Clasificación: NC-17
Pareja (s): Hasame/ Ranmaru La mayoría de los personajes de esta historia son propiedad de la historia mitológica japonesa. El poema inicial pertenece a la obra de Shinishi: “Poemas del samurai ciego”. Los poemas intercalados son Haiku japoneses, algunos son anónimos, otros no.
Avisos: Relaciones de h/h

 

 

Cáp. 7 La serena tibieza del crepúsculo.

VII
¿Sería la oscura luminosidad del loto
O la serena tibieza del crepúsculo silencioso?
Nocturnos arroyuelos me recuerdan tu sonrisa.



El día se instalaba sin prisa y la poca luz con que iniciaba servia para indicar el avance de las tropas que se retiraban de las inmediaciones de la Casa Mitsuide. El galope de la milicia, los soldados rasos caminando a ritmo, levantando una pequeña estela de polvo a su paso, los banderines ondeando a lo lejos, mientras una reducida comitiva vigilaba el retorno de las tropas del general Tadakatsu y los miembros de la casa Imperial.

Akeshi se despedía efusivamente de Honda Tadakatsu y sabían bien que la vida volvería a ponerlo uno frente al otro. Solo esperaban que fueran como hasta ahora, como amigos. El general se despidió igualmente de su hijo, Hasame, quien inclinó la cabeza en señal de respeto y la mirada del viejo general se detuvo un poco mas en el joven Osakura, de quien retuvo su mano, todo lo que pudo, cuando éste le dio una carta para su tío.

El general le susurró que se la haría llegar con un mensajero de la casa real y que le permitiera a su vez escribirle, ya que le gustaría saber como se encontraba en el templo y sus planes; que él a su vez saldaría su cuenta en lo que le fuera posible. El chico inclinó la cabeza en señal de asentimiento y desvió rapidamente su mirada, al notar que los gemelos ya se despedían del jefe del Clan Mitsuide, quien agradecía la presencia de los Hijos del Sol en su casa y el favor prestado a ella. Ambos guerreros aceptaron el agradecimiento, reiterando el interés que la espada y el arrojo Mitsuide estuviera al servicio de la Casa Imperial Tokugawa y que esperarían el momento que el joven Hasame terminará su adiestramiento, ya que les encantaría que formara parte de la guardia personal del palacio.

Ambos Mitsuide inclinaron la cabeza en señal de agradecimiento por tan inmerecido honor y la fuerte mano de Soji Tokugawa levantó la barbilla del menor Mitsuide y si no fuera por que el padre del chico estaba ahí, una milicia detrás y ojos atentos que miraban la escena, le hubiera arrebatado ahí mismo un beso en señal de la promesa de que volverían a verse .y que él reclamaría lo que un viaje de entrenamiento al templo solo postergaba: Hasame Mitsuide, seria vasallo de la Casa Tokugawa y seria su favorito.

Pero tuvo que conformarse con ver el intenso azul de sus ojos centellear de coraje por el atrevimiento. Soji solo pudo susurrarle que tendría la paciencia para que esos ojos le vieran con otra mirada, seguido de la risita mal disimulada de Jiro quien también afirmaba lo mismo con su cara.

Solo hasta que ambos hermanos iban a galope, seguidos por el general y su tropa, fue que Hasame y Ranmaru respiraron tranquilos ese día. Luego comieron duraznos dulces en el portón de la casa, mientras la madre de Hasame les indicaba de qué árboles deberían cortar mas fruta y Akeshi alistaba las correas de su caballo para iniciar la practica con el arco. Los cestos de fruta se llenaron y mas tarde un grupo compacto se dirigía al coto de caza a continuar los entrenamientos del día, al grito continuo del sensei.


***disfrutemos los días de verano
vendrán después nubarrones y chubascos
pero hoy, veré caer las hojas en el patio***

El sensei se sintió a sus anchas ese mañana y el entrenamiento no solo fue difícil sino varios de los chicos terminaron llenos de barro junto con sus caballos al cruzar el riachuelo. Hasame entre ellos, tenia el mismo aspecto lastimero que su animal y cuando solo pensaba en darse un baño en agua caliente, la voz de su maestro le indicó que ni siquiera lo considerara, antes debía encargarse de los caballos, ellos también necesitaban una limpieza; así que podía pasar la tarde bañándose juntos a las bestias y ahorrar tiempo.

