aun el día no acaba.
-Por la forma en que le tratas, me extraña que no te patee –dijo
una voz que llegaba al establo y se ponía a un tanto del joven
que aun seguía restregando el lomo de la bestia.
-Pues después de 15 animales, debe agradecer que le ha tocado
limpieza hoy.
-No le dejarías así…..
-¿Vas a quedarte en la puerta o piensas ayudarme? –le aventó
Hasame la jerga de tela a los pies y la cara de porcelana de Ranmaru
solo miró el trapo como si fuera la cosa mas inmunda que hubiese
visto y de ser posible debería quemarla…… -¿O
se te ensuciaran las manos?
-No….se me ensuciaría el cuerpo completo y recién
me he bañado.
-Afortunado tú….-dijo Hasame y volvió a su tarea
y unos segundos después la jerga aparecía a la altura
de su cara, sostenida por una gruesa vara de bambú que Ranmaru
sostenía.
-Te hará falta.
-Me hacen falta manos.
-¿Para limpiar el lomo de un caballo? Que debilucho eres…..-y
no tardó en decirlo, cuando la vara le fue sostenida y jalada,
lo cual de momento lo tomó por sorpresa, pero más cuando
tenía a Hasame pegado a él.
-Sobre mi…..necesito tus manos sobre mi….-le dijo en un
susurro.
-¡Deja…..me ensucias!
-¿Solo te importa que tu limpia casaca se mantenga seca?.....-le
intentaba besar la cara y sus manos estaban en sus cintura, buscando
apretarlo contra él.
-¡Aquí no….no….no. Te digo….aquí
no!...-le dijo empujándole un poco, deteniendo a Hasame, quien
se le quedo mirando un poco serio….-puede entrar alguien y además
hueles a….caballo…-le dijo dando un ligero paso hacia atrás,
separándose después por completo….-sé mas
juicioso.
Hasame
tomo la jerga y volvió a su tarea molestó; ignorando a
Ranmaru, hasta donde le era posible pero tenerle cerca era algo que
los últimos días le hacia bullir las ideas y sentir una
punzante molestia entre sus piernas. Una que variaba entre apremiante
y necesitada, una que solo parecía buscar cabida entre la tibieza
de sus brazos y el olor de su cuello. Intentó apartar unos segundos
esas ideas y la visión del chico a su lado para concentrarse
en terminar su tarea, quizás un baño tibio le hiciera
relajar los músculos.
Sintió
entonces una mano sobre su hombro, primero puesta en señal de
que no quería ser ignorada. Segundo, en espera que le volviera
la vista, cosa que no sucedió. En tercero, para empezar a presionar
levemente, como una caricia, constante, apremiante y Hasame no tuvo
mas que detenerse. Volver su vista e inclinar su cabeza sobre la tierna
mano que se posaba sobre su hombro como una paloma.
-Lo
siento, estoy cansado, necesito un baño y soy poco juicioso en
estos momentos…..-le dijo al tiempo que le daba un pequeño
beso en la mano y seguía con su tarea.
-Disculpa…soy poco efusivo. Lo sabes, me tomaste por sorpresa
y me gusta tu poco juicio…..-le sonrió al tiempo que se
ponía a un lado de él.
-No juegues conmigo Ranmaru.
-No lo hago, nunca lo haría. Sabes bien que es difícil
nuestra situación, no solo soy un invitado en tu casa, soy además
un varón….y uno que para su desgracia llama demasiado la
atención. Tu padres terminaran por darse cuenta de nuestras escapadas
y no tenemos como justificarlas.
-sé todo eso y lo sé bien. Por otra parte, mi padre no
se molesta del todo. No pongas esa cara, es su casa. Sabe lo que pasa
en sus paredes…..-le sonrió.
-¿Qué te ha dicho? –pregunto inquieto.
-No esta muy sorprendido y no me lo ha prohibido, si eso te preocupa….-le
contestó Hasame con un sonrisa.
-Bien….tienes un gran padre. Pocos aceptarían eso tan fácilmente.
-Es mi padre…que te puedo decir que no suene como un niño
que lo admira.
-Es también un gran arquero…hoy te ha dado un tunda.
-Dirás que a ambos y no me compares. Tiene mas batallas de las
que quiera recordar….-el chico terminó la faena, acarició
la cabeza del caballo y puso sus manos a lo largo de ella y empezó
a tocarla con su frente en señal cariñosa, mientras le
decía palabritas graciosas. Luego giró su vista a Ranmaru
que lo veia embobado…. -¿puedo hacerte una pregunta?
-Mientras no sea que te diga la buena fortuna….-hizo un pucherito
y le sonrió.
