Clasificación:
R Pareja (s): Charlie W, N Tonks Disclaimer: Los personajes originales de esta historia se interconectan con el mundo HP J.K.Rowling y Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. |
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Be my Valentine, Tonks.
14 de febrero, bonita fecha para recordar. Todos, seguramente han sentido cierto cosquilleo en las manos cuando este día se acerca. Tiene muchas implicaciones. Demasiadas, dicen. Es una fecha pretexto para regalar dulces, enviar tarjetas, llamar a los amigos. Hasta para salir con tu amante. “¡Claro, si tuviera uno!’, se decía Tonks. La verdad era que la revuelta desorganizada que se había desatado no daba para más. Muchos negocios cerraban temprano en el Callejón Diagon y era evidente el mercado gris y negro que se llevaba por debajo. Poco a poco empezaba a notarse la angustia que los ataques quizás no tan continuos, pero presentes, inflingida en la comunidad mágica. Ser una auror no era un escudo, muy al contrario parecía ser el blanco perfecto para cualquier error. La prensa, ávida de noticias y un afán de cubrir sus paginas con cualquier noticia, ya fuera cierta, falsa, inventada o reconstruida, había publicado meses atrás….“no entiendo como el Ministerio permite que entre los aurores hubiera privilegios, pero claro seguramente si la auror mas irresponsable es amante de uno de los jefes, todo se le perdonaba. Con esas actitudes ¿Cómo pretendían darle caza a los mortifagos y detener ese terrorismo que azotaba sus calles?”…… Ese periódico se azotó en el escritorio del antiguo Ministro Funge, fue quizás una de las últimas cosas que el mismo atendió. Kingsley igualmente estuvo presente, ya que igualmente era implicado. Dejaron vociferar a Funge y nada cortésmente les preguntó a rajatabla si entre ellos había algo, por que de ser así, podía darse por despedida del ministerio, le dijo. Ambos, Kingsley y Tonks, alegaron que no existía fundamento para ello. Como siempre era una táctica difamatoria para vender periódicos. “Pues mas vale que así, sea”…-les gritó antes de hacerles salir de ahí. Kingsley no le dio más vuelta al asunto, pero Tonks estaba más que molesta. Ya en otras ocasiones la escritora del “Profeta” se había entretenido en fastidiarla, e ignoraba por que le tenía a ella particular manía. Cualquier caso que Tonks presidiera, era seguido con particular interés por Rita Sketter. Simplemente no sabía por que esa odiosa reportera se entretenía tanto en buscar desprestigiarla. Fueron varios meses de acoso, literalmente. En los cuales alguna nota, sacará a colación los manejos de los aurores y si en una redada Tonks estaba incluida, seguro era que Sketter difamaría y pondría entredicho las actividades del grupo. Hasta parecía que le pagaban por ello. Ha tal conclusión terminó por llegar. Aunque no fue precisamente sola como lo hizo. Su madre, Andrómeda Black, regresaba de una cacería, arrojando la capa sobre el perchero detrás de la puerta y sentándose sobre el sillón, para empezar a llenar formularios, cuando gritó por café y que quería a Nhymphadora en su despacho. Ella llegó un par de horas más tarde, andaba en redadas y traía una gruesa venda cubriéndole un brazo, un hechizo había pasado demasiado cerca y aunque no era ameritaba ir a SanMungo era mejor prevenir. Entró al despacho de su madre y se mantuvo en posición de firmes, por ser su superior. -Siéntate…¿café? Nhypa sonrió al recordar cuando su madre le contó que había hecho una travesura en el ropero de la sra. Malfoy y que sus caros vestidos se encontraron inservibles al estar rociados con pintura muggle. Aunque nunca se pudo probar que Andrómeda tuvo algo en el asunto, Narcisa le gritó varias veces, reclamándole el asunto. Ahora la sra. Malfoy, se entretenía en difamar, a través del “Profeta” a las Tonks, madre e hija. -Bien,
ahora ya que detenerlas. La taza se quedó a medio vaciar y la joven auror salió de ahí. No sabia si más molesta o no. Pero como fuera, ya tenía un motivo para empezar a buscar alguna forma para detener esos acosos. “Mírenme, debería estar en casa, comiendo pastel o leyendo la gran cantidad de tarjetas que me fueron enviadas por este día….pero no. Estoy en esta asquerosa azotea, esperando, quien sabe que...” Si, era 14 de febrero y a diferencia del año anterior, hoy no tenía ninguna cita. No había recibido cartas, ni tarjetas y salvo los chocolatines que tomó de la mesita de su compañera, era lo más cercano a festejar el día. Ventaja era que hasta la mayoría de los magos tuvieran rutinas, por que Rita apareció en su departamento, con escasos minutos de diferencias, desde las últimas veces que la tenia vigilada. Tonks estuvo observando su rutina y podía decir que la reportera era aburrida como empapelado victoriano. Los colores chillones era la pauta en todo su piso. Eran simplemente fastidiosos. Seguramente de ahí, adquiría ella esa personalidad. Chillona y fastidiosa. Como fuera, siguió esperando. Las lentes mágicas ampliaban a detalle lo que sucedía dentro del departamento. Preparaba algo caliente y unos minutos después llego una visita. Una mujer, que no reconoció, estuvo un rato bebiendo café y observó como Rita salía de living para ir a otro cuarto, de donde simplemente se le desapareció del campo de visión. La buscó con la lente pero no aparecía, aunque su presencia seguía en el departamento. Eso le indicaba al pequeño aparato mágico que tenía en su mano. ¡Rita estaba ahí, pero se había desvanecido o simplemente cambiado de forma o empequeñecido! Por que ahora su presencia estaba reducida Lo que fuera, duró unos minutos, luego Rita volvió aparecer en el cuarto adjunto y se dirigió al Living. -“Te tengo…”- Tonks sonrió al entender que sucedió….-¿en que te transformas? Siguió vigilando un rato al par de mujeres, hasta que la visita se retiró y entonces la reportera, empezó a usar su vuelapluma e ir de un lugar a otro, seguramente redactando algo. Tonks no esperó mas, cansada ya pasar horas tirada en esa sucia azotea, solo alcanzó a sacudirse un poco bajar rápidamente hasta el edificio y luego minutos después se encontraba golpeando la puerta de la reportera. La cual al abrir la puerta la mira con ese desplante propio ella. -¡No
tengo nada que hablar con usted…auror! Ver la cara de espanto y como los colores se desvaneció de su cara, no tuvo precio. Simplemente Tonks disfrutó el momento, pero luego tuvo que sacar su vara, cuando la reportera empezó a correr hacia uno de los pasillos y por unos segundos, la perdió de vista. “Un insecto o un ratón, algo pequeño” Segundos en los cuales Sketter se transformó y se quedo agazapada en la pared. -¡Sal o fumigare el departamento! ¡No lo crees ¿eh?! Tonk buscó entre sus bolsillos, no era precisamente un insecticida, pero si un rociador de pimienta, el cual dirigió hacia los rincones, donde roció aquí y allá. Cuando un tremendo estornudo se escuchó y una bruja toda deshecha tirada sobre la duela del suelo, Tonks no tuvo más remedio que reírse. -¡Vaya,
vaya, eres la bruja más ruin que he conocido!