La sonrisa del resto del grupo se hizo recordar que podría ser un Mitsuide, pero dentro de ese grupo era un aprendiz como cualquiera, nunca le haría olvidar su lugar. Y si llegaba a hacerlo, el sensei se encargaría de recordarlo. Volteó a ver entre el grupo de jóvenes y entre sus carcajadas, vio los ojos caoba que todo el día le habían evitado, era como siempre una porcelana bella, fría e indescifrable junto al resto, pero al menos no había en su cara una burlesca risa. Sino más bien, una aristocrática y altanera, que en un segundo se hizo un pucherito pero solo un momento y desapareció junto con el resto de aprendices.


-¡Vamos Obei, muévete solo faltas tu y he tenido bastante hoy de caballos. Me he dado un cubetazo de agua fría para quitarme el barro y los huesos me duelen. ¡Eso! Levanta la otra pata, lo ves….no es tan difícil…. –Hasame restregaba con un gran cepillo de cuerdas y una tira de mantas sobre el lomo del dócil animal que ahora se dejaba hacer y era por mas decir que su caballo era el ultimo en ser limpiado, por que una vez que el chico bajo de su lomo, corrió hacia las caballerizas y se dirigió a comer pastura sin importarle mas. Su amo estaba además demasiado ocupado atendiendo a otras bestias, así que el caballo por un tiempo le ignoró……. –deberías ser mas considerado, tu amo este día ha tenido demasiadas cosas que hacer y aun el día no acaba.

-Por la forma en que le tratas, me extraña que no te patee –dijo una voz que llegaba al establo y se ponía a un tanto del joven que aun seguía restregando el lomo de la bestia.
-Pues después de 15 animales, debe agradecer que le ha tocado limpieza hoy.
-No le dejarías así…..
-¿Vas a quedarte en la puerta o piensas ayudarme? –le aventó Hasame la jerga de tela a los pies y la cara de porcelana de Ranmaru solo miró el trapo como si fuera la cosa mas inmunda que hubiese visto y de ser posible debería quemarla…… -¿O se te ensuciaran las manos?
-No….se me ensuciaría el cuerpo completo y recién me he bañado.
-Afortunado tú….-dijo Hasame y volvió a su tarea y unos segundos después la jerga aparecía a la altura de su cara, sostenida por una gruesa vara de bambú que Ranmaru sostenía.
-Te hará falta.
-Me hacen falta manos.
-¿Para limpiar el lomo de un caballo? Que debilucho eres…..-y no tardó en decirlo, cuando la vara le fue sostenida y jalada, lo cual de momento lo tomó por sorpresa, pero más cuando tenía a Hasame pegado a él.
-Sobre mi…..necesito tus manos sobre mi….-le dijo en un susurro.
-¡Deja…..me ensucias!
-¿Solo te importa que tu limpia casaca se mantenga seca?.....-le intentaba besar la cara y sus manos estaban en sus cintura, buscando apretarlo contra él.
-¡Aquí no….no….no. Te digo….aquí no!...-le dijo empujándole un poco, deteniendo a Hasame, quien se le quedo mirando un poco serio….-puede entrar alguien y además hueles a….caballo…-le dijo dando un ligero paso hacia atrás, separándose después por completo….-sé mas juicioso.

Hasame tomo la jerga y volvió a su tarea molestó; ignorando a Ranmaru, hasta donde le era posible pero tenerle cerca era algo que los últimos días le hacia bullir las ideas y sentir una punzante molestia entre sus piernas. Una que variaba entre apremiante y necesitada, una que solo parecía buscar cabida entre la tibieza de sus brazos y el olor de su cuello. Intentó apartar unos segundos esas ideas y la visión del chico a su lado para concentrarse en terminar su tarea, quizás un baño tibio le hiciera relajar los músculos.