-¡Claro que no! –le respondió mientras sujetaba el
encierro del caballo y se giraba para ponerse frente a Ranmaru…
-Dime ¿disfrutaste lo de anoche?...-Levantando su barbilla y
haciendo que lo viera directamente…..-por que yo….realmente
me encanto.
-¡Que preguntas haces….eres un indiscreto! –Ranmaru
se giró para irse…pero fue retenido de su cinturón.
-Vamos…solo dímelo.
Ranmaru le dio un rápido beso juguetón y se separó
rápidamente de él.
-Si….y
no me pidas que te lo detalle en las caballerizas. Te veré luego,
antes que tu olor a caballo me llene…..-se giró para salir
de ahí rapidamente, sin esperar mas, seguido por la vista azulada
que no le perdió pista hasta salir.
Honda belleza,
la hojarasca cubriendo
a las lirios danzarines del estanque.
(Soguetsu-ni)
Esa
misma noche, después de la sencilla cena, padre e hijo se sentaron
juntos alrededor de la hoguera, viendo el crujir de los leños
bajo el fogón.
-Ha
sido un día largo, hijo.
-Lo ha sido, si, pero reconfortante, el sensei me ha hecho recordar
no solo mi lugar, sino que tan poco habilidoso soy con el arco…debo
trabajar bastante. Ranmaru es más hábil que yo….debo
confesarlo.
-Es habilidoso, inicio hace tiempo en su manejo. Su tío es un
experto, así que no debes compararte, sino trabajar en esa técnica.
-Lo sé y practicare más por las mañanas.
-Hasame, ¿recuerdas nuestra conversación hace años,
cuando cambiaste la espada de madera por el sable?
-¿Cuánto te platique del dolor que se instalaba en el
estomago? Si, lo recuerdo.
-Te dije entonces que tu camino por ser hijo de un samurai era difícil
y complejo, además que el miedo al fracaso en ocasiones se instala
en nosotros, haciendo un nudo.
-Si, tenía miedo a decepcionarte, miedo a que se rieran de mí
por no poder dominar las técnicas y compararme contigo. Pero
me di cuenta que si no empezaba, habría fracasado aun antes de
intentarlo….- sus azules ojos se clavaron en los de su padre…-No
se si llegaré algún día a ser un samurai tan bueno
y poderoso como tú padre, pero ten por seguro que lo intentaré
hasta con el ultimó vestigio de mi alma, nunca me rendiré
al camino, siempre seguiré adelante.
-Me alegra oírlo, como también veo Hasame, que día
a día, dominas las mejores armas de un samurai: el entusiasmo,
el empuje y la constancia.
-Trabajo en ello, padre….
-Deberás también anexar el coraje, para defender las causas
justas, tu vida y la de los seres que están a tu cargo. Dentro
de poco, la vida te podrá nuevos retos, nada parecido a lo que
hasta ahora haz enfrentando. Viajaras a tierras lejanas, de deslindaras
de tus raíces para formar un nuevo camino que te llevara algún
lugar donde tus propias raíces encuentren tierra propicia.
-Padre….yo…
-Esa es la ley natural hijo. Ni mas ni menos, seguirás unidos
a nosotros pero formaras tu propia estirpe y tus propias leyes de vida.
Eso, es algo que espero, por lo demás, deberás entender
que al hacerte samurai también te ponía ciertas limitaciones.
Tu espada y tu vida estarán al nombre de tu señor. Esa
es nuestra misión, sin preguntar, sin poner tela de juicio. Solo
obedecer, solo en un pequeño margen tendrás libertad,
pero será muy angosto y aprenderás a disfrutar esos pequeños
márgenes.
-Hasta que sea libre completamente…..como tu.
-Si…..aunque muchos veranos e inviernos pasaron para ello y ahora
que estoy en este punto, disfruto placenteramente las pequeñas
cosas de la vida y las defenderé con mi vida y con mi espada.
La
sonrisa de Akeshi fue amplia y puso su mano en el hombro de su hijo.
-Es
lo mismo que espero de ti.
-También haré lo mismo.
-Bien. ¿Algo que quieras preguntarme? –y la mirada de su
padre fue dulce y serena como siempre lo era para cosas personales
-Algo….pero tengo vergüenza en hacerlo.
Akeshi
levanto una ceja en ligera señal de sorpresa pero la edad no
solo había encanecido gran parte de su cabellera, ni puesto arrugas
en su cara también algo de vieja sabiduría paterna se
había instalado entre sus huesos.
-¿Recuerdas
hijo cuando ciertas cosas te daban pena y entonces yo te ponía
en mis piernas y te pedía que las dijeras en mi oído,
donde solo tu y yo podríamos saberlo?