-¡Explíquese,
auror! El
superior levantó las cejas alternadamente. El
jefe de los aurores no supo que decir cuando cerró la boca. Luego
le retornó el habla….–solo espero que esa bruja, no
haga otro de sus reportajes, enlodando su nombre y del cuartel. El superior asintió, luego le indicó retirarse, pero antes de salir. -Fue
una gran coincidencia, Tonks.
-No
será tan cómoda como la Malfoy Manor, pero no pasaras frió,
durmiendo la mona. Rita Skeeter no supo a quien maldecir, ahora una vez más para salvar su pellejo, tendría que hacer tratos con el diablo. Parecía que todo lo que se tratara de Potter, los Black o los Malfoy, ella siempre salía mal parada. Por lo menos, no perdió las patas y las alas, como Tonks la había amenazado. Después de todo, era un trato, guardar su secreto y ella buscar información a través de Narcisa. ¡Como si fuera tan fácil!
Un toques en su ventana y le hizo girar la vista hacia ella. Una sensación en el pecho que hacia mucho no sentía, se le secó la garganta y las manos le hormiguearon. Seguro había escuchado mal. Pero no, eran los golpecitos en clave, con los cuales ellos se comunicaban. Tres toques largo, uno corte y dos más largos. Se levantó rápidamente y llegó a la ventana para quedarse casi congelada de la sorpresa. En el alfil de la ventana, un Charlie Weasley, escoba en mano miraba hacia dentro con cara de perrito espantando. ¿Cuánto tiempo sin verlo? Meses. Varios meses. Muchas cartas a medio leer y ninguna contestar. Ella últimamente ni escribía en su diario, menos enviarle carta a Charlie para contarle cuando sola y triste se encontraba. -¿Puedo pasar o nos enfriaremos ambos? Ella se hizo a un lado y le dejo cruzar, mientras el joven bajaba la capucha de su capa y ponía su escoba recargada en la pared. -¿No
puedes usar el metro, como el resto?...–preguntó ella solo
para empezar la plática. ¿Qué si aun seguía molesta? ¡Vaya pregunta descarada! Charlie iba a ser padre y ella no era precisamente la chica en cuestión. -¿Qué
haces aquí? ¿No deberías estar…? ¿Con
ella y su…? Charlie la miró apesadumbrado, ese etílico error le había costado perder la confianza de Nhypa, al creerle capaz de engañarla y de mantener una relación con otra chica. Relación que solo se había llevado acabo estando completamente ebrio y de lo cual no recordaba nada. De hecho la chica había ido a buscarle a Londres, para disculparse, por igualmente ella se encontraba en problemas con su prometido oficial por ese desliz. Lo cual terminó en cierta forma toda esa maraña de confusiones. Ahora Charlie tenia frente a él a la mujer que le quitaba el sueño, que lo hacia suspirar hasta la hastió y a la cual no aceptaba perder. Mucho menos por un desliz y una tontería. La tomó de la mano, mientras acariciaba sus dedos. -Cometí
una tontería, no lo negaré. Pero no hubo nada más.
Nunca más lo habrá. Nhypa cerró los ojos cuando los dedos de Charlie subieron por su brazo lentamente hasta su cuello y luego a su barbilla, donde el escalofrió de reconocer esa piel le hizo estremecerse. Charlie la sostuvo hasta atraparla en sus brazos, como si ajustarse a su cuerpo fuera un hecho natural. Ella se abrazó a su pecho y ya no opuso resistencia. ¡No podía! Simplemente el intenso aroma del chico le trajo hermosos recuerdos y se dejo embriagar por su presencia. Cuando levantó la vista, le vio sonriendo. Las motitas de sus pecas eran como canela espolvoreado y sus labios al rozar los suyos fue mas dulce que la tarta que comiera hacia un rato. Un beso, con un solo lo recobró y el chico se sostuvo en su cuerpo aspirando el aroma de recuerdos y de la reconquista. -Te
amo Nhypa El primer vuelo nocturno que hacían después de meses de separación y con la habilidad adquirida por años de hacerlo juntos, se perdieron rápidamente entre el cúmulo de nubes del cielo londinense. |