Misiones de Tonks
Clasificación:
R 1.- Bill y la “Nhympha”. Bill Weasley se presentó muy temprano en las puertas del colegio Hogwarts ese día miércoles. Había hecho el viaje con la intención de corroborar una información en un viejo libro, que recordaba se encontraba en la biblioteca. Se encontró ante la profesora McGonnagall, quien al verlo se sorprendió de momento, hasta que el joven después de saludarla le pidiera acceso a la biblioteca. Seria una consulta rápida, le dijo cortésmente. Ella accedió complacida, que un antiguo alumno de la escuela la visitará. Conocía el camino, así que se dirigió allá y mientras subía las escaleras vio a sus hermanos ir a las primeras clases corriendo y llevando encima de sus hombros mochilas y pergaminos. Sonrió. De tener tiempo y oportunidad pasaría a saludarlos, pensó. La bibliotecaria lo vio complacida igualmente cuando se presentó ante ella y le diese la nota que la profesora McGonnagall, para que le permitiera acceder al recinto. Caminó entre los estantes palpando con sus manos los tomos e intentando ubicar donde estaba el libro que buscaba. Lo vio, estantes arriba y con un movimiento de sus manos este llegó a ellas y empezó a hojearlo, hasta que encontró la página y se sentó en uno de los sillones mientras leía: Nhymph:
La voz del anciano profesor le sacó de su lectura y volteo hacia donde éste se encontraba y se levantó, dejando el libro abierto sobre el sillón. -Profesor
Dumbledore, buenos días. Empezó a caminar para seguirle y Dumbledore le indicó que no olvidara el libro. Bill fue hacia el para recogerlo y puso el cordón del separador en la hoja que leía. Llegaron a su despacho y después de unos minutos de desayunar algo ligero, Bill mantenía su vista en la taza de café, viendo como la cucharilla formaba pequeño remolinos en la superficie de la taza. -Estamos
algo silenciosos hoy, joven William, ¿todo bien en casa? Dumbledore veía a Bill realmente taciturno sosteniendo la taza y dando grandes sorbos. Se daba cuenta que hacia un gran esfuerzo por mantenerse en una pieza y dar respuestas cortas sin entrar en detalles. Cosa realmente extraña en él, quien siempre era dado a la conversación y los detalles. -¿Podrías mostrarme el libro de tu interés, William? Bill volteó a verlo sorprendido, como si de pronto un encanto se rompiera. Y mecánicamente se levanto y le paso el libro a Dumbledore. Leyó el titulo en el tomo del libro “Compendio de Seres Mágicos” y con sus largos dedos abrió lentamente el libro donde se encontraba el cordón de separación. Detrás de sus lentes, arqueo ligeramente la ceja y sonrió suavemente. -Si,
son realmente unos seres increíbles. ¿Algún encargo
del trabajo? Dumbledore continuaba leyendo, mientras ponía sus dedos sobre las páginas y seguía con ellos la lectura. -Curioso, muy curioso. No recordaba esto. Dice aquí que “las nhymphas viven muchas generaciones. Hummm, dice también que si un hombre es besado por una nhympha, todo el dolor y las memorias molestas son olvidadas por el resto del día. Vaya esto tampoco lo recordaba, que el mechón de su cabello puede ser usado para crear una poderosa poción para conciliar el sueño, mientras que con sus lagrimas se puede usar como un ingrediente en un filtro de amor. Vaya, las cosas que uno olvida”…-le decía mientras leía en voz alta y luego cerraba el libro para devolvérselo. En ese momento vio en los ojos de Bill un gran resplandor, una chispa que le recordaba una hoguera intensa, que era evidente que lo consumía por dentro, pero ante un gran control que poco lograba exteriorizar. Vio el chispazo y luego el total autocontrol, ejercido por un joven mago que no por nada era considerado el mejor rompe maldiciones de Gringott. Él tomó el libro y lo dejo en la mesa. -Dime