Sintió entonces una mano sobre su hombro, primero puesta en señal de que no quería ser ignorada. Segundo, en espera que le volviera la vista, cosa que no sucedió. En tercero, para empezar a presionar levemente, como una caricia, constante, apremiante y Hasame no tuvo mas que detenerse. Volver su vista e inclinar su cabeza sobre la tierna mano que se posaba sobre su hombro como una paloma.

-Lo siento, estoy cansado, necesito un baño y soy poco juicioso en estos momentos…..-le dijo al tiempo que le daba un pequeño beso en la mano y seguía con su tarea.
-Disculpa…soy poco efusivo. Lo sabes, me tomaste por sorpresa y me gusta tu poco juicio…..-le sonrió al tiempo que se ponía a un lado de él.
-No juegues conmigo Ranmaru.
-No lo hago, nunca lo haría. Sabes bien que es difícil nuestra situación, no solo soy un invitado en tu casa, soy además un varón….y uno que para su desgracia llama demasiado la atención. Tu padres terminaran por darse cuenta de nuestras escapadas y no tenemos como justificarlas.
-sé todo eso y lo sé bien. Por otra parte, mi padre no se molesta del todo. No pongas esa cara, es su casa. Sabe lo que pasa en sus paredes…..-le sonrió.
-¿Qué te ha dicho? –pregunto inquieto.
-No esta muy sorprendido y no me lo ha prohibido, si eso te preocupa….-le contestó Hasame con un sonrisa.
-Bien….tienes un gran padre. Pocos aceptarían eso tan fácilmente.
-Es mi padre…que te puedo decir que no suene como un niño que lo admira.
-Es también un gran arquero…hoy te ha dado un tunda.
-Dirás que a ambos y no me compares. Tiene mas batallas de las que quiera recordar….-el chico terminó la faena, acarició la cabeza del caballo y puso sus manos a lo largo de ella y empezó a tocarla con su frente en señal cariñosa, mientras le decía palabritas graciosas. Luego giró su vista a Ranmaru que lo veia embobado…. -¿puedo hacerte una pregunta?
-Mientras no sea que te diga la buena fortuna….-hizo un pucherito y le sonrió.
-¡Claro que no! –le respondió mientras sujetaba el encierro del caballo y se giraba para ponerse frente a Ranmaru… -Dime ¿disfrutaste lo de anoche?...-Levantando su barbilla y haciendo que lo viera directamente…..-por que yo….realmente me encanto.
-¡Que preguntas haces….eres un indiscreto! –Ranmaru se giró para irse…pero fue retenido de su cinturón.
-Vamos…solo dímelo.

Ranmaru le dio un rápido beso juguetón y se separó rápidamente de él.

-Si….y no me pidas que te lo detalle en las caballerizas. Te veré luego, antes que tu olor a caballo me llene…..-se giró para salir de ahí rapidamente, sin esperar mas, seguido por la vista azulada que no le perdió pista hasta salir.


Honda belleza,
la hojarasca cubriendo
a las lirios danzarines del estanque.
(Soguetsu-ni)

Esa misma noche, después de la sencilla cena, padre e hijo se sentaron juntos alrededor de la hoguera, viendo el crujir de los leños bajo el fogón.