-Ahora, soy un poco más alto y más hojas han caído
en el otoño.
-Pero no dudes que seguiré escuchando tus secretos en mi oído….-volvió
a sonreírle.
Hasame
se movió entonces a un lado suyo, inclinando su barbilla sobre
el hombro de su padre, .murmurando, mientras sus manos apretaban fuertemente
la casaca de su kimono.
-Siento,
que mi tiempo ha llegado con Ranmaru….¿Có- como….me
deslizo dentro de él? Tengo miedo de lastimarle…..-bajo
su vista, ligeramente avergonzado, turbado ante sus propios deseos y
sus miedos. Una cosa era pensarlo y ahora que se habían convertido
en palabras, más, quizás su padre no era la persona adecuada
para preguntar algo tan íntimo.
-Veo que eso aun no ha sucedido entonces.
Hasame
negó levemente y su cabello le cubrió la cara, lo cual
agradeció para disimular su vergüenza.
La hierba reverdece
Sin ayuda de nadie
La flor florece
(Shiki)
Notó
que su padre se levantaba y le indicaba que esperara. Escuchó
el sonido de sus zapatos en la duela de madera y el tiempo se alargó
increíblemente mientras esperaba de nuevo su regreso, cuando
lo sintió de nuevo a su lado, lo primero que su padre hizo fue
levantarle la cara, mientras le murmuraba.
-Lo
primero Hasame que debes aprender, al dar ese paso, es que debe ser
con la persona indicada. Que les una un vinculo poderoso para compartir
un momento infinito, .cosa que veo que entre tu y Ranmaru ya debe existir.
-Si, estoy seguro que si.
-Enhorabuena entonces no siempre la primera vez es así…..si
la tuya lo es, debes estar orgulloso de ello, por lo cual no te acongojes
ante mí. Me alegra mucho que tengamos la confianza para hablar
de cualquier cosa….como padre e hijo.
-A mi me alegra ser tu hijo…..-sonríe el chico y sus ojos
brillaron de orgullo.
-Lo mismo digo. Bien….tu pregunta es válida y por el hecho
de ser varones mas; mi experiencia en ese campo….es poca en verdad,
pero si algo tengo presente es que invariablemente cualquier pareja
pide paciencia, habilidad, ternura y un libido encendido, cosa que tu
ya tienes.
-No puedo dejar de pensar en él y cada vez, las sensaciones son
mas intensas. Y parece que tampoco él sabe mucho sobre el asunto,
somos dos ciegos, solo palpando en la oscuridad.
-Mira….-le dijo poniendo un pequeño juego de pergaminos
hilados por las esquinas, con dibujos bellamente coloreados donde se
mostraba escenas intimas entre hombres….todas con poesías
inspiradas sobre las posiciones que mostraban.
Las
manos de Hasame pasaban rapidamente por las escenas, maravillado ante
la delicadeza de los dibujos y los descriptivos de las imágenes
y volteó su vista a su padre por la sorpresa que tal objeto le
causaba. Poco imaginaba que él tuviese algo como eso en su poder.
-Un
viejo regalo…..de mi primer señor. la poesía es
de él. Los dibujos los mando hacer a un pintor de Kyoto, famoso
por su uso de los colores, .amante del teatro y la música.
-¿Lo conociste?
-No….solo su fama. Se que hizo varios de este tipo; su pareja,
dicen le inspiraba.
Hasame
y su padre sonrieron ante eso, el viejo Mitsuide puso su mano en las
de su hijo, indicándole el juego de pergaminos.
-Encontraras
en el, algunas de tus respuestas. Otras…deberán írselas
respondiendo poco a poco ambos, escúchense…pregunten y
sobre todo: tengan la paciencia para aceptarse. Por lo demás,
un poco de aceite ayuda…-le dijo dando un pequeño tarro
y poniéndola en su otra mano al tiempo que le guiñaba
un ojo…..- puedes quedarte con ambos.
Sobre el río la luna brillante, entre los pinos el viento
que suspira;
la noche, toda ella en quietud:
¿por que?, ¿para quien?
(Kobayashi Issa)
Los cromos parecían brillar ante la vela que iluminaba el cuarto
de Hasame, pasaba sus manos suavemente por las imágenes, intentando
comprender, lo que era obvio a la vista. Había otros como ellos,
otros que disfrutaban placenteramente de ese tipo de contacto y que
podían plasmarlo tanto en letra como imagen, un tibio calor se
instalaba en su pecho y las escenas le parecían cada vez más
bellas y sensuales y sintió la garganta seca de pronto.