William, ¿Cómo esta ella? -¿Qué es lo que mas deseas para esa mujer, William? Bill veía a Dumbleadore, quien aun continuaba jugueteando con sus espejuelos en total concentración en ellos. Dirigió su mirada hacia el libro que estaba a un lado suyo, intentado buscar las respuestas en el. Quizás si lo abría y terminaba de leer, podría saber mas sobre ese fantástico ser que ahora adoraba y quizás, solo quizás, encontraría la forma de embrujarlo y tenerlo a su lado, pensaba atropelladamente. -La respuesta está en tu corazón, no en ese libro…- le dijo Dumbledore al ver la vista fija de Bill puesta en el libro. El joven retorno la vista e intentó pensar o mejor dicho sentir, para saber que era lo que más deseaba para ella. Tenía en su mente sus risa, el color de pelo violeta haciendo juego con sus ojos. Pero lo mas seductor era su olor, ese que los flores de naranjo y las naranjas dulces podrían describirle. Entonces súbitamente trajo a su memoria el calor de su piel y el intenso aroma que despedía cuando pasaba sus manos por su cuello mientras la besaba. Y de pronto sin más, se oyó decir. -Que sea feliz, eternamente feliz. Eso es lo que quiero para ella…-respondió con la voz entrecortada y los ojos húmedos y por segunda vez deja que las lágrimas brotaran, tan intensas como lo fueron noches atrás, cuando Nhypa le dijera que estaba considerando su propuesta de noviazgo entre él y su hermano. Cuando se despidió de ella esa noche, ella no lo besó y él solo alcanzó a decirle cualquiera que fuera su decisión él la seguiría amando. -¿Crees que el otro hombre que eligiera, será adecuado para ella? Bill secó sus lágrimas con el dorso de su mano y respondió rápidamente -Si,
es un gran hombre. No lo habría mejor. Pero si aun así,
no la hiciera feliz, yo lo tomaría como una ofensa en doble partida. Bill
volteo rápidamente Bill
se levanto y se veía inquieto. Las llamas verdes de la red floo lo transportaron directamente al Ministerio, donde lo primero que hizo fue ir al Cuartel de los Aurores. La empezó a buscar con la vista, pero no la veía, ni a ella, ni a Kingsley. Giro en redondo caminando rápidamente, hasta que tropezó con Nelly, la bruja regordeta, la compañera de cubículo de Tonks. -¡Bill,
que gusto. Hacia días que no te veía Pero no terminó de decirle por que ya Bill corría por el pasillo, despidiéndose con la mano. Uso de nuevo la red floo y llegó al puerto de Gasglow. Intentando ubicarse y reconocer a alguien que le indicara en que barco partiría. Por la prisa no lo había preguntado. Muelles abajo reconoció a Kingsley y a Charlie, quienes estaban, ambos viendo hacia el horizonte como un barco se perdía a lo lejos. Llegó ante ellos y ambos voltearon. Kingsley sonrió y le extendió la mano en señal de saludo y despedida, para luego separarse de ellos y empezar a caminar hacia el pueblo. Vio
que Charlie seguía con la vista puesta en el mar, sin darle la
cara. Charlie volteo a verlo, pero ya Bill giraba en redondo alejándose. -¿No quieres saber lo que te mando decir? Se detuvo, pero no le dio la cara. De haberlo hecho, Charlie hubiera visto sus lágrimas rodar. -¿Qué
dijo? Charlie lo vio despedirse, mientras movía su mano en la cual llevaba el tabaco encendido. No entendía esa manía muggle de Bill. Pero no le interesaba además entenderla y menos ahora que Nhypa se había ido por más de un mes y él solo alcanzó a despedirla para darle un beso en la mejilla y luego rozó sus labios, mientras ella inclinaba su cabeza sobre su mano. Fue un beso breve, ante los gritos de embarque y ella corriendo después, gritándole que le avisa a Bill que recogiera algo en casa de su madre. Tocó sus labios con sus dedos y cerró los ojos. Hoy después de todo debería ser un bello día, por que había sentido el calor de su cuerpo al abrazarla y tenía en sus labios su sabor. Si, se dijo seria un bello día, después de todo.
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