-Ha sido un día largo, hijo.
-Lo ha sido, si, pero reconfortante, el sensei me ha hecho recordar no solo mi lugar, sino que tan poco habilidoso soy con el arco…debo trabajar bastante. Ranmaru es más hábil que yo….debo confesarlo.
-Es habilidoso, inicio hace tiempo en su manejo. Su tío es un experto, así que no debes compararte, sino trabajar en esa técnica.
-Lo sé y practicare más por las mañanas.
-Hasame, ¿recuerdas nuestra conversación hace años, cuando cambiaste la espada de madera por el sable?
-¿Cuánto te platique del dolor que se instalaba en el estomago? Si, lo recuerdo.
-Te dije entonces que tu camino por ser hijo de un samurai era difícil y complejo, además que el miedo al fracaso en ocasiones se instala en nosotros, haciendo un nudo.
-Si, tenía miedo a decepcionarte, miedo a que se rieran de mí por no poder dominar las técnicas y compararme contigo. Pero me di cuenta que si no empezaba, habría fracasado aun antes de intentarlo….- sus azules ojos se clavaron en los de su padre…-No se si llegaré algún día a ser un samurai tan bueno y poderoso como tú padre, pero ten por seguro que lo intentaré hasta con el ultimó vestigio de mi alma, nunca me rendiré al camino, siempre seguiré adelante.
-Me alegra oírlo, como también veo Hasame, que día a día, dominas las mejores armas de un samurai: el entusiasmo, el empuje y la constancia.
-Trabajo en ello, padre….
-Deberás también anexar el coraje, para defender las causas justas, tu vida y la de los seres que están a tu cargo. Dentro de poco, la vida te podrá nuevos retos, nada parecido a lo que hasta ahora haz enfrentando. Viajaras a tierras lejanas, de deslindaras de tus raíces para formar un nuevo camino que te llevara algún lugar donde tus propias raíces encuentren tierra propicia.
-Padre….yo…
-Esa es la ley natural hijo. Ni mas ni menos, seguirás unidos a nosotros pero formaras tu propia estirpe y tus propias leyes de vida. Eso, es algo que espero, por lo demás, deberás entender que al hacerte samurai también te ponía ciertas limitaciones. Tu espada y tu vida estarán al nombre de tu señor. Esa es nuestra misión, sin preguntar, sin poner tela de juicio. Solo obedecer, solo en un pequeño margen tendrás libertad, pero será muy angosto y aprenderás a disfrutar esos pequeños márgenes.
-Hasta que sea libre completamente…..como tu.
-Si…..aunque muchos veranos e inviernos pasaron para ello y ahora que estoy en este punto, disfruto placenteramente las pequeñas cosas de la vida y las defenderé con mi vida y con mi espada.

La sonrisa de Akeshi fue amplia y puso su mano en el hombro de su hijo.

-Es lo mismo que espero de ti.
-También haré lo mismo.
-Bien. ¿Algo que quieras preguntarme? –y la mirada de su padre fue dulce y serena como siempre lo era para cosas personales
-Algo….pero tengo vergüenza en hacerlo.

Akeshi levanto una ceja en ligera señal de sorpresa pero la edad no solo había encanecido gran parte de su cabellera, ni puesto arrugas en su cara también algo de vieja sabiduría paterna se había instalado entre sus huesos.

-¿Recuerdas hijo cuando ciertas cosas te daban pena y entonces yo te ponía en mis piernas y te pedía que las dijeras en mi oído, donde solo tu y yo podríamos saberlo?
-Ahora, soy un poco más alto y más hojas han caído en el otoño.
-Pero no dudes que seguiré escuchando tus secretos en mi oído….-volvió a sonreírle.

Hasame se movió entonces a un lado suyo, inclinando su barbilla sobre el hombro de su padre, .murmurando, mientras sus manos apretaban fuertemente la casaca de su kimono.

-Siento, que mi tiempo ha llegado con Ranmaru….¿Có- como….me deslizo dentro de él? Tengo miedo de lastimarle…..-bajo su vista, ligeramente avergonzado, turbado ante sus propios deseos y sus miedos. Una cosa era pensarlo y ahora que se habían convertido en palabras, más, quizás su padre no era la persona adecuada para preguntar algo tan íntimo.
-Veo que eso aun no ha sucedido entonces.

Hasame negó levemente y su cabello le cubrió la cara, lo cual agradeció para disimular su vergüenza.


La hierba reverdece
Sin ayuda de nadie
La flor florece
(Shiki)

Notó que su padre se levantaba y le indicaba que esperara. Escuchó el sonido de sus zapatos en la duela de madera y el tiempo se alargó increíblemente mientras esperaba de nuevo su regreso, cuando lo sintió de nuevo a su lado, lo primero que su padre hizo fue levantarle la cara, mientras le murmuraba.