El
sonido de la puerta deslizándose le hizo apartar la vista de
los cromos y sonrió encantado cuando vio a Ranmaru cerrar la
puerta en silencio.
-¿Qué
haces?..-le preguntó el chico una vez que se acuclilló
a su lado y a toda respuesta recibió en sus manos los cromos.
Ranmaru bajó su vista a ellos por unos momentos y un ligero rubor
se instaló en su cara de porcelana y se los devolvió sin
decir nada.
-¿No te han gustado?....- fue la sorpresiva pregunta de Hasame.
-He visto cosas similares antes.
La
mirada azulada se puso sobre él esperando que continuara y Ranmaru
solo le sostenía la vista sin decir nada de momento. Aspiró
fuertemente como buscando que el aire que entrara en sus pulmones le
diera un poco de tranquilidad ante las serie de imágenes que
se sucedían una a una en su mente. Hasame notó la pequeña
batalla interna que se suscitaba y apartó los cromos para acercarse
al chico y cubrirlo con sus brazos, como sintiendo que debía
protegerle, como si su abrazo le cubriera las angustia pasadas y el
dolor pudiera ser absorbido en su pecho.
-Si
te han perturbado, lo siento…no era mi intención.
-No…no ha sido eso, sino viejos recuerdos…-le dijo con la
voz en un hilo, volteó a verle y puso sus manos en su cara, perfilando
con sus dedos los detalles y acariciando dulcemente sus labios.
Hasame
le acunó y el chico se desbordo en sus brazos.
-Cuando era pequeño…-empezó de pronto a un susurro…-
y vivía en el templo del clan Yendo, mi hermano……-y
la voz se le fue de la garganta y volvió a aspirar….-mi
hermano estaba enamorado de un paje de la Casa, cuando al fin le correspondió,
Uneme, le visitaba en nuestro cuarto. Ellos pensaban que yo dormía,
instalaron un biombo….pero aun así.
***Sombras través de la persiana
luz de una vela y mi corazón…….
desbordándose como crecida de verano ***
-¿Les veías?.... – le susurró el ojiazul.
-No…al principio fue el ruido que me despertó una noche,
las sombras proyectadas en la pared, los gemidos que confundí
con algo más. Me arrastré a gatas una noche, en que mi
curiosidad fue mas grande y……..
-Te resulto chocante.
-No. claro que no……pero me sorprendió muchísimo.
Solo tenia siete años, era como una danza, donde los cuerpos
se movían a un ritmo impuesto por ambos. Una mezcla de dolor
y placer. Al principio creí que Uneme lastimaba a mi hermano,
pero cuando le veia pedir mas, cuando su cara mostraba…..placer
y las lagrimas que bajaron por su cara, Uneme las besaba y mi hermano
le susurraba lo feliz que era en sus brazos, entendí que eso….era
algo que a ellos le hacia uno y se complementaban y que yo no debía
presenciar sus entregas. Al día siguiente le dije a Ukyo, mi
hermano, que les escuchaba por las noches y no me dejaban dormir, abrió
los ojos como platos y no dijo nada, pero desde ese día, era
él quien salía de nuestro cuarto, supongo que a ver a
Uneme….. –la respiración del chico se acompasó
y después de unos segundos se separó del chico y le miraba
a los ojos de nuevo
Hasame
levantó su barbilla, para rozar su nariz a la suya mientras acariciaba
su cabello lentamente.
-¿Te
gustaría? ….-tardo en preguntarle.
-Aun….aun no…..-tomó sus manos y las acarició
suavemente.
-¿Te incomoda algo? Será como tu digas, puedo yo…ser
quien te reciba, no me molestaría. Tenerte a mi lado es lo que
necesito.
-Estoy aquí ahora.
-Sabes a lo que me refiero….
-Lo sé…..y yo….yo también. Ayer….ayer
no podía contenerme, me gusta tu calor, me he corrido como un
rió de leche en tus piernas y eso ha sido increíble, pero
aun no ….aun no…puede dar mas.
-¿Crees que no soy la persona indicada?... –Hasame bajo
su visto al suelo.
-¡Nunca digas eso….ni jugando!...-levantó su cara
con sus dos manos y pegó su nariz a la suya y respiró
el calor de su boca, mientras rozaba con sus labios la boca del chico
de ojos azules…..-eres lo mas increíble que me pasado,
eres quien se ha acercado a mi, bajo esta fachada que uso para protegerme.
Eres quien me ama….y yo….te amo igualmente.
-¿Dime entonces….por que? ¿No lo deseas como yo?
-Igual o mas, solo que aun tengo un deber que cumplir antes….