-Lo primero Hasame que debes aprender, al dar ese paso, es que debe ser con la persona indicada. Que les una un vinculo poderoso para compartir un momento infinito, .cosa que veo que entre tu y Ranmaru ya debe existir.
-Si, estoy seguro que si.
-Enhorabuena entonces no siempre la primera vez es así…..si la tuya lo es, debes estar orgulloso de ello, por lo cual no te acongojes ante mí. Me alegra mucho que tengamos la confianza para hablar de cualquier cosa….como padre e hijo.
-A mi me alegra ser tu hijo…..-sonríe el chico y sus ojos brillaron de orgullo.
-Lo mismo digo. Bien….tu pregunta es válida y por el hecho de ser varones mas; mi experiencia en ese campo….es poca en verdad, pero si algo tengo presente es que invariablemente cualquier pareja pide paciencia, habilidad, ternura y un libido encendido, cosa que tu ya tienes.
-No puedo dejar de pensar en él y cada vez, las sensaciones son mas intensas. Y parece que tampoco él sabe mucho sobre el asunto, somos dos ciegos, solo palpando en la oscuridad.
-Mira….-le dijo poniendo un pequeño juego de pergaminos hilados por las esquinas, con dibujos bellamente coloreados donde se mostraba escenas intimas entre hombres….todas con poesías inspiradas sobre las posiciones que mostraban.

Las manos de Hasame pasaban rapidamente por las escenas, maravillado ante la delicadeza de los dibujos y los descriptivos de las imágenes y volteó su vista a su padre por la sorpresa que tal objeto le causaba. Poco imaginaba que él tuviese algo como eso en su poder.

-Un viejo regalo…..de mi primer señor. la poesía es de él. Los dibujos los mando hacer a un pintor de Kyoto, famoso por su uso de los colores, .amante del teatro y la música.
-¿Lo conociste?
-No….solo su fama. Se que hizo varios de este tipo; su pareja, dicen le inspiraba.

Hasame y su padre sonrieron ante eso, el viejo Mitsuide puso su mano en las de su hijo, indicándole el juego de pergaminos.

-Encontraras en el, algunas de tus respuestas. Otras…deberán írselas respondiendo poco a poco ambos, escúchense…pregunten y sobre todo: tengan la paciencia para aceptarse. Por lo demás, un poco de aceite ayuda…-le dijo dando un pequeño tarro y poniéndola en su otra mano al tiempo que le guiñaba un ojo…..- puedes quedarte con ambos.


Sobre el río la luna brillante, entre los pinos el viento que suspira;
la noche, toda ella en quietud:
¿por que?, ¿para quien?
(Kobayashi Issa)


Los cromos parecían brillar ante la vela que iluminaba el cuarto de Hasame, pasaba sus manos suavemente por las imágenes, intentando comprender, lo que era obvio a la vista. Había otros como ellos, otros que disfrutaban placenteramente de ese tipo de contacto y que podían plasmarlo tanto en letra como imagen, un tibio calor se instalaba en su pecho y las escenas le parecían cada vez más bellas y sensuales y sintió la garganta seca de pronto.

El sonido de la puerta deslizándose le hizo apartar la vista de los cromos y sonrió encantado cuando vio a Ranmaru cerrar la puerta en silencio.

-¿Qué haces?..-le preguntó el chico una vez que se acuclilló a su lado y a toda respuesta recibió en sus manos los cromos. Ranmaru bajó su vista a ellos por unos momentos y un ligero rubor se instaló en su cara de porcelana y se los devolvió sin decir nada.
-¿No te han gustado?....- fue la sorpresiva pregunta de Hasame.
-He visto cosas similares antes.

La mirada azulada se puso sobre él esperando que continuara y Ranmaru solo le sostenía la vista sin decir nada de momento. Aspiró fuertemente como buscando que el aire que entrara en sus pulmones le diera un poco de tranquilidad ante las serie de imágenes que se sucedían una a una en su mente. Hasame notó la pequeña batalla interna que se suscitaba y apartó los cromos para acercarse al chico y cubrirlo con sus brazos, como sintiendo que debía protegerle, como si su abrazo le cubriera las angustia pasadas y el dolor pudiera ser absorbido en su pecho.

-Si te han perturbado, lo siento…no era mi intención.
-No…no ha sido eso, sino viejos recuerdos…-le dijo con la voz en un hilo, volteó a verle y puso sus manos en su cara, perfilando con sus dedos los detalles y acariciando dulcemente sus labios.

Hasame le acunó y el chico se desbordo en sus brazos.
-Cuando era pequeño…-empezó de pronto a un susurro…- y vivía en el templo del clan Yendo, mi hermano……-y la voz se le fue de la garganta y volvió a aspirar….-mi hermano estaba enamorado de un paje de la Casa, cuando al fin le correspondió, Uneme, le visitaba en nuestro cuarto. Ellos pensaban que yo dormía, instalaron un biombo….pero aun así.


***Sombras través de la persiana
luz de una vela y mi corazón…….
desbordándose como crecida de verano ***




-¿Les veías?.... – le susurró el ojiazul.
-No…al principio fue el ruido que me despertó una noche, las sombras proyectadas en la pared, los gemidos que confundí con algo más. Me arrastré a gatas una noche, en que mi curiosidad fue mas grande y……..
-Te resulto chocante.
-No. claro que no……pero me sorprendió muchísimo. Solo tenia siete años, era como una danza, donde los cuerpos se movían a un ritmo impuesto por ambos. Una mezcla de dolor y placer. Al principio creí que Uneme lastimaba a mi hermano, pero cuando le veia pedir mas, cuando su cara mostraba…..placer y las lagrimas que bajaron por su cara, Uneme las besaba y mi hermano le susurraba lo feliz que era en sus brazos, entendí que eso….era algo que a ellos le hacia uno y se complementaban y que yo no debía presenciar sus entregas. Al día siguiente le dije a Ukyo, mi hermano, que les escuchaba por las noches y no me dejaban dormir, abrió los ojos como platos y no dijo nada, pero desde ese día, era él quien salía de nuestro cuarto, supongo que a ver a Uneme….. –la respiración del chico se acompasó y después de unos segundos se separó del chico y le miraba a los ojos de nuevo

Hasame levantó su barbilla, para rozar su nariz a la suya mientras acariciaba su cabello lentamente.

-¿Te gustaría? ….-tardo en preguntarle.
-Aun….aun no…..-tomó sus manos y las acarició suavemente.
-¿Te incomoda algo? Será como tu digas, puedo yo…ser quien te reciba, no me molestaría. Tenerte a mi lado es lo que necesito.
-Estoy aquí ahora.
-Sabes a lo que me refiero….
-Lo sé…..y yo….yo también. Ayer….ayer no podía contenerme, me gusta tu calor, me he corrido como un rió de leche en tus piernas y eso ha sido increíble, pero aun no ….aun no…puede dar mas.
-¿Crees que no soy la persona indicada?... –Hasame bajo su visto al suelo.
-¡Nunca digas eso….ni jugando!...-levantó su cara con sus dos manos y pegó su nariz a la suya y respiró el calor de su boca, mientras rozaba con sus labios la boca del chico de ojos azules…..-eres lo mas increíble que me pasado, eres quien se ha acercado a mi, bajo esta fachada que uso para protegerme. Eres quien me ama….y yo….te amo igualmente.
-¿Dime entonces….por que? ¿No lo deseas como yo?
-Igual o mas, solo que aun tengo un deber que cumplir antes….

Hasame le veia sorprendido, confuso y acariciaba su cabello suavemente, intentando comprender las razones.