Hasame
le veia sorprendido, confuso y acariciaba su cabello suavemente, intentando
comprender las razones.
-Dame
un motivo suficiente y lo aceptare sin protestar…..-deslizando
sus dedos por el suave cabello del chico.
-He sido consagrado al templo Nishi-Honganji, desde pequeño….sabes…sabes
que tengo ciertas habilidades.
-Las he visto…si.
-Bien….-volvió a tomar una bocanada de aire, como si hablar
de eso siempre fuera un tema difícil……- a raíz
de la muerte de mi hermano, no he terminado mi entrenamiento. Mi abuela
me ayudó mucho, pero debo recibir mi iniciación en un
templo.
-¿Cuál es el problema?....-seguía sin comprender.
-Que solo me aceptaran si soy inmaculado, no puedo tomar mujer….ni
varón…ni ser poseído por nadie, quedo estipulado
así.
La
mirada de Hasame ahora era de confusión completa. La sola idea
de nunca poseerle le resultaba chocante e inconcebible y sin darse cuenta
apretó sus manos fuertemente, como intentando que con ese acto
retenerle. como si le fuera arrebatado de antemano.
-Solo
será por el tiempo que tarde mi consagración y reciba
la bendición de los sacerdotes….-le sonrió reteniendo
sus manos e intentando darle tranquilidad….-no será para
siempre…..seis o nueve meses. Partiré pronto al templo,
mi tío lo ha dispuesto. Quizás, cuando vuelva….hablaremos.
-¿No lo sabes?....-sonrió Hasame ampliamente, abrazándole
mientras empezaba a darle pequeños besos en la cara y el cabello…..-
iré al templo, junto contigo. Mi padre lo ha dispuesto.
Fue
ahora el momento de la sorpresa para Ranmaru, quien sonrió tan
ampliamente como le era posible y empezó a responder de igual
manera, dando besitos como aleteos y apretándose al cuerpo del
ojiazul.
-¡No
nos separemos, estaremos juntos!...-le decía casi con el corazón
en un brinco…..-no te iras a la Clan Tokugawa, estarás
conmigo, Hasame….-le decía poniendo sus labios en su boca,
primero lamiéndolos, luego dándole pequeñas mordiditas,
luego pidiendo permiso para introducir su lengua…..saboreando….hambrienta.
Hasame
respondía con la misma intensidad, hasta que un pensamiento lucido,
le hizo entrar en sobriedad.
¡Oh
embriaguez!
La noche que canta el ruiseñor
tiene sabor de sake.
( Issa)
-¡Espera,
espera….te excitaras y te consumiré!...-le detenía
y en sustitución empezó a besar sus manos, buscando tranquilizarse,
mientras la agitada respiración de Ranmaru le confirmaba que
se había detenido a tiempo…..–solo serán por
corto tiempo, estaremos juntos en el templo, entrenaremos juntos y……
-Un
día seremos uno, danzaremos juntos….-le sonrió con
toda la hermosura que Ranmaru podía desplegar y la brillante
mirada de Hasame se lo confirmó…..-solo seré tuyo,
una vez que finalice mi consagración, seremos de ambos. No importa
quienes sean nuestros señores y los dueños de nuestras
espadas, seremos el uno para el otro.
-Mas que eso, haré todo lo que este en mi mano, para que nuestras
espadas sirvan al mismo señor y sigamos juntos….nadie nos
separara.
-Eso…eso es un gran desafió.
-¿Confías en mi?
-Confiaría mi vida…..a ti y a tu espada.
Hasame
solo puso su mano en su cara y sintió el dulce calor de su mejilla
apretada en su cuello.
-Es
hora de dormir……..-le desató la cinta de su bata
y miró su lechosa piel, fascinado ante su belleza. Cerró
los ojos y al abrirlos la imagen seguía ahí, bella, tibia,
suya.
levantó
las mantas y le indicó entrar, mientras él le seguía
y aspiraba el olor a duraznos de su cuello y empezó a cantar
una canción de cuna para concentrarse en el hecho de que aun
podían disfrutarla.
Duerme, duerme, platija buena
Cuando todos estén dormidos
También los pájaros y los corderos
En los huertos y en los prados,
Las estrellas de la noche
Vestirán su luz dorada
Desde la ventana
(Chiyo-chan)
El
sonsonete, rítmico, suave, entonado sin prisa, le arrulló
a ambos hasta dormir y detrás de su puerta, con un vaso con leche
tibia para su mujer, la sonrisa de Akeshi Mitsuide era amplia. Aun….aun
podía disfrutar de su pequeño un poco mas, aunque ahora
durmiera en los brazos de otro joven y le susurrara una canción.