-Dame un motivo suficiente y lo aceptare sin protestar…..-deslizando sus dedos por el suave cabello del chico.
-He sido consagrado al templo Nishi-Honganji, desde pequeño….sabes…sabes que tengo ciertas habilidades.
-Las he visto…si.
-Bien….-volvió a tomar una bocanada de aire, como si hablar de eso siempre fuera un tema difícil……- a raíz de la muerte de mi hermano, no he terminado mi entrenamiento. Mi abuela me ayudó mucho, pero debo recibir mi iniciación en un templo.
-¿Cuál es el problema?....-seguía sin comprender.
-Que solo me aceptaran si soy inmaculado, no puedo tomar mujer….ni varón…ni ser poseído por nadie, quedo estipulado así.

La mirada de Hasame ahora era de confusión completa. La sola idea de nunca poseerle le resultaba chocante e inconcebible y sin darse cuenta apretó sus manos fuertemente, como intentando que con ese acto retenerle. como si le fuera arrebatado de antemano.

-Solo será por el tiempo que tarde mi consagración y reciba la bendición de los sacerdotes….-le sonrió reteniendo sus manos e intentando darle tranquilidad….-no será para siempre…..seis o nueve meses. Partiré pronto al templo, mi tío lo ha dispuesto. Quizás, cuando vuelva….hablaremos.
-¿No lo sabes?....-sonrió Hasame ampliamente, abrazándole mientras empezaba a darle pequeños besos en la cara y el cabello…..- iré al templo, junto contigo. Mi padre lo ha dispuesto.

Fue ahora el momento de la sorpresa para Ranmaru, quien sonrió tan ampliamente como le era posible y empezó a responder de igual manera, dando besitos como aleteos y apretándose al cuerpo del ojiazul.

-¡No nos separemos, estaremos juntos!...-le decía casi con el corazón en un brinco…..-no te iras a la Clan Tokugawa, estarás conmigo, Hasame….-le decía poniendo sus labios en su boca, primero lamiéndolos, luego dándole pequeñas mordiditas, luego pidiendo permiso para introducir su lengua…..saboreando….hambrienta.

Hasame respondía con la misma intensidad, hasta que un pensamiento lucido, le hizo entrar en sobriedad.

¡Oh embriaguez!
La noche que canta el ruiseñor
tiene sabor de sake.
( Issa)

-¡Espera, espera….te excitaras y te consumiré!...-le detenía y en sustitución empezó a besar sus manos, buscando tranquilizarse, mientras la agitada respiración de Ranmaru le confirmaba que se había detenido a tiempo…..–solo serán por corto tiempo, estaremos juntos en el templo, entrenaremos juntos y……

-Un día seremos uno, danzaremos juntos….-le sonrió con toda la hermosura que Ranmaru podía desplegar y la brillante mirada de Hasame se lo confirmó…..-solo seré tuyo, una vez que finalice mi consagración, seremos de ambos. No importa quienes sean nuestros señores y los dueños de nuestras espadas, seremos el uno para el otro.
-Mas que eso, haré todo lo que este en mi mano, para que nuestras espadas sirvan al mismo señor y sigamos juntos….nadie nos separara.
-Eso…eso es un gran desafió.
-¿Confías en mi?
-Confiaría mi vida…..a ti y a tu espada.

Hasame solo puso su mano en su cara y sintió el dulce calor de su mejilla apretada en su cuello.

-Es hora de dormir……..-le desató la cinta de su bata y miró su lechosa piel, fascinado ante su belleza. Cerró los ojos y al abrirlos la imagen seguía ahí, bella, tibia, suya.

levantó las mantas y le indicó entrar, mientras él le seguía y aspiraba el olor a duraznos de su cuello y empezó a cantar una canción de cuna para concentrarse en el hecho de que aun podían disfrutarla.


Duerme, duerme, platija buena
Cuando todos estén dormidos
También los pájaros y los corderos
En los huertos y en los prados,
Las estrellas de la noche
Vestirán su luz dorada
Desde la ventana
(Chiyo-chan)

 

El sonsonete, rítmico, suave, entonado sin prisa, le arrulló a ambos hasta dormir y detrás de su puerta, con un vaso con leche tibia para su mujer, la sonrisa de Akeshi Mitsuide era amplia. Aun….aun podía disfrutar de su pequeño un poco mas, aunque ahora durmiera en los brazos de otro joven y le susurrara una canción.